Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

31 julio, 2010

La simbólica Marcha de los Cuatro Suyos

Diez años después, para el columnista de Correo, Carlos Meléndez, resulta que la Marcha de los Cuatro Suyos fue una pichanguita en el centro de Lima, que no tuvo mayor influencia en el curso de los acontecimientos; una revuelta callejera de jóvenes clasemedieros, sin conexión popular, que no le hizo yaya a la dictadura fujimontesinista.

!Vaya plumazo que se pretende pasar a una parte de la historia reciente de la lucha popular!.

La Marcha de los Cuatro Suyos fue una gesta cívica y democrática, un momentum, una lucha colectiva que unió partidos, gremios e individuos, y que desnudó ante el mundo el carácter espurio del régimen de turno.

Las imágenes de la pantalla de Canal N partida en dos, con un Fujimori que se ponía sólo la banda presidencial y la policía reprimiendo a los manifestantes que intentaban llegar al Congreso, dieron la vuelta al mundo. Y revelaron que ese tercer mandato nacía, al menos, cuestionado.

La Marcha de los Cuatro Suyos nació del hartazgo del pueblo. No es cierto que sólo fue un movimiento “de la clase media indignada, con valores democráticos a flor de piel, y de una clase media de capital departamental altamente ideologizada”.

La Marcha de los Cuatro Suyos convocó a los sectores populares organizados en gremios sindicales y sociales, pero también a ciudadanos de las zonas urbano-populares desconectados de los partidos, universidades o gremios. Trabajadores y desempleados se unieron a favor de esa indignación que rebasaba las clases medias. Vino gente de provincias con sus propios y escasos recursos.

Del nivel de violencia que el régimen utilizó para detener la protesta no hablaremos por respeto a los seis muertos del Banco de la Nación y a las decenas de valerosos jóvenes que perdieron la vista o quedaron seriamente lesionados.

Si el régimen quedó herido de muerte o no producto de esta marcha, o si realmente lo estuvo mes y medio después con la difusión del video Kouri-Montesinos, es algo que puede discutirse. Pero lo que no se puede negar es la estocada moral y política que significaron ambos acontecimientos.

La gente le perdió temor a la dictadura. Y probó en las calles que podía asestar unas buenas banderillas en el lomo de la bestia. Los partidos democráticos probaron que podían igualmente proponerse y conseguir objetivos comunes.

Ese día, en efecto, Fujimori se puso la banda y en las semanas posteriores la vida continuó su curso. Pera nada fue lo mismo. El aire que se respiraba era igual. Pero la sensación era otra. La Marcha de los Cuatro Suyos fue, sí, un hito simbólico, un despertar. Pero no por eso menos impactante. Bien sabemos que la vida real y los cambios que ella conlleva, está llena de simbolismos. Y no hay mayor poder que una fuerza transformada en símbolo.

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27 julio, 2010

Alejandro Toledo en el Peruvian Parade

REENCUENTRO CON SABOR A PERÚ
(Desde Paterson, New Jersey) En el marco de los actos de celebración del 189 aniversario de la Independencia del Perú, el Ex Presidente Alejandro Toledo se reencontró con miles de compatriotas de Nueva Jersey al participar en el tradicional Peruvian Parade que se realiza desde hace 24 años.

Fue una fiesta de la peruanidad en la que el Ex Presidente tuvo oportunidad de saludar a los compatriotas a lo largo del camino. Toledo realizó el recorrido de casi seis millas a pie y por momentos en carro descubierto, recibiendo el aplauso de los compatriotas.

Desde las primeras horas de la mañana los peruanos y amigos y familiares de la comunidad peruana, se agruparon a lo largo de Main Street. El calor era impresionante, pero aún así, la gente esperó en las calles el paso de las delegaciones y carros alegóricos.

Algunos vestían los colores rojo y blanco y muchos portaban banderas peruanas que enseñaban con orgullo. Algunos vestían también los colores de sus equipos de fútbol y la camiseta de la selección nacional. Todas las expresiones y sentimientos que se viven en el Perú se expresaban en New Jersey.

Entre Crooks y Main Street, a las puertas de ingreso a Paterson, se incorporó Alejandro Toledo. El Ex Presidente, acompañado de su esposa y ex Primera Dama, Eliane Karp, y del congresista Carlos Bruce.

Toledo venía de haber recibido un reconocimiento en el senado norteamericano de manos de senador demócrata Charles E. Schumer y del representante del mismo partido Joseph Crowley; de manera que reprogramó su agenda internacional y aceptó la invitación que le cursó la organización del Peruvian Parade.

“Esto no tiene nada que ver con los temas políticos partidarios, tiene que ver con un sentimiento de afirmación de la identidad nacional”, afirmó Toledo. El lema del carro en el que desfiló corroboraba su afirmación: “Felices Fiestas Patrias. ¡Viva el Perú!”, se alcanzaba a leer.

“En 11 años vamos a celebrar los 200 años de independencia política. Nos toca prepararnos para esa celebración, pero nos toca un desafío más fuerte: prepararnos para tener una independencia económica”, afirmó el ex mandatario que gobernó el Perú entre el 2001 y el 2006 y dejó un país en crecimiento, con fuertes reservas internacionales y con un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que permitirá impulsar las exportaciones.

Toledo avanzó a pie buena parte del recorrido, en medio de la delegación principal del Peruvian Parade. La gente lo saludaba, lo aplaudía y había quienes buscaban tomarse fotos con él. Fue una grata sorpresa en todos los aspectos. En el tramo final del recorrido, el Ex Primer Mandatario subió al vehículo que le habían preparado y desde la tolva saludó a los compatriotas asistentes. Finalmente llegó al estrado oficial y presenció el paso de las delegaciones.

Los peruanos organizados en asociaciones, empresas, negocios o grupos de residentes locales o de diversas regiones del país, mostraban con alegría una parte de su identidad. Bailaban, cantaban, danzaban.

Vestidos con sus trajes multicolores, Paterson lució, por momentos, como cualquiera de las calles festivas del Perú. Una explosión multicultural y pluriétnica del rico y variado folclore nacional. Una expresión de identidad nacional que no se pierde en medio del fuerte proceso de globalización.

Al término del desfile, Toledo sostuvo un diálogo con periodistas acreditados en el área de Nueva York y Nueva Jersey. Allí reitero que el tema migratorio debe ser una política de Estado y que los peruanos en el exterior deben tener representación en el Congreso de la República.

Cuando le preguntaron si volvería a postular a la Presidencia del Perú, respondió que en los próximos cuatro o seis meses ofrecerá un informe al pueblo peruano y que para entonces resolverá lo que dice y siente su mente y su corazón.

“Mi razonamiento analítico me dice que no; pero al mismo tiempo mi sentimiento me dice que tengo aún una agenda pendiente con el país. Una decisión así debo consultarla con mi familia, por lo que en poco tiempo resolveré esta contradicción entre mi mente y mi corazón”, señaló a manera de misterio. En todo caso, estamos seguros que muestras de afecto como las de Washington, New York, Paterson y New Jersey lo ayudarán a tomar su decisión final.

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23 julio, 2010

Se inicia la guerra desinfomativa

(Desde Washington) Es una guerra política y está declarada. Ha empezado temprano, cuando aún no todos han definido su candidatura. Pero anuncia lo despiadada que será la campaña electoral presidencial. Esta guerra desinformativa consiste en acusar al gobierno de haber sido débil ante el terrorismo, haber flexibilizado la legislación antiterrorista, y haber liberado a los terroristas y, en el colmo de la genuflexión, haber pagado indemnizaciones oprobiosas a quienes atentaron contra el Estado.

Es también una guerra mentirosa. Esconde a los verdaderos responsables de haber convertido al Perú en un paria. Si García aisló financieramente al Perú en los ochenta, Fujimori lo hizo en el ámbito de países democráticos en los noventa. Evade la constatación de hechos de que los juicios llevados a cabo durante el régimen fujimorista obligaron a que el Perú sea sentado en el banquillo de los acusados. Sin garantías procesales, las inversiones se resisten.

La Corte Interamericana de Derechos Humanos encontró que los procesos judiciales de jueces sin rostro no tuvieron garantías procesales. ¿Qué los terroristas no tienen derechos individuales? Hasta el más despiadado criminal los tiene. Si no somos capaces de reconocer esto, no habría valido la pena haber dejado las cuevas.

Para reparar esa incongruencia con los valores superiores de la democracia, la CIDH dictaminó que se paguen los costes administrativos que hubieren sido producto del error fujimorista. Nada de esto cuenta ahora. Apristas, fujimoristas y castañedistas han alineado sus baterías contra Toledo, por motivos diversos, y cada quien jalando agua para sus propios molinos. Los primeros lo odian por un revanchismo; los segundos se han quedado con sangre en el ojo; y los terceros quieren pulverizar a quien consideran su rival político. En lo que todos coinciden es en agarrar a Toledo como puching ball.

Ahora resulta que allanarse es sinónimo de arrodillarse o claudicar, en lugar ser simplemente el acatamiento de una sentencia a la que el Perú está obligado por ser firmante de un tratado internacional. Lo que sigue en esta comedia negra es seguramente que en el Congreso se trame la formación de una comisión investigadora con un solo objetivo: reescribir la historia acusando de los errores del pasado a un tercero y, de paso, sacar del juego al competidor político que se teme.

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18 julio, 2010

Debate CIDH separando el grano de la paja

Para entender hacia dónde se pretende llevar al Perú en el tema de la competencia de la CIDH en materia de terrorismo es necesario no perderse en la hojarasca de acusaciones y mentiras que algunos medios han montando contando medias verdades y acusando de todo a sus enemigos políticos. Aquí algunas premisas que nos ayudarán a aclarar el asunto:

1. No hubo pago de indemnización, ni reparación civil de 30 mil dólares para Lori Berenson.

Lo que la Corte Interamericana de Derechos Humanos determinó fue que se reconociera a los padres de la sentenciada los costes asumidos en el proceso judicial que llevó a cabo la administración de Fujimori. El juicio realizado por un tribunal sin rostro, no guardó garantías procesales, por lo que el pago de los gastos administrativos es producto de los errores judiciales del gobierno fujimorista.

2. Las reparaciones individuales se pagaron con mecanismos regulares.

El pago de los 30 mil dólares figura en el Decreto de Urgencia 030-2005 y su anexo respectivo. No fue un acto escondido, mentiroso o doloso. Fue un acto transparente y legal. El nombre de Lori Berenson no figura en dicho anexo porque ella no es la beneficiada. Si, en cambio, fIgura el nombre de sus padres, así como otros beneficiados como los deudos de la matanza de Barrios Altos.

3. El Estado peruano está obligado a cumplir la sentencia emanada del órgano supranacional.

El gobierno de Fujimori pretendió sustraer parcialmente al Estado peruano de la jurisdicción de la Corte. Pero la medida no prosperó. La Corte advirtió al gobierno de Fujimori las violaciones a las libertades individuales y los vicios procesales y al debido proceso que cometía su administración de justicia en la lucha contra el terrorismo.

4. Fujimori liberó más presos acusados de terrorismo que cualquier otro gobierno.

Las arbitrariedades del gobierno de facto fueron de tal calibre que el propio Fujimori tuvo que liberar, vía indulto, a 513 acusados de terrorismo. La comisión del Padre Hubert Lansiers, durante el gobierno de Valentín Paniagua, encontró otros 143 casos que merecían el mismo fin.

5. Lori Berenson fue beneficiada con certificado de buena conducta del actual gobierno aprista.

La libertad de Lori Berenson no hubiera sido posible si es que el Instituto Nacional Penitenciario (INPE) no le hubiera aprobado un informe legal, psicológico y social que le permitió a la titular del primer juzgado provincial, Jéssica León Yaranga, otorgar libertad condicional a la estadounidense Lori Berenson, tras cumplir los tres cuartos de la pena de 20 años a los que fue condenada por el delito de terrorismo.

6. El Poder Judicial pudo negarse a liberar a la Berenson.

En base la independencia de criterio que tienen los jueces en el Perú, la jueza León Yaranga pudo negarle el pedido de semilibertad a Lori Berenson. ¿Por qué no lo hizo? ¿Para generar el psicosocial que tuvimos e iniciar una campaña mediática contra los fallos de la CIDH?

7. El objetivo político es responsabilizar al gobierno de Toledo...

En este tema, apristas, fujimoristas y castañedistas han coincidido en una cosa: responsabilizar al gobierno de Toledo de haber flexibilizado las penas a los terroristas y de pagar indemnizaciones de escándalo; todo lo cual debe ser investigado en el Congreso. Para ello tergiversan los datos y ponen como “ejemplo” el caso Lori Berenson, su salida anticipada de la cárcel y el pago de 30 mil dólares por parte del Estado.

8. ... pero el objetivo mayor es otro.

La hipótesis principal es que el gobierno ha armado todo un psicosocial con el tema del terrorismo (liberación de Lori Berenson, marcha de estudiantes en San Marcos) con el objetivo de, en primer lugar, generar indignación en la población y remover su rechazo y condena al terrorismo. Pero, en segundo lugar, crear las condiciones para endurecer su posición en materia de derechos humanos y pretender salirse de la jurisdicción de la Corte. Si no ¿cómo entender lo declarado por el premier Velásquez Quesquén?: "Lo que estamos planteando es que se pueda hacer una ‘reserva parcial’ (ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos) en el delito de terrorismo y especialmente en el tema de las indemnizaciones económicas”.

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14 julio, 2010

Sentencias de la CIDH: dos puntos de vista

La controversia en torno a las sentencias de la CIDH ha reabierto un debate interesante donde un mismo hecho -el pago de 30 mil dólares- es interpretado de maneras diametralmente opuestas. ¿Es una indemnización?, ¿una reparación civil? ¿O un gasto administrativo? ¿Es para la sentenciada por terrorismo o para sus familiares?, ¿Debe el Estado cumplir a cabalidad esta sentencia o puede desconocerla? Los editoriales de hoy de los diarios El Comercio y La República son reveladores.







Indignantes indemnizaciones a terroristas

Las indemnizaciones ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos a favor de condenados por terrorismo y de sus deudos han generado la indignación de políticos y ciudadanos.

El primer detonante fue el fallo de dicha entidad supranacional que ordenó el pago de 30 mil dólares a la sentenciada por terrorismo Lori Berenson, por un supuesto proceso irregular en el fuero militar durante el régimen fujimorista. El fallo de noviembre del 2004 fue acatado por el gobierno de Alejandro Toledo e incluye reparación por costas y gastos a favor de la emerretista.

El propio jefe de Gabinete del toledismo Pedro Pablo Kuczynski ha dicho sin tapujos que jamás hubiera firmado el decreto de urgencia 030-2005 de haber sabido que iba a servir para indemnizar a una subversiva.

Ahora, por otra sentencia de la corte, un grupo de deudos de los terroristas que se amotinaron en el penal Castro Castro en 1992 —y que entre otras atrocidades le arrancaron los ojos al PNP José Idrogo— recibirán 12 millones de dólares del Estado; mientras los deudos de las víctimas civiles de la subversión reciben apenas S/.3.780, según lo denunció la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en reciente conferencia de prensa.

¿Cómo se ha llegado a esta barbaridad? Durante el gobierno de transición del presidente Valentín Paniagua, nuestro país se reinsertó en los organismos supranacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos, de la que el régimen fujimorista se había apartado. El doctor Paniagua buscaba con ello reforzar la democracia y la vigilancia de los derechos de todos.

Los cuerpos legales defensores de los terroristas interpusieron entonces una serie de recursos contra el Estado ante la referida corte, que ordenó nuevos juicios para los subversivos, en salas civiles en lugar de los llamados tribunales sin rostro que los habían sentenciado. Y así se hizo.

No obstante, por ingenuidad, exceso de celo legalista o simplemente por ignorancia supina de la terrible realidad sufrida por los peruanos, la corte acogió recursos de procesados por terrorismo que pedían indemnizaciones inaceptables.

Así, por ejemplo, se ha ordenado indemnizar a los deudos de los terroristas que murieron en los penales de Castro Castro y Canto Grande, pero no así a los familiares de las miles de víctimas de los subversivos.

El Perú no tiene por qué pagar reparaciones a quienes complotaron para destruir el Estado de derecho. Los subversivos asesinaron a inocentes civiles, ronderos, políticos, empresarios y valerosos policías y militares. Estos grupos criminales violaron a mujeres y niñas delante de sus familiares, esclavizaron a las poblaciones indígenas —como hizo Sendero Luminoso con los asháninkas—, destruyeron la infraestructura, ahuyentaron las inversiones y llevaron a toda una generación a crecer en el terror de la violenta incursión nocturna —en el ámbito rural— y de los estallidos de carros-bomba en la capital.

Apoyamos toda acción que garantice el orden y el imperio de la ley, en todas las instancias. Pero, no podemos dejar de expresar nuestra preocupación por la orientación equivocada de estos fallos de la corte, que desvirtúan el principio de justicia y son una pésima señal para el Estado moderno de derecho, democrático y promotor de la seguridad y la paz internas.

Saludamos, por ello, la decisión del jefe del Gabinete, Javier Velásquez Quesquén, quien declaró ayer que el Estado Peruano pondrá en marcha una serie de acciones legales ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos para evitar el pago de más indemnizaciones a condenados por terrorismo.

No se trata de patear el tablero del sistema de justicia internacional sino de no acatar sinrazones. Nadie puede obligar a los peruanos y peruanas a recompensar a quienes desangraron nuestro país de modo vil.







Otra vez contra la Corte de San José

Una versión inexacta y tergiversada intencionalmente, que sostiene que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha “indemnizado” a la sentenciada por terrorismo Lori Berenson por un monto de US$ 30,000, ha dado lugar a la más furiosa y malintencionada campaña contra la Corte de San José en muchos años, al menos desde que el fujimontesinismo en su última etapa la emprendió contra la Corte y pretendió apartarnos de su competencia.

Hoy los mismos viejos enemigos de la jurisdicción supranacional de DDHH vuelven a la carga, cuestionando que los fallos de la CIDH deban ser acatados por los tribunales peruanos, algo que ocurre no por capricho, sino porque así lo dispone la Constitución vigente, ya que fue voluntad de nuestros constituyentes ratificar sin reservas el denominado Pacto de San José e incorporarlo a nuestra legislación interna.

De modo que, agotadas las instancias nacionales, podemos acudir a la Comisión Interamericana de DDHH y luego a la Corte, cuyas sentencias son de cumplimiento obligatorio para el Estado peruano.Pero vamos al caso que origina la campaña: los pretendidos US$ 30,000 entregados a Lori Berenson como “indemnización”.

No hay tal: dicha suma fue entregada a los padres de Lori Berenson como parte del pago de los denominados costos o costas por haber ganado un proceso al Estado peruano. Ellos habían litigado exigiendo que su hija fuera sometida a un debido proceso ante la justicia civil.

Por eso es que se juzgó a Lori Berenson nuevamente y nadie objetó la condena que entonces recibió y que acaba de cumplir en sus dos terceras partes, recibiendo el beneficio de la libertad restringida.

Ha correspondido al ex ministro de Defensa Ántero Flores Aráoz, a quien no podría calificarse precisamente de entusiasta de la Corte de San José, poner las cosas en su sitio. ¿Qué dijo el jurista Flores Aráoz? Pues que las sentencias expedidas con carácter final, sea por la justicia nacional o internacional, tienen que cumplirse, así no gusten o se esté en desacuerdo con ellas.

A continuación, refiriéndose al pago ordenado por la Corte de San José, dijo que no se trataba de una indemnización o reparación, sino de un reintegro al cual fue condenado el Estado peruano por haber perdido el proceso, y que se trata de un pago totalmente regular. Litigar ante la CIDH tiene un determinado costo, que la parte perdedora reintegra a aquella cuyos argumentos fueron acogidos por la Corte.

De modo que en el caso de este fallo o de otros de carácter polémico, correspondería en todo caso cuestionar a los procuradores del Estado peruano, que no supieron ser lo suficientemente convincentes en su argumentación ante la Corte, y no objetar el cumplimiento de una sentencia, frente a la cual el Estado puede pedir a los magistrados una “aclaración” sobre sus alcances, pero no negarse a acatarla.

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13 julio, 2010

Antero Flores aclara a Rafel Rey en el tema de la CIDH

(RNN, 13 de Julio de 2010) El ex representante del Perú ante la OEA y ex ministro de Defensa, Antero Flores Araoz, afirmó hoy que en un estado de derecho las sentencias supranacionales de la Corte Interamericana de Derechos Humanos tienen que cumplirse, de lo contrario, “estaríamos dando señales equivocadas al sistema democrático”.

“Las decisiones de la Corte no son de carácter discrecional. Si no hacemos casos a las sentencias, estamos creando desorden y volviendo a la ley de la selva. Este es el sistema que tenemos y hay que respetarlo”, alertó el ex representante del Perú ante la OEA.

Flores Araoz señaló que es preferible tener un sistema supranacional de Derechos Humanos para poder reclamar cuando hay excesos en este tema -como los tuvimos en el Perú durante el régimen de Fujimori-, a no tenerlo.

En el caso de los 30 mil dólares entregados por el Estado peruano a los familiares de la sentenciada por terrorismo, Lori Berenson, el ex ministro afirmó que algunos políticos confunden este pago “de costas y costes del proceso con reparación civil o indemnización”.

Advirtió que no cumplir con este pago podría haber generado problemas al Estado peruano debido a que “la Corte tiene otros mecanismos y puede disponer de embargos de nuestras cuentas en el exterior, creándonos problemas muy serios”.

Agregó, además, que la Constitución Política del Perú precisa en su Artículo 139, Inciso 2, “que no se puede ser moroso en el cumplimiento de las decisiones jurisdiccionales”.

Antero Flores Araoz hizo estas declaraciones al programa Primera Noticia de Radio San Borja.

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09 julio, 2010

El indebido proceso que Rafael Rey defiende

Rafael Rey se escandaliza porque el gobierno de Alejandro Toledo se allanó a las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para casos de terrorismo.

Rey no entiende que el allanamiento es un acto jurídico procesal. Válido dentro de un orden jurídico supranacional, de carácterl vinculante, como es la CIDH.

El Estado peruano se adhiere a este orden jurídico extensivo mediante un tratado internacional. La Constitución peruana señala que el Perú es respetuoso de los tratados internacionales.

Rafael Rey desconoce lo que es respetar la Constitución Política de un país democrático y los tratados internacionales que éste suscribe.

Respetar los tratados es un acto emanado de un país democrático. Rafael Rey no entiende lo que es el comportamiento democrático. No entiende lo que es Estado de derecho. No entiende, en definitiva, qué es la democracia.

Rafael Rey confunde las cosas; las revuelve y tergiversa. Trona que se haya pagado una indemnización a una terrorista. Brama que se haya pagado una reparación civil a quien ha cometido crímenes en contra de policías, campesinos y miembros de las Fuerzas Armadas.

Ha dicho, erre con erre, Rafael que: “Fue debido al allanamiento del Gobierno peruano que la Corte Interamericana emitió fallos que indicaban que si el propio Estado reconocía que condenó a un terrorista indebidamente, no solo tenía que volverlo a juzgar sino, además, pagarle una indemnización”.

Rafael Rey miente. A Lori Berenson, el Estado peruano no le ha pagado ni indemnización, ni reparación civil. En este caso concreto, lo que ha hecho el Estado peruano ha sido pagar los gastos administrativos que la CIDH calcula efectuaron los padres de Lori Berenson para defender a su hija de un juicio de pacotilla, con tribunales sin rostro y sin respetar el debido proceso.

Lo que hizo el Estado peruano fue pagar los errores del sistema de justicia fujimorista. No hay aquí indemnización, ni reparación civil a la sentenciada, sino devolución a sus padres de los gastos realizados en un proceso judicial no democrático.

Si el juicio se hubiera realizado con un Poder Judicial autónomo y respetando el debido proceso, no tendríamos obligación de reconocer gasto alguno.

En total, el perverso régimen de justicia del fujimorismo, originó que el Estado peruano tuviera que pagar 31 millones 482 mil 382 soles en gastos administrativos, reparaciones civiles, indemnizaciones y violaciones del debido proceso.

Para ello fue necesario solicitar al Congreso de la República un crédito suplementario. Ello dio lugar al Decreto de Urgencia 030-2005 y su anexo, en el que se registra con claridad el pago a los padres de Lori Berenson, pero también las indemnizaciones a los ex magistrados del Tribunal Constitucional, Delia Revoredo y Rey Terry, así como los deudos de la matanza de Barrios Altos.

Todo clarito y de acuerdo a ley, cumpliendo el debido proceso que diferencia a un estado democrático, de uno que no lo es; y acatando un fallo vinculante de un organismo supranacional del que formamos parte, merced a un tratado internacional.

Pero esto es algo que ni Rey ni otros entienden, ni quieren entender.

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04 julio, 2010

Toy Story... la historia continúa

Sandra, Andrea y Luis Alvaro.

Queridos hijos:

Estas líneas son para agradecerles el haberme pedido que los lleve al cine el domingo pasado. Creo que Toy Story 3 es la mejor película de la saga de Pixar Estudio. Me encantó la historia, la técnica narrativa y las emociones que los autores logran despertar en el espectador. Efectivamente, no es una película para chicos solamente, como me dijeron. Mamá y yo la disfrutamos y la sufrimos igual. No puedo negar que las aventuras de los juguetes de Andy, me removieron los refundidos rescoldos de infancia. No porque haya alguna similitud entre las tribulaciones de Andy y mi infancia al aire libre -todo lo contrario, no fui un niño de juguetes, veo ahora, sino de juegos, de muchos juegos-. Lo que sentí fue más bien que Toy Story 3, en muchas formas, se empieza a parecer a sus propias vidas, y que tarde o temprano tendrán que enfrentar, sino lo han hecho ya, dilemas parecidos; deshacerse de sus juguetes, regalar algunos, olvidar otros y quizás guardar los más preciados, los que han llenado de aventuras buena parte de su tiempo, para sus propios hijos.

Toy Story 3 me atrapó porque refleja bien ese trance que todos sentimos de manera distinta, pero inexorable, hacia la adultez. El niño de ayer debe enfrentarse ahora a nuevos retos, avanzar en los estudios, y quedarse con los mejores recuerdos de infancia. Cada quien, además, vive esta etapa de la vida de acuerdo a sus circunstancias y, creo que alguna vez les he comentado, la mía fue una infancia feliz, jugando con los amigos del barrio, peloteando por aquí y por allá, sin muchos juguetes, como les he dicho, pero con muchos juegos. Por eso no recuerdo haber tenido muñecos bautizados con nombre propio -más allá de Cuchitos Puchitos, que ustedes conocieron, pero que es otra historia- por lo que no tuve que desprenderme de alguno de ellos al tener que ir a la Universidad. No tuve un Woody como Andy. Pero me disfracé de cowboy cuando niño y seguí jugando coboyadas cuando crecí, aunque ya sin pantalón vaquero ni espuelas, ni pistolas al cinto. Para entonces mi nombre oficial era El Llanero Solitario, pero el nombre que más me gustaba usar era “El Enmascarado” y mi fiel compañero Toro, uno de mis mejores amigos. Tampoco tuve un Buzz Lightyear, pero igual viajaba al infinito y más allá. Venía de algún confín de las estrellas, convertido en Ultraman para defender a los terrícolas de los monstruos del espacio sideral con mis rayos sónicos. Y cuando en el barrio aprendimos a nadar me transformaba en Aquaman y podía, como él, pasar horas de horas debajo del agua, arqueando mi columna vertebral, aguantando la respiración y sin que se me metiera agua por las orejas. Y lo más divertido era que podía entender el lenguaje sonar de delfines, ballenas, peces y cualquier otra especie marina. A veces también era Batman, Señor de la Oscuridad, nunca Superman, sí Flecha Verde y, a veces, cuando mamá llamaba tres veces para ir a comer o comprar algo urgente, Flash.

Cuando no era un superhéroe, jugaba al trompo, a las bolitas, lingo, mata-gente, a las escondidas, a la chapada, saltaba soga, o armábamos equipos de fulbito, bata o beisbol. Jugaba también al Papá y a la Mamá y al Doctor, pero cuando las niñas del barrio empezaron a crecer sus mamis les prohibieron juntarse con los hombrecitos. Ellas empezaron a pintarse las uñas, algunas jugaban a ser grandes y se maquillaban. Nosotros las veíamos encerradas en sus casas, mirándonos por las ventanas y saludándonos con las manitas, antes que sus mamis las apartaran del todo y cerraran las cortinas. A nosotros nos dio por la ciencia y empezamos a experimentar diversas cosas. Construimos proyectores con cajas de zapato, tubos de papel higiénico y lupas de plástico para pasar nuestras historias de dibujos animados hechos por nosotros mismos. Una vez cambiamos un pollito por una botella sólo para abrirlo vivo y ver cómo funcionaban sus órganos internos. El pollo se murió en pleno experimento, pero fue una lección inolvidable que la disfrutó, de un solo bocado, el perro más fiero del barrio.

Luego, un día, decidí no salir más a la calle. Al menos no todos los días y por largas horas como había sido siempre. Encontré miles de aventuras en mi cuarto lleno de periódicos y libros. Miles de historias que me transportaban y transformaban en personajes de lo más diversos que amaban, sufrían, querían cambiar el mundo o simplemente no los comprendían. Con ellos y sus historias me di cuenta de que tenía los primeros síntomas de la adultez. Los juegos de esta etapa ya no me gustaban tanto: el taco, las cartas, el cachito, las chelas al final del partido. Así que me aparté de ellos. Y empezó mi búsqueda por encontrar respuestas. Surgieron palabras como Dios, Religión, Historia, Política… y muchas otras, hasta hoy. Pero esa es ya una historia que los involucra y que ustedes conocen… Son las historias de Papá, ahora, pero les juro que no siempre fue así y que también fui niño y tenía mil aventuras que contar y vivir, y aunque mi infancia no fue de juguetes, si fue de juego, de muchos juegos…

Papá

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