05 noviembre, 2007

Bolivia cambia de estrategia

El ex cónsul boliviano en Santiago de Chile Roberto Finot y el ex representante boliviano en Naciones Unidas Fernando Salazar fueron convocados por el diario La Prensa de su país para un conversatorio amplio sobre las negociaciones que Bolivia mantiene con Chile en busca de una salida al mar. Hay un evidente cambio de estrategia en la intelligentzia boliviana. De la tesis del “mar soberano” han pasado al de “supremacía territorial”. Una postura más “realista y viable”. La vieja fórmula de “Chile es el enemigo y Perú el amigo”, también empieza a ser abandonada. La única convicción que parecen mantener es su aspiración de salir al mar por ex territorios del Perú: a través de un corredor en la línea de La Concordia en Arica. Por considerarla de interés para el Perú, reproducimos el texto publicado hoy por el diario boliviano La Prensa:

—Pasaron 15 meses desde la firma de la “agenda sin exclusiones”, en julio de 2006. ¿Cuánto avanzó el Gobierno de Evo Morales en la negociación con Chile?

(RF) —La incorporación de la demanda marítima en una agenda formal fue un hito histórico. Esto se logró por el sentido común del Gobierno, pero también del profesionalismo de la Cancillería que trabajó durante los ocho meses anteriores. El ex presidente de Chile Ricardo Lagos llega en enero para la asunción de Evo Morales gracias a la gestión de la Cancillería. El otro punto importante en estas gestiones fue el viaje del Presidente a Santiago de Chile para la asunción de Michelle Bachelet. El Gobierno chileno no quería que Morales pisara Santiago, pidieron que vaya a Valparaíso (sede del Parlamento) y a Viña del Mar solamente por unas horas. Ellos hicieron todas las gestiones diplomáticas para evitar que Evo vaya al Estadio Nacional de Chile donde 10 mil personas terminaron coreando “Mar para Bolivia”. Esto alimentó el sentido común para llegar a una solución que permita al país tener un acceso soberano al Pacífico. A esto se suman otros eventos fundamentales en los que tuvo mucho que ver la Cancillería. Cuando Morales llega al poder, cuestiona los acuerdos bilaterales con Chile en materia comercial. Si Chile quiere comercio, energía y diplomacia, tiene que haber mar para Bolivia. Ésa es la doctrina que dicta el presidente Morales, y la Cancillería actúa en consecuencia de esa doctrina.

—Sin embargo, no perciben avances sustanciales...

(RF) —Evidentemente, pasaron 15 meses y se quebró la continuidad de los avances en la negociación, en lugar de establecer una prioridad de los temas, si se quiere comercio, si se quiere energía o si se quiere tratar el tema marítimo. Chile lo puso en la agenda y ahora reclama la ratificación del acuerdo de apertura unilateral del mercado chileno. Eso no nos beneficia en absoluto. Yo estoy convencido de que la continuidad de esa línea de política que se inició en julio de 2006 podía definirse, en diciembre de 2006, en los encuentros bilaterales en Cochabamba. Ahí se debía definir cuál era el camino para alcanzar el objetivo del acceso soberano al mar. No fue suficiente firmar el documento de la agenda, sino definir la ruta. Y había disponibilidad para hacerlo en todas las esferas, incluso entre las Fuerzas Armadas. Chile está realmente urgido de resolver el conflicto por la falta de energía y la demanda del gas natural. Creo que ésa era la ocasión histórica para resolverlo, sin embargo perdimos la oportunidad de diciembre. Pero no creo que todo esté perdido. En agosto de 2007, cuando presenté mi renuncia, dije que en noviembre, durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Santiago, será la oportunidad para tomar la decisión política sobre el tema marítimo. Tiene que ser ahora, pues los tiempos políticos de la presidenta Bachelet se están acabando. Además, 2008, con las elecciones municipales, y 2009, con las generales, serán años electorales en Chile. Entonces, Bachelet tiene tiempo hasta junio de 2008 para encarar el tema, después, será demasiado tarde. El escenario se agrava porque los bolivianos tampoco nos ponemos de acuerdo sobre qué y cómo queremos encarar el tema marítimo.

(FSP) —Mejor no hablemos de doctrina, porque antes de la doctrina está el proyecto político, y no hay política exterior sin un proyecto político. Para que el diplomático sea eficiente y eficaz debe coincidir con el proyecto político. Por eso, cuando uno comienza a actuar por su cuenta, se está desmarcando del proyecto político. Bolivia comenzó la negociación con Chile hace más de 100 años, al día siguiente de la firma del Tratado de 1904. Morales llegó al poder hace 21 meses, por lo tanto, para la negociación global con Chile no es mucho tiempo. El problema no es de tiempo, sino de sustancia. ¿Sabemos lo que queremos? ¿Sabe Evo Morales y su proyecto político qué es lo que quiere del tema marítimo? Creo que, con mucho sentido común e intuición, han avanzado. Han hecho todo lo que no hicieron los demás en poco tiempo. Pero no creo que tengan clara toda la película. Evidentemente, nos estamos apartando de una supuesta estrategia que se tenía hasta ahora. Se avanzó con sentido común, pero no ha sido parte de una estrategia marítima. Es que en Bolivia no hay una estrategia marítima, como no hay una política exterior. Y vuelvo al principio: no puede haber política exterior si no hay Estado. Y no hay Estado porque no está claro el proyecto político del país. Por eso es que la Constituyente no logra aprobar una nueva Constitución. Hay una nebulosa sobre nuestro futuro y a dónde queremos ir. Estamos en un momento de transición. Entonces, si la Cancillería no sabe a dónde va a ir, porque no tiene estrategia, estamos arando en el mar. Mucho menos se van a poder discutir fórmulas de largo plazo para resolver el problema.

—En este camino de negociación con Chile se discute una serie de fórmulas para resolver el conflicto marítimo: un corredor al norte de Arica con continuidad territorial. Uno o dos enclaves (entendidos como un puerto o territorio sin conexión con el territorio nacional), una combinación de ambos, con y sin soberanía… ¿Cuál creen ustedes que es la salida técnicamente más viable y realista?

(FSP) —Lo óptimo es tener una salida al mar con soberanía y continuidad territorial. Con esta fórmula, todos estaríamos contentos y no tendríamos que pedir permiso a nadie para llegar hasta el Pacífico. Si eso no se puede dar, el primer “subóptimo” es uno o varios enclaves con soberanía. La tercera fórmula que, por lo que sé, se maneja en las negociaciones es un enclave sin soberanía.

(RF) —Al respecto hay que decir que la gran equivocación es pretender descubrir la pólvora. Hay más de 100 años de evolución del proceso y hoy se saben todas las opciones y posibilidades de solución que están en la mesa… Un corredor con soberanía, que sería lo óptimo, cuya única opción es la Línea de la Concordia, en el norte de Arica. Sin embargo, hay que pensar en una salida que, además, sea realista. El corredor debería estar acompañado por varios enclaves concedidos para beneficio de ambas partes. El enclave puede ser de enorme beneficio económico para Chile y, obviamente, para Bolivia. El otro componente fundamental es el de la integración, es decir, hay que diseñar todas las políticas de desarrollo del occidente de Bolivia, el norte de Chile y el sur de Perú, que son las regiones más deprimidas de los tres países. Las tres naciones tienen que comprometerse en programas conjuntos de desarrollo. De todas estas opciones se ha hablado con Chile con precisión.

—¿A cuál de las alternativas está más dispuesto a ceder el Gobierno chileno?

(RF) —En esta negociación, Chile está dispuesto más o menos a tener en cuenta todas estas alternativas, pero sin soberanía. Ellos están de acuerdo, por ejemplo, con un corredor sin soberanía. El problema es que la discusión fundamental, el nudo del conflicto, es la soberanía. Por ello, Chile quiere en realidad el cumplimiento del Tratado de 1904. Esto es así porque, en virtud del régimen de libre tránsito, Bolivia debería profundizar su acceso libre al Pacífico. Si hablamos del mar, debe hacerse con soberanía, si no, hablamos del cumplimiento del Tratado de 1904. Pero lo que hay que ver es si cualquiera de estas opciones es políticamente viable. Hasta la salida del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se pensó en un enclave en Patillos para viabilizar la exportación de gas natural a los mercados del Pacífico en México y California. La propuesta demostró ser políticamente inviable por las resistencias en Bolivia. La salida del enclave tenía que estar acompañada de un corredor con soberanía.

—Los dos grandes escollos de la demanda marítima boliviana son, entonces, la negativa de Chile de dar una porción de su territorio con soberanía, y de Perú que tampoco accede, pese a las últimas declaraciones del canciller José García Belaúnde, a permitir que Santiago ceda un corredor al norte de Arica por considerar que esos terrenos eran parte de su territorio aferrado al Tratado de 1929. ¿Cómo salir de esta encrucijada?

(RF) —El óbice del lío es que siempre se tiene que consultar a Perú antes de dar un paso sobre cesión de territorios en Chile. Yo rescato las declaraciones de García Belaúnde porque abren una puerta a ceder mar con soberanía para Bolivia. El Canciller peruano habla con claridad y se separa de la posición que ese país adoptó después del abrazo de Charaña en marzo de 1974, en el que Perú había impedido una solución a través del corredor en la Línea de la Concordia. Lo único que pide es que se cumpla el Protocolo de Lima para respetar los derechos de servidumbre (libre paso) en esa porción de territorio.

(FSP) —Con Perú no debemos entusiasmarnos mucho. Ver para creer, como decía Santo Tomás. Hace más de 15 años, durante su primera Presidencia, Alan García dijo lo mismo. Sin embargo, llegó otro Gobierno y echó por la borda todo eso. Perú siempre apoyó las resoluciones de Bolivia sobre el mar en la Organización de Estados Americanos. Pero siempre presentó sus “reservas”. Perú defiende sus intereses, lo cual es absolutamente legítimo. El tema marítimo hay que tratarlo con la cabeza, no con el corazón ni con el hígado.

—¿Cómo hacemos para resolver este escollo de la soberanía que históricamente plantea con claridad Chile en el contexto de las negociaciones con Bolivia?

(FSP) —Pese a todas las buenas intenciones expresadas por el Gobierno de Michelle Bachelet, Chile ha dicho claramente que no va a ceder soberanía. El verdadero problema, el nudo que hay que desatar, es el de la soberanía. El escritor chileno Jorge Edwards dijo que éste era el nudo gordiano de América Latina que hay que solucionar. Para desatar este nudo hay que debatir el concepto de soberanía. Chile tiene problemas para entregar territorio soberano a cualquier país, no sólo a Bolivia. Por su legislación, nadie en Chile tiene la facultad de disminuir el territorio chileno. Si entrega soberanía a Bolivia, estará disminuyendo su territorio. Esta limitante la tuvo incluso Augusto Pinochet en 1974, cuando tenía la suma del poder en su país. Cuando quiso entregar territorio a Bolivia le dijeron que no se podía. De allí que Chile plantea el canje territorial. Nos daban el acceso al mar con territorio pero a cambio de cualquier parte de igual tamaño de nuestro territorio. Sin embargo, Bolivia no estaba preparada para un canje territorial. Lo mismo pasa con Perú, que no puede ceder territorios de sus “soberanías”. Entonces, los tres países tienen problemas con el concepto de soberanía. Lo que yo planteo es un by-pass, un puente, que permita evitar este concepto cerrado. Sobre lo avanzado en Charaña, debemos seguir discutiendo las soluciones al tema marítimo. Pero no pidamos soberanía, pidamos una “supremacía” territorial. La diferencia es muy sencilla: cuando un país tiene soberanía sobre un espacio geográfico, puede hacer lo que quiera: colocar una bandera, un ejército, cobrar impuestos, establecer aduana e incluso regalarlo. Tienes la capacidad de disposición. En el caso de la “supremacía”, el país puede hacer lo que quiera, menos disponer definitivamente del territorio, ni regalarlo ni venderlo. ¿Queremos este corredor al norte de Arica para venderlo? No. Entonces, planteemos la “supremacía” territorial. No es lo óptimo, pero sí lo más realista. Con esta propuesta se eliminan las excusas de Chile, y Perú no podrá decir nada. Obviamente, se tendrán que respetar sus derechos adquiridos sobre ese territoriohttp://www.blogger.com/img/gl.bold.gif
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—¿Usted está de acuerdo con esta salida?

(RF) —Sí, bajo todo punto de vista. Mucho antes de que yo asuma como cónsul boliviano en Chile, he coincidido totalmente con esta postura. Es muy lógica esta fórmula para desatar los nudos. En las universidades y centros de estudio chilenos ha sido muy discutida. Coincidimos en que, hoy, podemos llamar a la fórmula para salir del problema como “supremacía territorial” o también se puede decir encontrar una salida señalando una cesión de territorio “sin soberanía inmediata”. Como la soberanía está sujeta a lo que diga Perú, entonces hacemos todo el acuerdo pero postergando lo más delicado. Mencionamos el tema, pero no como algo inmediato. Al final, el acuerdo estará sujeto a lo que diga Perú conforme al Tratado de 1929. Creo que debemos buscar fórmulas basadas en un realismo político que nos permita llegar realmente al Pacífico.

(FSP) —Aquí entran los diplomáticos. Yo soy un aficionado en esto. No soy ni pretendo ser de la carrera diplomática. Pero si, como dice Finot, se menciona la soberanía, aunque sea como algo “no inmediato”, nos vamos a poner un obstáculo insalvable con Chile y con Perú. En el imaginario popular, no interesa que sea o no con soberanía. Lo que interesa a los bolivianos es colocar nuestra bandera en un puerto y abrir una salida al Pacífico para ir los fines de semana. En cambio, si le ponemos al negociador chileno la palabra “soberanía”, no vamos a avanzar. Por eso, el presidente Morales ha tenido éxito. Dijo “mar para Bolivia”, no dijo si será con o sin soberanía. Punto. Entonces, el enfoque tiene que ser nuevo. Reconozco que hay una doctrina y una continuidad en la política exterior sobre esta materia. Pero lo que faltó es sentido común. Morales tuvo sentido común sobre el tema marítimo. Por casualidad, por intuición, no lo sé. Entonces, creo que no hay que retroceder al mencionar la palabra “soberanía”.

—¿Cómo se debe encarar la política marítima con Perú?

(FSP) —Primero, poniendo un buen embajador. Las relaciones con Perú son tremendamente importantes por razones históricas, geográficas, económicas y políticas. En el camino se aprende. Ahora, el Gobierno nombró, después de casi dos años, a un buen embajador en Brasil (Mauricio Dorfler), un diplomático de carrera, muy capaz.

(RF) —En esto también coincido con Fernando. Primero tenemos que saber qué se quiere con el Perú. Creo que las declaraciones de García Belaúnde muestran que se está abriendo una puerta y (esto) demuestra que la Cancillería está haciendo su trabajo.

(FSP) —Sin embargo, hay que reconocer que cada vez que hay un acercamiento entre Bolivia y Chile, Perú mete la cuchara. Cuando ambos países volvieron a acercarse en el marco de la agenda sin exclusiones y hay una oportunidad para llegar a un arreglo, Perú puso sobre la mesa el reclamo por los límites marítimos. ¿A quién van a afectar con los nuevos límites marítimos en el supuesto caso de que lleguemos a un acuerdo con Chile? A Bolivia. Sería un corredor sin mar. Belaúnde habla ahora, pero hay que ver qué dice cuando lleguemos a un acuerdo con Chile. Perú defiende sus intereses y es lógico que así sea.

Creo que no hay que creerles tanto a los peruanos. La relación con Perú es fundamental y por eso hay que cultivar esa vinculación. Y tenemos que salir de esa lógica de decir “Chile es nuestro enemigo, y Perú, nuestro amigo”. Y partimos de eso.

En política internacional no hay amigos ni enemigos permanentes, sólo existen intereses. Hoy, el Gobierno tiene un embajador que un día dice una cosa y otro dice otra, por tanto, no es confiable. Y veamos, hoy estamos mal con Brasil y con Perú. Allí faltó sentido común.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Seria un absurdo y una derrota mas para Chile el regalar territorio a bolivianos a cambio de nada ,lo que se podria hacer con equidad y obviamente seria aceptado por chilenos seria un corredor con soberania para Bolivia y el eqivalente en Bolivia para Chile , bolivianos desean todo a cambio de nada lo que chilenos no aceptaremos , solo miremos la superficie de Bolivia en comparacion a Chile para darnos cuenta , el pueblo de Chile exije equidad y rechaza el entreguismo de algunos politicos chilenos como Navarro, Enriquez , Ominami y Avila que se llenan los bolsillos con plata de chilenos y no vacilan en traicionarlos.