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28 junio, 2011

Los límites marítimos Perú Ecuador que Chile no ve

El 8 de agosto, una semana después que Ecuador publicara su Carta Náutica IOA 42, con la delimitación marítima de su frontera sur con el Perú, señalamos que el paso siguiente era depositar dicho instrumento en las Naciones Unidas y esperar a que el Perú lo ratificara en todo o en parte. Ocurrió algo mejor: Los representantes del Perú y Ecuador ante las Naciones Unidas, los embajadores Gonzalo Gutiérrez y Diego Morejón, respectivamente, acudieron juntos a la sede de la ONU a registrar el instrumento.

Es decir, Perú y Ecuador convinieron en establecer de manera definitiva sus límites fronterizos marítimos. ¿Por qué es tan importante este acto? ¿Qué tiene de especial hacerlo en estos momentos?

El acto soberano y pacífico establecido por ambos países está revestido de una argumentación lógica muy fuerte cuyo razonamiento repercutirá en los magistrados de la Corte Internacional de La Haya, donde el Perú dirime una controversia jurídica que mantiene con Chile precisamente por límites marítimos fronterizos.

Si tres países (Perú, Ecuador y Chile) firman acuerdos internacionales tripartitos en 1952 y 1954 que según sostiene uno de ellos (Chile) son acuerdos de límites marítimos claros y contundentes ¿Por qué dos de ellos (Perú y Ecuador) deciden hoy establecer sus límites marítimos y comunicarlo al mundo a través de las Naciones Unidas? La respuesta es sencilla: porque los acuerdos firmados el 52 y 54 no eran de límites, sino de otra naturaleza; pesqueros para ser más precisos. Contrario sensu, si los acuerdos del cincuenta eran de límites ¿por qué carecen de coordenadas geográficas referenciales como sí las tiene el documento depositado por Perú Y Ecuador en la ONU?

En Chile podrán decir que el instrumento depositado por Ecuador y Perú ratifica el criterio del paralelo como referencia para establecer el límite marítimo entre dos países. Pero, la verdad, es que eso nunca estuvo en discusión entre Perú y Ecuador. El paralelo es el criterio para aquellos países que tienen islas, característica geográfica que sólo existe en el norte del Perú o al sur de Ecuador. Estos dos países nunca tuvieron “un tratado de límites marítimos fronterizos, pero sí un criterio homogéneo que no admite dudas”.

Como dice el canciller García Belaúnde: “Yo creo que (el acuerdo con Ecuador) es, quizás, la prueba más contundente de la razón de nuestra posición, nuestra posición ha sido que los acuerdos de 1952 y 1954 son acuerdos de tipo pesquero, lo que no delimita y si estos acuerdos son firmados por tres países -Perú, Ecuador y Chile- y dos de ellos, Perú y Ecuador, firman un acuerdo de límites marítimos es obvio que los acuerdos del 52 y 54 no son instrumentos de limitación por más que le quieran dar otras interpretaciones”.

En suma, Ecuador ha manejado con inteligencia su juego. Ha logrado delimitar su frontera marítima de común acuerdo con el Perú, substituyendo los acuerdos del 52 y 54 por un nuevo instrumento, su Carta Náutica, con puntos geográficos precisos expresados en grados, minutos y segundos; cosa que evidentemente no existe en los tratados tripartitos del cincuenta. Perú ha aprovechado esto para dinamitar la lógica de Chile de considerar como tratados de límite a lo que en realidad son acuerdos pesqueros. Y ahora esperamos que la Corte Internacional de La Haya llegue al mismo razonamiento. No existe límite fronterizo marítimo entre Perú Ye Ecuador, por lo que es necesario acordar un criterio que, en sentido de justicia y equidad, permita trazar una línea divisoria equidistante entre ambos países. Y el paralelo no es ni equidistante, ni justo, ni se aplica por la inexistencia de islas en el sur del Perú y Norte de Chile. Touché.

13 octubre, 2010

Perú, Chile, Ecuador: desajustando la correa

El embajador Luis Solari Tudela es un diplomático peruano sumamente valioso. Terminó su carrera pública como vicecanciller de la República en la gestión de Manuel Rodríguez Cuadros. Pero a lo largo de toda su vida ha dado muestras de lucidez, ponderación y firmeza en la defensa de los intereses del Perú.

Hoy lo entrevistamos en el programa que dirijo en Radio San Borja*. Y en pocos minutos desató la correa que Chile pretende ajustar en Ecuador, en relación a las “mayores seguridades jurídicas” que Ecuador exige para decidir su participación ante la Corte Internacional de la Haya en la controversia que sobre el límite marítimo fronterizo sostenemos con Chile.

Lo que propuso el embajador Solari Tudela fueron tres mecanismos de solución que permitiría ofrecer las seguridades que reclama Ecuador.

1. Firmar un tratado de límites marítimos entre Perú Y Ecuador. Sería la salida ideal. Ambos países han ratificado la no existencia de problemas en este aspecto; es más, comparten un criterio común respecto a la aplicación del paralelo geográfico. Si existiera verdadera voluntad política se formaría una Comisión Mixta Binacional y en breve plazo se levantarían los planos y cartas geodésicas necesarias. Pero esta solución enervaría a Chile. Y Ecuador no haría eso jamás.

2. Una solución más sencilla, que está en manos del Ecuador. Que el presidente Correa conteste la carta del presidente García. En una misiva personal, Correa le diría al gobierno peruano que los límites marítimos están acordados; adjuntaría la Carta Náutica que acaba de publicar y listo. El Congreso peruano analizaría las cartas de ambos mandatarios, evaluaría la Carta Náutica Ecuatoriana, discutiría el asunto y, finalmente, ratificaría la no existencia de problemas fronterizos terrestres o marítimos con el Ecuador.

3. Una solución más práctica que depende estrictamente del Perú. Pasaría porque nuestro país envíe a las Naciones Unidas su propia Carta Náutica de la Frontera Norte con Ecuador, tal como lo hicimos no hace mucho con las líneas de base y la Carta Náutica de la Frontera Marítima con Chile. Esta nueva Carta Náutica del Perú de su frontera norte coincidiría con la Carta Náutica Ecuatoriana. Y asunto arreglado.

Corresponde pues a Cancillería explorar con cuál de estas tres opciones Ecuador se siente satisfecho.

Por otro lado, como bien anota el embajador Solari Tudela, no deberíamos tampoco sobredimensionar la participación de Ecuador ante la Corte Internacional de La Haya.

Uno, porque hasta en tres oportunidades Ecuador ya se ha pronunciado oficialmente sobre la definición de la frontera marítima en los tratados del 52 y 54. Y esa posición no va a cambiar. Pero, principalmente, porque resulta invariable, el hecho que la presentación de la Carta Náutica del Ecuador –publicada recién en agosto de 2010– demuestra, en la práctica, que jamás han existido tratados de límites marítimos ni con Ecuador ni con Chile.

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* Programa “Primera Noticia” de Radio San Borja. FM 91.1. De lunes a viernes de 6 a.m. - 7 a.m. (www. radiosanborja.com)

12 octubre, 2010

Carta Náutica del Ecuador II: Piñera se ajusta la correa

El pasado 8 de agosto en este mismo blog dimos cuenta de la publicación del Ecuador de su Carta Náutica IOA42 colocando en blanco y negro el límite marítimo Ecuador-Perú y el Límite Marítimo Exterior – Sector Sur- de la República del Ecuador.

Un acto soberano del Ecuador, dijimos y nos ratificamos en ello.

Pero un acto unilateral, debemos reiterar. Legítimo, válido, pero unilateral. Y no podía ser de otra forma, porque NO EXISTE un tratado de límite marítimo fronterizo entre el Perú y Ecuador, como no lo existe entre Perú y Chile.

Lo que existe entre Perú y Ecuador es un criterio homogéneo para delimitar su frontera marítima. Utilizar el criterio de “paralelo” geográfico allí donde el contorno de las 200 millas marítimas de las islas perteneciente a uno de los países se monte, se superponga, con la proyección de 200 millas marítimas pertenecientes al otro país.

Eso es todo. No hay porqué alarmarse ni mucho menos por las recientes expresiones del presidente Rafael Correa quien acaba de señalar que “Si se ratifican con fortaleza jurídica esos límites, de acuerdo con la Carta Náutica (...), no veríamos necesidad de entrar en el proceso. Obviamente si no se ratifican esos límites, si (Perú) impugna esa Carta Náutica, pues tendríamos que considerar seriamente la posibilidad de que Ecuador forme parte del proceso de La Haya”.

Para que se produzca un impasse en este tema que obligue al Ecuador replantear su decisión y acordar acudir a la Corte Internacional de La Haya, tendría que pasar cualquiera de estas tres cosas:

1. Que Ecuador cumpla con el trámite de depositar su Carta Náutica ante las Naciones Unidas y que, efectivamente, ante esa misma instancia, el Perú observe en todo o en parte dicho instrumento jurídico.

2. Que el próximo Congreso peruano desconozca la validez de la carta personal enviada por el presidente Alan García al presidente Rafael Correa en la que corrobora que entre Perú y Ecuador no existen problemas de delimitación fronteriza terrestre o marítima.

3. Que Chile presione a Ecuador para que le exija al Perú un instrumento de “mayor seguridad jurídica” -en el tema de la delimitación marítima- que la carta personal del presidente García; como parece entenderse de las recientes declaraciones del Presidente Correa.

En todo caso, la Cancillería y el Congreso peruano deben actuar con la debida ponderación, pero también con claridad y firmeza, para conocer los alcances de la Carta Náutica del Ecuador y las implicancias que tendría para nuestro país su puesta en acción.

¿Modifica la Carta Náutica ecuatoriana el criterio común de asumir el “paralelo” allí donde la proyección de los mares de ambos países se superponen con la proyección de las 200 millas marítimas que contornean las islas existentes en la zona?

¿Qué mayores seguridades o qué otros instrumentos jurídicos puede exigir el Ecuador al Perú para no ir a la Corte Internacional de La Haya?

¿Observará nuestro país en todo o en parte la Carta Náutica del Ecuador?

Son preguntas que nuestras autoridades seguramente ya se han planteado y, es de esperar, las hayan resuelto. Como se ve, Chile no descansa. Ni se da tregua. Tal parece que el Presidente Piñera decidió ajustarse la correa.