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23 abril, 2009

Hilaria Supa, papay

“Jueves De abril – 16 – 2009 Pleno Del Comgreso.
De la rePoBleca si Discotio lasituasion de Brai
Ovo Muchas Participasion custo (...) NoPresencia Del preme menistro
Para (...) subre Brasy subreatentado (...) pindio el pleno
Vernes De abril 17 2009”.


Las frases arriba escritas salieron de la mano de una congresista. Pero pudieron brotar de algún documento del Archivo de Indias cuando los naturales reclamaban sus derechos en un idioma que desconocían. No hemos cambiado mucho en algunos aspectos. Cerca de 5 millones de personas en el Perú son quechuahablantes. Su primer idioma -con el que aprenden a ver y entender el mundo-, es el quechua. No se tienen datos certeros de cuántos compatriotas no llegan a aprender ni hablar ni escribir el castellano nunca.

Como en el pasado, estos connacionales viven en un mundo que no está hecho para ellos. Los derechos, la justicia, las informaciones, todo está en español. Aún hoy existen niños que podrían ver la televisión peruana y no entender absolutamente nada.

En la Colonia se les despojaba de sus derechos sin que ellos pudieran entender lo que realmente estaba pasando. Hasta hace treinta años, los analfabetos no podían votar. Muchas de estas personas se mueren sin tener jamás un documento del Estado. No existen para el Estado. Son los seres invisibles de la pobreza extrema y la exclusión.

Hilaria Supa, congresista nacionalista, viene de esa cantera de peruanos y peruanas que parecen arrancados del siglo XVI. La semana pasada el presidente de la Corte Suprema, Dr. Javier Villa Stein, explicaba cómo un par de campesinos analfabetos “que apenas hablaban castellano”, habían sido acusados de terroristas. ¿Qué idea de organización terrorista puede tener una persona que sólo responde a todo papay, papay, nomás?, se preguntaba el máximo representa te del Poder Judicial.

Hilaria Supa ignora el castellano y probablemente muchas cosas más. Carece de todos los títulos académicos que alguien pudiera imaginar. Pero posee uno que es incuestionable: ella es representante nacional, elegida democráticamente por el voto popular.

La Constitución no establece ningún otro requisito que el de haber cumplido 25 años para ser congresista de la República. Y está bien que así sea. No puede haber discriminación por carecer de igualdad de competencias educativas.

Quizás a algunos les podrá parecer escandaloso. ¡Cómo es posible que una ignorante pueda ser congresista! Pero con argumentos parecidos la gran mayoría de peruanos que nunca tuvieron igualdad de oportunidades para educarse fueron discriminados de la función pública.

El Artículo 90 de la Constitución es claro:

“Para ser elijido congresesta se riquere sir peruano de nacemento, aver complidu ventecinco años y gosar del direcho de sofragio”.

¿Lo entendió? Entonces ya somos dos.