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16 noviembre, 2019

Indignados y conectados

América Latina es hoy un laboratorio abierto de procesos económicos, políticos y sociales en el que  la gente se ha volcado a las calles, indignada y violenta, generando una dinámica que requiere ser explicada para evitar confusiones y pescar a río revuelto.

Los países andinos -Venezuela, Ecuador Chile, Bolivia- parecen calentarse al punto de poner a prueba sus endebles democracias. ¿Qué produce esta ola de enfrentamientos? ¿Hay alguna explicación que sea común a todos estos estallidos?

Una primera hipótesis es que no sea un solo factor. Ni una sola mano. Que, por el contrario, existan razones distintas. Hambre y dictadura en Venezuela; autoritarismo y fraude electoral en Bolivia; costo de vida en Ecuador; desigualdad e insatisfacción en Chile. 

Es importante diferenciar el origen de las crisis para no confundir la respuesta a cada una de ellas. De hecho, con diferente tesitura y fórmulas, tras los estallidos sociales, el poder se conserva en Chile, Venezuela y Ecuador. En Bolivia, se destituyó al presidente y asumió una representante del radicalismo religioso.

A punta de bayoneta, bala, subsidios y populismo, Nicolás Maduro, sigue gobernando y conviviendo con un presidente reconocido por todos, pero que no manda. Sebastián Piñera, después de 22 muertos y tres semanas de multitudes desbocadas en las calles terminó por acordar, junto a las fuerzas políticas de oposición, la convocatoria a un plebiscito y encaminar a Chile hacia una nueva constitución; a cambio, se mantiene en el poder. Lenin Moreno, en Ecuador, abandonó Quito por unos días, pero tras llegar a un acuerdo con los indígenas, derogó el alza de combustible y regresó a Palacio. 

Las situaciones políticas que generaron las crisis no se parecen ni en su origen, ni en su tratamiento, ni en sus resultados. 

No es verdad entonces que en todos los países estemos ante una respuesta al decaimiento, vulnerabilidad o retroceso de la clase media. En Venezuela la crisis es transversal a todas las clases sociales. En Bolivia es más profunda la fractura étnica que la económica. Fueron los no indígenas quienes expulsaron a Evo. Por el contrario, en Ecuador fueron los indígenas quienes le perdonaron la vida a Moreno.

Desde hace muchos años el BID ha identificado a América Latina como la región con mayor desigualdad de ingresos. Entre el 2002 y 2012 más de 10 millones de latinoamericanos se incorporaron a la clase media. A ese ritmo, todo parecía indicar que América Latina fuera predominantemente una región de clase media el 2017, pero no ocurrió. A partir del 2014 solo 3 millones y medio de latinoamericanos ascendieron a la clase media cada año. 

¿Es esta realidad socioeconómica la que explica el estallido en Chile? La desaceleración del crecimiento económico, genera menos empleo, por lo tanto, menos ingresos, menos clase media y más pobres. La región entró a su quinto año consecutivo de desaceleración. Muchos de los que hoy protestan probablemente son miembros de esa clase media estancada, vulnerable, que no quiere, que tiene pavor, regresar a la pobreza.

Pero la pregunta inicial sigue en pie: ¿qué une a todos los estallidos sociales en los países andinos? ¿Hay un plan concertado para desarticular estas endebles democracias? Tendría que ser un súper cerebro que conozca qué botón apretar en cada país para soliviantar a las masas en contra de sus gobiernos. 

Lo único une todos estos estallidos quizás sea lo bien conectados que están los ciudadanos a la hora de salir a las calles. Y los límites de la democracia en estos lares para procesar el conflicto. Lo primero dinamiza el “fenómeno cascada” de replica y escalamiento del estallido, mientras lo segundo revela la debilidad institucional que padecen nuestros países ante masas desbordadas que no obedecen a nadie. 

El otro rasgo que une a estos ciudadanos conectados y enojados -que han hecho de la calle su tabladillo político- es el sentimiento de insatisfacción y hartazgo frente a la autoridad. El Estado debe prestar mejores servicios y no solo ser garante de la fuerza. La gente no solo quiere gobiernos que cumplan su tarea, sino sobre todo honestados con funcionarios y servicios públicos que atiendan sin prepotencia, humillación o indignidad.

La brecha entre las aspiraciones de la gente y la realidad que no cambia podría estar generando desesperanza y frustración. Y cuando el ciudadano no encuentra satisfacción, se queja por las redes sociales. Estamos ante un ciudadano empoderado y anárquico en las redes. 

Las generaciones jóvenes viven las crisis en la vida real y también en el mundo digital. Ambos mundos conviven y se traslapan, retroalimentándose. Y cada vez es más difícil diferenciarlos. Así, la chispa del descontento social se enciende y extiende mucho más rápida, descontrolada y hasta irracionalmente, sin que ello no signifique que existe una dosis de realidad amplia y aumentada. Las redes amplifican el malestar de la gente, aunque lo real sigue siendo la angustia de vivir al límite, la frustración, los sueños truncos, la  desesperanza. 





27 octubre, 2019

Indignados y desiguales


En Chile el pasaje del Metro subió 30%. Los estudiantes protestaron. Luego se les unió el resto de la población. El ministro de economía recomendó que mejor madrugaran si querían pagar un pasaje más barato. 

La gente no madrugó, pero sí despertó. Indignada, además.  

Del rechazo se pasó al descontento y de este a la indignación y a la furia colectiva en las calles. 

La protesta no es por lo 30 pesos, sino por 30 años de desigualdad, corea ahora la gente. Es una manera de responder ante medidas económicas en el precio de servicios que la gente entiende deben ser responsabilidad del Estado: Educación, Salud, Transporte, Seguridad. El costo de la vida sube y los salarios no.

Es a la vez una respuesta a la insatisfacción en la calidad de los servicios. No solo a lo caro y prohibitivos que resultan la Educación, la Salud y el Transporte, sino al pésimo trato que reciben los usuarios. Una Educación que al final no sirve para conseguir empleo, una Salud con hospitales sin medicinas y un Transporte que se modernizó en infraestructura pero que sigue movilizando a la gente como si fuera ganado o sardinas en hora punta. 

La protesta es también un reclamo al trato digno que merecemos todos.

Hace unos años un reportaje en televisión mostraba como miles de ciudadanos chilenos cruzaban a diario la frontera hacia el Perú para atenderse en clínicas y consultorios privados y municipales de Tacna. Cuando le preguntaron a los entrevistados las razones por las que preferían venir a curarse al Perú, la totalidad destacó el trato humano, respetuoso y paciente de los médicos, antes que los precios bajos. Luego de la consulta, eso sí, pasaban a disfrutar de la gastronomía peruana.

La gente reclama respeto, dignidad, trato humano. 

En Chile, como en cualquier otro país, no basta la infraestructura. El fierro y el cemento no es suficiente para hablar de desarrollo. El respeto al otro es también señal de modernidad. Los gobernantes pierden la perspectiva del poder cuando dejan de ponerse en los zapatos del otro. ¿Y cuál es la perspectiva del poder, sino servir?

El 60% de la población chilena sufre el Transantiago, vive endeudada, padece la inseguridad ciudadana y se siente asfixiada por las bajas pensiones y el alto precio de las medicinas. El 10% vive en su burbuja de confort y no pasa ningún apuro económico. El 30% es una clase media que vive el día a día sin preocupaciones, pero tampoco con holguras materiales.

Más de la mitad del país es la nueva clase media que ha escapado de la pobreza, vulnerable, precaria —que vive asustada y angustiada porque sus expectativas son más grandes que sus posibilidades—, que ha desbordado el índice de Gini, pero sigue formando parte de los 10 países más desiguales del mundo. 

El estallido social no es solo un problema de modelo económico. Es también un problema de Estado ausente, insensible, ineficaz, corrupto.  

La raíz de la indignación tiene varias nervaduras. Sus repercusiones trascienden Chile. Eso, con toda seguridad. La desigualdad enfurece. Pero es el maltrato el que gatilla la indignación.



24 abril, 2013

Bolivia presenta demanda a Chile ante La Haya


En un hecho histórico, Bolivia demandó hoy a Chile ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya por su centenario reclamo de una salida soberana al océano Pacífico. La demanda pide que este organismo obligue a Chile a sentarse a dialogar sobre una “pronta” y "efectiva" solución a este diferendo. Chile respondió que esta "no tiene fundamento jurídico".

La comisión boliviana encabezada por el canciller David Choquehuanca presentó la demanda aproximadamente a las 9.30, hora boliviana, y al salir de la sede de la CIJ, la autoridad leyó un comunicado oficial en el que se explican los argumentos de la acción judicial.

“La demanda boliviana solicita a la Corte Internacional de Justicia falle y declare que Chile  tiene la obligación de negociar de buena fe con Bolivia un acuerdo pronto y efectivo que le otorgue una salida plenamente soberana al océano Pacífico. Esta solicitud no se basa en el Tratado de 1904”, dijo Choquehuanca.

Explicó que los argumentos fueron elaborados durante dos años de trabajo y aclaró que la acción ante La Haya no implica un acto de provocación contra el gobierno ni el pueblo chileno.

“Bolivia aclara que la presente  demanda no es un acto inamistoso contra Chile ni su pueblo, busca encontrar una solución definitiva a un centenario problema de interés hemisférico. Bolivia acude a esta vía luego de agotar todos los medios de  diálogo y debido a las constantes dilaciones de los gobiernos chilenos en relación al justo reclamo del derecho boliviana a retornar al mar de manera soberana”, se lee en el comunicado oficial.

También se explica que el requerimiento fue presentado en el marco de la integración y la complementariedad que debe haber entre las naciones y con el objetivo de resolver el "injusto" enclaustramiento que fue impuesto a los bolivianos tras la Guerra del Pacífico.

"Bolivia, convencida de que la paz, la amistad, la buena vecindad y la complementariedad deben primar entre las naciones, hace conocer con dignidad, humildad y espíritu integracionista su decisión a toda  la comunidad internacional, a fin de que acompañen esta demanda, que en derecho y en justicia busca restablecer los derechos de un país injustamente enclaustrado y privado por más de 100 años de la cualidad marítima con que nació".

Minutos después de haber presentado la demanda, el expresidente y agente de Bolivia en este proceso, Eduardo Rodríguez Veltzé, hizo conocer su confianza en la decisión que se asuma en La Haya. "Bolivia deposita confianza en procedimientos CIJ donde debatirá su demanda", publicó en su cuenta de Twitter. Agregó que la CIJ publicará en las próximas horas el texto completo de la demanda, "una vez notificada Chile".

El presidente Evo Morales también expresó su confianza en el proceso y felicitó a la comisión que se trasladó a La Haya. "A nombre del gobierno nacional y de todo el pueblo bolivino expresar nuestro saludo a nuestra delegación a la cabeza de nuestor canciller David Choquehuanca...Bolivia tiene derecho a volver al océano Pacífico con soberanía, ahora esta en manos del Tribunal y estamos confiados", dijo durante un breve encuentro con periodistas.

RESPUESTA DE CHILE

Mientras, desde el Palacio de la Moneda, el ministro del Interior de Chile,Andrés Chadwik, opinó la demanda boliviana no tiene "ningún fundamento jurídico" que la sostenga, por lo que su gobierno la recibió con "absoluta tranquilidad".
"El tratado que nos rige de 1904 sigue siendo y seguirá siendo el tratado permanente que regule y establezca las relaciones con Bolivia y que nos da plena y total garantía de nuestra soberanía sobre el mar de nuestra patria", declaró, según publicaron medios chilenos.

Dijo que su país se encuentra abierto a conversar sobre la base del Tratado de 1904, "pero si se trata de conversar sobre la soberanía marítima, que es lo que ellos pretenden, no hay diálogo posible", ya que "la soberanía marítima de Chile no está sujeto a ningún tipo de negociación".

(Fuente: La Razón Digital / Baldwin Montero / La Paz/09:52 /

02 diciembre, 2012

Sebastián Piñera: "Debemos desestimular los nacionalismos exacerbados"


(El Mercurio, Domingo 2, Diciembre , 2012) Mañana se inician los alegatos orales ante la Corte de Justicia de La Haya, proceso que resolverá definitivamente el diferendo de límites que Perú nos ha planteado. Chile ha enfrentado este litigio con la tranquilidad y convicción de saber que nuestra causa es justa y sólida, pues está amparada por el derecho internacional, los tratados limítrofes válidamente celebrados por Chile, Perú y Ecuador en 1952 y 1954 que los países signatarios nos comprometimos a honrar y cumplir, y por la forma en que los tres países y la comunidad internacional los hemos interpretado y aplicado por más de 50 años.

Siguiendo una larga y valiosa tradición, Chile, en defensa de sus intereses, ha observado una política de Estado, no solo de Gobierno y oposición, sino del país entero, unido tras un mismo objetivo: que se ratifique el imperio del derecho internacional, que se respeten los tratados vigentes, que se consideren las conductas de los países signatarios y que se defienda con todos los instrumentos del derecho y la razón nuestros territorios, mares, cielos y soberanía.

Si bien el hecho de ser demandado no puede considerarse un acto amistoso, esto no significa que deba ser estéril. El término de este diferendo concederá a chilenos y peruanos una gran oportunidad para renovar nuestras relaciones y abrazar juntos, con convicción y coraje, la agenda del futuro, que debe ser de amistad, colaboración, progreso y paz.

Nuestros pueblos están hoy más cerca de lo que algunos creen, aunque lejos aún de lo que muchos quisiéramos. Sin duda el mayor factor de acercamiento son los crecientes flujos de migración estable de chilenos en Perú y de peruanos en nuestro país, que los convierte en la colonia extranjera más numerosa residente en Chile. De hecho, muchos de ellos han forjado lazos familiares con chilenos, asisten a nuestras escuelas y universidades, reciben atención de salud en nuestros hospitales y consultorios y votan en nuestros procesos electorales.

PRINCIPAL DESTINO DE CHILENOS
El año pasado, Perú desplazó a Argentina como principal destino de turistas chilenos y casi tres millones de personas cruzaron por los pasos de Chacalluta, Visviri y Chungará. Nuestro intercambio comercial se ha multiplicado ocho veces en los últimos 15 años, alcanzando los US$3.800 millones anuales, un 70% del cual lo realizan pequeñas y medianas empresas de ambos lados de la frontera. Perú es, además, el principal receptor de inversiones chilenas en el mundo, con montos acumulados cercanos a los US$11.500 millones, y las de ese país en Chile en torno a la mitad de esa cifra, lo que ha permitido la creación de decenas de miles de puestos de trabajo para chilenos y peruanos.

En un mundo cruzado por recesiones y crisis, Chile y Perú han mantenido altas tasas de crecimiento económico y creación de empleos, mejorado su competitividad y salarios, reducido la pobreza y desigualdades y profundizado su inserción internacional, aprovechando nuestra privilegiada proyección hacia el Asia Pacífico. Ambos países somos miembros de APEC y promotores del Trans Pacific Partnership, la iniciativa de integración más audaz que se haya llevado a acabo entre países del Asia y América. En el ámbito regional, junto a Colombia y México, constituimos la Alianza del Pacífico, actualmente la novena economía del planeta, y participamos activamente en UNASUR y CELAC.

Pese a lo anterior, debemos asumir que hemos tenido desencuentros que con demasiada facilidad alcanzan niveles de discordia. Y aunque hemos avanzado, y mucho, en el desminado de nuestras fronteras y en la transparencia y publicidad de nuestros gastos militares, no se han apaciguado del todo los espíritus, único requisito indispensable para el progreso y la paz permanente entre nuestros pueblos.

Por ello, quiero aprovechar esta circunstancia histórica para convocar a chilenos y peruanos a que avancemos decididamente en tres frentes.

Primero, profundizar un ánimo creativo y constructivo por sobre un espíritu marcado por la suspicacia y la rivalidad, entendiendo que lo que hagamos para acercar a nuestros países está llamado a trascendernos, es decir, a no perecer con nosotros sino a sobrevivir en beneficio de nuestros hijos y nietos.

Segundo, desestimular los nacionalismos exacerbados, que envenenan el alma de los pueblos. Para ello, el mejor antídoto es cultivar entre nuestros jóvenes un auténtico patriotismo, entendido como un sano y justo amor a la patria, incluida su historia, cultura, tradiciones, fe, lengua y geografía, todas las cuales son muy compartidas por chilenos y peruanos.

Y finalmente, llevar a cabo un esfuerzo de integración como no lo hemos realizado jamás desde nuestra independencia. Una integración profunda que abarque no sólo el campo comercial, sino también político, físico, científico, energético y cultural. Una integración definitiva, que una de tal manera los destinos de nuestros pueblos que haga inviable cualquier posible discordia futura entre nuestras naciones. Una integración urgente, sin excusas ni demoras, pues de ella depende que podamos triunfar en este mundo globalizado.

En suma, como tantas veces, chilenos y peruanos tendremos que optar. Optar entre abrazar el futuro o quedarnos atrapados en el pasado. Entre conducir los acontecimientos de este siglo nuevo o dejarnos arrastrar por ellos. Entre ser protagonistas de la globalización o meros espectadores de sus efectos. Entre sumarnos juntos a esta revolución de la sociedad del conocimiento y la información que ya está golpeando nuestras puertas, o dejarla pasar tal como hicimos con la revolución industrial en el siglo XIX.

Siempre van a existir voces que se interpongan entre nuestro presente y este futuro que acabo de describir. Nos dirán que los desafíos planteados son demasiado ambiciosos y complejos para ser abordados con éxito. Que los lastres que arrastramos del pasado superan por mucho las oportunidades que compartimos hacia el futuro. Es cierto, no depende de nosotros que esas voces se expresen; pero sí el que cada día sean menos los chilenos y peruanos dispuestos a escucharlas. Hoy más que nunca requerimos de coraje, visión y liderazgo para reconocer que es mucho más fuerte lo que nos une que lo que nos separa. Que si Dios puso entre nosotros a uno de los desiertos más áridos del mundo, no fue para alejarnos ni para bifurcar nuestros destinos, sino para que nos decidamos a cruzar juntos ese y cualquier otro obstáculo que pretenda interponerse en nuestro camino. Y para dejarnos a nosotros, la generación del Bicentenario, la hermosa tarea de transformar ese desierto en un símbolo de integración y no de división; de paz y no de enfrentamiento; de progreso y no de estancamiento; de vida y no de desolación.

Por eso, termino estas palabras reiterando que Chile es un país respetuoso del derecho, de los tratados y de los tribunales internacionales, e invitando a chilenos y peruanos a seguir con tranquilidad los alegatos, a esperar con serenidad el fallo que honramos cumplir y a cultivar desde ya un espíritu de unidad entre nosotros. Porque mientras más incierta sea la situación económica mundial, más unidos debemos estar para enfrentar con éxito los desafíos y oportunidades que tenemos por delante: derrotar la pobreza, alcanzar el desarrollo, enfrentar con eficacia a la delincuencia y el narcotráfico y mejorar la calidad y equidad de la salud y la educación que reciben nuestros compatriotas. Y lograr todo ello, en democracia, libertad y paz.

CITAS DESTACADAS
“Debemos asumir que hemos tenido desencuentros que con demasiada facilidad alcanzan niveles de discordia”.

“Si Dios puso entre nosotros a uno de los desiertos más áridos del mundo, no fue para alejarnos ni para bifurcar nuestros destinos, sino para que nos decidamos a cruzar juntos ese y cualquier otro obstáculo que pretenda interponerse en nuestro camino”.



SEBASTIÁN PIÑERA E.
Presidente de la República de Chile

28 noviembre, 2012

Ex presidentes chilenos no quieren fallos salomónicos


(La República, Miércoles, 28 de noviembre de 2012. Por: Inés Flores, Enviada especial a Santiago) Sebastián Piñera convocó a tres ex mandatarios para evaluar el litigio. Eduardo Frei advirtió a la Corte que Chile no aceptará fallos que no sean conforme a derecho. Sus declaraciones las respaldó Ricardo Lagos.

El gobierno de Sebastián Piñera dio un giro político en su posición inicial de respetar el fallo que emita la Corte de La Haya, cualquiera sea el resultado, sobre el litigio marítimo que a partir del próximo lunes enfrenta a Chile con el Perú en el juicio oral. Ayer, luego de sostener una extensa reunión en La Moneda, Piñera y los ex presidentes Ricardo Lagos y Eduardo Frei prácticamente exigieron a los jueces de ese tribunal internacional un fallo "basado en el derecho internacional y en los tratados vigentes".

"Los tribunales tienen que fallar en derecho y en base a los tratados vigentes y válidos  que comprometen y obligan a los países que lo firmaron. Esperamos que el tribunal de La Haya ejerza su labor jurisdiccional basado en el derecho internacional, en los tratados vigentes así como en la práctica y en la forma en que Perú y Chile comprendimos y aplicamos estos tratados durante más de cincuenta años", afirmó ante estudiantes becados convocados a La Moneda.

Con estas expresiones, el mandatario no hizo más que ratificar las declaraciones que dieron antes Lagos y Frei a la prensa, en su mayoría chilena,  que esperaba con expectativa el resultado de esa cita en el Patio de Los Naranjos del Palacio de La Moneda.

Piñera contó que la reunión que sostuvo con los ex mandatarios "refleja la unidad de todos los chilenos para defender una causa que es de todos los chilenos, como es la defensa de nuestros mares, de nuestros territorios, de nuestros cielos y también de nuestra soberanía".

Enseguida habló de las posibilidades que tiene su país de ganar en ese litigio, pero también ratificó su preocupación por el fallo. Dijo que el caso chileno es  'sólido' y 'firme', y que la preocupación que refleja significa anticiparse a los hechos, prevenir. "Lo que esperamos con mucha fuerza es que el fallo sea un fallo en derecho, que reconozca los tratados válidamente celebrados y plenamente vigentes", puntualizó.

presión chilena

Eduardo Frei fue el más drástico en sus declaraciones. "No podemos aceptar un fallo que no se funde en los tratados y en los acuerdos internacionales que Chile ha firmado".

"Acuerdos salomónicos no son convenientes, y creo que es bueno que Chile lo haga saber a todos los niveles internacionales en esta etapa", subrayó, ratificando así las declaraciones que dio el lunes anterior calificando de "inentendible" el fallo del caso Colombia-Nicaragua. Frei dejó entrever que si la Corte dicta un fallo salomónico, y no conforme a derecho,  en el diferendo Chile-Perú, "se van a poner en duda todos los tratados y todos los acuerdos, incluso el mismo tribunal".

"Los acuerdos salomónicos en este caso no pueden funcionar, ni Chile puede aceptarlos", anotó.

Frei dio detalles de la reunión en La Moneda: "Hemos revisado cuál ha sido la historia con Perú, y la historia de las relaciones que nos tocó a nosotros convocar". Dijo que "el tema marítimo nació después del año 2000, y por eso decimos que la propuesta de Chile es sólida, que está refrendada en el derecho, que está refrendada en los tratados".

Al responder una interrogante de la prensa sobre el  fallo del caso Colombia-Nicaragua, lanzó una advertencia: "Lo que Chile tiene que plantear muy crudamente es que el fallo tiene que hacerse conforme a derecho, y cualquier fallo salomónico Chile tendrá que tomar su decisión en ese momento. Tenemos que decirle a La Haya que el fallo sea conforme al derecho, no salomónico".
“Prestigio de Corte está en peligro”

El ex presidente Lagos fue el primero en lanzar la advertencia a los jueces de La Haya. “Lo único importante es que también la Corte Internacional falle conforme a derecho, y esto nos parece fundamental porque de no hacerlo se erosiona el prestigio de la Corte Internacional”, anotó.

Lagos había expresado  previamente su confianza en la “posición sólida” de Chile y en el hecho de que su país esté ejerciendo soberanía (la zona en disputa) desde siempre.

Dijo que en la reunión con el mandatario se pasó revista  a la actuación de las autoridades de la Corte, y en consecuencia esperaba que la próxima semana haya tranquilidad en su país y en el Perú respecto a los alegatos que harán ambos países.

“Hay elementos jurídicos contundentes y esperemos que ellos sean escuchados por la Corte”, subrayó Lagos.

Sebastián Piñera ratificó en tono menos confrontacional las declaraciones que dieran Lagos y Frei a la prensa en el Palacio de La Moneda.

También participó en la reunión el ex presidente Patricio Aylwin, pero no declaró sobre el tema.