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25 julio, 2020

El New Deal (2)


La respuesta de Franklin D. Roosevelt a la peor crisis económica y social que vivió su país en 1929-30 fue en varios frentes. Para empezar intervino directamente en la economía. Imprimió 2 mil millones de dólares y los repartió entre los bancos que sobrevivieron. Una decisión osada y heterodoxa. Keynes puro.

En 1933, Roosevelt utilizó la radio para dirigirse al pueblo norteamericano y pedirles que venzan el miedo, recuperen la confianza y vuelvan a depositar su dinero en los bancos, ahora solventes. Funcionó.

Aquí también nació lo que después sería una práctica común de asesores y marketeros políticos y presidentes de turno: marcar los primeros cien días de gestión con acciones y decisiones presidenciales intrépidas. 

Roosevelt creó el bono de desempleo, y a la vez intervino en el transporte, el agro, la industria. Esta fue la primera etapa del New Deal, entre 1933 y 34, que se diferencia de la segunda etapa entre 1935 y 38. La primera más económica y la segunda de profundo contenido social.

La administración central de gobierno subvencionó el campo, aumentó los precios agrícolas para favorecer los ingresos rurales, y ayudó a escoger las tierras más productivas. Creó el Cuerpo Civil de Conservacionistas para dar empleo a más de 3 millones de jóvenes que pasaron a mejorar cauces de río, ganar terrenos agrícolas y reforestar los bosques. 

Realizó abundante obra pública para ocupar a los desempleados de las ciudades. Creó presas, plantas hidroeléctricas, impuso una jornada mínima laboral, aumentó el salario y le dio el derecho a los obreros a sindicalizarse y negociar pliegos de reclamos. Unió el interés de los industriales con los de la Nación. 

Los republicanos y liberales se rebelaron contra estas medidas del New Deal. Para los conservadores que el Estado intervenga en la economía era una herejía. Pero Roosevelt no financió su cuantioso presupuesto incrementando la brecha fiscal, sino aumentando la recaudación tributaria; lo que dolió más en el bolsillo.

El Golden Gate es parte del New Deal. Empezó en 1933 y terminó en 1936. En el medio, 1935, apareció la seguridad social. Sin embargo, dos años más tarde, Roosevelt cambió de curso. Redujo los gastos federales. Se alejó de Keynes y se reinició la recesión de Roosevelt. Surgieron huelgas y protestas, lo que lo obligó a usar la fuerza pública y también a aumentar los gastos del gobierno. 

Es verdad que el New Deal no creó pleno empleo. Éste surgió más bien cuando el país pasó a operar en estado de guerra. Pero nadie duda que las poíticas sacó al país de una de las más largas y sombrías noches que haya pasado el pueblo norteamericano.

El New Deal fue uno de los mayores cambios en la conducción de un Estado. No solo se trató de una reforma económica, sino, sobre todo, de una forma de manejo político, un nuevo estilo de ejercer el liderazgo, usando los medios de comunicación de masas para sacar a la pobación del miedo, recuperar la confianza y  encaminarla hacia el equilibrio económico y social perdido.

19 julio, 2020

El New Deal (1)


A inicios de la tercera década del siglo XX, Estados Unidos se debatía en una de las peores crisis económica y social de su historia. La sobreproducción industrial y la especulación llevaron a una caída de precios que produjo despidos, miedo financiero y corrida bancaria. Es la etapa conocida como el Crack de 1929-30.

Millones de trabajadores quedaron desempleados. Las personas perdían sus casas al no poder pagar sus hipotecas y el hambre hacía presa de familias y barrios enteros. Se inició, entonces, una migración hacia la costa oeste, principalmente California.

En el momento del crack gobernaba el republicano Herbert Hoover. Un liberal que creía fuertemente en el emprendimiento individual y en el mercado. Era contrario a cualquier atisbo de intervención del Estado en la economía. Ni siquiera como señal de humanidad. 

El historiador Erick Hobsbawn aseguró en aquel momento que la situación de Estados Unidos era tan desesperada que la salida probablemente encaminaría la nación hacia el fascismo, el comunismo o el capitalismo democrático reformador de corte keynesiano.

La historia demuestra que esta última opción se impuso. El partido demócrata designó como su candidato a Franklin D. Roosevelt, un ex senador y gobernador de Nueva York que en 1921 fue atacado por poliomielitis y se creía retirado de la política. 

Pero en 1932 ganó la postulación a la Presidencia de la República y desde entonces se mantuvo en el poder. Gobernó durante 12 años y transformó su país, desterrando el miedo en la población, recuperando la confianza en las familias y en los agentes económicos, e impulsando un agresivo programa de apoyo estatal en la generación de puestos de trabajo mediante obra pública.

En su lanzamiento como candidato, Roosevelt no solo leyó bien el contexto social y económico del momento, sino que supo resumir política y comunicacionalmente su nueva propuesta.

“Esta no es una elección solo entre dos partidos, ni siquiera entre dos hombres. Es una elección entre dos formas de gobernar”, dijo el día de su lanzamiento.

Roosevelt ganó la elección en un ambiente de recesión. Los desempleados sumaban 11 millones de trabajadores, y en su peor momento llegaron a 13 millones y medio. En las calles era común ver las “sopas populares”, comedores sociales que atendían a los más necesitados. En los suburbios de la ciudad crecieron como hongos las “Hoovervillages”.

En su discurso de asunción de mando, Roosevelt volvió a dar en el bull comunicacional. “Lo único qué hay que temer es al miedo mismo. Tenemos una nación que requiere acción ahora”. 

Su propuesta de recuperación económica se conoció como el “New Deal” o Nuevo Pacto. Una nueva forma de asumir el compromiso del Estado con sus ciudadanos. 

Por aquellos tiempos se consolida una nueva carrera profesional que había surgido a comienzos del siglo: Trabajo Social. Muchas de las ideas del New Deal fueron llevadas a cabo por profesionales de esta carrera que busca el bienestar de la sociedad a través del pleno ejercicio de los derechos del hombre.   

El modelo keynesisano, base del futuro Estado de bienestar, tiene también sus raíces en aquellas medidas que Roosevelt impulsó para sacar a su país de uno de los mayores hoyos económicos y sociales que se hayan conocido: recesión, desempleo, hambre, migración, miedo. Todo junto. ¿Algún parecido con lo que pasamos hoy?

(Esta historia continuará)