Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

13 agosto, 2017

Cuando se afecta la calidad de la democracia


La democracia puede definirse de varias formas. Como un proceso que regula el acceso al poder político, como un tipo de régimen, como la relación entre el Estado y sus ciudadanos o de estos entre sí.

Puede verse también como la relación, equilibrio e independencia entre los poderes del Estado, como el sistema de pesos y contrapesos existente en un modelo de organización política o como el sistema que mejor asegura el control político del poder.

Pero sea cual fuere el tipo de definición que se prefiera, una cosa es clara: No hay dos democracias iguales en el mundo. Ni estas existen en estado puro e ideal.

Lo que en realidad tenemos son niveles, grados, de democracia en diferentes medidas. Procesos políticos que se acercan o se alejan de las definiciones clásicas de democracia y sociedades que avanzan o retroceden en los indicadores que componen la definición de democracia.

Es probable que en países con más tradición democrática que otros o con una más extendida y antigua clase media y con partidos políticos más institucionalizados, la democracia sea mucho más permanente e inalterable.

Pero, en países como los nuestros, en determinado momento, dependiendo de circunstancias políticas, económicas y sociales específicas de cada país, la democracia sufre afectaciones. Y así, habrá más o menos libertades fundamentales; más o menos control de pesos o contrapesos, más o menos transparencia en los mecanismos de control, más o menos respeto de las mayorías a las minorías, más o menos equidad en los procesos de justicia.

Esto viene pasando en Venezuela con procesos electorales deslegitimados, paralelismo legislativo y violación de los derechos humanos, pero también en el Perú, con un sistema judicial del que difícilmente se pueda hoy afirmar que exista seguridad jurídica o garantías para un proceso de investigación justo.

Informaciones periodísticas serias acaban de demostrar que fiscales y jueces en el Caso Odebrecht, cuando menos, han usado raseros diferentes para medir a los investigados.  Mientras para unos hay diligencias inmediatas y prisiones preventivas, para otros hay silencio y ocultamiento de información.

Un sistema de justicia no confiable o, peor aún, uno parcializado políticamente, es letal para el estado de derecho. Rompe la seguridad jurídica y perfora el sistema democrático. Afecta la calidad de la democracia.

La calidad de la democracia se daña tanto si es que se atacan las garantías democráticas de acceso al poder -elecciones, libertad de expresión, sistema de partidos-, o si se alteran los límites al ejercicio del poder político -independencia de poderes-, como si las instituciones que la conforman se salen de su marco constitucional y caen en el abuso del poder. 

Una justicia parcializada, politizada o encarnizada contra los rivales políticos, lesiona, pervierte, trastoca y subvierte la calidad de la democracia.



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07 agosto, 2017

Venezuela: ¿en el nombre del padre o del hijo?


¿Puede la política separar al padre del hijo?

Sí, por supuesto, y allí están los cientos –acaso miles– de historias de familias venezolanas desgarradas por la insania de un gobierno que no lo detiene ni el rechazo, ni las movilizaciones, ni la sangre.

Más de 120 muertos, estudiantes universitarios en su mayoría, pero también menores de edad y hasta infantes. Todo el horror necesario para mantenerse en el cargo y sustituir una a una las piezas de poder.

Hijos que salen a las calles a protestar. Padres sometidos al poder de turno.

Es el caso del recientemente nombrado fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, ex defensor del Pueblo de ese país, enfrentado y distanciado políticamente de su hijo, Yibram Saab.

En abril de este año, cuando la violencia arreciaba en diversos puntos de Venezuela, y los disparos de las fuerzas de seguridad cobraban vidas de inocentes jóvenes universitarios, el joven Yibram, estudiante de Derecho, salió a protestar a las calles.

Y, de paso, se enfrentó a su padre.

Tras ser agredido por las fuerzas de seguridad, Yibram preparó un comunicado en el que protestó por la muerte del joven Juan Carlos Pernalete.

Lo escribió, lo grabó con su teléfono y lo subió a las redes.  (http://www.bbc.com/mundo/media-39738732)

“Ese pude haber sido yo”, acusó Yibram.

Allí mismo le pedía a su padre que reflexionara sobre la situación de violencia que vivía su país e “hiciera lo correcto”, para ponerle fin.

Tarek William Saab era en ese momento el defensor del Pueblo, sumiso al régimen de Maduro.

Padre e hijo marcaron posiciones diferentes. Enfrentados por principios antagónicos.

Yibram representa a todos los hijos que salen hoy a las calles en Venezuela para reclamar que su país reencuentre su cauce democrático.

Tarek es el padre que no escuchó, ni respondió al hijo, y que acaba de renunciar a la Defensoría del Pueblo para ser nombrado fiscal general por una Asamblea Constituyente espuria.

El problema es la perversión de la política, su transformación en dictadura pura y dura.

Quien mancha el poder con sangre; corrompe, degrada, envilece, el fin supremo de la sociedad que es el ser humano, es decir, la política.

Entonces, ¿puede la política separar al padre del hijo? Si se envilece, claro que puede. Pero también puede reivindicarse, separar al hijo del padre y recuperar los valores en la política. 


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26 julio, 2017

Presidente, no se flagele.

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Una dosis de autocrítica es saludable, presidente, pero no abuse.


No queremos escuchar un mensaje en tono lastimero.

No queremos ver a un presidente rasgándose la piel, señalando sus propios errores.

Deje ese trabajo a la oposición. Que sean ellos quienes lo despellejen.

Su papel es otro, presidente. Es decir la verdad sin estridencias y señalar el norte con firmeza.

Le corresponde inyectar optimismo, confianza, seguridad.

No queremos ver y escuchar al analista que señala que Lava Jato y El Niño Costero nos ha costado 1.5 puntos del PBI. 

Queremos al estadista que domina la economía y sabe cómo salir del estancamiento en que nos encontramos.

Queremos escuchar al experto que sabe cómo generar más puestos de trabajo y cómo atraer más inversiones. Al que conoce cómo devolverle la confianza al país.

No queremos un discurso para las tribunas, ni para los tribunos. Queremos que le hable a la gente de a pie.

Queremos que le hable a la mamá de "Tubito" y  le diga qué hará para no tener más jóvenes trabajando como esclavos, ganando 20 soles diarios, encerrados con llave y sin poder ir al baño.

Queremos que les hable a más de un millón de jóvenes que estudian y les diga que resolverá la huelga magisterial y que de ninguna manera perderán el año escolar.

Queremos que les diga a los enfermos del Hospital Loayza que tendrán el tomógrafo operativo.

Y a los enfermos que están en los hospitales públicos, dígales que su gobierno abastecerá la farmacia de medicamentos.

Queremos que resuelva la huelga médica y de profesores, señor presidente.

A los padres de familia que sienten miedo ante el avance de la delincuencia, no los llene de cifras de capturas y desarticulación de bandas.

Dígales mejor que construirá más comisarías, que pondrá más policías en las calles; y que éstos cuidarán los paraderos de buses, los puentes peatonales, los colegios y los mercados.

Presidente, sabemos que estamos mal en economía. Pero necesitamos que nos diga que con las correciones que hará nos irá mejor. Esa es su chamba. Para eso lo elegimos.

Necesitamos saber que creará más empleo. Que construirá más infraestructura. Que más pueblos tendrán agua y desagüe, electricidad e interconectividad.

Así como se puso las botas en la emergencia, necesitamos que las vuelva a usar en la reconstrucción.

Necesitamos estar convencidos que se moverá la industria, la construcción, las exportaciones.

Y sin demagogia y falsas expectativas, queremos no solo escuchar, sino, sobre todo ver y comprobar, que luchará contra la corrupción.

Si algo de esto no será posible, también dígalo, señor presidente. Pida, si es necesario, sangre, sudor y lágrimas. Pero de todos. Empezando por sus colaboradores.

Usted, comprometa su mayor esfuerzo y su trabajo para sacar al país del atolladero.

Ejerza liderazgo, señor presidente. Gobierne.

Necesitamos un líder que no solo inspire, sino que transpire.

Eso.


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23 julio, 2017

Kenji va a la guerra



Keiko y Kenji están enfrentados. Es la guerra de los K2. En esta guerra de hermanos ha intervenido el padre, Kenya, quien ha tomado partido por uno de ellos. Es ahora la guerra de los K3.

¿Es real este enfrentamiento o es solo un teatro bien montado? ¿una estrategema en la que se adopta el papel del bueno (Kenji) versus la mala (Keiko) para generar compasión y obtener la liberación del padre (Kenya)?

Kenji ha sisdo suspendido 60 días por su bancada y hay voces al interior de ésta que amenazan con explusarlo si continua sus ímpetus comunicacionales en medios y redes sociales.

El otro dato es la decisión que ha tomadoel padre. Obligado a escoger, ha optado por el hijo. No es novedad. Kenja siempre tuvo preferencia por Kenji. Cuando gobernaba, no ocultaba su predilección por el hijo varón.

Cuando Kenji creció, por órdenes del padre, Montesinos fue su instructor.

Es muy difícil concebir un guión maquiavélico en el enfrentamiento de los hermanos Fujimori.

Los hechos muestran una pugna por el poder y por la sucesión.

Hay el choque de dos estrategias. Una que quiere liberar al padre (Kenji) y otra que no quiere por razones estrictamente políticas: conservar el liderazgo y evitar que el padre libre le haga sombra.

Kenji ha sacado de quicio a su hermana. Ha usado un recurso que Keiko no ha logrado desarrollar y que le ha costado ya dos elecciones: explotar el sentido del humor.

Kenji apela a sentimientos más que a juicios lógicos o razonamientos. Usa la caricatura del manga para reforzar su afinidad con los jóvenes. Defiende con naturalidad los derechos civiles de las minorías apelando a su periodo de joven como víctima del bulling. Le preguntan sobre su intento de dividir a la bancada y responde, como su padre: ¡Soy inocente!

Los temas más espinosos los ha desbastado con humor.

Ante el sarcasmo y la ironía, su hermana ha respondido con la ofuscación y la fuerza. En un arrebato de cólera, lo ha sancionado con dos meses de suspensión en la bancada.

Para Keiko, Kenji debe ser lo más parecido a un psicosocial en su contra. Un samurai pero de caricatura. Algo así como un Thandercats político. 

Pero, cuidado, que Kenji ha decidido ir a la guerra, con su Espada del Augurio. Y va por más.

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16 julio, 2017

Diálogo PPK-KF: ¿vuelta de página?

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El Presidente Pedro Pablo Kuczynski acaba de decir que tras el diálogo con Keiko Fumijori ha dado vuelta a la página, dando a entender que la relación con el fujimorismo será de ahora en adelante menos tensa y obstrucionista.

¿Hay verdaderamente una vuelta de página? ¿Será ahora el fujimorismo menos beligerante? ¿Volteamos la página realmente o solo para abrir otra que tiene en su primera línea la liberación de Alberto Fujimori?

El diálogo -un año tarde-, puede, en efecto, apaciguar en algo las pasiones. El teléfono directo ayudará en ese mismo sentido. Pero lo que no ha cambiado son las fuerzas telúricas que se desatan cada vez que aparece el tema del indulto a Alberto Fujimori.

Las posiciones se dividen, las pasiones se encienden. No hay forma que el Ejecutivo resuelva este problema sin partir al país en dos y sin perder la base social que lo llevó al poder.

Se lo acaba de recordar el escritor Mario Vargas Llosa. Liberar a Fujimori sería no solo una ilegalidad, sino también una traición "a los electores que lo llevamos al poder y a las familias de las víctimas de los asesinatos y desapariciones, a quienes prometió firmememente que no liberaría al ex dictador".

¿Liberar a Fujimori le dará la tranquilidad política que requiere el Presidente para gobernar?

No lo creo. Por un tiempo corto, muy corto, el Congreso puede dejarlo que trabaje y ofrecerle garantías para aprobar iniciativas legislativas y para dejar de petardear ministros. Pero nada más.

La razón para no hacerlo es que ser oposición es un buen negocio para el 2021. Al fujimorismo le conviene proyectar la imagen que colabora con el gobierno, pero que, a pesar de ese apoyo, éste se hunde por incompetente o lobysta.

Con Fujimori libre, se fortalecerá la precepción equivocada que los peruanos elegimos un gobierno con dos representantes: uno puesto en Palacio para que dirija el Ejecutivo y otro en la Plaza Bolívar para dirigir el Legislativo.

Donde habrá problemas si finalmente el presidente Kuczynski decide liberar a Fujimori es en las calles, los medios y las redes.

Aquí el presidente no encontrará tranquilidad. Al menos no en las organizaciones de izquierda y colectivos sociales que son los más proclives a organizar, dirigir y manifestar la protesta públicamente.

La oposición no desaparecerá. Se reconstruirá. Se desplazará de escenario. Ganará las calles, los medios y las redes. El ruido politico no bajará en intensidad. Puede  que hasta aumente de decibeles.

El presidente Kuzynski debe saber que si voltea la página con el fujimorismo, se abrirá otra. Es la ley de la política. El camino al poder es por acuerdo o confrontación. Si escoges uno, queda abierto el otro.

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11 julio, 2017

El Estado informal


El accidente del Cerro San Cristóbal ha desnudado un problema de fondo; el de la informalidad. Pero no de la sociedad, que ya la conocemos, sino del Estado, que nos revela que, en lugar de avanzar, retrocedemos.

La empresa Green Bus es una empresa formal. Obtuvo todos sus permisos para operar. Se los otorgó la Municipalidad de Lima. Estaba autorizada para hacer turismo urbano. 

La Municipalidad del Rímac, también le extendió una autorización para funcionar. Le pegó una calcomanía en el parabrisas y le cobraba 3 mil soles mensuales a la empresa para que trabajara tranquila.

Para que sus buses turísticos de dos pisos transitaran libremente, Green Bus debió pasar una revisión técnica de todas sus unidades.

La empresa pasó esa prueba técnica. Tiene los papeles para probarlo.

En la guantera del bus siniestrado estaba el SOAT 2017. Los pasajeros estaban protegidos contra accidentes de tránsito. Pero cuando llegaron a hospitales y clínicas estas se negaron a atenderlos.

El problema es otro. No es que la empresa sea informal. El informal es el Estado.

Es la maldita informalidad que nos persigue y domina. Que está en el ADN institucional de toda entidad que brinda un servicio público. 

Al caer el bus por el abismo quedó al descubierto que la distancia entre sus ejes es muy corta; la cola del bus es muy larga, y la altura también; las llantas lucen desgastadas, sin cocadas, en la lona; y los asientos del segundo piso descapotado… ¡no tenían cinturones de seguridad!

El SOAT estaba vigente, pero las clínicas y hospitales reclamaban el papel en físico para atender a los heridos. Y todos tenemos en la guantera ¡sólo un papel, no más de 65,  como pasajeros tenía Green Bus!

Esa misma informalidad del Estado le permitió a la empresa operar… ¡sin rutas definidas, ni paraderos establecidos! Jalando gente en la propia Plaza de Armas.

Esa misma informalidad estatal es la que no puede colocar un tomógrafo en un hospital o no pueda hacer análisis clínicos a más de una docena de accidentados porque no hay tanto personal para atender... un domingo por la tarde.

Es la informalidad del Estado. Un Estado incapaz de ordenar la convivencia ciudadana, poner orden y ejercer autoridad. Un Estado donde lo que mejor funciona es la coima que lo perfora y lo entumece, volviéndolo ineficaz.

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08 julio, 2017

Diálogo y escenificación del Poder

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El diálogo entre el Presidente Pedro Pablo Kuczynski y la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, el próximo martes, tiene una agenda acordada por las partes. Son temas de fondo que serán analizados con los resultados del diálogo y los acuerdos que trasciendan o se comuniquen abiertamente.
Pero, tan importante como la agenda de conversación es observar los detalles de la puesta en escena del diálogo planteado y el desenvolvimiento de sus actores. Pues muchas veces son esos pequeños detalles los que marcan la diferencia.
Hay al menos tres actos de esa puesta en escena que deben cuidarse para lograr tener control sobre el mensaje que se quiere proyectar: 1) El ingreso a Palacio, 2) El lugar de la reunión y 3) Las declaraciones finales.

1. El Ingreso a Palacio
Se puede disponer que la señora Fujimori ingrese por el Patio de Honor de Palacio de Gobierno o por la puerta del costado, la ex Puerta Pizarro, hoy Puerta Perú.
La puerta principal es para personalidades extranjeras o titulares nacionales de los poderes del Estado invitados por la Presidencia de la República a ceremonias o reuniones oficiales. Denota la importancia del personaje visitante.
El protocolo indica que el Jefe de Estado recibe en la puerta principal a otro jefe de Estado. Pero nada impide que el propio Presidente Kuczynski reciba en esta oportunidad a Keiko. Sería una muestra de cordialidad y respeto por la invitada. Y un gesto inicial de buen clima para el diálogo.
Si se decide que la Sra. Fujimori ingrese por el Patio de Honor deberá también considerarse quién la recibe en las escalinatas de la puerta principal.  O puede también decidirse no recibirla y dejar que ingrese sola al interior de Palacio. En este caso, le corresponderá a ella resolver si saluda a la prensa antes de ingresar (señal positiva de confianza) o si pasa rauda sin saludar (señal negativa de confrontación).
Si el Presidente sale a su encuentro y la espera en las escalinatas de la entrada se produciría la primera foto del diálogo: los dos parados en la puerta de Palacio, saludando y sonriendo a las cámaras.
Ahora bien, si Keiko Fujimori es recibida por un edecán -cosa que protocolarmente no tendría ningún problema-, indicaría un gesto también, pero, en este caso, de distancia y frialdad por parte del inquilino de Palacio. Por el contrario, si la recibe el Presidente del Consejo de Ministros o algún otro ministro, el rango de importancia de la cita y la invitada, aumenta.

2. El lugar de la reunión
Como el Presidente Kuczynski señaló en su carta de respuesta, se busca un diálogo de a dos, sin intermediarios. En este caso, para escenificar esta decisión, las instalaciones de Palacio de Gobierno disponen de dos salones adecuados: el Salón de Embajadores o el Salón Grau.
El Salón de Embajadores coloca a los actores en un plano de igualdad al estar sentados en posiciones equidistantes, casi frente a frente.  Si la secuencia que se grafica en este mismo espacio es con ambos personajes, en pie, dándose la mano, con el pabellón nacional detrás, se reforzaría la imagen de igualdad de poder.
Si lo que se busca es más bien romper la imagen de paridad de poder y reforzar la autoridad del Presidente de la República, el Salón Grau es el escenario adecuado. Al ser una sala de trabajo, tipo directorio, el Presidente ocupa de manera natural la cabecera de la mesa (dirección), dejando a su invitada en una postura lateral (subordinación).

3. Las declaraciones
Esta es la parte más importante desde el punto de vista del mensaje a transmitir. Lo primero que se debe definir es si habrá o no declaraciones. Lo mejor es hacerlas, de manera ordenada y tranquila, con ayuda de micrófonos y parlantes para evitar la aglomeración de periodistas, micros y teléfonos.
Hay varios espacios para hacerlo. El Gran Comedor. El Salón Dorado. El Patio de Honor. Los dos primeros, permiten un mejor control del entorno, iluminación adecuada para la televisión y un manejo protocolar del encuentro. El Patio de Honor implica extender los cuidados al exterior de Palacio; es decir, a la gente que circunda a esas horas la Plaza de Armas. No se puede descartar curiosos o enviados con consignas a favor o en contra.
Apenas termine la reunión, empezará a zumbar el avispero sociomediático. Los medios buscarán reacciones al diálogo y trascendidos. Las redes sociales serán el primer escenario de lucha. Será aquí donde se combata con palabras e imágenes los mensajes, argumentos y posiciones que llegarán a la ciudadanía en términos básicos de quién ganó y quien perdió. Cuidar estos detalles en la escenificación del poder ayudará a manejar hacia dónde se inclina la balanza de la opinión pública.




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