Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

20 mayo, 2009

El Convenio de 1954: argumentos en la cancha

Para el canciller ecuatoriano, Fander Falconí, los acuerdos tripartitos firmados entre Perú, Ecuador y Chile en 1952 y1954 son acuerdos de límites y no pesqueros, como sostiene el Perú. Esta afirmación le hizo decir al canciller chileno, Mariano Fernández -de visita en Ecuador-, que estaban ganado 2 a 1.

Lo que olvida el canciller chileno es que este no es un partido de tres, sino de dos. En la cancha están Perú y Chile. Nadie más. Y el juego no se desarrolla en ninguno de los dos países, sino en terreno neutral: La Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Pero más allá del lenguaje futbolero, ¿es realmente un tratado de límites el Convenio Especial de Zona Fronteriza Marítima de 1954?

Aunque Chile y Ecuador sostengan lo contrario, la respuesta es no.

Este tema se analizó in extenso en el primer Congreso Internacional sobre Delimitación Marítima realizado en febrero de este año en Lima. Como recordó el embajador Luis Solario Tudela en esa oportunidad, el antecedente del Convenio de 1954 es la Declaración de Santiago de 1952. A partir de la Declaración de Santiago se realizan una serie de acuerdos de diverso tipo. Uno de ellos es el de 1954, para solucionar los conflictos pesqueros entre peruanos, chilenos y ecuatorianos.

El preámbulo del Acuerdo de 1954 es claro: “La experiencia ha demostrado que debido a las dificultades que encuentran las embarcaciones de poco porte tripuladas por la gente de mar con escasos conocimientos de náutica o que carecen de los instrumentos necesarios para determinar con exactitud su posición en altamar se producen con frecuencia de modo inocente y accidental violaciones a la frontera marítima entre los Estados vecinos”.

Continúa el preámbulo: “Que la aplicación de sanciones en estos casos produce siempre resentimientos entre pescadores y fricciones entre los países, que puede afectar el espíritu de colaboración y de unidad que en todo momento debe animar a los países signatarios de los acuerdos de Santiago”.

El cuerpo y espíritu del preámbulo no dejan dudas. Se trata de resolver problemas de los pescadores en el mar. No de establecer el límite marítimo entre los tres países.

Pero, por qué si fuera un tratado de límites- ventajoso para Chile al dejar casi sin mar al sur peruano-,¿por qué se demoró en ratificarlo? Perú y Ecuador lo hicieron de inmediato. Chile no. Se demoró trece años. Sólo en 1967 ese tratado fue ratificado por Chile.

El Art. 102 de la Carta de las Naciones Unidas -recordó Solari- “exige el registro de todo tratado internacional y sanciona el no registro con el impedimento de poder invocar ese tratado ante órgano alguno de las Naciones Unidas, vale decir, la Corte”.

El Tratado de límites entre Chile y Argentina lo regsitró Chile a los tres meses. En cambio, el Tratado de 1954 que firmó con el Perú y Ecuador, Chile lo registra ¡cincuenta años después! ¿Por qué? Probablemente porque nunca lo consideró un tratado de límites.

En 1986 el Perú plantó formalmente el tema de la delimitación marítima a través del embajador Miguel Báckula. Es decir, del 67 al 86, hay un periodo de statuo quo sobre el limite marítimo de diecinueve años, tiempo muy limitado para crear un derecho, según lo ha establecido la propia Corte de La Haya.

En suma, Chile demora la ratificación y registro del tratado de límites que dicen haber logrado en 1954. El Perú no se queda callado 50 años como sostiene Santiago - aceptando con su silencio el estado de cosas-, sino sólo 19 años. Como no hay acuerdo, ambos acuden a un árbitro internacional. Bien dicen los locutores deportivos que para ganar un partido, más que un score adelantado,lo que se necesita en la cancha son argumentos.

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