Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

10 junio, 2013

Torbellino informativo y redes




El vértigo informativo de las redes sociales está atacando al periodismo de un mal que podría volverse crónico: ligereza, cuando no impunidad.

Ya lo tenía enquistado de alguna manera la televisión, pero estamos entrando a dimensiones desconocidas.

La velocidad del byte transmitido en una pulsación eléctrica, le está ganado a la velocidad neuronal.

La inteligencia artificial nos hace derrapar por momentos, lesionando algunos principios básicos del periodismo como son: procesar, chequear y contrastar la información que haremos pública.

El peligro es que de tanto querer ganar con la primicia reaccionamos como autómatas, rebotando, sin sentido  analítico o crítico, cualquier información que vemos en la red.

Lo que acaba de pasar esta mañana con la noticia de una cuenta bancaria de Alejandro Toledo congelada en Costa Rica es un digno caso de estudio en la Facultades de Comunicación Social o Ciencias de la Comunicación.

Todo empieza con una mala construcción de la nota informativa en una plataforma digital de Costa Rica, un titular igualmente erróneo y una reacción espejo de la prensa peruana.

La información señalaba que una cuenta de Alejandro Toledo de 6.5 millones de dólares había sido inmovilizada por la Fiscalía de Costa Rica.

La inmediatez de la red social puso de cabeza a la prensa peruana y la hizo patinar. Todos los medios,  mejor dicho todos los portales informativos de los medios, sin excepción, rebotaron la noticia tal cual, sin comprobar su veracidad.

A los 7 minutos de estar en el aire, Alejandro Toledo respondió en su Facebook: “No tengo cuentas bancarias en Costa Rica”. Y pidió moderación a la prensa.

Pero el daño estaba hecho. Ciudadanos en redes replicaron la noticia falsa y esta se irradió a velocidad de rayo.

Siendo la instantaneidad o simultaneidad informativa un valor en la construcción de la noticia, no es menos cierto que también lo es el rigor, la consulta con la fuente original y el cruce de información.

Nada de eso se cumplió en el caso de la prensa peruana. Lo que pasó, en cambio, con alguna prensa costarricense fue simplemente una mala construcción de la noticia. Una mala redacción. Algún desorejado periodista que escribió mal la información y la tituló peor.

Mientras los medios en el Perú cumplían con su papel de hacer periodismo de verdad (verificar la información con el Ministerio Público de Costa Rica), utilizaron un recurso empleado antes para casos excepcionales: colocar el titular falso, la foto de Toledo y una eufemística frase: “Ampliaremos en breve”.

A las dos horas, el coordinador fiscal de Delitos Económicos de Costa Rica, Olger Calvo Calderón,  entrevistado primero por una radio peruana y luego por un canal de televisión, informó la verdad: que ni Alejandro Toledo ni Eliane Karp tienen cuentas bancarias a su nombre en Costa Rica.

Dijo, en su lugar, que el Ministerio Público de su país inmovilizó una cuenta bancaria de una asociación (persona jurídica) que incluye a personas allegadas a Toledo. Corresponderá ahora a los representantes legales de dicha personería jurídica aclarar el origen de los fondos.

Sostener lo contrario, aquí y en cualquier otra parte, es difamación y calumnia. Cosa en la que algunos disforzados periodistas, entretenidos con sus nuevos juguetitos de redes sociales, incurren con frecuencia, muy latina.

El mundo ha cambiado, ciertamente, pero los valores no. El objetivo central de periodismo sigue siendo buscar siempre la verdad.

La velocidad de las redes exige hacer una pausa para reflexionar sobre las implicancias de un mundo nuevo donde todo está conectado y donde no siempre cantidad es calidad. Lo que abunda, más bien, desprestigia.

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