Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

21 agosto, 2016

Premier Zavala: haltera político

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Tras dos días de debate parlamentario, el gabinete Zavala –con 121 votos a favor, 2 abstenciones y 1 en contra– obtuvo el voto de investidura, tal como manda el Art. 130 de la Constitución.

Su discurso ha sido analizado desde diversos puntos de vista. Lo que no se ha dicho mucho es la tremenda fuerza política que tuvieron sus palabras en la parte introductoria.

El premier destacó la promesa de vida peruana de Jorge Basadre y engarzó en ella los logros de los últimos cinco gobiernos, sin retaceos ni mezquidandes.

A Fujimori le reconoció haber impulsado las reformas fundamentales para estabilizar la economía, recuperar la vitalidad productiva del país y combatir el terrorismo.

A Paniagua, el haber impulsado  (devuelto, diríamos mejor) la institucionalidad democrática. 

A Toledo, el haber consolidado los cimientos para lograr un crecimiento sostenido, haber impulsado la descentralización y la apertura de mercados e integración comercial.

A García, haber continuado el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

A Humala, haber impulsado la inclusión social y concluido el proceso de cierre de nuestra frontera.

Esta suerte de "continuidad gubernamental sustantiva", Zavala la consideró como el resultado de una muestra de madurez de nuestra clase política; "producto de la cooperación".

No ha sido tanto, en realidad. Pero suena bien. Sobre todo para alguien que sabe que va a necesitar hilvanar consensos en el Congreso para poder ejecutar su plan de gobierno.

En todo caso, es la primera vez que una alta autoridad política, en el poder, reconoce los logros de los cinco gobiernos que lo preceden, sin generar controversias ni molestias.

Reconocer a Fujimori, sin mencionar el quiebre institucional del 5 de abril, fue un paso audaz del primer ministro. Un envión de 500 libras, para hablar en términos olímpicos. 

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Luego de eso, y de conceder en soltar algunas críticas a la gestión anterior –sin representación en el Parlamento–, el ministro y su gabinete miraron el tablero electrónico para esperar con tranquilidad el resultado de la votación.

Si esta actitud de colaboración del fujimorismo se mantendrá a lo largo de todo el periodo de gobierno, lo veremos pronto, cuando el gabinete Zavala vaya por más y solicite oficialmente la delegación de facultades legislativas.

Puede que el ánimo no sea igual de entusiasta. Pero, aún entonces, el Premier puede apelar al momento final de su discurso: "Diferencias habrá, pero estoy convencido de que lo que nos une es más grande que lo que nos divide".

Y siguiendo el pensamiento Basadre, añadir: "La promesa de la vida peruana es posible solo en unidad dentro de la diversidad. Deseo que juntos construyamos una sola República, orgullosos de nuestro pasado y optimistas del futuro próspero que nos merecemos y que estoy seguro todos unidos contribuiremos a lograr".

De pasar este segundo obstáculo –el de las facultades delegadas– el ministro Zavala no tendrá que preocuparse más de si es más técnico que político.

Esa distinción no se mide por lo que pensamos y aspiramos, sino por lo que hacemos y logramos. Y en su caso, sus actuaciones lo presentan, más como un seguidor de la halterofilia política, que olímpica.



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14 agosto, 2016

#NiUnaMenos ¿Y después de marchar qué?


Las mujeres hace tiempo perdieron el miedo. Y su valentía nos empuja al cambio.

La marcha de ayer #Ni Una Menos es solo el corolario de una serie de avances que ha tenido la mujer en la lucha social por el derecho de género.

En sencillo, derecho de género es reconocer la igualdad de derechos (y de oportunidades) que tienen tanto el hombre como la mujer.

No es igualar ambos géneros en su naturaleza diferente y complementaria. Es igualar el rasero legal que las sociedades acuerdan para cautelar los derechos sociales, económicos y políticos de ambos géneros.

Sin discriminación. Ni diferencias.

La marcha de ayer fue motivada por el aumento de la ola de violencia y criminalidad contra las mujeres. Fue una respuesta al espantoso índice de criminalidad contra la mujer que tenemos en el país.

Pero su resonancia es mayor.

Lo que de aquí en adelante se espera es una respuesta contundente y eficaz de parte del Estado.

Ha sido alentador que #Ni Una Menos, contara con la presencia de todo el Ejecutivo, encabezado por el Presidente de la República y el Presidente del Consejo de Ministros.

Esto debe traducirse en propuestas concretas en el ámbito penal, judicial y sectorial. La reunión del próximo Consejo Intersectorial de Asuntos Sociales (CIAS), por ejemplo, debiera acordar aumentar el presupuesto del Ejecutivo para implentar las políticas en favor de la mujer.

Pero el esfuerzo debe venir también de la sociedad.

Esas nuevas 500 comisarías que el Ministerio del Interior ha anunciado construirán los empresarios privados asociados a Asbanc, mediante el programa Obras por Impuestos, podrían disponer en su diseño un espacio para que allí funcione un Centro de Emergencia Mujer,

El Estado puede ayudar a las universidades en el diseño de cursos ad hoc para capacitar a policías, fiscales y jueces en protocolos de atención a casos de mujeres víctimas de la violencia.

Esto ayudaría a no repetir casos de atentados a la dignidad humana como el ocurrido en el aeropuerto contra una mujer acusada a burrier a quien hurgaron sus partes íntimas en busca de droga.

Las marchas ayudan a sensibilizar las dimensiones de un problema social. Generan el espacio para abrir debate y encontrar soluciones. Repercuten en medios de comunicación. Impactan en quienes toman decisiones.

Es hora de pasar a la acción. Avanzar de la protesta a la propuesta. Y en esa dirección parece que empezamos a caminar como sociedad. El primer paso fue perder el miedo y salir a las calles. Ahora viene lo mejor. Construir políticas públicas y generar un cambio.

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12 agosto, 2016

El gesto y la palabra

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La política es palabra y gesto. La comunicación también. Para comunicar un mensaje es tan importante el texto como el contexto. El fin último de la comunicación política es, qué duda cabe, persuadir.

Los estudiosos de la retórica en el mundo antiguo lo sabían. En tiempos del ágora o el coliseo, se prestaba atención tanto a la palabra como al gesto. El pulgar hacia arriba o hacia abajo, sin una palabra del emperador, era la diferencia entre la vida y la muerte.

San Agustín revelaba el poder de la "la voz del espíritu", en el movimiento del cuerpo al proferir un discurso.

De manera que los gestos comunican tanto o más que la palabra.

El presidente Pedro Pablo Kuczynski se ha estrenado en el poder con una serie de episodios gestuales que, de primera intención, resultan positivos para lograr su principal objetivo, que es, ganar la calle.

Sus pasitos de baile, ponerse el pañuelo en la cabeza, tocar la flauta, son señales que han caído en gracia a la gente. Por un lado, rompen el acartonamiento político para mostrar un personaje espontáneo y natural.

El contrapunto no está en el gesto, sino en la palabra.

El presidente ha padecido, en el mismo periodo de iniciación, de incontinencia verbal. Un mal, por lo demás, muy común en los políticos. Se engolosinan con el micrófono y terminan como el jugador peruano en el área chica, haciendo una de más.

No se puede estar haciendo control de daños todo el tiempo. O pidiendo disculpas. Modular las declaraciones, sería mejor. Pensarlas más, sería ideal.

En todo caso, estamos ante un nuevo estilo presidencial que tiene sus bemoles.

Las encuestas dicen que el 70% respalda el inicio del presidente Kuczynski, de manera que, con lo raro que nos puede parecer ese nuevo estilo, lo importante es que todo indica que ha sintonizado con la gente.

Por último, como decía el canciller alemán, Konrad Adenauer, en política, lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno. Lo que no se contradice, por cierto, con la necesidad de buscar un equilibrio entre el gesto y la palabra.

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29 julio, 2016

Presidente Kuczynski: emoción, sensatez y sentimientos

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Con la banda en el pecho, ungido como Presidente de la República, al juramentar el cargo, a Pedro Pablo Kuczynski, se le quebró la voz. 

Se emocionó.

Con ese gesto, natural, espontáneo, el presidente se humanizó. Estalló la coraza del político inmune al sentimiento y se mostró tal cual es; un ser humano sensible.

La psicología define la emoción como una experiencia multidimensional. Una desincronía entre tres sistemas en equilibrio: el cognitivo/subjetivo; el conductual/expresivo y el fisiológico/adaptativo.

La emoción es por eso un desembalse de múltiples procesos químicos, psicológicos, sentimentales, que  afloran ante un momento intenso.

Son experiencias únicas, irrepetibles, que conllevan una serie de pensamientos, imágenes, recuerdos, añoranza y esperanza.

Sin adentrarnos en la psicología del flamante presidente, nos atrevemos a afirmar que su reacción emocional surge del agradecimiento y la responsabilidad.

Gratitud, por haber alcanzado el éxito en la carrera presidencial, en la cumbre de su vida; por el esfuerzo desplegado, lo que a su vez motiva orgullo.

Y responsabilidad, por la tarea que tiene por delante: llegar al bicentenario con un país más moderno, con un Estado al servicio de los ciudadanos  y sin corrupción.

En ese momento simbólico de asumir la representación nacional y leer el juramento que lo compromete, él se siente agradecido y al mismo tiempo entiende la responsabilidad que recae en sus hombros.

El conjunto de todos estos procesos mentales, su paso por la vida pública y privada, el recuerdo y enseñanza de sus padres, el ejemplo que dejará a los suyos, y la enorme responsabilidad que asume con todos los peruanos, de todo ello, emerge la emoción en forma de nudo en la garganta.

El Presidente no lo sospecha, pero esa emoción puede gatillar en el país un rol motivacional necesario para llevar adelante la esforzada tarea que se ha trazado: Agua para todos, Educación de calidad, Salud sensible al ciudadano, Formalizar el país, Construir infraestructura, y Liberar al país de la corrupción y de la inseguridad.

Para impulsar y concretar esta tarea, además de un equipo técnico de calidad, requiere sensatez para gobernar y sentimientos para comunicar. 

Un político que se emociona, no es un ser distinto. Es como todos. Un ser humano. Y eso es lo que necesita el país. Un conductor que actúe con emoción, sensatez y sentimientos.

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11 julio, 2016

PPK - Fuerza Popular: se inicia el juego

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Una partida de cartas y una negociación tienen parecido. Los jugadores o negociadores se sientan en la mesa con el objetivo de obtener un resultado satisfactorio. Sólo hay una diferencia. En el juego, no se muestran las cartas. En la negociación, se debe aprender a mostrarlas.

El flamante presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, tendrá que escoger bien cómo inicia este juego de conversaciones y negociaciones con los diferentes grupos políticos, con la finalidad de, si no ganar el juego, al menos, empatarlo.

Y no hay dos juegos iguales.

Para la reunión con el fujimorismo, por ejemplo, es más conveniente empezar por Seguridad Ciudadana que por las medidas para la recuperación del crecimiento. Hay más similitudes en la primera baraja que en la segunda.

Ambas fuerzas reconocen que la inseguridad es el principal problema del país.  Usando los datos del Barómetro de las Américas, Fuerza Popular señala que en Lima existen 121 zonas de gran incidencia delictiva (en 32 distritos), siendo el Cercado de Lima el distrito de mayor incidencia criminal.

Existe igualmente similitud en plantear la inequidad en el acceso a la seguridad. Santa Anita, tiene un policía por cada 2,793 habitantes, cuando el estándar de Naciones Unidas indica un policía por cada 250 habitantes.

Aquí encaja Barrio Seguro, la propuesta de Peruanos por el Kambio, que pretende vigilar y patrullar las calles y los barrios, combinando policías con serenos municipales y vigilancia ciudadana organizada. No habría mayores resistencias. Especialmente si se empieza y focaliza el programa por el 7.5% de los distritos del país, que es donde ocurre el 80.5% de los delitos, según el plan de PPK.

Liderar el combate al crimen organizado desde la Presidencia de la República, activando el Consejo Superior de Estado (como plantea Fuerza Popular) o fortaleciendo el Sistema Nacional de Seguridad Ciudadana - SINASEC (como propone PPK), es también un objetivo compartido. 

Lo mismo que fortalecer la inteligencia y prevención, así como elaborar un observatorio nacional del crimen, monitorear los puntos críticos y actuar de manera rápida y efectiva.

Los nudos a destrabar estarían en el uso y rol de las Fuerzas Armadas para vigilar establecimientos públicos estratégicos como Sedapal, Plantas de energía, entre otras, que propone Fuerza Popular y que Peruanos por el Kambio rechaza de plano. O en "refundar" la Policía, propuesta que el nuevo gobierno planteó en la campaña electoral y que Fuerza Popular no comparte, al punto de pretender regresar al viejo y derogado sistema de 24 x 24.

El acuerdo tampoco tiene que ser escrupulosamente puntilloso, detallista, línea por línea. En todo caso, no se debe permitir que Fuerza Popular pretenda maniatar o trabar la implementación de la política de gobierno de Peruanos por el Kambio. Menos poner vetos a quienes resulten designados para liderar el sector. PPK ganó y tiene todo el derecho de llevar adelante su programa de acción; con la gente que considere más conveniente.

El papel que le corresponde a Fuerza Popular es fiscalizar dicho plan y a sus autoridades; no perforarlo ni bloquearlo. La compra de patrulleros y las observaciones que acaba de hacer la Contraloría General de la República podría ser también otra señal de acercamiento antes que de conflicto. Un punto de avance más que de freno.

Como hemos dicho, los jugadores de cartas cuando se sientan en la mesa, buscan ganar. En una negociación, es igual. La diferencia es que en la mesa de juego, necesariamente, hay un solo ganador. En la mesa de negociación, en cambio, si se actúa con estrategia, paciencia e inteligencia, se puede llegar a una situación win-win, en la que ambas partes ganan, sin entorpecerse unas con otras. Por el bien del país.

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29 junio, 2016

Cómo ganar la opinión pública

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Hemos sostenido aquí que el nuevo gobierno de PPK necesita ganar la Opinión Pública (OP) para hacer frente a un posible escenario de Congreso Opositor (CO). Esto es, lograr que la ciudadanía respalde las medidas de gobierno y diferencie con claridad quién es el malo de la película: el ejecutivo o la oposición congresal.

Como todo proceso político de medición de fuerzas, ganar la opinión pública es el resultado de un conjunto de acciones, no la premisa.

Una opinión pública exitosa implica una serie estrategias, acciones y actores no solo en el plano de la comunicación, sino en el de la gestión. Si tuviéramos que expresarla en una fórmula matemática, una OP favorable, para este periodo que se inicia, podría graficarse casi como una operación algebraica:

            [(CE. NI) (EE. SC) (GR) [CG]
OP =  --------------------------------------------
            CO

OP = Opinión Pública
CE = Crecimiento Económico
NI = Nuevas Inversiones
EE = Estado Eficaz
SC = Seguridad Ciudadana
GR = Gobiernos Regionales
SC = Comunicación Gubernamental
CO = Congreso Opositor

Mostrar un Estado Eficaz (EE) demanda gobernar bien, escoger bien a los ministros y principales funcionarios. Es tener un Estado con servicios públicos que funcionan y con una burocracia preparada y meritocrática.

Afrontar desde el primer día el tema de Seguridad Ciudadana (SC) ayudaría a recuperar la confianza en las nuevas autoridades. Antes que reestructurar, refundar o modernizar la policía lo más importante es enviar una señal fuerte de liderazgo, compromiso y resultados concretos en este campo.

Reimpulsar el Crecimiento Económico (CE) y atraer Nuevas Inversiones (NI) es la base para generar buena imagen de gobierno. La gente espera siempre mejoras personales y eso pasa por más puestos de trabajo, aumento de remuneraciones y mayor dinamismo de la economía en general.

Aliarse con los Gobiernos Regionales (GR) puede ayudar a contrapesar los efectos de un Congreso díscolo, siempre que el pedido de la mitad del presupuesto se entienda más como un objetivo de mediano y largo plazo, y no un imperativo en el corto plazo.

La suma de todos estos actores, aliados y acciones, acompañados de una adecuada política de Comunicación Gubernamental (CG), ayudará a definir el escenario de la opinión pública que se generará –en la mente de la gente– ante la posibilidad de tener un Congreso radical y obstrucionista.

Hablamos aquí de políticas transversales de comunición, prensa, publicidad, manejo de medios y agenda mediática (voceros, propuestas). Todo ello debidamente presupuestado.  La democracia cuesta.

Lograr una buena opinión pública es afianzar una buena imagen del gobierno. Implica gestión y comunicación. No solo decir. También hacer. Comunicar y gestionar. Gestionar y comunicar. Si se tiene éxito, se podrá, eventualmente, equilibrar, neutralizar e incluso vencer, el poder de un Congreso mayoritariamente opositor.

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16 junio, 2016

La izquierda chapulina


La izquierda ha salvado la democracia, acaba de afirmar Mario Vargas Llosa en un artículo periodístico. Y tiene razón. Aunque probablemente no será la última vez que tenga que hacerlo. El sindrome del Chapulín Colorado. Veamos por qué.
 
Si la bancada de Fuerza Popular tensa la cuerda hasta el punto de quebrar el equilibrio democrático de poderes y entra al peligroso juego de someter al Poder Ejecutivo, las miradas se dirigirán a la primera minoría legislativa, la bancada del Frente Amplio.

No hay sorpresa en cuanto a su posición, anunciada desde el comienzo y ratificada ayer en conferencia de prensa. El Frente Amplio será oposición democrática. Tiene una agenda legislativa que espera sacar adelante, algunas coincidencias con peruanos por el Kambio, y también algunas exigencias de sectores sociales, principalmente.

Pero si los jaques de Fuerza Popular son persistentes, al punto de socavar la gobernabilidad, la izquierda tendrá que reevaluar su posición y decidir –una vez más– si acude al llamado de salvar la democracia.

Si así fuera estaríamos hablando de una izquierda moderna, renovada, sin anacronismos, liberada de dogmas ideológicos. Una izquierda a la española o a la chilena, con una visión clara en defensa de la democracia.

Llegado a este punto habría que redefinir  el término "oposición democrática". Una cosa sería como la entiende Fuerza Popular y otra muy distinta como la conceptúa el Frente Amplio.

No hacerlo sería caer en el juego de Fuerza Popular. Encontrarse los extremos. Algo que por lo que hemos escuchado ayer a Verónika Mendoza, es improbable que ocurra. Las diferencias entre el fujimorismo y la izquierda no solo son ideológicas ni programáticas; son también territoriales. El fujimorismo es fuerte allí donde la izquierda necesita serlo. Ambas agrupaciones comparten y disputan el mismo espacio social.

Esa diferencia y antagonismo claro entre FP y el FA llevó a Verónika Mendoza a romper el statu quo de votar en blanco o viciado, e impulsar activamente el voto por PPK en la región sur del país, grabando incluso un spot en quechua, lo que, sin duda, ayudó a neutralizar el voto rural fujimorista.

Esa izquierda renovada que encarna hoy Verónika Mendoza ayudó a ganar al representante liberal de la derecha; algo que representa un cambio notable, inédito, en el país. Entender ese paso, es fundamental para saber cuál será el comportamiento de la izquierda en caso el enfrentamiento entre el legislativo y el ejecutivo deteriore el nuevo gobierno a punto de fracturarlo y hacerlo inviable.

El Frente Amplio ha decidido no estar en el gobierno, sino en la oposición democrática. Eso es una cosa y otra que, llegado el momento, esta organización política apueste claramente por defender la estabilidad del nuevo gobierno. O como dice nuestro Premio Nobel, defender la democracia. En traje rojo y con su Chipote Chillón. En esa línea la izquierda, se encontrará con colectivos civiles, movimientos y organizaciones que defienden firmemente la democracia.

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