Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

30 marzo, 2007

AFF: Despojo político

Fujimori es un ser negado para la política. No digo que esté muerto. En política nadie muere y menos en el Perú. Digo que ya no sirve. Es un estropajo político, que quedó a expensas de un país extranjero a quien debe ahora su futuro.

Las autoridades chilenas voltearon al revés y al derecho a Fujimori. Lo conocen mejor que nadie.

Durante semanas, lo mantuvieron incomunicado en una celda de tres por cuatro. Lo custodiaron y filmaron las veinticuatro horas. Cuando empezó a recibir visitas, grabaron sus conversaciones, interceptaron sus llamadas telefónicas.

Estuvieron tan cerca de él que cuando se atragantó con un pedazo de carne, un custodio lo cargó en vilo y lo apretó por detrás para que expulsara el bocado agresor.

Pero eso no fue lo peor. Cuando tuvo que asumir su defensa, Fujimori reveló los capítulos más oscuros y sórdidos de la historia reciente del Perú y no tuvo reparos en traicionar a sus socios uniformados.

Se presentó como un hombre ajeno a la política, que desconocía los vericuetos del poder, y el pacto que mantuvo con la Fuerzas Armadas. No dijo ni una palabra de su oscuro asesor, Vladimiro Montesinos.

Fujimori demostró –una vez más- carecer de escrúpulos. Ante sus abogados extranjeros, se reveló sin el honor que caracterizó a sus ancestros. Para nuestro vecino, se mostró con un verdadero pusilánime.

¿Puede un hombre en estas condiciones pensar en volver a administrar el Estado?

Fujimori debe estar ahora abrumado, nervioso, al ver que la hora final se acerca y que no podrá eludir la justicia y su responsabilidad al frente de un Estado corrupto, violador de los derechos humanos; organizado bajo la tutela del Servicio de Inteligencia Nacional.

Pretender decir ahora que no sabía nada, que sólo era un docente universitario, no es sólo mentir, sino ventilar una entraña cobarde.

Y un hombre así no sirve.

29 marzo, 2007

Choque de poderes

Sin división de poderes no hay democracia. La teoría de la división de poderes surgió para evitar el despotismo y terminar con el control del poder en una sola mano. En una palabra, para controlar el abuso del poder.

Por eso, más que de "separación" es mejor hablar de "equilibrio" de poderes, o de controles o contrapesos. Cuando un poder somete al otro, se quiebra el orden constituido, se vulnera el Estado de Derecho.

En las últimas semanas, se viene produciendo en el país una abierta confrontación de poderes que ha llevado al Congreso a aprobar una moción en defensa de uno de sus miembros -representante a su vez del Ejecutivo- que se resiste a acatar las decisiones del Poder Judicial.

Por 55 votos a favor, 35 en contra y cinco abstenciones, el Congreso de la República salió en defensa del primer vicepresidente, congresista y vicealmirante Luis Giampietri, quien se ha sentido ofendido por haber sido citado a declarar sobre el caso Colina en calidad de testigo.

Antes, Giampietri había recibido el respaldo del propio Presidente de la República, quien afirmó que le parecía un exceso la actuación del Poder Judicial con el almirante."Hay que hacer las cosas pero salvaguardando la honorabilidad de las personas y no sentar a Giampietri al lado de personajes con los cuales no quería estar sentado", señaló García.

Por si fuera poco, el comandante general de las Fuerzas Armadas, Gral. Edwin Donayre -quien no tiene vela en este entierro por su condición de no deliberante-, habló de vientos de guerra y se solidarizó con el almirante con una meliflua lisonja y cañonazos de salva.

No es la primera vez que el Poder Judicial se ve confrontado por los poderes Ejecutivo y Legislativo. Pero una cosa es acometer y otra, muy distinta, someter.

En este gobierno, curiosamente, cada vez es más notorio, la manera en que el Ejecutivo mete la nariz en el Poder Judicial llegando incluso a digitar procesos judiciales contra opositores incómodos.

En esta línea se inscriben los procesos generados desde Palacio de Gobierno contra el ex presidente Toledo y sus colaboradores, pero también la verogonzosa exculpación de Mantilla y García en los procesos sobre la matanza del Frontón, así como la reciente presión del Congreso contra la vocal Villa Bonilla por llamar a declarar al vicealmirante Giampietri.

En este último caso, lo que cabe es respetar la decisión de la Primera Sala Penal Anticorrupción, que preside la vocal Inés Villa Bonilla. Todo lo demás es afectar el equilibrio de poderes y vulnerar el Estado de Derecho.

Por último, pongamos atención a lo dicho por el procurador para casos de terrorismo, Guillermo Cábala, quien, según Perú 21, habría referido que renunciaba al cargo “para que el Gobierno tome el control del aparato estatal”.

Por el bien de la democracia, el gobierno debe dejar que los poderes del Estado funcionen con autonomía y equilibrio. De lo contrario, tendremos que pensar mejor en una nueva caracterización para este régimen.

25 marzo, 2007

Unión Europea: 50 años

El origen de la Unión Europea fue el miedo. Vista desde su nacimiento como una aspiración de paz, ocultaba, en realidad, el deseo de no volver a la guerra, luego de la traumática experiencia que siginificó la Segunda Guerra Mundial que desangró al continente europeo.

Sólo Francia y Alemania se habían enfrentado tres veces en el lapso de 75 años (entre 1870 y 1945). La solución tenía que partir de estos países. Alemania reclamaba el territorio de La Sarre en poder de Francia, en tanto que Francia había recuperado Alsacia ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

Se pensó, entonces, en un mecanismo que mantuviera alejados a estos países de los materiales de la industria bélica, el acero y el carbón. Nació así en 1951, el Tratado de la Comunidad Económica del Carbón y del Acero (CECA), firmado por Alemania, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo.

Al designar una autoridad supranacional, ninguno de estos países podía disponer libremente la fabricación de armas. Es decir, abdicaron, en estos productos, de soberanía nacional.

Esos mismos seis países firmaron en Roma el 25 de marzo de1957 los tratados que dieron origen a la Comunidad Económica Europea (CEE) y a la Comunidad de la Energía Atómica (EURATOM); esta última aplicada más a reemplazar la dependencia del petróleo.

El tercer mecanismo que alentó la conformación de la UE fue la guerra fría.

Estados Unidos puso su mayor empeño en introducir en el continente europeo un mecanismo de freno al avance del comunismo. Este papel no se ha destacado mucho y es entendible que así haya sido. Pero la Unión Europea no existiría hoy si Estados Unidos no la habría apoyado. En especial su mecanismo de defensa multinacional a través de la OTAN.

Hoy, la Unión Europea es una potencia económica y comercial con sus 500 millones de habitantes que pueden circular libremente por sus 27 estados miembro sin pasaporte. Tienen moneda única, han reconocido títulos y grados académicos y gozan de libertad de culto.

Son también los mayores colaboradores de los países menos desarrollados, aunque su interés en los últimos años se haya volcado mayoritariamente hacia sus vecinos el este.

En cincuenta años, Europa ha logrado lo que no alcanzó en dos siglos de historia: paz y prosperidad. Tras cruentas guerras entre sí encontraron un camino que les permite ahora mirar con optimismo el futuro. La enseñanza para latinoamérica es clara: debemos hablar menos de integración y hacer más. Menos retórica y más acción.


23 marzo, 2007

Narco poder

El problema de la coca no debe entenderse como algo ajeno a la política. Como toda actividad económica, el narcotráfico requiere resortes políticos para sostenerse y expandirse.

En nuestro país, sus tentáculos se han extendido con las últimas elecciones generales y regionales-municipales.

Ha tenido tanto éxito en el financiamiento de campañas electorales que el narco poder tiene hoy representantes en los gobiernos locales, el Congreso y hasta en el Parlamento Andino.

En Colombia, el narco poder se infiltró en la política y tuvo hasta candidato presidencial propio. Los jefes de los carteles invirtieron en obras sociales en sus respectivas comunidades. Y se ganaron, en muchos casos, el cariño de la población.

No existe este tipo de vinculación en el Perú. Los pueblos donde florecen los cultivos ilegales siguen siendo villas miserables, sin infraestructura ni servicios.

Otra diferencia notoria con el caso de Colombia es la organización. Los cocaleros peruanos tienen dirigentes emotivos, de liderazgo violento, pero carentes de de visión y de sentido de política constructiva… por ahora.

No tenemos aún un Pablo Escobar con negocios en la banca, las finanzas, la construcción, la energía, la aviación o la telefonía. Tenemos un Nelson Palomino que agita a las masas disfrazado de ekeko. No tenemos un “padre benefactor”, inaugurando y equipando colegios; tenemos a “mamacoca”, bloqueando pistas y realizando paros.

Pero eso no quiere decir que no se tome en cuenta el primer eslabón de la cadena. Los cocaleros son la materia prima del narcotráfico. El Estado no puede comprar más de 3 mil toneladas anuales. Empadronarlos sería aumentar las expectativas sobre el excedente cocalero: más de 100 mil toneladas.

El ministro de Agricultura aparece ahora como aliado táctico de este primer eslabón. En la práctica, se ha convertido en su representante dentro del Gobierno.

Un tonto últil que habla de zonas liberadas en el Monzón y en el Valle de los Ríos Apurímac y Ene. Y en lugar de anunciar que los combatirá y recuperará la presencia del Estado en esos lugares, pacta con ellos.

Es un contrasentido peligroso. Una vez que se abran los padrones, los cocaleros ilegales presionarán para anotarse. Aumentará la oferta, en contra de la capacidad de absorción que tiene el Estado a través de Enaco.

Se desconoce aún el grado de coordinación que tienen los líderes cocaleros locales con sus pares de Bolivia y Colombia, pero no debiera extrañar -en algún momento- un manejo regional del problema.

Nunca antes, el narco poder había avanzado tanto.

18 marzo, 2007

Sueños y pesadillas históricas

La ceremonia en Palacio de Gobierno para anunciar la recuperación de la histórica bandera creada por el general José de San Martín no fue sólo un escenario montado para fotografiar a Luis Alva Castro y Jorge Del Castillo juntos, como sugiere Augusto Alvarez Rodrich en su columna.

Fue algo más que eso. Fue un acto reprobable sobre el mal manejo de los bienes nacionales, de maltrato de los símbolos históricos, tan condenable como el pintado del escudo nacional en el frontis de Palacio. En ese sentido, ese acto no fue sólo un “saludo a la bandera”.

Contraviniendo las disposiciones que en materia cultural rigen sobre el uso adecuado de objetos con alto valor histórico, el Presidente García no sólo manipuló deforma grosera la bandera, sino que dispuso que flameara en el mástil de Palacio, exponiéndola a los efectos del sol, la polución y los vientos.

“Fue la voluntad del Presidente de la República”, explicó escuetamente la directora del Instituto Nacional de Cultura, Cecilia Backula, cuando la interrogaron al respecto, sin que cuestionara un ápice la conducta equívoca del jefe del Estado.

¿Toleraría la señora Báckula que un manto Paracas se use en un desfile de modas o que una cerámica Mochica sirva para comer anchovetas en salsa de tumbo en Palacio?

Los conservacionistas saben los daños que pueden causar la manipulación arbitraria y liviana de objetos históricos. Los bienes nacionales son públicos. No dependen de la voluntad del Presidente de la República.

García ha dado muestras en el pasado de no quedarse atrapado por la historia cuando de imponer su voluntad se trata. El 85–90 mandó a romper el patio sevillano de la Residencia de Palacio para construir una piscina para sus hijos. Y ahora último, hablando de la modernidad y la construcción, dijo que el problema de no haber culminado la ampliación de la Av. Javier Prado fue que se encontraron “con un murito pre-inca”.

- Oiga usted, traslade ese murito de barro a otro lugar y abra la vía-, señaló en esa oportunidad.

La tradición señala que la bandera recuperada por la policía y que García expuso a los rigores de la intemperie, es la misma que San Martín aprobó en Pisco, por decreto, el 21 de octubre de 1821.

Lo cierto es que San Martín desplegó, por primera vez, el 28 de julio de 1821 una bandera con esas características. Basil Hall, el jefe del escuadón de la Real Armada Británica en el Pacífico, estuvo en tierras peruanas por esas fechas y vió el espectáculo que fueron las ceremonias de juramentación del acto de la Independencia celebradas en las plazas públicas.

Hall describe en su libro “El impacto de San Martín en el Perú” el diseño de la bandera independiente del Perú, dividida diagonalmente en cuatro piezas triangulares: dos rojas al centro y dos blancas en los extremos.

Según Abraham Valdelomar, el diseño le brotó al libertador de un sueño. El espectáculo que vimos la semana pasada, izando el histórico pabellón en la cúspide de Palacio, revela más bien que nuestro Presidente se inspiró en una pesadilla.

17 marzo, 2007

Coca cola

Tremenda cola la que traerá el error del gobierno de ceder a las presiones de los cocaleros del Alto Huallaga, uno los principales valles abastecedores de hoja de coca para el narcotráfico.

El presidente García ha preferido hablar de mercados, de planes ganaderos, de microcréditos -de todo, como siempre-, pero ni una palabra sobre la claudicación de su gobierno ante el narcotráfico. ¿Por qué?

En el Perú se producen alrededor de 106 mil toneladas de hoja de coca al año. La Empresa Nacional de la Coca , Enaco, sólo adquiere 3 mil toneladas. Las 103 mil toneladas restantes van directamente al mercado negro.

El Alto Huallaga y El Monzón es la zona más productiva en plantaciones de coca: poco más de 16 mil hectáreas. Le sigue el Valle del Río Apurímac y Ene (VRAE), con 15 mil 500 hectáreas y luego La Convención – Lares con 12 mil 500 hectáreas .

La hoja de coca del Alto Huallaga, El Monzón y del VRAE abastece a los carteles de la droga. Aquí no hay campesinos cocaleros tradicionales. Hay cultivadores ilegales de coca. Son campesinos, es cierto. Pero campesinos al margen de la ley.

Por eso, no hay nada que negociar, ni se puede empadronar a los cultivadores de estas zonas. Hacerlo sería otorgarles legalidad.

El ministro de Agricultura ha ofrecido empadronarlos y suspender temporalmente la erradicación de cultivos de coca en la zona. Y aunque el Primer Ministro lo ha corregido en público lo cierto es que el mensaje ya llegó a Washington.

Hay quienes interpretan el silencio de García como una forma de hacerle entender a los Estados Unidos la necesidad mejorar su ayuda antinarcóticos al Perú. Algo así como mira lo que puede pasar si se desbordan los cocaleros.

Sería un error pensar de esa manera. El compromiso de luchar contra el narcotráfico debe ser claro. Tras la aplicación del Plan Colombia el 2000, el Perú ha aumentado su capacidad de producción de clorhidrato de cocaína, participando con un 20% en el mercado mundial de este producto.

Dar señales de debilidad frente al narcotráfico cerraría las puertas al TLC con los Estados Unidos. Decisiones equívocas como las del ministro de Agricultura y señales de orfandad como la mostrada por el ministro del Interior, revela no sólo falta de estrategia, sino incapacidad para encarar el tema.

El avance de las posiciones cocaleras nos acerca como país más a roles permisivos y laxos como el de Evo Morales, que a actitudes firmes y resueltas como las del presidente Alvaro Uribe.

Los únicos ganadores hasta el momento son los representantes de la coca en el Perú. Nancy Obregón, Elsa Malpartida y compañía . El poder de la coca sigue arrinconando al Estado. En los últimos años ya ha colocado autoridades legítimas que defienden sus intereses en todos los niveles de gobierno.

No es difícil imaginar que en los próximos años uno de los temas de la agenda política electoral sea el debate por la legalización de la coca, empezando por suspensión de la erradicación de la hoja sagrada; algo que, gracias a este gobierno, los cocaleros ya ganaron.

En los próximos días, se verá hasta donde pueden llegar las consecuencias de asumir decisiones equivocadas y débiles. Eso sí que traerá cola. Coca cola.

13 marzo, 2007

Bush visita América Latina

La gira que el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, viene desarrollando en Latinoamérica es una de las más largas de su período. Pero también la más tardía. Casi al final de su Gobierno, Bush se acuerda que existimos.

En esta oportunidad, la gira incluye visitas a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México, y culminará este 14 de marzo.

Aunque la agenda que desarrolla abarca temas locales en cada país, en términos regionales, pueden identificarse cinco: comercio, seguridad internacional, democracia, lucha antinarcóticos e inmigración.

El gigante Brasil –y en menor medida Colombia- han logrado introducir un punto más en la agenda, el de mayor futuro, tal vez: el biocombustible.

Porque si hay algo que preocupa en serio a Estados Unidos es la búsqueda de fuentes alternativas al petróleo, no sólo con el ánimo de descontaminar el planeta –si así fuera ya habrían firmado el Protocolo de Kyoto-, sino para asegurar el ritmo de producción necesarios para seguir dominando el planeta.

Estados Unidos es hoy en día el hegemón y necesita un combustible –limpio o sucio, la verdad- para seguir creciendo. En este sentido, la visión de los norteamericanos sobre el futuro de América Latina podría cambiar de eje.

Al menos borraríamos la impresión que el 2002 tuvo un grupo de especialistas de la CIA que fueron convocados para preparar un documento sobre el futuro del mundo y las megatendencias de la humanidad.

El resultado fue la realización de un mapamundi proyectado al 2020 en el que la región ubicada desde Río Grande hasta Tierra del Fuego, prácticamente no existía.

En la visión yanqui futurista, América Latina era una región inestable políticamente, con insurrecciones separatistas en el área andina, y gobiernos autoritarios y populistas buscando atender las crecientes demandas sociales.

Con excepción de Brasil, ningún otro país ingresaba al club de los Estados viables del mundo. La gran mayoría formaba parte de los Estados fallidos del que nos habla el embajador Oswaldo de Rivero.

Lo que los gringos no vieron fue el potencial enorme de la región en un recurso apetecible conforme avanzan los cambios climáticos: el agua. El 25% de agua dulce del planeta se concentra en América del Sur.
Otro potencial no señalado es la biodiversidad existente y la posibilidad de empujar la reconversión del uso del petróleo por biocombustibles de caña de azúcar, maíz u otras especies nativas.

Recién ahora los gringos se ponen las pilas y aprovechando la visita de Bush por estos lares acaban de firmar con Brasil un convenio para desarrollar y potenciar esta industria.

El petróleo es un bien no renovable. Se está acabando en el mundo. Esta es también una de las causas de conflictos interregionales, además de la lucha eterna entre occidente y oriente.

Es urgente buscarle un sustituto. La riqueza de Hugo Chávez no dura para siempre.

El Perú tiene agua y biodiversidad y podría ingresar al mercado del biocombustible. Existe aún un proyecto en la selva peruana para transformar la caña de azúcar en etanol. Es una oportunidad, quizás una de las últimas que se le presentan a América Latina para aparecer en la foto del mundo el año 2020.

10 marzo, 2007

El retiro de Antero

Renunciar a un partido político es una cosa; retirarse de la política, otra muy distinta. En el Perú, el único que cumplió con ambos axiomas fue Héctor Cornejo Chávez. Un día, el fundador del Partido Demócrata Cristiano anunció su retiro definitivo y se hundió en el ostracismo tras brillar en el parlamento, el foro, la cátedra y la acción política.

No es el caso de Antero Flores, quien, en la práctica, se alejó de su partido el día que aceptó ser embajador del Perú ante la OEA. Un puesto cómodo para alguien que aspiró siempre a la primera magistratura, que no participó en las últimas elecciones generales y que no encajaba en los planes de la ex candidata presidencial, Lourdes Flores Nano.

Antero era una especie de embajador de su partido; de espíritu concertador, dispuesto al diálogo, mantenía buenas relaciones con todas las fuerzas políticas.
Su renuncia es una mala noticia no sólo para su partido, sino para la clase política en general que necesita hombres como él que militen en una organización y asuman tareas de Estado en su representación.

El efecto inmediato de su renuncia es que Lourdes Flores ha perdido su embajador, pero ha ganado el derecho de sucesión en el PPC. Algo así como un anticipo de herencia.

Niguno de los hijos del fundador –por más que Javier Bedoya se esfuerce en el Congreso-, tiene la fuerza para asumir la conducción plena del partido, en un futuro inmediato.

Ahora la disputa por recomponer y encabezar el espectro de la derecha peruana, se centrará entre Lourdes Flores y Luis Castañeda. Rafael Rey y su cófrade de furgones apro-fujimoristas, es sólo el recuerdo de una verruga extripada.

¿Cuál será, entonces, el futuro político de Antero Flores? Podría preparar el terreno y animar un grupo de amigos socialcristianos o conformarse con terminar sus días en el espectro socialdemócrata que encarna el aprismo en el Perú. O, lo que es peor, fijar su retiro definitivo en lo que queda del gobierno aprista.

Antero es hombre convocante, pero no es un organizador. Es un hombre dialogante, pero no un doctrinario. Es un político de buenas formas y lenguaje afilado, pero eso no basta para construir una organización.

Tras su experiencia en la Presidencia del Congreso puede decirse que Antero se acomoda mejor en la curul de combate que en la mesa de conducción.

Pero es un hombre trabajador. De decisiones en soledad. Más emotivo que cerebral. Apasionado a no dudar, que se hartó un día de militar en un partido y servir a otro.
Su juego político no ha terminado, pero ya sabemos que su tarjeta de crédito en este campo tiene un consumo limitado.

Ha recuperado su libertad e independencia. Ahora podrá saludar al Presidente de la República sin sentir que el cuello la corbata le apretaba un poco

07 marzo, 2007

El Presidente influenciable

Siete días le tomó a Luis Alva Castro convertirse en el premier de facto del régimen. Político ducho, sombreó al primer ministro, al recomendarle al Presidente García la resolución del contrato con Gildemeister, en lugar de seguir el juego de la “comisionitis”, planteada por Del Castillo.

Todo empezó con la frialdad con la que el flamante titular del Interior tomó el asunto de la sobrevaluación de los patrulleros.

El 26 de febrero, apenas juramentó, no quiso adelantar opinión sobre el tema y dijo que estudiaría la situación. A las 48 horas planteó que las compras en su sector se realizarían por comisiones externas.

García escuchó la propuesta y demostró que en momentos de presión sus decisiones no son las mejores. Se tocó de nervios. Y dispuso que en adelante todas las adquisiciones del Estado se realizaran mediante consultores externos.

En un primer momento, la experiencia en la rebaja de la cotización de los patrulleros lo entusiasmó; tanto, que felicitó a la comisión Webb mediante resolución suprema. Pero la sonrisa se le congeló cuando Alva Castro le demostró que en el futuro podría comprometerse la legalidad de la operación.

El representante de Anjo Tec lo ha dicho bien. El gobierno ha renegociado con representantes de la empresa chilena que ingresaron al Perú con visa de turistas. Del consorcio compuesto por Gildemeister, Manasa y Anjo Tec, se ha llegado a un acuerdo sólo con una de las partes.

Un juicio podría representar millonarias pérdidas al Estado. Además del costo político que aterra a García. Entonces, el Presidente puso su cerebro en reversa –una vez más- y escuchó nuevamente a Luis Alva: había que suspender el contrato. Hoy esa propuesta ha crecido hasta convocar a consultores del PNUD y del BID.

El caso de los patrulleros permitió ver a un gobierno dando muestras de desorden, de falta de manejo administrativo, y de marchas y contramarchas en la toma de decisiones.

Pero también reveló un rasgo de la personalidad del Presidente de la República que hasta ahora –al menos desde afuera- había permanecido oculto: su carácter dubitativo e influenciable.

Ya sabíamos que era voluble, de humor cambiante. Hoy sabemos que en momentos de máxima presión –como el trapecista suicida- se lanza en pos del columpio, con desesperación, sin importarle si tiene red abajo. Y ese es un problema para un Jefe de Estado.

El efecto que han tenido dos de sus recientes decisiones –nombrar comisiones externas para las compras e investigar todas las adquisiciones del Estado de los últimos 10 años- ha sido paralizar la administración pública.

Parece que el gobierno está perdiendo la brújula, ha dicho José Miguel Morales. Más que eso, ni siquiera se guía por la veleta que instalaron ellos mismos.

El Presidente reacciona por emoción. Si su verbo sigue encantando por estructurar argumentos mezcla de historia, teatro y lírica; hoy asusta por sus decisiones incongruentes, producto de la duda y la vacilación.


04 marzo, 2007

El shock de las improvisaciones

Al asumir el poder, García nos apantalló con marketeros capítulos mensuales que él mismo tituló. Agosto sería el mes de la austeridad; setiembre, de la descentralización y octubre el mes “del shock de las inversiones”. Pero, en realidad, agosto fue el mes contra Toledo y las ONG, setiembre fue el mes de la pena de muerte y octubre el de la pena a violadores de niños.

Mientras entretenía a la platea con estos temas, el Presidente hizo otra cosa. En setiembre pidió un primera ampliación del Presupuesto General de la República por 1,937 millones de soles. Lo insólito es que dicho monto debía ejecutarse en obras de desarrollo social hasta diciembre. Es decir, proponía gastar 465.5 millones por mes, o 15 millones de soles por día. Una locura, según los entendidos.

El contralor Matute se lo dijo en su cara en Palacio de Gobierno la primera quincena de enero de este año. El Ejecutivo había comprometido recursos apenas por 154 millones de soles; el 8% de lo solicitado. Una pobre capacidad de gestión. Pero como el Presidente es Jalisco y nunca pierde, le sopló la pluma a los gobiernos locales y regionales.

Frenético -como es-, echó mano al proceso de reforma del Estado y se las agarró contra el Sistema Nacional de Inversión Pública (SNIP). No pasaron quince días del jalón de orejas del contralor, cuando el Gobierno dispuso un nuevo crédito suplementario, esta vez, por 1,206 millones de soles para todo este año, siempre para impulsar el shock de inversiones.

Erre con erre, más plata para gastar lo que no pudieron hacer en el trimestre pasado, y cuando el Presupuesto 2007 tenía recién un mes en ejecución. Increíble. Hay que reconocer que García es honesto... con su forma de pensar. Lo ha dicho varias veces, pero no le hemos prestado la debida atención.

El Presidente no cree en el “chorreo”. No cree en esta parte de la teoría liberal del desarrollo que dice que la economía primero debe crecer en la cima –los agentes productores-, para luego, desde allí, chorrear hacia abajo a todos los sectores.

García cree en la redistribución. Para qué esperar. Hay que tomar lo que tenemos y repartir. 10 millones de soles para los sueldos atrasados de los Policías, 130 millones de ampliación de fondos para Agrobanco, ¿Banco Agrario?, ¿Banco Agropecuario?, ¿Banco del Campo?, otros milloncitos para cubrir a las AFP, y, claro, millones para comprar patrulleros para la seguridad ciudadana, medicina para los pobres, ambulancias para los mismos y así por el estilo.

La sensibilidad social de nuestro Presidente colisiona con la teoría económica, dirán algunos. La irresponsabilidad de sus impromptus, es la verdadera razón de los males, dirán otros. Lo cierto es que alguien debiera pedir las actas del Consejo de Ministros. Allí veríamos el afán persistente del Presidente García por promover el shock de inversiones apurando las compras, instando a sus ministros-secretarios a agilizar los procesos de adquisiciones del Estado, a saltarse procesos y normas, a flexibilizar el SNIP.

La doctora Mazzetti fue la primera que sucumbió al asedio. Y su ejemplo ha servido para que estallen apurados e irregulares procesos en otros sectores como Salud y Educación.

Mulder –vivo, como siempre- ha intentando zafar cuerpo y acusar a mandos medios de gobiernos anteriores. Pero su argumentación no resiste el menopr análisis. Quien gobierna es el Apra. Están en todos lados de la administración pública. Nada se hace sin su conocimiento y sin su consentimiento. Miren, sino, a quién han puesto al frente del Programa Agua para Todos.

No nos vengan a contarnos cuentos ahora. Y cuidemos, más bien, que la nueva ampliación del Presupuesto no se dilapide y que el cacareado shock de las inversiones no siga siendo el shock de las improvisaciones, ¿si o no, Alan?

01 marzo, 2007

La hora ejemplar y el ejemplo auténtico

Al definir el origen de la sociedad, Ortega y Gasset, encontró que más allá del instinto político que encontró Aristóteles en los hombres -y que los empuja a vivir en comunidad, de forma gregaria-, las sociedades nacen de la atracción superior que ejercen unos hombres sobre otros.

Según esta teoría, la excelencia que alcanzan algunos ejemplares produce en los otros un irrefrenable impulso de adhesión, de congregación y dócil seguimiento. Es el caso de Jesús y sus fieles que, en esencia, constitiuyen la iglesia cristiana.

Pero este potencial que el hombre trae consigo –señala el filósofo español- genera a su vez un vicio que lo desvirtúa y falsifica: “frente a la auténtica ejemplaridad hay una ejemplaridad ficticia e inane”.

La diferencia entre uno y otro es sencilla. El hombre verdaderamente ejemplar, nunca se propone serlo. El falso ejemplar lo pregona a los cuatro vientos, no descansa, vive para gritarlo.

Todo esto viene cuento luego de ver el show del presidente García presentando la campaña de la puntualidad: "Cuando termine estas palabras serán las doce en la cordillera, en el altiplano andino, en las soleadas arenas del norte y en el mar de Grau… será como el poeta dijo: las doce en todos los relojes, para que todos nos pongamos desde este momento en la convicción de comenzar un nuevo Perú más grande, puntual y consagrado al deber".

El falso ejemplar carece de moral. Su meta es que se le reconozca como ejemplo “en qué y cómo es una cuestión secundaria que luego intentará resolver”.

“Lo que le atrae, lo que ambiciona, es ese efecto social de la perfección –la ejemplaridad-. No quiere, en rigor, ser nada en sí mismo. Quiere ser para los demás, en los ojos ajenos, la norma y el modelo”, afirma el filósofo.

García es este falso ejemplar. Eso explica su conducta desesperada por lograr que la gente lo tome como modelo. Sus frases y estilo lo delatan:

Rebajemos el sueldo de los que sirven al pueblo, por qué un Presidente tiene que viajar en un avión de lujo, a partir de mañana no se comprará alcohol en las dependencias públicas, aquí venimos a servir al pueblo no a servirnos de él, yo apago las luces de Palacio porque hay que ahorrar, yo uso mi carro desde hace años, el que quiera chupar que lo haga con la suya.

El verdadero ejemplo es aquel que logra un cierto grado de perfección en algunas de las cosas que hace, y entonces, sin proponérselo, resulta siendo ejemplar para otros hombres. No hay pose ni cálculo. No hay actitud frenética, ni gestos grandielocuentes.

El auténtico ejemplar no necesita pasear un ataúd parodiando al rival político, en el momento cumbre de la campaña de valores.

La agencia Andina señala que luego de su discurso, el mandatario hizo sonar una campana con la que se sincronizaron los relojes, al mediodía, dando inicio a esta importante campaña. En ese momento, se efectuó una representación escénica sobre la muerte de la impuntualidad mediante el paseo de un ataúd titulado "Q.E.P.D la hora Cabana", por la Plaza Mayor de Lima, donde se realizó la ceremonia.

El falso ejemplar buscará no sólo eso, sino que gozará viendo el espectáculo, como diciendo aquí estoy yo, comparadme, soy puntual, austero, trabajador, alegre y jugador.

Lo peor es que el impostor del ejemplo no advierte la contradicción entre lo que pregona para lograr la adhesión y el acto de ser un ejemplo auténtico, producto de una entrega sin cálculos ni pasiones. El falso ejemplar vive preocupado de mostrar su propia ejemplaridad. Vive pensando que la vida es un carnaval.