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27 enero, 2019

Carta abierta al alcalde George Forsyth

Municipalidad de La Victoria
Sr. George Forsyth.
Alcalde distrital.

Apreciado Alcalde,

La labor que usted ha emprendido en Gamarra es destacable por varios motivos. Principalmente, porque acomete una tarea que ninguna autoridad municipal se atrevió a realizar, por lo menos, en los últimos cincuenta años.

Y por la forma en que ha empezado su gestión revela decisión, coraje y claridad de objetivos. Su propuesta es simple, directa y por lo mismo encomiable: ley y orden. Respeto a las normas. Cero corrupción.

Sorprende, por cierto, su juventud, pero a la vez la madurez con la que entiende la función que le corresponde como alcalde. Usted primero que nada es autoridad y debe hacerse respetar.

Las mafias que intenta combatir en Gamarra viven de lotizar la calle, el espacio de todos. El Estado no puede ceder a la fuerza de organizaciones privadas, menos delincuenciales, por lo que hace bien en recuperar el espacio público; hoy privatizado en puestos fijos de venta callejera, zonas de comercio ambulante y lugares para estacionamiento de vehículos.

El Perú no es más el Jirón de la Unión, si alguna vez lo fue realmente. Hoy el Perú es Gamarra. Todas sus potencialidades y virtudes, pero también todos sus vicios y antivalores están allí.

Gamarra es un emporio comercial nacido de la fuerza del migrante, sin acceso al crédito, de gran espíritu emprendedor, capaz de hacer empresa. Pero al mismo tiempo es un conglomerado de informalidad, con ventas sin factura, con trabajadores sin protección social y con un entorno inseguro, plagado de mafias donde la autoridad local llegó a coludirse con la delincuencia.

En Gamarra convive hoy la formalidad y la informalidad comercial, social y cultural.  Más de 31 mil establecimientos comerciales que dan empleo a más de 71 mil trabajadores (INEI, 2016), requiere de una autoridad firme que respete y haga respetar la ley. La tierra prometida del comercio no puede ser más tierra de nadie. Y para eso se necesita presencia del Estado.

Hace bien, señor alcalde, en solicitar el auxilio de la fuerza pública, de la Policía en este caso, para recuperar las calles y facilitar el comercio ordenado en locales adecuados. Si el trabajo no es sostenido, estratégico e inteligente, cualquier esfuerzo se diluirá en el tiempo. Esta es una guerra de resistencia, como usted bien dijo.

Resista alcalde. No descarte colocar en su momento en las 16 entradas que tiene Gamarra en sus 75 manzanas con más de 150 galerías, piquetes combinados de la Policía y el Ejército que le permitan acceso ordenado y seguro a esa colmena humana productiva donde todos buscan —en la luz y en la sombra—, ganarse la vida.

Gamarra es hoy el más importante centro comercial textil del Perú. El tercer distrito en aporte al PIB de Lima, después de San Isidro y Miraflores. No es posible que La Victoria sea el distrito con calles y servicios públicos colapsados. Aquí, junto a cholos emprendedores de todas las regiones del país hay también comerciantes judíos, árabes, italianos, chinos, coreanos (y ahora último venezolanos), que en conjunto generaron ventas por más de 6 mil 600 millones de soles (INEI, 2016).

Si usted tiene éxito, señor alcalde, no solo se lo agradecerá La Victoria y Lima. Se lo agradecerá el país. Hacer que la ley y el orden convivan en Gamarra y desterrar la corrupción, es un imperativo en todo el Perú. Un espejo para cualquier autoridad. Imponer el orden, respetando la ley y los derechos humanos, es algo que la democracia debe ser capaz de proveer.

Una cosa final, alcalde. Cuidese. Cuide también a su gerente de Fiscalización, Susel Paredes. Están chocando con mafias peligrosas. Éxitos en su tarea y que no le quepa duda que su  trabajo por la ciudad será más que valorado. Inicia usted su carrera política de manera expectante. SI logra lo que se propone no solo habrá recuperado su distrito, sino la forma original de hacer política, que es resolver los problemas de la gente.




26 abril, 2010

Lourdes candidata a Lima


Se debe destacar el procedimiento institucional democrático utilizado por Lourdes Flores para definir su candidatura a Lima. En un país con organizaciones políticas frágiles o inexistentes, esperar, como lo ha hecho, a que se pronuncie su partido en un Congreso Extraordinario, es digno de valorar.

Lourdes ha asumido así un mandato de su partido que podría incluso no coincidir del todo con sus aspiraciones políticas más profundas. “Tomo el encargo y lo asumo con alegría y responsabilidad”, dijo Flores Nano al conocerse la decisión de la plenaria.

Pero entre el anhelo personal de llegar a la Presidencia –dos veces frustrado, además– y la decisión realista de tentar la alcaldía de Lima, Lourdes ha preferido el camino de lidiar en la más importante plaza electoral del país.

Su inicio no podía ser más auspicioso. Su propuesta de oponer decencia versus corrupción ha calado en la población que a diario observa cómo desde el poder el país es devorado por este cáncer moral.

Ahora tendrá que remontar una segunda cota que se mantendrá a lo largo de la campaña: experiencia versus inexperiencia en la administración del Estado. Y la verdad que en este tema, tampoco es que Lourdes sea una novata. En sus treinta años de vida política, ha sido regidora municipal de Lima Metropolitana y congresista de la República, consultora y abogada privada y rectora de una prestigiosa casa de estudios superiores.

Por lo demás, como bien dijo hoy Juan Sheput en “Primera Noticia” de Radio San Borja, quizás la falta de experiencia de Lourdes en la administración municipal no sea una limitación para experimentar cambios estructurales en el manejo de la cosa pública; sino todo lo contrario. Tendrá la libertad de proponer algo distinto que sea efectivo y que resuelva los principales problemas de la ciudad.

Y esa será la tarea inmediata de Lourdes Flores y su equipo edil. Proponer al electorado limeño un Plan de Gobierno creíble, factible de llevar adelante, que encare y resuelva el caos del transporte; que solucione la inseguridad ciudadana y que recupere los espacios públicos para los ciudadanos, como el mar, las áreas verdes; que potencie las actividades culturales y de recreación; en fin, que articule una metrópoli que del desborde popular inicial de los años cuarenta se ha ido consolidando en estas cuatro Limas que es ahora: Lima Norte, Lima Sur, Lima Centro y Lima Este; cada una con sus propias características y encantos… Pero de eso hablaremos más adelante.