Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

24 febrero, 2018

Ni pulpines, ni esclavos

Ya basta con la política del cholo barato. Peor aún, la idea del cholo gratis. La formación laboral como política de Estado no debe vulnerar el principio básico del ciudadano consagrado en la Constitución: todo trabajo debe ser remunerado.
El trabajo dignifica. La explotación, no. Los jóvenes han reaccionado rechazando el proyecto del Congreso, camuflado con el título subrepticio de: “Experiencias formativas en situaciones reales de trabajo”, por una razón: están hartos de que los vean como pulpines.
¿Quién debe formar al joven aprendiz? ¿El Estado o la empresa privada? El primero no puede hacerlo y el segundo quiere hacerlo gratis. No hay acuerdo. En lo que sí parecen concordar Estado y empresa privada es en que sea el alumno quién pague su formación laboral. ¡No pues! Ya basta con los odontólogos que  para sus prácticas deben buscar ellos mismos sus clientes... ¡a quienes le pagan todo el tratamiento!
El razonamiento de la empresa es simple. El aprendiz no sabe nada, ¿por qué le voy a pagar si no me produce nada? El Estado se lava las manos. Si paga por sus créditos, entonces que pague por su formación en la empresa.
Algo no funciona bien en una sociedad así. Los empresarios se han olvidado de experiencias exitosas en que se metieron la mano al bolsillo y crearon modelos de institutos técnicos que necesitaban y que el sistema educativo no proveía. Así nació el SENATI promovido por la Sociedad Nacional de Industrias. O el SENCICO, auspiciado por empresas de la construcción, o CENFOTUR dependiente del sector turismo.
Debiéramos mirar a Alemania y su Sistema Dual de formación técnica, una  combinación de enseñanza teórica en las aulas y práctica en las empresas que permite el ingreso de  los jóvenes al mercado formal de trabajo.

El joven aprendiz define qué carrera técnica quiere estudiar y las empresas que ofrecen este servicio lo acogen (lo emplean). El Estado alemán supervisa que esa empresa cumpla los requisitos de formación práctica necesaria, lo cual incluye un tutor o maestro que guía el aprendizaje del alumno.

El proceso de formación es, por supuesto, pagado y respaldado por un contrato de trabajo y seguridad social. Más de la mitad de los jóvenes alemanes han pasado por esta experiencia. La fuerza del crecimiento económico alemán está en estas carreras de mando medio; no en sus universidades. 

El joven aprendiz pasa la mitad de su tiempo estudiando en las aulas y la otra mitad de la semana en la empresa, en manos de su tutor, aprendiendo, trabajando, produciendo. Su sueldo promedio —dependiendo de la carrera—, se ubica en 750 euros. Aquí una tabla del sueldo de 20 carreras técnicas.



Al terminar su formación —que pueden ser dos o tres años, dependiendo de su aprendizaje y destreza—, el Estado alemán le extiende un título a nombre de la nación y el alumno-trabajador queda libre de ofrecer sus servicios a quien lo requiera.

Para eso necesitamos al Estado. Para que regule, norme, supervise, fiscalice. Y también se necesita la empresa privada, para que capacite, instruya, forme, al trabajador. Pero no puede pretender hacerlo gratis. El recurso humano es el capital más valioso de una nación. No hay derecho a que los tratemos como infra-ciudadanos. Ni pulpines, ni esclavos. Trabajador aprendiz. La fuerza del país, hoy desprotegida en la informalidad.


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18 febrero, 2018

Marco político


En el teatro, la puesta en escena es el elemento más importante que define su relación con el espectador. Es el espacio en el  que se contará la historia; en el que se despliegan los elementos que impactarán los sentidos y que desencadenarán las emociones.

La puesta en escena es el lugar en el que convergen, como un todo armonioso, la escenografía, la música, el color y, por supuesto, los actores y sus líneas.

Llevados estos elementos a la política, la puesta en escena, es el teatro de las representaciones. Ayuda a los personajes que detentan poder a expresarlo, manifestarlo o denotarlo. No es un montaje. Menos una farsa. Es un elemento poderoso de persuasión.

La puesta en escena ayuda a reforzar el mensaje que se quiere comunicar. Y muchas veces, la propia escenografía, es el mensaje.

Los desastres naturales, por ejemplo, ofrecen marcos ideales para los personajes poderosos que quieren evidenciar liderazgo, capacidad de solucionar problemas y dirección. Una iglesia derruida, un colegio en escombros, un puente por los suelos, establecen, en una sola mirada, el marco referencial que el hombre con poder busca solucionar de inmediato. La palabra reconstrucción, por ejemplo, adquiere real sentido en un escenario así.

Si lo que necesitas es comunicar dinamismo y confianza en la economía, es mejor inaugurar una nueva planta o visitar una gran empresa exportadora, antes que simplemente poner un mensaje en Twitter. En una inundación, un jefe de rescate, en el lugar de los hechos, en mangas de camisa y con botas, comunica mil veces más que una nota de prensa dando cuenta de los hechos.

Inaugurar unas calles está bien para un alcalde, pero no para un presidente. La puesta en escena es fundamental para transmitir el tipo de liderazgo que quieres proyectar. ¿Un presidente y sus vicepresidentes trabajan unidos y codo a codo? Presentarlos cada quien en su propia una anconera, con uno de ellos sin sonreír, lentes oscuros y sin aplaudir, no es la mejor escenografía que me comunique esa idea. Todo lo contrario.

La puesta en escena no es un efecto para teatralizar la política. Es un recurso para remarcar sin palabras la política que queremos desarrollar.

Siempre que se quiera comunicar algo primero se debe pensar cómo y dónde lo hacemos. Solo hay que tener en cuenta una cosa más. Una golondrina no hace un verano. Hacerle seguimiento a la política comunicada es el complemento perfecto de la puesta en escena. De lo contrario, es solo un acto más que termina cuando se apagan las luces. La puesta en escena política, no es hacer teatro político. Es enmarcar el mensaje.



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11 febrero, 2018

Chifa Fake News


Liu Xiunhuan, propietario del chifa Asia en Independencia, fue interceptado llevando carne en su camioneta en la que también había un perro amarrado dentro de un costal. La gente interpretó esta escena como que Liu usaba en su restaurante carne del fiel amigo del hombre. La municipalidad cerró su negocio, los comensales casi lo linchan, su restaurante estuvo a punto de ser quemado y la televisión y los periódicos dieron la “noticia” mañana, tarde y noche. Portales web y redes aumentaron los decibeles desatando pasiones y chillidos xenófobos.

No es estrictamente una Fake News (Noticia Falsa), pero sí una variante de ella, una Distorted News o Noticia Distorsionada. Evidencia una falta de rigor periodístico, de pereza mental o simple negligencia para abordar la información.

Este pseudo producto periodístico al rebotar en las redes sociales sufre nuevas transformaciones hasta convertirse en un objeto irreconocible, provocando reacciones masivas, tendencias, que encajan mejor en la psicología de masas que en la comunicación. Pasamos así del fake news al face news.

No es algo nuevo. Noticias falsas, inventadas, distorsionadas, alteradas o sesgadas han existido siempre. Lo nuevo es la rapidez con la que hoy se conocen a través de los diversos canales digitales en manos de ciudadanos de todo tipo. O de agencias especializadas con influencia de Estados o corporaciones que libran batallas ideológicas con otras intenciones.

En 1835 el New York Sun describió para sus lectores la falsa historia de que un astrónomo inglés usando un telescopio había descubierto seres fascinantes en la Luna: unicornios, hombres alados y animales en miniatura que vivían en perfecta armonía. 

No se conoce cuántos creyeron la información pero el tiraje aumentó de 8 mil a 20 mil ejemplares. Para cuando el diario confesó la verdad, las ventas se habían disparado.

Las noticias falsas replicadas en internet se han convertido en un verdadero problema sobre todo en etapas de campaña electoral. Noticias basura o campaña negra contra los rivales también han existido siempre. Lo que preocupa hoy es la capacidad de reproducción y su impacto en la conducta y las decisiones personales.

Portales de noticias, televisión, radio, blogs, correos electrónicos, whats up y redes sociales son los canales por donde circula esta desinformación deliberada que en época electoral puede definir una elección. Es lo que Hilary Clinton cree le pasó en la reciente campaña que perdió con Donald Trump.

Las principales víctimas de estas noticias distorsionadas son los propios medios y los periodistas. Estas informaciones falsas, de corte sensacionalista, diseminadas bajo la apariencia de informes o noticias han llevado a otros países a tomar en serio el asunto. 


En Brasil, el Tribunal Superior Electoral (TSE) busca crear un mecanismos para poner freno a esta moda. Una idea es que las empresas de medios sociales como WhatsApp, Facebook, Twitter y Google tomen contacto directo con la justicia electoral.

La Comisión Europea (CE) está trabajando en una propuesta para combatir las noticias falsas y su propagación en las redes sociales. Y en Francia, el presidente Emmanuel Macron, anunció cambios en la ley para “proteger la democracia de las noticias falsas”.

Por estos lares, nosotros hemos empezado recién a sentir sus primeros efectos. El ruido generado con el ciudadano chino es solo el comienzo. Noticias falsas tendremos con intensidad en las próximas contiendas electorales. ¿Alguna propuesta? Una vieja receta puede servir: menos face, más book.


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03 febrero, 2018

La vacancia ideológica


El presidente Pedro Pablo Kuczynski ha esbozado una explicación sui generis sobre el nuevo escenario de vacancia que confronta. "Aquí hay un esfuerzo de hacer una revolución de extrema izquierda", ha señalado en entrevista concedida a RPP.

Explicó que existe en el país un grupo de izquierda radical que “no está reconciliado con el indulto que le otorgó a Alberto Fujimori”, razón por la cual busca expulsarlo del poder, convocar nuevas elecciones y cambiar la Constitución.

En ese plan desestabilizador incluyó a la protesta —violenta, concertada—, que mantienen los productores de papa en diez regiones del país, pese a los esfuerzos del ministro de Agricultura.

En esa visión apocalíptica del poder, el presidente argumentó que la guerra no solo es contra él, sino “contra el propio fujimorismo” (sic) ya que la intención de adelantar los comicios electorales y legislativos, en el fondo, lo que busca es “impedir que el fujimorismo, que está parcialmente dividido, sea una fuerza política” (sic).

En otras palabras, el presidente trazó un escenario de guerra y definió a su enemigo en las antípodas de su pensamiento ideológico. Como consecuencia lógica, el fujimorismo debía ser su aliado y pelear en su misma trinchera. Pero, oh sorpresa, el fujimorismo no ha bajado el tono y por el contrario a través de sus voceros ha señalado que apoyarán el pedido de vacancia contra el presidente Kuczynski.

El análisis del presidente tiene un problema. Su enemigo no es ideológico, es estratégico. No es programático, es táctico. Su peor enemigo es el fujimorismo, o mejor dicho la neoversión de él: el keikismo.

En la medida que el presidente siga llevando en el avión presidencial y siga paseándose por las regiones con los congresistas "advangers", dando la impresión que el desgajamiento de Fuerza Popular significó para él 10 nuevos congresistas PPKenjistas, más sangre en el ojo empozará en el fujikeikismo.

La guerra de papel de la izquierda radical no es nada sin el apoyo del fujikeikismo. El levantamiento de los paperos no es porque tengan poderosas organizaciones comunistas que los convocan a encender la pradera. La sobre producción de papa ha tirado el precio por los suelos. Si el mercado no funciona, zarandean al Estado.

El presidente sabía que el indulto a Alberto Fujimori partiría el país en dos. Se lo advirtieron en mil idiomas. Pero él tomó su decisión y siguió adelante. No hay sorpresa en esto.

El problema que lo sacará del poder no es el indulto, ni la extrema izquierda, ni los paperos. Es la idea de que mintió al país en el tema Odebrecht, sus enredos con Westfield Capital y First Capital y sobre todo la sensación que empieza a apoderarse de la gente de que este gobierno es inoperante o incompetente para solucionar las cosas.

“El presidente Kuczynski está inmerso en evidentes casos de corrupción y nosotros no vamos a avalar a un presidente corrupto”. Estas palabras son del vocero de FP, Daniel Salaverry. Es lo que debe preocupar al presidente. No las ideas de izquierda. La vacancia no es ideológica. Es solo ilógica, pero real.



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