24 mayo, 2009

Conflicto amazónico: la política y la antipolítica

El proceso abierto contra los dirigentes amazónicos por sedición y rebeldía es un acto prepotente del gobierno. Una muestra más del fracaso del diálogo institucionalizado entre gobernantes y gobernados.

El empapelamiento legal puede atizar aún más el conflicto. Y no resuelve el tema de fondo que es atender el reclamo de las comunidades amazónicas sobre un paquete legislativo aprobado sin consulta como manda el Convenio 169 de la OIT de protección de los derechos indígenas.

En agosto del año pasado -cuando estalló el conflicto-, reclamábamos en un post la recuperación de la autonomía económica, política, administrativa y financiera del INDEPA.

Este mecanismo de representación de las comunidades amazónicas con el Estado creado en abril del 2005 tenía rango ministerial y bien llevado pudo actuar como un espacio de concertación entre el Estado y los representantes de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos.

Es decir, pudo ser el canal de diálogo donde se debatiera el problema legal de los decretos legislativos aprobados. Algo que no existe hoy en día.

La Mesa de Diálogo instalada por el premier Yehude Simon es una respuesta desesperada antes hechos consumados; no un mecanismo de trabajo permanente.

Por un acto de encono, ojeriza o simple ramplonería sobre todo lo actuado por el gobierno anterior, INDEPA fue trasladado a un traste del Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social (MIMDES), perdiendo toda dinámica y representatividad.

Para terminar de cooptar y desnaturalizar el organismo, el Ejecutivo nombró como presidente ejecutivo del INDEPA a Mayta Cápac Alatrista Herrera, un regidor aprista del Concejo Municipal de Lima Metropolitana.

Nadie escuchó la protesta de las comunidades amazónicas. Ni siquiera cuando a través de los medios anunciaban sus medidas de lucha. Recién cuando tomaron instalaciones petroleras y bloquearon carreteras, voltearon a verlos.

Un signo distintivo de este gobierno es su resistencia a conversar, a no dialogar ni crear espacios de intermediación política con organismos representativos de la sociedad.

Por esa vía sólo se enseña el fracaso de la política, quedando abierto el camino de la represión, la acusación policial o fiscal, la persecución judicial; es decir, el camino de la antipolítica.




1 comentario:

Jaime Del Castillo dijo...

En el INDEPA estuvo el alanista Arturo Ojeda y ni fu ni fa, silencio como negocio para cobrar mes a mes. Luego pusieron a otro incondicional alanista Mayta Cápac quien también estará en silencio y solamente hablará cuando AGP le ordene que hable. El silencio es su negocio y seguir cobrando todos los meses.