Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

17 enero, 2010

Bayly, el amigo chacota

No es descabellado que Jaime Bayly sea candidato a la Presidencia de la República del Perú. En nuestro querido país pueden pasar estas y otras barbaridades. La Constitución no pone más requisitos que ser peruano de nacimiento y mayor de 35 años.

Pero, ¿es viable una candidatura del periodista-escritor? La lógica dice que no, pero a juzgar por el 3% que le otorga la encuesta de DATUM, algunos ciudadanos piensan que sí. Y ya sabemos que la política, como el fútbol, por lo general, carece de lógica. O de racionalismo constructivo para ser más precisos.

Lo cierto es que alguien se ha tomado el trabajo de hacer banderolas con la frase “Bayle Presidente. Sácalos a todos”, no por pura broma.

Bayly es un personaje que está en la televisión hace más de 20 años. Eso le da un nivel de reconocimiento que ya quisieran muchos políticos. En promedio, cada sábado hace 20 puntos de rating con “El Francotirador”. Es inteligente, franco, simpático y joven. Es fresco, irreverente, perspicaz y habla con propiedad y soltura.

Pero quizás su punto débil sea su facilidad por la chacota. No está mal que tome las cosas serias con humor. Pero hay momentos en que no parece que sus compromisos fueran realmente serios. Como, por ejemplo, disminuir el sueldo de congresista a mil soles mensuales o desaparecer las Fuerzas Armadas.

Desde ese punto de vista, la candidatura de Bayly no pasaría de ser un entretenimiento. Un sano experimento producto de las luces hechizas de la televisión. El objetivo no es otro que meter chacota a la campaña. Ver qué pasa, pero todo en plan de joda.

Ahora bien, por más que nos parezca un chiste, una payasada, la candidatura de Jaime Bayly podría no ser una locura del todo. Para empezar sólo bastaría que acepte formalmente la propuesta del ubícuo José Barba y se encarame sobre Cambio Radical, movimiento legalmente inscrito en la Organización Nacional de Partidos Políticos.

Bayly, por lo demás, encarna perfectamente en el voto joven alpinchista. Ese que no quiere saber nada de política, que odia a los políticos y que es alimentado por los medios y las denuncias de los mata-perro, come-pollos, plancha-camisa o paga-cantantes. Ese mismo voto alpinchista que eligió a Susy Díaz.

El alpinchista es aquel joven que se siente frustado por su mala educación, que no tiene empleo o está subempleado, que ve que el desarrollo y la modernidad en la televisión, y que siente el hambre y la necesidad en el estómago y en los bolsillos.

Bayly también representa la corriente cada vez mayor de libre pensamiento y libre actuar sexual, propio de todo “organismo bilateral”, como lo ha llamado César Hildebrandt.

De manera que si la cada pueblo tiene los gobernantes que se merece quizás haya un espacio para quienes levantan las banderas de la chacota en política.

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