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26 julio, 2017

Presidente, no se flagele.

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Una dosis de autocrítica es saludable, presidente, pero no abuse.


No queremos escuchar un mensaje en tono lastimero.

No queremos ver a un presidente rasgándose la piel, señalando sus propios errores.

Deje ese trabajo a la oposición. Que sean ellos quienes lo despellejen.

Su papel es otro, presidente. Es decir la verdad sin estridencias y señalar el norte con firmeza.

Le corresponde inyectar optimismo, confianza, seguridad.

No queremos ver y escuchar al analista que señala que Lava Jato y El Niño Costero nos ha costado 1.5 puntos del PBI. 

Queremos al estadista que domina la economía y sabe cómo salir del estancamiento en que nos encontramos.

Queremos escuchar al experto que sabe cómo generar más puestos de trabajo y cómo atraer más inversiones. Al que conoce cómo devolverle la confianza al país.

No queremos un discurso para las tribunas, ni para los tribunos. Queremos que le hable a la gente de a pie.

Queremos que le hable a la mamá de "Tubito" y  le diga qué hará para no tener más jóvenes trabajando como esclavos, ganando 20 soles diarios, encerrados con llave y sin poder ir al baño.

Queremos que les hable a más de un millón de jóvenes que estudian y les diga que resolverá la huelga magisterial y que de ninguna manera perderán el año escolar.

Queremos que les diga a los enfermos del Hospital Loayza que tendrán el tomógrafo operativo.

Y a los enfermos que están en los hospitales públicos, dígales que su gobierno abastecerá la farmacia de medicamentos.

Queremos que resuelva la huelga médica y de profesores, señor presidente.

A los padres de familia que sienten miedo ante el avance de la delincuencia, no los llene de cifras de capturas y desarticulación de bandas.

Dígales mejor que construirá más comisarías, que pondrá más policías en las calles; y que éstos cuidarán los paraderos de buses, los puentes peatonales, los colegios y los mercados.

Presidente, sabemos que estamos mal en economía. Pero necesitamos que nos diga que con las correciones que hará nos irá mejor. Esa es su chamba. Para eso lo elegimos.

Necesitamos saber que creará más empleo. Que construirá más infraestructura. Que más pueblos tendrán agua y desagüe, electricidad e interconectividad.

Así como se puso las botas en la emergencia, necesitamos que las vuelva a usar en la reconstrucción.

Necesitamos estar convencidos que se moverá la industria, la construcción, las exportaciones.

Y sin demagogia y falsas expectativas, queremos no solo escuchar, sino, sobre todo ver y comprobar, que luchará contra la corrupción.

Si algo de esto no será posible, también dígalo, señor presidente. Pida, si es necesario, sangre, sudor y lágrimas. Pero de todos. Empezando por sus colaboradores.

Usted, comprometa su mayor esfuerzo y su trabajo para sacar al país del atolladero.

Ejerza liderazgo, señor presidente. Gobierne.

Necesitamos un líder que no solo inspire, sino que transpire.

Eso.


29 julio, 2016

Presidente Kuczynski: emoción, sensatez y sentimientos

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Con la banda en el pecho, ungido como Presidente de la República, al juramentar el cargo, a Pedro Pablo Kuczynski, se le quebró la voz. 

Se emocionó.

Con ese gesto, natural, espontáneo, el presidente se humanizó. Estalló la coraza del político inmune al sentimiento y se mostró tal cual es; un ser humano sensible.

La psicología define la emoción como una experiencia multidimensional. Una desincronía entre tres sistemas en equilibrio: el cognitivo/subjetivo; el conductual/expresivo y el fisiológico/adaptativo.

La emoción es por eso un desembalse de múltiples procesos químicos, psicológicos, sentimentales, que  afloran ante un momento intenso.

Son experiencias únicas, irrepetibles, que conllevan una serie de pensamientos, imágenes, recuerdos, añoranza y esperanza.

Sin adentrarnos en la psicología del flamante presidente, nos atrevemos a afirmar que su reacción emocional surge del agradecimiento y la responsabilidad.

Gratitud, por haber alcanzado el éxito en la carrera presidencial, en la cumbre de su vida; por el esfuerzo desplegado, lo que a su vez motiva orgullo.

Y responsabilidad, por la tarea que tiene por delante: llegar al bicentenario con un país más moderno, con un Estado al servicio de los ciudadanos  y sin corrupción.

En ese momento simbólico de asumir la representación nacional y leer el juramento que lo compromete, él se siente agradecido y al mismo tiempo entiende la responsabilidad que recae en sus hombros.

El conjunto de todos estos procesos mentales, su paso por la vida pública y privada, el recuerdo y enseñanza de sus padres, el ejemplo que dejará a los suyos, y la enorme responsabilidad que asume con todos los peruanos, de todo ello, emerge la emoción en forma de nudo en la garganta.

El Presidente no lo sospecha, pero esa emoción puede gatillar en el país un rol motivacional necesario para llevar adelante la esforzada tarea que se ha trazado: Agua para todos, Educación de calidad, Salud sensible al ciudadano, Formalizar el país, Construir infraestructura, y Liberar al país de la corrupción y de la inseguridad.

Para impulsar y concretar esta tarea, además de un equipo técnico de calidad, requiere sensatez para gobernar y sentimientos para comunicar. 

Un político que se emociona, no es un ser distinto. Es como todos. Un ser humano. Y eso es lo que necesita el país. Un conductor que actúe con emoción, sensatez y sentimientos.

28 julio, 2009

Mensaje, gasto y carnaval fiscal

El presidente García ha cumplido con presentar su penúltimo mensaje a la Nación. Lo primero que salta a la vista ha sido la ausencia de autocrítica. Sin ninguna auto-reflexión sobre los hechos de Bagua, más allá de las vidas perdidas, el presidente presentó un discurso más de inauguración de mandato que de rendición de cuentas.

No presentó tampoco formula alguna para crear más empleos que, según los entendidos, es lo que se requiere en una situación de vulnerabilidad económica como la que atravesamos.

Nada sobre el agro y la promoción de productos agroexportables a nuevos mercados. Ni qué decir sobre Ciencia y Tecnología. Cero.

En el plano político, en cambio, García colocó dos temas debatibles: renovar la mitad del parlamento y elegir gobiernos regionales en dos vueltas electorales. Para aprobar estas medidas propuso un referéndum.

La renovación parcial del Congreso mantendrá distraída a la opinión pública y es poco probable que logre consenso en el actual Parlamento. Pero si se convoca un referéndum de consulta con seguridad el mandato será aprobado.

Sobre la segunda vuelta electoral para elegir gobiernos regionales, estamos de acuerdo. El problema seguirá siendo la composición política fraccionada de la Asamblea Regional elegida en primera vuelta. La elección de presidentes regionales en segunda vuelta, en cambio, les otorgará a éstos mayor legitimidad.

El planteamiento de entregar dinero a la comunidad organizada, a los jóvenes, es mucho más polémica, por carecer de explicaciones y detalle de cómo se pondrá en práctica.

En primer lugar, se debe evitar que se produzca un gasto desordenado, antitécnico y populista del presupuesto público.

Si bien necesitamos aumentar el gasto público no podemos ingresar a un carnaval de gastos sin considerar la calidad del mismo.

El riesgo es fragmentar el presupuesto nacional.

Actualmente existen cuatro niveles de gasto del presupuesto: gasto nacional, regional, provincial y distrital.

Si el presidente García está proponiendo un quinto nivel de gasto, entregándolo directamente a las comunidades, corremos el riesgo de hacer un carnaval de gastos que nos podría costar muy caro.

Hay expedientes técnicos, supervisión de obras que es necesario aprobar y realizar el seguimiento para no caer en un desesperado e irresponsable uso de los recursos públicos.

Por otro lado, la fórmula keynesiana de impulsar el gasto público es recomendable cuando los estados se encuentran en recesión, cosa que no ocurre actualmente con el Perú. A fin de año creceremos entre 1 y 2 puntos, lo que quiere decir que, técnicamente hablando, no estamos debajo de la línea roja.

Sin embargo, si se quiere usar a las comunidades como unidades de gasto se debe tener en cuenta lo que se ha hecho en este campo en los últimos años.

La experiencia de Foncodes reformada en el gobierno de Alejandro Toledo puede servir de pauta para transferir recursos públicos a los Núcleos Ejecutores Comunales través de una supervisión técnica de los gobiernos locales.

Otra posibilidad es tomar como referencia a las Mesas de Concertación de Lucha contra la Pobreza que este gobierno ha desaparecido.

Los Núcleos Ejecutores Comunales tienen la ventaja de solicitar al gobierno local las obras que necesitan, pero, además, se encargan de vigilar el buen uso de estos mismos recursos.

Se sabe que el nivel de corrupción es casi nulo en el manejo de recursos a través de los Núcleos Ejecutores Comunales.

Si no tomamos estas precauciones podemos caer en un derroche interesado del siempre escaso dinero público.