Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

31 mayo, 2009

Evo Morales escala posición antiperuana

Sumiso ante Chile y provocador con el Perú. Así se muestra Evo Morales en la entrevista ofrecida al diario chileno La Tercera. No opina sobre coyuntura política chilena, se expresa con amabilidad cuando recuerda sus primeros tratos con el Presidente Lagos y la agenda de 13 puntos que mantiene con el país del sur. Con el Perú, en cambio, se va de boca. Se encona. Llega al extremo de decir que tiene información de que nuestro país perderá en la demanda por establecer el límite marítimo planteado ante La Haya. Alucinante. Evo está en el mejor momento de su relación con Chile y al mismo tiempo en el peor con el nuestro, traicionando lo que ha sido siempre el comportamiento del pueblo boliviano. De esta manera, el presidente de Bolivia escala lo que en los últimos años ha venido configurándose en una abierta posición antiperuana. Aquí extractos de la entrevista.

(La Tercera de Chile) Usted ha dicho que su gobierno ha construido confianzas con Chile y que está listo para entrar en una segunda etapa del tema marítimo. Pero la Presidenta Bachelet está en la recta final de su mandato. ¿Lo considera factible en este momento?

Lamentablemente, es verdad que entramos en un período electoral en ambos países y que vamos a tener que esperar que concluyan esos procesos para seguir avanzando, para entrar a la etapa de debatir y negociar fórmulas sobre el mar. Hacerlo durante las campañas lo convertiría en un tema electoral. Creo que eso no caería bien en Chile y en Bolivia no lo voy a hacer. No he usado ese tema en la política interna ni lo voy a hacer.

En Chile las encuestas indican que el candidato favorito es Sebastián Piñera, de la oposición. ¿Cómo ve la posibilidad de negociar con él? ¿Lo conoce?
Quiero ser muy respetuoso de los temas internos de Chile. No conozco al candidato que usted menciona y no voy a opinar sobre él ni sobre los demás. Quien gane en Chile tendrá todo nuestro respeto. No quiero crearle ningún problema al gobierno chileno ni a ningún candidato ni a los partidos que van a competir. Por eso no queremos que el tema del mar sea parte del debate electoral chileno. Lo que sí voy a pedir es mantener las relaciones de confianza con el gobierno que venga, sea cual sea. Hemos dado pasos importantes y me gustaría mucho seguir avanzando.

¿Cuáles han sido esos pasos importantes?
Por primera vez en la historia de Bolivia tenemos una relación de confianza que posibilitó llegar a una agenda de 13 puntos que incluyó conversaciones sobre el tema marítimo, el punto 6. Eso significa que existe conciencia en el gobierno chileno que hay un problema todavía no resuelto, el del mar.

¿Cuándo tomó la decisión de dialogar con Chile y dejar el tema fuera de la política interna boliviana?
Cuando decidimos invitar al Presidente Ricardo Lagos a mi toma de posesión, en enero de 2006, algunos hermanos dirigentes protestaron. Yo les expliqué que se tenía que terminar esto de que se molestaran porque venía el Presidente de Chile. Como saben, a Lagos lo invité a mi casa y ahí partimos con la línea de confianza, lo que llamo la diplomacia de los pueblos. Sin confianza no se puede construir nada.

Todo indica que usted va a ser reelecto el 6 de diciembre. ¿En qué consiste lo que usted llama la segunda etapa del proceso de conversaciones con Chile?
Desarrollar las negociaciones por el tema del mar.

¿Ve posible un enclave sin soberanía, como el que se planteó en las llamadas negociaciones de gas por mar, del 2001?
La aspiración del pueblo boliviano es con soberanía. Pero eso será parte del debate y ya le dije que no es conveniente debatir por ahora. Además, las negociaciones no deben ser públicas ni por la prensa. Hay tantos comentarios. Algunos querían que fuera un corredor por la frontera entre Perú y Chile, pero ahí viene el Presidente Alan García y pone la demanda en La Haya.

Hay un gran contraste entre su actitud dialogante con Chile y las tensas relaciones con Perú durante su gobierno, que atraviesan tal vez la peor etapa de la historia. ¿A qué lo atribuye?
Mi problema no es con Perú, es con su gobierno, con su presidente. Tengo excelentes relaciones con los movimientos populares y sociales del Perú, con los campesinos, algunos partidos de izquierda, con Ollanta Humala. Los problemas nacen cuando se vive una permanente agresión de parte del gobierno del presidente del Perú. ¿Y cómo se expresa esa agresión, hablando de Chile, Perú y Bolivia? Es en esta demanda del Presidente Alan García ante La Haya. Yo tengo información -proveniente desde las mismas estructuras del Estado peruano- que (para García) no puede ser que el corredor (de Bolivia) sea por la frontera entre Perú y Chile.

¿Considera que la demanda es para bloquear la aspiración boliviana?
Por supuesto, por supuesto. Si existiera un problema entre Perú y Chile sobre los límites, la forma de resolverlo sería el diálogo. Pero para perjudicar a Bolivia hacen una demanda, para que Bolivia no tenga salida al mar. En el fondo es eso y también tengo la información de que el gobierno peruano sabe que la demanda la va a perder. Lo saben ellos: hicieron la demanda para perjudicar a Bolivia.

Usted atribuye la responsabilidad exclusivamente a Alan García, pero la demanda tiene el apoyo de todos los partidos peruanos.
En cualquier país puede pasar eso, es normal que todas las fuerzas apoyen iniciativas así, como aquí el tema del mar. Lo mismo pasaría en Argentina con las Malvinas. No es un problema con Bolivia directamente, sino que con Chile, peroAlan García sabe cómo va tejiendo esto, como forma de perjudicar, engañando a su mismo pueblo. Ese es un primer tema, pero no el único.

¿Qué otro tema hay?
El segundo es que, como la imagen de Alan García estaba tan desgastada, plantea esto para levantarse políticamente, para usarlo internamente. Esto nunca se lo dicen, pero yo se lo digo: la demanda en La Haya es para mejorar su imagen y para perjudicar a Bolivia.

¿La iniciativa no responde más bien a una política tradicional de Lima de impedir una salida al mar de Bolivia por ex territorios peruanos, como ocurrió con las negociaciones de Charaña (1978) y con el proyecto de gas por mar (2001)? Usted mismo ha dado a entender que cada vez que Chile y Bolivia se han aproximado a algún acuerdo, Lima ha puesto obstáculos.
No tengo tantos detalles de lo sucedido años atrás, pero creo que eran episodios diferentes. En el caso de Charaña era un dictador boliviano y uno chileno que se juntaron para tratar de confundir a sus países. Pero terminemos el tema de García. Quiero que se sepa que la demanda tiene como objetivo perjudicar a Chile y Bolivia en sus negociaciones. Además, ¿si su objetivo es defender el territorio peruano, por qué no presentó la demanda en su primer gobierno?

Los primeros movimientos para el reclamo marítimo fueron en ese primer período.
Pero la demanda la presentó ahora. Nosotros planteamos la agenda de 13 puntos el primer año de nuestra gestión. También tenemos otro tema con García: los asilos que les ha dado en Perú a los ex ministros de Gonzalo Sánchez de Lozada. Ellos están acusados en Bolivia de crímenes de lesa humanidad y no se les puede conceder asilo ni refugio. Y Alan García sabe eso. Es una abierta provocación. Tal vez quiere vengarse de nuestras diferencias ideológicas y políticas.

Hablando de diferencias y afinidades ideológicas, ¿qué opina de Ollanta Humala, con quien usted tiene buenas relaciones? El tiene una posición muy agresiva contra Chile; ha dicho que le gustaría entrar a Arica en un tanque.
(Piensa unos segundos). Son posiciones orientadas ante su pueblo y de carácter político partidario.

¿No cree que esas posturas perjudican los diálogos entre los países?
Por supuesto que perjudican, pero no conozco eso.

¿Ha hablado con Fidel Castro después que él se reunió con la Presidenta Bachelet y divulgó un polémico texto afirmando que habían conversado sobre la demanda marítima boliviana?
No he podido viajar a La Habana a verlo, por motivos de trabajo. Tampoco hemos hablado del tema en las conversaciones telefónicas que hemos sostenido.

¿A qué atribuye la actitud de Castro, quien dejó en una posición muy incómoda a la Mandataria chilena?
Creo que él simplemente expresó un sentimiento internacional, como lo han hecho tantos países. Lo veo como un saludo al hecho de que estamos sentando las bases para negociaciones futuras. Pero quiero decir que, al margen de ese sentimiento internacional, prefiero relaciones de confianza a nivel bilateral entre Chile y Bolivia y no como antes, cuando se intentaba apelar a la comunidad internacional. Lo que yo quiero es resolver juntos el problema y no buscar mediadores, veedores o garantes.

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29 mayo, 2009

Bolivia denuncia que Perú desvía aguas del Mauri

(Diario La Razón) El canciller David Choquehuanca denunció anoche que el Perú habría desviado las aguas del río Mauri, ubicado en la frontera con ese país, lo que provocará que el río Desaguadero y el lago Poopó se queden sin agua, además que los campesinos del lugar ya ven disminuir el número de su ganado por falta del líquido elemento.

“Estamos haciendo un llamado (al Perú) porque no pueden hacer ellos estos desvíos de este río internacional Mauri”, sostuvo Choquehuanca tras reunirse con autoridades originarias de las provincias Ingavi, Pacajes y Aroma de La Paz, además de Saucarí, Tomás Barrón, Cercado y originarios del pueblo Uru Chipaya del departamento de Oruro.

Esta situación hizo que el Ministerio de Relaciones Exteriores envíe una nota diplomática a las autoridades peruanas para realizar estudios conjuntos e integrales, a fin de acordar la forma en que ambos países pueden beneficiarse de las aguas del Mauri.

“Lamentablemente, hasta el momento no hemos recibido una respuesta y tenemos la preocupación de los comunarios y del Gobierno (Bolivia) de estos desvíos que estarían realizando las autoridades del Perú”, acotó.

La Cancillería basa su denuncia en un informe que señala que desde 1994 se está desviando “340 litros por segundo”, aseguró Choquehuanca.

El presidente del Comité de Usuarios de las aguas de la cuenca Mauri-Desaguadero, Saúl Apaza, informó que en Perú se construye un megaproyecto de trasvase de aguas de la cuenca del Mauri con dos canales: el Calachaca y el Patapuju.

También indicó que “hay muchos pozos que se han perforado para bombear agua a esos canales que ya funcionan” y que para más adelante tienen planes de continuar con la extracción de más agua dulce, lo que significará la desaparición de los pueblos aledaños desde Charaña hasta el lago Poopó.

Apaza dijo que los perjudicados son 40 mil personas de toda la cuenca. Sólo en Oruro unas 15.000 hectáreas están en riesgo y dijo que los gobiernos anteriores sólo enviaron notas.

El río Mauri nace al sudeste del Perú, cerca al binacional lago Titicaca, y confluye en el río Desaguadero en el lado boliviano, cuyas aguas irrigan las poblaciones altiplánicas en los departamentos de La Paz y Oruro.

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25 mayo, 2009

Paneles, Vallas y Yayas publicitarias

Es controversial la norma aprobada por el Congreso para que los alcaldes no puedan usar sus nombres, fotos o colores partidarios en los paneles que anuncian obras públicas. Por un lado, está bien que los colores partidarios no se usen para identificar las obras de la comuna. El gobierno local es permanente, el administrador partidario, temporal. Pero prohibir el nombre de la autoridad edil en los paneles de obra es un exceso.

En todo caso, ¿por qué prohibírselo sólo los alcaldes y no a los presidentes regionales o al presidente de la República? ¿Y por qué sólo a los paneles exteriores y no a los avisos publicitarios en los medios de comunicación? ¿No son estos últimos más caros que los primeros, si de razones económicas se trata?

La publicación de paneles en obras públicas es una herramienta de la comunicación de gobierno, necesaria para que las autoridades logren posicionar una imagen.
Pero no es una receta mágica, efectiva per se.

Llevada al extremo puede convertirse más bien en un boomerang que puede llegar a saturar a su público objetivo.

Se puede argumentar que es un despilfarro imprimir el rostro del gobernante en cada panel de obra que inaugura o desarrolla. Es cierto. El dinero público debiera aprovecharse mejor en obras antes que en propaganda.

Pero la comunicación política requiere también un poco de inversión. De inversión pública, se entiende, en tanto se trata de autoridades políticas.

El gobernante tiene el deber de mantener informado a los gobernados.

Si lo hace con foto o sin foto, horizontal o vertical, más chiquita o más grande son aspectos del diseño y estrategia comunicacional. Aunque, en efecto, muchos de estos carteles más parecen anuncios electorales que paneles de autoridad pública.

Lo que el Congreso ha aprobado es que se anuncie la obra, pero, además, que no se coloque el nombre del alcalde. Es algo exagerado, reglamentarista y con un cierto tufillo a nombre propio.

Sería mejor exigir cuentas claras en el manejo presupuestal y en los fondos destinados a la publicidad. No hay derecho, por ejemplo, a que en el recibo de agua que pagamos todos los peruanos nos venga propaganda de gobierno, en lugar de mejoras al servicio público. ¿Cuánto se gasta en esta publicidad asfixiante e inútil?

¿Han visto los avisos del Gobierno central en periódicos y televisión resaltando la figura del presidente Alan García antes que la obra pública? ¿Y las inauguraciones de agua potable con paneles gigantes de la foto del jefe del Estado?

En suma, debe prohibirse a los alcaldes, presidentes regionales y presidente de la República pintar con los colores de su partido las obras públicas que realizan o las que no siendo obras suyas están en su jurisdicción –postes de alumbrado público, por ejemplo. Lo mismo puede decirse de la foto. Basta de tanta cursilería y onanismo egocéntrico en cada panel callejero. En esto dos aspectos el proyecto es viable, pero de allí a prohibir el colocar el nombre de la autoridad pública, parece exagerado.

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24 mayo, 2009

Conflicto amazónico: la política y la antipolítica

El proceso abierto contra los dirigentes amazónicos por sedición y rebeldía es un acto prepotente del gobierno. Una muestra más del fracaso del diálogo institucionalizado entre gobernantes y gobernados.

El empapelamiento legal puede atizar aún más el conflicto. Y no resuelve el tema de fondo que es atender el reclamo de las comunidades amazónicas sobre un paquete legislativo aprobado sin consulta como manda el Convenio 169 de la OIT de protección de los derechos indígenas.

En agosto del año pasado -cuando estalló el conflicto-, reclamábamos en un post la recuperación de la autonomía económica, política, administrativa y financiera del INDEPA.

Este mecanismo de representación de las comunidades amazónicas con el Estado creado en abril del 2005 tenía rango ministerial y bien llevado pudo actuar como un espacio de concertación entre el Estado y los representantes de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos.

Es decir, pudo ser el canal de diálogo donde se debatiera el problema legal de los decretos legislativos aprobados. Algo que no existe hoy en día.

La Mesa de Diálogo instalada por el premier Yehude Simon es una respuesta desesperada antes hechos consumados; no un mecanismo de trabajo permanente.

Por un acto de encono, ojeriza o simple ramplonería sobre todo lo actuado por el gobierno anterior, INDEPA fue trasladado a un traste del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), perdiendo toda dinámica y representatividad.

Para terminar de cooptar y desnaturalizar el organismo, el Ejecutivo nombró como presidente ejecutivo del INDEPA a Mayta Cápac Alatrista Herrera, un regidor aprista del Concejo Municipal de Lima Metropolitana.

Nadie escuchó la protesta de las comunidades amazónicas. Ni siquiera cuando a través de los medios anunciaban sus medidas de lucha. Recién cuando tomaron instalaciones petroleras y bloquearon carreteras, voltearon a verlos.

Un signo distintivo de este gobierno es su resistencia a conversar, a no dialogar ni crear espacios de intermediación política con organismos representativos de la sociedad.

Por esa vía sólo se enseña el fracaso de la política, quedando abierto el camino de la represión, la acusación policial o fiscal, la persecución judicial; es decir, el camino de la antipolítica.




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20 mayo, 2009

El Convenio de 1954: argumentos en la cancha

Para el canciller ecuatoriano, Fander Falconí, los acuerdos tripartitos firmados entre Perú, Ecuador y Chile en 1952 y1954 son acuerdos de límites y no pesqueros, como sostiene el Perú. Esta afirmación le hizo decir al canciller chileno, Mariano Fernández -de visita en Ecuador-, que estaban ganado 2 a 1.

Lo que olvida el canciller chileno es que este no es un partido de tres, sino de dos. En la cancha están Perú y Chile. Nadie más. Y el juego no se desarrolla en ninguno de los dos países, sino en terreno neutral: La Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Pero más allá del lenguaje futbolero, ¿es realmente un tratado de límites el Convenio Especial de Zona Fronteriza Marítima de 1954?

Aunque Chile y Ecuador sostengan lo contrario, la respuesta es no.

Este tema se analizó in extenso en el primer Congreso Internacional sobre Delimitación Marítima realizado en febrero de este año en Lima. Como recordó el embajador Luis Solario Tudela en esa oportunidad, el antecedente del Convenio de 1954 es la Declaración de Santiago de 1952. A partir de la Declaración de Santiago se realizan una serie de acuerdos de diverso tipo. Uno de ellos es el de 1954, para solucionar los conflictos pesqueros entre peruanos, chilenos y ecuatorianos.

El preámbulo del Acuerdo de 1954 es claro: “La experiencia ha demostrado que debido a las dificultades que encuentran las embarcaciones de poco porte tripuladas por la gente de mar con escasos conocimientos de náutica o que carecen de los instrumentos necesarios para determinar con exactitud su posición en altamar se producen con frecuencia de modo inocente y accidental violaciones a la frontera marítima entre los Estados vecinos”.

Continúa el preámbulo: “Que la aplicación de sanciones en estos casos produce siempre resentimientos entre pescadores y fricciones entre los países, que puede afectar el espíritu de colaboración y de unidad que en todo momento debe animar a los países signatarios de los acuerdos de Santiago”.

El cuerpo y espíritu del preámbulo no dejan dudas. Se trata de resolver problemas de los pescadores en el mar. No de establecer el límite marítimo entre los tres países.

Pero, por qué si fuera un tratado de límites- ventajoso para Chile al dejar casi sin mar al sur peruano-,¿por qué se demoró en ratificarlo? Perú y Ecuador lo hicieron de inmediato. Chile no. Se demoró trece años. Sólo en 1967 ese tratado fue ratificado por Chile.

El Art. 102 de la Carta de las Naciones Unidas -recordó Solari- “exige el registro de todo tratado internacional y sanciona el no registro con el impedimento de poder invocar ese tratado ante órgano alguno de las Naciones Unidas, vale decir, la Corte”.

El Tratado de límites entre Chile y Argentina lo regsitró Chile a los tres meses. En cambio, el Tratado de 1954 que firmó con el Perú y Ecuador, Chile lo registra ¡cincuenta años después! ¿Por qué? Probablemente porque nunca lo consideró un tratado de límites.

En 1986 el Perú plantó formalmente el tema de la delimitación marítima a través del embajador Miguel Báckula. Es decir, del 67 al 86, hay un periodo de statuo quo sobre el limite marítimo de diecinueve años, tiempo muy limitado para crear un derecho, según lo ha establecido la propia Corte de La Haya.

En suma, Chile demora la ratificación y registro del tratado de límites que dicen haber logrado en 1954. El Perú no se queda callado 50 años como sostiene Santiago - aceptando con su silencio el estado de cosas-, sino sólo 19 años. Como no hay acuerdo, ambos acuden a un árbitro internacional. Bien dicen los locutores deportivos que para ganar un partido, más que un score adelantado,lo que se necesita en la cancha son argumentos.

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18 mayo, 2009

Las riquezas de los territorios perdidos IV

Impuesto, terremoto y nacionalización

Una cadena de hechos ocurrió con el salitre pocos años antes de la guerra. Las consecuencias de estos hechos –impuesto, terremoto y nacionalización-, impactaron de manera definitiva sobre los tres países involucrados en la Guerra del Pacífico.

Durante la guerra de anexiones entre Perú y Bolivia el mariscal Santa Cruz declaró un impuesto del 4% a todas las riquezas que salieran de Tarapacá.

Esta medida afectó a las empresas de capitales extranjeros y nacionales que explotaban el salitre en esa región.

Gamarra para luchar contra Santa Cruz tuvo ayuda de Chile; esto lo obligó luego a declarar la liberalización de los derechos aduaneros, renunciando al legítimo derecho que tiene todo Estado de recibir una renta o regalía por el usufructo de sus recursos naturales.

El 13 de agosto de 1868 Tarapacá fue sacudido por un fuerte terremoto que arruinó su incipiente economía salitrera.

El sismo destruyó el muelle de Iquique, terminando con el salitre almacenado en sus bodegas. El precio del producto subió iniciando el punto de partida de su veloz crecimiento y exportación.

Según la historiografía chilena, para ayudar a la reconstrucción de su ciudad, el alcalde de Tarapacá acordó cobrar un arbitrio de 20 centavos por quintal.

Basadre, sin embargo, anota que “un decreto del 30 de noviembre de 1868 (firmado por Balta y García Calderón) estableció un impuesto de 4 centavos por quintal sobre la exportación del salitre”.

El historiador peruano Emilio Romero afirma que desde 1873, el Perú se fijó en el salitre como una forma de salir de sus apuros financieros ante la caída del guano.

Ese año Pardo creó el Estanco del Salitre, por el cual el Estado compraba la producción.

En realidad, la idea inicial de Pardo era aplicar un impuesto según el precio del mercado. Pero los pequeños y medianos mineros, se opusieron y fueron ellos los que propusieron la creación del Estanco, mediante el cual el Estado se comprometió a comprar la producción.

Este sistema de nacionalización indirecta del salitre fue combatida por los grandes mineros acantonados en Tarapacá quienes tenían deudas contraídas por adquisición de maquinaria.

En 1875 la Ley del Estanco del Salitre se derogó y se ordenó la expropiación de las salitreras para su completa –esta vez sí– nacionalización.

No fue un buen negocio para el estado peruano esta nacionalización de las salitreras. Como anota el historiador Basadre citando a su vez al historiador José M. Rodríguez, la medida impuso al gobierno dos operaciones difíciles de vigilar: la producción y la exportación.

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17 mayo, 2009

Gastón Acurio: El evangelizador de la cocina

(Revista Sábado, El Mercurio, 16 de Mayo de 2009) Pasamos un día con el más exitoso chef latinoamericano. Lo acompañamos por Lima en un recorrido por cinco de los 14 restaurantes que tiene en la ciudad. Entre uno y otro, habló de su familia, criticó a la elite de su país, respondió a quienes lo candidatean como presidenciable y opinó de las tensas relaciones con Chile, donde pronto abrirá su tercer local. Este es el cocinero afuera de su cocina.

POR SABINE DRYSDALE, DESDE LIMA

Un todoterreno Ford negro se detiene frente a la entrada del mercado de Surquillo, en Lima. Gastón Acurio se baja por la puerta trasera, de jeans y polera negra. Tiene el pelo mojado; sus ojos algo hinchados acentúan sus rasgos de cusqueño.
Camina. Un hombre negro, que bordea los dos metros, se ubica detrás de él. Tres pasos detrás.
Entra y un foco ilumina su rostro; un canal de televisión. Lo rodea un grupo de estudiantes de cocina. Un extranjero lo saluda y le pasa su tarjeta. "Gastón, Gastón, Gastón", se oye en todas las direcciones. Recién levantado, se esfuerza por ser simpático.
De pronto se pierde entre los colores vivos de las frutas de la selva, de las papas, de los ajíes. El olor está mezclado: verduras, pollos muertos, sangre, pescado. Pregunta por las novedades. Compra un puñado de ajíes jalapeños; los va a probar, más tarde, en una leche de tigre. Pide un trozo de queso fresco.
–Muchas gracias, ¿cuánto es? –dice, metiéndose la mano al bolsillo.
–Dos soles.
–¿Dos soles no más? Ustedes mismos baratean sus productos. Yo no entiendo.
El hombre negro de dos metros le abre la puerta trasera del auto y parte.
Gastón Acurio saca un jalapeño de la bolsa y le da un mordisco.
–El ají me despierta -dice.
gastón a secas
Gastón Acurio ha perdido su apellido. Gastón, a secas, le llaman su chofer, los mozos, los clientes, los que hablan de él sin conocerlo. Tras abrir 14 restaurantes en Perú, exportarlos al mundo y convertirse en el evangelizador del sabor peruano, su nombre de pila pasó a ser una marca. Una insignia.

Hasta hace unos años el famoso no era él, sino que su padre, Gastón Acurio Velarde, ex senador, ex primer ministro, casi candidato presidencial. Un padre que lo mandó a estudiar Leyes a España para que fuera político como él. Que pensó que todo se había ido al tacho cuando se enteró de que su hijo no leía códigos sino que revolvía ollas en el Cordon Bleu de París cuando cocinar era sólo una afición. Cuando en su casa a nadie le importaba la cocina.
Desilusión.
Acurio recuerda el día en que todo eso cambió.
–Estaba en la cola de un banco, y a él, acostumbrado a que lo reconozcan en la calle, le dicen: "Usted es el papá de Gastón Acurio". Ahí se acabó su mundo.
Dos años antes había abierto junto a su señora, la alemana Astrid Gutsche, su primer restaurante en Lima, Astrid y Gastón con 45 mil dólares prestados –a pérdida– por amigos y parientes, cuando no tenían un centavo en el bolsillo, ella estaba embarazada y sus padres no se convencían de su pasión por la cocina.
–Pagamos la deuda a los tres meses -dice sonriendo.
Su padre le había exigido volver a trabajar en Perú. Acurio lo entendió como un deber.
–Yo he nacido en cuna de oro, he tenido todo para triunfar en la vida, en un país donde muy pocas personas tienen esa suerte. Como ser humano me corresponde devolver en mi propia tierra. La otra opción sería que no me importe lo que sucede fuera de mi restaurante, que lo único que me importe sea el restaurante para enriquecerme personalmente.
El Ford se detiene en la entrada de Astrid y Gastón, una casa colonial en el distrito de Miraflores. Son las once de la mañana. Aún están puestos los manteles sucios de la noche anterior.
Llama a Eduardo, el chef encargado. El tema de la reunión: la crisis.
–¿Revisamos las cositas? Siéntate, Eduardito. Ayer tuvimos una reunión de directorio, vimos los números y los resultados del control y no me falles en eso. En tiempos de crisis hay que cuidar el granito de arroz, sin renunciar a nada –dice.
Gastón le pasa los jalapeños y le pide que haga una leche de tigre cremosa de picor medio. Que se la mande a su taller donde por la tarde inventará nuevos platos para el restaurante de comida regional Chicha que abrirá en Arequipa.
EL FRACASO
El imperio del cocinero Acurio está formado por los restaurantes Astrid y Gastón, La Mar, La Pepa, Panchita, Tanta, Pascuale y Chicha, repartidos en 14 sucursales en Perú y otras 14 en América Latina, España y EE.UU, con planes de abrirse mercado en Inglaterra. El año pasado facturaron US$ 75 millones de dólares; atienden a 5 mil personas al día. Y no termina ahí: su última aventura es una cadena de hoteles boutique llamada Nativa.
–¿Le da miedo el fracaso, que algún proyecto no funcione?
–Que tenga miedo a quebrar y diga acá no puedo ir porque puedo arriesgar mi patrimonio, no es lo que la gente espera de mí. Yo tomo mucho riesgo. Hago un restaurante en el lugar más caro de San Francisco, invierto 7 millones de dólares para una cebichería peruana que nadie conoce en una ciudad tan dada a otras costumbres gastronómicas. Es un riesgo altísimo que incluso puede hacerme quebrar. Pero eso es irrelevante para mí porque mi trabajo es otro, es llevar la gastronomía peruana al mundo, poner una bandera de liderazgo en países acostumbrados a mandarnos el mensaje de que ellos son los únicos capaces de esto y no nosotros, ¿me entiendes?
–¿Los peruanos tienen una baja autoestima?
–Antes; ya no, gracias a la cocina.
–¿Alguna vez usted caminó con la cabeza gacha?
–Sí, porque nos enseñaron a ser ciudadanos predestinados a ser tercermundistas. Ciudadanos de segunda categoría exportadores de materias primas, importadores de productos terminados, lo importado es bello, lo nacional es feo, entonces la cocina emerge como una reacción a eso y contagia a todo el país con ese sentimiento y hoy el peruano se siente orgulloso de serlo.
–Veo que, como quería su padre, usted se transformó en un político.
–Sin duda, sí. Política gastronómica. No tenemos miedo en decirlo: los cocineros del Perú somos un movimiento que lo único que busca es hacer de la gastronomía un instrumento de desarrollo económico y social. Ser exportadores de tendencias de consumo.
–Pero la política real.
–Me proponen a cada rato que sea candidato a la Presidencia y siempre digo que la gente está loca. Ahora más que nunca, en los programas políticos me mencionan como el outsider. Están locos, porque se imaginan que porque yo tengo un respaldo popular muy alto... con qué descaro voy a hacer uso de ese respaldo para alimentar mi vanidad y querer ser Presidente si no estoy preparado. Es absurdo. Eso no va a ocurrir jamás.
–¿Qué sector político lo identifica?
–Pienso que en el Perú es obligación moral ser de izquierda.
–¿Por qué?
–Porque es un país con mucha pobreza y todas las políticas tienen que estar en función de esas personas que son la mayoría. Una izquierda no entendida como el control de la actividad productiva por parte del Estado, no una izquierda que le quita al rico para darle al pobre, sino que como una serie de acciones del Estado para darles herramientas a los no favorecidos para que puedan ser creadores de riquezas.
CHILE-PERÚ
A la hora de almuerzo, como en una fiesta, en la cebichería La Mar, no cabe un alfiler. Los mozos corren. La música se mezcla con las voces. Varios esperan tomando un pisco sour parados en la entrada.
Acurio entra sonriente. Voltean a verlo. Bromea con la televisión sueca que justo hace una nota del restaurante. Lo saludan unas chilenas. Les dice que tengan cuidado con el pisco sour. Una mujer le manda un beso de parte de alguien que se supone él conoce en Caracas. Se pone rojo.
–Esto es lo que te decía, el compromiso, así quisiera retroceder ya no puedo, ya me fregué. Es defraudar a mucha gente
–¿Siempre ha tenido esta paciencia?
–No. Cuando abrimos el restaurante con Astrid, era un histérico.
Dice que hace diez años maduró, que logró apaciguar su escasa tolerancia a la frustración.
–Con Astrid nos conocimos estudiando cocina en Francia, y bueno, construimos este mundo que ningún sicólogo te recomendaría: que los dos hagan lo mismo, porque no es lo más sano para una pareja. Nuestra manera de llevar pacíficamente la relación, siendo los dos cocineros con ideas diferentes, fue dividirnos el terreno. Ella en lo dulce y yo en lo salado. Afortunadamente, porque yo no tengo la personalidad del pastelero.
–¿Cuál es la personalidad del pastelero?
–El pastelero es un arquitecto. Empiezas un día una torta y si te sale mal tienes que empezar al día siguiente porque es un proceso muy metódico, estructurado y de mucha precisión. En mi cocina todo es espontaneidad, vibraciones en el momento.
–Astrid es alemana. ¿Cómo funciona esa mezcla?
–Funciona, aparentemente, funciona. Todavía nos cuesta escuchar críticas del uno hacia el otro. O sea, las críticas, cuando vienen del cliente son bendición, son oportunidad, un regalo, pero cuando vienen de tu esposa, son dardos –dice, sonriendo–. Ya con el tiempo ni siquiera hace falta hablar para saber que es una crítica, un gesto es suficiente, un silencio.
–¿Cómo lo resuelven?
–Aprendes a tragarlo con serenidad, pero al comienzo podía ser el inicio de una batalla campal.
Al fondo de la barra de La Mar tiene un puesto reservado. Ofrece su cóctel favorito, el chilcano: pisco, ginger ale y limón.
–Puedes tomar 4 o 5 y no te emborrachas, no te empalagas.
Él prefiere un agua con gas.
Saluda a Victoriano, su mano derecha que comienza a presentarle los platos nuevos que han inventado para que los apruebe. O rechace.
Sobre la barra aparece un cebiche hecho con un pescado llamado charela.
Acurio se pone serio. Lo prueba, mastica.
–No, este no va. De sabor está bueno, pero la textura no. No va. No va.
Victoriano inmediatamente lo retira.
Le traen dos empanadas recién fritas, una de ají de gallina y la otra de mariscos. Les da un mordisco. Sólo uno.
–Están buenas, estas van.
Luego un tiradito con leche de tigre en base al ají charapita del Amazonas. Se mete un trozo a la boca.
–Está buenísima la leche. Este va.
–Su primer restaurante fuera de Perú y que marcó su internacionalización, fue en Santiago, una sucursal de Astrid y Gastón. Luego abrió La Mar y se apronta a abrir Tanta en el Parque Arauco. ¿Qué piensa de los chilenos?
–Yo vivo en un mundo de permanente peligro en ese punto que me has tocado. Ando muy confundido en el sentido de cómo puede haber esta doble cara de una relación entre dos países, que por un lado se acusan mutuamente de una serie de cosas y, por otro, dan demostraciones de amar lo que hace el otro. Me explico: el mejor restaurante de Chile, que acaba ser premiado, es de cocina peruana (Astrid y Gastón), ese es un aprecio hacia la cultura del Perú. Y, por otro lado, aquí las tiendas más exitosas, donde los peruanos acuden a comprar masivamente, son chilenas. Eso me confunde. Hay una herida abierta, el tema limítrofe, la guerra, hay gente que utiliza eso para exacerbar y ganar puntos políticos maquiavélicamente. Creo que hay mucha manipulación de personas que tienen intereses en que esta rivalidad, esta herida, continúe abierta.
LA CLASE DOMINANTE
Se sube a la Ford y su chofer parte raudo a Panchita, su anticuchería, la versión peruana de una parrillada. Es el restaurante que más vende. Se sienta en el lounge. Lo esperan los cocineros con platos nuevos.
Llega un cerro de papas fritas con chorizo.
–Esto es para los borrachos –dice riendo–. Va, está bueno.
Luego una tabla con tres tipos de longanizas. Discute el tamaño. Pero va.
Estos bocados serán su almuerzo. Nunca se come un plato entero de comida. En su casa no comen en la noche. Sólo cocina los domingos. Para la familia y los amigos. No va a cócteles ni a inauguraciones, tampoco a los matrimonios de sus amigos, porque simplemente no está dispuesto a ponerse una corbata.
–Aprendí a usar zapatos después de que fui al Palacio de Gobierno con zapatillas. En la revista Caretas aparece una foto en que sale el Presidente Alan García, yo y un ministro mirando mis zapatillas con la cara así (hace una mueca de entre asco e impresión). Desde ahí que salgo en el ranking de los peor vestidos. Pero cuando ves la lista de los 10 mejor vestidos, menos mal que no estoy. Representan justo todo lo opuesto a lo que hemos hablado todo el día.
Mientras mastica los chorizos, los cocineros lo miran expectantes, sonrientes.
–Son muy amables los peruanos.
–La clase trabajadora es muy amable, de una bondad y una paciencia a prueba de todo.
–¿Y la clase dominante?
–No tanto, ese es el problema del Perú. La clase dominante nunca ha estado a la altura de sus responsabilidades.
–¿Le avergüenza haber nacido en la clase alta?
–Puede ser. Lo que sí tengo claro es que mi generación no está dispuesta a ser igual que la anterior. No estamos dispuestos de que nos acusen de no haber estado a la altura de nuestras responsabilidades.
Dos mujeres mayores, elegantes, peinadas de peluquería, beben en el bar. Una se le acerca a felicitarlo. Pero Acurio que durante todo el día había sido resignadamente amable con todo el mundo, pierde la paciencia.
–Señora, estoy ocupado.
Continúa.
–Cuando abrí mi primer restaurante hace 14 años había un sector de clase blanca que cuando entraba alguien mestizo –todos somos mestizos en el Perú– nos decían por qué dejas entrar ese tipo de gente aquí. A ese nivel. Eso ya no existe porque las grandes fortunas son de gente mestiza. Perú socialmente se ha integrado. Hoy las raras son ellas –dice mirando a las señoras que beben en el bar.
–¿Cómo es su relación con el dinero? ¿Qué hace con la plata?
–Como verás, prácticamente todo se reinvierte en crear riqueza. Y lo que no se reinvierte se manda a Pachacutec.
Ahí en una zona miserable de Lima, sin luz ni agua, Acurio impulsó la creación de una escuela de cocina para jóvenes en la pobreza. Donde todos los lunes hacen clases los chefs más prestigiosos de Perú.
–A mis hijas les he dicho que el 10 por ciento se va para ellas y el 90 por ciento para Pachacutec. No me parece ético acumular riqueza, sino que crearla.
EL RETIRO
Son las cuatro de la tarde, Acurio vuelve a subirse al asiento trasero de la Ford. Su día laboral terminará en su taller en el barrio de Barranco, parecido Bellavista pero cerca del mar. La puerta de entrada engaña. Es fea, está sucia, pero se abre y una enorme escalera de madera lleva hacia su living con televisor, su escritorio, entre moderno y bohemio. Por una ventana se cuela la luz sobre su cocina, brillan las ollas de cobre. Victoriano, su mano derecha, fríe un tacu tacu. A Acurio no le gusta. Le falta crocantez, dice. Victoriano hace otro. Hunde el dedo en la salsa de jalapeño que le mandó Eduardo, el chef de Astrid y Gastón. Le gusta. Da algunas instrucciones. Se sienta frente a la computadora, flanqueado por un enorme retrato blanco y negro de sus hijas adolescentes, Kiara e Ivalú.
Acurio está cansado.
–Mi sueño es tener un restaurante en el campo. Un restaurante de cuatro platos con lo que compre en el mercado ese día y a las tres de la tarde cierro. Es volver a los inicios. Pero ese, más que un sueño, es un premio del que no me puedo dar el lujo en este momento.
–¿Cuándo, entonces?
–En unos diez años. Ya me compré un sitio en Pachacamac, el último valle de Lima.

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15 mayo, 2009

La insurgencia de las comunidades amazónicas

Las comunidades indígenas amazónicas se han declarado en insurgencia contra el gobierno del Presidente García. Tras más de mes de estar en paro y haber jaqueado importantes ciudades y centros de producción petrolera, el diálogo sostenido con la Presidencia del Consejo de Ministros se ha roto llevando al fracaso las negociaciones.

No parece haber punto de conciliación. Las comunidades nativas esperan la derogatoria de los decretos legislativos dados por el gobierno al amparo de las facultades legislativas otorgadas por el Congreso para cerrar el TLC con los Estados Unidos. El gobierno, por su parte, pretende aprobar los dispositivos.

De lo que se trata es de la manera en que se disponen extensas áreas de selva a concesionarios privados ansiosos de explotar hidrocarburos –petróleo y gas- y recursos forestales en general.

Los indígenas señalan que el Estado no puede enajenar sus tierras; tierras que sus ancestros ya habitaban, aún antes de la aparición del Estado.

En el fondo, son dos concepciones opuestas de entender el derecho de propiedad.

Este paro indígena y el llamado a insurrección es el fracaso de la política del Perro del Hortelano que el Presidente García impulsó para privatizar la Selva.

Las comunidades indígenas no han sido consultadas.

Todos recordamos agosto del año 2008, cuando las comunidades indígenas de la Amazonía se pusieron de pie para decir No a los Decretos Legislativos, 1015, 1073, 1064, 994, 1020, 1064,1081 y 1090.

Luego de una gran movilización el Congreso derogó dos de los dispositivos legales: el 1015 y 1073 que cambiaban el quórum para aprobar las decisiones comunales.

Las normas aprobadas por el gobierno coinciden con un acelerado proceso de concesiones mineras y petroleras en estos territorios. El objetivo escondido sería entregar estas tierras para bio-combustible.

¿Puede el Estado disponer de los recursos que el suelo o subsuelo amazónico tienen en su seno? Por supuesto. Lo que no puede hacer es ignorar los beneficios a que tienen derecho las comunidades indígenas que viven sobre el territorio.

La experiencia histórica no ha sido nunca favorable para el pueblo amazónico. Se explotó el caucho, el petróleo, el oro y nada cambió para ellos. La desconfianza está instalada en la memoria colectiva de su pueblo. Ni la amenaza de muerte parece disuadirlos. “Si quieren matarnos, entonces, nos matarán”, ha dicho el dirigente Alberto Pizango. Ojalá la sangre no llegue al río.

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14 mayo, 2009

Las riquezas de los territorios perdidos III

La aparición del Salitre

El salitre está ligado a la etapa más dolorosa de nuestra historia. Por eso se puede afirmar que si el guano abrió una etapa de abundancia, la codicia por el salitre truncó este auge a consecuencia de la guerra.

El primer título que se concedió sobre el salitre en estas tierras fue en 1571, cuando el Rey Felipe II, por Real Cédula, reservó para sí el recurso y creó el Estanco del Salitre . Los jesuitas lo explotaron luego hasta 1767.

A fines de la siguiente década, en 1778, una expedición científica española a cargo del naturalista Dombey divulgó en Europa la existencia de depósitos de Nitrato de Sodio en las Pampas de Tamarugal en Tarapacá.

En 1809 Tadeo Haencke realizó los primeros estudios científicos del salitre y logró mediante una técnica de reducción el estado puro del nitrato.

Setenta años después, en 1878, Santiago Humberstore introdujo el método de lixiviación del nitrato con lo que quedó listo para su uso comercial.

La explotación del mineral llegaría recién en 1820, pero empezó a ganar mercado una década después.

Las primeras exportaciones

En 1835, Perú y Bolivia exportaban 166 mil quintales a 2 pesos 2 reales el quintal.

En el siglo XIX el mercado mundial se desarrollaba en el Atlántico. En ese escenario, el Perú estaba en desventaja geográfica. Para llegar a España, Alemania o Inglaterra -los principales mercados-, los buques cargados con el salitre debían salir por el Estrecho de Magallanes.

Los puertos que más desarrollaron en esa época fueron los del Atlántico sudamericano, principalmente Buenos Aires, Sao Paulo. A ello se sumó la participación del puerto chileno de Valparaíso que opacó el desenvolvimiento del Puerto del Callao en el Pacífico.

Por lo general, las transacciones comerciales del salitre se hacían en Valparaíso. Por esa razón, se creía en Europa que el salitre que llegaba de este puerto era chileno. Esta idea se reforzó con el origen extranjero que tenían las principales empresas exportadoras del mineral: inglés, alemán, chileno y peruano. (Continuará...)

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12 mayo, 2009

Padre Alberto: la tentación del amor

Durante años un joven sacerdote, bien parecido, había logrado alcanzar algunos dones más terrenales que celestiales. Era el pastor de una iglesia de Miami Beach, Florida, conducía diversos programas de televisión y radio, ofrecía entrevistas y sermoneaba todos los domingos con un acento boricua que conservaba de su natal Puerto Rico.

El Padre Alberto –así le llaman- era una figura mediática que había logrado destacar en el mundo católico mundial, al mejor estilo que los pastores evangélicos. Carismático, de palabra fácil y sonrisa amable, su fama creció más allá de su feligresía.

Su labor como pastor la dedicó a aconsejar parejas con problemas, matrimonios en peligro, jóvenes a punto de iniciarse en la vida conyugal.

Pero su verdadera misión era alejar de la tentación de la carne a hombres y mujeres de todas las edades. Después de todo vivimos en mundo pecador, donde el vicio y el placer fácil están a la vuelta de la esquina.

Pero un día, él mismo sucumbió como hombre… y se enamoró.

Su romance se inició hace un par de años con una mujer separada de 35 años que tiene dos hijos uno de catorce y otro de cinco. Algunos medios han empezado a especular que este último sería suyo. El ha dicho que sólo ha tenido sexo con una mujer – Ruahama Bunis, así se llama esta Eva moderna-, pero nada más.

Un paparazi los sorprendió toqueteándose en las playas de Miami, a vista y paciencia de todo el mundo; prodigándose amor y cariño como cualquiera de los mortales. “No me importaba que me vieran. Sólo me importaba que me viera Dios. Y estaba frente a él. El me miraba”.

La Iglesia deberá tomar pronto una decisión sobre el caso. ¿Expulsa al Padre Alberto por haber violado el celibato sacerdotal que impone la Religión Católica o lo acepta como sacerdote casado con lo que generará una ola de sotanas caídas sobre todo en los curas más jóvenes?

La Iglesia Católica impuso el celibato en el Siglo XV, en el Concilio de Trento. Desde entonces, es una de sus más arraigadas tradiciones. Seguramente, la Iglesia separará al Padre Alberto de sus filas. Lo que no podrá hacer es alejarlo de su fe. Hay quienes quieren seguirlo, incluso si predica el evangelio desde otra religión.

En la lucha por el amor célibe a Cristo y el amor puro de hombre, en el Padre Alberto, ganó el hombre.

Antes de conocer a Ruhama el Padre Alberto era inmune al sufrimiento de amar, al dolor de amor. No del amor a la humanidad –que tiene y mucho-, sino del más simple y puro amor terrenal que un hombre puede sentir por una mujer.

Así como Adán conoció la vergüenza luego de comer el fruto prohibido, así ahora el Padre Alberto conocerá el dolor y el placer, el dulce gozo y tormento de amar a una mujer.

Dejémosle, pues, que sienta en carne propia ese dulce sufrimiento humano: la tentación del amor.

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11 mayo, 2009

Las riquezas de los territorios perdidos II

La prosperidad falaz

La Guerra del Pacífico significó para el Perú la pérdida de sus campos ricos en nitratos y la mayor parte de sus decrecientes reservas de guano.

Para tener una idea del colapso económico que significó la guerra anotaremos un dato: de 20 bancos que había en 1877 en el Perú sobrevivió sólo uno, el protegido Banco de Londres, México y Sudamérica, de propiedad europea.

El Perú perdió su sistema fiscal. Quedó quebrado. La inflación llegó a 800%. Los ingresos del gobierno se redujeron a menos de un tercio del nivel anterior a la guerra.

Gootemberg anota: “Los dos legados de la era del guano fueron una deuda extranjera impagable de unas 40 a 50 millones de libras y una red de ferrocarriles a medio hacer a lo largo de los Andes” .

Durante cuarenta años, el Perú exportó unos 11 millones de toneladas de guano lo que generó ingresos del orden de los 750 millones de dólares. La disparidad es notable en relación al cálculo de Pardo: 150 millones de dólares en cincuenta años. En todo caso, la cifra es asombrosa para el mercado mundial del siglo XIX.

El historiador Jorge Basadre llamó a esta etapa la “prosperidad falaz”.

Pero si el guano había sido el producto estrella del naciente estado peruano, todavía estaba por comenzar el auge de otro recurso natural que también se encontraba en abundancia en los territorios perdidos en la Guerra del Pacífico: el salitre. Esta historia continuará...

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10 mayo, 2009

Ex Cancilleres de Chile desconocen el Punto Concordia



Un grupo de nueve ex cancilleres de Chile ha emitido una opinión respecto al límite marítimo entre Perú y Chile.
La piedra de toque de su argumentación está basada en el desconocimiento del Hito denominado Punto Concordia, acordado en el Tratado de 1929.

Según este tratado "la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará "Concordia", distante diez kilómetros al norte del puente del Río Lluta".
Para el país del sur este punto de la Costa denominado Concordia es el Hito Nº 1.

Con esta argumentación, Chile incumple el tratado internacional de 1929 y cambia unilateralmente la frontera terrestre.
Chile corre el punto de inicio de la frontera desde el denominado Punto Concordia -ubicado en la orilla del mar- hacia el Hito Nº 1.
En otras palabras, Chile mueve la frontera de la referencia geodésica 18º 21' 08" a las coordenadas 18º 21' 03". (El autor).


Declaración que entregaron nueve ex cancilleres de Chile sobre la pretensión que Perú ha planteado ante la Corte Internacional de Justicia:

El Límite Marítimo Chile-Perú


En nuestra calidad de ex cancilleres de Chile, hemos considerado un deber ineludible dar testimonio de la posición invariable de nuestro país en lo relativo a la existencia de una delimitación marítima con el Perú, basada en tratados internacionales válidamente celebrados.

Animados de este espíritu, exponemos a continuación los principios y actos que fundamentan el límite marítimo y que demuestran su existencia.

El límite está definido

Existe un acuerdo de larga data entre ambos países, que se expresa en el paralelo que separa sus respectivas zonas marítimas de 200 millas. El límite marítimo de Chile y Perú está definido y, en vigor, y corresponde al paralelo geográfico 18º 21' 03".

Así consta en los instrumentos jurídicos vigentes, con fundamento en las declaraciones jurisdiccionales concordantes de 1947 y en los tratados celebrados y debidamente ratificados por ambos países junto a Ecuador, denominados Declaración sobre Zona Marítima o Declaración de Santiago, de 18 de agosto de 1952; y Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima, firmado en Lima el 4 de diciembre de 1954, y su Aclaración adicional suscrita en la misma conferencia. Colombia adhirió después a la Declaración sobre Zona Marítima. El límite marítimo fue señalizado mediante Actas y actos de 1968 y 1969, acuerdos internacionales adoptados a iniciativa del propio Perú que materializaron en terreno el paralelo del Hito 1 (esto es, mediante señales luminosas que permiten a las personas apreciar dónde está la línea divisoria de los Estados). Así se señaliza el límite marítimo entre Chile y Perú en el paralelo 18º 21 03.

A ello, hay que sumar el ejercicio de la soberanía y de la jurisdicción jamás cuestionado, desde dicho paralelo al sur, incluso desde antes de la existencia de los tratados de la década de 1950.

Reciente desconocimiento peruano

Recién en el año 2000, Perú ha pretendido desconocer la existencia de un tratado de delimitación marítima, luego de más de medio siglo de reconocimiento y práctica del mismo.

Ocho años después oficializó ante la Corte Internacional de Justicia su pretensión para que se establezca un nuevo límite marítimo.

El 19 de marzo de 2009, Perú entregó a la Corte su Memoria, mediante la cual desarrolla los argumentos de su pretensión.

Luego de tres días de esa fecha, la Cancillería peruana publicó en el diario El Comercio, de Lima, un suplemento titulado "Delimitación Marítima entre el Perú y Chile", donde se refiere a su aspiración presentada ante el Tribunal de La Haya, para el cambio del límite marítimo en vigor.

El documento, que fue prologado por el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, José Antonio García Belaúnde, incluye láminas con la pretensión peruana, así como el texto de la demanda con sus anexos.

Contempla, entre ellos, un mapa aprobado unilateralmente por el Gobierno peruano en 2007, con la sección sur del dominio marítimo reclamado por su país, en la máxima proyección que pretende.

Cambio unilateral

En su presentación, el Ministro de Relaciones Exteriores peruano sostiene que existe una controversia jurídica bilateral relativa "a la delimitación de los espacios marítimos de ambos países, a partir del punto en que la frontera terrestre entre el Perú y Chile llega al mar, esto es, a partir del punto denominado Concordia, de conformidad con el Tratado de Límites de 1929".

La referencia del Ministro de que existe una controversia respecto de ese tema carece de fundamento, como también la negación del Acuerdo en vigor.

La alusión se construye sobre la base de supuestos, y elude explicar el fundamento de su pretensión de que la línea del límite con Chile debía trazarse a partir de la latitud 18°21'08". Esta latitud fue fijada unilateralmente por Perú en el año 2005, corresponde a un punto que nunca había sido medido conjuntamente y jamás había aparecido en documento bilateral alguno. Por el contrario, ambas partes convinieron y señalaron la frontera marítima, en la forma antes expuesta, en el paralelo 18º 21' 03", en circunstancias que décadas antes ambos países habían convenido el trazado de la frontera común a través del Acta de los Plenipotenciarios, suscrita en 1930, tal como lo señala el Tratado de Lima de 1929.

Delimitación marítima sin reservas

El texto de la Cancillería peruana indica que el Perú ha solicitado a la Corte que determine el límite marítimo sobre la base de los principios y las normas de la costumbre internacional, que según el Perú, estarían recogidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y habrían sido aplicados en la jurisprudencia en casos de delimitación marítima, como si no mediare un Acuerdo en vigor.

Así, el documento desconoce un capítulo importante del derecho internacional, cual es que los tratados de 1952 y 1954, y las Actas y actos de 1968 y 1969, materializaron la delimitación marítima sin que hubiera reservas entre las partes, por lo que, en este caso, existen principios esenciales relativos al respeto por los tratados y la buena fe de las partes contratantes, los que no pueden desconocerse.

Otra solicitud

El Ministro de Relaciones Exteriores del Perú afirma que su país también ha solicitado a la Corte que reconozca los derechos soberanos exclusivos que su país posee sobre el área de dominio marítimo peruano, que se extiende más allá de doscientas millas marinas del territorio de Chile y que éste considera alta mar.

Lo que pretende esta postura del Perú es una extensión del dominio marítimo hacia una zona que es actualmente alta mar, abierta a todos los Estados y donde ninguno de ellos puede establecer soberanía, como lo establece el Derecho del Mar.

Desconocimiento de actos propios y contradicciones

Más adelante, la publicación oficial en El Comercio comenta sumariamente algunos instrumentos internacionales aplicables al caso, dejando en evidencia que se trata de cambiar la historia y de crear un caso artificialmente.

El Decreto Nº 781, de 1° de agosto de 1947, es el primero de los instrumentos jurídicos que forman parte de la historia del establecimiento por parte del Perú, de la zona de 200 millas. Reconoce el país vecino que en dicho instrumento también se estableció el límite marítimo siguiendo la línea de los paralelos geográficos con dos vecinos.

Sin embargo, en su presentación ante la Corte, le resta valor a este acto unilateral, manifestando que constituyó una norma provisional que podía ser modificada por Perú.

No se señala que Chile, semanas antes, en junio de 1947, había hecho una declaración coincidente, y que de ambas surge el fundamento de la Declaración de Zona Marítima de 1952, tratado internacional donde se reitera la delimitación en base a los paralelos, al mismo tiempo que constituye la raíz jurídica de todo el sistema del Pacífico Sudoriental.

Cabe hacer notar que, en la actualidad, el límite marítimo en un paralelo es prácticamente un sistema establecido entre todos los Estados de América del Sur de cara al Océano Pacífico. Así es como el límite entre Panamá y Colombia está fijado, en buena parte, en el paralelo 5º 0' 00" (Tratado de 1976); el límite entre Colombia y Ecuador es el paralelo 1º 27' 24" (Tratado de 1975); el límite entre Ecuador y Perú es el paralelo 3º 23' 33" (Tratados de 1952 y 1954) y el límite de Perú y Chile es el paralelo 18º 21' 03" (Tratados de 1952 y 1954).

En cuanto a la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima, de 1952, adoptada junto con Ecuador, la Cancillería peruana menciona su artículo IV, atribuyéndole, sin fundamento jurídico alguno, un carácter excepcional y restringido a la delimitación de las fronteras marítimas sólo donde se presentan islas.

Esa Declaración de Zona Marítima de 1952, no sólo constituye un tratado fundamental en la reafirmación de las 200 millas marinas de los tres países signatarios originales, sino que consagra la existencia de zonas marítimas exclusivas pertenecientes a cada país signatario.

Conforme al mandato consignado en las actas de la Conferencia donde se adoptó la Declaración de 1952, queda en evidencia la voluntad de las partes de darle al artículo IV el sentido general de que las zonas marítimas de los Estados están separadas por el paralelo.

Por tanto, el Artículo IV de la Declaración reafirma que la norma general de la división de las zonas marítimas de los Estados tiene vigencia incluso en el caso de existencia de islas entre Estados vecinos, ya que sus zonas marítimas no pueden sobrepasar el paralelo.

En cuanto al Convenio de 1954, "sobre Zona Especial Fronteriza Marítima", éste se refiere, clara e inequívocamente, al paralelo que "constituye el límite marítimo entre los dos países".

El hecho de que el Convenio facilite la actuación de los Estados fronterizos respecto de los pesqueros que traspasen el límite marítimo, se fundamenta precisamente en la reiteración del límite marítimo vigente, sin cuya existencia el tratado carecería de sentido.

Es evidente, por lo demás, que ambos tratados, debidamente ratificados, además de delimitar la frontera marítima entre los Estados partes establecen ipso facto el ejercicio de la soberanía y la jurisdicción en las respectivas zonas marítimas, es decir, la peruana al norte del paralelo 18º 21' 03" y la chilena al sur de éste, todo ello con el respectivo enforcement (aplicación efectiva) de estos atributos.

La "Aclaración sobre disposiciones de los convenios", adoptada en la misma fecha que el tratado antes indicado, aporta elementos adicionales respecto de la validez del "límite marítimo", ya que se refiere a la competencia exclusiva para conocer de las infracciones por parte de las autoridades del país cuyo límite marítimo jurisdiccional hubiere sido sobrepasado.

El Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 es también parte integrante del sistema de tratados surgidos a partir de la Declaración de Santiago de 1952, cuerpos jurídicos cuyo registro en las Naciones Unidas fue solicitado en un mismo acto en 1973, por los representantes de Chile, Perú y Ecuador en las Naciones Unidas.

En nada deroga el Convenio de 1954, el vigor y los principios fundamentales de la zona marítima, y más bien constituye una reafirmación de la misma.

Respecto al Acta de 1968, suscrita por los delegados de Chile y Perú en la frontera chileno-peruana, junto con tratarse de un instrumento que da cuenta del cometido ordenado por los Gobiernos de ambos países, en cuanto a "estudiar en el terreno mismo la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito número uno", ella fue aprobada en su totalidad por las Cancillerías y en sus mismos términos. Así lo afirma la nota diplomática entregada por la Cancillería peruana y respondida por la chilena, constituyendo el acuerdo sobre el particular.

El Acta de 1968 concluye que "en vista de que el paralelo que se proyecta materializar es el correspondiente a la situación geográfica que para el Hito de concreto Nº1 señala el Acta suscrita en Lima el primero de agosto de 1930, los representantes sugieren se verifique por una Comisión Mixta la posición de esta pirámide antes de la realización de los trabajos que recomiendan".

Al año siguiente, en 1969, una Comisión Mixta de ambos países verificó la ubicación e inspeccionó el estado de conservación del Hito Nº1 y de varios otros. En el Acta correspondiente se expresa el propósito de su trabajo, "con el fin de verificar la posición geográfica primigenia del Hito de concreto número uno (Nº 1) de la frontera común y de fijar los puntos de ubicación de las Marcas de Enfilación que han acordado instalar ambos países para señalar el límite marítimo y materializar el paralelo que pasa por el citado Hito número uno, situado en la orilla del mar".

Estos actos y las notas diplomáticas que les sirven de contexto constituyen acuerdos efectivos, que confirman la existencia previa del límite marítimo válido para ambas partes, con plenos efectos jurídicos.

Una vez ejecutados estos trabajos, se procedió a instalar las dos torres que "materializaron el paralelo de la frontera marítima" entre ambos países, torres cuya enfilación fue visible hasta 2001, cuando la erigida por el Perú se deterioró casi en su totalidad. Ella no fue reconstruida, a pesar de la solicitud chilena en tal sentido.

Acciones para construir un caso

En el capítulo "evolución posterior" que contiene la publicación en El Comercio, se menciona una presentación del presidente de la delegación peruana a la Tercera Conferencia del Derecho del Mar en 1980, sobre los criterios que debían aplicarse a la delimitación marítima, en un debate general, no relacionado con gestión alguna respecto de Chile. También se menciona la gestión oficiosa de 1986 llevada a cabo por el embajador Bákula, quien sugirió una revisión del límite vigente, invocando razones políticas y una supuesta evolución del Derecho del Mar. Esta iniciativa nunca fue acogida por Chile, y el embajador Bákula no planteó la inexistencia del límite marítimo. Más bien, se puede apreciar que esta gestión constituyó un reconocimiento de la existencia de un límite, el cual se pretendía revisar.

A partir del año 2000, Perú comenzó a elaborar un caso sobre delimitación marítima, reinterpretando el alcance de los tratados y desdiciéndose de lo sostenido por décadas. Al mismo tiempo, se continuó respetando el paralelo como el límite efectivo entre ambos países, habiendo Chile ejercido su jurisdicción al sur del mismo, en forma invariable hasta el día de hoy.

En 2004, Perú invitó a Chile a negociar un nuevo acuerdo. En su respuesta, Chile señaló que "no resulta procedente referirse a negociaciones sobre convenios vigentes, que han establecido el límite marítimo entre Chile y Perú en el paralelo 18º 21' 03".

Un año después, en 2005, Perú promulgó la Ley de Líneas de Bases, en la que se desconocen los límites vigentes, estableciendo unilateralmente y sin fundamento el punto 266 como inicio de de la frontera marítima, lo que fue objeto de inmediata protesta del Gobierno de Chile.

A continuación, en agosto de 2007, también en forma unilateral, el Perú aprobó por Decreto un nuevo mapa del dominio marítimo peruano en el que nuevamente se desconoce el paralelo como límite sur e introduce un "área en controversia", pretensión que también fue oficialmente protestada por el Gobierno de Chile.

Cabe recordar que anteriormente, en el año 2001, Perú publicó la Ley Nº 24.715, sobre demarcación territorial de la Provincia de Tacna, que señala expresamente el límite sur a partir del Hito Nº 1, fijado según el Acta de los Plenipotenciarios de 1930. Así, el texto expresa: "por el Este y Sureste, la línea de frontera con la República de Chile, desde el Hito Nº 80, (Tripartito: Perú, Chile, Bolivia) hasta el Hito Nº 1 (Océano Pacífico)". "Por el Sur - Oeste: Limita con el Océano Pacífico. El límite se inicia en el Hito Nº 1 (Océano Pacífico) y continúa por la línea litoral...".

En 2008, mediante la Ley 29189 publicada con fecha 17 de enero del 2008, vale decir un día después de la presentación de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia, Perú procedió a modificar la citada Ley, eliminando la referencia al Hito 1.

Respeto a instrumentos jurídicos y ejercicio de la soberanía

La vigencia de la frontera se ha basado en el respeto a los instrumentos antes enunciados. La práctica pacífica y no disputada por parte alguna, en materia legal, judicial, pesquera, ambiental, policial, de ejercicios y maniobras, de navegación, aeronavegación, de seguridad, ha reafirmado la existencia de zonas marítimas claramente delimitadas, de manera tal que al sur del paralelo 18º 21' 03", Chile ejerce su plena soberanía y jurisdicción.

Certeza de Chile: Límite marítimo seguirá siendo el Paralelo 18° 21' 03"

La pretensión del Perú de que la Corte Internacional de Justicia determine el curso del límite marítimo entre Chile y Perú, modificando el existente, carece, por tanto, de todo fundamento.

La lectura de la Demanda peruana confirma la convicción manifestada por el Gobierno de Chile en orden a reafirmar que el límite seguirá siendo el convenido, establecido y en vigor; esto es, el paralelo 18º 21' 03".

Antecedentes de la posición chilena

El límite marítimo entre Chile y Perú está fijado desde hace más de medio siglo, mediante tratados internacionales y diversos instrumentos jurídicos bilaterales, y así lo han recogido actos unilaterales de ambos países. Incluso, desde antes de la existencia de los tratados, Chile ha ejercido pacíficamente soberanía al sur del paralelo 18º 21' 03".

Las certezas de Chile encuentran su fundamento en los siguientes antecedentes principales:
a. Declaraciones jurisdiccionales concordantes (1947), tratados internacionales (1952-1954), y Actas y actos confirmatorios chileno-peruanos que respaldan estos acuerdos (Actas suscritas en 1968 y 1969).

b. Normas internas peruanas que afirman la existencia del paralelo (Decreto Supremo Presidencial 781 de 1947, que formula una declaración sobre la soberanía y jurisdicción nacional referida al control y protección sobre el mar adyacente a las costas peruanas; Resolución Suprema de 1955, referida a la zona marítima peruana, entre otras).

c. Reconocimiento de la existencia del límite marítimo en la latitud del Hito 1 (expresado por Perú en leyes, reglamentos, decretos, textos académicos y doctrinarios, e incluso en atlas escolares).

Sobre este particular hay que recordar la Nota (J) 6-4/43, de 7 de agosto de 1968, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú al Encargado de Negocios de Chile, mediante la cual el Gobierno del Perú aprueba los términos referentes a la instalación de marcas de enfilación que materializan la frontera marítima.

Asimismo, en diversas oportunidades, la Capitanía de Puerto de Ilo hizo presente que se había violado la línea divisoria de la frontera marítima por embarcaciones pesqueras chilenas. Recordamos - entre otras - las comunicaciones N°s 006 y 007, de junio de 1989.

d. Práctica cotidiana del ejercicio de la soberanía y jurisdicción por parte de Chile y reconocimiento de ésta por parte del Perú, debidamente documentada, así como por el conjunto de la comunidad internacional.

Posición de Estado

En Chile esta materia ha sido abordada por el Gobierno y su Cancillería -para lo cual cuenta con la asesoría de expertos nacionales y extranjeros de primer nivel- y por todos los sectores nacionales, como un asunto de Estado, lo que se traduce en un proceso de información, cooperación y diálogo constante con los más diversos sectores, de manera que la comprensión del trabajo que se realiza se dé sobre la base del conocimiento y apoyo de los derechos e intereses del país.

Claro historial de respeto a normativa jurídica internacional


Chile tiene un claro historial de respeto por los Tratados Internacionales y los principios jurídicos internacionales.

En este caso, sus fundamentos se basan precisamente en Tratados Internacionales y en otros instrumentos jurídicos, y no podrá ponerse en duda el compromiso del país a este respecto.

Las relaciones con Perú: La mirada de futuro

La presentación peruana -y el conjunto de declaraciones que se han formulado en el país vecino en este marco- han creado desencuentros y planteado la necesidad de considerar el desarrollo de una agenda común más amplia, activa y creativa, en la cual el juicio en La Haya no puede ignorarse, pero tampoco constituirse en un obstáculo para su continuidad.

Chile ha dejado en claro que comparte con el Gobierno del Perú valores, principios e intereses en beneficio de ambos pueblos y de la comunidad internacional, y que actuará dentro de esta política, como ha sido su práctica permanente, y sobre la base de los principios fundamentales que la guían.

Santiago, 6 de mayo de 2009.

Gabriel Valdés Subercaseaux

Miguel Schweitzer Walters

Hernán Felipe Errázuriz

Enrique Silva Cimma

Carlos Figueroa Serrano

Juan Gabriel Valdés Soublette

Soledad Alvear Valenzuela

Ignacio Walker Prieto

Alejandro Foxley Rioseco

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09 mayo, 2009

Feliz Día, Madre



"Vamos pedalenado contra el tiempo...
soltando amarras"

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06 mayo, 2009

Las riquezas de los territorios perdidos I

La naciente República y el guano

El guano fue la principal materia prima que la naciente república independiente del Perú utilizó para sostener su precaria economía. Este fertilizante natural logró no sólo un aumento de los ingresos fiscales, sino que permitió a la aristocracia criolla peruana una holgura económica llena de lujos y confort debido al manejo monopólico que tuvo de este recurso.

Manuel Atanasio Fuentes en sus “Estadísticas de Lima” revela que el 5% de la población pagaba el 65% de las importaciones, principalmente artículos de lujo, vestido, casa, refinada comida y bebida producida en Europa para la nueva y acomodada clase limeña.

Paul Gootemberg afirma que el descubrimiento europeo del guano ocurrió en 1841, dos décadas después de nuestra independencia, y que su influencia en las finanzas públicas tomó desde 1845 hasta antes de la guerra con Chile.

La explotación de este recurso dinamizó el crecimiento de la economía peruana. De menos de 700 mil dólares que se exportaron en 1845 (24,701 TM), se saltó a 6 millones de dólares en 1853 (316,116 TM), lo que representó tres cuartas partes de todas las exportaciones de la época.

En ese mismo periodo de tiempo las importaciones peruanas se duplicaron a unos 6 millones de dólares. Había tantos recursos que se empezó a pagar la deuda.

Entre 1852 y 1857 las exportaciones del guano subieron de 4.3 millones de dólares anuales a 12.5 millones de dólares al año, hasta que se estabilizó en alrededor de 20millones de dólares anuales en la década siguiente.

“Para 1860 el presupuesto del Perú era de alrededor de 20 millones de dólares, tres cuartas partes de él gracias al guano”, señala Gootemberg.

Sin embargo, todo crecimiento, si no es convenientemente administrado tiene sus riesgos. Para 1865 el boom del guano hizo que estallara la inflación. Ese año los precios se elevaron en 70% en tanto que los salarios cayeron a una cuarta parte de lo que fueron en la primera década exportadora.

José Casimiro Ulloa advirtió en 1860 -diecinueve años antes de la Guerra del Pacífico-, que “las exporaciones del guano sólo podrían mantenerse por quince años más”.

Dos años después el jefe de finanzas, José Gálvez, dio a conocer oficialmente la mala noticia: las oscilaciones del precio del guano en el mercado mundial habían hecho que técnicamente el Perú quedara en bancarrota.

En 1864 vino la guerra con España, muy costosa desde el punto de vista financiero. En medio de la guerra, España tomó brevemente las islas guaneras.

Poco a poco, cayó la época dorada del guano. Manuel Pardo, líder y fundador del Partido Civil, señaló en su “Estudio sobre Jauja”, la necesidad de impulsar la conexión de los bolsones productores locales, buscando alternativas a la riqueza del guano.

Pardo señaló que durante los últimos cincuenta años el guano había dado al Perú unos 150 millones de dólares de renta pero que dicha riqueza –pasada la mitad del siglo XIX- “fue ya y el recuerdo es inútil” para el desarrollo.

En 1869 el Perú destinaba la cuarta parte de los 4 millones de libras que generaba el guano al pago de la deuda que ascendía a 35 millones de libras. Para 1876, los 2.6millones de libras que generó el guano sirvió para pagar sólo los intereses de la deuda.

Así, tres años antes de la guerra hubo imcumplimiento de pago al mercado de Londres. La crisis económica de 1876, originó que se detuviera la construcción de ferrocarriles. 20 mil obreros quedaron sin trabajo. Los hacendados, sin crédito en los bancos, dejaron de sembrar. El país se paralizaba.

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A partir de hoy publicaré de forma periódica una serie de artículos organizados bajo este título, que reúne información preliminar sobre las riquezas naturales que Chile heredó de la Guerra del Pacífico y que resultaron extraordinarios recursos económicos para su desarrollo.

No hay ninguna añoranza, ni afán revanchista, ni encono, ni antichilenismo. Es sólo un ejercicio por presentar de manera ordenada la información contenida en diversas investigaciones históricas.

Los artículos fueron escritos a fines del 2007 y forman parte del tercer capítulo de un trabajo académico presentado para obtener un diplomado sobre Relaciones Internacionales Perú, Chile y Bolivia dictado por la Cátedra Mariátegui en convenio con la Universidad Particular Ricardo Palma.
LACH.

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03 mayo, 2009

Perú - Chile: De la asimetría al equilibrio eficaz

Mientras Chile se arma decididamente y el ministro de Defensa peruano advierte una “asimetría” ante la compra sureña de 18 aviones F-16, aquí se discute si se aprueba o no el proyecto de ley que establece que el 5% de los ingresos por canon minero se destine a las Fuerzas Armadas.

El proyecto ha sido presentado por el primer vicepresidente y congresista, Luis Giampietri; cuenta con la aprobación de la Comisión de Defensa del Congreso, y está a la espera de ser dictaminado por la Comisión de Economía.

Todos están de acuerdo, excepto los gobiernos regionales y el Ministerio de Economía y Finanzas.

El hecho objetivo es que las Fuerzas Armadas peruanas necesitan reequiparse, más allá de los 2mil millones de soles que hasta hoy –según el MEF- ha significado el Núcleo Básico Eficaz de Defensa.

Para que eso ocurra la vía más directa es aprobar el transferir el 5% del canon minero a las Fuerzas Armadas como se ha propuesto desde diversos sectores políticos, incluido el propio Ejecutivo.

Siempre será discutible si los fondos escasos de los gobiernos deben destinanarse a comprar tanques o mantequilla. Pero una cosa es cierta: sin defensa es muy difícil asegurar un clima seguro para la inversión, única forma de tener mantequilla de manera sostenida.

En Chile el 10% del canon minero creado por Pinochet y mantenido a lo largo de todos los gobiernos democráticos de La Concertación -recién ahora se discute si continúa o no- permitió no sólo modernizar sus fuerzas armadas, sino dar el salto a la investigación y la industria militar.

Entre el 2000 y el 2003, la empresa chilena del cobre, Codelco, transfirió a las arcas militares de su país poco más de 250 millones de dólares anuales.

El 2004 fueron 598 millones de dólares y el 2005, 826 millones de dólares.

Para el 2006 este fondo aumentó a 1.200 millones de dólares debido al boom de los precios que alcanzó el cobre en el mercado internacional.

Todos estos ingresos sostenidos son los que han permitido la compra de aviones caza de última generación, tanques Leopard, submarinos Scorpene, misiles, transportes blindados y diverso armamento que han alterado el equilibrio militar de la Región.

Si seguimos pensando si es conveniente o no aprobar el proyecto de transferencia del 5% del canon, podría suceder que cuando realmente lo necesitemos ya sea demasiado tarde. Aprobar el proyecto podría significar pasar del Núcleo Básico Eficaz al elemental y prudente equilibrio eficaz.

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