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05 diciembre, 2008

Empresarios a García: pise tierra, Presidente

Alguien tenía que desinflar el globo de helio en el que andaba metido el Presidente García y devolverlo a tierra, en una. Y han sido los empresarios, a través del presidente de la Confiep, Jaime Cáceres Sayán, quienes han cumplido ese papel, ya que nuestros representantes políticos, no aparecen por ninguna parte; y los medios prefieren seguir creyendo que estamos en el mejor de los mundos y se comen la yucaza de que el Perú está blindado y que la crisis no es con nosotros.

No hay blindaje cien por ciento seguro. Todos los países están tomando medidas para incentivar el consumo interno y evitar caer en recesión. La industria de la construcción ha caído en Estados Unidos. Los que han perdido su empleo suman hasta hoy medio millón. La industria automotriz pende de un hilo; no solo la americana, también la industria francesa de automóviles, y la japonesa, y la alemana, y la argentina. Todos están asustados. Hasta Chávez con el petróleo por debajo de los cincuenta dólares. Sus planes estratégicos contemplaban barriles a no menos de 85 dólares.

La industria textil ya empezó a despedir trabajadores. Aquí, en Perú. La minería igual.

Pero García es un felino político. Y en el aire, ha respondido a los empresarios. El ministro de Economía tendrá que explicar ahora las medidas previstas. Será mejor que escuche bien el premier Yehude Simon para que baje de su púlpito de pastor y decida hacer política en serio. No todo se arregla con discursos y buenos deseos.

Cómo habrá sido la cosa que García defendió los viajes al exterior realizados por Fujimori y Toledo para promover el Perú. “Los road show son necesarios para vender el país”, dijo hoy en RPP, tras asumir que la crisis económica internacional está generando "miedo" y "ansiedad" entre un sector del empresariado.

Aunque, la verdad sea dicha, el verdadero temor del Ejecutivo, no es la recesión, producto de retracción económica mundial. Es la inflación, ese monstruo de mil cabezas que no deja dormir al presidente de la República. "La inflación sigue siendo un problema… si usted inyecta una masa de billetes grandes en la economía podría resucitar una inflación que está cediendo poco a poco, pero todavía no ha retrocedido en nuestro país ni en el resto del continente".

Pero, no os preocupeis, este discurso racional será sólo flor de un día… ya viene la Teletón de San Juan de Dios desde Palacio de Gobierno. ¡Un verdadero road show on line!...

07 octubre, 2008

A la Inflación se suma segundo fantasma del gobierno aprista: corrupción

Si el alza de precios despertó en la población el recuerdo del feroz proceso inflacionario que vivió el país durante el primer gobierno de Alan García, el escándalo de entrega de lotes a Discovery Petroleum empieza a despertadar un segundo y temible fantasma: la corrupción.

Los carteles y consignas levantados hoy en la jornada de protesta realizada por los gremios sindicales así lo confirma. Entre la plataforma de lucha se incluyó como primer punto: "no a la corrupción en todas las instancias".

En el quinquenio 1985-1990 la población vivió con una percepción generalizada de corrupción alimentada por acusaciones de cobros de coimas al más alto nivel como en la reducción de la compra de Aviones Miragge, o las acusaciones de Sergio Siracusa de pagos ilícitos en la construcción del Tren Eléctrico.

Inflación y corrupción representan un cóctel político explosivo que sin duda impactará en los próximos días en el ánimo popular que reflejen las encuestas. A continuación un informe y fotos de la prensa española.


(Vía El País) Alrededor de 3.000 personas se han manifestado este martes pacíficamente por el centro de Lima contra las políticas económicas del Gobierno del presidente peruano, Alan García, y en rechazo contra el reciente escándalo de corrupción, en el marco de una protesta nacional.

Bajo fuertes medidas de seguridad, los manifestantes se han dirigido hacia el Congreso peruano, donde han entregado un pliego de reclamo, con pancartas en las que se leían: "con Alan la corrupción avanza" o "el pueblo está luchado, el APRA (partido de Gobierno) está robando".

Otros letreros decían: "cese del alza del costo de vida, al remate del país, la postergación de la educación" o "No a los TLC (Tratados de Libre Comercio)".

La marcha forma parte de la llamada Jornada Nacional de Lucha promovida por la Coordinadora Política Social, que aglutina a organizaciones sociales y sindicales, entre ellas la poderosa Confederación General de Trabajadores de Perú (CGTP), contra la política económica del Gobierno y el alza de los precios, entre otros asuntos.

La protesta coincide con una huelga de 24 horas del Sindicato Unitario de Trabajadores de la Educación del Perú (Sutep), presente en la marcha de Lima, y con sendos paros regionales, por diversas demandas, en Cuzco, Arequipa, Ica (todas en el sur) y Amazonas (nordeste).

Perú, que registró en 2007 uno de los crecimientos económicos más espectaculares de Latinoamérica, tiene en cambio uno de los peores salarios del continente y la pobreza afecta al 40% de la población.

El malestar en Perú se agrava por la subida de los precios de los alimentos y los combustibles, contando con que la inflación del primer semestre fue de 3,51%y el sueldo mínimo es de unos 177 dólares (130 euros).

22 junio, 2008

Popularidad de García ya está en un dígito


Más que razones emocionales coyunturales, la caída de Alan García en las encuestas debe explicarse desde la economía y la política. 64% de los encuestados por Ipsos Apoyo desaprueba su gestión debido al alza de precios. 41% por su incumplimiento de promesas; por mentiroso y 38% por la falta de trabajo.

De manera que la derrota de la selección nacional de fútbol, el mal manejo del “Moqueguazo” y los bochornosos incidentes del Congreso son ingredientes de un desaguisado nacional que tiene su base en problemas más reales como el impacto de la inflación en los bolsillos de la gente.

Basta conversar con los ciudadanos de a pie para encontrar este descontento en boca de todos. Los precios suben en los mercados, los salarios no mejoran, los combustibles se disparan, mientras el INEI y los voceros de Gobierno presentan una imagen de bonanza. El PBI crece a 9.5%, el Perú avanza; pero la inflación trepa a 5,5% y la plata no alcanza. Miren el lomo inflacionario de García, según las maquilladas cifras del INEI:


La gente no siente el crecimiento ni cree en lo que afirma el Gobierno. Apenas 9% de los encuestados está convencido de las cifras de reducción de la pobreza que anunció el INEI. 54% rechaza estos resultados y 35% cree que no son precisas aunque admite cierta reducción.

Las consecuencias se reflejan en la muestra. Tres de cada cuatro peruanos rechaza el gobierno de Alan García, lo que coloca en el fondo de la tabla de popularidad presidencial en América Latina. A dos años de iniciado su gobierno, García ya consiguió un dígito de aprobación: 7% en el sur. Y su ministro del Interior 3% en la misma región. Todo un record.

La crisis energética y alimentaria que sacude el mundo ya repercute en nuestro país; pero el Gobierno se resiste a trabajar bajo este escenario. Su mensaje sigue centrado en la idea de vendernos optimismo y esperanza. Demagogia pura. Una burbuja que terminará por reventarnos a todos.



25 marzo, 2008

Alimentos por apoyo de los pobres

La primera contradicción que salta en la entrega de alimentos a los pobres es la gravedad de la inflación. Si, como dice el gobierno, no hay escalada de precios, sino un aumento pasajero producto de factores externos, por qué entonces sobre reacciona repartiendo comida.

¿Hay inflación o no?

Segundo, ¿cómo evitará el gobierno politizar la entrega de alimentos, si hoy en cada inauguración lleva su portátil aprista con globos, pancarta y fanfarria de “La vida es un carnaval” incluida?

Las organizaciones sociales de base contribuyeron en su momento a paliar el hambre de un sector pobre de la sociedad; nacieron bajo el espíritu solidario de la unidad en la carencia.

Se fomentaron lazos de sociabilidad importantes y se desarrollaron experiencias micro empresariales exitosas; pero hoy por hoy nadie puede negar que al igual que otras organizaciones de la sociedad tienen un alto componente de politización, filtración y corrupción.

Los comedores populares, los comités de Vaso de Leche y los comedores autogestionarios han sufrido un fuerte deterioro en sus valores primigenios y, lo que es peor, diversos estudios muestran que no son cien por ciento efectivos en llevar a los pobres del asistencialismo a la gestión productiva.

Enrique Vásquez señalaba hace poco que de los cinco millones de beneficiarios que tiene el Vaso de Leche, no más del 11%, o sea 550 mil, son de extrema pobreza. “El resto son pobres, necesitan, pero hay más de un millón de pobres extremos que no reciben esa ayuda”.

Un informe del Banco Mundial revelaba el fracaso de los programas sociales en la lucha contra la desnutrición infantil pese a que existe una buena cobertura.

"Son pocos los programas alimentarios que muestran haber sido bien diseñados. Su bajo impacto sobre la nutrición se debe a que no están focalizados en los niños pequeños y a que se concentran excesivamente en el reparto de alimentos antes que en monitorear el crecimiento de los pequeños y en enseñar a las madres cómo alimentarlos y cuidarlos", señala el informe.

Hay experiencias exitosas de comedores que se han transformado en panaderías, talleres de metal-mecánica o talleres textiles; organizaciones generadoras de empleo e ingresos sostenidos.

Pero una gran mayoría ha sido víctima de copamiento familiar, grupal o político partidario.

¿Dejará el gobierno que sea la Iglesia la que entregue estos alimentos o lo hará a través de sus cúpulas partidarias anidadas en las organizaciones sociales de base?

¿A cuál de los dos Jorge del Castillo le creemos: al que dijo en Lurín que primero se atendería a los que votaron por Alan García, o al que se preocupa por la comida de las madres solteras?

Si alguna experiencia tiene el partido de gobierno es en cooptar organizaciones sociales de base. ¿Se entregarán los víveres en una bolsa con la foto de Alan? Quizás más que en paliar el hambre de los pobres, el gobierno esté pensando en subir los bonos del presidente, un tráfico indigno por donde se le mire.



19 marzo, 2008

Control o competencia de precios

(Desde Piura) Parecía que despertaba de una pesadilla. El Premier Del Castillo anunciaba que le declaraba la “guerra a la especulación de precios”; la ministra Fernández pedía sanción para los especuladores; el ministro Rey iría a los muelles a vigilar el precio del pescado; Indecopi recorrería hoy mercados y hasta la policía levantaría atestados y encerraría a criminales minoristas por esta guerra de precios altos.

Una vez más, el gobierno yerra en tratar el tema inflacionario. Y volvemos a las fallidas recetas ochentistas cuando Del Castillo iba, en efecto, a los mercados a pesar papas y camotes, y defender el fallido sistema de control de precios.

En el Perú del 2008 no hay delito de especulación de precios, porque ya no existen “precios oficiales” que controlar. El precio es libre y se pacta en cada transacción a lo largo de la cadena de producción y comercialización.

No es tarea de los ministros vigilar los mercados, ha dicho Del Castillo, soplándole esa responsabilidad a los alcaldes distritales. Tampoco. Los alcaldes no pueden ir vara en mano a controlar el precio de los huevos, las papas y los tomates.

Lo que deben hacer las autoridades locales es dar facilidades para fomentar la competencia de productos.

En ese caso, los alcaldes debieran alertar, comunicar, informar a la ciudadanía qué productos tienen precios atractivos en sus respectivos mercados para atraer, motivar, conquistar a los consumidores. En marketing, eso se llama BTL, impulsar un producto de manera directa.

El gobierno propone, en cambio, usar el garrote y golpear al más débil de la cadena: el minorista, que no hace, sino protegerse ante el factor psicológico que prima en toda ola alcista.

Perseguir a los minoristas puede generar un problema mayor; escasez.

Los minoristas para protegerse de la autoridad y para defender sus precios altos podrían esconder sus productos.

Peor aún, la escasez ficticia de los alimentos puede devolvernos a los días oscuros del uso del caramelo para endulzar el té.

Sí eso ocurre, será muy complicado salir del hoyo inflacionario.

Y en ese caso, ya no tendremos sólo la sensación de estar en una pesadilla, sino que la viviremos en carne propia... aterrador.