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09 julio, 2009

Se busca Premier

Finalmente, el premier Simon le entregó al presidente García su carta de renuncia irrevocable. Es una redundancia, digamos. Un gesto a futuro. Y un compromiso de lealtad por lo que se lee. “Como usted sabe, querido presidente, he asumido, como debe ser, el costo político de esta desgracia (Bagua) que marca a toda la patria, y lo asumo con el respeto que le tengo al país y la lealtad a su gobierno”.

Casi de inmediato, los medios se enfrascaron a un nuevo capítulo de esta telenovela sin fin que es la política en el Perú: ¿Y quién será el nuevo premier?

Aunque la verdad, desde hace semanas hay en Palacio un cartelito que dice: “Se busca premier”. Lo que no aparece son las características del postulante al cargo. Si el presidente García entendiera que el gobierno es la administración de un equipo y no de un iluminado, he aquí algunos requisitos que debiera tener el nuevo jefe de gobierno:

- Espíritu concertador antes que confrontador. La lista de lavandería de compromisos asumidos dejada por el saliente premier, obliga a seguir negociando con las organizaciones en conflicto, llegar a acuerdos y colocar una nueva agenda. Un pechador no ayudaría a García en la tarea de apaciguar el clima de crispación que se vive principalmente en el interior del país.

- Un político con manejo técnico y no un técnico sin olfato político. Se necesita cintura para asumir el premierato. Ñeque como se decía antes. Y una gran capacidad de interlocución. La diferencia entre el político y el técnico es que el primero sabe lo que quiere, el segundo sólo eso. Las decisiones de Estado son decisiones políticas antes que recetas técnicas.

- Hombre altamente ejecutivo. Acostumbrado a empujar el carro, un organizador nato que monitoree el gasto público con profundo sentido social. Su tarea debe ser subir la valla del presupuesto ejecutado. Y mejorar el gasto social. Que no corra. Que cumpla. En pocas palabras, un hombre-orquesta. Con visión de largo plazo, pero, sin descuidar el corto plazo.

- Limpio de espíritu y obra. Es lo más difícil. Sin rabo de paja o anticuchos –o que los haya saldado si los hubiere tenido. Alguien capaz de asumir la tarea en serio de de luchar contra la corrupción. Que no se deje presionar ante lobies e intereses particulares en el entorno del poder. No es un ángel, ni un ser divino. Es un hombre correcto, simplemente.

Veamos ahora los candidatos: Pedro Pablo Kuczynski, Javier Velásquez Quesquén, Raúl Diez Canseco, Alex Kouri, José Antonio Chang, Rafael Rey, Fernando Barrios, Roque Benavides, José Chlimper… ¿se acercan al modelo arriba descrito?

04 julio, 2009

Simon, el adios y el faenón persistente

La sensación más evidente de fracaso del paso de Simon por el premierato es que se va como vino: sin presentar – ni menos aplicar- un plan anticorrupción que necesita el país para airear el aire nauseabundo que invade al gobierno en este tema.

Recuérdese que Simon fue llamado para superar la crisis política que produjo el faenón de los Petroaudios y que involucró al entonces premier Jorge del Castillo y terminó con Rómulo León tras las rejas. Ocho meses después, la computadora del “aceitador” sigue sin abrirse; Del Castillo es nuevamente voceado para regresar al premierato y León está a punto de irse a su casa.

Se dirá que esto corresponde al Pode Judicial, que no corresponde a las funciones de un premier. Y es verdad. Pero la sensación de que Simon fue llamado para detener el avance de la corrupción e insuflar decencia y rectitud al gabinete también lo es. Y ocho meses después, las aguas negras se vuelven en un reflujo gravitacional inevitable.

El decreto de urgencia aprobado en ausencia del ministro de Economía –aprovechando que éste se fue de viaje-, firmado por su reemplazante de turno, el ministro de Educación, compadre del Presidente de la República, mediante el cual se pretende desconocer la licitación de las obras de Taboada para convocar a nuevo concurso –seguramente arreglado-, deja a Simon en un papel indecoroso.

El buen hombre que en el fondo es Yehude Simon, sincero y buenote para la política, con ese candor e inocencia tan propios de los arrepentidos y conversos, no merecía un final tan deslucido. No puede ser que avale con su firma un arreglo de cloaca, literalmente.

Por otro lado, su enfado ante la excarcelación de Rómulo León y su enfrentamiento con el presidente del Poder Judicial, Javier Villa Stein, es una reacción de coraje sincero, pero también señal de abatimiento ante la proximidad de subir a la inevitable horca política. Y una vez más, prueba de que tampoco en este caso su voz se dejó sentir.

Su proyecto de cruzada nacional contra la corrupción no pasó de un tímido spot publicitario –el único que grabó en toda su gestión- el mismo que terminó hecho polvo ante la sensación de manejo de cosas turbias que la población percibe en el gobierno, según todas las encuestas.

De nada le valió al saliente Premier que se salvara de la censura política. El gobierno, en lugar de aprovechar esta circunstancia y dar un giro político a la situación de indefinición y parálisis en la que nos encontramos, utiliza las cortinas caídas del cielo –difundiendo grabaciones del interrogatorio policial a Agencia Meza-, para continuar haciendo “faenones” como la anulación de la concesión de la planta de Taboada o la excarcelación de Rómulo León.

Que la policía haya despedido a Meche Cabanillas con la medalla “Corazón Policial” en el pecho y Yehude Simon haya recibido la suya de manos del Sindicato Único de Trabajadores del Poder Judicial, es sólo una situación paradójica, un chiste cruel de dos de los mayores fracasos de este régimen; coincidencia inequívoca de que en política, las cosas no siempre son lo que se ve, sino lo que parece.

26 junio, 2009

Gobierno post Bagua: inter peleado con la verdad

Independientemente de los resultados de la votación del próximo martes en el Congreso, el gabinete Simon ya ha sido sancionado.

La opinión pública ha censurado al Premier y a la ministra del Interior. Y ha sancionado, sobre todo, al Presidente de la República. 9 puntos de caída en su popularidad, según Ipsos-Apoyo, y 8 puntos según CPI.

Una vez más, la calle se ha adelantado a la opinión del Congreso.

La interpelación ha ayudado, sin embargo, a esclarecer algunos hechos en la trágica cadena de equivocaciones y apresuramientos:

Miércoles 3 de junio de 2009:

En reunión del Consejo de Ministros, realizada en Palacio de Gobierno, el presidente García ordena desbloquear la carretera Tarapoto – Yurimaguas, tras casi dos meses de diálogo infructuoso.

Pide que se realice sin costo de vidas humanas. Guapea a Meche por su “debilidad” y demora en dar la orden de ingreso a la policía para recuperar las carreteras.

Ministra Vildoso se opone a empleo de la fuerza pública. Pide agotar esfuerzos para seguir dialogando. Teme derramamiento de sangre.

El premier Yehude Simon –el negociador del régimen, el hombre que otorgó a Pizango el poder de representación de todas las etnias amazónicas- acata la decisión del presidente de la República.

Jueves 4 de junio de 2009:

Se reúne el Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y los ministros de Defensa y del Interior para planificar el operativo de desbloqueo, dando cumplimiento a lo dispuesto por el Presidente de la República en el Consejo de Ministros.

Se acuerda realizar el operativo enviando como refuerzos a tropas del Ejército. No 800 como se dijo, sino sólo 140.

A las 8 de la noche de ese mismo día, la ministra del Interior recibe la llamada del Director de la PNP, comunicándole que el operativo se realizará al día siguiente a las cinco de la madrugada.

Afirma tener información por escrito. En todo caso, la ministra no opina en contrario. Confirma el operativo. ¿Informa al Presidente de la República? No se sabe. Es altamente improbable que no lo hubiera hecho.

Un operativo de semejante envergadura no puede realizarse sin conocimiento del jefe del Estado. Si lo hizo, ¿por qué no lo objetó García? Porque estaba apurado por desbloquear la carretera. Porqué hasta entonces –y aún después de los hechos- estaba convencido que el problema había sido un “exceso de diálogo”.

¿Y Simon? Probablemente diga la verdad: nadie le avisó y se enteró por los medios. Por RPP ese mismo día. Quizás. De ahí su espíritu de Mahatma de cargar con su cruz por todo el país.

Viernes 5 de junio de 2009:

Lo que ya sabemos. 24 policías muertos 10 civiles muertos y más de 200 civiles heridos. Muchos heridos de bala.

Dos semanas después, nadie en el gobierno asume su responsabilidad. Por el contrario, voceros oficialistas -políticos y periodistas- insisten en culpar a los organizadores de la protesta y a infiltrados terroristas-nacionalistas-evochavistas.

21 junio, 2009

Los segundos afuera de Yehude

Para estar a tono con el clima boxístico que nos acaba de regalar Kina Malpartida, digamos que el premier Yehude Simon está al borde del K.O. técnico, aguantando un duro castigo, pero esperanzado en recuperarse en el descanso, tomar un segundo aire y esperar las tarjetas de los jueces. En los planes de este magullado luchador no está por cierto besar la lona, ni menos tirar la toalla.

El campanazo final será este 24 de junio cuando el Congreso lo interpele por partida doble: para que responda quién dio la orden de iniciar la retoma de las carreteras en Bagua –con el saldo lamentable de muertos y heridos que todos conocemos-, y para que explique las marchas y contramarchas del gobierno en la intervención de Panamericana Televisión.

Las fintas y los pasitos de avispa que el premier ha dado en los últimos días conversando con los líderes amazónicos de la selva central y pactando con ellos la derogatoria de los decretos 1064 y 1090 sin consultar a las bancadas con las que días atrás había acordado la suspensión permanente, han entusiasmado a algunos comentaristas reconociendo su estilo desordenado, pero efectivo.

El round final de este miércoles tendrá que seguirse de pie luego que desde su esquina -previos masajes y aire de toalla en la cara- el entrenador ha empujado a su pupilo al centro del entarimado para que termine la pelea a puño limpio.

Simon irá al Congreso para asumir la interpelación planteada por el nacionalismo y otros grupos opositores esperanzado en salir bien librado de este combate. Si sortea la censura, el campanazo final pueda que demore. Si eso ocurre el premier habrá logrado emular a Kina y habrá retenido su título por un tiempo más.

No será fácil. Pero ya el peleador ha sido soltado al ring “censúrenlo, pues, censúrenlo”, y aunque contará con el respaldo de la tribuna aprista, su mejor defensa dependerá de lo que él solo pueda hacer en el entarimado.

Corren las apuestas. Hay quienes creen que el challenger se recuperará en el minuto final y cual Rocky Balboa encimará a su rival y con un juego de golpes que más salen de las tripas que de las manos, logrará alzarse con la victoria.

Otros en cambio, creemos que por más esfuerzos que haga este hombre, el castigo que ha soportado es irreparable, el aire se le ha agotado y las piernas ya no le dan.

Por más trabajo de cintura que haga, por más que mantenga la guardia en alto y se defienda con jabs intermitentes la cuenta regresiva de este player, Kid Yehude Simon, ha comenzado.

A Yehude se le ha contado la cuenta de protección, se le ha limpiado los guantes –manchados de sangre, señal del fiero combate-, y se le está pidiendo que continúe la velada.

Molido a golpes, el momento del campanazo final está cada vez más cerca.

17 junio, 2009

Retroceder ahora, rendirse nomás...


Jaqueado por su propia incompetencia, con el conflicto amazónico extendiéndose de la selva alta a la selva central y al sur del país, el aeropuerto de Andahuaylas tomado, el gobierno, finalmente, retrocedió.

No ha sido un súbito estado de conciencia. Ni sólo una solución de paz. Simon ha tenido que desdecir al propio Simon, que defendió primero la legalidad de los decretos, apoyó luego la suspensión de los mismos y ahora propone su derogatoria.

Más que ceder, el gobierno ha reaccionado ante un panorama social que podía degenerar en algo más serio a juzgar por los conflictos in crescendo en diferentes puntos del país.

Si la protesta en Bagua originó la disparada de precios en esa zona, la paralización de la selva central amenazaba la economía de precios de la capital de la República.

Según Perú Cámaras más de 500 millones de soles se perdieron por las carreteras bloquedas en la selva.

Así, un Yehude estresado, nervioso, no tuvo más alternativa que comprometerse con los representantes indígenas a presentar un proyecto ante el Congreso para derogar los decretos 1090 y 1064. Y lograr que, de inmediato, se despejen las vías troncales de Junín.

La bancada aprista no fue consultada. El ministro Brack fue el único que se pronunció en un primer momento sólo para decir que la derogatoria de los decretos legislativos era un “retroceso”, no del gobierno, sino del país.

Pero no se crea que este paso atrás -no confundir con traspiés- anunciado hoy por el moribundo Simon salva a Simon.

Sería un nuevo error del Presidente García no aceptarle la renuncia al Premier.

La foto de Simon conversando en una misma mesa con los dirigentes de las comunidades amazónicas, debió tomarse antes del 5 de junio. No haberlo hecho es su responsabilidad y tendrá que asumirla.

Insistir entonces en mantenerse en el cargo es seguir pulverizando su escaso capital político. Y no ayuda –como a él mismo le gusta decir- a mantener la gobernabilidad.

Se necesita un paso más audaz que el de poner su cargo a disposición, una vez superada la emergencia.

Se requiere una medida simple y clara: renunciar irrevocablemente. Y dejar una carta en la que explique porqué claudicó a sus principios y defendió una legislación que causó tanta muerte entre peruanos.

16 abril, 2009

¿Qué espera Yehude para ir al Congreso?

Es un error mayúsculo que el presidente del Consejo de Ministros no asista hoy al Congreso. Ninguna reunión del Ejecutivo puede anteponerse al llamado de la representación nacional. Nos guste o no la calidad de representantes que tenemos. Es el primer poder del Estado y merece el respeto que la jerarquía normativa le otorga.

Enviar al ministro de Defensa es dejar la explicación de la estrategia antiterrorista en el campo militar. Precisamente el error de esa estrategia es divorciar el campo político de la acción militar. Si no fuera así, el Ministerio de Economía no evitaría abrir la faltriquera para apoyar el plan de cultivos alternativos y los presupuestos para los gobiernos regionales y municipales de la zona.

El problema -como se ha dicho-, no sólo es dinero, es dirección política.

El Ejército no puede estar reclutando jovencitos para enviarlos como carne de cañón, mientras los camiones cisternas de kerosene siguen entrando al VRAE, en una zona donde principalmente se cocina con leña.

El principal corruptor de esa zona es el narcotráfico. El terrorismo es ahora su brazo armado. Y si el narcotráfico sustenta la economía de la región, difícilmente la población estará en su contra. Por eso es necesario un plan integral: desarrollo y combate. O viceversa si se quiere. Pero no sólo bombas y balas. Y menos jovencitos sin preparación llevados mediante leva.

Para eso se necesita al presidente del Consejo de Ministros en el Congreso. Para que responda qué política de desarrollo piensa aplicar el gobierno en el VRAE. Para que diga claramente por qué el MEF se resiste a financiar obras de desarrollo social. Para que responda por qué no se incentiva un programa de control de los combustibles en la selva. Para que asuma, en fin, su papel de conductor del gobierno.

Al ministro de Defensa ya lo hemos escuchado suficiente. Y no se puede pedir más a un señor que lejos de carecer de voluntad de renuncia, tiene la habilidad de moverse pendularmente en el limbo de las indefiniciones y seguir como si nada.

Antero pensó que encaramándose en la dirección política de defensa tendría el espacio para trabajar una futura candidatura presidencial, pero lo único que ha conseguido es despintarse como pre-candidato siquiera.

Yehude Simon debe ir hoy o mañana al Congreso. No puede eludir su papel de gestor del día a día del gobierno. Y debe hacerlo no para explicar cuántas pulgas han muerto –como ha dicho-, sino para que nos diga claramente que hará para combatir plagas más urticantes como las que tenemos en el VRAE.

24 febrero, 2009

Frente Apra-izquierda: de la fricción a la ficción


Un poco tarde llega la propuesta del Premier Yehude Simon de formar un frente con el APRA para el 2011-2016. Unos ochenta años tarde, cuando la izquierda en el Perú disputaba con el APRA el mismo espacio -las masas obreras y campesinas de la década del treinta. O treinta años tarde por lo menos, cuando la izquierda unida –por primera y única vez en su historia- estuvo cerca de llegar al poder por elección popular.

Demasiada agua ha pasado bajo el puente desde entonces y la Izquierda no es ni el partido de masas, ni el colectivo dirigencial unido que una vez fue. Tampoco el APRA es hoy el movimiento social anclado en las luchas populares y las calles.

Todo lo contrario, en su segunda llegada al poder, le disputa más bien terreno a la derecha; gobernando para los ricos.

De manera que la propuesta del premier es –por decirlo de algún modo- desfasada y desligada de la realidad.

Un desesperado intento por mantener su alicaída cuota de poder.

Una finta, un quiebre de cintura, ante la llegada de Meche Cabanillas, con apetitos de timonel en este nuevo periodo.

Pero, si fuera el caso un pacto contra natura entre la izquierda y el APRA, uno se preguntaría con cuál de todas las izquierdas tendría que pactar el APRA.

¿Con la izquierda tradicional y sindicalista de Mario Huamán? ¿Con la izquierda inorgánica de Javier Diez Canseco y las ONGS?, ¿Con la neo izquierda nacionalista de Ollanta Humala?, ¿Con la izquierda incendiaria de Nelson Palomino y sus huestes cocaleras?

¿No habrá querido decir en realidad Yehude Simon: pactemos con la izquierda humanista que yo represento?

Más allá de a los lambayecanos -ante quienes acaba de renunciar la representación que como presidente regional recibió en las urnas- ¿a quién representa el ciudadano Yehude?

Su propuesta suena más bien a un boleto de permanencia en el puesto, antes que a una propuesta viable políticamente.

En el fondo lo que quizás está queriendo decirles a los apristas es “Sigamos juntos, compadre”, “Mira que yo propongo seguir con la teta del poder”.

Conocíamos las buenas intenciones y honradez del premier Yehude Simon. A ellas habrá que agregarle ahora la de su vocación por la política-ficción, una buena forma de evitar la real y urticante “política-fricción”.

20 octubre, 2008

Nuevo paradigma económico y decisiones políticas locales

El mundo asiste a un nuevo paradigma. El libre mercado ha sido puesto en el diván, acusado de no resolver por sí solo todas las cosas. En situaciones de crisis –como se acaba de ver- necesita del Estado.

Estados Unidos y Europa inyectaron miles de millones de dólares y euros del tesoro público a bancos y financieras privados declarados en bancarrota debido al crecimiento desproporcionado de créditos burbuja que se inflaron hasta volverse impagables.

En este nuevo paradigma la política acude en auxilio de la economía, acabando con el reinado del sofisma liberal de que el mercado lo puede todo y que el Estado, lo mejor que puede hacer, es no intervenir en la Economía.

Pero, mientras el debate académico se instala en el mundo, las consecuencias de este nuevo orden se sienten de manera real en el comportamiento de los mercados desarrollados.

Tardará un tiempo recuperar la confianza en el mercado. Mientras eso ocurra, una ola recesiva se instalará en el mundo, esperándose un mayor impacto en nuestros dependientes mercados subdesarrollados, encendiendo el botón de alerta de los tableros polìticos.

El primer mundo comprará menos y nosotros pagaremos los platos rotos. En este escenario, el Perú deberá resolver si aplica una política económica contracíclica –es decir, el Estado suelta dinero para amortiguar la recesión- o, si por el contrario, espera con la billetera cerrada cuidando que no se desboque la inflación.

Inflación o recesión parece ser el dilema.

Agreguemos a ello el factor popularidad presidencial y entenderemos la magnitud del problema.

Si se acelera el gasto público, se calienta la economía y se genera más inflación. Si no se hace nada, nos devorará la recesión y el desborde popular será inminente.

¿Qué ha decido el Presidente García?

Pues algo muy cómodo. Retroceder sus piezas partidarias. Llamar a Yehude Simon. Y dejarlo que asuma y comparta la responsabilidad de enfrentar este dilema político-económico.

La recompensa bien vale la pena: el fracaso y la salida inmediata empujado por la agudización de la crisis… o el éxito en la gestión y la candidatura presidencial asegurada. Es un juego de todo o nada. No hay término medio.

15 octubre, 2008

Yehude Simon: tiempo al tiempo

El tiempo dirá si Yehude Simon es sólo una pieza fusible para el presidente García y termina quemado o si, por el contrario, se convierte en una figura política nacional con opción real para el 2011.

Varias cosas conspiran para que se perfile la segunda opción. La primera de ellas es aceptar que García ha cambiado. Es decir, que ante una situación de inestabilidad política por una denuncia de corrupción –como es el caso del Petrogate-, el jefe del Estado decide compartir el poder y luchar a fondo contra la inmoralidad.

Como dicen en México: “Tendría que llover primero de abajo pa’ arriba, pa’ creer eso, compadre”.

La segunda valla es que la situación económica mundial está tan complicada que difícilmente se puede mostrar resultados inmediatos. El recorte presupuestal es serio y Yehude tendrá que batallar primero con el Ministerio de Economía antes de intentar dialogar con las regiones y sindicatos.

Pero, el tercer obstáculo es quizás el mayor de todos. El Premier tendrá que sortear las cáscaras de plátano que le pongan los propios apristas desde el poder cuando lo vean con ganas de hacer cambios y de arrinconar a los partidarios enquistados en todo el aparato público.

La ministra Vildoso será entonces una especie de fiel de la balanza para medir la puja interna por el poder entre apristas y simonistas. Si Arana sale de Foncodes, entonces, es posible colegir que, en verdad, Yehude quiere -y puede- hacer cambios.

No hacerlo, lo dejaría como una pieza temporal en el ajedrez del poder; igual que Federico Salas en el último periodo del fujimontesinismo: un premier con más buenas intenciones que decisiones. O cercano, quizás, al papel del Javier Valle Riestra en el Fujimorato: un iluso y obtuso político que pensó que era posible cambiar al monstruo desde dentro.

Un Yehude Simon chamuscado no es algo que le haga bien al país, deseoso de nuevas figuras políticas que asuman con eficiencia y honradez las riendas del gobierno y del país.

14 octubre, 2008

Yehude: el equilibrio que necesitaba García

Los chinos escriben la palabra crisis con una grafía doble: problema y oportunidad. La movida del presidente García de llamar a Yehude Simon como Presidente del Consejo de Ministros es una de lectura oriental de la crisis. Mirar hacia delante.

El tablero político se ha realineado. García ha movido las fichas y ha logrado conjurar una crisis cubileteando aquí y allá configurando un escenario que irá delineándose conforme Yehude se acentúe o no en el Gobierno.

Desde el punto de vista de García, tener a Yehude entre sus filas le permite arrancar las banderas sociales a sus opositores: Ollanta Humala, Alejandro Toledo y las diversas izquierdas. Yehude es una mejor cara para apaciguar a movimientos sociales o gremios sindicales díscolos.

Si algo le faltaba a éste régimen era su vínculo con lo social. El calificativo de “Presidente de los ricos” que Toledo y Lourdes Flores pusieron a García colocaba al gobierno aprista no sólo a la derecha, sino de espaldas a la gran mayoría del país. Y en este terreno, el presidente regional de Lambayeque es un personaje identificado por su perfil de líder social que actúa como un contrapeso político, devolviendo el equilibrio que el régimen necesitaba.

García logra asimismo dar la sensación de que realmente está comprometido en la lucha contra la corrupción, colocando a un premier del que no se puede dudar de su honrabilidad.

Independientemente del curso de las investigaciones respecto al escándalo del “Petrogate”, García muestra tener un sensible olfato político para en una sola movida deshacerse del sector podrido de su gobierno evitando que la gangrena le alcance, convocar al opositor más racional y sensible de la izquierda, dejando sin discursos a sus principales opositores y, por si fuera poco, comprar tiempo para mantener su gobierno, a costa de todo.

* Una semana fuera del país y miren todo lo que ha pasado... así es mi Perú, un lugar donde los periodistas no se aburren...