
Hay dos horrores que el primer Gobierno de Alan grabó en el inconsciente colectivo: el Pan Popular y la Leche Enci. Quienes vivimos esa época recordamos aún ese amasijo oscuro, horneado de afrecho y cáscara de trigo, muy bueno para la digestión por la fibra que contenía, pero que revelaba el fracaso de la política económica intervencionista. Su complemento ideal del desayuno 85-90, era la leche Enci, harinoso lácteo con más propiedades laxantes que nutritivas.La pesadilla de esos años volvió a repetirse ayer cuando el premier Del Castillo convocó a su despacho a panificadores y especialistas para proponerles “encontrar la fórmula más adecuada para elaborar un pan de bajo costo y rico en proteínas”.
La idea era abaratar los costos del pan francés tradicional que amenaza con volver a subir de precio debido al aumento exponencial del precio del trigo en el mundo.
En los últimos meses la tonelada de trigo ha aumentado de 200 dólares a 350 dólares, obligando al gobierno a reducir a cero los aranceles de importación.
El Perú produce unas 300 toneladas de trigo al año e importa poco más de cuatro veces esa cantidad: 1 millón 400 mil toneladas.
Los desórdenes climáticos y la arremetida del maíz para biocombustible explican el decaimiento de la producción mundial del trigo.
El impacto que estos factores agroeconómicos exógenos tienen en países dependientes del cereal como el nuestro, es terrible.
Aquí el gobierno redujo los aranceles a cero, se aumento del sueldo mínimo en 50 soles (30 soles a partir de octubre y 20 soles desde enero), se anunciaron 40 mil empleos temporales para los sectores de escasos recursos, y se inició una campaña para promover el consumo de la papa en lugar del pan.
Todas estas medidas han resultado insuficientes. El pan ha pasado de 0.10 céntimos la unidad a 0.15 y amenaza con seguir subiendo.
De ahí que el Premier Del Castillo convocara ayer a su despacho a panificadores y representantes de productores, agricultores y molineros y les propusiera pensar en fórmulas alternativas.
La idea era preparar un pan más barato y con menos proporción de harina importada.
El que aparentemente ganó la prueba de economía y sabor aceptable fue la “chapla”, humilde pan cholo elaborado con harina local, achatado y chicloso de gran popularidad en la sierra peruana.
Todo iba bien hasta que a alguien se le ocurrió rebautizar al “chapla” como “pan popular”. Los asistentes se miraron y enmudecieron al recordar los viejos tiempos.
Precio del pan
Harina de trigo
Panificadores Perú
