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17 junio, 2017

El César, el circo y los leones

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La suerte del ministro de Economía, Alfredo Thorne, parece estar echada.

Apenas terminó su presentación ante el pleno del Congreso, cuatro bancadas anunciaron que esperaban que el ministro renuncie.

Si el ministro no lo hace -como parece que habría decidido-, los grupos opositores piensan presentar una moción de interpelación: primer peldaño de la escalera corta que conduce al cadalso de la censura.

Fuerza Popular, Partido Aprista Peruano, Acción Popular y Frente Amplio, tienen los votos para hacerlo. Lo que están pensando no es en la forma, sino en el fondo: el costo político.

Es un momento crucial para el gobierno. Y también para la oposición. Es tiempo de definiciones. O el Ejecutivo se somete a la fuerza mayoritaria del Congreso, o cede y pacta con ella.

Para la oposición la cabeza de Thorne también tiene su costo, aunque por motivos diferentes.

Fuerza Popular lo rechaza como parte de su estrategia de socavar al gobierno. El Apra lo sigue en este conspirador. El Frente Amplio, en cambio, no quiere a Thorne por su política económica.

Si la oposición decide cortarle la cabeza al ministro de Economía, el gobierno deberá decidir si hace cuestión de confianza y coloca la cabeza de todo el gabinete. O si acepta pasivamente buscar un reemplazo para el ministro Thorne.

Para usar la figura de Kenji, los leones hambrientos van ahora por una cabeza.

Pero si el César decide colocar a todo su gabinete en la arena y los felinos no logran saciar su apetito, entonces, la sangre de un gabinete entero podría inundar el propio Circo Romano.

¿Hará el César lo que es del César?


*** ACTUALIZACION ***

Horas después de que se publicara esta columna, el ministro de Economía, Alfredo Thorne, dio una entrevista al diario El Comercio en la que ratificó que NO renunciará a su cargo; señala que en todo caso es una  decisión que deberá tomar el Congreso. El curso de colisión entre los poderes del Estado está marcado. ¿Continuarán los leones descabezando gladiadores? Lo veremos en los próximos días.

Aquí su declaración: 

— ¿Piensa renunciar al MEF o esperará la censura?
Ministro Thorne: No voy a renunciar, creo que he sido muy claro, tengo el apoyo de todo el Gabinete, del presidente, creo que ya es una decisión del Congreso. El Congreso puede censurarme o apoyarme para sacar la economía adelante y para que todos avancemos. Creo que ya es una decisión que el Congreso tendrá que tomar.

Aquí la entrevista completa: Alfredo Thorne: “Fue un error tomar el nombre del presidente”

 

24 agosto, 2016

La comunicación fallida

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Las desafortunadas declaraciones del correcto ministro de Economía, Alfredo Thorne, han tenido una consecuencia impensada para el gobierno: la investigación en el Congreso de Nadine Heredia por usurpación de funciones.

Una oportunidad política para el bloque opositor como correlato de un error en la comunicación de gobierno.

No es inusual que ello ocurra. Es más bien una constante. Thorne padeció de un sindrome común: la comunicación fallida.

Los actores políticos están sometidos a una dinámica permanente de acción y reacción, de presiones y tensiones, de parte de diferentes grupos, entre ellos los medios de comunicación.

Y en la vorágine comunicativa, olvidan lo elemental. Una entrevista no es para responder preguntas, sino para comunicar mensajes.

Una entrevista es una conversación interesante, inteligente. Pero sobre todo –para el entrevistado– es una oportunidad para transmitir ideas.

El periodista –que disculpen los colegas– es el medio. No el fin. La finalidad es la audiencia, el público, el televidente o radioyente.

Es cierto que nadie puede estar cien por ciento preparado para las sorpresas, pero, al menos, se hace el intento. Y la tarea.

Como cuando se va rendir un examen, primero se estudia. Es probable que no vengan todas las preguntas que uno repasó, pero, algunas, con seguridad, sí.

El entrenamiento es fundamental. Y la intuición, la malicia, el olfato, la cintura, el cunda, también.

No se puede evitar quedar expuesto en público con una pregunta. Pero se puede (y se debe) perfectamente saber esquivarla, saltarla, y no responderla.

Hay técnicas que enseñan a construir puentes con preguntas capciosas. Si se responde mal –como le ocurrió al ministro Thorne con Enrique Castillo–, no se hace puente, sino puenting.

El dicho popular es efectivo: uno es esclavo de lo que dice y dueño de su silencio.

El perogrullo también funciona en este caso. Y más cuando se trata de políticos: se comunica cuando se tiene algo que decir. Si no tiene nada interesante qué contar, mejor quédese callado.

Gestionar es también comunicar. Trabaje primero, muestre resultados. No solo anuncie; ejecute. La gallina cacarea cuando pone el huevo. No anda cacareando todo el día que lo va a poner.

Finalmente, si va a estar en programas en vivo en la televisión o la radio, antes de dar una entrevista, piense en la selección peruana. Sea corto. Preciso. Efectivo. No locuaz. No se enrede en el área chica y, sobre todo, no haga una de más.