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13 mayo, 2008

ALC-UE: Alimentos biocombustible o biocomestible

El precio de los alimentos, incluido como tema de debate en la Cumbre ALC-UE, pondrá a América Latina en un dilema: apoyar la generación de biocombustibles o no. Porque detrás de la crisis de alimentos que denuncia la FAO y el Banco Mundial, está la crisis energética, producto del alza del precio del petróleo.

La sustitución del combustible fósil por bio-combustibles ha generado que las tierras que antes se dedicaban al cultivo de maíz o soja para la industria alimentaria se orienten ahora para la producción de etanol.

Cada país tiene y defiende sus intereses en este tema lo que, obviamente, genera puntos de encuentro y distanciamientos que con seguridad se expondrán en la reunión interregional que empieza pasado mañana en Lima.

Cómo serán las cosas que en bio-combustibles Lula es aliado de Bush y contrario a Fidel Castro. Chávez denuncia al imperialismo por usar alimentos para llenar los tanques de los carros de los ricos; mientras que Lula señala que es un mito que el etanol impacte sobre el hambre de los pueblos. Todo lo contrario, afirma, los campesinos pobres que no tenían alternativa de tener cultivos rentables ahora puede sembrar caña de azúcar para producir etanol.

El Perú, por lo pronto, ya adelantó su opinión negativa al respecto: “Necesitamos volver los ojos a la producción de alimentos y dejar de lado o graduar este cambio de uso de tierras hacia el etanol, que está haciendo mucho daño mundial. Al querer cambiar petróleo por etanol hemos entrado a una trampa que resulta peor”, ha dicho recientemente el Presidente García.

Se calcula que la producción mundial de biodiesel y bioetanol fue de 47,4 millones de toneladas el 2007, de los cuales, 39,5 millones de toneladas fueron etanol. Estados Unidos es el primer productor con 19,5 millones de toneladas, le sigue Brasil con 14,9 millones de toneladas, la Unión Europea con 1,8millones de toneladas y China con 1,27 millones de toneladas.

En cuanto a biodiesel, la producción total registrada el 2007 fue de 7,9 millones de toneladas. El principal productor es Alemania con 2 millones de toneladas, Estados Unidos con 1,2 millones, Francia con 1,15 millones e Italia con 550.000 toneladas.

Estados Unidos y Brasil representan un 70 por ciento de la producción mundial de etanol y desde marzo del 2007 tiene un acuerdo conjunto para investigación y comercialización del sustituto del petróleo.

Corresponde ahora al resto de América Latina participar de este debate y definir si se pliega a la política del Brasil y Estados Unidos de impulsar los biocombustibles o de preservar sus tierras para sembrar para comer como plantean Castro y Chávez.



20 abril, 2008

Popularidad y corrupción coctel explosivo



A poco menos de tres meses de cumplir dos años de gobierno, la corrupción se ha convertido en el principal problema de la segunda gestión del Presidente Alan García. Esta sensación de que la coima, el arreglo y el robo cunden en la administración pública se ha vuelto a instalar en la percepción pública, desplazando a problemas como la falta de empleo o la pobreza.

Al fantasma de la inflación se ha sumado ahora el fantasma de la corrupción, el mismo que se enseñoreó en su primera administración, tanto que el lema que triunfó en las elecciones de 1990 fue precisamente el que enarboló "Honradez, Tecnología y Trabajo".

A fines del primer gobierno aprista la gente estaba harta de la ineficiencia administrativa, la hiperinflación, pero también de la corrupción generalizada expresada en los emblemáticos Dólares MUC, las compras sobrevaloradas y el copamiento partidario del Estado.

Estos mismos males vuelven ahora. La corrupción lleva al descontento y éste al calentamiento social; ingredientes que afectan la popularidad presidencial. "Todo está podrido", parece pensar la gente. "Otra vez los apristas; han entrado a robar". La opinión pública es devastadora.

García viene cayendo sostenidamente desde setiembre del año pasado en que tuvo 44%. El 26% que tiene hoy representa una caída de casi 55% en 7 meses. El presidente ha vuelto casi a los márgenes de apoyo obtenido en la primera vuelta electoral (24,3%).

Esto explica el mal humor presidencial de estos días.

Y, lamentablemente, explica también las acciones desesperadas -como el reparto de bolsas de alimentos-, diseñadas por un grupo de amigotes del Jefe del Estado, con el único fin de recuperar la popularidad presidencial.

Corrupción y popularidad presidencial es un cotel muy peligroso que puede aún tener consecuencias insospechadas.



17 abril, 2008

Se confirma tráfico político de alimentos

Grave denuncia la de Perú 21. El reparto de bolsas de alimentos en los barrios pobres de Lima habría sido parte de una estrategia diseñada por el Presidente García para recuperar su alicaída popularidad.

Para ello, el jefe del Estado se ha rodeado de un grupo de asesores de su más absoluta confianza quienes trabajan con él al margen de su estructura partidaria: Carlos Arana, Omar Quesada, Víctor López Orihuela y Javier Morán serían los coordinadores y ejecutores de esta estrategia y se habrían repartido el país en cuatro zonas: norte, sur, centro y oriente.

Lo grave no es que el Presidente decida trabajar al margen de su partido. Lo peligroso es que lo haga al margen del Estado. Utilizando los recursos del Estado a través de asesores sin responsabilidad administrativa o penal.

Pero, lo que es peor, es la concepción misma de uso político con el que se maneja el tema de la pobreza. Ya al empezar este gobierno, con el descabezamiento del INEI, se demostró el poco afecto que tiene el régimen por el seguimiento técnico a las políticas de monitoreo y superación de la pobreza.

Contra todo criterio técnico convocó a un nuevo censo nacional de población y vivienda y eliminó las encuestas nacionales de hogares, instrumento que permitía observar en perspectiva el avance en indicadores sociales.

Ahora, presenta con nocturnidad, un programa de reparto de bolsas de alimentos que sin criterio técnico –al decir de los propios apristas entrevistados por Peru 21- no resiste el más mínimo análisis. El objetivo mezquino y cruel no es sólo ayudar a los pobres con alimentos, sino mejorar el apoyo al presidente de las República.

Queda perfectamente clara la defensa de la frase “Presidencia de la República” en las bolsas entregadas. Y todavía resuena la frase del primer mandatario: “hay que fortalecer la institucionalidad presidencial”. Pamplinas. García usa la vieja fórmula de Fujimori: atrapar el favor popular por el estómago.

Es una vergüenza lo que se denuncia hoy en el diario. Triste papel el del ministro de Defensa, Antero Flores Aráoz, de enviar a nuestros soldados a volantear frejoles y atunes en los pueblos jóvenes de Lima. Ni siquiera el sueño de pretender ser el sucesor el 2011 con el apoyo del Apra, vale esa afrenta.

Ya casi han pasado dos años del gobierno aprista y la verdad que cada día sorprende ver la manera cómo se maneja el Estado: sin brújula y llevado de las narices por un hombre capaz de cualquier cosa con tal de no repetir el fracaso de su primera administración.



14 abril, 2008

FMI: Miles padecerán hambre

(Agencias) Cientos de miles de personas padecerán de inanición y los niños sufrirán de malnutrición, con consecuencias por el resto de sus vidas, si los precios de los alimentos continúan subiendo, advirtió el director del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Kahn.

El funcionario dijo además que la inflación en los precios de los productos generará conflictos sociales. Además, ocurrirán "trastornos" en el entorno económico y empeorarán los balances por cuenta corriente de muchos países, especialmente en África.

Eventualmente, podría afectar a las naciones desarrolladas. "Así que no es solamente una cuestión humanitaria" dijo Strauss-Kahn, quien aseguró que "lo que está en juego es la estabilidad política de muchos países".

Esto ha quedado demostrado en Egipto, Filipinas y en especial Haití, donde cayó el sábado el gobierno del primer ministro Jacques Edouard Alexis, censurado por el Senado tras unos disturbios por la carestía de los alimentos que han causado por lo menos cinco muertes.

"Podría agravar la pobreza de 100 millones de personas", dijo el presidente del Banco Mundial Robert Zoellick, quien abrió el encuentro con un pedido a los países participantes a que aporten US$ 500 millones que necesita el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas para responder a la emergencia.

En la reunión anual de ministros de Economía del FMI que culminó ayer en Washington, EE UU, el Fondo pidió que se tomen fuertes medidas en contra del aumento de los precios y de la crisis financiera internacional.

Ante la crisis financiera que vive EE UU por los créditos subprime del sector inmobiliario, el organismo solicitó a los gobiernos que consideren posibles "operaciones de rescate" de bancos con dinero público, como ha ocurrido con Bear Stearns.

Esto es para el FMI "una tercera línea de defensa" ante la crisis. La primera es una bajada de los intereses en los países desarrollados y la segunda, una expansión fiscal para estimular la economía.

Esos consejos contrastan con los que dio a los países asiáticos durante la crisis de 1997, cuando les recomendó reducir el gasto, pese a que tenían unas cuentas saneadas, lo que según muchos expertos agudizó los problemas.

Los biocombustibles, que nacieron con la promesa de convertirse en alternativa "verde" al petróleo, se han convertido en culpables de la crisis global alimentaria. Algunos ministros presentes en la cumbre llegaron a decir que usar los alimentos como combustible "era un crimen contra la humanidad".

La era de los biocombustibles aumentó la demanda de maíz y soja, lo que elevó el precio de ambos granos. Este mayor precio fue el incentivo para destinar más tierras a esos cultivos, lo que redujo el espacio para otros productos, que también se encarecieron.

Los cambios en el precio del trigo se trasladaron a la harina, el pan y otros derivados. La subida de la soja se reflejó en los aceites para cocinar y la margarina. El pollo, la carne de ganado y los lácteos también subieron, ya que los citados animales son grandes consumidores de maíz y soja.

A esto se sumaron otros factores como las sequías, la subida del petróleo y el consiguiente encarecimiento de fertilizantes y costes de transporte y el incremento del consumo en países como China. Esa combinación fatídica ha impulsado en un 48% los precios de los alimentos desde finales del 2006, según el FMI.

De ahí que hayan empezado a multiplicarse los llamados para frenar los biocombustibles, sobre todo los que se producen a base de maíz en los países ricos.