24 junio, 2017

Después de Thorne... ¿el tornado?


La renuncia del ministro de Economía, Alfredo Thorne, a manos de un Congreso aleonado que le rechazó la confianza solicitada, ha dejado en evidencia a un Ejecutivo débil, incapaz de defender a su pieza más importante.

Así como antes no pudo defender al ministro de Educación -quizás el que mayor consenso logró en torno a su gestión- y así como dejó renunciar al ministro de Transportes, Martín Vizcarra, para evitarle ser censurado; sin pena ni gloria, inmoló a un ministro que cometió el error de pretender jugar a hacer política.

¿O acaso dejaron que caiga por razones que desconocemos? ¿Era más conveniente para algunos dentro del gobierno reemplazar a un ministro que sobre el manejo económico había también logrado consensuar las opiniones, pero en contra?

Después de todo, el junio el INEI señaló que el PBI creció apenas 0,17%. El FMI redujo su proyección del crecimiento peruano para el 2017 de un 3,5% en abril a 2,8% en mayo. Y el  BCR hizo lo propio y reajustó el PBI para este año de 3,5% a 2,8%. De manera que entusiasmo por las cifras de crecimiento económico en el Perú no había en ningún lado.

Fuera de estas especulaciones, el enroque al interior del gabinete no asegura que el temporal haya pasado. Más aún si el propio Presidente dice y se desdice -sin que nadie se lo pida- sobre el indulto de Fujimori. Es como si después de Thorne... ¡viniera el tornado!

Si finalmente lo hace, PPK no solo habrá terminado de partir al país, sino que perdería la base que lo llevó al poder. ¿Lo apoyaran los fujimoristas en esas circunstancias? No es seguro que lo hagan. ¿Por qué tendrían que hacerlo? Lo más probable es que no lo hagan y terminen empujándolo al abismo.

Que en esa circunstancia extrema, el Presidente del Consejo de Ministros lleve también el fajín de ministro de Economía, ayuda a definir la balanza del poder.

El fujimorismo solo tendría que hacer comparecer al Premier y Ministro ante el Congreso para obligar al Presidente Kuczynzki a gatillar finalmente su decisión de plantear -esta vez sí- la cuestión de confianza sobre el gabinete. Y de aquí en adelante, como dicen en el argot deportivo, ir por más.

Salvo, claro, que PPK decida pactar y olvidarse de sus promesas de campaña. ¿Después de Thorne llega la calma?... Veremos.



17 junio, 2017

El César, el circo y los leones

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La suerte del ministro de Economía, Alfredo Thorne, parece estar echada.

Apenas terminó su presentación ante el pleno del Congreso, cuatro bancadas anunciaron que esperaban que el ministro renuncie.

Si el ministro no lo hace -como parece que habría decidido-, los grupos opositores piensan presentar una moción de interpelación: primer peldaño de la escalera corta que conduce al cadalso de la censura.

Fuerza Popular, Partido Aprista Peruano, Acción Popular y Frente Amplio, tienen los votos para hacerlo. Lo que están pensando no es en la forma, sino en el fondo: el costo político.

Es un momento crucial para el gobierno. Y también para la oposición. Es tiempo de definiciones. O el Ejecutivo se somete a la fuerza mayoritaria del Congreso, o cede y pacta con ella.

Para la oposición la cabeza de Thorne también tiene su costo, aunque por motivos diferentes.

Fuerza Popular lo rechaza como parte de su estrategia de socavar al gobierno. El Apra lo sigue en este conspirador. El Frente Amplio, en cambio, no quiere a Thorne por su política económica.

Si la oposición decide cortarle la cabeza al ministro de Economía, el gobierno deberá decidir si hace cuestión de confianza y coloca la cabeza de todo el gabinete. O si acepta pasivamente buscar un reemplazo para el ministro Thorne.

Para usar la figura de Kenji, los leones hambrientos van ahora por una cabeza.

Pero si el César decide colocar a todo su gabinete en la arena y los felinos no logran saciar su apetito, entonces, la sangre de un gabinete entero podría inundar el propio Circo Romano.

¿Hará el César lo que es del César?


*** ACTUALIZACION ***

Horas después de que se publicara esta columna, el ministro de Economía, Alfredo Thorne, dio una entrevista al diario El Comercio en la que ratificó que NO renunciará a su cargo; señala que en todo caso es una  decisión que deberá tomar el Congreso. El curso de colisión entre los poderes del Estado está marcado. ¿Continuarán los leones descabezando gladiadores? Lo veremos en los próximos días.

Aquí su declaración: 

— ¿Piensa renunciar al MEF o esperará la censura?
Ministro Thorne: No voy a renunciar, creo que he sido muy claro, tengo el apoyo de todo el Gabinete, del presidente, creo que ya es una decisión del Congreso. El Congreso puede censurarme o apoyarme para sacar la economía adelante y para que todos avancemos. Creo que ya es una decisión que el Congreso tendrá que tomar.

Aquí la entrevista completa: Alfredo Thorne: “Fue un error tomar el nombre del presidente”

 

09 junio, 2017

Pura Vida... Poco Feeling

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Cincuenta años atrás la crisis reputacional de Pura Vida se hubiera solucionado con un aviso en el periódico. Y una pequeña pauta en radio y televisión.

La empresa hubiera tenido el tiempo suficiente para llamar a su agencia publicitaria, convocar a un comité de crisis y, al final, encargarle al departamento creativo, diseñar un aviso.

El aviso sería un dibujo en blanco y negro, con un mensaje aclarando el tema y un titular agradable, dirigido al ama de casa, la principal compradora del producto.

La respuesta hubiera apelado más al estado racional del consumidor que al emotivo.  Algo de humor hubiera habido seguramente en los dibujos del aviso. Una vaquita sonriente, unos niños jugando a la ronda y una mamá en primer plano preparando refrescantes vasos de leche.

Ese mundo a carboncillo de la publicidad no existe más.

Murió con el desarrollo de la tecnología. Lo mató primero la televisión, un medio que se metió en la familia y acaparó su atención desde que apareció. Por aquel entonces, se debatía y cuestionaba que los niños pasaran tanto tiempo frente al televisor "pegados a la pantalla".

Hoy ese mundo se ha vuelto mucho más vertiginoso. Para bien o para mal estamos conectados en tiempo real. Las palabras del gerente del Grupo Gloria lo revelan claramente. "Nos sorprendimos por la manera en cómo escaló la crisis. Respondimos, pero la velocidad con que se sucedieron los hechos fue mayor". Abrumador.

Tiempos de internet. Tiempos de velocidades instantáneas y de fidelidades precarias. Tiempos de democratización de la palabra y de frases cortas. Tiempos de corazones más que de razones. Tiempos de su majestad el rey: El Meme.

La crítica de los consumidores no tiene fronteras. Los ataques se suceden no pensando en la realidad específica de un país, sino en la experiencia de los clientes, consuman o no el producto. "No es leche pura". "Solo la leche de vaca puede llamarse leche". "Es cualquier cosa menos leche". "Nos están engañando".

Un problema surgido en Panamá terminó afectando los intereses del Grupo Gloria en el Perú. Bolivia reaccionó con una investigación. Y probablemente cualquier otro país se haga eco de la denuncia.

Tiempos en que más que la verdad legal importa el feeling que el consumidor tenga con la marca. La empresa se ajustó a los estándares legales del Perú. Pero esto ya no basta. Una variante del “tienes razón, pero igual vas preso”. Una realidad donde la reputación no espera ser resarcida con un aviso en el periódico –suena tan lejano ese tiempo, tan obsoleta esa técnica–, sino con una dosis de humildad.

El consumidor quiere se reconozca el error y se pida disculpas en forma de inmediata. Un poco de flagelación pública. El público reacciona de inmediato y toma partido.

En una circunstancia así la gente no quiere saber el fondo del asunto. Se queda en la epidermis del problema. Pero ya nada importa. Los consumidores en redes son abejas alteradas que salen de su panal decididas a atacar en masa a su agresor. Que ninguna reputación se atraviese en su camino.





04 junio, 2017

El monstruo clientelista

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El clientelismo es una relación de mutuo beneficio basado en la asimetría del poder.  Una persona o grupo ejerce poder a cambio de lo cual ofrece un beneficio a otro que no lo tiene y que espera un recompensa por el respaldo entregado.

Es negativo si se le entiende como entrega de favores, regalos o dádivas en tiempos electorales. O como relación pragmática de dispendio de recursos del Estado en tiempo de gobierno.

Pero, es perverso como conducta política electoral o de gobierno, porque distorsiona la manera de relacionar a la base a la que se pide la confianza de la representación.

El político se acostumbra a entregar cosas por apoyo, y la base exige cada vez más cosas por lo mismo.

Los que entienden la política de esta manera necesitan mucho dinero. Empiezan organizando una pollada y terminan regalando o sorteando tricimotos en campaña.

Esto abre un abanico de posibilidades para que dentro de las organizaciones políticas se filtre el dinero. Quien sabe de dónde.

La savia que mantiene vivo el clientelismo es el dinero.

Los políticos formateados con este chip clientelista de la política; sin dinero no pueden hacer política. Para financiar los regalos, la ayuda que llevan a sus potenciales clientes necesita presupuesto. Y uno cada vez más grande.

Cuando se desbordan las proporciones, las pasiones, surge la corrupción. El clientelismo es primo hermano de la corrupción.

La conducta clientelista corrompe el espíritu ciudadano. Lo trastoca hasta convertirlo en ese monstruo que todos llevamos dentro y que sale en forma de: "dame que de te doy", "qué me das", "cómo es hermanito".

El clientelismo es por supuesto una vía doble. Se ejecuta tanto de arriba abajo como de abajo hacia arriba. La primera revela un político enfermo. La segunda, una sociedad enferma.

El clientelismo no es, sin embargo, una conducta moderna. Ni rasgo de nuestros tiempos. Ha existido siempre. Porque obsesos, enfermos y corruptos del poder y por el poder hemos tenido desde siempre.




28 mayo, 2017

El juego de las dos líneas

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Las dos líneas de pensamiento ayudan a encontrar un postura. Es un método usado en el análisis científico: tesis, antítesis, síntesis.

En la lógica lo encontramos en el postulado: Si A + B Entonces C. Se decanta por inferencia.

En política las dos líneas también ayudan a condición que se debatan y resuelvan internamente. 

Sobre todo si hablamos de un mismo grupo que la practica como fórmula para diferenciarse de otro.

Esto no está sucediendo ahora ni en el gobierno, ni en la oposición mayoritaria.

Ambos se vienen manejando por la exhibición pública de las dos líneas.

Una línea del gobierno, presidida por el premier Fernando Zavala, seguido por Marisol Pérez Tello, y el de Transporte, Bruno Giuffra, entiende que ha llegado el momento de ponerle un tatequieto a Fuerza Popular.

Otro sector del propio gobierno, donde están los ministros de Defensa, Jorge Nieto y de Producción, Pedro Olaechea, entiende que no es el momento para medir fuerzas y que lo que conviene es tender puentes al fujimorismo.

Fuerza Popular, por su parte, se debate también entre su ala dura, rupturista-desestabilizadora, y el ala kenjista cada vez más notoria en el juego público discrepante con su hermana. 

La definición de estas dos líneas dobles implica la resolución en dos escenarios principales:

1.    Las dos líneas duras se encuentran y resuelven por la vía de la confrontación. Dependerá de quién gane la opinión pública para saber quién inclina la balanza.

2.    Las dos líneas suaves se encuentran y resuelven por la vía del consenso. El gobierno se mantiene a cambio de ceder poder. 

Pero también hay escenarios alternativos: 

1.    La línea dura de Gobierno se encuentra con la línea suave de la oposición y se resuelve por la vía de la imposición. Se fortalece el gobierno.

2.    La línea dura de la oposición se impone a la línea suave del gobierno. Adiós gobierno.

Por esta razón, el tema de las dos líneas es mejor resolverlo dentro de casa. No es juego para ventilarse públicamente.

Discrepancia, juego de posiciones, confrontación; adentro. Hacia afuera, lo más conveniente es una sola posición. Y una estrategia para obtener el resultado esperado. 

El juego de las dos líneas no es siempre paralelo en política. El peso de los actores termina acercando los vectores hasta tocarse.

Es mejor dos líneas de bandos diferentes que se confrontan y definen, que cuatro que se superponen y estorban. 


22 enero, 2017

Geopolítica y corrupción a ritmo de samba

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Entre los últimos días de agosto y los primeros días de setiembre del año 2000 se realizó en Brasilia, la Primera Cumbre Presidencial Sudamericana. En ese marco, el presidente anfitrión, Fernando Henrique Cardoso, presentó el “Plan de Acción para la Integración de la Infraestructura de Sudamérica”, un estudio elaborado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Fue el nacimiento de lo que luego se conocería como el Proyecto IIRSA, el más grande plan para integrar el continente sudamericano a través de megaobras de infraestructura, principalmente carreteras, puentes e hidroeléctricas, generando 12 ejes de integración y desarrollo, a lo largo de los cuales, los países sudamericanos se integrarían de manera competitiva en el comercio mundial.
Eran tiempos de globalización y de la participación expectante del Brasil en el escenario mundial. No era la primera vez que el Brasil pensaba y actuaba en grande. Su mirada geopolítica expansionista lo había llevado desde inicios del siglo XX a versa no solo como la locomotora de esta parte del mundo, sino como el espacio hegemónico entre los dos mares: El Atlántico y El Pacífico. Era el pensamiento de Mario Travassos, uno de los más influyentes estrategas geopolíticos brasileños: los mares eran los espacios decisivos de los Estados.
La dictadura militar brasileña (1964-1985) coincidió con gobiernos militares en casi todo Sudamérica. Esto facilitó el intercambio de estudios, proyecciones y visiones sobre el futuro de la integración continental, siendo discutidos y compartidos en casi todas las escuelas militares. En el Perú, uno de los que mejor comprendió este tipo de argumentación, el de establecer una alianza estratégica con el Brasil, fue el general Edgardo Mercado Jarrín.
Desde la década de los setentas datan los primeros estudios serios para integrar el continente sudamericano. Las carreteras transestatales o continentales se remontan a estas fechas. El concepto era superar las barreras naturales que imponía el continente sudamericano, básicamente la Cordillera de Los Andes, el el Amazonas y la Cuenca del Orinoco. El propio Brasil era visto "desde dentro" como un archipiélago verde que necesitaba articular su territorio, ordenar su producción y expandir su influencia hacia el Pacífico.
El proyecto IIRSA presentado el 2000 era la coronación del largo sueño acariciado por el Brasil de consolidar su influencia en la región sudamericana y ser protagonista en la escena mundial. Se buscaba dotar al territorio, de la infraestructura necesaria para organizar la producción de materias primas que el mundo demandaba. El financiamiento de los megaproyectos a cargo del BID le otorgaba el certificado de garantía que se requería para llevar adelante el ambicioso plan.
Si los estudios eran de origen brasileño y éstos coincidían con la visión geopolítica expansionista del gran país sudamericano, no debiera asombrarnos que fueran las empresas públicas y privadas brasileñas las encargadas de llevar adelante estas megaobras.
Sin importar quién estuviera en el poder –a Fernando Henrique Cardoso lo sucede Lula del Partido de los Trabajadores–, la visión geopolítica del Brasil se llevó adelante bajo un esquema de alianza público-privada en el que el sector político verde-amarello le abrió las puertas a las grandes empresas brasileñas que iniciaron su despegue con la ejecución de este plan.
En los puntos 37 y 38 de la declaración de la Primera Cumbre Sudamericana de Presidentes, se lee: "Integración y desarrollo de la infraestructura física son dos líneas de acción que se complementan. La formación del espacio económico ampliado suramericano, que anhelan las sociedades de la región, dependerá de la complementación y expansión de proyectos existentes y de la identificación de otros nuevos proyectos de infraestructura de integración, orientados por principios de sostenibilidad social y ambiental, con capacidad de atracción de capitales extraregionales y de generación de efectos multiplicadores intraregionales. Avances en el campo de la infraestructura, por su parte, revertirán en nuevos impulsos para la integración, creándose así una dinámica que debe ser incentivada. Ese escenario sería también beneficiado por una política de inversiones con perspectiva regional y no sólo nacional. (...) Por su volumen, la financiación de los proyectos de infraestructura de integración deberá ser compartida por los gobiernos, por el sector privado y por las instituciones financieras multilaterales...".
Lo que en la práctica ocurrió fue que las empresas brasileñas empezaron a ganar todas las licitaciones en todos los países involucrados con el proyecto IIRSA. La corrupción trastocó lo que obedecía a un natural proceso de integración. La empresa privada brasileña alineó sus objetivos a la tradicional visión geopolítica de su país.
Brasil siempre miró al continente sudamericano como su espacio vital. Hoy, este país es una de las ocho principales economías del mundo. Forma parte de los BRICS, países que están a un paso de ser considerados desarrollados, donde también se encuentran Rusia, India, China y Sudáfrica. Nadie pone en duda su protagonismo mundial. A la luz de lo que venimos conociendo, la forma en que sus principales empresas se fueron adjudicando las obras de infraestructura más importantes de la región, vemos que la corrupción, lamentablemente, se sumó a un plan geopolítico mayor, que buscaba acelerar el crecimiento económico del país y afirmar el protagonismo del Brasil en el escenario mundial.

28 diciembre, 2016

Poder y dinero

Es un terremoto político. Dos placas tectónicas chocaron entre sí: el poder y el dinero. Su epicentro es el Brasil, pero sus repercusiones cruzan toda América Latina, con efectos en Europa, y quien sabe qué otros paraísos financieros del mundo. Su efecto será devastador.

La manera de hacer negocios de Odebrecht, probablemente, sea similar a otras grandes corporaciones en el mundo. Es decir, colocando como principio de negocio, la rentabilidad a cualquier precio, incluida la corrupción.

Este afán desmedido por lucrar, sin principios éticos o morales, está en casi toda empresa que contacta con el Estado para hacer negocios. Para estas empresas, la corrupción está incluida en los costos fijos. Son parte de la ciega y ramificada transnacional Corrupción S.A.

Los políticos que delinquen, traman, siguen, se confabulan, o caen en este juego sucio, no son tampoco la excepción. El caso Odebrecht demuestra que son la regla.

Odebrecht no hacía distingos ideológicos o políticos al momento de romper la mano y obtener los contratos y obras del Estado. El dinero sucio llegaba tanto al de derecha como al de izquierda, al liberal como al socialista.

El daño ya está hecho. La peor sanción para un político, no es la cárcel —depósito natural para quien delinque—,sino el repudio ciudadano, el señalamiento público de su traición, la memoria manchada que herederá en la Historia. 

La traición de un político a su pueblo se pagaba en la antigüedad con el ostracismo. No la muerte, sino la muerte civil.

El terremoto político llamado Odebrecht arrasará con una casta de políticos. Ojalá que como todo movimiento telúrico de grado superlativo destruya todo lo que esté corrompido. La única virtud será reconstruir todo. Todo nuevo. No, todo de nuevo. 

Entonces surgirán nuevos políticos y nuevas formas de hacer política. Nuevas empresas y nuevas formas de hacer empresas. Hombres y mujeres que no sean dominados por el poder ni por el dinero. ¿O será inevitable que estas placas —poder y dinero— acumulen nuevamente energía y cada cierto tiempo colisionen?



24 diciembre, 2016

Diálogo y sinceramiento económico

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El diálogo iniciado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski y la lideresa opositora que controla el Congreso, Keiko Fujimori, es positivo para la salud política del país. Aun cuando la intermediación y la puesta en escena –con monseñor Cipriani–, no hayan sido la mejor, lo importante es que se retomó la comunicación directa entre quienes el pueblo decidió repartir el poder.

Es igualmente importante el llamado al diálogo con las restantes fuerzas políticas, las reuniones con las bancadas del Congreso y la próxima convocatoria al Acuerdo Nacional. El diálogo por definición involucra a todos.

Con estos contactos iniciales podemos decir que el gobierno superó la crisis y retomó la iniciativa política que, sin duda, lo ayudará a salir del estado de debilidad y sometimiento en que lo dejó la censura al ministro de Educación Jaime Saavedra.

El trabajo ahora es ordenar nuevamente la agenda, priorizar y consensuar los temas. Pero sobre todo, sincerar cifras y establecer escenarios realistas sobre los cuales se moverán los acuerdos. En ese camino, ¿debe presentar el gobierno una agenda legislativa para implementar reformas o debe primero informar la real situación que nos espera a los peruanos el 2017 y acordar los mecanismos necesarios para hacerle frente?

El premier ha anunciado temas como la lucha contra la corrupción, seguridad ciudadana y formalización. Todos importantes, por cierto, pero similares a los esbozados  en la primera ronda de diálogo que inició en julio para solicitar el apoyo de las fuerzas políticas a la investidura del gabinete ministerial.

Sin embargo, un tema que debe estar sobre el tablero de toda conversación es el panorama económico del 2017. Creemos que es fundamental que los ministros de Economía y de Agricultura sinceren primero las perspectivas del país en ambos sectores. Así como se sanea la salud política del país, es importante también encarar la salud económica.

Algunas preguntas que debiera tener claro el gobierno al momento de sentarse a conversar: ¿Se reducirá el IGV uno, dos o tres puntos como se había prometido? ¿Responderá la caja fiscal a los nuevos dispositivos tributarios aprobados? ¿Qué impacto tendrá la sequía en la producción de alimentos? ¿Se necesitará importar alimentos, se disparará el precio de estos, rebrotará la inflación?

Si no abordamos estos temas y sobre todo, si no se toman las previsiones para paliar sus consecuencias, cualquier debate en torno a reformas institucionales, modificaciones constitucionales o aspectos meramente legales, no serán respaldados por la calle que buscará soluciones directas e inmediatas a sus necesidades.

Bien sabemos que cuando se reducen los ingresos del Estado y la plata no alcanza para asumir emergencias,  aumentan la presión política, las protestas sociales y las demandas ciudadanas en general. Todo ello genera a su vez un agudo estrés sobre el sistema democrático. El diálogo está muy bien, pero debe ir acompañado de un sinceramiento económico. Y de soluciones realistas para asumir los costos, cualquiera que estos sean. En esto sí, se necesita el esfuerzo y la compresión de todos.

16 diciembre, 2016

¿Co-Gobierno?



La censura al ministro de Educación, aprobada por el voto contundente de 78 congresistas,  deja en situación de debilidad al gobierno de Pedro Pablo Kuczynski. 

El resultado inmediato de la caída de Saavedra ha sido casi obligar al Presidente a sentarse a  dialogar ­–de igual a igual–, con la lideresa de oposición. 

Aun cuando hay quienes creen que esto revela una vocación democrática del jefe del Estado, que sin duda lo es, quien gana con esa foto es Keiko Fujimori.

Con esta movida, promovida por la Iglesia, la lideresa de Fuerza Popular pasa de la oscura trastienda donde se encontraba desde su derrota electoral, al primer escenario del poder.

En el pulseo entre Ejecutivo y Legislativo, ha ganado el Congreso. Que sea una victoria pírrica dependerá de la reacción que tenga el Ejecutivo. Sobre todo, en el nombramiento del reemplazo de Saavedra.

Si Kuczynski acepta coordinar con su principal opositor, el relevo en el Ministerio de Educación, habrá profundizado su debilidad y dependencia.

Esperar luz verde de una fuerza política contraria para tu equipo ministerial sería reconocer, ipso facto, la capacidad de veto de tu opositor. Y una invitación candorosa a ir por más. Es lo que pasaría con el nombramiento de cualquier tecnócrata, sin convicción ni firmeza política.

Si, en cambio, el gobierno decide nombrar a alguien identificado con la reforma educativa,  ducho en los avatares políticos y pechador ­–como Daniel Mora, por ejemplo–, el mensaje sería otro: quien gobierna soy yo.

A no ser que se proponga un co-gobierno.

En ese caso, sí, se convoca al mayor oponente, se hace una matriz de coincidencias a partir los planes de gobierno ­–agenda mínima de consenso, se puede llamar–, se abre el espacio a otras fuerzas políticas para no dar la impresión absoluta de que se ha  pactado, y se reconfigura el gobierno.

No es nada descabellado en política. Puede ser un mecanismo de sobrevivencia. Bien sabemos que el objetivo de la política no solo es ganar o acceder al poder, sino mantenerse.

El problema sería explicarle a tu electorado las razones de ese cambio. Pero, para entonces, tendrías el respaldo del otro sector con el que pactas. ¿Te gusta? ¿No te gusta? Entonces, prepárate para la guerra que en política es lo mismo que prepárate para gobernar.

11 diciembre, 2016

Compartir o partir el poder

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Confirmada la posición del gobierno de NO presentar la Cuestión de Confianza en la censura al ministro de Educación Jaime Saavedra, solo quedan dos caminos viables para resolver esta crisis.

1) El gobierno le pide la renuncia al ministro y evita el tránsito bochornoso de que el Congreso lo censure. 

2) El gobierno deja que el Congreso lo censure y que asuma ante la opinión pública la consecuencia política de esta acción.

Todo indica que el gobierno seguirá esta segunda opción y deberá buscar un reemplazo. El ministro será censurado por el Congreso. La consecuencia inmediata será que el Ejecutivo quedará debilitado. Pero puede que logre su cometido de cargarle al fujimorismo el costo político de su decisión.

La frase del presidente Kuczynski en Arequipa "No quiero confrontación (con el Congreso), pero tampoco quiero que me chanquen", suena más a un pedido de un cuarto intermedio, un toque de campana que lo salve, antes que una advertencia en señal de poder.

Por otro lado, la propuesta de reunir a Keiko y Pedro Pablo para acordar un pacto sobre reformas puntuales o sobre políticas públicas o incluso acordar una especie de cogobierno –siendo teóricamente posible y políticamente deseable por el establishment–, ha sido desairada por el vocero de Fuerza Popular, el congresista Galarreta.

El fujimorismo no quiere un acuerdo en las alturas. Tampoco quiere compartir el poder. Reclama el poder que considera suyo a través de la fuerza mayoritaria de los votos que tiene en el Congreso.

Este es el nudo gordiano de la relación Ejecutivo-Legislativo.

Ampliar la base del gobierno, construir una alianza que reequilibre las fuerzas políticas, es un imperativo para el gobierno. El otro camino es pactar. Pero esto requiere la voluntad de dos. 

La gobernabilidad pasa por un equilibrio de poderes. El otro factor es la opinión pública. Sumar fuerzas y ganar la calle ayudará a emparejar la balanza. Dejar que el Congreso desequilibre las decisiones de gobierno es un juego peligroso. 

Pueden ir por más. Y eso no sería compartir el poder, sino partirlo. Estamos todos avisados.

06 diciembre, 2016

Cuestión de Confianza

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Está claro que el gobierno no forzará el dispositivo constitucional que tiene para hacer cuestión de confianza sobre el resultado final de la interpelación al ministro de Educación Jaime Saavedra.

Ni siquiera si este resultado fuera la censura.

El mecanismo de activar los artículos 133 y 134 de la Constitución se debatió al inicio del gobierno, cuando se organizó el gabinete y se tuvo que enfrentar el voto de investidura y la aprobación de facultades legislativas delegadas.

En ese momento, se descartó la política de ir al choque con el Congreso. Y se optó por el mecanismo de convencimiento, de negociación bancada por bancada y, eventualmente, por el pragmático razonamiento de ceder y conceder espacios de poder a la bancada mayoritaria.

Todo, dentro de un juego democrático de lo que lo que se conoce en la democracia occidental como Check and Balance, controles y contrapesos.

El ligero cambio de humor percibido en la semana indica que –al menos en teoría–, el tema se puso nuevamente sobre la mesa. El propio jefe de Estado admitió que activar este mecanismo –la cuestión de confianza– era una posibilidad.

Pero fue más un ejercicio teórico que otra cosa. El Ejecutivo está en Modo On en su relación con el Legislativo. Su percepción es que no estamos ni de lejos en un escenario de conflicto total o quiebre institucional.

Y no le falta razón. Estamos apenas en un pulseo de fuerzas, moderado con la reciente publicación de los resultados de la prueba PISA que si bien no son para saltar en un pie, al menos, indica claramente el camino a seguir.

A estas alturas sería necio que el resultado de la interpelación al ministro de Educación sea la censura.  No solo le haría daño el gobierno que perdería un alfil, sino que sería contraproducente para la propia bancada mayoritaria que no podría sostener su victoria ante la opinión pública.

De todas formas habrá que estar atentos para el debate no se salga de cauce. Aquietar las pasiones.

El ministro Saavedra deberá tener la paciencia de Job para no pisar el palito frente a los ataques que soportará mañana; de todo calibre, incluso a nivel personal con el trabajo de su esposa en la SBS.

Responder el pliego interpelatorio con solvencia y serenidad es su boleto a conservar su puesto en el Ejecutivo. No la componenda por lo bajo, ni el chantaje por puestos públicos, a que nos tienen acostumbrados algunos "políticos profesionales".

Si de cuestión de confianza se trata, el ministro Saavedra ya tiene ganada la de la opinión mediática. Y la de la calle, con los jóvenes movilizados a favor de la reforma universitaria. Esperemos que el Congreso entienda este mensaje.