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22 agosto, 2021

Comunicación (des) ordenada

Tres de cuatro peruanos quiere un cambio de gabinete. La misma proporción de personas cree que el presidente tiene una mala relación con la prensa. No solo porque no declara, sino porque cuando lo hace el mensaje luce desarticulado, débil, desordenado. 

 

¿Tiene el presidente un problema de comunicación o un problema político?

 

Ambos. Hay un problema de no comunicación en primer lugar y de falta de una relación fluida con los medios de prensa; y hay también un problema de puesta en escena del mensaje: de construcción, exposición y orden.

 

En la base hay, por supuesto, un problema mayor que es de naturaleza política relacionado directamente con lo desastroso que ha resultado la conformación de su primer gabinete. 

 

Las encuestas no son el problema, por lo que no hay razón para irse contra ellas porque los resultados no nos gustan. Ellas reflejan el sentir de la población en un momento dado. Sus resultados son el diagnóstico de un problema, no la receta.

 

Detectado el problema político el Gobierno deberá resolverlo en ese campo. Si no lo hace, probablemente, el Congreso lo obligará a hacerlo. 

 

Una abstención mayoritaria en el voto de investidura, por ejemplo, obligará sin duda al gobierno a reajustar el gabinete. Salvo que su propósito político sea extremar posiciones.

 

En el plano estricto de la comunicación, esta semana la cabeza del Gobierno, el presidente de la República, empezó a salir del estado de encierro y silencio en el que se encontraba. 

 

Se han programado actividades oficiales muy temprano. En ellas el presidente realiza alocuciones y declaraciones que son tomadas por la prensa, responde brevemente algunas preguntas, aunque aún no se atreve a una conferencia de prensa o entrevista en profundidad con un medio de comunicación.

 

Es un primer avance. Lo que falta en esta primera etapa es algo más simple: orden y transparencia en la comunicación de gobierno. 

 

En busca de ambos objetivos se podrían adoptar algunos mecanismos sencillos que permitirían ir solucionando y atemperando ese estado de exaltación y desorden que se nota cada vez que algún vocero declara a los medios en las inmediaciones de Palacio de Gobierno.

 

En primer lugar, sería adecuado que se reabra la Sala de Cronistas de Palacio de Gobierno, creada como espacio de trabajo de los hombres y mujeres de prensa que cubren las actividades oficiales del presidente de la República. Esto debiera ir acompañado del nombramiento de un secretario de prensa que mantenga relaciones cordiales y fluidas con los periodistas.

 

También sería de utilidad designar un vocero temático o político que declare a los medios en el frontis de Palacio de Gobierno, cerca de la Sala de Cronistas, en lugar de hacerlo en la parte trasera del edificio como ocurre ahora.

 

Estas declaraciones son siempre al final de la reunión y no al inicio como se desesperan ahora los medios que están en “transmisión en vivo” de forma permanente en sus múltiples plataformas.

 

Las declaraciones de los voceros serán utilizando un micrófono de pie y un buen sistema de sonido para evitar que la prensa se agolpe alrededor del entrevistado y lo aturda con preguntas simultáneas y de toda índole.

 

Para que exista la sensación de orden y transparencia, es posible ponerse de acuerdo con los periodistas y sortear turnos para que los colegas realicen sus preguntas de manera pausada y sin perturbaciones. 

 

La comunicación política en la sede de gobierno es fundamental para transmitir y fortalecer confianza en la ciudadanía. No hablar con la prensa o esconderse de ella es siempre la peor receta. En lenguaje sencillo, es mejor con prensa o con la prensa en contra que sin prensa. Si tenemos prensa al frente, la tarea es cuidar solo lo que decimos. 

 

 

19 noviembre, 2017

La democracia cuesta


El proyecto de ley del congresista Mauricio Mulder que prohibe al Estado contratar publicidad en medios de comunicación privados para hacerlo solo en medios de comunicación públicos y en redes sociales, es un despropósito.

Esgrimir como argumento que la publicidad es cara y que por esa razón debe obligarse a los entes públicos a tener redes sociales para comunicar sus actividades, es también otro error de concepto.

El anunciar actividades, servicios o logros del Estado es primero que nada un derecho de la ciudadanía a ser informada.

Restringir este derecho a canales públicos y redes sociales no asegura la difusión masiva de los mensajes. Los medios públicos no llegan a todos. Las redes tampoco y, además, no son gratis.

El proyecto del congresista Mulder no afecta la libertad de expresión, porque, en efecto, esta no depende de la publicidad estatal. Pero sí afecta la libertad de información de los ciudadanos.

Siempre que se cumpla la premisa de gestionar, hacer, entregar resultados, en términos generales, los gobiernos tienen dos formas de comunicar sus mensajes: la prensa y la publicidad.

La prensa no cuesta. La publicidad, en cambio, es una transacción a precio de mercado.

El Estado puede ahorrarse presupuesto si incrementa sus actividades comunicacionales y de prensa. Pero aún así, si lo que necesita es un mecanismo directo para comunicar sus mensajes, esa vía es la publicidad.

Los medios no siempre reflejan los mensajes que el gobierno quiere. Ellos filtran, tamizan, ciernen, sesgan, la información y la presentan de la manera que ellos la entienden o consideran.

Y está bien que así sea. Esa es la libertad de prensa que tienen los medios de comunicación y que consagra la Constitución Política del Estado.

Pero el gobierno tiene también el derecho de comunicar a los ciudadanos el desarrollo de su política de manera directa.

A veces, estos esfuerzos de comunicación del gobierno chocan con la pared de los medios de comunicación, generando frustración en los políticos y en los profesionales de la comunicación.

Los medios pueden incluso opacar completamente los esfuerzos del gobierno por comunicar lo que hace. Las campañas de publicidad ayudan a equilibrar la lucha de mensajes en la arena político-mediática.

La publicidad ayuda a franquear ese obstáculo.

El problema entonces no es restringir la publicidad del Estado en medios privados, sino su forma de contratación.

Una central de medios del gobierno, por ejemplo, que una vez al año negocie en volumen la publicidad del gobierno, puede ahorrar dinero público y conseguir precios muy atractivos para la publicidad oficial.

Una cosa es ahorrar y gestionar con eficiencia el dinero de todos, y otra muy diferente, cortarle un brazo informativo al gobierno para comunicar mensajes.

Como una vez le dijo un reconocido publicista norteamericano a un presidente al que asesoraba en una campaña publicitaria en televisión que involucraba una inversión de seis cifras.

"No se pregunte cuánto cuesta hacer este comercial y pautearlo en televisión en el horario Prime Time; pregúntese cuánto le costará a su gobierno no hacerlo ahora. La democracia cuesta, Señor Presidente".




15 febrero, 2015

Principios Rectores


La respuesta y explicación del director de El Comercio, Fernando Berckemeyer, sobre el despido de una de sus editoras a raíz del impasse surgido por la publicación de una columna de opinión con dos ideas "potencialmente difamatorias", tiene una trascedencia enorme no solo para la prensa o el periodismo, sino para la sociedad.
El director apela a los principios rectores del diario y al sentido común para afirmar que "los columnistas tienen libertad de expresión, pero no de difamación". Y está en lo cierto. La libertad de uno termina cuando empieza la del otro, decía John Stuart Mill.
El momento es oportuno para extender esa misma prolijidad al tratamiento de otros espacios en las plataformas digitales del Grupo El Comercio, como son las casillas de "opinión del público" que existen en cada nota informativa que presenta el diario.
Esas "opiniones" de anónimos escribas son muchas veces insultos, diatribas o bajezas de toda calaña, no solo "potencialmente difamatorias", sino abiertamente difamatorias; injurias puras o simples calumnias avezadas.
Lo decíamos en esta misma columna hace apenas tres semanas: "¿Por qué si yo escribo una carta con insultos a un personaje político y la firmo con mi nombre y apellidos, número de DNI, y la envío a un medio impreso, éste no solo no me la publica sino que la envía de frente al tacho? ¿Y por qué ese mismo comentario procaz aparece publicado ad infinitum en la edición virtual de ese mismo diario? ¿Existe acaso un Código de Ética para el papel y otro diferente para la plataforma digital?".
Esta posición no es de ahora. La vengo sosteniendo desde hace por lo menos seis años en esta misma columna de Politikha. ¿Recuerdan el alboroto suscitado en el propio Diario El Comercio el 18/12/2009, cuando en ángulo inferior izquierdo de su primera plana apareció impresa una supuesta carta de un lector que luego de vaciar su opinión firmó con el elocuente como escatológico nombre de Tsura Tukuro?
El escándalo giró alrededor del descuido del editor de cartas de dejar pasar un comentario firmado por un sujeto inexistente. La carta fue enviada por correo electrónico. No se tomó en cuenta ni el documento de identidad, ni la dirección. Su contenido no era oprobioso ni nada, pero la misiva perforó todos los controles de cuidado de edición.
No hay en los principios rectores de El Comercio y en ningún diario del país, creo, algo así como un Defensor del Lector Digital, una especie de CM que defienda en nombre del medio esos principios rectores que valen para el papel, como el Principio 10 de El Comercio: En defensa de la calidad de vida, que vela por el cultivo de los valores cívicos, "especialmente los que propugnan la libertad, la verdad, la honradez, la igualdad, el respeto por las buenas costumbres y el servicio a los demás".
No hay buenas costumbres en las opiniones que dejan los trolles cuando comentan una noticia en las plataformas digitales. No existe un código de ética que funcione para el papel y para la red. Y no me vengan con eso de que se restringe la libertad de expresión. En esos comentarios insultantes no hay solo libertad. Parafraseando al director de El Comercio podemos decir que las opiniones libres tienen libertad de expresión, pero no de difamación.

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Artículo escrito el miércoles 11 de Febrero de 2015 y publicado en Diario 16 el sábado 14 de Febrero de 2015.

14 enero, 2015

El humor es cosa seria *


La primera caricatura que se conoce está impresa sobre un papiro y se encuentra en el Museo Egipcio de Torino, Italia. Pero sus reminiscencias llegan más atrás; están en grabados griegos y romanos y hay quienes encuentran expresiones humorísticas en algunos trazos de las cuevas.
El humor es una manifestación de la inteligencia humana. Requiere ser interpretado. Por eso, es una interpretación de la realidad. No la realidad misma. Es ficción; creación y recreación.
El humor es en esencia un estado afectivo que emana del alma, un estado de gracia. Sus principales características son: brevedad, condensación, doble sentido, libertad. Hamlet en boca de Polonio dice: “Como la brevedad es el alma del ingenio y la prolijidad su cuerpo y ornato exterior, he de ser breve”.
La base del humor es la libertad. Es la capacidad que tenemos de decir lo que pensamos, de dibujarnos y burlarnos de nosotros mismos. De vernos reflejados en un espejo distorsionado y reírnos.
La ironía, la sátira, la retórica, la burla, el chiste, lo cómico y el humor son recursos que utiliza la caricatura como un látigo que acompaña el mensaje. Aunque técnicamente la caricatura pertenece a las artes gráficas, en Comunicación, debe ubicársele en el género de opinión, lo mismo que una columna o editorial.
Siendo fruto de la libertad, todo le está permitido. Su mundo es universal. Su reino está aquí en la tierra como en el cielo. En sus cuadros, dibujos y líneas se mezcla el mundo de arriba y de abajo. Todo lo humano pasa por su criba ácida: arte, religión, filosofía, ciencia.
El humorista usa su pincel, lápiz o computadora para hurgar en nuestros vicios, errores, manías, imperfecciones, prejuicios; y exaltarlos, amplificarlos, deformarlos y generarnos un estado de humor, afecto o de rechazo y repelencia puros.
Lo grotesco es parte de nuestro propio ser.
La exageración y distorsión de nuestros rasgos nos puede ayudar a mirarnos hacia adentro. No sólo cómo somos, sino qué tememos. Si no soportamos vernos como somos, desnudos por dentro y por fuera, es porque hemos perdido nuestra libertad y somos esclavos del fanatismo.
Reaccionar como lo han hecho un grupo de fanáticos contra caricaturistas y periodistas anticlericales de todo pelaje como los Charlie Hebdo, es un signo de barbarie.
La ironía surge de la diferencia entre lo que se dice y lo que en verdad se quiere decir. La sátira es por definición un acto burlesco, una pantomima, pero que conlleva en el fondo un fin ético y ejemplarizador; busca, después de todo, corregir, educar.
Siendo también posible que sólo se busque la burla o la mofa que supone el desprecio hacia alguien o algo. Lo mordaz, lo sarcástico, lo corrosivo, lo áspero, lo picante o simplemente lo truculento, no son más que rasgos, trazos, ingenio, inteligencia en su tinta, frutos de la libertad, que ninguna bala o bomba podrá derrotar jamás. Porque el humor el cosa seria.
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* Publicado en Diario 16, el miércoles 14 de enero de 2015.

28 febrero, 2012

El poder del silencio

El silencio adquiere un valor incalculable en política. Bien administrado, es un arma poderosa. Mal usado, puede ser fatal.

Se necesita mucha disciplina para no perder la paciencia y sacar provecho del agujero negro en que a veces nos conduce la ausencia de palabras.

Si no hay exposición, no hay posibilidad de error, ni de flanco expuesto, ni de ataque.

Quizás por eso, después de la palabra, el silencio, se dice, es el segundo poder del mundo.

Habría que “escuchar” al presidente Humala para entender este aforismo transformado en su slogan de gobierno: menos palabras más acción.

Hasta el momento le viene dando resultados. Lo demuestra el 59% de aprobación que le otorga la reciente encuesta de Ipsos Apoyo.

En un ambiente con economía en automático y en perspectiva de mantener este panorama, sin hacer aspavientos en medios, Humala viene navegando sin mayores problemas en las procelosas aguas de la opinión pública.

La no aparición del presidente en medios se ha convertido en un buen negocio para el inquilino de Palacio.

En ocho meses de ejercicio del poder, Humala no ha ofrecido conferencias de prensa, sino en casos contados con los dedos de una mano.

Una lección para nuestros políticos criollos que se mueren por salir en medios sin cuidar primero lo que van a decir.

Pero que Humala no hable, no significa que esté quieto. Vía Facebook y Twitter el jefe de Estado se ha comunicado cuando el momento lo ha demandado. Una forma nueva, moderna y austera de participar del debate público.

El silencio presidencial es ya un nuevo estilo de gobierno. Desesperante para algunos. Efectivo para otros.

Los viejos aforismos españoles nos enseñan que en boca cerrada no entran moscas. Y quien calla otorga. Algo que choca contra las recomendaciones de los marketeros políticas que siempre flamean la monserga de que se debe comunicar siempre.

Hacer primero, comunicar después, es lo que enseña el ejercicio del poder. Lo contrario es colegios mayores y hospitales inaugurados sin terminar. Mucho ruido y pocas nueces.

Habría que explorar en otras latitudes para encontrarle otras cualidades al arte de enmudecer.

En la India hay uno que dice “Cuando hables, procura que tus palabras sean mejores que el silencio”. Y en China: “El silencio es el único amigo que jamás traiciona”.

En resumen, podemos afirmar que en política, el silencio es uno de los argumentos perfectos, porque difícilmente se puede refutar. Quizás, por eso, el presidente Humala haya aprendido a seguir el viejo consejo chino que dice. “No rompas el silencio si no es para mejorarlo”.

16 octubre, 2011

Prensa y Nuevas Tecnologías: El formato cambia, la ética del medio no

Algunas reflexiones a propósito de la celebración de la 67ª Asamblea General de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en el Perú.

1. La Democracia se asienta sobre una sólida e irrestricta Libertad de Expresión. No puede haber Democracia sin Libertad de Expresión.

2. Los medios de comunicación en el mundo están cambiando. Las Nuevas Tecnologías de la Información, la denominada Plataforma 2.0, acometen sobre los medios tradicionales.

¿Qué cambios genera esto en los profesionales, en la información, en el manejo de contenidos y, en general, en la forma de hacer periodismo?

Puede decirse que asistimos al ocaso del periodista elemental. Aquel hombre o mujer de prensa que iba a una fuente informativa, cubría una noticia y regresaba a su medio a escribirla, es una especie en vías de extinción.

La modernidad demanda hoy un nuevo profesional. Uno que, para empezar, sea multimedia: Investigue, tome fotos, filme, edite, escriba, administre una web, tenga un blog, y luego resuma todo en 140 caracteres para el facebook y twitter.

Al mismo tiempo, la propia ciudadanía se viene apoderando de las nuevas herramientas cibernéticas para ella misma informar y difundir lo que ocurre a su alrededor. Es el periodismo ciudadano, que nace del acceso fácil y a bajo costo que tienen hoy las nuevas tecnologías.

Este nuevo periodismo está aún empezando y no sabemos hasta dónde puede llegar. Pero que impacta directamente en los llamados Mass Media, está muy claro. Y no sólo impacta; se retroalimenta con éste.

Lo que no cambia es la postura del medio frente a valores como verdad, veracidad, cruce de información, independencia, objetividad. Podrán cambiar los formatos, pero no el código de ética de los medios.

Sin embargo, existe un principio –respetado en la prensa tradicional– que no se está cumpliendo en la nueva prensa tecnológica. Y es el derecho al respeto, al honor, que tenemos todas las personas.

Los medios tradicionales tienen códigos de ética que aplican para publicar comentarios de sus lectores. Son normas elementales del debido respeto que aplican, además del poder de editar sus contenidos por razones de espacio.

Un medio tradicional de comunicación jamás publicará una carta con insultos, horrores ortográficos, o simplemente un listado de groserías. Los medios electrónicos sí lo hacen; ¿por qué?

¿Por qué las plataformas digitales (blogs, portales informativos, páginas web, etc.), si tienen licencia para publicar en sus comentarios tontería y media e insultos degradantes de la peor especie?

¿Qué derecho tienen estos medios electrónicos para vulnerar los más elementales principios del respeto, la tolerancia o simplemente las buenas maneras a disentir sin ofender?

Esto es algo que debiera reflexionarse en voz alta porque, de lo contrario, tarde o temprano, podríamos ahogarnos en nuestra propia libertad; sin reglas de juego que se respeten, creando un reino del libertinaje y del caos pernicioso.

La solución más sencilla sería que los modernos medios electrónicos se sujeten igualmente al Código o Manual de Ética de sus casas editoriales tradicionales.

El Content Manager o administrador de contenidos debe ser más que un operador de sistemas, un defensor del cibernauta; es decir, alguien con el criterio suficiente como para administrar el debate, tal y como ocurre con el editor de la Sección Cartas cuando enviamos una misiva al diario.

Si yo me veo afectado por una información o creo que una noticia no refleja datos fidedignos, envío al medio una carta de rectificación. En ella expongo los motivos que tengo para disentir, pero no se me ocurre colocar un listado de insultos y groserías. El medio no me la publicaría. La sección “Comentarios” de las noticias en los portales informativos sí. ¿Por qué?

17 junio, 2010

Aclaración al Diario Expreso

El Artículo "La democracia farsante" publicado en este blog y reproducido ayer en las páginas de Opinión del Diario "El Comercio", ha motivado un comentario sibilino del diario "Expreso", en su edición de hoy, que aclaro por esta vía, a la espera de que el tabloide haga lo propio mañana.

LO QUE DICE HOY EXPRESO EN SU SECCIÓN AZOTES Y CHICOTAZOS (17/06/2010):

El Comercio chakano
Tal como lo ha advertido EXPRESO, el autodenominado “decano” está trabajando a diario a favor de su candidato Alejandro Toledo. Y es que no sólo lo ayuda con su campaña de demolición para bajarse a Luis Castañeda sino que ahora le ha cedido un espacio en su página editorial a un hombre de confianza del “sano y sagrado”.


Chakano al 100%
En efecto, ayer la chakana celebró el ingreso a El Comercio de Luis Alberto Chávez, jefe de prensa de Alejandro Toledo, quien se despachó de lo lindo un artículo de opinión. En aras de la transparencia de sus lectores, hubiera sido bueno que el “decano chakano” precisara quién era su eventual colaborador”.

MI RESPUESTA

17 de Junio de 2010
Diario Expreso
Luis García Miró Elguera
Director


Asunto: aclaración a Sección "Azotes y Chicotazos" de hoy.

Sr. Director:

Está bien azotes y chicotazos. Pero no palos y maletazos que confundan a sus lectores. No hay ingreso alguno del suscrito al Decano, ni alianzas bajo la mesa que sólo un antitoledismo extremo puede ver en un simple artículo de opinión. Lo que hay es el ejercicio pleno de un derecho –este sí sagrado y consagrado– en la Constitución: el derecho a la libertad de opinión y crítica que me asiste como ciudadano y periodista; ejemplo de buenas prácticas democráticas que, dicho sea de paso, “Expreso” debiera también honrar, publicando, como espero, estas líneas aclaratorias. Por lo demás, mis opiniones pueden seguirlas regularmente en: http://politikha.blogspot.com/

Atte.,

Luis Alberto Chávez Risco

Periodista - DNI: 09080454

ACTUALIZACIÓN AL 22 DE JUNIO DE 2010

Expreso sigue en su campaña desinformativa. Hoy (22/06(2010) en su sección de chismes y trascendidos publica esta inmerecida perla. ¿Cisma por una colaboración? Por favor... sólo en su crisma, señores, sólo en su crisma. Pero, bueno, ¿qué esperaban?... no es el Expreso de D´Ornellas. Ustedes me entienden.

"Entran en trompo
A propósito del “decano chakano”, la revelación de AZOTES Y CHICOTAZOS sobre la acogida dada en su página editorial a Luis Alberto Chávez, jefe de Prensa de Alejandro Toledo, provocó un cisma en la Alta Dirección de diario del Jirón Miroquesada. Al parecer no todos estaban enterados de quién era su eventual colaborador. Bueno, faltaba más, sigan leyéndonos para enterarse de las cosas que suceden en su diario."

30 diciembre, 2009

El zonzo, el vivo y el loco

El indulto a José Enrique Crousillat tiene vicios procesales que anulan el poder que, innegablemente, tiene el presidente de la República para concederlo por razones humanitarias.

Primero, existen informes médicos que -por lo menos- ponen en duda el riego inminente de la salud del condenado.

Segundo, existen documentos que prueban que los funcionarios que se ajustaron a la ley y que proponían el regreso inmediato del reo al penal fueron cambiados o presionados “desde arriba”.

Tercero, el informe remitido al jefe del Estado para otorgar la gracia presidencial fue firmado por un compañero, miembro del partido Aprista, y presidente de la Comisión Nacional de Indultos, Miguel Facundo Chinguel. ¿Cumplía una orden?

Cuarto, un hombre que está al borde de la muerte no pasa sus últimos días en un gimnasio, levantando pesas.

¿Puede haber sido sorprendido el Jefe del Estado en un asunto tan delicado como controversial?

Salvo que aceptemos ser zonzos, nadie puede creer esto.

Aquí el único vivo es J.E. Crousillat que ahora se hace el loco y dice que le han fabricado una prueba de mala manera, que fue su hijo quien firmó el contrato con Vladimiro Montesinos que vendió la línea editorial de América Televisión, y que ahora no sabe que cosas es eso de “ la línea editorial” de un medio televisivo.

Ha pagado el dos por ciento de todo lo que se llevó de las arcas del Estado, dice que no piensa pagar más y, por si fuera poco, amenaza con iniciar acciones legales para recuperar el canal.

Quizás en esto último esté la madre del cordero.

Los peruanos tenemos el derecho a preguntarnos si acaso este bolondrón jurídico ha sido armado con fines políticos.

Dicho más claramente, para que el gobierno use a los ex dueños de América Televisión y presione a los actuales directivos del Canal 4, como lo acaba de hacer J.E. Crousillat en entrevista RPP.

Recordemos que una operación similar se intentó hacer con Canal 5 a través de la SUNAT, hasta que, finalmente, fue el Poder Judicial el que aceleró la decisión de entregar Panamericana Televisión a los Shütz y hoy tenemos a Cayetana Aljovín –la engreída de García en Pro-Inversión– a punto de estrenarse en la conducción de Panorama.

El indulto viciado es una mala señal para la lucha contra la corrupción y envía un mensaje de impunidad que lesiona la moral de la Nación.

El mensaje es que no importa si existen videos y pruebas de la entrega de dinero de manos del corrupto Montesinos, la cosa es hacerse el zonzo, o el loco, esperar un poco, y salir a declarar como si nada hubiese pasado. ¡Qué vivos!

19 diciembre, 2009

Tsura Tukuro o la higiene ética en la prensa

La misteriosa aparición del fantasmal señor Tsura Tukuro firmando una carta del lector en la primera página de El Comercio (18/12/2009)merece una reflexión.

No para hurgar en los errores de cierre del decano, ni para deducir de ese yerro una señal para desprestigiar a su director. No.

La reflexión en voz alta debe ser para abordar el tema de fondo: la extremada y riesgosa ligereza que existe en la web para publicar comentarios anónimos.

Insultos, bajezas, calumnias, injurias, o simples disparates, se publican a diario en la sección comentarios de las noticias que se cuelgan en la web.

Los ataques descarnados y abusivos de anónimos francotiradores no son filtrados por los administradores de las páginas, principalmente dedicadas a la publicación de noticias.

Las artimañas del Sr. Tsura Tukuro, puestas de manifiesto en un medio impreso, son estiércol de todos los días en portales, webs y blogs de todo tipo.

Es un exceso de libertad.

La democracia no tiene por qué admitir comentarios basura de personas que buscan participar en el debate sólo para denigrar gratuitamente a sus oponentes.

Es momento de utilizar un código de ética para las publicaciones de internet.
No tiene que ser ni más ni menos que el que se aplica para las publicaciones impresas.

Los medios de comunicación que tienen versiones en internet deben usar el mismo rasero ético que tienen para medir qué publican y que no en su presentación impresa.

La llegada de Tsura Tukuro al papel es un lamentable accidente. Pero este personaje anónimo no puede pasearse impunemente todos los días en la internet insultando a medio mundo.

No hay que tener miedo a la regulación de la denominada plataforma 2.0.

Para empezar, ya que se acerca un periodo de renovación de alcaldes, presidentes regionales, Congreso y Presidente de la República, se debe regular la propaganda electoral en internet.

Los partidos políticos podrán usar libremente la internet para campañas electorales, pero se podría aplicar una multa para los candidatos que, por ejemplo, incumplan disposiciones de respeto a adversarios políticos o grupos sociales.

Debe legislarse respecto al derecho de respuesta o réplica en los Blogs. Y multar a los blogueros que incumplan la disposición.

Igualmente se debe legislar sobre propaganda calumniosa, difamatoria, injuriosa, mentirosa y campaña de bajo nivel.

No hacerlo sería el triunfo del inventado señor anónimo. Por eso, eliminar al Sr. Tsura Tukuro es una cuestión de higiene. Mental y ética.

04 junio, 2009

Panamericana TV: de la sartén al fuego

Finalmente estamos a punto de saltar de la sartén al fuego. El retroceso de la Sunat es un error político del gobierno cuyo responsable sin duda está en Palacio de Gobierno. ¿No fue acaso el Presidente quién gatilló la maquinaria de cobranza coactiva de la Sunat con el ánimo de manejar el canal de televisión? ¿Pudo acaso el novel superintendente actuar sin conocimiento de su jefe, el ministro de Economía, y del jefe del Estado? ¿No tiene acaso asesores legales este gobierno que adviertan las implicancias legales de sus acciones?

Vía la nueva ley tributaria la Sunat puede intervenir para cobrar su deuda, pero no para manejar administrativamente el canal. El interventor coactivo no podía contratar, ni despedir trabajadores, tampoco podía reestructurar la programación, ni menos revisar la pauta informativa. ¿Qué michi entonces iba a realizar?

El presidente García es el primer responsable de este fallido zarpazo a la esquina de la televisión peruana y ha dejado abierto el camino para que retorne el impresentable Grupo Schütz.

Así tenemos a un Presidente de la Corte Suprema apurando a sus jueces para que las decisiones ya tomadas –el traspaso de las funciones a los antiguos propietarios- se realicen de manera inmediata. En eso estaba, cuando el gobierno se metió por la ventana –la gran ventana de Panamericana- y la Sunat metió literalmente la pata.

El problema real es que mientras se concreta la decisión del Poder Judicial e Indecopi pone en marcha el proceso de insolvencia que tomará meses en calificar la calidad de las deudas por pagar para establecer la Junta de Acreedores, empieza un verdadero calvario para los trabajadores.

Hoy en la mañana escuchamos que sólo un vehículo de prensa tiene gasolina, las líneas telefónicas están cortadas lo mismo que el servicio de Internet. Si esto fuera cierto, Panamericana Televisión corre el riesgo de colapsar no por inanición financiera, sino por paro cardiaco de caja chica.

Los trabajadores tendrán que apelar a esfuerzos supremos para seguir operando la empresa. Anoche anunciaron en un comunicado que decidieron “tomar el control operativo de la empresa para que los programas no se detengan”.

Ellos han decidido también mantenerse al margen de las disputas societarias, aunque lo más probable es que definida la situación judicial del canal y confirmado el retorno de Schutz y cía., los colegas de prensa tengan que dilucidar una nueva disyuntiva: o saltan de la sartén al fuego o se liberan del tormento presentando su renuncia en el acto.

02 junio, 2009

Canal 5: La esquina tomada de la televisión

Digan lo que digan, el gobierno ha dado un zarpazo a Panamericana Televisión. Con una medida coactiva sumarísima, el ente recaudador del Estado –la Sunat– ha logrado hacerse cargo de la administración de un canal de televisión privado por deudas tributarias. De los casi 180 millones de soles que adeuda Panamericana, 117 millones son impuestos.

Es sintomático que el sábado último en una conferencia de prensa el Presidente de la República haya reparado en la abultada deuda del canal de la esquina de la televisión. “Haría bien la Sunat en cobrar esa deuda”, dijo el Presidente García, como dando luz verde al operativo.

Nadie pone en duda la capacidad del administrador –Alberto Cabello- ni del Grupo Consultivo –Alfonso de los Heros, Roque Benavides y Pablo Cateriano-. Pero no se puede desconocer el hecho de que han sido nombrados por el Gobierno.

Lo que se cuestiona, además, es que la Sunat trastoque su rol administrativo gerencial -que debe potenciar para cobrarse lo adeudado-, en otro que interfiera la línea de independencia y libertad que debe tener el manejo informativo de un canal de televisión.

Tampoco está claro si Panamericana Televisión tiene abierto un proceso de insolvencia en Indecopi.

Lo que ocurra con los programas periodísticos a partir de este momento marcará la pauta del futuro de Panamericana Televisión. Debemos estar alertas ante una probable una ola de despidos de periodistas y cambios abruptos de línea informativa.

Un primer acuerdo sería que la Sunat no exceda el plazo que tiene para liquidar sus deudas. Sobre todo teniendo un proceso electoral que se avecina. Lo mejor, en este caso, es tener medios de comunicación libres de interferencias y sometimientos del gobierno.

Un segundo punto es asegurar el derecho de todos los acreedores, en este caso, de los trabajadores impagos que a lo largo del tiempo acumuló el canal de televisión.

Pero quizás la medida más saludable es ir hacia un proceso de subasta pública para el ingreso de un nuevo accionista mayoritario que pueda hacerse cargo de la empresa.

Ahora que si Schutz y compañía logran acceder nuevamente a la administración –vía una medida cautelar- como sugieren algunos abogados, entonces habremos saltado de la sartén a las brazas.

08 julio, 2008

El Vladispot



El spot “antiparo” del gobierno que presenta a Vladimiro Montesinos acusando al Sutep de haberse aconchabado durante el régimen de Fujimori tiene gruesos errores de comunicación política que revelan que el Ejecutivo se ha tocado de nervios ante el paro de mañana.

1. El mensajero no es el mejor. Sobre todo porque estas declaraciones fueron desechadas por los magistrados de la sala que ventila el juicio a Fujimori, por la fiscalía, la parte civil y la propia defensa del acusado.

2. El locutor utilizado es el mismo que presenta los logros del gobierno; con lo cual se torna evidente su vinculación con el gobierno.

3. El spot no ha logrado el respaldo del Ejecutivo. El ministro Antero Flores Aráoz tuvo que admitir que si lo hubiera visto antes no lo hubiera aprobado.

4. El Premier Del Castillo ha tenido que hacer malabares para cubrir el error y ha señalado que el responsable del Vladiaviso político pagado es el Partido Aprista.

5. El gobierno necesita urgente alguien que le maneje una política comunicacional coherente que resista la presión del Presidente y que sepa decirle no cuando está equivocado.

6. El Partido Aprista ha seguido la receta de su antipropaganda del miedo introducida en el “video-shock económico” que le hizo a Vargas Llosa en la campaña electoral del 90. Los tiempos cambian. Los escenarios también.

7. El efecto que ha tenido el spot ha sido más bien contraproducente. Si alguien ignoraba que mañana habría paro, hoy está perfectamente enterado gracias a la propaganda del Gobierno.

***

Gracias a Ocram, la última de Jorgito: “(el spot) Es una declaración de Montesinos que hizo a la Corte y esta declaración la ha transmitido completa Canal N y el Canal 5. Cómo puede ser un despropósito utilizar una parte del todo que lo han transmitido los medios de comunicación. O sea que les parece bien transmitir todo el discurso de Montesinos y les parece mal que se transmita un pedacito“.

“El que ha contratado el aviso, para aclarar, es el Partido Aprista Peruano. No son fondos públicos, son fondos del partido. Y no está mal (que se haya hecho) porque esa es la realidad”.