14 febrero, 2013

Luis Solari Tudela, cuando un amigo se va


He sentido la partida de Luis Solari Tudela, diplomático amigo, que entregó a su carrera toda una vida. Estas líneas, a los pocos días de su encuentro final con el destino.

Luis Solari Tudela era un hombre, ante todo, sincero consigo mismo. Profesional honesto intelectual y éticamente. Un caballero, de esos que cada vez más escasean.  De verso facil y articulado. Lo difícil lo hacía entendible y cuando quería podía usar la lengua como un estilete afilado y mordaz.

Lo conocí casi al final de sus años y siempre me pareció que había vivido en paz con todo el mundo. Amante del café y el cigarillo, excusas perfectas para conversar de todo un poco, pero sobre todo de política nacional e internacional del que era agudo observador y, en el caso del proceso de delimitación marítima con Chile, protagonista activo.

Siempre se emocionaba  al contar la anécdota de cómo un alumno de la Academia Diplomática había encontrado la vía para llevar a Chile a un proceso jurídico internacional.

“Se puede apelar al Pacto de San José de Bogotá, donde tanto Perú y Chile reconocen a la Corte Internacional de Justicia de La Haya como instancia civilizada para dirimir ese tipo de controversias jurídicas”, dijo un día el alumno.

Le correspondió al Vice Canciller Luis Solari explorar, estudiar y conducir esa opinión. Que finalmente prevaleció cuando el Perú optó por hacer la denuncia.

A pesar de su formación jurídica, era un hombre sumamente emotivo. Lo vi llorar una vez al recordar su entrevista personal con Juan Pablo II cuando fue embajador del Perú ante El Vaticano. Recordó la revelación que le hizo el Sumo Pontífice y que prometió algún día revelear.

Me la dijo fuera de micrófono, pero no me autorizó a revelarla en público. “Algún día”, me dijo, sin saber -ambos- que ese día jamás llegaría.

Para hacer política de la manera como se tiene que hacer se inscribió en un partido: Perú Posible. Y desde allí, a su manera, en su estilo, aportó al debate en temas trasdentes para el país como el ya comentado proceso de delimitación marítima.

Carlos Ferrero lo convocó para integrar el Grupo Basadre que reúne a un conjunto de peruanos interesados en reflexionar sobre temas de política internacional. Desde allí, lo escuché defender la posición peruana con argumentos y pasión.

Un día, en el gobierno del Apra, cuando el presidente Alan García se negaba a continuar el proceso y denunciar el caso ante La Haya, lo encontré junto a un grupo de ex militares, diplomáticos y ex ministros de Estado del gobierno del presidente Toledo, en un bunker de Ollanta Humala, por entonces, político opositor al gobierno y defensor, desde el nacionalismo, de la resolución por la vía jurídica de la delimitación marítima con Chile. Era un punto en que el Partido Nacionalista del Perú y Perú Posible estábamos de acuerdo. No voy a decir más por el momento.

Creo que fue allí Luis Solari Tudela conoció a Ollanta Humala. Durante la campaña, el embajador participó en el Plan del Gobierno de Perú Posible. Acudía a todas las reuniones a las que se le convocaba. Siempre discreto y atinado.

Hasta que vino la segunda vuelta y había que tomar una decisión. Nunca dudó. Apostó, junto a un grupo de técnicos del partido, por concurrir al llamado del candidato Humala. Su nombre y rostro apareció incluso en un spot de campaña. El costo fue que tuvo que renunciar al partido. Así, después de mucho meditarlo, envió su carta y se fue. Seguimos viéndonos, compartiendo algún café y algunas ideas.

Pero, la política tiene a veces sus claros y sus sombras: unos repliegues y escondrijos que nadie entiende. Unas zonas oscuras donde, un día, si no te llaman, estás fuera, no existes. Como si cayeras en un pozo profundo, donde nadie se acuerda de ti. Algo de eso le pasó.

Conversamos varias veces sobre el tema. Lucho se arrepentía de haber dejado el partido. Lo hizo por honestidad intelectual y moral. El consideraba que servir a la Patria está siempre por encima que servir a una organización. Y su participación en el equipo del nacionalismo era una forma de servir a la Patria. Pero su corazón y sentimiento estuvo siempre con Perú Posible, el único partido en el que se había inscrito.

Estaba decidido a regresar. Se lo dijo a varias personas. Tenía intenciones de volverse a inscribirse en el partido y retomar su tarea de compartir experiencia y sueños. Me lo dijo personalmente. Y se lo dijo a Alejandro Toledo en octubre del año pasado, cuando en el Congreso de la República se presentó el Instituto Latinoamericano de Gestión Pública y Liderazgo.

Entre los invitados estaba Lucho. Al terminar la reunión, decenas de personas buscaron acercarse a Toledo. Lucho se abrió paso y alcanzó a decirle a Toledo lo que yo ya sabía. Quería regresar. Toledo lo recibió con cariño y le dijo que por supuesto, porque para él nunca se había ido. Yo aproveché para tomar dos fotos que grafican ese momento. El tiempo, el destino, la fatalidad, se interpuso en el camino. Y nunca se pudo formalizar su retorno. Te fuiste, querido Lucho, pero seguirás siempre presente en el recuerdo de quiénes te conocimos. R.I.P.



27 enero, 2013

Las mentiras de Gilberto Díaz: testimonio gráfico

Gilberto Díaz Peralta, ex congresista y dirigente nacional del partido, ha renunciado al partido. Lo hizo en diciembre pasado, pero su renuncia ha hecho noticia recién ahora en medio de una campaña periodística contra el ex presidente y líder de nuestra organización, Alejandro Toledo.

No voy a referirme aquí a los calificativos deplorables que ha lanzado contra nuestro dirigente mayor, pero como miembro del CEN y de la Comisión Política del partido, sí quiero responder a su denuncia de fraude a la elección partidaria, realizada el 21 de octubre de 2012, en la que se renovó la Comisión Ejecutiva Nacional del partido, con Luis Thais como secretario general, fórmula de la que formo parte.

En una frase: Gilberto Díaz Peralta miente.

El siguiente testimonio gráfico que obra en los archivos del partido lo prueba:

El domingo 21 de octubre del 2012 en el marco de un Congreso Nacional Ordinario del Partido Perú Posible, se presentaron dos listas: La Número 1 encabezada por Gilberto Díaz y la Núnero 2 presidida por Luis Thais.



Mientras dirigentes y miembros del plenario llegaban a la reunión partidaria, en Lomas de Villa, Chorrillos, el candidato Díaz, muy contento él, no dejaba pasar la oportunidad de tomarse fotos con las bases.


El plenario se desarrolló sin dificultades ni contratiempos, con excepción del pedido de Gilberto que, ante la propuesta de elegir una lista por consenso, exigió ir a elecciones libres y secretas.




Y así se hizo. Los delegados, luego de debatir la agenda del día y almorzar, se dirigieron al local de votación donde se instalaron tres mesas con sus respectivas ánforas secretas. Todos hicieron su cola en orden. No hubo quejas ni reclamos, sino el espíritu de camaradería que se acostumbra en Perú Posible.




Al final, los resultados, por amplia mayoría, dieron como ganador y nuevo secretario general de Perú Posible a Luis Thais. Gilberto Díaz no protestó, ni presentó reclamo alguno. Por el contrario, con espíritu democrático, se acercó a saludar al vencedor.



Thais respondió al afecto de Díaz y ante la mirada de todos los militantes lo estrechó fuertemente contra su pecho. Díaz Peralta se hundió en su regazo. La militancia aplaudió el gesto de confraternidad.



Era el momento del cierre e ingresó la prensa. El presidente Toledo dio un discurso final y para sellar la unidad del partido llamó a Gilberto Díaz al estrado principal y lo felicitó por haber desarrollado una digna campaña. Díaz dio un breve discurso. El nuevo secretario general de Perú Posible, Luis Thais, también. Toledo cerró el encuentro y...


... en señal de unidad y fraternidad democrática les alzó los brazos a ambos, frente a la militancia y los medios de comunicación como testigos. ¿De qué fraude habla ahora? ¿Qué artimañas son esas de salir en cargamontón contra el el partido y su líder? ¿Compitió a la secretaría general con espíritu democrático o como parte del plan de una facción renegada y expulsada de Perú Posible?


Tres meses después, Gilberto Díaz Peralta envía una carta al partido renunciando irrevocablemente, denunciando fraude y favoritismos en aquella memorable jornada.

Su carta está fechada el 17 de diciembre de 2012 y dice muchas cosas producto quizás del resentimiento, falta de liderazgo o desazón frente a las derrotas continuas y pérdida de espacio -que son procesos normales en hombres políticos-. Quién sabe.

Pero lo que no dice Gilberto Díaz es que un día antes, el propio Alejandro Toledo lo llamó para proponerle integrar la Comisión Política del Partido. Gilberto Díaz aceptó.

Y ahora, gozando de sus cinco minutos de popularidad que dan los medios de  comunicación a las denuncias, el ex dirigente despotrica contra la organización que le abrió las puertas para trabajar, contra el líder que le confío hasta el último minuto responsabilidades, pero, sobre todo contra el decoro y la decencia que debe tener todo hombre que por un tiempo compartió el poder.

Bien dicen que en política, la decencia y la lealtad, no son monedas corrientes de cambio.



12 enero, 2013

El Perú nació Serrano


El ataque racista del Diario Expreso contra el Ex Presidente Alejandro Toledo es señal clara de que esta tara sigue vigente en nuestra sociedad. Nuestro país ha avanzado en la democratización de los derechos civiles. Amplias masas, antes rechazadas o disminuidas socialmente, tienen ahora los mismos derechos, aunque no siempre, los mismos espacios.
Aún discutimos, por ejemplo, si las nanas o personal del servicio doméstico, pueden o no hacer uso de los servicios higiénicos de los clubes privados donde sus patrones son socios. Ellas tienen el derecho de trabajar, pero no tienen el derecho de hacer pis en la misma tasa de quienes las contratan. No importa si acuden a los clubes privados a cuidar a los hijos de sus patrones. 
No falta tampoco, cada verano, el prepotente que cree que comprar un departamento o casa de playa le da derecho a extender su propiedad sobre arena, sol y mar y más allá. El nivel de irracionalidad es tan alto -como el negocio inmobiliario de casas de verano-, que dentro de poco tendremos con seguridad un nuevo movimiento cívico: Los Sin Playa.
El racismo desembozado y el racismo asolapado son dos expresiones de las muchas fracturas sociales que tenemos como país y que remontan quizás a etapas coloniales o incluso anteriores. Somos un mosaico étnico, una sopa serrana en pleno hervor donde entra de todo, desde olluco hasta brocoli, pasando por zanahoria, mote, todo tipo de papa y por supuesto carne con hueso.
En esta ocasión, el Diario Expreso (11 de Enero de 2013), publicó en su sección Azotes y Chicotazos –una área destinada a flagelar políticamente a sus opositores– un galimatías que nadie entendía, si no en su parte final donde denostaba a Toledo señalando su condición de Serrano.
El párrafo de marras decía lo siguiente: “Según el toledista Juan Sheput, el ministro de Economía, Miguel Castilla, es culpable de la salida de Campodónico de Petro-perú. A propósito, Toledo es “aliado” del gobierno humalista, del cual forma parte el correcto y eficiente ministro Castilla. ¿Qué les parece el comportamiento de Toledo? Serrano nunca bueno, si bueno nunca perfecto, y si perfecto siempre serrano”.
Es evidente la intencionalidad racista del comentario. Un ataque contra su condición de Serrano. Las reacciones no se hicieron esperar. Las redes, verdaderos desfogues sociales contemporáneos, estallaron con opiniones a favor y en contra. La mayoría, hay que decirlo, rechazando el tufillo discriminatorio del diario contra un hombre que personalmente ha superado este tema por sus convicciones, estudios y experiencia internacionales.
Pensando en lo que este tipo de agravio -por el color de la piel o los rasgos físicos- representa para una gran mayoría en el país, Toledo envió una carta de protesta al director del diario, Luis García Miró Elguera, en los siguientes términos:
“Universidad de Stanford, California, 11 de Enero de 2013.
Diario Expreso.
Estimado señor Director:
Lamento el deplorable nivel utilizado por su diario para referirse a mi persona, con evidente sesgo racista. Confieso mi indignación con este tipo de pensamiento anacrónico, en momentos en que el país se esfuerza por fortalecer la inclusión social.
El Perú tiene demasiadas fracturas como para ahondar una de ellas, quizás la más profunda, relacionada con su identidad.
En un mundo abierto, global y democrático, como el que nuestro país construye, no debe existir espacio para el racismo o la intolerancia étnica.
Toda conducta xenófoba debe ser erradicada desde su raíz por retrógrada, anticívica y dañina a la conciencia nacional.
Por tal motivo, Señor Director, exijo, de parte de ustedes, públicas disculpas, no conmigo, sino con el país.
Hasta para discrepar hay que tener decencia y lealtad. Lealtad a los principios de igualdad ante la ley, respeto a todos los ciudadanos y libertad de expresión con responsabilidad.
Construyamos juntos el Perú del futuro; no discriminemos.
Atte.,
Alejandro Toledo
Ex Presidente del Perú 2001 – 2006”

A las pocas horas, producto de la presión ejercida por la ciudadanía, desde las redes sociales, el diario pidió disculpas y anunció la separación del redactor responsable. No dijo nada, sin embargo, sobre la responsabilidad del editor de sección o del propio director.
El caso será recordado como una muestra del rechazo activo que el tema del racismo genera en nuestra sociedad. Integración y tolerancia hay y cada vez más. Pero también conductas retrógradas que confunden crítica con ataque y diferencia con discriminación. 
Habrá que seguir en estado de vigilia permanente. Lamentablemente.

23 diciembre, 2012

Los ex presidentes


Reconocimiento y uso de su experiencia.

(EDITORIAL DIARIO LA REPUBLICA, 23/12/2012) Los países democráticos necesitan a sus ex presidentes; es el rasgo común de un sistema político que elige a sus mandatarios como un acto elevado de la democracia representativa. Ello no sucede solo en los regímenes presidencialistas; en los sistemas parlamentarios los ex primeros ministros o ex presidentes de gobiernos son también reconocidos por el Estado luego de culminado su servicio público.

En algunos países los excesos en este reconocimiento han ocasionado medidas restrictivas como parte de reformas políticas orientadas a combatir la desconfianza ciudadana en la política. Sin embargo, ninguna reforma ha llevado a prescindir del principio de que el Estado reconoce el servicio de sus ex mandatarios.

La Constitución de 1979, siguiendo la jurisprudencia italiana, dispuso en su artículo 166° que se integren al Senado como senadores vitalicios los ex presidentes constitucionales de la República, a quienes no se les consideraba para los efectos del quórum. En virtud de esta disposición se incorporaron a esa cámara los ex presidentes José Luis Bustamante y Rivero, Fernando Belaúnde Terry y Alan García Pérez. En esa calidad mantuvieron un despacho en las mismas condiciones de los senadores elegidos.

El golpe de Estado de abril de 1992 quebró el régimen constitucional y la Carta Magna de 1979 fue reemplazada por la de 1993, que eliminó el bicameralismo histórico y con ello la figura del senador vitalicio. Los dos ex presidentes vivos fueron objeto de campañas intensas y uno de ellos debió partir al exilio. Con la recuperación de la democracia, el Estado volvió a reconocer a sus ex presidentes, condición que asumieron los ex mandatarios Valentín Paniagua, Alan García y Alejandro Toledo.

La pensión de la que gozan los ex presidentes peruanos y los gastos a ella añadidos, todos ellos de naturaleza legal, se encuentran por debajo del promedio de la región e imposibles de constituir una arbitrariedad o un exceso, de modo que es de pésimo gusto construir una denuncia periodística con un hecho que lleva ocurriendo 10 años.

Es aún más criticable que se pretenda una disputa entre ex presidentes a causa de este tema y que la discusión desbarre hacia la contabilidad de asesores y asistentes. Por el respeto mismo de su investidura, ningún ex mandatario debería usar este tema para enfrentarse a otro, sobre todo cuando en la agenda política sobresalen elementos de mayor envergadura que bien podrían servir para elevar el debate en lugar de rebajarlo.

En lugar de caer en debates de escasa trascendencia y de claro corte populista, el Perú debería aprovechar esta oportunidad para decidir el mejor modo de utilizar la experiencia de sus ex presidentes en beneficio de todos. En el pasado, se solicitó su concurso para tareas de representación de la posición peruana en delicados temas o para asegurar el éxito en la apertura económica nacional. En otros países los ex presidentes tienen mucho trabajo a solicitud del Estado: brindan consejo, acompañan delegaciones políticas y empresariales al exterior, cumplen programas de formación de líderes y participan en el debate nacional con prudencia y serenidad.

13 diciembre, 2012

1954: El Caso Onassis *

La captura de la flota ballenera del magnate evidencia que documentos del 52 y el 54 son tratados pesqueros.

Las aguas estaban movidas en 1954. Dos años habían pasado desde que Perú, Ecuador y Chile acordaron en la Conferencia tripartita de Santiago en 1952, defender conjuntamente la tesis de las 200 millas de soberanía marítima.

Pese a ello, buques de todas las nacionalidades continuaron pescando todo tipo de especies, principalmente ballena y atún.

Fue así que en el 17 de noviembre de 1954 una flota de buques de propiedad del multimillonario Aristóteles Onassis fue descubierta dentro de las 200 millas peruanas en la costa norte del país.

La Marina de Guerra y la Fuerza Aérea Naval del Perú lograron la captura del “Olympic Challenger” y otras cuatro naves. La nave tenía bandera panameña, aunque, en realidad, se trataba de una transnacional depredadora.

Menos de dos semanas después se inició en Lima, la II Conferencia sobre Explotación y Conservación de las Riquezas Marítimas del Pacífico Sur que buscaba ratificar la Declaración de Santiago de 1952.

Protestas formales, por escrito y a través de sus respectivas cancillerías, llovieron de Estados Unidos, Gran Bretaña, Dinamarca, Noruega y Suecia. El canciller británico Antonhy Eden fue llamado por la Cámara de los Comunes. Un cable de United Press International (UPI), publicado por el diario El Comercio el 18 de noviembre de 1954 da cuenta del áspero debate.
En esas circunstancias se realizó en nuestra capital entre 1 y 4 de diciembre de 1954 este nuevo encuentro tripartito entre Perú, Ecuador y Chile.

Los antecedentes encontrados tanto en documentos oficiales, actas preparatorias, como en los archivos periodísticos, revelan que no se trata de una discusión de límites marítimos.

La Conferencia de Lima de 1954 se produjo como recomendación expresa de la primera reunión de la Comisión Permanente del Pacífico Sur (CPPS) –organismo técnico creado por los tres países en 1952–, la misma que se realizó en Santiago de Chile, el 8 de octubre de 1954.

El objeto de las conferencias era “estudiar y resolver los problemas que dicen en relación con la explotación y conservación de las riquezas marítimas del Pacífico Sur”. Pero las comisiones jurídica, económica y administrativa avanzaron de tal forma en la elaboración de los documentos, que consideraron que habían excedido sus propias facultades y era necesario realizar una conferencia a nivel de altos representantes de los tres gobiernos.

La cobertura de prensa
Es interesante anotar cómo por aquel entonces no existía la interpretación que hoy Chile presenta como argumento jurídico en La Haya; es decir, que los tratados de 1952 y 1954 son instrumentos jurídicos que norman la frontera marítima entre Perú y Chile.
El aspecto que más destacó, por ejemplo, El Mercurio de Chile de la época fue la caza furtiva de cetáceos.

En su edición del viernes 8 de octubre de 1954, El Mercurio titula: “Bases de Acuerdo para Conceder a Panamá Permiso de Caza de Ballenas”. La nota destaca la solicitud de Panamá para operar en aguas territoriales de Chile, Perú y Ecuador en busca del preciado mamífero marino.

Al día siguiente, 9 de octubre, la nota de cierre de El Mercurio no deja dudas sobre cuáles eran las principales preocupaciones: “Chile, Perú y Ecuador Fijaron Normas para la Protección de sus Mares Territoriales”.

La nota desarrolla los temas acordados: aprobación de un sistema legal de sanciones por infracciones que cometen naves extranjeras sorprendidas en actividades de pesca y caza; prohibición y establecimiento de multas a los reincidentes; otorgamiento de permisos especiales y reglamentación de medidas de vigilancia y control de las respectivas zonas marítimas; y la adopción de medidas legislativas “para la protección y fomento de las industrias pesqueras y balleneras por medio de franquicias tributarias, cambiarias, crediticias y comerciales, para llegar a la formación de una gran industria”.

¿Límite marítimo o terrestre?
En apenas un párrafo se menciona que “se recomienda el establecimiento de una zona neutral marítima entre los países pactantes. Tendrá 10 millas a cada lado del límite territorial, y comenzará a 12 millas de la costa hasta el límite de las 200 millas”.
Este párrafo es interesante porque difiere de lo que dos meses después –el 4 de diciembre de 1954–, se aprobaría en Lima. El término “Zona Neutral” usado en El Mercurio cambia en la Declaración final del 54 por el de “Zona Especial”, en tanto que el término “límite territorial” de la nota periodística muta por el de “límite marítimo” de la Declaración. Obsérvese que el párrafo de El Mercurio no dice nada respecto al “paralelo” que aparece en la Declaración del 54.

Esto podría reforzar la tesis del embajador Manuel Rodríguez Cuadros, quien en su libro “Delimitación Marítima con Equidad. El Caso de Perú y Chile”, sostiene que el argumento esgrimido por Chile –en el sentido que la Declaración de 1954 señala taxativamente que el “paralelo constituye el límite marítimo entre los dos países”–, debe leerse teniendo como antecedente la discusión técnica de la Primera Reunión de la Comisión Permanente del Pacífico Sur –esta que refiere El Mercurio–, realizada en octubre de 1954.

En efecto, en aquella reunión, el texto primigenio propone “crear una zona neutral a partir de las doce millas marinas de la costa, de 10 millas marinas de ancho a cada lado del paralelo que pasa por el punto de las costas que señala el límite entre los dos países”.

Ese “Punto de las costas” de las actas de la reunión de octubre coincide con la versión recogida en El Mercurio que precisa que esa zona neutral “tendrá 10 millas a cada lado del límite territorial”. No existe aquí referencia directa al límite marítimo. La palabra límite –como interpreta Rodríguez Cuadros en su libro–, “hace referencia de manera inequívoca al límite terrestre”. La redacción de El Mercurio corrobora su versión.

Así las cosas, el miércoles 1 de diciembre de 1954 empezó la reunión tripartita en Lima.

El Comercio dio cuenta de la actividad en la página 3: “Plenipotenciarios de Perú, Chile y Ecuador inician hoy reunión de la Comisión Permanente. Se ratificarán convenios acordados en la reunión de Santiago de Chile”. El diario La Prensa le dio portada al día siguiente: “Es inaugurada Conferencia del Pacífico Sur. Verá defensa de la riqueza del océano”.

No hubo un titular, noticia interior o comentario editorial que presentara algún de límites marítimos. “Ratificóse el Convenio Tripartito sobre la soberanía marítima en la zona de las 200 millas”, señaló El Comercio al término de la jornada. Bajada: sistema de sanciones, medidas de vigilancia y control, otorgamiento de permisos y creación de una zona especial fronteriza marítima. “Perú, Chile y Ecuador Suscriben la Defensa de 200 Millas Marinas”, tituló, por su parte, el diario La Prensa. Y de sobretítulo: “Defensa contra la Piratería”.

El caso Onassis entró, igualmente, a su desenlace.

A las once de la mañana del 12 de diciembre de 1954 llegó a la Caja de Depósitos y Consignaciones el abogado del magnate, Roberto Alemán, y un representante de Lloyd’s. Entregaron un cheque de 3 millones de dólares (57 millones de soles, al cambio) y no declararon a la prensa.

Fue un triunfo internacional del Perú, Ecuador y Chile en la defensa mundial de la tesis primigenia de las 200 millas. No había duda, por entonces, a qué se referían los tratados del 52 y 54. Estaba clarísimo que eran para defenderse conjuntamente de la pesca pirata en los mares del Pacífico Sur... Y vaya que pescaron uno grande.


Artículo publicado en Caretas N.- 2262, 13 de Diciembre de 2012.