Politikha / Blog de Luis Alberto Chávez

31 octubre, 2007

El siempre presente Siglo XIX

El canciller de Chile, Alejandro Foxley, ha renegado del Siglo XIX. Ha dicho que hay países a los que les cuesta mucho salir de ese tiempo-histórico. Y es que el Siglo XIX tiene varias reminiscencias. Fue el siglo de la Guerra; de la debacle económica; del recorte del territorio nacional y de la pérdida de las riquezas naturales de entonces: el guano, el salitre y el cobre.

A comienzos del Siglo XIX, apenas iniciada la vida independiente, el Perú vivió su primera bonanza cíclica gracias a la industria del guano. La naciente clase aristocrática nacional vivió a cuerpo de rey importando lo mejor del vestido, la comida y la bebida europea. Tanta era la fortuna salida de las cloacas guaneras que los gobiernos militares de la época crearon el Estanco del Guano para controlar el comercio.

A partir de 1845 se empezó a comercializar el producto a Europa. Ese año se exportaron 24,701 TM; en 1853 se vendieron 316,116 TM. En la práctica, esto significó pasar de 700 mil dólares de exportaciones a 6 millones de dólares.

La deuda externa empezó a pagarse. En 1860 el presupuesto del Perú fue de casi 20 millones de dólares; tres cuartas partes de él, financiado por las liviandades de las aves marinas.

Por ese mismo periodo otro producto, fruto de las tierras de Tarapacá y Antofagasta, empezó a destacarse: el salitre.

Entre 1830 – 1839 exportábamos poco más de 1 millón de quintales. En la década siguiente la producción aumentó a 3 millones 679 mil quintales y entre 1850 – 1859 superábamos los 8 millones 800 mil quintales. Diez años antes de la guerra, llegamos a exportar 19 millones 500 mil quintales. En treinta años las exportaciones de salitre se multiplicaron por veinte.

La guerra invirtió drásticamente este patrón de crecimiento.

El Perú que en 1878 dominaba el 57% de la producción de salitre -mientras Chile tenía el 14% del mercado-, desapareció después de la guerra.

Chile en cambio, para 1965, dominaba el 65% de la producción del mineral. Durante toda esta etapa, la economía chilena se recostó sobre el salitre. Más del 50% de su presupuesto se financió con este botín de guerra.

Y por si esto no bastara para recordarle al canciller Foxley lo terrible y doloroso que fue para los peruanos el Siglo XIX, queda aún el cobre.

Nadie discute hoy en día que la minería es la base del despegue económico de Chile. No en vano se le conoce al cobre como “el sueldo de Chile”. El año pasado el país del sur exportó más de 38 mil millones de dólares en cobre, lo que representó el 65% del total de sus exportaciones.

Gracias a una ley de la época de Pinochet, las Fuerzas Armadas se reservan el 10% de las exportaciones de cobre de Codelco. Entre el 2000 y el 2003 esto significó unos 250 millones de dólares anuales. Y entre el 2004 - 2005 la cuota aumentó a 598 millones 826 mil dólares anuales. El año pasado la transferencia fue del orden de los 1.200 millones de dólares.

Buena parte de esa riqueza se genera en los territorios conquistados en la guerra, especialmente en Tarapacá y Antofagasta, departamentos que hasta hoy siguen aportando al desarrollo de Chile… pero eso será materia de una siguiente nota ubicada ya en los Siglos XX y XXI, para no herir la susceptibilidad del canciller Foxley.



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