Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

09 junio, 2016

PPK, se acabó el recreo

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Finalizado, con suspenso y melodrama, el conteo electoral, el flamante Presidente de la República electo, Pedro Pablo Kuczynski, debe poner en práctica uno de sus slóganes de campaña, terminar el recreo y trabajar en serio para asumir el sillón presidencial.

Varias tareas le esperan por delante. El primer reto será, sin duda, armar el equipo de gobierno.

Aquí Pedro Pablo tendrá que posponer a sus congresistas que miran con natural expectativa el colocarse también el fajín ministerial. Una bancada de 18 congresistas no da como para armar una selección sin descuidar el Congreso.

El equipo de gobierno debe ensanchar la mesa. No achicarla. Y eso pasa por lograr una convocatoria en sectores democráticos y pluralistas dispuestos a ponerse la camiseta. En esto PPK tiene amplia experiencia y contactos.

Otro de los retos será organizar la casa por dentro. PPK no tiene partido organizado. Y a juzgar por las amenazas que tuvo en la definición electoral, tampoco un estado mayor sólido y experimentado.

Armar el partido tomará su tiempo. Pero organizar un consejo asesor presidencial es más rápido. Un equipo que no solo diseñe politicas de Estado, sino que proponga respuestas rápidas a las tensiones y problemas políticos que genera el día a día.

Es altamente probable que el gobierno sea espoloneado desde el poder legislativo. Pero esto que podría ser una fortaleza opositora es a la vez su debilidad. Veamos por qué.

¿Tendrá que negociar Pedro Pablo con los fujimoristas? Sin duda. Como lo haría cualquiera que requiera mayoría en el Congreso para aprobar sus propuestas. Pero sin someterse. Sin claudicar. Sin dejarse arrinconar.

El Presidente de la República tiene al pueblo como su primer interlocutor. A él es al que debe dirigirse y explicarle los alcances y beneficios de las decisiones que decida llevar adelante. Y sobre él debe recostarse.

Para ello debe explicitar la agenda gubernativa y señalar con claridad lo que se pretende hacer. Gobernar es hacer. Pero también comunicar. Hacer docencia. Escuchar y cumplir.

Si el gobierno tiene éxito en respaldar sus medidas ante la opinión pública; el juego de la oposición quedará en evidencia. Tendrá que adelantarse a las jugadas del contrario para dejarlo en falta. Trazar una línea quirúrgica del off side.

Si a pesar de ello el fujimorismo insiste en tensar la cuerda desde el legislativo, quedará expedito el mecanismo constitucional de cerrar el Congreso y convocar a nuevas elecciones para su renovación.

El país observará este juego de poderes y comprenderá (habrá que ayudarlo a que lo haga, claro) hasta qué punto las fuerzas políticas siguen las reglas de juego de la política. Conversar, coincidir, oponer o diverger. Pero, en ningún, caso obstruir, conspirar o atentar contra la gobernabilidad.


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