Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

10 febrero, 2007

El horror perpetuo

En medio del tráfago informativo diario compuesto por informes televisados al país, anuncios en cascada desde Palacio de Gobierno y pataletas opositoras fuera de juego, en los últimos días asistimos a una serie de actos judiciales que involucran a los principales actores políticos del momento: el Presidente de la República, Alan García y a su socio, el ex Presidente de la República , Alberto Fujimori, en delitos de lesa humanidad .

1. Durante cuatro horas, a pleno sol, un grupo de peritos forenses cavaron una hilera de tumbas olvidadas del Cementerio El Angel. Con paciencia samaritana exhumaron los cadáveres de 9 alumnos y 1 profesor de la Universidad Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta , asesinados la madrugada del 18 de julio de 1992 por el Grupo Paramilitar Colina. Los familiares de las víctimas asistieron al acto judicial y vieron con estoicismo cómo se juntaban los despojos en cajas de cartón debidamente codificados. Quince años después, el presidente de la República de entonces, Alberto Fujimori, afronta un juicio por este caso en el que se compromete su responsabilidad.

2. El ex agente del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE) Jesús Sosa Saavedra, ha revelado en carta de puño y letra -acompañado de audio con su propia voz- haber participado en el operativo secreto para asesinar a los suboficiales Barrantes y Duchicela, peruano y ecuatoriano, respectivamente, acusados de espionaje en 1988. Diecinueve años después, el capitán Sosa ha revelado también que el Presidente de la República de entones, Alan García, tenía conocimiento de los hechos. Pero, la Primera Sala Antiterrorista resolvió rechazar el testimonio de Sosa como prueba instrumental. Mérito del abogado de la otra parte, el Dr. César Nakasaki, defensor del ex jefe del SIE general EP (r) Oswaldo Hanke Velasco, quien junto a sus cómplices niega los hechos. Y defensor, también, del ex Presidente Fujimori y de buena parte de oficiales y funcionarios comprometidos en actos de corrupción y delitos de lesa humanidad.

3. El Presidente Alan García –por decimonovena vez, según él mismo ha informado- ha sido sentado en el banquillo de la justicia para rendir su testimonio como testigo de la matanza contra 118 internos de Sendero Luminoso sublevados en la isla Penal El Frontón ocurrida durante su mandato, en 1986. Se busca aclarar si el Presidente de la República estuvo al mando de las operaciones –como se especula, tras confirmarse la presencia en el teatro de operaciones del ministro del Interior Agustín Mantilla- o si delegó esta responsabilidad en las Fuerzas Navales. Veintiun años después, Alan García señala que él no envió a Mantilla, contradiciendo una versión anterior de un alto jefe militar a cargo del sangriento operativo.

4. Investigaciones periodísticas dan cuenta que elementos vinculados al Comando Rodrigo Franco laboran actualmente en el Congreso de la República , bajo órdenes de representantes del Partido Aprista. El comando RF fue un grupo paramilitar surgido durante el primer gobierno del Presidente García cuyo jefe operativo –se afirma- fue el entonces ministro del Interior, Agustín Mantilla, el mismo personaje al que se le descubrió cuentas secretas millonarias en el exterior y cuyo juicio prescribió, librándolo de revelar a quien en verdad pertenecen esos dineros mal habidos. La prensa ha descubierto que personajes vinculados a su entorno pretoriano armado, son ahora trabajadores del Congreso. Uno de los empleadores, el congresista Velásquez Quesquén, tiene en su despacho a Daniel Vílchez, hermano de la congresista Nidia Vílchez, a quien Caretas le ha recordado su pasado non sancto en Huancayo, vinculado al Comando RF, veintidos años después.

Estos casos nos recuerdan hasta qué punto estuvieron comprometidas las principales autoridades que dirigieron el país. Hasta qué punto el país fue ensangrentado desde la cúpula del poder. Hasta qué punto los peruanos vivimos la pesadilla del terror y su respuesta no menos miserable del terrorismo de Estado. Hasta qué punto, también, los peruanos nos volvimos amnésicos, para no recordar que tuvimos autoridades del más alto nivel que perpetraron el horror perpetuo. Quizás por eso que los crímenes de lesa humanidad no prescriben nunca... y te persiguen para siempre.

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