04 diciembre, 2012

La verdad empieza a abrirse paso en Chile

Prestigioso analista político escribió un artículo muy interesante sobre cómo su país debe encarar un fallo de la Corte Internacional de La Haya. El texto sale publicado en el diario La Tercera y en nuestra edición de hoy de La República. "A diferencia de otros, Chile es, y será un país serio", indica.
Un país serio
(Patricio Navia. Analista político. La Tercera / Chile)
Aunque ningún país puede declararse libre de la amenaza nacionalista y de arrebatos de pasional patriotismo, una de las más arraigadas creencias chilenas es que nuestropaís es internacionalmente admirado por ser una nación seria, cuya palabra vale y cuyo respeto a los acuerdos, tratados y pactos es ampliamente reconocido y admirado. Chile puede no estar de acuerdo con un fallo, pero ninguna pérdida territorial amerita poner en riesgo la reputación de Chile como un país que cumple su palabra.
Difícilmente puede haber una posición más incómoda para un país que enfrentar un diferendo limítrofe donde todo parece indicar que se deberá entregar territorio. El hecho de que el cambio en la línea fronteriza se dé en territorio marítimo, y no terrestre, ayuda a minimizar el efecto negativo de un fallo adverso. Aunque el potencial económico de la zona en disputa sea enorme, la gente igual valora más el territorio terrestre que el marítimo. Ningún líder nacionalista podrá ir a hacer una marcha en el territorio que dejará de ser chileno.  Un fallo adverso para Chile en la frontera marítima tendrá menores efectos en la opinión pública que un fallo que, por ejemplo, obligue a redefinir las fronteras terrestres con Argentina.
Además, el hecho de que la disputa territorial sea con Perú y no con Argentina también contribuye a reducir el efecto negativo de un fallo adverso. Después de todo, Chile resultó victorioso en la Guerra del Pacífico. El territorio en disputa es una parte mínima del territorio, terrestre y marítimo, que Chile obtuvo como resultado de la  guerra de 1879.  Distinto hubiera sido si el territorio en litigio siempre hubiera pertenecido a Chile. Por último, como ojos que no ven, corazón que no siente, el hecho de que el territorio esté localizado en una zona visitada sólo por una minoría de chilenos ayuda a reducir los efectos negativos de un fallo desfavorable.
Es verdad que nadie sabe cómo fallará el tribunal. Pero la actitud cautelosa del gobierno y de la clase política chilena—y el evidente entusiasmo en el Perú—hacen pensar que habrá más razones para festejar en Lima que en Santiago cuando la corte entregue su veredicto.
Pero después de que se acaben los fuegos artificiales y baje la intensidad de las pasiones nacionalistas, cuando el fallo de La Haya ya sea historia, los chilenos podremos seguir alimentando nuestro propio relato nacionalista y dar rienda suelta a nuestros propios motivos de orgulloso patriótico. El que Chile acate el fallo de la corte de La Haya, por más adverso que resulte, será nuestro principal motivo de orgullo.
En contraste con otros países de la región, Chile respeta y acata los fallos de los tribunales competentes. A diferencia de otros, Chile ha sido, es y será un país serio.Después de todo, no hay mejor remedio para el discurso nacionalista que una respuesta igualmente nacionalista que, además, contribuye a construir un relato republicano, democrático y respetable en la arena internacional.

03 diciembre, 2012

Los primeros cinco agentes de Perú en La Haya, según La Tercera



(Diario La Tercera de Chile- 03/12/2012 - 15:57) Cinco agentes de distintos países se presentaron durante la primera jornada de audiencias en la Corte Internacional de La Haya, donde a partir de esta mañana la delegación peruana defiende su posición en relación al diferendo marítimo entre Chile y Perú.

Los primeros expertos en argumentar a favor de la posición peruana, fueron Allan Wagner, el francés Alain Pellet, el norteamericano Rodman Bundy, el italiano Tullio Treves, y el británico Michael Wood.

1. Allan Wagner: El primer agente de la delegación peruana en hablar fue el embajador Allan Wagner, quien se refirió a los antecedentes históricos del caso, fue enfático en declarar que "los límites marítimos entre Perú y Chile nunca han sido delimitados".

Wagner basó su intervención en la Corte Internacional de La Haya, basándose en lo que llama falta de límites, explicando que "Chile no ha podido establecer cuándo se delimitaron los límites marítimos".

Al mismo tiempo, Wagner se refirió a la buena relación en general entre Chile y Perú, refiriéndose a los ciudadanos peruanos que viven en Chile, y a los chilenos que a diario viajan a Perú.

2. Alain Pellet: El francés fue uno de los más histriónicos y tajantes en las intervenciones. Según señaló ante la corte, "con un simple croquis basta para demostrar que el punto de llegada de la limitación marítima no puede estar situado en el paralelo que Chile indica".

Pellet destacó por sus duras declaraciones respecto a los argumentos de la delegación chilena, comentando, por ejemplo, que Chile propone un "debate falso", y que ha utilizado "habilidad" y "alquimia falsa", para "forjar, complicar" un caso sencillo.

Además, Pellet se refirió a fallos anteriores, como el de Nicaragua y Colombia, para poder apoyar la argumentación del equipo peruano.

3. Rodman Bundy: El agente estadounidense se centró en las condiciones y los antecedentes geográficos, apoyándose con un mapa para plantear sus argumentos. El norteamericano apoyó la idea de establecer líneas equidistantes entre países adyacente, cuando no existe circunstancias geográficas especiales. Bundy también recordó los casos de Rumania y Ucrania, y Nicaragua y Colombia, en cuanto a que los límites marítimos han de formar proyecciones con los límites de la costa.

"La geografía costera entre Perú y Chile es incluso más sencilla" que en los casos mencionados, aseguró Bundy.

4. Tullio Treves: El cuarto exponente fue el italiano Tullio Treves, quien enfocó su exposición en los conceptos y la terminología en los tratados que se utilizan como antecedentes históricos. Según Treves, las terminologías en los distintos acuerdos no son las mismas, por lo que estos no quedan claros.

"No sería correcto interpretar la declaración de Santiago" con los conceptos del Tribunal Internacional del Derecho del Mar, aseguró Treves.

Por otro lado, señaló que la importancia de los límites marítimos es nueva, y que en la primera mitad del siglo aún no eran temas de gran importancia. Incluso asegura que "en la declaración de Santiago los estados no consideraban urgente delimitar los límites marítimos", y que no es lógico esperar que Perú aceptara límites naturales como los que indica Chile.

5. Michael Wood: Cuando el británico tomó el estrado para terminar con la primera jornada de audiencia en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, lo hizo enfocado en la falta de legislación existente en cuanto a los límites marítimos entre Chile y Perú.

El agente que llamó la atención en las redes sociales por su peluquín, siguiendo la usanza de su país, señaló que "no hay nada en los alegatos de Chile que se acerque a establecer un acuerdo de limiración marítima vinculante para ambas partes".

"Las manifestaciones de Chile respecto a los instrumentos de 1948 buscan argumentos donde no los hay", manifestó Wood.


Presentación del agente de Perú ante Corte de La Haya



Especiales - Corte de la Haya

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Introducción

Señor Presidente, Señores Miembros de la Corte

Es un gran honor presentarme ante la Corte Internacional de Justicia como Agente de la República del Perú en el caso del Diferendo Marítimo entre el Perú y Chile.

Este caso es de la mayor importancia para el Gobierno y para el pueblo del Perú. Están en juego los títulos jurídicos fundamentales que el derecho internacional reconoce a un Estado ribereño, como el Perú, sobre las zonas marítimas adyacente a sus costas y la delimitación del límite marítimo con Chile de tal forma que produzca una solución equitativa.

Quisiera desde el principio dejar constancia de la admiración que el Perú tiene por la contribución que la Corte ha hecho, y continúa haciendo, para la resolución pacífica de los diferendos y para la consecución de los objetivos plasmados en la Carta de las Naciones Unidas.

La confianza que tiene el Perú en la Corte se demuestra mediante la Declaración de 2003 con la cual aceptó la jurisdicción obligatoria de la Corte. Como Ud., Señor Presidente, señaló cuando se dirigió a la Reunión de Alto Nivel sobre el Estado de Derecho, “presentar una demanda ante la Corte usualmente contribuye a distender las tensiones entre los Estados, particularmente en aquellas situaciones en las que se disputan reivindicaciones de soberanía o de zonas marítimas." Discurso por Su Excelencia Juez Peter Tomka, Presidente de la Corte Internacional de Justicia en la Reunión de Alto Nivel sobre el Estado de Derecho, Nueva York, 24 de setiembre 2012.  Disponible en: http://www.unrol.org/files/22006_Statement_ICJ.pdf

En este sentido, también quisiera rendirle un homenaje al Juez José Luis Bustamante y Rivero, ilustre Presidente de mi país y una de las figuras más prominentes de la democracia peruana. Bustamante y Rivero fue juez y Presidente de esta Corte, en la cual jugó un papel importante en contribuir al logro de los objetivos y metas de la Corte. Él también es uno de los padres fundadores de la tesis de las 200 millas marinas, un paso importante en la evolución del nuevo derecho del mar.

Por qué el Perú ha presentado esta Demanda

(i) La ausencia de un Límite Marítimo

El caso del Perú ante esta Corte es que el límite marítimo entre el Perú y Chile nunca ha sido delimitado y que, frente a la ausencia de dicha delimitación, corresponde que Su Corte determine dicho límite. Contrario a los argumentos presentados por Chile, no existe ningún tratado ni ningún otro acuerdo que fije el límite marítimo entre el Perú y Chile. De hecho, lo que resulta sorprendente de la argumentación de nuestros oponentes es que Chile no ha demostrado dónde y cuándo se fijó el límite marítimo que asevera fue establecido.

Chile afirma en su Dúplica que “las Partes están en desacuerdo acerca del sustento jurídico y naturaleza de una línea limítrofe que ha existido por muchas décadas y ha sido observada en la práctica bilateral de las Partes sin incidentes ni reservas de posición…” (DC. para. 1.2). Esto no es cierto. No hay ningún límite marítimo pre-existente entre las Partes, ni convencional ni resultante de una línea de facto, que hubiese fijado dicho límite.

Para poder entender porque el Perú ha planteado este proceso, es necesario comprender el contexto histórico que dio lugar a la presente controversia.

En 1947, Chile emitió una declaración y el Perú un Decreto Supremo relativo a la extensión de sus jurisdicciones hasta una distancia de 200 millas de la costa. Estos instrumentos iban en la misma línea de las Proclamaciones de Truman dos años antes, y reflejan el objetivo común de proteger los derechos marítimos de cada uno de los Estados ante el aumento de la caza de ballenas y pesca frente a sus costas. Ninguno de los instrumentos versaba sobre límites laterales de los Estados vecinos. Efectivamente, el Decreto Supremo de 1947 del Perú no dice ni una palabra sobre un límite lateral que siga el paralelo geográfico ni ninguna otra línea.

En 1952, el Perú, junto con Chile y Ecuador, suscribieron la Declaración de Santiago. Esta Declaración expresó una política común del Perú, Chile y Ecuador frente a la comunidad internacional con el fin de defender y proteger sus recursos marinos vivos que estaban siendo explotados por grandes flotas balleneras y pesqueras extranjeras. Estos tres Estados, por lo tanto, proclamaron su jurisdicción hasta una distancia mínima de 200 millasmarinas de sus costas.

Según será explicado por los abogados del Perú, la Declaración de Santiago no tiene nada que ver con los límites laterales. Se refería a la extensión de 200 millas de las zonas marítimas de los tres Estados frente a las prácticas depredadoras de pesca y de caza de ballenas por flotas extranjeras.

Sin perjuicio de ello, Chile afirma que, en el punto IV de la Declaración de Santiago, las Partes delimitaron su límite marítimo. Sin embargo, el punto IV sólo se refiere a los derechos marítimos de las islas. El Punto IV no delimitó los límites marítimos entre el Perú y Chile o entre el Perú y el Ecuador; simplemente señaló que en el caso que existieran islas dentro de las 200 millasmarinas de la zona marítima general de otro de los Estados signatarios, la zona marítima de dichas islas se limitaría en función al paralelo geográfico correspondiente al punto final de la frontera terrestre de los dos Estados.

Esta situación existe sólo en las inmediaciones del Perú y del Ecuador dada la existencia de islas cerca de sus costas. Y aún con respecto a la situación entre el Perú y el Ecuador, su límite marítimo no fue delimitado por la Declaración de Santiago, la cual sólo estableció un principio general a ser eventualmente aplicado en el caso de las islas; éste se delimitó mediante un acuerdo específico celebrado por un Intercambio de Notas de mayo de 2011.

Chile es totalmente consciente que la redacción simple y cotidiana de la Declaración de Santiago no sustenta su pretensión de que las Partes acordaron en esa oportunidad un límite a todo efecto a lo largo de 200 millas. Por lo tanto, ha tratado de reforzar su argumento sobre la existencia de un límite delimitado por la Declaración de Santiago recurriendo a la conducta posterior de las Partes, incluyendo el Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 para la vigilancia de las actividades pesqueras con el fin de evitar fricciones entre sus respectivas comunidades pesqueras y el establecimiento de faros de enfilación en 1968-1969 para proporcionar orientación a los pescadores artesanales cerca de la costa. Pero esta línea de razonamiento no refleja los hechos reales. En estos casos, las Partes adoptaron arreglos prácticos de naturaleza provisional para fines específicos en las áreas de mar adyacentes a sus costas.

Posteriormente, durante la Tercera Conferencia sobre el Derecho del Mar, el Perú jugó un papel activo particularmente en las Negociaciones del Grupo No. 7, encargado de elaborar las reglas de delimitación marítima. La posición del Perú entonces, como sigue siéndolo hoy, era que el fin básico de la delimitación es alcanzar una solución equitativa y que la equidistancia constituye la regla general de la delimitación marítima salvo que existan circunstancias especiales que justifiquen un límite diferente.

La Convención sobre el Derecho del Mar de 1982 reconoció que los títulos marítimos de los Estados ribereños se extienden hasta una distancia de 200 millas marinas desde sus líneas de base y, por lo tanto, confirmó las reivindicaciones del Perú y de Chile de su jurisdicción hasta esos límites formuladas anteriormente. Además, reforzó el principio que el fin último de la delimitación marítima es lograr una solución equitativa.

(ii) Intentos infructuosos para lanegociación de un Límite

Es a la luz de esta situación que, poco después de la adopción de la Convención, el Perú pide a Chile iniciar negociaciones con el fin de establecer, mediante acuerdo, el límite marítimo entre ellos. El distinguido Embajador peruano, Juan Miguel Bákula, en su calidad de enviado especial, realizó una presentación oficial sobre este tema en 1986 al Ministro de Relaciones Exteriores de Chile, según lo señalado en el Memorándum preparado por él a solicitud del Ministro chileno. La reacción de Chile fue que estudiaría el tema y volvería sobre el particular oportunamente.

Lamentablemente, Chile posteriormente no dio indicación alguna de que estuviera estudiando el tema o listo paraconversar sobre el mismo con el Perú. Más bien, a partir de la década de 1990, Chile empezó a tomar una serie de pasos unilaterales para crear la impresión de que ya existía un límite marítimo con el Perú a pesar de la ausencia total de un acuerdo en ese sentido.

Por ejemplo, Chile empezó por primera vez a publicar mapas en los cuales pretende mostrar un límite marítimo con el Perú, a pesar de que Chile no había publicado tales mapas durante los 40 años posteriores a la firma de la Declaración de Santiago. Y, en el 2000, Chile depositó cartas náuticas en las Naciones Unidas en las cuales pretendía graficar un límite que pasa por el paralelo de latitud 18°21'S. El Perú se vio obligado a protestar frente a estas actividades y a enfatizar que nunca había firmado tratado de delimitación marítima alguno con Chile.

En el 2004, el Perú nuevamente propone formalmente iniciar negociaciones bilaterales para determinar el límite marítimo. Sin embargo, Chile rechazó esta iniciativa, sosteniendo que ya se había establecido un límite marítimo. En vista del impase que surgió, los Ministros de Relaciones Exteriores de ambos países firmaron un Comunicado Conjunto el 4 de noviembre de 2004, en el cual plasmaron el hecho de que ambos Estados tienen diferentes posiciones sobre la cuestión jurídica de la delimitación marítima entre ellos. Posteriores intercambios diplomáticos entre las Partes en el 2005 dejaron en claro que Chile no tenía interés en negociar la delimitación de un límite marítimo a todo efecto con el Perú.

Fueron estas circunstancias las que llevaron al Perú a presentar esta Demanda ante la Corte. El Perú es un firme creyente del principio plasmando en el Artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas según el cual las controversias deben ser resueltas por medios pacíficos, incluyendo el arreglo judicial cuando las negociaciones no logran llegar a una solución. El Perú, por lo tanto, presentó esta Demanda al amparo del Artículo XXXI del Pacto de Bogotá, del cual tanto el Perú como Chile son partes, con el fin de establecer el límite marítimo equitativo entre ellos.

Los alegatos del Perú

En este caso, Señor Presidente, el Perú solicita a la Corte realizar dos cosas: primera, la delimitación de las respectivas zonas marítimas entre las Partes sobre la base de los principios y reglas del derecho internacional articulados por esta Corte, empezando en el punto conocido como “Punto Concordia” donde la frontera terrestre llega al mar; segunda, la declaración de que el Perú tiene derecho a ejercer los títulos de soberanía y jurisdicción exclusivas sobre el área ubicada dentro de las 200 millas marinas de sus líneas de base, pero más allá de las 200 millas de las líneas de base chilenas. Ello es lo que el Perú ha denominado el “Triángulo Exterior” en sus alegatos.

(i) El Límite Marítimo y su Punto de Inicio

En relación con la delimitación del límite marítimo, cae por su propio peso que dicho límite debe comenzar en el términus donde llega al mar la frontera terrestre de las Partes –un límite que las Partes concuerdan ha sido íntegramente delimitado en virtuddel Tratado de Lima de 1929. Este es el Punto Concordia al cual me he referido.

El Perú se alarmó al ver que Chile en su Contramemoria asumiera la posición de que el términus de la frontera terrestre no está ubicado en la orilla del mar en el Punto Concordia, sino, más bien, en tierra, en el primer hito que se colocó según la demarcación de la frontera terrestre en 1930. Hemos demostrado en nuestra Réplica que el argumento chileno es insostenible; está en franca contradicción con lo acordado por las Partes en el Tratado de 1929.

En su Dúplica, Chile se vio, por lo tanto, obligado a desistirse de esta posición. Sin embargo, sigue sosteniendo que existe un límite marítimo a lo largo del paralelo geográfico que pasa por el primer hito y que la distancia entre este hito y el Punto Concordia es insignificante. Este argumento es indignante y contrario al Tratado de Lima de 1929.

El Perú nunca acordósu límite marítimo con Chile, ni en la Declaración de Santiago de 1952 ni de algún otro modo. Y ciertamente, el Perú nunca ha acordado un límite marítimo a lo largode un paralelo geográfico o un límite que parta de la costa al norte del términus de la frontera terrestre que se encuentra en el Punto Concordia, en territorio que estáíntegramente bajo soberanía exclusiva del Perú. Sin embargo, esa es la esencia de la posición chilena.

(ii) Los derechos del Perú sobre el " Triángulo Exterior"

En cuanto al “Triángulo Exterior,” el simple hecho es que se trata de un área marítima que se encuentra dentro de las 200 millas marinas de la costa peruana pero más allá de las 200 millas marinas de la costa chilena. Es imposible imaginarse cómo Chile puede cuestionar los derechos soberanos del Perú sobre esta área. El moderno derecho del mar reconoce que todo Estado ribereño tiene derecho a ejercer derechos de soberanía y jurisdicción sobre las áreas marítimas adyacentes a sus costas hasta una distancia de 200 millas marinas. Nada de lo que pueda aseverar Chile en contra puede negar los derechos que le corresponden al Perú.

El respeto del Perú al Derecho Internacional

Señor Presidente, en nombre del Gobierno del Perú, deseo formalmente dejar constancia del compromiso del Perú con el modernoderecho del mar reflejado en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982. La Constitución peruana de 1993, su legislación interna y la práctica del Perúse encuentranen total conformidad con el derecho del mar contemporáneo. El término “dominio marítimo” que utiliza nuestra Constitución se aplica de manera coherente con las zonas marítimas establecidas en la Convención de 1982; la Constitución se refiere expresamente a la libertad de comunicación internacional.

En síntesis, el Perú acepta y aplica las normas del derecho internacional consuetudinario del mar tal como se encuentran plasmadas en la Convención.

El hecho concreto es que el Perú no pide nada más que aquello que le corresponde a un Estado ribereño en aplicación del derecho internacional. Si bien el Perú aún no es Parte de la Convención del Derecho del Mar de 1982, tanto su Constitución, su legislación interna y su práctica, son consistentes con los principios y normas plasmados en la Convención, incluyendo el objetivo general de la delimitación marítima, que es alcanzar una solución equitativa.

Contrario a las pretensiones chilenas, el Perú no está violando el principio de pacta sunt servanda o de estabilidad de las fronteras. El Perú rechaza tajantemente esta imputación hecha por Chile. Nunca se ha celebrado acuerdo de delimitación marítima alguno entre las Partes. A lo largo de su historia, el Perú siempre ha estado comprometido con la paz y la observancia del derecho internacional.

La promoción de la integración regional ha sido consistentemente uno de los objetivos principales de la política exterior del Perú para contribuir al bienestar, a la unidad y a la cooperación entre las Repúblicas americanas.

También quisiera recalcar que las relaciones bilaterales entre el Perú y Chile son buenas. Existe un creciente flujo comercial y de inversiones entre ambos países. Miles de peruanos se han establecido en Chile y miles de chilenos cruzan la frontera todos los días para adquirir bienes y servicios en el Perú. Ambos países participan juntos activamente en todos los procesos de integración y cooperación regional en América Latina.

El Perú confía que la decisión de esta distinguida Corte resolverá el último tema limítrofe entre el Perú y Chile, permitiendo así que los dos países gocen de un futuro común de paz y de bienestar para nuestros pueblos.

La Estructura de los Alegatos Orales del Perú

Señor Presidente, Señores Miembros de la Corte,

Los alegatos orales del Perú en esta primera ronda están organizados de la siguiente forma:
Esta tarde,

El Profesor Alain Pellet iniciará presentando una visión general del caso peruano.

Lo seguirá el Señor Rodman Bundy, quien explicará la posición peruana sobre el curso del límite marítimo que conduce a una solución equitativa del presente caso. Esta es la línea que nosotros le pedimos a la Corte que determine.

Luego, se explicará por qué la afirmación chilena de que ya existe un límite marítimo entre las partes no tiene fundamento ni en los hechos ni en el derecho, y también se explicará la naturaleza absolutamente inequitativa que Chile reclama.

El Profesor Tullio Treves empezará colocando en perspectiva los instrumentos de Chile y  de Perú de 1947 y la Declaración de Santiago de 1952, a la luz del derecho del mar vigente en la época.

Sir Michael Wood, luego, tratará sobre la forma como Chile se valede los instrumentos y eventos previos a la Declaración de Santiago.

Estos alegatos continuarán mañana. Finalmente, trataremos dos materias distintas e importantes tratadas en los alegatos escritos de Chile: el punto de inicio de la delimitación marítima y el “triángulo externo”.

Señor Presidente, señores Miembros de la Corte, con ello concluyo mi intervención, y, respetuosamente le pido, Señor Presidente, que se llame al Profesor Alain Pellet al estrado.

Gracias por su atención.

02 diciembre, 2012

Sebastián Piñera: "Debemos desestimular los nacionalismos exacerbados"


(El Mercurio, Domingo 2, Diciembre , 2012) Mañana se inician los alegatos orales ante la Corte de Justicia de La Haya, proceso que resolverá definitivamente el diferendo de límites que Perú nos ha planteado. Chile ha enfrentado este litigio con la tranquilidad y convicción de saber que nuestra causa es justa y sólida, pues está amparada por el derecho internacional, los tratados limítrofes válidamente celebrados por Chile, Perú y Ecuador en 1952 y 1954 que los países signatarios nos comprometimos a honrar y cumplir, y por la forma en que los tres países y la comunidad internacional los hemos interpretado y aplicado por más de 50 años.

Siguiendo una larga y valiosa tradición, Chile, en defensa de sus intereses, ha observado una política de Estado, no solo de Gobierno y oposición, sino del país entero, unido tras un mismo objetivo: que se ratifique el imperio del derecho internacional, que se respeten los tratados vigentes, que se consideren las conductas de los países signatarios y que se defienda con todos los instrumentos del derecho y la razón nuestros territorios, mares, cielos y soberanía.

Si bien el hecho de ser demandado no puede considerarse un acto amistoso, esto no significa que deba ser estéril. El término de este diferendo concederá a chilenos y peruanos una gran oportunidad para renovar nuestras relaciones y abrazar juntos, con convicción y coraje, la agenda del futuro, que debe ser de amistad, colaboración, progreso y paz.

Nuestros pueblos están hoy más cerca de lo que algunos creen, aunque lejos aún de lo que muchos quisiéramos. Sin duda el mayor factor de acercamiento son los crecientes flujos de migración estable de chilenos en Perú y de peruanos en nuestro país, que los convierte en la colonia extranjera más numerosa residente en Chile. De hecho, muchos de ellos han forjado lazos familiares con chilenos, asisten a nuestras escuelas y universidades, reciben atención de salud en nuestros hospitales y consultorios y votan en nuestros procesos electorales.

PRINCIPAL DESTINO DE CHILENOS
El año pasado, Perú desplazó a Argentina como principal destino de turistas chilenos y casi tres millones de personas cruzaron por los pasos de Chacalluta, Visviri y Chungará. Nuestro intercambio comercial se ha multiplicado ocho veces en los últimos 15 años, alcanzando los US$3.800 millones anuales, un 70% del cual lo realizan pequeñas y medianas empresas de ambos lados de la frontera. Perú es, además, el principal receptor de inversiones chilenas en el mundo, con montos acumulados cercanos a los US$11.500 millones, y las de ese país en Chile en torno a la mitad de esa cifra, lo que ha permitido la creación de decenas de miles de puestos de trabajo para chilenos y peruanos.

En un mundo cruzado por recesiones y crisis, Chile y Perú han mantenido altas tasas de crecimiento económico y creación de empleos, mejorado su competitividad y salarios, reducido la pobreza y desigualdades y profundizado su inserción internacional, aprovechando nuestra privilegiada proyección hacia el Asia Pacífico. Ambos países somos miembros de APEC y promotores del Trans Pacific Partnership, la iniciativa de integración más audaz que se haya llevado a acabo entre países del Asia y América. En el ámbito regional, junto a Colombia y México, constituimos la Alianza del Pacífico, actualmente la novena economía del planeta, y participamos activamente en UNASUR y CELAC.

Pese a lo anterior, debemos asumir que hemos tenido desencuentros que con demasiada facilidad alcanzan niveles de discordia. Y aunque hemos avanzado, y mucho, en el desminado de nuestras fronteras y en la transparencia y publicidad de nuestros gastos militares, no se han apaciguado del todo los espíritus, único requisito indispensable para el progreso y la paz permanente entre nuestros pueblos.

Por ello, quiero aprovechar esta circunstancia histórica para convocar a chilenos y peruanos a que avancemos decididamente en tres frentes.

Primero, profundizar un ánimo creativo y constructivo por sobre un espíritu marcado por la suspicacia y la rivalidad, entendiendo que lo que hagamos para acercar a nuestros países está llamado a trascendernos, es decir, a no perecer con nosotros sino a sobrevivir en beneficio de nuestros hijos y nietos.

Segundo, desestimular los nacionalismos exacerbados, que envenenan el alma de los pueblos. Para ello, el mejor antídoto es cultivar entre nuestros jóvenes un auténtico patriotismo, entendido como un sano y justo amor a la patria, incluida su historia, cultura, tradiciones, fe, lengua y geografía, todas las cuales son muy compartidas por chilenos y peruanos.

Y finalmente, llevar a cabo un esfuerzo de integración como no lo hemos realizado jamás desde nuestra independencia. Una integración profunda que abarque no sólo el campo comercial, sino también político, físico, científico, energético y cultural. Una integración definitiva, que una de tal manera los destinos de nuestros pueblos que haga inviable cualquier posible discordia futura entre nuestras naciones. Una integración urgente, sin excusas ni demoras, pues de ella depende que podamos triunfar en este mundo globalizado.

En suma, como tantas veces, chilenos y peruanos tendremos que optar. Optar entre abrazar el futuro o quedarnos atrapados en el pasado. Entre conducir los acontecimientos de este siglo nuevo o dejarnos arrastrar por ellos. Entre ser protagonistas de la globalización o meros espectadores de sus efectos. Entre sumarnos juntos a esta revolución de la sociedad del conocimiento y la información que ya está golpeando nuestras puertas, o dejarla pasar tal como hicimos con la revolución industrial en el siglo XIX.

Siempre van a existir voces que se interpongan entre nuestro presente y este futuro que acabo de describir. Nos dirán que los desafíos planteados son demasiado ambiciosos y complejos para ser abordados con éxito. Que los lastres que arrastramos del pasado superan por mucho las oportunidades que compartimos hacia el futuro. Es cierto, no depende de nosotros que esas voces se expresen; pero sí el que cada día sean menos los chilenos y peruanos dispuestos a escucharlas. Hoy más que nunca requerimos de coraje, visión y liderazgo para reconocer que es mucho más fuerte lo que nos une que lo que nos separa. Que si Dios puso entre nosotros a uno de los desiertos más áridos del mundo, no fue para alejarnos ni para bifurcar nuestros destinos, sino para que nos decidamos a cruzar juntos ese y cualquier otro obstáculo que pretenda interponerse en nuestro camino. Y para dejarnos a nosotros, la generación del Bicentenario, la hermosa tarea de transformar ese desierto en un símbolo de integración y no de división; de paz y no de enfrentamiento; de progreso y no de estancamiento; de vida y no de desolación.

Por eso, termino estas palabras reiterando que Chile es un país respetuoso del derecho, de los tratados y de los tribunales internacionales, e invitando a chilenos y peruanos a seguir con tranquilidad los alegatos, a esperar con serenidad el fallo que honramos cumplir y a cultivar desde ya un espíritu de unidad entre nosotros. Porque mientras más incierta sea la situación económica mundial, más unidos debemos estar para enfrentar con éxito los desafíos y oportunidades que tenemos por delante: derrotar la pobreza, alcanzar el desarrollo, enfrentar con eficacia a la delincuencia y el narcotráfico y mejorar la calidad y equidad de la salud y la educación que reciben nuestros compatriotas. Y lograr todo ello, en democracia, libertad y paz.

CITAS DESTACADAS
“Debemos asumir que hemos tenido desencuentros que con demasiada facilidad alcanzan niveles de discordia”.

“Si Dios puso entre nosotros a uno de los desiertos más áridos del mundo, no fue para alejarnos ni para bifurcar nuestros destinos, sino para que nos decidamos a cruzar juntos ese y cualquier otro obstáculo que pretenda interponerse en nuestro camino”.



SEBASTIÁN PIÑERA E.
Presidente de la República de Chile

Ollanta Humala en El Comercio: "Hay que tomar esta fase con serenidad"


El próximo 3 de diciembre se inicia en La Haya, Holanda, la fase oral del proceso de delimitación marítima ante la Corte Internacional de Justicia. El Gobierno y el pueblo del Perú son conscientes de la importancia de este caso.

He señalado antes que la posición peruana es sólida y coherente. Nuestros argumentos –que serán expuestos entonces de manera pública por nuestro agente, el embajador Allan Wagner, y el excelente equipo de abogados con el que contamos– se basan en el derecho internacional. Al mismo tiempo, tengo también la convicción de que hay que tomar esta fase, así como los meses de espera hasta que se pronuncie el fallo, con la serenidad que un hecho de tanta trascendencia amerita.

Estoy convencido de que al día siguiente de conocida la sentencia, que se espera para mediados del 2013, los pueblos de Chile y del Perú reaccionaremos con la calma y mesura que la situación exige. Ambos países somos respetuosos de los principios del derecho internacional y de las reglas de convivencia pacífica que asumimos como miembros de la Organización de Naciones Unidas. Por ello, hemos expresado, el presidente Sebastián Piñera y yo, a nombre de nuestras correspondientes naciones, el compromiso de respetar la sentencia de la corte y acatar el dictamen que nos permitirá reafirmar nuestra vocación democrática e iniciar juntos un futuro de confianza aún mayor.

Cerrado este caso, podremos reforzar el proceso de integración política, económica y social que ya venimos impulsando. Es mi deseo que Chile y el Perú podamos mirar juntos el futuro, poniendo especial énfasis en nuestros migrantes y en la zona de frontera, cada vez más dinámica gracias al intercambio físico y económico que chilenos y peruanos han sabido crear.

Las inversiones chilenas en el Perú han sido altas durante los últimos decenios, y hay empresas e inversiones peruanas que ya son sólidas en el mercado chileno, incluidas las involucradas con nuestra reconocida gastronomía, tanto en Santiago como en otras ciudades de Chile. En cuanto a la migración, sabemos bien el alto número de nuestros compatriotas que aportan a la economía y la sociedad chilena sus conocimientos, su esfuerzo y dedicación. Sabemos, igualmente, que los viajeros que vienen de Chile a nuestro país son los más numerosos entre todos los visitantes del mundo. Estos son beneficios concretos de la integración, a los que los estados no podemos darles la espalda, y por el contrario debemos fomentarlos y fortalecerlos.

Estamos trabajando juntos, Chile y el Perú, con miras a profundizar nuestra integración económica y comercial en distintas plataformas. Lo hacemos a través de mecanismos regionales como la Unasur, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y, más recientemente, al lado de México y Colombia, en la Alianza del Pacífico, que ha adquirido un dinamismo inédito y llama la atención de muchos otros países que quieren sumarse a esta iniciativa. Sin duda, el fortalecimiento de la relación peruano-chilena tiene un efecto dinamizador sobre el proceso de integración sudamericano, puesto que se trata no solo de dos de las economías más dinámicas de la región, sino de países con proyección internacional y un peso específico importante.

Tal como lo entiende mi Gobierno, y yo personalmente, más allá de la trascendencia del caso, hay muchas más cosas que ver entre nuestros países que el fallo de la Corte Internacional de Justicia. La agenda es amplia, sustantiva y profunda. Y está en el interés de ambos presidentes y de ambos gobiernos continuar intensificando esta agenda positiva de más y mejor integración.

Recientemente, se reunió en Arica el Comité de Integración y Desarrollo Fronterizo, que ha hecho un trabajo muy intenso identificando mejores vías para fortalecer la integración que ariqueños y tacneños –así como también arequipeños, moqueguanos y puneños, en nuestro caso– practican y viven cada día. Es nuestra tarea, a través de las cancillerías, en concurso con las autoridades de control de fronteras y de aduanas, entre otras, estudiar y poner en práctica las mejores propuestas para que estos intercambios de peruanos y chilenos se mantengan y alcancen las mejores condiciones en ambos lados de la frontera. En eso estamos trabajando, de lo que es ejemplo también el reciente simulacro conjunto de terremoto y tsunami que se realizó con éxito en el sur peruano y el norte de Chile. Es importante seguir demostrando que, frente a problemas concretos y comunes, lo mejor es encontrar soluciones también concretas y comunes.

Del mismo modo, hace apenas dos semanas se reunió en Lima el Comité de Seguridad y Defensa, en el nivel de viceministros de Relaciones Exteriores y de Defensa. Hacía seis años que este mecanismo no se reunía, y es importante subrayarlo porque significa que hemos retomado negociaciones en torno a una metodología para la medición de gastos de defensa. Con este mecanismo reconfirmamos, Chile y el Perú, nuestra vocación de países pacifistas y respetuosos de la transparencia en este tipo de gasto que redundará en beneficio de una población mejor informada.

La delimitación marítima, último asunto limítrofe pendiente entre el Perú y Chile, es un paso adelante en el camino de integración. De entonces en adelante, sobre la base de la confianza mutua, sabremos reforzar juntos el trabajo en el que estamos comprometidos en diferentes ámbitos de la relación y que, junto con el presidente de Chile, hemos buscado consolidar.

Ambos presidentes hemos coincidido en diversas oportunidades con esta frase que me parece muy feliz: “Solos podemos ir más rápido, pero juntos podemos llegar más lejos”. Peruanos y chilenos debemos demostrar que esto es realmente posible, que la amistad y confianza entre nuestros pueblos es la moneda común que ayudará a nuestro desarrollo económico y social. El fallo de la Corte Internacional de Justicia nos dará instrumentos para concretarlo y ampliará las posibilidades de avance y entendimiento.

Debemos tomar el fallo, su acatamiento y su ejecución, como el punto final de una controversia entre países hermanos, y construir una verdadera ruta hacia el futuro, instalada sobre bases sólidas, reconocidas por nosotros y por el mundo entero, creando un circuito económico y un mercado para ambos pueblos. Peruanos y chilenos, inversionistas, migrantes, empresarios y turistas, que cruzan a diario de ambos lados de la frontera, aguardan esto. No los defraudaremos.


OLLANTA HUMALA TASSO
Presidente de la República del Perú