La difusión en medios televisivos y prensa del encuentro que un grupo de periodistas tuvo, de manera casual, con el cabecilla del operativo militar neosenderista en Kepashiato ha irritado al gobierno.
Al punto que el ministro de Defensa y otros voceros del oficialismo sostienen que la prensa se excedió en el tratamiento de la información, en especial, debido a las declaraciones del camarada Gabriel ufanándose del asesinato de soldados y policías.
Una vez más se pretende sancionar al mensajero de la noticia.
La prensa tiene como razón de ser informar. E informar con la verdad. El encuentro con el grupo terrorista constituye, desde todo punto de vista, una primicia, aún cuando haya sido compartida por más de un medio de comunicación.
El valor del material periodístico obtenido consiste en haber mostrado de manera desnuda el verdadero rostro del grupo de senderistas de neo cuño que subsisten en esa zona del país.
El camarada Gabriel ha revelado su entraña asesina, cínica y fría, lo que a su vez ha permitido que, por contraposición, la población los rechace y se solidarice con los soldados y policías muertos y heridos.
El sistema de inteligencia tiene ahora material actual para hacer su trabajo. Tiene datos precisos de rostros, armas, sistemas de comunicación, desplazamientos, organización y mandos.
Puede que el hecho que un grupo de periodistas haya encontrado al camarada Gabriel en un punto cercano a Las Lagunas –centro de las acciones armadas de los últimos días– sea leído como un golpe a la moral de las fuerzas del orden. Pero no es así.
El encuentro periodístico tiene un valor informativo como cualquier otro producido entre dos fuerzas en conflicto en cualquier parte del mundo.
Además, si la zona era considerada un teatro de operaciones militares, en la práctica, no funcionaba de esa manera. Los periodistas no encontraron puntos de control en la carretera. Se desplazaron por más de cinco horas sin que en el camino de ida o al regreso se encontraran con algún destacamento militar.
Pero lo más valioso de la información periodística es que si el camarada Gabriel pensó utilizar a los medios de comunicación como cajas de resonancia para difundir su mensaje y ganar adeptos a su causa, se equivocó. La prensa no maquilló sus declaraciones y lo mostró tal cual. Un tipo curtido y pervertido por los horrores de la guerra. Hosco. Dogmático. Sin una pizca de humanidad, ni dolor, ni arrepentimiento, ni perdón, ante la muerte ocasionada.
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20 abril, 2012
17 abril, 2012
Guerra de Baja Intensidad en el VRAE
El uniforme comando que vistió el presidente de la República simboliza la decisión de ponerse al frente de las operaciones militares contra los terroristas que huyen en la selva cusqueña luego de liberar a 36 rehenes de las empresas de gas de la zona.Es su trabajo.Quizás donde mejor se siente. Analizando información. Dando órdenes. Desplegando tropas. Disponiendo medios. Ejecutando planes. Desarrollando estrategia.
A juzgar por las informaciones de los medios, la segunda fase del Operativo Libertad son acciones militares de “ablandamiento” y “persecución”; esto es bombardeos y ametrallamientos desde el aire y sembrado de patrullas o grupos operativos en diversos puntos del escenario en búsqueda del enemigo.
Los primeros estragos de esta dura etapa empiezan a sentirse. Ha habido enfrentamientos y bajas en Ayacucho, Huancavelica; y desplazados civiles en la zona de Lagunas, Echarate en la Convención, Cusco. El teatro de operaciones abarca, cuando menos, tres regiones.
Estamos -como bien dice el General Roberto Chiabra-, ante un conflicto de baja intensidad.
De acuerdo a los manuales militares, existen dos tipos de conflicto armado: la Guerra Regular y la Guerra de Baja Intensidad. La primera es entre ejércitos reconocibles que dominan partes de un territorio. La segunda tiene tres modalidades: Subversión (busca conquistar el poder; Narcotráfico (busca obtener dinero) y Terrorismo (busca golpear el poder).
El enemigo es una banda armada, con un discurso ideológico, pero cuyo objetivo principal –tomar el poder- ha sido cambiado por el soporte armado que brinda al narcotráfico. Ellos le llaman a eso “impuesto de guerra”, pero, aún cuando levanten el puño y entonen canciones por la liberación popular, han perdido su raíz ideológica. No buscan ya conquistar el poder, sino, ganar dinero.
De ahí que sus principales demandas en el reciente suceso de toma de rehenes en Kepashiato haya sido la recompensa monetaria. A cambio de la liberación de los rehenes, las huestes de los Quispe Palomino exigían a las empresas 1 millón 200 mil dólares mensuales. No reivindicaban la libertad de ninguno de sus compañeros presos, menos de Abimael Guzmán a quien consideran un traidor, ni de Artemio a quien ven como competidor.
La banda armada de los Quispe Palomino cuida su territorio; las rutas de acceso, paso y salida de la droga que se produce en esa zona. La solución por lo tanto no es sólo militar. Es social. Se necesita presencia del Estado.
El Modelo San Martín -cultivos alternativos como cacao y café por coca-, no funciona en el VRAE porque allí no existe carretera para transportar los productos. Tampoco hay escuelas, ni hospitales, ni agua, ni desagüe. Sólo existe coca y de muy buena calidad.
No se trata, por eso, de aumentar bases militares en Vizcatán. Mantenerlas es costosísimo. Hombres, pertrechos y alimentos deben llevarse usando helicópteros y mover éstos semanalmente equivale a una fortuna. Además, está el inconveniente del aislamiento que favorece ataques y emboscadas sorpresivas.
La guerra se gana psicológica y militarmente, pero la victoria se sostiene social y políticamente. Es momento que el Estado haga su tarea.
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06 septiembre, 2009
In Memoriam de los caídos en el VRAE
Ver estas escenas grabadas y editadas por el mayor FAP Angel Vejarano -caído en la emboscada de Sinaycocha-, nos reafirman el reconocimiento que como sociedad le debemos a nuestros soldados. Ellos combaten en nombre de todos nosotros en las alturas del VRAE, enfrentándose a un enemigo invisible que ataca sin piedad. El helicóptero que los terroristas derribaron hace unos días fue incendiado junto a los cuerpos de los valerosos soldados. El enemigo ha fortalecido su poder de fuego llevándose armas y municiones de largo alcance. El gobierno es responsable de la ineficacia de la lucha antiterrorista. ¡Basta ya de homenajes y minutos de silencio! ¡Acción y eficacia ahora!
20 abril, 2009
¿Se está vietnamizando el VRAE?
Acaba de empezar la ronda de consultas de la Presidencia del Consejo de Ministros para elaborar una estrategia para enfrentar el problema del VRAE que tiene tres aristas: narcotráfico, terrorismo y pobreza; quizás en orden inverso.Pero antes de empezar a delinear cualquier cambio de estrategia valdría la pena conocer la que se aplica actualmente cuyo resultado es casi 40 soldados caídos en emboscadas a patrullas del Ejército.
Recién ahora sabemos, por el Comandante General del Ejército, Otto Guibovich, que en ese lapso también se han registrado al menos 25 bajas senderistas.
En términos sencillos el Ejército insiste en basar su estrategia en el VRAE en el control territorial. El Neo Sendero, en cambio, responde con emboscadas y movimiento de tropas. La diferencia entre uno y otro es táctica. El Ejército combate con métodos de guerra convencional. El Neo Sendero responde con guerra de guerrillas.
El método convencional propone, por ejemplo, patrullar las escarpadas e inhóspitas cumbres del Vizcatán para adueñarse del terreno y colocar bases. La guerra no convencional, en cambio, responde con movimientos rápidos, ataca y se retira, se agazapa en túneles, desde donde maneja los tiempos de entrar en combate.
El general Guibovich lo ha dicho con claridad: “… ellos tienen la fortaleza del conocimiento del terreno. Hay quebradas que están conectadas por túneles, uno los sigue por un lado y de pronto desaparecen y pasan a otro escenario. Son 20 años que están ahí, tienen túneles, pasajes escondidos. Esa es su ventaja”.
Los túneles en la selva recuerdan la táctica aplicada por el Vietcong contra el Ejército norteamericano en Vietnam. Aquí se cobijan, viven y pelean.
Los militares peruanos se enfrentan pues a un enemigo invisible que además ha cambiado su relación con la población, que maneja más recursos económicos y que logísticamente está mejor armado.
Los Neosenderistas rehuyen el combate frente a frente a las fuerzas del orden. No permanecen mucho tiempo en el mismo lugar y probablemente se refugien por largo tiempo en sus túneles.
La del VRAE será una guerra larga y cruenta. El campo militar es el más sacrificado. Pero si se le deja huérfano de apoyo social y político, será también el más desgastado.
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16 abril, 2009
¿Qué espera Yehude para ir al Congreso?
Es un error mayúsculo que el presidente del Consejo de Ministros no asista hoy al Congreso. Ninguna reunión del Ejecutivo puede anteponerse al llamado de la representación nacional. Nos guste o no la calidad de representantes que tenemos. Es el primer poder del Estado y merece el respeto que la jerarquía normativa le otorga.Enviar al ministro de Defensa es dejar la explicación de la estrategia antiterrorista en el campo militar. Precisamente el error de esa estrategia es divorciar el campo político de la acción militar. Si no fuera así, el Ministerio de Economía no evitaría abrir la faltriquera para apoyar el plan de cultivos alternativos y los presupuestos para los gobiernos regionales y municipales de la zona.
El problema -como se ha dicho-, no sólo es dinero, es dirección política.
El Ejército no puede estar reclutando jovencitos para enviarlos como carne de cañón, mientras los camiones cisternas de kerosene siguen entrando al VRAE, en una zona donde principalmente se cocina con leña.
El principal corruptor de esa zona es el narcotráfico. El terrorismo es ahora su brazo armado. Y si el narcotráfico sustenta la economía de la región, difícilmente la población estará en su contra. Por eso es necesario un plan integral: desarrollo y combate. O viceversa si se quiere. Pero no sólo bombas y balas. Y menos jovencitos sin preparación llevados mediante leva.
Para eso se necesita al presidente del Consejo de Ministros en el Congreso. Para que responda qué política de desarrollo piensa aplicar el gobierno en el VRAE. Para que diga claramente por qué el MEF se resiste a financiar obras de desarrollo social. Para que responda por qué no se incentiva un programa de control de los combustibles en la selva. Para que asuma, en fin, su papel de conductor del gobierno.
Al ministro de Defensa ya lo hemos escuchado suficiente. Y no se puede pedir más a un señor que lejos de carecer de voluntad de renuncia, tiene la habilidad de moverse pendularmente en el limbo de las indefiniciones y seguir como si nada.
Antero pensó que encaramándose en la dirección política de defensa tendría el espacio para trabajar una futura candidatura presidencial, pero lo único que ha conseguido es despintarse como pre-candidato siquiera.
Yehude Simon debe ir hoy o mañana al Congreso. No puede eludir su papel de gestor del día a día del gobierno. Y debe hacerlo no para explicar cuántas pulgas han muerto –como ha dicho-, sino para que nos diga claramente que hará para combatir plagas más urticantes como las que tenemos en el VRAE.
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