Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

25 febrero, 2011

Carta abierta a los sanmarquinos

Compañero (a):

Te escribo estas líneas para pedirte un minuto de reflexión y expresarte algunas ideas de por qué me siento orgulloso de haber compartido, como tú, parte de mi vida en San Marcos y por qué te pido ahora tu apoyo consciente para el Congreso de la República.

Lo han dicho grandes figuras que han pasado por sus aulas. Ser sanmarquino te marca. Así lo siento yo y estoy seguro que te sucede lo mismo. San Marcos no es una isla, allí confluyen todas las razas, credos y costumbres. San Marcos es nuestra identidad, tan diversa y rica por lo mismo. Es todo lo que somos en un mismo espacio físico.

Ser sanmarquino es no ser indiferente. Es no resignarse. Miramos la realidad con ojo crítico y templamos el espíritu en los libros y en los debates. Pero también en la acción solidaria. En San Marcos no sólo se estudia, se aprende la vida.

Nos caracteriza nuestro compromiso social, esa terca vocación de identificarse con los más necesitados. Los sanmarquinos somos hijos del pueblo. Y donde quiera que trabajemos siempre tendremos este sello institucional que nos marca y diferencia.

Con esa vocación de trabajar por los valores fundacionales de la República, libertad, justicia, equidad, es que me presento ahora al Congreso de la República integrando la fórmula de Perú Posible con el Número 15 por Lima.

Pretendo llegar al Congreso no para ser más de lo mismo, sino para volcar todo lo aprendido en las aulas y fuera de ellas. Una de mis propuestas es ampliar el Servicio Civil de Graduandos para todas las carreras profesionales. Actualmente este mecanismo de aprendizaje y trabajo comunal existe para los estudiantes de Derecho y para los de Medicina.

Lo que propongo es sumar al Servicio Social de Graduandos a los ingenieros, arquitectos, Economistas, administradores, educadores, sociólogos, psicólogos y en general las carreras de Ciencias, Letras y Humanidades.

El país necesita el trabajo y conocimiento de sus hijos más preparados. Estamos a doscientos años de conmemorar el Bicentenario de la República. Hagamos algo diferente. Vinculemos la Universidad con el trabajo comunitario en las zonas urbano-marginales de Lima y en las zonas rurales del país. Movilicémonos de manera constructiva, creativa, edificante.

Apóyame para llegar al Congreso de la República. Piensa bien. Elige bien. Sé que la política está desacreditada. Pero, en verdad, te digo, que nuestra indiferencia en parte contribuye a ello. Ejerce plenamente tu derecho a elegir y hagamos que nuestros representantes sean realmente los que ejecuten nuestras ideas. Que el vínculo entre el congresista y sus representados no se rompa en la elección, sino que se construya a partir de ella, y se fortalezca con el trabajo diario

Colabora con la construcción de una opción nueva en política. Apóyame con tu voto. Mi primer compromiso será no defraudarte.

¡Apoya a un sanmarquino!
¡Démosle una oportunidad a la Política!
¡Luis Alberto Chávez al Congreso! ¡Marca la Chakana y escribe el Número 15!

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13 febrero, 2011

La Revolución Educativa y el Servicio Civil de Graduandos

El Perú crece económicamente, pero no socialmente. Seguimos siendo una economía primaria exportadora que depende del precio internacional de los minerales. Para pasar a una economía de mayor valor agregado, desarrollada, es necesario impulsar lo que Alejandro Toledo ha llamado “La Revolución Educativa”.

La Revolución Educativa es un conjunto de acciones y metas propuestas en todos los niveles de la formación académica para los próximos quince años. No es sólo una propuesta electoral. Es una visión de lo que tenemos que hacer en el ámbito educativo para formar recursos humanos adecuados al nuevo desarrollo económico que planteamos.

Este compromiso de gobierno involucra universalizar la educación inicial para que los niños de cero a cinco años desarrollen y potencien sus habilidades intelectuales, manuales y sociales en los primeros años de vida. En esta línea, los Wawa Wasi dejarán de ser cunas o guarderías infantiles para transformarse en centros de estimulación temprana.

En el ámbito rural será necesario construir albergues para profesores y alumnos con la finalidad de que los niños del campo tengan más horas de estudio. Debemos estimular y premiar el esfuerzo de aquellos profesores que deciden ir a trabajar y enseñar en las comunidades alejadas de las urbes.

Invertiremos el 20 por ciento del Presupuesto General de la República en el sector Educación para poder tener recursos y ampliar la cobertura que ofrece la Educación Técnica. La Educación debe adecuarse a la demanda de la sociedad y formar técnicos y profesionales que el mercado demanda.

En cuanto a la Educación Universitaria, el programa contempla becas y estímulos para los miles de estudiantes que año a año egresan de las universidades públicas y privadas.

En este punto, he desarrollado una propuesta que pienso desarrollar de llegar al Congreso.

Propongo la creación del Servicio Civil de Graduandos para todas las carreras profesionales, un sistema mediante el cual los bachilleres tienen la oportunidad de aplicar sus conocimientos a las comunidades más necesitadas del país.

El sistema funciona en otros países y consiste en enviar a estudiantes de diversas profesiones a trabajar en su especialidad en las zonas rurales y urbano-marginales del país.

Esto generará un shock de profesionales trabajando directamente donde más hace falta, orientando a la población y ayudándola a resolver sus principales problemas.

¿Se imaginan lo que podrían hacer bachilleres en Arquitectura y Urbanismo, Ingeniería Civil, entre otras, trabajando en los Asentamientos Humanos de Lima? Se ahorraría dinero a los pobres que autoconstruyen sin seguir especificaciones técnicas, y se mejoraría la calidad de las construcciones, así como se mejoraría el entorno urbano.

¿Y si enviamos abogados para que asesoren a esas mismas personas a comprar una propiedad, alquilar un bien inmueble o abrir un negocio? Tendríamos abogados que orientarían a los que menos tienen en la solución de sus consultas jurídicas.

¿Qué pasaría en la Isla de Taquile si llegan a trabajar con los pobladores de esta zona un equipo de ingenieros zootecnistas, agrícolas, industriales, un chef de cocina internacional y un especialista en Hotelería y Turismo?

El impacto sería doble. Por un lado, los profesionales conocerían su terruño y su gente, y tendrían la oportunidad de aplicar los conocimientos adquiridos en las aulas; por el otro, la gente pobre aprovecharía los conocimientos de los que han tenido el privilegio de estudiar y mejorarían su calidad de vida. Una verdadera revolución educativa.

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