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08 junio, 2015

Seguridad ciudadana y respuesta cívica



El miedo puede paralizar en un primer momento. Pero, en situaciones extremas, puede impulsar a la acción. Esto ha pasado con los vecinos de San Juan de Lurigancho. Hartos de atracos, fechorías, extorsiones, bandas y sicariato, esta semana salieron a las calles para expresar su rechazo a la criminalidad.

Los ha movido el miedo de ver a sus hijos en peligro de caer por una bala asesina. Pero también la inacción o impotencia del Estado que no tiene respuesta para frenar esta ola de violencia que amenaza la vida en comunidad.

Un director y dos vigilantes de colegios privados fueron muertos a tiros recientemente en ese distrito. Un programa periodístico reveló la forma en que las bandas de sicarios utilizan a los adolescentes para cometer crímenes que perpetrados por adultos tendrían penas severísimas.

Los delincuentes mayores les consiguen dinero y armas, y los entrenan con prácticas de tiro en los cerros de Jicamarca. No hay Estado en esos cerros. No son territorios liberados, sino olvidados. 

Si tenemos en Lima un policía por cada mil habitantes y si un tercio de las comisarías distritales se encuentran en mal estado, un 46% no cuenta con servicios básicos, 40% no tiene computadoras, y de las que tienen, 70% no tiene internet, es poco lo que desde el punto de vista policial se puede hacer para combatir la criminalidad.

El tema de la criminalidad, como la pobreza, es multidimensional. Tiene varias causas y, sin duda, el crecimiento de jóvenes con falta de oportunidades laborales, educativas y de recreación se encuentra entre ellas. La falta de valores es consecuencia de su precariedad social, no la causa.

Así parece entenderlo también la población de San Juan de Lurigancho, la cual, en un rapto de desesperación y fragilidad institucional, ha pedido no solo más efectivos policiales y comisarías en su distrito, sino que sean las propias Fuerzas Armadas las que patrullen las calles y lugares estratégicos del vecindario.

Es un error, por supuesto, pensar que las Fuerzas Armadas pueden asumir funciones de seguridad ciudadana. Esas tareas son competencia municipal y de la Policía Nacional. Pero la delincuencia parece ganar terreno a estas instituciones y el miedo de la gente la lleva a optar por estas posiciones extremas que al final son siempre peligrosas para el fortalecimiento del sistema democrático. 

El grito desesperado de una madre de familia en la marcha no pudo ser más elocuente: “¡Con nuestros hijos no se metan!”. La marcha de San Juan de Lurigancho, fuera del histrionismo y payasada de su alcalde de pretender imponer un estado de emergencia por decreto de alcaldía, y de la posición equivocada de su gente de convocar a las Fuerzas Armadas, es un llamado de atención a un problema que hoy toca las puertas de la capital, pero cuya modalidad de organización, ataque y blancos elegidos –pequeños y medianos comerciantes, negocios y/o tiendas– surgieron hace buen tiempo en ciudades importantes del norte del país como Trujillo.

No es casualidad que hoy en día los trujillanos tengan como alcalde a un excoronel de la policía, exguardia civil y hombre de inteligencia, perseguido y que sigue enredado en el Poder Judicial con acusaciones de haber formado un comando de la muerte que eliminaba delincuentes de alta peligrosidad. 

Elidio Espinoza niega, por supuesto, estos cargos y hoy, como autoridad municipal, camina sin seguridad por todos los vericuetos de Trujillo, empeñado en demostrarle a quien quiera escucharlo que no es verdad que estas bandas de extorsionadores, secuestradores, asesinos y sicarios organizados les estén ganando la guerra a las autoridades y al país. Ojalá los enemigos de la convivencia civilizada, de la ley y el orden, no le demuestren lo contrario. La marcha de SJL es una de esas respuestas cívicas que necesitamos para ganarle la guerra a la inseguridad ciudadana.

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Publicado en Diario 16 el 31 de mayo de 2015.

28 octubre, 2012

Parar la inconducta social de La Parada


La violencia desatada en el mercado informal más grande de la ciudad -La Parada-, emporio de esforzados y madrugadores trabajadores, emprendedores y comerciantes, pero también nido de ratas, delincuentes y malhechores de toda laya, debe ser condenada desde todo punto de vista.

En primer lugar por resistir con violencia a la autoridad edil.

La Municipalidad de Lima ha centrado sus esfuerzos en dos temas principales que requieren solución en la ciudad y sobre los cuales las autoridades locales anteriores parecían haberse rendido: el transporte público y la comercialización de alimentos.

En ambos casos, la lucha es contra la costumbre, las mafias organizadas y el lucro proveniente del desorden. 

La reubicación del comercio mayorista asentado por años en La Parada es una medida conveniente para Lima. No se puede permitir que mafias informales, acostumbradas a coimear a funcionarios ediles permisivos, se opongan a ordenar y modernizar la ciudad.

Pero, además, esta ola de violencia debe ser condenada por el impacto negativo que genera en el mundo al mostrarnos como un país que se resiste de manera tribal a la ley, algo difícil de entender en un país que crece sostenidamente desde hace una década.

Las imágenes de violencia y el ataque a la policía que hemos observado todos a través de los medios de comunicación no se condicen con el nivel de desarrollo que estamos alcanzando los peruanos. No somos salvajes ¿O sí? Un país que crece económicamente debe hacerlo también socialmente. Y esto pasa por ser respetuoso de la ley y las disposiciones de la autoridad.

Puede que los brotes de violencia en diversos mercados de la capital hayan sido rumores convertidos en psicosociales, pero, al menos, el ocurrido en el Mercado de la Tercera Zona de Collique fue real. Allí hubo grupo de vándalos aprovechando a río revuelto. De allí la necesidad de que el gobierno local, pero, sobre todo, el gobierno nacional garanticen la tranquilidad y seguridad ciudadanas.

Creemos que debe investigarse si existe alguna conexión entre la ola de violencia desatada y algunos  grupos políticos opositores a la alcaldesa Villarán que vienen siendo procesados por la Justicia. Como señala el comunicado de Perú Posible, en torno al proceso de revocatoria contra Susana Villarán, “existe un trasfondo político vinculado a la campaña de moralización que viene desarrollando desde la Municipalidad de Lima”.

La sensación de orden en un país no es como creen algunos fujimoristas la imposición de la fuerza a través de la guardia de asalto. El orden empieza con una autoridad que se hace respetar. En este caso, la autoridad de Lima que ha decidido poner las cosas en su sitio en dos áreas vitales para la ciudad: el transporte público y la comercialización de alimentos en los mercados.

Dos espacios donde nos encontramos todos los ciudadanos de a pie y donde por años se ha aceptado la ley del más fuerte, del más corrupto y del más violento. La costumbre no genera derechos. Menos si éstos vulneran derechos ajenos. Es momento de respetar y hacer respetar las reglas de juego. Y castigar las inconductas sociales y el lumpenismo corrupto que deben ser conductas del pasado que no tienen cabida en un nuevo orden global, respetuoso de la ley.
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27 noviembre, 2011

Tapia y los métodos oscuros que nadie quiere

La definición del Presidente Humala en pro del proyecto Conga ha cobrado su primera víctima: el asesor presidencial Calor Tapia.

En este mismo espacio decíamos hace unos días que “Al definirse en pro del proyecto minero, Humala debe resolver la manera de enfrentar a sus críticos de dentro y de fuera”.

Y añadíamos: “Para nadie es un secreto que el sector más resistente a la posibilidad de que ingresos capitales privados es la izquierda radical; la misma que acompañó a Humala y se cobijó como proyecto político en La Gran Transformación”.

Tapia simboliza la derrota del sector izquierdista que llevó a Ollanta Humala al poder. Y su sorpresiva renuncia representa también un realineamiento de las fuerzas internas.

Pero lo más grave, no es que se desgaje una facción de poder. Al fin y al cabo esto ocurre de manera permanente dentro y fuera de los círculos de poder.

En toda organización se constituyen grupos de interés o influencia o, como decía Duverger de los partidos políticos, se forman “comunidades de intereses”.

Lo preocupante de la denuncia de Tapia es la existencia de mecanismos que creíamos superados en democracia: seguimiento, chuponeo, intereses extranjeros enquistados en Palacio de Gobierno y uso político de los servicios de inteligencia.

No se puede aceptar que métodos antidemocráticos se usen contra quienes se consideran rivales dentro de un círculo de poder.

Indicaría que no habríamos aprendido la lección de los noventa cuando los servicios de inteligencia se usaron como brazo político del gobierno con el ánimo de perpetuarse en el poder.

La Presidencia del Consejo de Ministros ha señalado que no es práctica de este ente del Estado realizar este tipo de seguimientos.

Pero, la denuncia de Tapia es concreta: hackeo de sus correos electrónicos, seguimiento de sus actividades, interceptaciones telefónicas y campaña de intriga dentro de los círculos de poder de parte de un grupo de asesores presidenciales:

Luis Favre, brasileño, experto en marketing electoral, asesor de campaña electoral que asume ahora tareas de asesoramiento en políticas de gobierno; Adrián Villafuerte, general retirado del Ejército, considerado el factótum de los cambios en el Ejército y Policía General; y Víctor Gómez Rodríguez, jefe de la DINI, ex jefe de seguridad de empresas mineras.

El Presidente Humala no puede ser víctima de la intriga profesional.

Gobernar en democracia no es sólo hacerlo respetando los poderes del Estado, sino respetar las instituciones. En especial, aquellas que velan por la seguridad interna y externa.

“Es preferible advertir, para después no lamentar”, ha dicho Tapia. Ese camino ya lo conocemos. Y por la salud democrática del país, no queremos volver a transitarlo.

18 octubre, 2009

Chuponeadores oficiales

El informe final de la comisión del Congreso que investiga los “Petroaudios” podría revelar una sorpresa. Algo que nadie ha afirmado hasta hoy, pero que empieza a insinuarse. ¿Están los institutos armados al tanto de las operaciones de espionaje que realizan un grupo de empresas privadas de seguridad? ¿Hay algo más que suboficiales en actividad prestando sus servicios en este tipo de empresas? ¿Son estas empresas órganos de fachada de los organismos de inteligencia del Estado peruano?

El congresista Oswaldo Luizar acaba de afirmar que su comisión conoce al menos “tres empresas más” que, eventualmente, se dedicarían al oscuro negocio del “chuponeo telefónico”. El patrón encontrado en todas estas empresas es que estarían en manos de gente vinculada a La Marina.

Luizar asegura que el informe final describirá “la relación de los institutos armados con estas empresas y se determinará el grado de relación que existe, si es formal o informal, activa, con conocimiento de los mandos de la Marina, de la gente de Inteligencia”.

Pero si La Marina o cualquier otro órgano castrense del Estado peruano está detrás de los aparatos de escucha es una cosa y que dicha información se utilice para sacar ventaja comercial es otra completamente distinta.

Todo Estado necesita un sistema de inteligencia que vele por la seguridad nacional. El accionar de dicho sistema se mueve siempre en un irregular espacio dentro y fuera de los límites de la ley. No hay sistema de inteligencia cien por ciento legal.

Pero los intereses del Estado no se pueden confundir con los intereses de gobierno, o con intereses particulares. Sus fines son preservar la unidad nacional y la soberanía y defensa del Estado.

Pervertir estos fines es lo que hicieron Montesinos y Fujimori. Usaron los servicios de inteligencia para perseguir, escuchar, grabar, reglar, conocer y anticipar a los adversarios políticos. Y sabemos cómo terminó.

Lo encontrado hasta ahora en el tema de los Petroaudios podría igualmente llevarnos a esa terrible conclusión. ¿Actuaban estas empresas privadas de chuponeo a órdenes de otras empresas privadas movidas sólo por fines comerciales o eran órganos de fachada del Estado que operaban de esta manera realizando actividades abiertas, legales, pero también cerradas o clandestinas para otros grupos no identificados entre los que podrían estar incluso sectores del gobierno?

El misterio podría revelarse en poco tiempo.

14 abril, 2009

Señor Ministro: no más héroes en el VRAE

Al general Roberto Chiabra no le pueden contar cuentos. Peleó con sus soldados en el Cenepa. Se metió con ellos al monte. Planificó ataques. Cruzó a fuego abierto campos minados. Tuvo el privilegio que muy pocos soldados pueden tener: ir a la guerra y regresar.

En el campo político fue ministro de Defensa en el quinquenio pasado, desde donde combatió al terrorismo, entre otras zonas, en el VRAE.

Y aunque le decían El Loco, no lo está.

“Yo no iba a enviar a mis soldados a un ataque de patrullas sin apoyo aéreo”, dice ahora, tratando de encontrar una razón a la estrepitosa estrategia que este gobierno viene desarrollando en ese triángulo de tres regiones que es el Valle del Río Apurímac y Ene.

Una zona de 12 mil kilómetros cuadrados de área en el que se encuentran 33 distritos considerados entre los más pobres del Perú.

Ahora sabemos que los soldados no tenían experiencia de combate; eran muchachitos enrolados en el Ejército como voluntarios. Y resulta que tampoco habrían sido emboscados en una acción de patrulla, sino en una operación de rutina… ¡para recoger leña!

La primera patrulla fue prácticamente aniquilada. El único sobreviviente que pudo escapar caminó dos horas para dar cuenta del ataque y una segunda patrulla volvió a ser sorprendida por los terroristas.

Nunca aparecieron los helicópteros, necesarios para este tipo operaciones militares. La única oportunidad en que éstos llegaron fue para recoger los cadáveres.

“No hay apoyo aéreo para operaciones militares, pero si hay para recoger a los muertos; realmente no lo entiendo”, se queja el general Chiabra.

Mientras se piense de esta manera y se siga enviando patrullas de voluntarios a recorrer el terreno buscando ahuyentar a los terroristas mimetizados en la jungla, se estará enviando soldados a la muerte.

Nada de esto disminuye la heroicidad de estos soldados que pagan con su vida la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo.

Pero, por una vez, señor ministro, menos héroes y más inteligencia.

07 mayo, 2008

Pobrecita la pistola... que no tiene vacaciones

Leo hoy en Expreso: “García exige empleo de armas legales”.

En una ceremonia en la que -por fin, casi dos años después- presentó un lote de patrulleros, el presidente “demandó a los miembros de la Policía Nacional del Perú (PNP) el empleo de sus “armas legales”, sin miedo a cumplir con ¿su deber?

“El 80% del Perú pide orden, energía, severidad, sanción, no pide compromiso, conciliación, la seudo buena manera del que tiene temor; la población quiere que se sancione, quiere que se usen las armas para detener el peligro que vive todos los días”, sostuvo el presidente.

El Comercio completa esta idea mortis que ronda al Jefe del Estado: las protestas sociales no deben significar la toma o el bloqueo de carreteras y aseguró que el Perú reclama seguridad.

"Ante eso (debe haber) energía, acción, ni un minuto de demora. El pueblo peruano quiere seguridad y energía, un valor que los peruanos siempre reconocen es el orden (...) Yo le pido al ministro del Interior toda su ayuda y fortaleza y la de la Policía Nacional para que estos vehículos y las armas sean usadas legalmente, pero con energía".

¿Qué puedo agregar?... si las cosas se ponen así tendré que comprar mi chaleco antibalas y desempolvar esa vieja canción de los ochenta que decía:

“...pobrecita esta pistola, pobrecita esa pistola
que no tiene vacaciones (bis)
disparando siempre al aire, disparando siempre al aire,
pero al aire de los pulmones...”




Reactualización:

Hoy Domingo 11/05/2008 en El Comercio, el presidente de la República avanza en su lógica de orden y uso legal de las armas y advierte incluso sobre el derrotero de un nuevo régimen con intervención del Poder Judicial, disolución del Congreso, entre otras medidas, en caso de que, por ejemplo, se derogue el dispositivo que aprobó el año pasado justamente sobre uso de armas de reglamento de la Policía Nacional en manifestaciones públicas... hummm.... peligroso, muy peligroso pensamiento. Tal parece que el Presidente a la pobrecita pistola, en efecto, no le quiere dar vacaciones. Veamos:


¿Qué podría decir de quienes dicen que usted confunde ese orden con un sesgo autoritario?
Que están hablando tonterías, porque aquí hay leyes e instituciones nacidas del voto popular.

¿Y si hay excesos?
Para eso existen los jueces. Si un policía ve que avanza una horda hostil que comienza a destruir un puente, ¿no tiene que hacer uso de sus armas?

¿Usted qué dice?
Yo digo que sí y con eficacia. Si un policía ve que quieren incendiar un edificio público, ¿no tiene que hacer uso de sus armas? Yo digo que sí. Si un policía ve que avanzan con escopetas en contra de él, ¿tiene que esperar que le disparen para hacer uso de sus armas? Yo digo que sí tiene que actuar. Con debilidades, lo único que se consigue es que vengan los Fujimori y los dictadores del futuro. Esa fosa a los pies de la democracia no la voy a cavar yo. Voy a hacer que se respete como sea necesario el orden democrático y orden legal en el país.

(...)

Hay una demanda...
Hay quienes dirían que las alternativas para ganar popularidad pasan por disolver el Congreso que no hace nada, intervenir el Poder Judicial, dar un aumento de sueldos y salarios, romper los contratos petroleros y mineros.

¿Parece que sus enemigos le aconsejaran eso?
No, eso está en las encuestas. Yo pregunto permanentemente qué cosa debería hacer el presidente para subir y eso sale en todas. Eso es popularidad efímera de un año y después se hunde usted en la dictadura y consumido por la corrupción de sus áulicos.

Una cosa es la realidad y otra es la capacidad para gestionar...
Entre la propuesta y la definición legal pasa mucho tiempo, por eso otra alternativa es decir: señores miembros del Congreso, el pueblo pide velocidad y ejecución, señores ministros, vayan al Congreso con estas 10 leyes y hagan cuestión de confianza, me las aprueban. ¡Ya! No quieren, renuncia el Gabinete, y al día siguiente vuelve otro Gabinete, no queremos, se autodisolvió el Congreso.

¿Eso lo ha pensado?
Está en la Constitución, es democrático, es el equilibrio de poderes.

¿Lo ha considerado en base a esta lentitud del Congreso?
Si se va a poner en juego el orden, la seguridad y la estabilidad democrática del Perú, no dude de que el Gobierno hará cuestión de Estado para que eso no ocurra, porque el Perú lo que necesita es orden. Ya están notificados

¿Lo haría por ejemplo en el tema del uso de armas por la PNP en manifestaciones?

Eso comienza a ponerse grave, y si a eso se está añadiendo el ejemplo boliviano y comienzan a hablar de que va a haber referéndum, ahí también el presidente actuará para defender el Perú en su orden, su unidad y su integridad.