Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

20 julio, 2011

El arte de conversar

Conversar no es pactar, dijo el recordado dirigente Aprista, Ramiro Prialé. Es una máxima política insuperable para esconder la verdad. Usada por lo general cuando no se quiere revelar la esencia de las cosas. O cuando simplemente se quiere escamotear el real sentido de las conversaciones.

Los europeos prefieren decir “estamos conversando” cuando no han llegado a acuerdos. Y los americanos utilizan el “no coment” para evitar malinterpretaciones a decir algo.

Conversar puede ser, en efecto, no pactar. Pero también puede ser perfectamente lo contrario, aunque la frase revele lo opuesto. Los interlocutores conversan para ponerse de acuerdo o no.

Conversar es negociar. Es el arte civilizado para dirimir posiciones. Las expectativas de uno se ponen sobre la mesa y se coligen con las expectativas del otro. Es el mecanismo utilizado para llegar o no a acuerdos.

Mientras las conversaciones “siguen su curso” los japoneses analizan no sólo lo que se dice, sino la forma y entonación utilizados o también lo que no se dice; incluso, las contradicciones de lo que en diversos momentos se dice.

En esta forma de entender el arte de conversar, los silencios son reveladores.
Conversar es también representar. Uno pone sobre la mesa un conjunto de pre acuerdos alcanzados antes en su propia comunidad. Y tiene un manejo de hasta dónde puede llegar.

Si el margen de las expectativas de grupo se acorta no hay acuerdo, si se llega al mínimo el acuerdo es débil y se llega a un punto intermedio de expectativas razonables para ambos habrá un acuerdo sólido. Desde este punto de vista, conversar es avanzar.

El único requisito indispensable para que las conversaciones lleguen a buen puerto es la voluntad; tener las ganas sinceras de acordar. Sin esta cualidad, conversar puede ser simplemente mecer o cojudear.

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12 julio, 2011

La familia y el poder

Ahora que todo el mundo carga al presidente Humala con el tema de su hermano es bueno poner sobre el tapete un tema que ha perseguido a la humanidad desde sus albores: la relación entre la familia y el poder. La familia ha jugado siempre un rol protagónico en torno al poder o en relación con el poder. Desde la formación de las primeras aglomeraciones tribales, los lazos de sangre constituyeron el nexo y la argamasa del poder. El poder era divino y se transmitía a familias poderosas militar o económicamente.

El politólogo Gaetano Mosca afirma que los primeros partidos, clanes o grupos organizados en pro del gobierno, estaban compuestos por las familias más pudientes de la tribu quienes asumían los costos de la campaña y la lucha por el poder. Una vez logrado sus objetivos, los familiares disponían de los beneficios y placeres; tierras, gente, riquezas. Las conquistas eran por lo general luchas armadas, invasiones, conquistas sangrientas, que requerían inmensas fortunas proporcionadas por los miembros de las familias. El gobierno, en sus orígenes, no era ni más ni menos que el reparto del botín.

No sería sino hasta el siglo XVI con el Renacimiento en que se rompería esta forma de entender los asuntos de gobierno. ¿Por qué pensar que una familia -considerada divina- debía asumir el poder y heredarlo entre sus allegados? ¿Por qué el poder debía ser un asunto divino y no un tema de hombres?

La Ilustración del siglo XVIII fue un esfuerzo enorme del pensamiento humano por estudiar, comprender y ordenar el avance de la creación humana desde un punto lógico, científico y racional, despojándolo del velo mítico y divino que hasta entonces lo envolvía. Los efectos de este modo de pensar en la relación y naturaleza del poder fueron tremendos. La Revolución francesa de 1789 y aún antes la Revolución Americana de 1776, aportaron los límites necesarios que requiere el poder. Aún las familias más poderosas debían tener contrapesos en el gobierno. A las monarquías absolutistas les sucedió la monarquía constitucional y las repúblicas democráticas con la separación de poderes.

En esta parte del mundo sucedieron cosas parecidas. El poder del Inca era familiar. La conquista cambió de manos este poder, es decir, cambió de familias. Y muchos matrimonios de la época se hicieron entre descendencias reales de ambos lados para conservar privilegios y fortunas. El militarismo y la democracia liberal, más tarde, en cierto modo, reforzaron este comportamiento: el poder ha estado ligado siempre a familias criollas, aristocráticas, o mesocráticas. Recién en estos tiempos se ve a miembros de familias populares o de clase media y media baja. Pero en todos los casos, el derrotero parece ser el mismo. Las familias se entroncan con el poder. O el poder se manifiesta a través de la pugna entre familias parapetadas en partidos políticos.

Si esto es así, ¿es posible allanar el campo del poder y separar a las familias del partido político? Porque aquí está el germen del futuro gobierno invadido por la familia. Los partidos políticos son clanes familiares. Pequeños clubes electorales organizados sólo para fines de conquistar el poder, pero no para crear institucionalidad política. Conociendo este antecedente, la pregunta es: ¿tienen derecho los familiares a participar de un gobierno? La respuesta es sí y no. Sí, en tanto tengan preparación, experiencia, o se ganen el cargo en elección popular. No, por el simple hecho de ser parte de la familia. Ser hermano del presidente no significa per se ser condenado al ostracismo político. Lo que no puede hacerse es usurpar funciones, asumir representaciones que no se tienen, negociar intereses del Estado o pretender hacer todo eso en busca de beneficios personales. En eso sí, se tiene que ser drástico. Más vale aquí avanzar en los derechos civiles y separar el ámbito privado del presidente, de su ámbito público. No confundir res pública con teta del Estado.

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07 julio, 2011

¿De USA y Rusia con amor?

La visita del presidente electo Ollanta Humala a Estados Unidos no pudo ser más auspiciosa. El hecho más importante fue sin duda el encuentro personal por unos minutos con el presidente Barack Obama, quien, rompiendo el tradicional protocolo que impide saludar a un presidente no juramentado, Barack Obama, participó por unos minutos de la reunión que Humala sostenía con el consejero de Seguridad, Tom Donilon, y lo saludó y pulseó personalmente.

Es un gesto destacable que el presidente de los Estados Unidos sólo se permite con los presidentes de México, por la relación de vecindad entre ambos países, y que recordó el mismo trato deferencial que tuvo el presidente Bush tuvo antes con los presidentes electos de Brasil y Perú, Lula y Toledo, respectivamente.

Humala consigue así un primer guiño de amor de la potencia mundial, lo que le ayuda a emitir una señal positiva de confianza que debe ahora traducirse en el respeto a los tratados comerciales internacionales y en mantener un clima adecuado para el flujo de inversiones.

El crecimiento económico y su consecuente redistribución social transformada en desarrollo dependen más que de la inversión pública en obras faraónicas, de mantener el flujo de inversiones privadas que permita la generación de más puestos de trabajo, el aumento de la recaudación fiscal y la mejora de la calidad del gasto en Educación, Salud, Nutrición e Infraestructura.

“Ollanta Humala tiene una gran agenda frente a él y Estados Unidos está listo para ser su socio”, ha dicho la secretaria de Estado Hillary Clinton, resumiendo así la disposición de los Estados Unidos ha mantener una relación privilegiada con el Perú, y pensando seguramente en la siempre controversial influencia de Venezuela en la región.

El presidente Humala, por su parte, se ha comprometido a fortalecer y mejorar las relaciones con la primera potencia mundial, cuidando eso sí de mantener algunos puntos no negociables como el no permitir el ingreso de tropas extranjeras a nuestro territorio en materia de lucha antinarcóticos o terrorismo. “La Fuerza Armada del Perú es una sola”, ha dicho con firmeza.

Todo hubiera salido redondo a no ser por las noticias que desde Rusia daban cuenta que otro Humala sostenía su propio romance primaveral con autoridades y empresarios de gas. Se trata del menor de los hermanos, Alexis Humala (46), ex estudiante de Geología del Instituto de Exploración Geológica de Moscú (1998), con inversiones en nuestro país en turismo y pesca. Este cruce de flirteos simultáneos puede generar más de un enredo que es necesario aclarar.

No es correcto que un miembro de la familia presidencial utilice su relación privilegiada con el poder para hablar de asuntos de Estado o negocios con autoridades de gobiernos o empresarios extranjeros. Alexis Humala fue recibido por el canciller ruso, Sergey Larvov, y por empresarios de la más importante empresa estatal de gas rusa, Gazprom. ¿En nombre de quién? ¿Representando qué? ¿Quién le otorgó esa representación?

Si bien nadie escoge la familia que tiene ni puede asumir responsabilidad por actos de terceros, el presidente electo debe aclarar este asunto en el acto –en una– y deslindar de una buena vez con estas prácticas que generan dudas y que empañan los gestos y señales de confianza y transparencia que viene logrando con viajes como los realizados hasta ahora y que necesita para afirmar su gobierno. Hay hermanos muchísimo qué hacer; pero cuidado, hermano.

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04 julio, 2011

Ni freno, ni desenfreno: negociaciones entre líderes

“Lo frena”, “Divorcio”, “Relación Toledo-Humala en crisis”, son algunos de los titulares y frases de algunos diarios el día de hoy. Luego de inflar durante tres días seguidos una supuesta posición intimidante de Perú Posible sobre la formación del gabinete ministerial, finalmente, hay quienes quisieran ver divididos a los líderes de Perú Posible y Gana Perú.

Los hechos son, sin embargo, más sencillos de lo que parece. Y no hay ni freno, ni desenfreno, sino negociaciones entre dos agrupaciones políticas cuyos líderes entienden que los intereses del país están por encima de la agenda de los medios. Para entender el curso de estas negociaciones es bueno recapitular los hechos y ordenarlos de manera coherente.

1. Es un dato concreto que Perú Posible decidió apostar por Ollanta Humala en la segunda vuelta para impedir el retorno del fujimorismo. A partir de aquí lo que se inició fue una discusión interna en Perú Posible para determinar si esta decisión implicaba también la responsabilidad de participar como partido en el gobierno.

2. Para algunos no había duda en ir en esa dirección debido a que la consideraban consecuencia directa del apoyo electoral. Además, Perú Posible ofrecía garantía a las inversiones, respaldo político al flamante Presidente y contrapeso a probables decisiones radicales del Ejecutivo. En la práctica, asumir el activo y pasivo del gobierno, es decir, Cogobierno.

3. Perú Posible aclaró esta posición desde el principio cuando dijo que no sería Cogobierno, y más bien definió su participación como “apoyo al Gobierno en pro de la Gobernabilidad”. ¿Juego de palabras? No. Apoyo era –y es– defender las iniciativas del nuevo gobierno en todo aquello que consideremos beneficioso para el país.

4. En el Legislativo este apoyo significa el respaldo de la bancada de Perú Posible mediante la elaboración de una agenda común, en donde el primer acuerdo es aprobar una ley en contra del transfuguismo. En este espacio, Perú Posible ha señalado que están avanzadas las conversaciones con Gana Perú para apoyar la candidatura a la presidencia del primer poder del Estado del congresista Daniel Abugatas. La fórmula sería acompañar a Gana Perú en la primera Vicepresidencia.

5. En el Ejecutivo, el apoyo incluye la disposición de profesionales y técnicos del partido a colaborar con algún llamado eventual del Presidente electo. Esto dentro de un marco de libertad del Presidente electo para que –sin presiones ni prisas– analice los recursos humanos de Perú Posible y en el espíritu del llamado a la Concertación que hizo, de encontrar algunos que se ajusten al perfil de su gobierno, convocarlos. No hay impedimento para sumarse al nuevo gobierno, excepto la propia decisión. Es por esta razón que, en la medida que no existe Cogobierno, los militantes seleccionados deben pedir licencia al partido para concurrir al llamado del Ejecutivo.

6. De manera que no hay que no hay que extrañarse ante las versiones interesadas de cierta prensa que busca jalarle la alfombra al nuevo gobierno antes de que este se haya instalado. Las conversaciones entre Perú Posible y Gana Perú siguen su curso y la manejan sus líderes mediante comunicación directa. Los resultados se verán en los próximos días.

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