Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

22 enero, 2015

Tuiteros y faltosos *


El debate se ha encendido estas semanas en las redes. Se ha vuelto por momentos agresivo, achorado, faltoso. Tanto que una organización seria como Transparencia ha emitido un decálogo para elevar el debate político en redes. http://www.10criterios.pe
Destacable el esfuerzo y ayudará mucho a la democracia. Me temo, sin embargo, que la lengua viperina del pajarito azul seguirá suelta por un buen tiempo.
Comentarios subidos de tono, dardos envenenados, provocadores y hasta ofensivos, hace tiempo, provienen de todos lados.
En ese aspecto, la arena política es un lodo de puercos. Y los medios, en muchos casos, no son más que la extensión de esa mugre.
Hay mucha hipocresía en este tema, para ser sinceros.
Las nuevas tecnologías de la información han cambiado nuestra manera de entender el mundo y de relacionarnos en él, pero no han cambiado nuestro código genético fallido.
Los seres humanos no nos hemos liberado de seguir siendo envidiosos, cobardes y traidores.
Segregamos bilis y la hacemos pasar por libertad de expresión. Arrojamos basura a diario y la disfrazamos de investigación y libertad de opinión.
El Twitter es solo un basurero más de la bazofia humana haciendo política.
No es de ahora. Allí están los comentarios de gente anónima o con nombre falso, trolles de todo pelaje, que envían a los medios de comunicación y que estos publican, sin rubor, en sus ediciones on line.
Hay chacota, insultos, agravios y hasta delitos de injuria y difamación. ¿Y dónde está el Community Manager?
¿Por qué si yo escribo una carta con insultos y diatribas a un personaje político y la firmó con mi nombre y apellidos, número de DNI, y la envío a un medio impreso, este –con toda seguridad–no solo no me la publica sino que la envía de frente al tacho?
¿Y por qué ese mismo comentario procaz aparece publicado ad infinitum en la edición virtual de ese mismo diario? ¿Es que acaso existe un Código de Ética para el papel y otro diferente para la plataforma digital?
Insultos, bajezas, calumnias, injurias o simples disparates, se publican a diario en las secciones "Comentarios" de las noticias que se cuelgan en la web, sin que nadie haga algo.
Algunos comentaristas llaman con absoluta impunidad "delincuente" a todo el mundo, sin más respaldo que su carné de periodista.  Tienen licencia para insultar.  Y nadie se asombra.
Faltosos hay en todas partes. Pero más aún en la política y en las redes. Por eso digo en mi Twitter @ChavezPolitikha que las redes son la continuación de la política por otros medios. Bienvenidos tuiteros. Faltosos, abstenerse.
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* Columna publicada en Diario 16, el miércoles 21 de enero de 2015.

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14 enero, 2015

El humor es cosa seria *


La primera caricatura que se conoce está impresa sobre un papiro y se encuentra en el Museo Egipcio de Torino, Italia. Pero sus reminiscencias llegan más atrás; están en grabados griegos y romanos y hay quienes encuentran expresiones humorísticas en algunos trazos de las cuevas.
El humor es una manifestación de la inteligencia humana. Requiere ser interpretado. Por eso, es una interpretación de la realidad. No la realidad misma. Es ficción; creación y recreación.
El humor es en esencia un estado afectivo que emana del alma, un estado de gracia. Sus principales características son: brevedad, condensación, doble sentido, libertad. Hamlet en boca de Polonio dice: “Como la brevedad es el alma del ingenio y la prolijidad su cuerpo y ornato exterior, he de ser breve”.
La base del humor es la libertad. Es la capacidad que tenemos de decir lo que pensamos, de dibujarnos y burlarnos de nosotros mismos. De vernos reflejados en un espejo distorsionado y reírnos.
La ironía, la sátira, la retórica, la burla, el chiste, lo cómico y el humor son recursos que utiliza la caricatura como un látigo que acompaña el mensaje. Aunque técnicamente la caricatura pertenece a las artes gráficas, en Comunicación, debe ubicársele en el género de opinión, lo mismo que una columna o editorial.
Siendo fruto de la libertad, todo le está permitido. Su mundo es universal. Su reino está aquí en la tierra como en el cielo. En sus cuadros, dibujos y líneas se mezcla el mundo de arriba y de abajo. Todo lo humano pasa por su criba ácida: arte, religión, filosofía, ciencia.
El humorista usa su pincel, lápiz o computadora para hurgar en nuestros vicios, errores, manías, imperfecciones, prejuicios; y exaltarlos, amplificarlos, deformarlos y generarnos un estado de humor, afecto o de rechazo y repelencia puros.
Lo grotesco es parte de nuestro propio ser.
La exageración y distorsión de nuestros rasgos nos puede ayudar a mirarnos hacia adentro. No sólo cómo somos, sino qué tememos. Si no soportamos vernos como somos, desnudos por dentro y por fuera, es porque hemos perdido nuestra libertad y somos esclavos del fanatismo.
Reaccionar como lo han hecho un grupo de fanáticos contra caricaturistas y periodistas anticlericales de todo pelaje como los Charlie Hebdo, es un signo de barbarie.
La ironía surge de la diferencia entre lo que se dice y lo que en verdad se quiere decir. La sátira es por definición un acto burlesco, una pantomima, pero que conlleva en el fondo un fin ético y ejemplarizador; busca, después de todo, corregir, educar.
Siendo también posible que sólo se busque la burla o la mofa que supone el desprecio hacia alguien o algo. Lo mordaz, lo sarcástico, lo corrosivo, lo áspero, lo picante o simplemente lo truculento, no son más que rasgos, trazos, ingenio, inteligencia en su tinta, frutos de la libertad, que ninguna bala o bomba podrá derrotar jamás. Porque el humor el cosa seria.
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* Publicado en Diario 16, el miércoles 14 de enero de 2015.

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12 enero, 2015

Matemática laboral *


Algunas cosas están muy claras en la Ley 30288 y su reglamento que acaba de pre-publicarse. El ahorro para una mediana empresa de 50 trabajadores que decide aplicar el nuevo Regimen Laboral Juvenil sería más o menos el costo de un menú en el centro de Lima. Veamos:
1) La ley es para: a) jóvenes entre 18 y 24 años que por primera vez ingresan al mercado laboral o que habiendo tenido empleo, quedan desempleados y no pueden recolocarse en un plazo mayor de tres meses. Y b) para jóvenes que hayan concluido o no estudios secundarios, superiores o técnicos.
2) Según el MEF, existen alrededor de 850 mil jóvenes entre 18 y 24 años que ganan una remuneración mínima vital (RMV), es decir, 750 soles, aunque sin contrato. Otros 250 mil jóvenes, igualmente sin contrato, ganan menos que una RMV. Para ambos grupos es la ley 30288. Los primeros ganarían algunos beneficios (que hoy no tienen) y los segundos ganarían dichos beneficios más un poco de dinero para llegar a una RMV.
3) La ley rige en el papel para todo tipo de empresas: pequeñas, medianas y gran empresa. Pero, en la realidad, cada empresa tiene sus costos específicos y la aplicará sólo si la beneficia. Según cálculos del economista Humberto Campodónico (LR 5.01.14) y del ex ministro de Trabajo, Javier Neves (Caretas 2366), grosso modo, el costo de los beneficios sociales del trabajador representa para la pequeña empresa, el 5% del salario. Para la mediana empresa el 27% y para la gran empresa el 53%. Con la Ley Laboral Juvenil, los beneficios sociales recortados que reconoce representan el 14,4% del salario.
4) Si hacemos números y asumimos que el salario inicial de un trabajador es una Remuneración Mínimi Vital (RMV), o sea, 750 soles, veremos que, en la práctica, pagar beneficios sociales en la pequeña empresa representa 37,50 soles mensuales. En la mediana empresa, el costo es de 202 soles; y en la gran empresa, 397 soles. Los beneficios recortados que otorga la Ley Laboral Juvenil significan, en cambio, un costo mensual de unos 108 soles. ¿A quién beneficia la Ley Pulpín? A la mediana y gran empresa.
5) Calculemos ahora otro de los "beneficios" de la Ley 30288. Según la norma, las empresas pueden contratar hasta un máximo de 25% de su planilla bajo el nuevo regimen laboral juvenil. En una empresa mediana de 50 trabajadores, esto significa 12 nuevos trabajadores jóvenes.
6) Estos 12 nuevos puestos de trabajo multipicados por los 202 soles que cuesta pagarles los beneficios sociales representan 2,424 soles mensuales. Esos mismos 12 trabajadores que cumplen una jornada laboral de 6 días a la semana en turnos de 8 horas diarias, sin sobretiempo, generan, en total, de 288 jornadas laborales al mes (12 x 24 días o jornadas diarias de trabajo).
7) Si dividimos ese costo total de beneficios sociales entre el total de jornadas laborales, tenemos: 2,424 soles entre 288. Eso nos da un total de 8 soles 41 céntimos diarios en pago de beneficios sociales por cada trabajador. Casi lo que cuesta un menú tela en el Centro de Lima.
8) A estos 8,41 soles que la empresa paga en beneficios sociales por cada nuevo empleo que crea, debemos descontarle la seguridad social y el costo de capacitación que el Estado asume y que la empresa deduce de su pago de impuestos anual. Esto es lo que empresarios y abogados laboralistas de las grandes empresas, llaman "sobrecostos laborales". Una carga económica que, según dicen, les resulta "muy caro" asumir debido a que esa mano de obra contratada, nueva, inexperta, con escasa o nula educación o formación para el trabajo, en la jornada laboral, resulta improductiva o poco productiva.
9) Para resolver esta "carga económica" que tienen las empresas, y estimular la creación de nuevos puestos de trabajo –dinamizando así la economía–, es que el Estado crea la Ley 30288 que reduce el costo de los beneficios sociales para "incentivar" a las medianas y grandes empresas a generar nuevos empleos.
10) Y así una mediana empresa, en lugar de pagar 8,41 soles en beneficios sociales por cada empleo nuevo que creen, con la Ley Pulpín, al 25% de su nuevo personal solo le pagaría la mitad: 4,33 soles. De la misma manera, las grandes empresas que pagan ahora 16.54 soles en beneficios sociales completos por cada empleo nuevo, pagarán la tercera parte por beneficios sociales disminuidos. Un ahorro ¿sustantivo?, como podrá entenderse.
De eso hablamos, en realidad, de ahorrarse un sencillo.
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* Publicado en Diario 16, domingo 11 de enero de 2016.

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26 diciembre, 2014

Pulpa ideológica



La raíz del problema de la aprobada Ley 30288, Ley Pulpín, no es técnica ni política. Es ideológica. Parte de dos modelos de sociedad y gobierno: el liberal de derecha y el liberal de izquierda.

El liberal de derecha busca el crecimiento a secas, flexibilizando el mercado laboral, desprotegiendo los derechos laborales; contratando, simplemente, fuerza de trabajo. El mercado y su libre albedrío soluciona todo. Una especie de selección natural económica.

El liberal de izquierda admite que puede haber crecimiento sin inclusión, pero no desarrollo. Que una sociedad que aspira a la justicia no puede promover solo el crecimiento de unos pocos. Que el mercado falla y que sus distorsiones deben ser compensadas por el Estado.

Si utilizamos el pensamiento liberal de derecha es fácil entender el razonamiento de la Ley Pupín. El bajo crecimiento del país el último año (PBI de 2,6%) requiere frenar la desacelaración económica e impulsar su dinamismo vía un aumento del consumo.

Aumentar el consumo pasa por colocar más dinero en los jóvenes a cambio de un puesto de trabajo que no genere sobrecostos a los empresarios. Es lo que llaman incentivos para promover la inversión privada y enfrentar la desaceleración económica. En otras palabras: la receta del cholo barato.

Por esta razón, el pensamiento liberal de derecha no encuentra nada de malo en crear puestos de trabajo precarios para jóvenes que no han tenido educación de calidad ni han sido preparados para el campo laboral. No saben hacer nada. No tienen experiencia en nada. Ergo, no son productivos. No generan riqueza. En muchos casos, ni siquiera valen el sueldo mínimo que se les paga.

El pensamiento liberal de derecha no reconoce la dimensión ética del trabajo, desarrollada por la Iglesia en la encíclica papal Laborem Exercens, sino que se queda anquilosada en el pensamiento mercantilista que la considera un bien del mercado sujeto a la oferta y demanda.

Eso no es lo que reconoce la Constitución Política vigente. Ni la Décimo Cuarta Política de Estado del Acuerdo Nacional.

La Constitución establece que pueden expedirse leyes especiales porque así lo exige la naturaleza de las cosas, pero no por razón de la diferencias de las personas (Art. 103). La Ley Pulpín es una ley discriminatoria por edad. No porque les recorte sus derechos (porque, efectivamente, si están desempleados, no los tienen), sino porque, siendo contratados, no gozarán de los mismos beneficios reconocidos universalmente para los trabajadores.

Los liberales de derecha afirman que no se puede igualar en derechos a quienes son desiguales en productividad. La Constitución, sin embargo, estipula que ninguna relación laboral puede limitar el ejercicio de los derechos constitucionales, ni desconocer o rebajar la dignidad de un trabajador (Art. 23).

El Acuerdo Nacional establece igualmente el acceso al empleo pleno, digno y productivo. El Estado tiene la obligación de mejorar la calidad del empleo, con ingresos y condiciones adecuadas; fomenta normas que promuevan la formalización del empleo digno y productivo a través del diálogo social directo. (Política  de Estado Décimo Cuarta).

Perú Posible reconoce que la Ley 30288 tiene avances importantes como la contribución del Estado al asumir el 100% de la seguridad social para el trabajador en su primer año de contrato; lo mismo que el incentivo para el empleador de capacitación por impuesto a la renta. Algo que podría caer perfectamente en el pensamiento liberal de izquierda.

Además, un Estado moderno, inclusivo, no se construye con la creación de empleos precarios, sino con plenos derechos para todos. Diseñar un régimen laboral diferenciado para nuestros jóvenes, lo que origina, en la práctica, es la formalización del empleo precario. La historia de siempre: unos pocos se llevan toda la pulpa y no dejan nada a los pulpines.

Persistir en el intento, desoyendo las manifestaciones juveniles, solo reforzará un viejo axioma que de las calles pasará, sin duda, a las ánforas el 2016: al liberal de izquierda se le conoce no en la tarima, sino en la acción de gobierno. De lo contrario, lo que tendremos es un liberal de derecha que usa el discurso del liberal de izquierda solo para llegar al gobierno. 

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08 diciembre, 2014

Represas Altoandinas y COP20



Esta experiencia debe contarse, tal como la narra su protagonista, Teodoro Rojas, alcalde de Tupichocha y presidente de la Mancomunidad de la Cuenca de Lurín, quien la acaba de presentar en la COP 20. Es la historia de un pueblo que se viene adaptando al cambio climático construyendo reservorios de agua de lluvia en las alturas de Lurín. Ya son diez los reservorios construidos que, en conjunto, suman 1 millón de metros cúbicos de agua.
“Aquí en las alturas vivimos. Siempre hemos vivido aquí. No nos queremos ir a otro lugar. Esta es nuestra tierra. Es duro vivir aquí. Si llueve, sembramos. Si sembramos, comemos. Todos los años esperamos las lluvias. Antes, mis abuelos me contaban que llovía diario, tres meses al año.  Pero, ahora, algo está pasando. Todo el año es seco, seco. Este año llovió apenas 15 días en marzo. Es el impacto del cambio climático en nuestras montañas.
Un día se va a secar la lluvia, pensaba; pienso. Algo tenemos qué hacer. Todos los años subimos a las partes altas a limpiar los canales. Es una fiesta. Contentos vamos a trabajar en Las Amunas. Todos trabajamos. Pero, no basta. Hay que pensar en otras formas para tener más agua. El agua de lluvia es limpia, clara, fresca.  Aunque llueva pocos días, llueve bastante. La mayor parte se pierde en el mar. No la podemos retener.
Hace unos años, con mis hermanos comuneros, nos pusimos a trabajar. Yo pensaba que el agua que discurre por las laderas se podía retener. Los ingenieros pensaban que no. Yo no entiendo de Ingeniería. Pero sí conozco las montañas.
Algunas son de roca, fuertes. Impermeables. Otras son arcillosas, porosas. Diferentes son las montañas. Cada una necesita su tratamiento.
Para las montañas duras, construimos diques para contener el agua. A veces teníamos éxito, a veces no. Hasta que dominamos la montaña. Así construimos nuestro primer reservorio de agua de lluvia.
Otra vez, observamos un terreno que tenía un vaso natural donde las aguas convergían. Cavamos profundo y juntamos el agua que cae del cielo. Así construimos nuestro segundo reservorio.
Cuando la tierra es suave, usamos material impermeable. Caminamos horas y horas por los cerros subiendo nuestro material. No nos cansamos. Pensamos en el agua que vamos a almacenar. Así construimos el tercero, cuarto quinto, sexto y los demás reservorios.
Hoy tenemos en total, 10 reservorios de agua de lluvia que almacenan 1 millón de metros cúbicos de agua en nuestro distrito. Tenemos agua no solo para sembrar y comer, sino para producir más y vender. Y queremos seguir construyendo reservorios.
Estamos también cambiando nuestra costumbre de regar por inundación. No podemos seguir usando el agua de esa manera. Si tanto nos ha costado retenerla, no podemos malgastarla. Por eso, poco a poco, estamos cambiando a riego por goteo. Le damos a la planta lo que la planta necesita. No es fácil cambiar nuestras costumbres, pero vamos viendo y vamos probando.
Hemos aprendido que el problema no es la tierra. El problema es el agua. Debemos sembrar bosques y recuperar pastos en nuestras montañas para captar agua en el subsuelo. Y generar una esponja hídrica que recargue el acuífero de la cuenca.
Si no sembramos bosques o ichu, en las laderas, las lluvias pelan las montañas, dejándolas sin vida. Reservorios, riego tecnificado, bosques y pastos son parte de un conjunto, no solo para preservar recursos naturales y medio ambiente, sino para preservar la vida en las cuencas andinas.
Así nos adaptamos al cambio climático. Si miramos bien las montañas y comprendemos la lluvia, veremos que es posible hacerlo.
Hemos aprendido que el ciclo del agua nace en el cielo como en la tierra. Y que debemos juntar las manos para retenerla. El agua es un espejo del cielo. Debemos mirar, comprender y hacer”.

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26 noviembre, 2014

Perú Bicentenario


Faltan siete años para el Bicentenario de la República. ¿Somos el país que imaginaron, soñaron, pelearon y conquistaron quiénes nos liberaron y quiénes tuvieron en sus manos el diseño de la estructura de gobierno?

¿Qué valores inspiraron el nacimiento de la República? ¿Heredamos democracia o autoritarismo? ¿Nos unimos en busca de la felicidad o por miedo? ¿Somos hoy acaso esa República imaginada?

Es necesario volver a los orígenes para encontrar en el debate de entonces, en medio de un contexto bélico con una potencia mundial, la fragua de valores, nociones, sueños, inspiraciones y aspiraciones que modelaron lo que hoy somos como Nación. ¿Construimos República, pero no ciudadanía?

Después de todo, el pensamiento que primó sobre la arquitectura del nuevo gobierno fue el Protectorado. El poder a un hombre fuerte que sacrifique la libertad (de la ciudadanía) en aras de la unidad (de la República). Bernardo de Monteagudo fue tal vez el intelectual más influyente que modeló esta nueva forma de gobierno, llegando a la conclusión, junto a San Martín,  de la viabilidad de la Monarquía Constitucional.

El país bullía por entonces en facciones armadas y verbales. José Faustino Sánchez Carrión y otros defenderán con ardor tesis contrarias basadas en conceptos como libertad, justicia, igualdad, que finalmente prevalecerán y que son la amalgama de los principios políticos que se mantienen hasta hoy y que conocemos como democracia.

El Perú nació de la guerra, pero también del debate político por diseñar su estructura jurídica. Es necesario recuperar ese debate. Y el bicentenario es un buen motivo o pretexto para hacerlo.

Los 200 años están a la vuelta de la esquina. ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué estamos planeando? Muy poco o nada. Ni el Poder Ejecutivo, ni el gobierno de la ciudad tienen un Plan para Bicentenario. Sabemos que el 2019 tendremos los Juegos Panamericanos, pero no tenemos nada para el 2021. En el Congreso existe una Comisión de trabajo del Bicentenario y nada más. No sabemos algo de ella.

El primer centenario, en cambio, fue un acontecimiento. Al menos desde el punto de vista de la obra pública y privada. Gobernaba Leguía y La Patria Nueva. Se construyeron las avenidas Progreso (hoy Venezuela), Unión (hoy Colonial), y Leguía (hoy Arequipa). Nacieron nuevos barrios como San Miguel, Magdalena. Se levantaron la Plaza San Martin, el Parque Universitario, el Palacio de Justicia, el Hospital Loayza, el Hotel Bolívar. Los gobiernos extranjeros enviaron regalos ornamentales para la ciudad.

Y no es que busquemos un "Shock  de obras", como acaba de proponer el ex presidente Alan García para recuperar la fe y la confianza ciudadana en la política. Todo lo contrario, necesitamos un "Shock político institucional" que surja desde la política, del debate de las ideas y no del cemento.

Urge despercudirnos del marasmo. Pensar el país. Rediseñar políticas públicas. Convocar a los peruanos y peruanas más destacados y formar equipos de trabajo que asuman el reto de explorar lo avanzado en estos primeros 200 años de vida republicana. La universidad o los partidos deben asumir este reto. Un ciclo de debate que convoque a la intelligentzia actual en diversas disciplinas para mirar el país y proyectarlo al futuro.

Monteagudo creó un espacio de discusión para mostrar las bondades del Protectorado. Debemos ahora retomar esa idea, pero para mostrar las bondades de la República. Perú Bicentenario debe ser ese espacio.

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 * Columna publicada en Diario 16 de Lima, Perú, el 26 de Noviembre del 2014.

ACTUALIZACION.- Después de haber publicado este artículo encuentro algunos esfuerzos interesantes ligados al Bicentenario, nacidos desde los medios de comunicación. El primero de ellos es una serie de programas producidos por el canal del Estado, IRTP - Canal 7, que se inicia este lunes 15 de diciembre con el capítulo sobre la Revolución de Túpac Amaru. Los conductores-narradores de este nuevo programa de TV son el historiador Antonio Zapata y el actor Giovanni Ciccia. Resalta igualmente la serie de artículos que desde hace buen tiempo viene publicando la Revista Caretas sobre tópicos diversos alrededor del tema de los 200 años de la Independencia del Perú. Al cintillo tradicional que acompaña el logotipo de la revista "Ilustración Peruana", se le ha agregado  ahora la frase: "Rumbo al Bicentenario". Destaca igualmente el trabajo de la Revista Hildebrandt en sus trece que cada viernes nos ofrece textos, cartas y/o relatos históricos de personajes relacionados con la historia y la cultura del Perú. 

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02 noviembre, 2014

La Salud enferma


El confuso incidente ocurrido hace unos días en el Policlínico Fiori, en el que una persona llegó en un taxi –muerta o no, no se sabe; eso está en investigación­– y cuyos familiares, al no encontrar atención adecuada, arremetieron a golpes contra el hombre de seguridad del policlínico, dejándolo con severo trauma encéfalo craneano, es más que un episodio noticioso.
Revela una de las aristas de la debilidad del sistema de salud, expresado en un área sensible, básica, pero que pareciera pasar desapercibida frente a otros problemas más urgentes, perentorios y de fondo del sistema de salud en el país. Me refiero al primer eslabón para medir la calidad del servicio: la atención al público.
Si bien el sistema de cobertura de salud ha aumentado en los últimos años (65.5% de la población tiene algún tipo de seguro de salud), es mucho lo que se tiene qué hacer para mejorar el servicio de atención. 60,2% de los pacientes señala que el tiempo de espera para ser atendidos es muy prolongado. Más de una hora, antes de entrar a consulta. 17 días en promedio para obtener una cita*.
La Defensoría del Pueblo tiene alertas y monitoreos en torno a la cobertura de salud con recomendaciones específicas sobre la situación del Seguro Integral de Salud (SIS), la cobertura de las enfermedades de alto costo, los cobros derivados de los servicios de salud, el acceso a los medicamentos, entre otros. Pero, tan importante como ampliar la infraestructura, acortar el tiempo para las citas médicas o surtir las farmacias con medicamentos, es atender al público con respeto. Los ciudadanos reclaman ahora de su Estado no solo atención, sino calidad de atención.
La encuesta del INEI señala que los principales problemas que presentan los establecimientos de salud son la demora en la atención (49,3%), el maltrato (34,4%) y la falta de medicamentos en las farmacias de los establecimientos de salud (18,1%). Tres cuartas partes de los pacientes refieren como principales problemas aspectos de trato humano y atención, antes que logísticos.
En casi todos los centros de salud (públicos y privados) se ha descuidado este primer eslabón de la atención al público, asignando esta responsabilidad a agentes de seguridad. No es nada personal contra los guachimanes. Pero no se puede dejar un tema tan delicado como este en manos de personal no médico o con nula o escasa vocación de servicio. Cuando un familiar se enferma, la angustia es para toda la familia. La ansiedad aumenta cuando no hay información médica clara y oportuna sobre la evolución clínica del paciente. Los serumistas médicos, las asistentas sociales y aún el personal de seguridad debidamente capacitado y entrenado pueden atender este requerimiento. No hay mejor bálsamo para un enfermo que un trato cordial y compadecido.
Experiencias de trato oportuno, cordial y sensible hay muchos. En el Hospital Arzobispo Loayza he sido testigo del excelente trabajo que realizan las "defensoras del SIS"; asistentas sociales preocupadas por la atención oportuna del asegurado más pobre, vigilantes de sus derechos, supervisan permanentemente el cuidado de los pacientes, el cumplimiento de los horarios de las visitas médicas y la provisión de alimentos y medicinas. Es un modelo a replicar.
Señora ministra de Salud, señora presidenta de Essalud: formen ustedes un ejército de hombres y mujeres de blanco, con auténtica vocación de servicio, dinámicos, sensibles, proactivos, motivadores, que sea la primera línea de atención entre el enfermo y el médico. La salud es "el derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental de todo ser humano". Empecemos por mejorar el primer contacto entre el paciente y el centro de salud. Si la Salud enferma, recuperémosla.
Fuente: INEI. Encuesta Nacional de Satisfacción de Usuarios del Aseguramiento Universal en Salud,  realizada entre los meses de marzo y mayo del 2014.
Artículo publicado en Diario 16 el 01 de Noviembre de 2014.

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