Medio en broma, medio en serio, el presidente boliviano Evo Morales recordaba haber conocido así a Alan García: más flaco y antiimperialista. Era la segunda mitad década de los ochenta, cuando el mozalbete García, fuera de distancia, se aferraba a un modelo económico que empezaba a desaparecer en el mundo.
En 1985, Evo era dirigente cocalero del Chapare, y al final del gobierno de García era líder de la Central Obrera de Cochabamba. La década del 90 encuentra a García refugiado en Colombia y Francia, tras el autogolpe de 1992. Morales continuó su carrera política y para 1999 ya se había desligado de la Izquierda Unida y tenía su propio partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).
En el 2000, mientras en el Perú se larvaba un importante movimiento de resistencia a la tercera reelección de Fujimori y García espectaba desde su balcón parisino el desenlace de las tensiones sociales, Morales inició en Bolivia lo que se conoce como la «guerra del agua» que terminó expulsando de Cochabamba a la transnacional Aguas del Tunari. Fue el primer ramalazo contra el modelo neoliberal.
De ahí en adelante el camino de ambos –Evo y Alan- continuó su proceso de bifurcación. García ganó las elecciones el 2006 y Evo Morales hizo lo propio un año antes. El peruano se deshizo de su discurso antiimperialista de campaña y el boliviano profundizó un modelo de nacionalización de los recursos naturales.
Los modelos diferentes del antiguo Alto y Bajo Perú quedaron hoy ratificados durante la visita oficial del presidente boliviano al Perú, cuando Evo encontró a Alan más entrado en carnes y menos antimperialista. “No somos idénticos ideológicamente, no somos clones, pero luchamos por los mismos objetivos, utilizando medios distintos”, señaló García, ratificando la apreciación del boliviano.
Evo representa hoy en día parte de la ola de resistencia a la globalización, de afirmación nacionalista y encaminado hacia un modelo antimercado, anti norteamericano, populista, que podría denominarse como un neo-socialismo de Estado latinoamericano.
García hace esfuerzos denodados por olvidarse de su cháchara ochentista y en la práctica, ha trompicones, ha optado por un camino distinto, y mantiene, con marchas y contramarchas, las líneas maestras del modelo económico que busca la inversión privada y aleja al Estado de los sectores productivos, aunque, su personalidad voluble y bipolar, haga temer que las presiones sociales lo devuelvan al García populista de antaño.
El tiempo dirá, en efecto, cual de estos caminos asegura mejor a los pueblos solucionar el problema de la pobreza, la falta de empleo, y puede consolidar un crecimiento sano y sostenido hacia el desarrollo. El verdadero sentido de justicia social no es ya un asunto de discursos, o plazas públicas; ni siquiera de planes de gobierno, ni de enfoque político, sino de economía y gestión pública y privada. Algo que, por ahora, no se vislumbra ni en Bolivia, ni en el Perú.
Alan García Pérez
Evo Morales
Gobiernos Perú y Bolivia
01 agosto, 2007
31 julio, 2007
Estado peruano: molusco primitivo
Acertadísimo Julio Cotler al usar esta figura de un cefalópodo para definir y comparar la estructura primitiva del Estado peruano. Una estructura simple, rudimentaria, sin mayor complejidad en su tejido funcional. Ayudado por Rosa María Palacios, Cotler se imaginó al Perú como un molusco primitivo irrigado por un débil sistema venoso, compuesto en este caso por carreteras.
Los estados desarrollados, en cambio, construyen poderosos y densos sistemas viales, ferroviarios y fluviales que integran pueblos, mercados y personas. Verdaderos entramados que soportan a manera de esqueletos y sistemas sanguíneos y nerviosos, la estructura sobre la que se desarrollan los pueblos.
El Perú está desintegrado, quiso decir Cotler, aislado, con un extenso y agreste territorio que torna difícil cualquier programa de alivio de la pobreza. Tenemos lugares de acceso tan complicado que se requieren grandes inversiones y nuevas tecnologías para integrar esas zonas y volverlas competitivas, viables.
Las primeras carreteras privilegiaron la unión longitudinal del país a través de la costa. Fue el caso de las Panamericanana Norte y Sur. De allí se proyectaron carreteras transversales que se extendieron a través de los valles hacia los puertos. Durante años, la sierra y la selva quedaron desligadas, desintegradas.
Fernando Belaúnde tuvo el pionero sueño de unir a los pueblos del oriente a través de la Marginal de la Selva. Alan García con el desastre económico de su primer gobierno destruyó las carreteras del país dejándolas en estado calamitoso. Fujimori las reconstruyó en la década del 90. Alejandro Toledo proyectó e inició la unión transversal de 10 departamentos de la sierra sur, con la Interoceánica del Sur, al tiempo que ejecutó la unión del oriente con la costa a través de la Interoceánica del Norte. Hoy el Perú tiene poco más de 78.000 km. de carreteras, poco para un país que ocupa el tercer lugar en extensión en América del Sur.
Pero las carreteras es sólo el aspecto físico de la desintegración del Estado. El otro problema que permite ver al Estado peruano como un molusco primitivo es la falta de instituciones, la debilidad del tejido social. La gente no cree en el Congreso, el Poder Judicial, la Presidencia de la República, los partidos políticos, los gobiernos regionales. No cree, en suma, que la democracia le resuelva los problemas acuciantes que tiene.
En estas circunstancias, es preocupante la manera en que el gobierno viene encarando el proceso de descentralización. En lugar de fortalecer el proceso, mejorando gradualmente las capacidades de las regiones, el gobierno prefirió desaparecer el CND, y ahora se deshace apuradamente de sus responsabilidades, arrimándoselas a los gobiernos regionales.
No están claras las cifras de transferencia de recursos del gobierno central a los gobiernos regionales dadas por el Presidente García en su mensaje. Al parecer, la mayor parte es para pagar planillas y no para obras de inversión. Habrá que esperar el debate en el Congreso para conocer la real dimensión de esta política de delegar responsabilidades que -como teme Cotler-, podría, más bien, agravar un problema histórico.
Repartiendo dinero -a tontas y a locas-, sin tener en cuenta las capacidades locales, no ayudaremos a nutrir y desarrollar armónicamente al molusco primitivo.
Estado peruano
Política Perú
Estructura social Perú
Los estados desarrollados, en cambio, construyen poderosos y densos sistemas viales, ferroviarios y fluviales que integran pueblos, mercados y personas. Verdaderos entramados que soportan a manera de esqueletos y sistemas sanguíneos y nerviosos, la estructura sobre la que se desarrollan los pueblos.
El Perú está desintegrado, quiso decir Cotler, aislado, con un extenso y agreste territorio que torna difícil cualquier programa de alivio de la pobreza. Tenemos lugares de acceso tan complicado que se requieren grandes inversiones y nuevas tecnologías para integrar esas zonas y volverlas competitivas, viables.
Las primeras carreteras privilegiaron la unión longitudinal del país a través de la costa. Fue el caso de las Panamericanana Norte y Sur. De allí se proyectaron carreteras transversales que se extendieron a través de los valles hacia los puertos. Durante años, la sierra y la selva quedaron desligadas, desintegradas.
Fernando Belaúnde tuvo el pionero sueño de unir a los pueblos del oriente a través de la Marginal de la Selva. Alan García con el desastre económico de su primer gobierno destruyó las carreteras del país dejándolas en estado calamitoso. Fujimori las reconstruyó en la década del 90. Alejandro Toledo proyectó e inició la unión transversal de 10 departamentos de la sierra sur, con la Interoceánica del Sur, al tiempo que ejecutó la unión del oriente con la costa a través de la Interoceánica del Norte. Hoy el Perú tiene poco más de 78.000 km. de carreteras, poco para un país que ocupa el tercer lugar en extensión en América del Sur.
Pero las carreteras es sólo el aspecto físico de la desintegración del Estado. El otro problema que permite ver al Estado peruano como un molusco primitivo es la falta de instituciones, la debilidad del tejido social. La gente no cree en el Congreso, el Poder Judicial, la Presidencia de la República, los partidos políticos, los gobiernos regionales. No cree, en suma, que la democracia le resuelva los problemas acuciantes que tiene.
En estas circunstancias, es preocupante la manera en que el gobierno viene encarando el proceso de descentralización. En lugar de fortalecer el proceso, mejorando gradualmente las capacidades de las regiones, el gobierno prefirió desaparecer el CND, y ahora se deshace apuradamente de sus responsabilidades, arrimándoselas a los gobiernos regionales.
No están claras las cifras de transferencia de recursos del gobierno central a los gobiernos regionales dadas por el Presidente García en su mensaje. Al parecer, la mayor parte es para pagar planillas y no para obras de inversión. Habrá que esperar el debate en el Congreso para conocer la real dimensión de esta política de delegar responsabilidades que -como teme Cotler-, podría, más bien, agravar un problema histórico.
Repartiendo dinero -a tontas y a locas-, sin tener en cuenta las capacidades locales, no ayudaremos a nutrir y desarrollar armónicamente al molusco primitivo.
Estado peruano
Política Perú
Estructura social Perú
30 julio, 2007
Después del mensaje presidencial
Con el paso de los días se empieza a decantar lo que nos dejó el mensaje del presidente Alan García. Ha continuación una primera lista de lo asentado en el fondo del plato:
- El doctor García ha explicado lo que quiere hacer de aquí al 2011, pero no ha explicado cómo piensa lograrlo. También existe la sensación de que las vallas autoimpuestas por el gobierno son muy altas, no realistas, sino triunfalistas.
- Los economistas dudan de que se puedan alcanzar las metas propuestas al 2011, principalmente, la reducción de la pobreza a 30%.
- Para reducir la pobreza a 30% el 2011 habría que disminuirla 3 puntos porcentuales cada año; algo que América Latina no ha logrado aún. La tasa de reducción en esta región es de 1.5 puntos porcentuales por año.
- El gobierno ha buscado cargarle a los gobiernos regionales y locales la responsabilidad de atender las demandas sociales. Y les ofrece el espacio del Congreso no con ánimo democrático, sino para ganar tiempo.
- La tregua política planteada ha sido aceptada a medias. Los gobiernos regionales han dicho sí, pero eso no incluye a los beligerantes frentes de defensa, ni a gremios en conficto, como el de salud, que ya dijo no.
- El pacto social de empresarios y trabajadores para aumentar el salario mínimo vital es una redundancia. Ya existe el Consejo Nacional del Trabajo que reúne una mesa tripartida: gobierno-empresarios-trabajadores.
- El gobierno ha dejado de lado una de las experiencias más exitosas de concertación que se tuvo en democracia; el Acuerdo Nacional.
- La mayor parte de logros alcanzados en estos primeros 365 días se deben a la inercia económica heredada del gobierno anterior.
- Es más, el gobierno no ha podido presentar proyectos nuevos, tangibles, medibles. “Crecer” es un enfoque administrativo. Los demás ya existían, caso “Mi Vivienda”, “Techo Propio”, “Agua para todos”, “Juntos”, "Sistema Integral de Salud, SIS" y “A trabajar Urbano”, éste último rebautizado –sin éxito- como “Construyendo Perú”.
- El mensaje a la Nación es una rendición de cuentas del primer mandatario al pueblo a través de su representación legislativa. Es un mandato constitucional. Lo que hizo García fue patear esta responsabilidad hacia adelante. El discurso parecía uno de inicio de mandato y no de uno que ya cumplió su primer año.
- Entre las ausencias más notorias del mensaje están la afonía total sobre lucha contra la corrupción, reforma del Estado, para no hablar de la extradición de Fujimori. Tampoco dijo nada sobre su proyecto bandera, “Sierra exportadora”.
- En lo que sí hubo consenso es en que se trató de un discurso largo, que se perdió en detalles y cifras de escritorio, aburrido. Como dirían las abuelas, demasiado caldo y poco sustento.
Mensaje Presidencial Perú
Alan García Pérez
Congreso + Perú
- El doctor García ha explicado lo que quiere hacer de aquí al 2011, pero no ha explicado cómo piensa lograrlo. También existe la sensación de que las vallas autoimpuestas por el gobierno son muy altas, no realistas, sino triunfalistas.
- Los economistas dudan de que se puedan alcanzar las metas propuestas al 2011, principalmente, la reducción de la pobreza a 30%.
- Para reducir la pobreza a 30% el 2011 habría que disminuirla 3 puntos porcentuales cada año; algo que América Latina no ha logrado aún. La tasa de reducción en esta región es de 1.5 puntos porcentuales por año.
- El gobierno ha buscado cargarle a los gobiernos regionales y locales la responsabilidad de atender las demandas sociales. Y les ofrece el espacio del Congreso no con ánimo democrático, sino para ganar tiempo.
- La tregua política planteada ha sido aceptada a medias. Los gobiernos regionales han dicho sí, pero eso no incluye a los beligerantes frentes de defensa, ni a gremios en conficto, como el de salud, que ya dijo no.
- El pacto social de empresarios y trabajadores para aumentar el salario mínimo vital es una redundancia. Ya existe el Consejo Nacional del Trabajo que reúne una mesa tripartida: gobierno-empresarios-trabajadores.
- El gobierno ha dejado de lado una de las experiencias más exitosas de concertación que se tuvo en democracia; el Acuerdo Nacional.
- La mayor parte de logros alcanzados en estos primeros 365 días se deben a la inercia económica heredada del gobierno anterior.
- Es más, el gobierno no ha podido presentar proyectos nuevos, tangibles, medibles. “Crecer” es un enfoque administrativo. Los demás ya existían, caso “Mi Vivienda”, “Techo Propio”, “Agua para todos”, “Juntos”, "Sistema Integral de Salud, SIS" y “A trabajar Urbano”, éste último rebautizado –sin éxito- como “Construyendo Perú”.
- El mensaje a la Nación es una rendición de cuentas del primer mandatario al pueblo a través de su representación legislativa. Es un mandato constitucional. Lo que hizo García fue patear esta responsabilidad hacia adelante. El discurso parecía uno de inicio de mandato y no de uno que ya cumplió su primer año.
- Entre las ausencias más notorias del mensaje están la afonía total sobre lucha contra la corrupción, reforma del Estado, para no hablar de la extradición de Fujimori. Tampoco dijo nada sobre su proyecto bandera, “Sierra exportadora”.
- En lo que sí hubo consenso es en que se trató de un discurso largo, que se perdió en detalles y cifras de escritorio, aburrido. Como dirían las abuelas, demasiado caldo y poco sustento.
Mensaje Presidencial Perú
Alan García Pérez
Congreso + Perú
28 julio, 2007
Mensaje Presidencial: más verbo que acción
Alan no puede con su genio, ni con su verbo. Empezó bien su discurso, pidió disculpas a los maestros, planteó la visión del Perú al 2011 y terminó en una lista de lavandería sumando cada obra que ha inaugurado siguiendo la inercia del gobierno anterior, al cual no tuvo ni el gesto, ni la dignidad, de reconocer.
Tal pareciera que el despegue económico, el nuevo enfoque de la lucha contra la pobreza y la descentralización política y administrativa empezaron en julio del 2006, y no en el quinquenio anterior.
García no se animó a reconocer que el acierto de esta segunda experiencia de gobierno –además de haber tirado al tacho los experimentos económicos de su primera gestión– es haber mantenido los ejes principales del manejo económico responsable que le permiten ahora encarar una segunda etapa de distribución más justa y equitativa.
En esa línea, es loable plantearse reducir la pobreza a 30%, eliminar el analfabetismo, disminuir la desnutrición crónica a menos de 16%, construir 250 mil viviendas, tener más agua, más electricidad, mantener una inflación en 2%, reducir la deuda externa en 13% y aumentar las divisas a 30 mil millones.
Pero nada de esto puede lograrse si antes no salíamos de la recesión que dejó Fujimori a fines del 2000 cuando perdió el ritmo de crecimiento logrado del 90 al 95 y desbarrancó al país por la senda del autoritarismo y la corrupción.
La física enseña que es más difícil mover un carro parado que mantener o aumentar la velocidad de otro en movimiento. La ciencia económica, igualmente, reconoce que salir de recesión requiere un esfuerzo mayor que mantener o aumentar el crecimiento. La política, en este caso, no tiene por qué ser la ciencia del disfraz.
García ha logrado vendernos la idea que hoy por hoy los gobiernos regionales y locales tienen, en conjunto, más dinero para obras que el gobierno central. Con ello, lo que en verdad nos quiere decir, es que la responsabilidad política debe también ser compartida.
Si los gobiernos regionales y locales manejan tres veces más recursos que el gobierno central ¿por qué entonces las iras sanctas de los pueblos se dirigen con furia al Ejecutivo?, parece proponer el jefe del Estado.
Se vienen tiempos movidos para los gobiernos regionales y locales. Bien sabemos que no existen cuadros técnicos en las provincias que se encarguen de desarrollar proyectos, por lo que si éstos siguen demorando, sus autoridades sentirán en carne propia la impaciencia popular.
En este aspecto, García ha logrado desviar el foco de la protesta hacia los niveles inferiores inmediatos del Estado.
Queda mucho más por analizar del discurso. Un mensaje que no se alejó de lo que señalábamos en el post anterior: más pensado en el verbo que en la acción.
Mensaje a la Nación Perú
Alan García Pérez
Discurso primer año de gobierno
Tal pareciera que el despegue económico, el nuevo enfoque de la lucha contra la pobreza y la descentralización política y administrativa empezaron en julio del 2006, y no en el quinquenio anterior.
García no se animó a reconocer que el acierto de esta segunda experiencia de gobierno –además de haber tirado al tacho los experimentos económicos de su primera gestión– es haber mantenido los ejes principales del manejo económico responsable que le permiten ahora encarar una segunda etapa de distribución más justa y equitativa.
En esa línea, es loable plantearse reducir la pobreza a 30%, eliminar el analfabetismo, disminuir la desnutrición crónica a menos de 16%, construir 250 mil viviendas, tener más agua, más electricidad, mantener una inflación en 2%, reducir la deuda externa en 13% y aumentar las divisas a 30 mil millones.
Pero nada de esto puede lograrse si antes no salíamos de la recesión que dejó Fujimori a fines del 2000 cuando perdió el ritmo de crecimiento logrado del 90 al 95 y desbarrancó al país por la senda del autoritarismo y la corrupción.
La física enseña que es más difícil mover un carro parado que mantener o aumentar la velocidad de otro en movimiento. La ciencia económica, igualmente, reconoce que salir de recesión requiere un esfuerzo mayor que mantener o aumentar el crecimiento. La política, en este caso, no tiene por qué ser la ciencia del disfraz.
García ha logrado vendernos la idea que hoy por hoy los gobiernos regionales y locales tienen, en conjunto, más dinero para obras que el gobierno central. Con ello, lo que en verdad nos quiere decir, es que la responsabilidad política debe también ser compartida.
Si los gobiernos regionales y locales manejan tres veces más recursos que el gobierno central ¿por qué entonces las iras sanctas de los pueblos se dirigen con furia al Ejecutivo?, parece proponer el jefe del Estado.
Se vienen tiempos movidos para los gobiernos regionales y locales. Bien sabemos que no existen cuadros técnicos en las provincias que se encarguen de desarrollar proyectos, por lo que si éstos siguen demorando, sus autoridades sentirán en carne propia la impaciencia popular.
En este aspecto, García ha logrado desviar el foco de la protesta hacia los niveles inferiores inmediatos del Estado.
Queda mucho más por analizar del discurso. Un mensaje que no se alejó de lo que señalábamos en el post anterior: más pensado en el verbo que en la acción.
Mensaje a la Nación Perú
Alan García Pérez
Discurso primer año de gobierno
27 julio, 2007
Palabras de mortal
A pocas horas de iniciar su mensaje a la Nación, estoy convencido que el principal problema de Alan García, como político, es creer que tiene un papel en la Historia.
Se alucina una especie de profeta, elegido, o predestinado, que ha sido designado por los dioses para cumplir un rol en la tierra.
Desde ese olimpo de la vanidad, desenvuelve su soberbia con asombrosa verborrea y teatralidad.
Levanta la mirada por encima del hombro, yergue cuello y mentón, doblando ligeramente la cabeza hacia un costado.
En ese trance, camina como si tuviera siempre una alfombra roja a sus pies.
Un hombre así no trabaja en equipo. Busca el protagonismo personal, apostando por el todo o nada. No escucha consejos. Se encierra a solas. Arma compartimentos estancos.
En esas condiciones, el presidente García alista su mensaje al país.
¿Cómo no hacerle comprender que es momento de dejar la soberbia?, ¿cómo no recordarle su condición de mortal?, ¿cómo no pedirle que concerte y no enfrente?, ¿cómo no exigirle tranquilidad y no encono?
He aquí algunas sugerencias:
- Que deje de pensar en las cámaras de televisión y en los fotógrafos.
- Que no confunda comunicación para el pueblo con noticias para los medios.
- Que no asuma como triunfo propio el crecimiento económico heredado.
- Que no crea que nos hemos olvidado que se opuso y que trabó el TLC.
- Que no piense que creemos en su disfrazada austeridad.
- Que pida disculpas por el trato vejatorio que dio a profesores.
- Que no piense que autoridad es cárceles y represión.
- Que no caiga en la tentación de perpetuarse en el poder.
- Que no repita el error de dilapidar las reservas internacionales netas.
- Que cese su obstinada persecución contra su antecesor.
- Que no descuide la defensa de nuestra integridad territorial y marítima.
- Que no pretenda integrar Camisea al anillo energético sudamericano.
- Que no mienta al decir que ahorramos 11 millones en los patrulleros chinos.
- Que no presente la elección de Machu Picchu como uno de sus logros.
- Que no nos diga que esperemos otro año más para ver resultados.
- Que no trate de comprar medios de comunicación con publicidad oficial.
- Que asegure que su gobierno se preocupará por extraditar a Fujimori.
- Que no busque descabezar presidentes regionales respondones.
- Que guarde pan para mayo.
- Pero, principalmente, que deje pensar que pasará a la Historia.
- Que asuma que lo elegimos para gobernar por 5 años. Y ni un minuto más.
Alan García Pérez
Discurso Presidencial Perú
Política + Perú
Se alucina una especie de profeta, elegido, o predestinado, que ha sido designado por los dioses para cumplir un rol en la tierra.
Desde ese olimpo de la vanidad, desenvuelve su soberbia con asombrosa verborrea y teatralidad.
Levanta la mirada por encima del hombro, yergue cuello y mentón, doblando ligeramente la cabeza hacia un costado.
En ese trance, camina como si tuviera siempre una alfombra roja a sus pies.
Un hombre así no trabaja en equipo. Busca el protagonismo personal, apostando por el todo o nada. No escucha consejos. Se encierra a solas. Arma compartimentos estancos.
En esas condiciones, el presidente García alista su mensaje al país.
¿Cómo no hacerle comprender que es momento de dejar la soberbia?, ¿cómo no recordarle su condición de mortal?, ¿cómo no pedirle que concerte y no enfrente?, ¿cómo no exigirle tranquilidad y no encono?
He aquí algunas sugerencias:
- Que deje de pensar en las cámaras de televisión y en los fotógrafos.
- Que no confunda comunicación para el pueblo con noticias para los medios.
- Que no asuma como triunfo propio el crecimiento económico heredado.
- Que no crea que nos hemos olvidado que se opuso y que trabó el TLC.
- Que no piense que creemos en su disfrazada austeridad.
- Que pida disculpas por el trato vejatorio que dio a profesores.
- Que no piense que autoridad es cárceles y represión.
- Que no caiga en la tentación de perpetuarse en el poder.
- Que no repita el error de dilapidar las reservas internacionales netas.
- Que cese su obstinada persecución contra su antecesor.
- Que no descuide la defensa de nuestra integridad territorial y marítima.
- Que no pretenda integrar Camisea al anillo energético sudamericano.
- Que no mienta al decir que ahorramos 11 millones en los patrulleros chinos.
- Que no presente la elección de Machu Picchu como uno de sus logros.
- Que no nos diga que esperemos otro año más para ver resultados.
- Que no trate de comprar medios de comunicación con publicidad oficial.
- Que asegure que su gobierno se preocupará por extraditar a Fujimori.
- Que no busque descabezar presidentes regionales respondones.
- Que guarde pan para mayo.
- Pero, principalmente, que deje pensar que pasará a la Historia.
- Que asuma que lo elegimos para gobernar por 5 años. Y ni un minuto más.
Alan García Pérez
Discurso Presidencial Perú
Política + Perú
26 julio, 2007
Ganó el Aprofujimorismo
Con 66 votos contra 49 votos se impuso, finalmente, la impresentable lista oficialista conformada por el Apra, los fujimoristas y la escoria de neotránsfugas con Aldo Estrada y Torres Caro como nuevos exponentes. Una lista que suma la vergüenza y, habría que ver, quizás, hasta la impunidad.
El país recordará cómo hubo quienes se rasgaron las vestiduras por un acercamiento entre el humalismo y las fuerzas de oposición, llamándola “alianza contra-natura” y, en cambio, nada dijeron de la trenza aprofujimorista, presentada casi en olor a rosas.
Vendrá ahora la larga lista de compromisos asumidos por el gobierno para cumplir la repartija. Los apristas devolverán el favor a los fujimoristas manteniendo y hasta ampliando su cuota de poder en las comisiones. Los upepistas buscarán las migajas que les deje el uso de Aldo Estrada, el congresista que perdió un partido por sentarse en la Mesa Directiva.
El inicio de segundo año del gobierno aprofujimorista deja también la lección del todo vale en el Congreso. Ha quedado al desnudo la práctica desprovista de ética de nuestra clase política. Nunca antes como ahora para ver en unos cuantos días la práctica del toma y daca, la repartija y el dame que te doy.
Una evidencia más del país desmemoriado que somos.
El Presidente García ya tiene el marco adecuado para su mensaje a la Nación, con una Mesa Directiva conformada a su medida.
Corresponde ahora recoger la enseñanza que dejan las movilizaciones del interior del país: corrientes sociales inorgánicas, sin representantes ni líderes, que se manifiestan al margen de los partidos políticos.
Quizás estamos asistiendo al germen de un nuevo tipo de representación política en el que se reivindica la raíz cultural antes que la coincidencia ideológica. Así tenemos la “Marcha de los Waris”, con una nueva forma de reclamo –pacífico, festivo- antes que la población ayacuchana movilizada y encrispada por los partidos.
Es un nuevo tipo de confrontación donde no cabe la violencia, sino el trato directo con las autoridades nacionales.
El trabajo para la oposición, en este caso, excede el espacio del Congreso. Más aún si éste es una caja cerrada donde los presidentes regionales y los movimientos sociales y gremiales no tienen espacio.
Marchas como la de los ayacuchanos borran el pequeño espacio que les queda a los congresistas. Y quizás, hasta cierto punto, sea mejor, porque habría que preguntar si la Mesa Directiva elegida hoy con apristas, fujimoristas y tránsfugas, representa el mandato de las ánforas o el humor nacional de estos tiempos.
Elecciones Congreso Perú
Luis Gonzales Posada
Partidos Políticos Perú
El país recordará cómo hubo quienes se rasgaron las vestiduras por un acercamiento entre el humalismo y las fuerzas de oposición, llamándola “alianza contra-natura” y, en cambio, nada dijeron de la trenza aprofujimorista, presentada casi en olor a rosas.
Vendrá ahora la larga lista de compromisos asumidos por el gobierno para cumplir la repartija. Los apristas devolverán el favor a los fujimoristas manteniendo y hasta ampliando su cuota de poder en las comisiones. Los upepistas buscarán las migajas que les deje el uso de Aldo Estrada, el congresista que perdió un partido por sentarse en la Mesa Directiva.
El inicio de segundo año del gobierno aprofujimorista deja también la lección del todo vale en el Congreso. Ha quedado al desnudo la práctica desprovista de ética de nuestra clase política. Nunca antes como ahora para ver en unos cuantos días la práctica del toma y daca, la repartija y el dame que te doy.
Una evidencia más del país desmemoriado que somos.
El Presidente García ya tiene el marco adecuado para su mensaje a la Nación, con una Mesa Directiva conformada a su medida.
Corresponde ahora recoger la enseñanza que dejan las movilizaciones del interior del país: corrientes sociales inorgánicas, sin representantes ni líderes, que se manifiestan al margen de los partidos políticos.
Quizás estamos asistiendo al germen de un nuevo tipo de representación política en el que se reivindica la raíz cultural antes que la coincidencia ideológica. Así tenemos la “Marcha de los Waris”, con una nueva forma de reclamo –pacífico, festivo- antes que la población ayacuchana movilizada y encrispada por los partidos.
Es un nuevo tipo de confrontación donde no cabe la violencia, sino el trato directo con las autoridades nacionales.
El trabajo para la oposición, en este caso, excede el espacio del Congreso. Más aún si éste es una caja cerrada donde los presidentes regionales y los movimientos sociales y gremiales no tienen espacio.
Marchas como la de los ayacuchanos borran el pequeño espacio que les queda a los congresistas. Y quizás, hasta cierto punto, sea mejor, porque habría que preguntar si la Mesa Directiva elegida hoy con apristas, fujimoristas y tránsfugas, representa el mandato de las ánforas o el humor nacional de estos tiempos.
Elecciones Congreso Perú
Luis Gonzales Posada
Partidos Políticos Perú
24 julio, 2007
La venganza de Lourdes
Todavía es posible escuchar a gente que actuó como miembro de mesa en las elecciones del 2006 afirmar –convencidos- que Lourdes Flores perdió en la mesa su pase a la segunda vuelta.
Fueron momentos tensos los que se vivieron por entonces.
Humala había ganado la primera vuelta y esperaba la definición entre Alan y Lourdes.
A medida que avanzaba el conteo y se cotejaba los resultados del interior del país, Lourdes perdió viada hasta que Alan -confiado en disputar la presidencia con Humala-, la pasó.
Al final, la diferencia entre ambos fue de apenas 0,53%. Alan obtuvo 24,33% de los votos y Lourdes 23,80%. Los memoriosos y los maldicientes de siempre, aseguran que el APRA ganó por la maña de sus personeros en mesa.
Lourdes se deprimió mucho. Dejó por un tiempo de ir a la peluquería. Se refugió en la Universidad. Hasta que, poco a poco, salió de su encierro, sonrió, volvió a la peluquería y regresó a hacer política.
Por estos días, por lo que cuenta Jorge Del Castillo, la hemos tenido rumiando y tramando, al fin, su venganza: derrotar al Apra.
Según el premier, Lourdes, Alan y él se reunieron en Palacio de Gobierno el viernes 13 de julio. El lunes 16 volvieron a reunirse, aunque sin Alan.
En ambas reuniones, Lourdes propuso a Javier Bedoya como presidente del Congreso y una agenda legislativa. El Apra no objetó la agenda, pero sí el candidato pepecista.
El gobierno insistió en su candidato, Luis Gonzales Posada, y replanteó su propuesta al ofrecer un cupo para Raúl Castro Stagnaro en la Mesa Directiva.
Lourdes reacomodó, entonces, las piezas. No dijo ni sí ni no.
Dejó pensar al Apra que podría aceptar que Castro acompañe a Gonzales Posada. Pero, al mismo tiempo, empezó a trabajar la alianza con el humanismo para llevar a Javier Bedoya a la presidencia del Congreso y, también, para vengarse de Alan y ganarle a su candidato.
Ayer por la noche, Lourdes fue al Congreso y ratificó su deseo de apoyar a Bedoya. Al retirarse saludó la decisión de Alan de trabajar con cualquier candidato que resulte electo. Sonrió con amplitud. Alan buscaba curarse en salud.
A estas alturas se espera la decisión de UPP. Vega Antonio sigue pensando en la primera vicepresidencia al lado de Bedoya. Estrada Choque piensa lo mismo al lado de Gonzales Posada. Decidirán a boca de urna.
La votación del jueves dirá si la espera de Lourdes rindió frutos y si al fin, puede, alguna vez, saborear la derrota de su adversario, aunque sea de carambola.
Congreso + Elecciones
Lourdes Flores
Alan García
Fueron momentos tensos los que se vivieron por entonces.
Humala había ganado la primera vuelta y esperaba la definición entre Alan y Lourdes.
A medida que avanzaba el conteo y se cotejaba los resultados del interior del país, Lourdes perdió viada hasta que Alan -confiado en disputar la presidencia con Humala-, la pasó.
Al final, la diferencia entre ambos fue de apenas 0,53%. Alan obtuvo 24,33% de los votos y Lourdes 23,80%. Los memoriosos y los maldicientes de siempre, aseguran que el APRA ganó por la maña de sus personeros en mesa.
Lourdes se deprimió mucho. Dejó por un tiempo de ir a la peluquería. Se refugió en la Universidad. Hasta que, poco a poco, salió de su encierro, sonrió, volvió a la peluquería y regresó a hacer política.
Por estos días, por lo que cuenta Jorge Del Castillo, la hemos tenido rumiando y tramando, al fin, su venganza: derrotar al Apra.
Según el premier, Lourdes, Alan y él se reunieron en Palacio de Gobierno el viernes 13 de julio. El lunes 16 volvieron a reunirse, aunque sin Alan.
En ambas reuniones, Lourdes propuso a Javier Bedoya como presidente del Congreso y una agenda legislativa. El Apra no objetó la agenda, pero sí el candidato pepecista.
El gobierno insistió en su candidato, Luis Gonzales Posada, y replanteó su propuesta al ofrecer un cupo para Raúl Castro Stagnaro en la Mesa Directiva.
Lourdes reacomodó, entonces, las piezas. No dijo ni sí ni no.
Dejó pensar al Apra que podría aceptar que Castro acompañe a Gonzales Posada. Pero, al mismo tiempo, empezó a trabajar la alianza con el humanismo para llevar a Javier Bedoya a la presidencia del Congreso y, también, para vengarse de Alan y ganarle a su candidato.
Ayer por la noche, Lourdes fue al Congreso y ratificó su deseo de apoyar a Bedoya. Al retirarse saludó la decisión de Alan de trabajar con cualquier candidato que resulte electo. Sonrió con amplitud. Alan buscaba curarse en salud.
A estas alturas se espera la decisión de UPP. Vega Antonio sigue pensando en la primera vicepresidencia al lado de Bedoya. Estrada Choque piensa lo mismo al lado de Gonzales Posada. Decidirán a boca de urna.
La votación del jueves dirá si la espera de Lourdes rindió frutos y si al fin, puede, alguna vez, saborear la derrota de su adversario, aunque sea de carambola.
Congreso + Elecciones
Lourdes Flores
Alan García
23 julio, 2007
Perú, Julio 2007: Democradura
El gobierno ha reaccionado con mano de hierro a las protestas sociales. Utilizando de manera ilegal las facultadades que le delegó el Congreso para legislar en materia de terrorismo, lucha contra el narcotráfico y crimen organizado, ha presentado dos decretos legislativos que perforan el régimen democrático, empujándolo hacia la oscura frontera de la democradura, un paso antes de la dictadura.
El primero es el que pena con inhabilitación del cargo a presidentes regionales y alcaldes que participen en una huelga o manifestación pública. El segundo, es el que faculta a la Policía y Fuerzas Armadas a usar sus armas contra la población quedando exenta de responsabilidad penal si causan lesión o muerte.
Son decretos legislativos que exceden las facultades otorgadas por el Congreso y colocan al gobierno aprista en una situación de tránsito hacia un régimen autoritario que conculca y reprime las libertades ciudadanas. Reclamar, movilizarse o aún realizar marchas, huelgas o paros, no encajan dentro de la figura penal de crimen organizado.
El miedo y un evidente afán de castigo a las autoridades políticas que se movilizaron junto a las organizaciones sociales y frentes de defensa, paracen ser los principales motivos que gatillaron esta respuesta represiva.
Arrinconado por la ola de protesta social, la ira contenida del presidente García lo ha hecho pasar, gradualmente, de los insultos a la dirigencia sindical, a la condena; de la condena a la represión y detención, y de éstas a la violencia legal y, eventualmente, la muerte.
Alguien debe recordarle al Presidente que las balas nunca detuvieron las movilizaciones sociales. Por el contrario, dispositivos como aquellos, salidos de modelos autoritarios, pueden exacerbar más los ánimos. Normalmente, los muertos sacan gobiernos. Sino, preguntémosle a Gonzalo Sánchez de Lozada que le pasó en Bolivia.
El camino para plantear una acción de inconstitucionalidad queda abierto, y así lo han hecho saber los presidentes regionales de Lambayeque, Yehude Simon; de Cusco, Hugo Gonzales; de Arequipa, Juan Manuel Guillén y de Tacna, Hugo Ordoñez.
Los sectores democráticos tienen aquí una nueva tarea por delante: declarar la inconstiucionalidad de los dispositivos. Es por atropellos como el que comentamos que se requiere un Congreso que contrapese el poder que el gobierno pretende concentrar.
Lo decíamos en el post anterior; había que darle contenido a la lista opositora. “Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad”.
Bueno, pues, aquí hay un primer punto de la agenda. Explicar y recordar los alcances de las facultades legislativas otorgadas al Ejecutivo. Y parar ¡ya!, el temerario cambio de timón del gobierno aprista hacia la democradura.
Alan García + Perú
Democracia + Perú
Gobierno, Congreso
El primero es el que pena con inhabilitación del cargo a presidentes regionales y alcaldes que participen en una huelga o manifestación pública. El segundo, es el que faculta a la Policía y Fuerzas Armadas a usar sus armas contra la población quedando exenta de responsabilidad penal si causan lesión o muerte.
Son decretos legislativos que exceden las facultades otorgadas por el Congreso y colocan al gobierno aprista en una situación de tránsito hacia un régimen autoritario que conculca y reprime las libertades ciudadanas. Reclamar, movilizarse o aún realizar marchas, huelgas o paros, no encajan dentro de la figura penal de crimen organizado.
El miedo y un evidente afán de castigo a las autoridades políticas que se movilizaron junto a las organizaciones sociales y frentes de defensa, paracen ser los principales motivos que gatillaron esta respuesta represiva.
Arrinconado por la ola de protesta social, la ira contenida del presidente García lo ha hecho pasar, gradualmente, de los insultos a la dirigencia sindical, a la condena; de la condena a la represión y detención, y de éstas a la violencia legal y, eventualmente, la muerte.
Alguien debe recordarle al Presidente que las balas nunca detuvieron las movilizaciones sociales. Por el contrario, dispositivos como aquellos, salidos de modelos autoritarios, pueden exacerbar más los ánimos. Normalmente, los muertos sacan gobiernos. Sino, preguntémosle a Gonzalo Sánchez de Lozada que le pasó en Bolivia.
El camino para plantear una acción de inconstitucionalidad queda abierto, y así lo han hecho saber los presidentes regionales de Lambayeque, Yehude Simon; de Cusco, Hugo Gonzales; de Arequipa, Juan Manuel Guillén y de Tacna, Hugo Ordoñez.
Los sectores democráticos tienen aquí una nueva tarea por delante: declarar la inconstiucionalidad de los dispositivos. Es por atropellos como el que comentamos que se requiere un Congreso que contrapese el poder que el gobierno pretende concentrar.
Lo decíamos en el post anterior; había que darle contenido a la lista opositora. “Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad”.
Bueno, pues, aquí hay un primer punto de la agenda. Explicar y recordar los alcances de las facultades legislativas otorgadas al Ejecutivo. Y parar ¡ya!, el temerario cambio de timón del gobierno aprista hacia la democradura.
Alan García + Perú
Democracia + Perú
Gobierno, Congreso
20 julio, 2007
Sigue el cambalache
La ley de la oferta y la demanda, no sólo se cumple en la economía. En la política, donde mejor se le reconoce, por estos días, es en el Congreso. Ahora resulta que Lourdes Flores, en realidad no pidió a su delfin, Javier Bedoya, abandonar la carrera y apoyar al Apra, sino todo lo contrario.
Con una ingenuidad digna de mejor causa, Lourdes propuso al Apra integrar una lista multipartidaria de consenso, previa renuncia del candidato oficialista a la presidencia del Congreso.
El Apra respondió de inmediato que dicha fórmula era no sólo inviable, sino, no negociable, habida cuenta de los votos upepistas y fujimoristas que ya tenían en el bolsillo.
Como en un aceitado mercado persa -donde todo se compra y todo se vende-, en los pasillos del Congreso empezó entonces a funcionar la pedestre ley económica del quién da más.
UPP abrió los ojos –y debe haber salivado- cuando escuchó la propuesta de los grupos de oposición que le ofrecieron encabezar la lista alternativa al Apra si aceptaba romper su compromiso con el partido de gobierno.
Es decir, Javier Bedoya y Alberto Andrade declinaban su pre-canditatura y le cedían la posta a José Vega Antonio, quien, hasta hace unos días, había asegurado la primera vicepresidencia para su agrupación, en la fórmula oficialista.
Luis Gonzales Posada empezó a sudar frío.
Sus cacareados 72 votos se conviertieron de pronto en 66 y –como dicen en la bolsa- con tendencia a la baja.
Lo peligroso de esta fórmula de oposición -la verdad-, es que se teje en base, no de una agenda legislativa, sino, de personalísimos apetitos de poder.
Hay quienes dirán que todo vale. Que no importa con tal de arrebatarle al Apra una cuota de poder en el Legislativo. Puede ser. Pero una victoria en esas condiciones de orfandad de propuestas y metas, podría acarrear -también para la oposición-, un alto costo en el corto plazo.
Hay que darle contenido a la lista opositora. Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad.
Para esta tarea, el fiel de la balanza le ha correspondido a la UPP. Del platillo en que se coloque dependerá hacia dónde incline la balanza del poder.
En sus manos está definir si será, finalmente, cola de león del oficialismo o cabeza de ratón de la oposición.
Congreso + Perú
Política + Parlamento
Poder Legislativo + Perú
Con una ingenuidad digna de mejor causa, Lourdes propuso al Apra integrar una lista multipartidaria de consenso, previa renuncia del candidato oficialista a la presidencia del Congreso.
El Apra respondió de inmediato que dicha fórmula era no sólo inviable, sino, no negociable, habida cuenta de los votos upepistas y fujimoristas que ya tenían en el bolsillo.
Como en un aceitado mercado persa -donde todo se compra y todo se vende-, en los pasillos del Congreso empezó entonces a funcionar la pedestre ley económica del quién da más.
UPP abrió los ojos –y debe haber salivado- cuando escuchó la propuesta de los grupos de oposición que le ofrecieron encabezar la lista alternativa al Apra si aceptaba romper su compromiso con el partido de gobierno.
Es decir, Javier Bedoya y Alberto Andrade declinaban su pre-canditatura y le cedían la posta a José Vega Antonio, quien, hasta hace unos días, había asegurado la primera vicepresidencia para su agrupación, en la fórmula oficialista.
Luis Gonzales Posada empezó a sudar frío.
Sus cacareados 72 votos se conviertieron de pronto en 66 y –como dicen en la bolsa- con tendencia a la baja.
Lo peligroso de esta fórmula de oposición -la verdad-, es que se teje en base, no de una agenda legislativa, sino, de personalísimos apetitos de poder.
Hay quienes dirán que todo vale. Que no importa con tal de arrebatarle al Apra una cuota de poder en el Legislativo. Puede ser. Pero una victoria en esas condiciones de orfandad de propuestas y metas, podría acarrear -también para la oposición-, un alto costo en el corto plazo.
Hay que darle contenido a la lista opositora. Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad.
Para esta tarea, el fiel de la balanza le ha correspondido a la UPP. Del platillo en que se coloque dependerá hacia dónde incline la balanza del poder.
En sus manos está definir si será, finalmente, cola de león del oficialismo o cabeza de ratón de la oposición.
Congreso + Perú
Política + Parlamento
Poder Legislativo + Perú
18 julio, 2007
Cambalache en el Congreso
Mientras el país convulsiona socialmente, el Congreso, ajeno a las marchas y contramarchas del interior, vive su propio tira y afloje, negociando bajo la mesa, puestos y cuotas de poder, en un tole-tole de todos contra todos.
A poco menos de diez días para renovar la Mesa Directiva, los grupos opositores no han logrado perfilar una candidatura que dispute la dirección del Congreso al oficialismo, el cual ya aseguró los votos de UPP y de los fujimoristas.
La responsabilidad es sólo de la oposición. Los apetitos de siempre lo impidieron.
Javier Bedoya y Alberto Andrade pugnaron por encabezar una fórmula alternativa, hasta ayer, pero, me temo, que la pista les quedó corta. A ello habría que agregarle una preocupante intervención de la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores.
La Dra. Flores Nano debe aclarar si recomendó a su bancada del Congreso retirar la candidatura de Javier Bedoya para apoyar la de Luis Gonzales Posada en aras de un respaldo al gobierno y al sistema democrático “frente a grupos violentistas que pretenden desestabilizarlo”, según refiere la Agencia Andina.
Sería una confusión total de la ex candidata presidencial –una más- que, en lugar de afirmar una candidatura de oposición en el Congreso que represente la verdadera correlación de fuerzas que eligió el electorado, pretenda afirmar el continuismo oficialista.
Se sabe que antes de reunirse con su bancada y plantear este golpe de timón Lourdes se habría reunido con Alberto Andrade, ex pepecista, líder de Somos Perú, miembro de Alianza Parlamentaria, quien también pugnaba por encabezar la lista opositora.
Sintomáticamente, ese mismo día, el diario Correo petardeaba la pre-candidatura de Andrade mediante una información desenterrada por la Segunda Fiscalía Superior Penal de Lima, a cargo de Ana María Calderón Boy, según la cual, la Municipalidad de Lima contrató irregularmente al estudio de abogados Blume y Amprimo cuando Andrade era alcalde metropolitano.
Por la noche, Lourdes se reunió con su bancada y prácticamente convenció a sus congresistas de no insistir con la postulación de Bedoya y, menos, apoyar la de Andrade. Su argumento central –harto discutible- fue respaldar al gobierno frente a la ola de protestas desestabilizadoras.
Así, una oposición desorientada y fuera de juego en las protestas sociales recientes, capitula en el único espacio en el que puede existir, envuelta en un cambalache por cupos, que le deja al gobierno la mesa servida para repetir el plato en la presidencia del Congreso. Bochornoso.
Congreso + Perú
Oposición democrática
Lourdes Flores
A poco menos de diez días para renovar la Mesa Directiva, los grupos opositores no han logrado perfilar una candidatura que dispute la dirección del Congreso al oficialismo, el cual ya aseguró los votos de UPP y de los fujimoristas.
La responsabilidad es sólo de la oposición. Los apetitos de siempre lo impidieron.
Javier Bedoya y Alberto Andrade pugnaron por encabezar una fórmula alternativa, hasta ayer, pero, me temo, que la pista les quedó corta. A ello habría que agregarle una preocupante intervención de la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores.
La Dra. Flores Nano debe aclarar si recomendó a su bancada del Congreso retirar la candidatura de Javier Bedoya para apoyar la de Luis Gonzales Posada en aras de un respaldo al gobierno y al sistema democrático “frente a grupos violentistas que pretenden desestabilizarlo”, según refiere la Agencia Andina.
Sería una confusión total de la ex candidata presidencial –una más- que, en lugar de afirmar una candidatura de oposición en el Congreso que represente la verdadera correlación de fuerzas que eligió el electorado, pretenda afirmar el continuismo oficialista.
Se sabe que antes de reunirse con su bancada y plantear este golpe de timón Lourdes se habría reunido con Alberto Andrade, ex pepecista, líder de Somos Perú, miembro de Alianza Parlamentaria, quien también pugnaba por encabezar la lista opositora.
Sintomáticamente, ese mismo día, el diario Correo petardeaba la pre-candidatura de Andrade mediante una información desenterrada por la Segunda Fiscalía Superior Penal de Lima, a cargo de Ana María Calderón Boy, según la cual, la Municipalidad de Lima contrató irregularmente al estudio de abogados Blume y Amprimo cuando Andrade era alcalde metropolitano.
Por la noche, Lourdes se reunió con su bancada y prácticamente convenció a sus congresistas de no insistir con la postulación de Bedoya y, menos, apoyar la de Andrade. Su argumento central –harto discutible- fue respaldar al gobierno frente a la ola de protestas desestabilizadoras.
Así, una oposición desorientada y fuera de juego en las protestas sociales recientes, capitula en el único espacio en el que puede existir, envuelta en un cambalache por cupos, que le deja al gobierno la mesa servida para repetir el plato en la presidencia del Congreso. Bochornoso.
Congreso + Perú
Oposición democrática
Lourdes Flores
17 julio, 2007
Gobernar antes que comunicar
Después de ver las catastróficas cifras de popularidad del presidente García, con más de 80% de desaprobación en el interior del país, el gobierno pone como excusa la falta de comunicación política. El problema, afirma, se agrava, por la política de austeridad auto impuesta en su primer año de gestión.
Por esta razón se alista para los próximos días una campaña publicitaria con la intención de comunicar los supuestos logros del gobierno.
Es una falacia pensar que la comunicación pueda resolver los problemas de la política.
La comunicación es un instrumento de la política. Y no al revés. En los últimos años teóricos de la sociología, la comunicación, la politología, el derecho y otras ciencias sociales han desarrollado un frondoso campo de acción; la comunicación política.
Hay diversas definiciones e interpretaciones de lo que significa comunicación política, pero, en esencia, es el intercambio de mensajes relacionado al espacio de los asuntos públicos. Y, en sentido restrictivo, es la relación que desarrollan los actores del poder y la sociedad.
García es un comunicador político nato. Su sentido de la ubicación, su verbo y la teatralización del mensaje son su mejor herramienta de presentación, mezcla de retórica, oratoria y populismo.
El problema del gobierno no ha sido de comunicación, ha sido de gestión.
El primer acto comunicativo de García fue abrir las puertas de Palacio para “mostrar” a la televisión “las lujosas oficinas de Eliane Karp”. Acto seguido, entregó fotocopias a los medios denunciando los gastos “frívolos” de su antecesor.
Durante los primeros meses de gobierno, el presidente se dedicó a colocar titulares de distracción en los medios de comunicación: pena de muerte para violadores, ataques a las ONGs, reducción de sueldos en la administración pública, austeridad, shock de inversiones.
No se dedicó a gobernar. Ni a gestionar la comunicación de gobierno. Se operó mediáticamente con sangre en el ojo, con venganza. Lo que hubo en esta etapa no fue silencio comunicativo, sino comunicación política negativa.
En esta línea de ataque se criticó los gastos de publicidad estatal del gobierno anterior, se forzó la venta del avión presidencial; todas estas, acciones de comunicación política de campaña, de ataque al rival; no de gobierno, menos de jefe de Estado.
Ahora, zarandeado por la realidad y las demandas sociales, se intenta cubrir las deficiencias de gestión con publicidad oficial.
Todo gobierno democrático, por supuesto, tiene derecho a comunicar a la población lo que viene haciendo. Y para eso tiene que invertir. La comunicación cuesta. Y la democracia bien lo vale.
La mejor comunicación no es la que se dice, sino la que la gente ve y siente. Por eso, en lugar de preocuparse por comunicar, primero, el gobierno tiene que preocuparse en gobernar.
Comunicación Política
Alan García
Gobierno + Perú
Por esta razón se alista para los próximos días una campaña publicitaria con la intención de comunicar los supuestos logros del gobierno.
Es una falacia pensar que la comunicación pueda resolver los problemas de la política.
La comunicación es un instrumento de la política. Y no al revés. En los últimos años teóricos de la sociología, la comunicación, la politología, el derecho y otras ciencias sociales han desarrollado un frondoso campo de acción; la comunicación política.
Hay diversas definiciones e interpretaciones de lo que significa comunicación política, pero, en esencia, es el intercambio de mensajes relacionado al espacio de los asuntos públicos. Y, en sentido restrictivo, es la relación que desarrollan los actores del poder y la sociedad.
García es un comunicador político nato. Su sentido de la ubicación, su verbo y la teatralización del mensaje son su mejor herramienta de presentación, mezcla de retórica, oratoria y populismo.
El problema del gobierno no ha sido de comunicación, ha sido de gestión.
El primer acto comunicativo de García fue abrir las puertas de Palacio para “mostrar” a la televisión “las lujosas oficinas de Eliane Karp”. Acto seguido, entregó fotocopias a los medios denunciando los gastos “frívolos” de su antecesor.
Durante los primeros meses de gobierno, el presidente se dedicó a colocar titulares de distracción en los medios de comunicación: pena de muerte para violadores, ataques a las ONGs, reducción de sueldos en la administración pública, austeridad, shock de inversiones.
No se dedicó a gobernar. Ni a gestionar la comunicación de gobierno. Se operó mediáticamente con sangre en el ojo, con venganza. Lo que hubo en esta etapa no fue silencio comunicativo, sino comunicación política negativa.
En esta línea de ataque se criticó los gastos de publicidad estatal del gobierno anterior, se forzó la venta del avión presidencial; todas estas, acciones de comunicación política de campaña, de ataque al rival; no de gobierno, menos de jefe de Estado.
Ahora, zarandeado por la realidad y las demandas sociales, se intenta cubrir las deficiencias de gestión con publicidad oficial.
Todo gobierno democrático, por supuesto, tiene derecho a comunicar a la población lo que viene haciendo. Y para eso tiene que invertir. La comunicación cuesta. Y la democracia bien lo vale.
La mejor comunicación no es la que se dice, sino la que la gente ve y siente. Por eso, en lugar de preocuparse por comunicar, primero, el gobierno tiene que preocuparse en gobernar.
Comunicación Política
Alan García
Gobierno + Perú
16 julio, 2007
Interpelación y lucha política
La lucha política entre el gobierno y diversas fuerzas radicalizadas debiera darse en el marco de las instituciones democráticas y no en las calles, donde prima la violencia. Las diferencias entre el grupo que gobierna y los sectores que no lo aceptan, deben dirimirse, en el terreno de la razón, y no de la sinrazón.
Hace unos días proponíamos que los grupos organizados debieran canalizar sus propuestas a través de los presidentes regionales, como primera instancia de interlocución ante el gobierno central. Sin embargo, hasta el momento, el Ejecutivo no ha tomado la decisión política de ir por este camino.
En lugar de ello, ha enseñado el garrote, en señal de autoridad y orden. A la detención de dirigentes sutepistas ha seguido la represión de campesinos en Andahuaylas con una nueva víctima que lamentar, el ex alcalde de la localidad de Argama y dirigente del Frente de Defensa Regional Agrario de Apurímac (Fedra), Jorge Altamirano.
Si los mecanismos civilizados de confrontación política estuvieran activos y se privilegiaran antes que los métodos de masas iracundas en las calles, tendríamos en estos momentos un proceso de interpelación en curso al ministro del Interior, Luis Alva Castro.
No es la primera víctima de la violencia que el gobierno empieza a echarse en la cuenta.
Es momento de hacer que funcionen los mecanismos constitucionales de lucha política. En lugar de seguir sumando caídos en la lucha.
La interpelación al ministro del Interior debiera ser el objetivo de las fuerzas en conflicto. Una manera de decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con su política de represión y muerte.
Si el gobierno no quiere dialogar y deja todo en manos de las fuerzas represivas, ingresamos a una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles.
Los frentes regionales de defensa continuarán avasallando a los gobiernos regionales, y éstos en lugar de aguantar el embate y desembalsar la protesta, se verán obligados a re-direccionar la resolución del conflicto hacia el gobierno central.
Se debe frenar este rasgo político de enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Es mejor usar los espacios que el sistema prevé.
Los ministros son siempre fusibles de las crisis políticas. Un proceso interpelatorio, aún cuando el ministro pierda la cabeza, es un mecanismo legítimo, mil veces preferible a la quema de buses y atentados a la propiedad privada de masas desbocadas.
Antes que la iracunda horca de La Bastilla, es mejor el ajusticiamiento político civilizado.
Interpelación + Congreso
Luis Alva Castro
Paros, huelgas + Perú
Hace unos días proponíamos que los grupos organizados debieran canalizar sus propuestas a través de los presidentes regionales, como primera instancia de interlocución ante el gobierno central. Sin embargo, hasta el momento, el Ejecutivo no ha tomado la decisión política de ir por este camino.
En lugar de ello, ha enseñado el garrote, en señal de autoridad y orden. A la detención de dirigentes sutepistas ha seguido la represión de campesinos en Andahuaylas con una nueva víctima que lamentar, el ex alcalde de la localidad de Argama y dirigente del Frente de Defensa Regional Agrario de Apurímac (Fedra), Jorge Altamirano.
Si los mecanismos civilizados de confrontación política estuvieran activos y se privilegiaran antes que los métodos de masas iracundas en las calles, tendríamos en estos momentos un proceso de interpelación en curso al ministro del Interior, Luis Alva Castro.
No es la primera víctima de la violencia que el gobierno empieza a echarse en la cuenta.
Es momento de hacer que funcionen los mecanismos constitucionales de lucha política. En lugar de seguir sumando caídos en la lucha.
La interpelación al ministro del Interior debiera ser el objetivo de las fuerzas en conflicto. Una manera de decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con su política de represión y muerte.
Si el gobierno no quiere dialogar y deja todo en manos de las fuerzas represivas, ingresamos a una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles.
Los frentes regionales de defensa continuarán avasallando a los gobiernos regionales, y éstos en lugar de aguantar el embate y desembalsar la protesta, se verán obligados a re-direccionar la resolución del conflicto hacia el gobierno central.
Se debe frenar este rasgo político de enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Es mejor usar los espacios que el sistema prevé.
Los ministros son siempre fusibles de las crisis políticas. Un proceso interpelatorio, aún cuando el ministro pierda la cabeza, es un mecanismo legítimo, mil veces preferible a la quema de buses y atentados a la propiedad privada de masas desbocadas.
Antes que la iracunda horca de La Bastilla, es mejor el ajusticiamiento político civilizado.
Interpelación + Congreso
Luis Alva Castro
Paros, huelgas + Perú
15 julio, 2007
¿Quién para el paro?
La plenaria del Sutep ha ratificado su decisión de continuar la huelga indefinida. Al mismo tiempo, la dirigencia sindical pide mesa de diálogo al gobierno. El Ejecutivo, a través del ministro de Educación, ha respondido que para iniciar el diálogo, antes, los profesores deben levantar su medida de fuerza. “No podemos sentarnos en una mesa con mecanismos de presión”, ha dicho el ministro Chang. Las partes no ceden. Seguimos entrampados en un diálogo de sordos.
El gobierno parece estar convencido que lo mejor en este caso es dejar que los maestros se cansen. El calabozo al que metió a los principales dirigentes no ha hecho mella en los huelguistas. Y no hay institución o líder que intermedie o genere el clima necesario para sentarse a conversar.
El intento de los presidentes regionales, hasta el momento, no obtiene eco. Es más, el anuncio de alguno de ellos –Huancavelica, Puno, Lambayeque y Pasco- de no descontarle el sueldo a los profesores huelguistas, podría alejarlos del justo medio necesario para interceder en el conflicto.
Los congresistas, ya sabemos, carecen de poder para ejercer la función de representación que tienen -al menos en el papel-. En estos momentos están más interesados en transar su propia cuota de poder. Por eso, simplemente no existen, ni siquiera para interpelar al ministro del Interior por el clima de represión insensata visto en los últimos días.
Queda la Iglesia Católica, con monseñor Bambarén, lamentablemente sin fuerzas, luego del desgaste que significó sus dos recientes fallidos intentos de interponer sus buenos oficios; uno en el desalojo de comerciantes del mercado Santa Anita –en el que no pudo convencer a Castañeda Lossio- y el otro en RPP, donde realizó una patética defensa del comensal diabético del Fiesta, Javier Ríos Castillo. De monseñor Cipirani, ni hablemos, ya que su vocación contraria al diálogo es harto conocida.
El Acuerdo Nacional no es el foro más adecuado para resolver un problema urgente como la huelga, pero que trastoca los fines para los cuales fue creado. Su tarea es más de largo plazo, de concertar y monitorear políticas de Estado. El Acuerdo encaja más bien en la tarea de difusión que debe hacerse de la Ley del Magisterio.
No queda mucho en realidad. La Asamblea Nacional de Rectores es una institución virtual que alguna vez cobijó a un mediano profesor de matemáticas que llegó a ser presidente. Pero hoy no es más que una dirección en la agenda.
Si quisiera, si la dejaran, si no convocara sospechas de juego propio, quien en realidad tendría el apronte para encarar una tarea difícil, corajuda, como la que se necesita para aplacar la ira y la desconfianza de los profesores y disminuir la soberbia y prepotencia del gobierno, sería, la defensora del pueblo, Beatriz Merino.
La Defensoría del Pueblo no tiene la obligación, en realidad; su función es otra. Pero, frente a la orfandad de liderazgo y capacidad de interlocución, bien vale la pena echar mano a parte de nuestra reserva moral. En momentos difíciles, de necedades, de intemperancias, es necesaria una voz firme y alta como la de Beatriz.
Conflictos sociales
Paros, huelgas
Beatriz Merino
El gobierno parece estar convencido que lo mejor en este caso es dejar que los maestros se cansen. El calabozo al que metió a los principales dirigentes no ha hecho mella en los huelguistas. Y no hay institución o líder que intermedie o genere el clima necesario para sentarse a conversar.
El intento de los presidentes regionales, hasta el momento, no obtiene eco. Es más, el anuncio de alguno de ellos –Huancavelica, Puno, Lambayeque y Pasco- de no descontarle el sueldo a los profesores huelguistas, podría alejarlos del justo medio necesario para interceder en el conflicto.
Los congresistas, ya sabemos, carecen de poder para ejercer la función de representación que tienen -al menos en el papel-. En estos momentos están más interesados en transar su propia cuota de poder. Por eso, simplemente no existen, ni siquiera para interpelar al ministro del Interior por el clima de represión insensata visto en los últimos días.
Queda la Iglesia Católica, con monseñor Bambarén, lamentablemente sin fuerzas, luego del desgaste que significó sus dos recientes fallidos intentos de interponer sus buenos oficios; uno en el desalojo de comerciantes del mercado Santa Anita –en el que no pudo convencer a Castañeda Lossio- y el otro en RPP, donde realizó una patética defensa del comensal diabético del Fiesta, Javier Ríos Castillo. De monseñor Cipirani, ni hablemos, ya que su vocación contraria al diálogo es harto conocida.
El Acuerdo Nacional no es el foro más adecuado para resolver un problema urgente como la huelga, pero que trastoca los fines para los cuales fue creado. Su tarea es más de largo plazo, de concertar y monitorear políticas de Estado. El Acuerdo encaja más bien en la tarea de difusión que debe hacerse de la Ley del Magisterio.
No queda mucho en realidad. La Asamblea Nacional de Rectores es una institución virtual que alguna vez cobijó a un mediano profesor de matemáticas que llegó a ser presidente. Pero hoy no es más que una dirección en la agenda.
Si quisiera, si la dejaran, si no convocara sospechas de juego propio, quien en realidad tendría el apronte para encarar una tarea difícil, corajuda, como la que se necesita para aplacar la ira y la desconfianza de los profesores y disminuir la soberbia y prepotencia del gobierno, sería, la defensora del pueblo, Beatriz Merino.
La Defensoría del Pueblo no tiene la obligación, en realidad; su función es otra. Pero, frente a la orfandad de liderazgo y capacidad de interlocución, bien vale la pena echar mano a parte de nuestra reserva moral. En momentos difíciles, de necedades, de intemperancias, es necesaria una voz firme y alta como la de Beatriz.
Conflictos sociales
Paros, huelgas
Beatriz Merino
13 julio, 2007
El fantasma de García
El hombre que atiende el menú en la esquina ha cogido una tiza y ha borrado el precio del menú que en los últimos diez años ha permanecido congelado. En lugar de 5 soles ha puesto: 6 soles. “Todo ha subido, señor, hace un mes que los precios se dispararon y ya no me queda otra que aumentar el menú”.
En efecto, desde hace unos meses, los productores de pollo y huevos vienen quejándose del aumento del precio del maíz. Los panificadores dicen lo mismo del trigo y ya ajustaron el precio del pan. En junio, los combustibles dispararon la inflación acumulada en la primera mitad del presente año a 1.74%.
El mercado no miente. Un kilo de arroz que costaba 2.00 soles, ahora cuesta 2.20 soles; el litro de aceite ha pasado de 5.00 soles a 5.70 soles; el kilo de lenteja ha subido de 2.40 soles a 3.20 soles; un pan que estaba a 0.10 céntimos está ahora a 0.15 céntimos; un kilo de bisteck se ha disparado de 14.00 soles a 18.00 soles; un kilo de papa estaba 0.80 céntimos y hoy está a 1.00 sol.
El fantasma inflacionario, la pesadilla del primer gobierno de Alan García, se empieza a insinuar. El gobierno ha reaccionado con susto al problema y esta semana, en medio de la ola de protestas, redujo los aranceles al trigo y al maíz para frenar el alza del pan y fideos, pero fue muy tarde.
Es evidente que el crecimiento macroeconómico no llega a todos. El descontento de la gente se siente primero en el estómago. Apenas un 17% considera que la situación general del país ha mejorado, según un reporte de la Universidad de Lima. El 33% cree que ha empeorado y el 46% cree que se ha mantenido igual.
Cuando se le pregunta a la gente qué fue lo peor de este primer año del gobierno aprista, 23.7% dice –sin duda alguna- el alza de precios. La misma razón trepa a 57% en el sector E. El fantasma inflacionario en estado larvario.
Ni siquiera el incumplimiento de promesas electorales (7.3%), o la falta de empleo (5.6%), generan tanto temor entre los más pobres como la disparada de precios de los alimentos de primera necesidad. El dinero hecho polvo y los precios por las nubes son el terror de los pobres. Y García lo sabe.
Quizás por eso, en los últimos días se muestra nervioso, ojeroso, irascible. El mercado le impone reglas que no puede controlar. Sabe que ya no puede enviar a Del Castillo a denunciar especulación, acaparamiento. Sabe que ya no puede disponer control de precios por decreto. Su popularidad baja casi tan rápido como suben los alimentos. Todo eso lo desespera. Y lo lleva a endurecer su verbo y su acción.
Alan García
Economía + Perú
Inflación + Precios
En efecto, desde hace unos meses, los productores de pollo y huevos vienen quejándose del aumento del precio del maíz. Los panificadores dicen lo mismo del trigo y ya ajustaron el precio del pan. En junio, los combustibles dispararon la inflación acumulada en la primera mitad del presente año a 1.74%.
El mercado no miente. Un kilo de arroz que costaba 2.00 soles, ahora cuesta 2.20 soles; el litro de aceite ha pasado de 5.00 soles a 5.70 soles; el kilo de lenteja ha subido de 2.40 soles a 3.20 soles; un pan que estaba a 0.10 céntimos está ahora a 0.15 céntimos; un kilo de bisteck se ha disparado de 14.00 soles a 18.00 soles; un kilo de papa estaba 0.80 céntimos y hoy está a 1.00 sol.
El fantasma inflacionario, la pesadilla del primer gobierno de Alan García, se empieza a insinuar. El gobierno ha reaccionado con susto al problema y esta semana, en medio de la ola de protestas, redujo los aranceles al trigo y al maíz para frenar el alza del pan y fideos, pero fue muy tarde.
Es evidente que el crecimiento macroeconómico no llega a todos. El descontento de la gente se siente primero en el estómago. Apenas un 17% considera que la situación general del país ha mejorado, según un reporte de la Universidad de Lima. El 33% cree que ha empeorado y el 46% cree que se ha mantenido igual.
Cuando se le pregunta a la gente qué fue lo peor de este primer año del gobierno aprista, 23.7% dice –sin duda alguna- el alza de precios. La misma razón trepa a 57% en el sector E. El fantasma inflacionario en estado larvario.
Ni siquiera el incumplimiento de promesas electorales (7.3%), o la falta de empleo (5.6%), generan tanto temor entre los más pobres como la disparada de precios de los alimentos de primera necesidad. El dinero hecho polvo y los precios por las nubes son el terror de los pobres. Y García lo sabe.
Quizás por eso, en los últimos días se muestra nervioso, ojeroso, irascible. El mercado le impone reglas que no puede controlar. Sabe que ya no puede enviar a Del Castillo a denunciar especulación, acaparamiento. Sabe que ya no puede disponer control de precios por decreto. Su popularidad baja casi tan rápido como suben los alimentos. Todo eso lo desespera. Y lo lleva a endurecer su verbo y su acción.
Alan García
Economía + Perú
Inflación + Precios
11 julio, 2007
Día de furia
La noticia de la no extradición de Fujimori no pudo llegar en mejor momento, para el gobierno, zarandeado por una creciente ola de protestas sociales, sin capacidad de negociación, con un gabinete desgastado y a pocos días de tener que presentar al Congreso los logros alcanzados en el primer año de gestión y con muy pocas cosas en la bolsa.
El país vivía su primer día de protesta con masas irrumpiendo en Puno, Arequipa, Huancayo, Cusco, Chiclayo, Cañete, Huaraz, Lima, con bloqueo de carreteras, marchas y centrales sindicales y sociales unidas, cuando desde Chile llegó el anuncio del juez chileno Orlando Alvarez declarando la no procedencia de la extradición de Fujimori.
Fue como si se abriera el horno antes de tiempo. Se pasmó el pastel que venía pintando bien, sobre todo después de la encuesta de la Universidad de Lima que traía como novedad una fuerte caída de 11 puntos en la popularidad presidencial; de 52,6 en junio a 41,3 en julio; y un verdadero desplome en los sectores D y E: 29,0 y 24,2 de aprobación versus 62,1 y 64,8, de desaprobación, respectivamente.
El juez Orlando Alvarez hizo olvidar la protesta social. Desvió la agenda hacia el sur y Fujimori. Hasta Canal N que se pensaba transmitiría completo y en vivo y en directo el mitin de la Plaza San Martín, cortó su transmisión para leer cables con la noticia de la no extradición.
Las organizaciones de derechos humanos, sobre el caballo, organizaron un plantón frente a la embajada de Chile en el Perú. Una reacción desesperada que obligó a muchos a dividirse entre el paro y la protesta contra el Chino. Un día de furia.
En medio del desconcierto general, el gobierno aprobó la Ley de la Carrera Pública Magisterial, luego de que la Junta de Portavoces del Parlamento la exonerara de la segunda votación, lo que con seguridad encrespará aún más a los profesores del Sutep.
No hay cómo evitar la fujimorización de la agenda pública. Sin proponérselo, el gobierno ha logrado, al menos este primer día, avanzar su pauta política, en medio de la grita y quema de llantas. Hasta la reaparición de Ollanta Humala -oficializando su ubicación dentro del conglomerado de izquierda- ha pasado casi desapercibida.
El fallo del juez chileno Orlando Alvarez seguirá dando que hablar en los próximos días. Sólo nos resta decir que es un fallo insultante a la memoria de los peruanos, de aquellos que sufrieron no sólo la violación de sus derechos humanos, sino de aquellos a los que no les queda duda de la instauración de una maquinaria de Estado corrupta.
La Corte Suprema de Chile deberá rectificar este fallo. Caso contrario, Chile se habrá ganado el título de depositario de pillos, refugiados y evasores de la justicia.
Alberto Fujimori
Juez Orlando Alvarez
Extradición Chile
El país vivía su primer día de protesta con masas irrumpiendo en Puno, Arequipa, Huancayo, Cusco, Chiclayo, Cañete, Huaraz, Lima, con bloqueo de carreteras, marchas y centrales sindicales y sociales unidas, cuando desde Chile llegó el anuncio del juez chileno Orlando Alvarez declarando la no procedencia de la extradición de Fujimori.
Fue como si se abriera el horno antes de tiempo. Se pasmó el pastel que venía pintando bien, sobre todo después de la encuesta de la Universidad de Lima que traía como novedad una fuerte caída de 11 puntos en la popularidad presidencial; de 52,6 en junio a 41,3 en julio; y un verdadero desplome en los sectores D y E: 29,0 y 24,2 de aprobación versus 62,1 y 64,8, de desaprobación, respectivamente.
El juez Orlando Alvarez hizo olvidar la protesta social. Desvió la agenda hacia el sur y Fujimori. Hasta Canal N que se pensaba transmitiría completo y en vivo y en directo el mitin de la Plaza San Martín, cortó su transmisión para leer cables con la noticia de la no extradición.
Las organizaciones de derechos humanos, sobre el caballo, organizaron un plantón frente a la embajada de Chile en el Perú. Una reacción desesperada que obligó a muchos a dividirse entre el paro y la protesta contra el Chino. Un día de furia.
En medio del desconcierto general, el gobierno aprobó la Ley de la Carrera Pública Magisterial, luego de que la Junta de Portavoces del Parlamento la exonerara de la segunda votación, lo que con seguridad encrespará aún más a los profesores del Sutep.
No hay cómo evitar la fujimorización de la agenda pública. Sin proponérselo, el gobierno ha logrado, al menos este primer día, avanzar su pauta política, en medio de la grita y quema de llantas. Hasta la reaparición de Ollanta Humala -oficializando su ubicación dentro del conglomerado de izquierda- ha pasado casi desapercibida.
El fallo del juez chileno Orlando Alvarez seguirá dando que hablar en los próximos días. Sólo nos resta decir que es un fallo insultante a la memoria de los peruanos, de aquellos que sufrieron no sólo la violación de sus derechos humanos, sino de aquellos a los que no les queda duda de la instauración de una maquinaria de Estado corrupta.
La Corte Suprema de Chile deberá rectificar este fallo. Caso contrario, Chile se habrá ganado el título de depositario de pillos, refugiados y evasores de la justicia.
Alberto Fujimori
Juez Orlando Alvarez
Extradición Chile
10 julio, 2007
Pesado comechado
A Don Picón, Don Criticón y Don Comechado, habría que sumarle Don Soberbio, Don Matón y Don Lenguaraz, virtudes, todas, de este régimen. El Presidente demuestra intolerancia al insultar de manera grosera a los grupos en conflicto, e inoperancia cuando en lugar de resolver los problemas encarga a las Fuerzas Armadas el control de las instituciones públicas.
En la Presidencia del Consejo de Ministros existe una oficina de Prevención de Conflictos Sociales que debería cerrar de vergüenza. La Defensoría del Pueblo ya cumple con eficiencia esta tarea de monitoreo, aunque el Premier Del Castillo confunda “seguimiento” con “resolución”.
Le corresponde al Ejecutivo encarar y atender los brotes de descontento y protesta que saltan por todo el país. No hay diálogo. Ni voluntad de diálogo.
El Presidente cree que insultando, ninguneando y tirando los perros demuestra autoridad, mano fuerte. Ayer asoció las jornadas de protestas a apetitos electorales que buscarían adelantar el cronograma político. “Espera el 2011, si puedes”, señaló.
Quizás tenía en mente su propia lógica de desgaste y destrucción que aplicó contra el gobierno anterior cuando su partido soliviantaba a los grupos en conflicto, provocando el caos y buscando la salida adelantada de Toledo.
El 2003, en pleno conflicto del gobierno con el Sutep, el Partido Aprista apoyó y financió la arremetida extremista del sector sutepista de Huaynalaya. ¿Acaso ya nadie se acuerda que las huestes de Huaynalaya se refugiaron en el patio de la Casa del Pueblo tras su marcha de sacrificio a Lima?
García debe agradecer que –a diferencia de las órdenes que en el pasado impartió a su partido- los movimientos de hoy no estén bajo una misma dirección ni tienen una conducción articulada, al menos, por ahora.
Lo previsible es más bien que, ante la arremetida indiferenciada del gobierno, y el endurecimiento de su aparato represor, los actuales movimientos de protesta sean empujados a concertar sus objetivos. Las dos facciones del Sutep, por ejemplo, ya lo hicieron.
El paro de 48 horas de mañana será un ensayo en esa dirección.
Dos cucos acaba de soltar el gobierno preparando el terreno de lo que será esta nueva jornada de protesta: elementos subversivos podrían infiltrarse en el paro, e ideologías extranjeras extremistas estarían detrás de las protestas.
Excusas, todas, para evitar asumir responsabilidades. Aquí, cada quien tiene su propio pliego de reclamo. Lo que hacen es bloquear carreteras para llamar la atención. Pero el gobierno responde con desplantes y con palo, ingresando a un peligroso círculo de violencia cada vez más consistente. ¿Es que nadie quiere detener este llano en llamas? ¿O hay en Palacio un pesado comechado?
Conflictos sociales
Perú Paro
Política Perú
En la Presidencia del Consejo de Ministros existe una oficina de Prevención de Conflictos Sociales que debería cerrar de vergüenza. La Defensoría del Pueblo ya cumple con eficiencia esta tarea de monitoreo, aunque el Premier Del Castillo confunda “seguimiento” con “resolución”.
Le corresponde al Ejecutivo encarar y atender los brotes de descontento y protesta que saltan por todo el país. No hay diálogo. Ni voluntad de diálogo.
El Presidente cree que insultando, ninguneando y tirando los perros demuestra autoridad, mano fuerte. Ayer asoció las jornadas de protestas a apetitos electorales que buscarían adelantar el cronograma político. “Espera el 2011, si puedes”, señaló.
Quizás tenía en mente su propia lógica de desgaste y destrucción que aplicó contra el gobierno anterior cuando su partido soliviantaba a los grupos en conflicto, provocando el caos y buscando la salida adelantada de Toledo.
El 2003, en pleno conflicto del gobierno con el Sutep, el Partido Aprista apoyó y financió la arremetida extremista del sector sutepista de Huaynalaya. ¿Acaso ya nadie se acuerda que las huestes de Huaynalaya se refugiaron en el patio de la Casa del Pueblo tras su marcha de sacrificio a Lima?
García debe agradecer que –a diferencia de las órdenes que en el pasado impartió a su partido- los movimientos de hoy no estén bajo una misma dirección ni tienen una conducción articulada, al menos, por ahora.
Lo previsible es más bien que, ante la arremetida indiferenciada del gobierno, y el endurecimiento de su aparato represor, los actuales movimientos de protesta sean empujados a concertar sus objetivos. Las dos facciones del Sutep, por ejemplo, ya lo hicieron.
El paro de 48 horas de mañana será un ensayo en esa dirección.
Dos cucos acaba de soltar el gobierno preparando el terreno de lo que será esta nueva jornada de protesta: elementos subversivos podrían infiltrarse en el paro, e ideologías extranjeras extremistas estarían detrás de las protestas.
Excusas, todas, para evitar asumir responsabilidades. Aquí, cada quien tiene su propio pliego de reclamo. Lo que hacen es bloquear carreteras para llamar la atención. Pero el gobierno responde con desplantes y con palo, ingresando a un peligroso círculo de violencia cada vez más consistente. ¿Es que nadie quiere detener este llano en llamas? ¿O hay en Palacio un pesado comechado?
Conflictos sociales
Perú Paro
Política Perú
09 julio, 2007
Gobierno en cuarentena
El reporte de junio de la Defensoría del Pueblo sobre conflictos sociales en el país es similar al del mes anterior; más de setenta problemas o reclamos violentos, la mitad de los cuales están activos. Del total de conflictos, 41% estallaron este año; 17% el año pasado; 18% el 2005; y aún otro 28% se originó el 2004.
No es como piensa el Premier Del Castillo: una eruptiva, un brote de rubéola que le da a un niño,(y que) “hay que esperar que pase”. Algunos problemas sociales no pasan hace años. La política de dejar de hacer, dejar pasar es nefasta.
Más bien, podríamos estar ante un brote epidémico, pandémico, fruto del atraso, la pobreza y el abandono de más de la mitad de los peruanos.
Al menos 4 regiones quedan fuera del reparto del canon minero. No hay minerales en su territorio y saben que si no lloran y patalean no mamarán.
Detrás de las protestas hay también un problema estructural mayor. El sistema democrático de repartición del poder no funciona.
No basta elegir autoridades, si éstas no pueden resolver los problemas de la gente. El Parlamento es hoy en día un cascarón vacío de representatividad. Reflejo de la crisis partidaria.
Ante gobiernos regionales y municipales inoperantes, son los Frentes de Defensa –grupos radicales de todo tipo, incluido un sector aprista- los que se activan y quienes impulsan la primera ola de descontento social.
Las autoridades regionales, temerosas de perder poder ante la masa desenfrenada, se suman a las protestas, arrinconando ambos al gobierno central.
Ni siquiera existe ahora un Consejo Nacional de Descentralización (CND) que actuaba antes de bisagra ante el poder Ejecutivo. La Asamblea de Gobiernos Regionales (AGR) debiera asumir un rol protagónico en la intermediación de los conflictos sociales.
Los problemas, así sean simples eruptivas, deben tratarse. Mejor si es en la primera fase evolutiva, y mucho mejor si de conflictos sociales se trata.
Algo que se puede hacer de inmediato es recuperar la capacidad de interlocución. La AGR, por ejemplo, debe concertar con el Poder Ejecutivo, y sustentar ante el pleno del Congreso sus principales demandas y propuestas de solución.
El Congreso debe nutrir su cascarón abriendo sus puertas y escuchando a los gremios, sectores y regiones en conflicto. Los mineros de Casapalca tienen derecho a exponer su problema ante la representación nacional y sensibilizar al país sobre las condiciones casi esclavistas de trabajo.
Los ucayalinos igual. Tienen derecho a defender en el centro del poder sus exoneraciones tributarias. La población Puno encontraría seguramente respaldo al tema de la contaminación del Río Ramis, si se les escuchara en sesión abierta del Congreso. Las madres del Vaso de Leche no tendrían que salir con sus hijos una vez al año para reclamar mayor presupuesto.
Demos contenido y mecanismos de negociación adecuados a la palabra democracia. No vaya a ser que el Gobierno, de tanto esperar a que pase la erupción, termine, más bien, en cuarentena.
Conflictos sociales
Democracia
Gobierno y conclictos
No es como piensa el Premier Del Castillo: una eruptiva, un brote de rubéola que le da a un niño,(y que) “hay que esperar que pase”. Algunos problemas sociales no pasan hace años. La política de dejar de hacer, dejar pasar es nefasta.
Más bien, podríamos estar ante un brote epidémico, pandémico, fruto del atraso, la pobreza y el abandono de más de la mitad de los peruanos.
Al menos 4 regiones quedan fuera del reparto del canon minero. No hay minerales en su territorio y saben que si no lloran y patalean no mamarán.
Detrás de las protestas hay también un problema estructural mayor. El sistema democrático de repartición del poder no funciona.
No basta elegir autoridades, si éstas no pueden resolver los problemas de la gente. El Parlamento es hoy en día un cascarón vacío de representatividad. Reflejo de la crisis partidaria.
Ante gobiernos regionales y municipales inoperantes, son los Frentes de Defensa –grupos radicales de todo tipo, incluido un sector aprista- los que se activan y quienes impulsan la primera ola de descontento social.
Las autoridades regionales, temerosas de perder poder ante la masa desenfrenada, se suman a las protestas, arrinconando ambos al gobierno central.
Ni siquiera existe ahora un Consejo Nacional de Descentralización (CND) que actuaba antes de bisagra ante el poder Ejecutivo. La Asamblea de Gobiernos Regionales (AGR) debiera asumir un rol protagónico en la intermediación de los conflictos sociales.
Los problemas, así sean simples eruptivas, deben tratarse. Mejor si es en la primera fase evolutiva, y mucho mejor si de conflictos sociales se trata.
Algo que se puede hacer de inmediato es recuperar la capacidad de interlocución. La AGR, por ejemplo, debe concertar con el Poder Ejecutivo, y sustentar ante el pleno del Congreso sus principales demandas y propuestas de solución.
El Congreso debe nutrir su cascarón abriendo sus puertas y escuchando a los gremios, sectores y regiones en conflicto. Los mineros de Casapalca tienen derecho a exponer su problema ante la representación nacional y sensibilizar al país sobre las condiciones casi esclavistas de trabajo.
Los ucayalinos igual. Tienen derecho a defender en el centro del poder sus exoneraciones tributarias. La población Puno encontraría seguramente respaldo al tema de la contaminación del Río Ramis, si se les escuchara en sesión abierta del Congreso. Las madres del Vaso de Leche no tendrían que salir con sus hijos una vez al año para reclamar mayor presupuesto.
Demos contenido y mecanismos de negociación adecuados a la palabra democracia. No vaya a ser que el Gobierno, de tanto esperar a que pase la erupción, termine, más bien, en cuarentena.
Conflictos sociales
Democracia
Gobierno y conclictos
04 julio, 2007
Política o barbarie
Homínidos los llamó el Presidente de la República hace unas semanas al grupo de protestantes que lo recibió -piedras, tomates y huevos en mano-, en Puno. Seres de las cavernas que –según el pensamiento García- no han evolucinado políticamente al usar la confrontación y no el diálogo como vía para sus reclamos.
Estos hombres de la edad de piedra empiezan a multiplicarse. Están ahora mismo en Puno, Cusco, Ayacucho, Ucayali, como antes aparecieron en Casapalca, Loreto, Ancash, sin que el gobierno tomara medidas urgentes para calmar el desorden.
En realidad estos seres bárbaros, que bloquean carreteras y se enfrentan al estado de Derecho son peruanos excluidos del crecimiento económico, hombres y mujeres marginales y marginados, que dieron un grito civilizado de descontento en las recientes elecciones generales.
¡Aquí estamos!, gritaron con desesperación en casi todo el centro, la amazonía y el sur del país, lugares donde no ganó el Apra, donde no votaron por el señor García, donde apostaron por una cambio radical, por un nuevo pacto social.
Son seres de carne y hueso que representan a ese otro Perú. No aquel que dice el Presidente –el de la politiquería y el chisme-, sino el de los estómagos crujientes, el de los salarios mínimos y sin seguridad social, el de mercados de autoconsumo, el de tierras frías y desangeladas.
Es ese otro Perú que el propio doctor García ordenó levantar durante el mandato de Toledo, al que se aunó su partido organizado, levantando piquetes, organizando emboscadas, cerrando carreteras. Hoy, el jefe de Estado recibe de su propia medicina.
Como sombras incandescentes, furiosas, estos pueblos del interior del país, arremeten en medio de la inoperatividad del régimen. No hay Ministerio del Interior. Los corresponsales de provincias dan cuenta de la pasividad policial.
En Casapalca tuvo que haber cinco muertos para que el Estado se hiciera presente, mientras el ministro Alva Castro reparte colchones y frazadas. Por menos, en otras épocas, el ministro Alva hubiera sido interpelado.
García ha tenido que recurrir a acciones desesperadas. Ha dormido en el sur durante dos semanas; está entregando los tramos de la Interoceánica que diseñó su antecesor y que él bloqueó desde un comienzo, pero las encuestas siguen a la baja. Apela con fruición a su verbo florido. Pero ya no basta su palabra.
Los seres de grueso pelaje tienen, sin embargo, algo que decir. Escucharlos es el primer deber de los gobernantes. Atenderlos, su misión. De lo contrario, su número crecerá y se corre el riesgo de convertir el escenario de los dos Perúes en una tierra baldía y ceniza; en un país de bárbaros.
Alan García Pérez
Conflictos sociales
Bloqueo de carreteras
Estos hombres de la edad de piedra empiezan a multiplicarse. Están ahora mismo en Puno, Cusco, Ayacucho, Ucayali, como antes aparecieron en Casapalca, Loreto, Ancash, sin que el gobierno tomara medidas urgentes para calmar el desorden.
En realidad estos seres bárbaros, que bloquean carreteras y se enfrentan al estado de Derecho son peruanos excluidos del crecimiento económico, hombres y mujeres marginales y marginados, que dieron un grito civilizado de descontento en las recientes elecciones generales.
¡Aquí estamos!, gritaron con desesperación en casi todo el centro, la amazonía y el sur del país, lugares donde no ganó el Apra, donde no votaron por el señor García, donde apostaron por una cambio radical, por un nuevo pacto social.
Son seres de carne y hueso que representan a ese otro Perú. No aquel que dice el Presidente –el de la politiquería y el chisme-, sino el de los estómagos crujientes, el de los salarios mínimos y sin seguridad social, el de mercados de autoconsumo, el de tierras frías y desangeladas.
Es ese otro Perú que el propio doctor García ordenó levantar durante el mandato de Toledo, al que se aunó su partido organizado, levantando piquetes, organizando emboscadas, cerrando carreteras. Hoy, el jefe de Estado recibe de su propia medicina.
Como sombras incandescentes, furiosas, estos pueblos del interior del país, arremeten en medio de la inoperatividad del régimen. No hay Ministerio del Interior. Los corresponsales de provincias dan cuenta de la pasividad policial.
En Casapalca tuvo que haber cinco muertos para que el Estado se hiciera presente, mientras el ministro Alva Castro reparte colchones y frazadas. Por menos, en otras épocas, el ministro Alva hubiera sido interpelado.
García ha tenido que recurrir a acciones desesperadas. Ha dormido en el sur durante dos semanas; está entregando los tramos de la Interoceánica que diseñó su antecesor y que él bloqueó desde un comienzo, pero las encuestas siguen a la baja. Apela con fruición a su verbo florido. Pero ya no basta su palabra.
Los seres de grueso pelaje tienen, sin embargo, algo que decir. Escucharlos es el primer deber de los gobernantes. Atenderlos, su misión. De lo contrario, su número crecerá y se corre el riesgo de convertir el escenario de los dos Perúes en una tierra baldía y ceniza; en un país de bárbaros.
Alan García Pérez
Conflictos sociales
Bloqueo de carreteras
01 julio, 2007
El fin del Samurai
¿Es la postulación de Fujimori al senado japonés el inicio del fin de su movimiento político? Muchos analistas y líderes de opinión coinciden en que sí. Aseguran, en efecto, que esa decisión lo anula éticamente para cualquier intento posterior de regresar a la política peruana y que la conmoción en sus seguidores es tan fuerte que el apoyo que actualmente tiene se diluirá irremediablemente.
Me temo que eso es lo deseable, antes que lo probable. Lo que terminará por sepultar a Fujimori ante el pueblo peruano no es tanto la posibilidad de continuar su vida política en el Japón, sino que se le juzgue en tribunales peruanos independientes y que le pruebe los cargos de corrupción y crímenes que tiene. Y aún en este último punto hay escépticos y desmemoriados.
Si resulta electo y ocupa un escaño Fujimori tendrá un espacio para mantener vivo sus vínculos con sus seguidores. Y, como dice Bayli, habrá gente que tome esta victoria como propia y celebrará la llegada del Chino a la Dieta japonesa.
El problema que realmente tiene ahora el ex mandatario es no ganar. Un revés de Fujimori en las ánforas japoneses lo deja sin el escudo protector imperial que ansía para evitar ser juzgado en el Perú.
La conmoción inicial entre sus seguidores –la masa pobre del D y E- puede ser fácilmente superada si Fujimori empieza a canalizar ayuda japonesa, aún cuando esto no sea más una pantomima que una realidad. Una posta de salud inaugurada en el Asentamiento Humano Sol Naciente de Carabayllo –como ha propuesto el congresista Carlos Rafo- podría ser el inicio de este renacer del fujimorismo. Bien sabemos la rentabilidad que el populismo tiene en el país.
La heredera del movimiento será, como es obvio, Keiko Fujimori Higuchi. De manera que la posibilidad de tener un fujimorismo –incluso sin fujimori presente- es bastante grande. Dependerá de hasta dónde quiera llegar Keiko con su aventura política y, sobre todo, si soportará la presión de tener a su padre en la cárcel por largos años.
El fin del Fujimori dentro del fujimorismo se medirá cuando los tribunales peruanos lo juzguen y tenga que mudar su asilo dorado en Chile por alguna fría pieza en algún penal peruano. Porque de una cosa puede estar seguro, Fujimori, su decisión de pretender pasar por alto la justicia ha alertado a los organismos de derechos humanos del mundo que han advertido su astuta jugada. No le será fácil al extraditable seguir escondiéndose.
El ex embajador peruano en Japón, Luis Macchiavello, ha señalado que Fujimori necesitará alrededor de un millón de votos para cristalizar su sueño de ser senador japonés. Su partido, el Nuevo Partido del Pueblo, es pequeño pero se dice que podría aliarse con el Partido Democrático Liberal, lo que lo llevaría a ser parte del gobierno japonés.
De manera que no será inmediato el fin del fujimorismo. La desaparición del Samurai no ocurrirá en el Japón. Su liquidación política tendrá que sellarse aquí en el Perú, en su bastión populista de las clases más empobrecidas, capaces de ser nuevamente seducidas con sus mentiras.
Alberto Fujimori Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
Elecciones en Japón
Me temo que eso es lo deseable, antes que lo probable. Lo que terminará por sepultar a Fujimori ante el pueblo peruano no es tanto la posibilidad de continuar su vida política en el Japón, sino que se le juzgue en tribunales peruanos independientes y que le pruebe los cargos de corrupción y crímenes que tiene. Y aún en este último punto hay escépticos y desmemoriados.
Si resulta electo y ocupa un escaño Fujimori tendrá un espacio para mantener vivo sus vínculos con sus seguidores. Y, como dice Bayli, habrá gente que tome esta victoria como propia y celebrará la llegada del Chino a la Dieta japonesa.
El problema que realmente tiene ahora el ex mandatario es no ganar. Un revés de Fujimori en las ánforas japoneses lo deja sin el escudo protector imperial que ansía para evitar ser juzgado en el Perú.
La conmoción inicial entre sus seguidores –la masa pobre del D y E- puede ser fácilmente superada si Fujimori empieza a canalizar ayuda japonesa, aún cuando esto no sea más una pantomima que una realidad. Una posta de salud inaugurada en el Asentamiento Humano Sol Naciente de Carabayllo –como ha propuesto el congresista Carlos Rafo- podría ser el inicio de este renacer del fujimorismo. Bien sabemos la rentabilidad que el populismo tiene en el país.
La heredera del movimiento será, como es obvio, Keiko Fujimori Higuchi. De manera que la posibilidad de tener un fujimorismo –incluso sin fujimori presente- es bastante grande. Dependerá de hasta dónde quiera llegar Keiko con su aventura política y, sobre todo, si soportará la presión de tener a su padre en la cárcel por largos años.
El fin del Fujimori dentro del fujimorismo se medirá cuando los tribunales peruanos lo juzguen y tenga que mudar su asilo dorado en Chile por alguna fría pieza en algún penal peruano. Porque de una cosa puede estar seguro, Fujimori, su decisión de pretender pasar por alto la justicia ha alertado a los organismos de derechos humanos del mundo que han advertido su astuta jugada. No le será fácil al extraditable seguir escondiéndose.
El ex embajador peruano en Japón, Luis Macchiavello, ha señalado que Fujimori necesitará alrededor de un millón de votos para cristalizar su sueño de ser senador japonés. Su partido, el Nuevo Partido del Pueblo, es pequeño pero se dice que podría aliarse con el Partido Democrático Liberal, lo que lo llevaría a ser parte del gobierno japonés.
De manera que no será inmediato el fin del fujimorismo. La desaparición del Samurai no ocurrirá en el Japón. Su liquidación política tendrá que sellarse aquí en el Perú, en su bastión populista de las clases más empobrecidas, capaces de ser nuevamente seducidas con sus mentiras.
Alberto Fujimori Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
Elecciones en Japón
27 junio, 2007
Fujimori senador japonés
Fujimori es para el Japón un hijo del sol naciente. Sin manchas de corrupción ni de sangre. En la lejana potencia oriental, su historia sigue presentándose como la del hijo de inmigrantes pobres que salieron de Kumamoto a comienzos del siglo pasado; que, siendo presidente, salvó la vida de ciudadanos japoneses secuestrados por un grupo armado terrorista.
Para buena parte de la clase política japonesa, Fujimori es casi un héroe mítico. La campaña de violación de derechos humanos y la de un gobierno cleptómano no ha afectado sus relaciones con el poder nipón. La invitación para encabezar la lista al senado del Partido del Pueblo –escindido del Partido liberal Demócrata- es prueba de ello.
El Japón le lanza ahora un salvavidas cuando su extradición al Perú por crímenes de lesa humanidad es inminente. Aunque el derecho de inmunidad o protección no le alcanza, según el tratado de extradición que tenemos con Chile, resulta complicado que el Japón observe impasible el juzgamiento de uno de sus senadores.
Después de perder la Segunda Guerra Mundial, el Estado japonés pasó, de una monarquía real a una monarquía constitucional. Es decir, el emperador admitió no ser descendiente divino y abdicó de su poder absoluto.
En 1946, se aprobó la Constitución y se formó un parlamento bicameral el cual elige al Primer Ministro, responsable a su vez de conformar el gabinete ministerial. El Primer Ministro es un miembro del Parlamento elegido por las dos cámaras, la de Representantes (480 miembros) y la del Senado (242 miembros). De ser electo, Fujimori ocupará uno de estos 242 escaños, la mitad de los cuales, se renueva cada tres años.
Japón considera a Fujimori uno de los suyos. Al nacer fue inscrito en el consulado japonés en Lima como súbdito del imperio japonés. Es decir, quedó expresa su voluntad de mantener su nacionalidad japonesa. Fujimori jamás renunció a su nacionalidad de sangre. Se burló del país, de la Constitución del 79, que le impedía jurar como presidente de la República en esa condición.
No queda duda que Fujimori es peruano, y en esa condición debe rendir cuentas a la justicia peruana. Pero ahora que vuelve a la tierra de sus ancestros para servir a otra nación y huir de sus responsabilidades en el Perú, sus seguidores aquí debieran asumir que -una vez más- su líder los ha traicionado.
Fujimori ha renunciado a seguir siendo peruano para no pagar sus culpas. Y ha usado su origen japonés por la misma razón. La yuca como símbolo nunca quedó mejor.
Alberto Fujimori
Elecciones en Japón
Fujimori Perú Japón
Para buena parte de la clase política japonesa, Fujimori es casi un héroe mítico. La campaña de violación de derechos humanos y la de un gobierno cleptómano no ha afectado sus relaciones con el poder nipón. La invitación para encabezar la lista al senado del Partido del Pueblo –escindido del Partido liberal Demócrata- es prueba de ello.
El Japón le lanza ahora un salvavidas cuando su extradición al Perú por crímenes de lesa humanidad es inminente. Aunque el derecho de inmunidad o protección no le alcanza, según el tratado de extradición que tenemos con Chile, resulta complicado que el Japón observe impasible el juzgamiento de uno de sus senadores.
Después de perder la Segunda Guerra Mundial, el Estado japonés pasó, de una monarquía real a una monarquía constitucional. Es decir, el emperador admitió no ser descendiente divino y abdicó de su poder absoluto.
En 1946, se aprobó la Constitución y se formó un parlamento bicameral el cual elige al Primer Ministro, responsable a su vez de conformar el gabinete ministerial. El Primer Ministro es un miembro del Parlamento elegido por las dos cámaras, la de Representantes (480 miembros) y la del Senado (242 miembros). De ser electo, Fujimori ocupará uno de estos 242 escaños, la mitad de los cuales, se renueva cada tres años.
Japón considera a Fujimori uno de los suyos. Al nacer fue inscrito en el consulado japonés en Lima como súbdito del imperio japonés. Es decir, quedó expresa su voluntad de mantener su nacionalidad japonesa. Fujimori jamás renunció a su nacionalidad de sangre. Se burló del país, de la Constitución del 79, que le impedía jurar como presidente de la República en esa condición.
No queda duda que Fujimori es peruano, y en esa condición debe rendir cuentas a la justicia peruana. Pero ahora que vuelve a la tierra de sus ancestros para servir a otra nación y huir de sus responsabilidades en el Perú, sus seguidores aquí debieran asumir que -una vez más- su líder los ha traicionado.
Fujimori ha renunciado a seguir siendo peruano para no pagar sus culpas. Y ha usado su origen japonés por la misma razón. La yuca como símbolo nunca quedó mejor.
Alberto Fujimori
Elecciones en Japón
Fujimori Perú Japón
25 junio, 2007
¿Por qué cae Alan García?
Si seguimos la estrategia recomendada por los “gurúes” de la comunicación política, Alan García ha hecho su tarea. Desde el comienzo de su gestión, impuso una agenda político-mediática. Se ha levantado relativamente temprano para presentar proyectos o inaugurar obras. Está en canal 7 en cualquier momento y el tiempo que quiera. Gobierna prácticamente sin oposición, con una prensa relativamente complaciente y, sin embargo, cae sostenidamente en las encuestas, al punto que hoy, según Apoyo, su desaprobación (49%) es menor que su aprobación (42%). ¿Por qué?
No parece ser suficiente explicar la caída por el desplome del Congreso. Es cierto que los escándalos del Legislativo, ocurridos en los últimos tres meses, pueden terminar con desacreditar a toda la clase política.
Pero la caída del presidente es sostenida. Lenta y gradual, pero imparable (63% en agosto de 2006 a 42% en junio de 2007). No se puede decir que no haya probado todas las fórmulas. Ha llevado su gabinete completo a provincias, sus ministros se desplazan por diversas regiones, copan los medios, su primer ministro es un todoterreno que anda sentándose de mesa en mesa de diálogo. Y nada.
Y ni qué se diga de los discursos interminables, los bailecitos de Carnaval, las bromas con la prensa, las apariciones con Pilar. Ahora mismo lo vemos dormir en las alturas, disfrazarse de campesino, preocuparse por el cambio de clima. Nada parece suficiente.
Quizás debamos buscar en otro lado la explicación del bajón presidencial. Una frase puede ayudar: resultados de gestión.
La verdad es que a un mes de cumplirse un año del gobierno aprista, el presidente García no puede exhibir resultados concretos atribuibles a su periodo por la gente. Lo que hasta el momento viene inaugurando es la inercia de crecimiento que le dejó el gobierno anterior.
Una encuesta de CPI señalaba que el primer programa de gobierno que la gente reconoce es “A Trabajar Urbano”, creado por el Ministerio de Trabajo del gobierno de Alejandro Toledo que hasta hoy se promociona con una cortina musical hecha en el quinquenio anterior “ponte a trabajar, ponte a trabajar”.
El segundo programa de mayor recordación es “Agua para Todos”, obras de agua potable y alcantarillado para ciudades intermedias cuyos proyectos de factibilidad definitivos y sus respectivos presupuestos –aprobados en octubre-diciembre de 2005- quedaron listos para ejecutarse a partir del segundo trimestre de 2006.
Lo mismo puede decirse de los programas “Mi Vivienda”, “Techo Propio” y “Techo Propio Deuda Cero” a los cuales se ha añadido un programa de préstamos para construcción de segundos pisos, denominado “Mi Hogar”.
En cuanto a carreteras, acaba de inaugurarse un tramo de la Interoceánica Norte y está listo otro de la Interoceánica Sur. Obra identificada con el antecesor en Palacio de Gobierno. Lo mismo que el TLC que está por salir y que la gente se acuerda lo que García dijo durante la campaña.
El gobierno no ha logrado hasta el momento colocar un programa exitoso que la gente lo reconozca como propio de su gestión. La misma encuesta de CPI señalaba que las dos principales razones por las que la gente aprobaba la gestión presidencial eran la estabilidad económica y la aprobación del TLC, ambas heredadas de la gestión anterior.
Si a ello agregamos, el fracaso del shock de inversiones, la paralización del aparato público, el copamiento grosero de apristas en el Estado, la austeridad posera y una evidente pugna de poderes al interior del partido de gobierno, tenemos un cóctel que sabe más bien a trago amargo en este primer año de la administración aprista, en especial, para el presidente García. La gente se da cuenta de eso.
Alan García
Popularidad Presidencial
Encuestas de gestión gubernamental
No parece ser suficiente explicar la caída por el desplome del Congreso. Es cierto que los escándalos del Legislativo, ocurridos en los últimos tres meses, pueden terminar con desacreditar a toda la clase política.
Pero la caída del presidente es sostenida. Lenta y gradual, pero imparable (63% en agosto de 2006 a 42% en junio de 2007). No se puede decir que no haya probado todas las fórmulas. Ha llevado su gabinete completo a provincias, sus ministros se desplazan por diversas regiones, copan los medios, su primer ministro es un todoterreno que anda sentándose de mesa en mesa de diálogo. Y nada.
Y ni qué se diga de los discursos interminables, los bailecitos de Carnaval, las bromas con la prensa, las apariciones con Pilar. Ahora mismo lo vemos dormir en las alturas, disfrazarse de campesino, preocuparse por el cambio de clima. Nada parece suficiente.
Quizás debamos buscar en otro lado la explicación del bajón presidencial. Una frase puede ayudar: resultados de gestión.
La verdad es que a un mes de cumplirse un año del gobierno aprista, el presidente García no puede exhibir resultados concretos atribuibles a su periodo por la gente. Lo que hasta el momento viene inaugurando es la inercia de crecimiento que le dejó el gobierno anterior.
Una encuesta de CPI señalaba que el primer programa de gobierno que la gente reconoce es “A Trabajar Urbano”, creado por el Ministerio de Trabajo del gobierno de Alejandro Toledo que hasta hoy se promociona con una cortina musical hecha en el quinquenio anterior “ponte a trabajar, ponte a trabajar”.
El segundo programa de mayor recordación es “Agua para Todos”, obras de agua potable y alcantarillado para ciudades intermedias cuyos proyectos de factibilidad definitivos y sus respectivos presupuestos –aprobados en octubre-diciembre de 2005- quedaron listos para ejecutarse a partir del segundo trimestre de 2006.
Lo mismo puede decirse de los programas “Mi Vivienda”, “Techo Propio” y “Techo Propio Deuda Cero” a los cuales se ha añadido un programa de préstamos para construcción de segundos pisos, denominado “Mi Hogar”.
En cuanto a carreteras, acaba de inaugurarse un tramo de la Interoceánica Norte y está listo otro de la Interoceánica Sur. Obra identificada con el antecesor en Palacio de Gobierno. Lo mismo que el TLC que está por salir y que la gente se acuerda lo que García dijo durante la campaña.
El gobierno no ha logrado hasta el momento colocar un programa exitoso que la gente lo reconozca como propio de su gestión. La misma encuesta de CPI señalaba que las dos principales razones por las que la gente aprobaba la gestión presidencial eran la estabilidad económica y la aprobación del TLC, ambas heredadas de la gestión anterior.
Si a ello agregamos, el fracaso del shock de inversiones, la paralización del aparato público, el copamiento grosero de apristas en el Estado, la austeridad posera y una evidente pugna de poderes al interior del partido de gobierno, tenemos un cóctel que sabe más bien a trago amargo en este primer año de la administración aprista, en especial, para el presidente García. La gente se da cuenta de eso.
Alan García
Popularidad Presidencial
Encuestas de gestión gubernamental
21 junio, 2007
Diablos y vida de infierno
La separación de Keiko y su madre comenzó mucho antes de llegar al poder. Sus rutas se bifurcaron cuando todavía eran una familia -como cualquier otra de ascendencia japonesa-, algo retraída y mustia, sin muchas amistades, y los esposos Fujimori-Higuchi, invirtieron las funciones tradicionales del hogar: Susana, una próspera empresaria que administraba una reencauchadora, un fundo y diseñaba pequeños proyectos arquitectónicos. Alberto, un modesto profesor de matemáticas, encargado, además de las tareas de la casa.
Era Alberto quien preparaba la lonchera de los chicos, los peinaba y los enviaba al colegio. Al regresar, les revisaba sus cuadernos, los ayudaba en las tareas y les reforzaba los cursos de números. Susana regresaba tarde a casa, cansada y sin muchas ganas de que los cachorros se le subieran a la cabeza. Así funcionaron las cosas hasta que en 1990 Fujimori decidió ingresar a la política. La Higuchi apoyó la candidatura con su dinero.
Tiene razón Susana cuando dice que Fujimori cambió al escuchar el flash electoral con los resultados electorales. A partir de allí, su mundo de madre y esposa trabajadora se trastocó por el de mujer desquiciada. Susana fue excluida casi desde el comienzo del círculo íntimo del electo presidente. Vladimiro Montesinos empezaba a operar.
Lo más triste es que Susana también estaba quedando fuera del ámbito familiar. Sus cuñadas murmuraban a sus espaldas, mientras le cerraban cualquier acceso en el manejo de las donaciones. Días antes del 5 de abril, Susana no aguantó más y denunció a las hermanas de su esposo de traficar con ropa donada.
Lo que vendría luego sería una escalada de sucesos alucinantes. Le arrojaban cosas desde los techos para hostigarla, Fujimori la raptó y le inyectó una sustancia que la adormeció, la persiguió con un machete, hasta que Leonor La Rosa la vió desnuda e inconsciente en los calabozos del SIE.
Cuando al fin se divorció, hacía mucho tiempo que sus hijos habían tomado partido por su padre. Fujimori los envió a estudiar al extranjero con dinero que hasta hoy se desconoce su origen, pero que de ninguna manera salió de su bolsillo.
Keiko asumió las tareas de Primera Dama y la presidencia de la Fundación por los Niños del Perú. Su padre no ocultaba su satisfacción ante las nuevas responsabilidades. Susana, pese a todo, se sentía feliz.
Luego, Susana postuló al Congreso y luchó contra la reelección de Fujimori. En la vida íntima, se conformó con las visitas cada vez más esporádicas de sus hijos. Se tragó el noviazgo electoral de Satomi Kataoka. Saludó la elección de Keiko y sonrió desde el alma cuando se casó.
Hoy Keiko tiene tres meses de embarazo. Fujimori intenta evadir la justicia ventilando una candidatura a senador del Japón y ella ha regresado a la chancadora de piedra y a la chacra de Pampa Bonita, donde empezó.
Ha dicho que Keiko tiene cara de ángel para todos, pero que para ella tiene “cara de diablo”. La misma cara que Susana le vio a Fujimori cuando blandió el machete contra ella (Caretas 1710). Dejemos tranquila a Susana. Es una mujer de enorme fortaleza y gran candor. Y con todo lo que le ha pasado, debe albergar, seguramente, una inmensa soledad. De seguro ve diablos, pues, su vida, fue un infierno.
Susana Higuchi
Alberto Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
Era Alberto quien preparaba la lonchera de los chicos, los peinaba y los enviaba al colegio. Al regresar, les revisaba sus cuadernos, los ayudaba en las tareas y les reforzaba los cursos de números. Susana regresaba tarde a casa, cansada y sin muchas ganas de que los cachorros se le subieran a la cabeza. Así funcionaron las cosas hasta que en 1990 Fujimori decidió ingresar a la política. La Higuchi apoyó la candidatura con su dinero.
Tiene razón Susana cuando dice que Fujimori cambió al escuchar el flash electoral con los resultados electorales. A partir de allí, su mundo de madre y esposa trabajadora se trastocó por el de mujer desquiciada. Susana fue excluida casi desde el comienzo del círculo íntimo del electo presidente. Vladimiro Montesinos empezaba a operar.
Lo más triste es que Susana también estaba quedando fuera del ámbito familiar. Sus cuñadas murmuraban a sus espaldas, mientras le cerraban cualquier acceso en el manejo de las donaciones. Días antes del 5 de abril, Susana no aguantó más y denunció a las hermanas de su esposo de traficar con ropa donada.
Lo que vendría luego sería una escalada de sucesos alucinantes. Le arrojaban cosas desde los techos para hostigarla, Fujimori la raptó y le inyectó una sustancia que la adormeció, la persiguió con un machete, hasta que Leonor La Rosa la vió desnuda e inconsciente en los calabozos del SIE.
Cuando al fin se divorció, hacía mucho tiempo que sus hijos habían tomado partido por su padre. Fujimori los envió a estudiar al extranjero con dinero que hasta hoy se desconoce su origen, pero que de ninguna manera salió de su bolsillo.
Keiko asumió las tareas de Primera Dama y la presidencia de la Fundación por los Niños del Perú. Su padre no ocultaba su satisfacción ante las nuevas responsabilidades. Susana, pese a todo, se sentía feliz.
Luego, Susana postuló al Congreso y luchó contra la reelección de Fujimori. En la vida íntima, se conformó con las visitas cada vez más esporádicas de sus hijos. Se tragó el noviazgo electoral de Satomi Kataoka. Saludó la elección de Keiko y sonrió desde el alma cuando se casó.
Hoy Keiko tiene tres meses de embarazo. Fujimori intenta evadir la justicia ventilando una candidatura a senador del Japón y ella ha regresado a la chancadora de piedra y a la chacra de Pampa Bonita, donde empezó.
Ha dicho que Keiko tiene cara de ángel para todos, pero que para ella tiene “cara de diablo”. La misma cara que Susana le vio a Fujimori cuando blandió el machete contra ella (Caretas 1710). Dejemos tranquila a Susana. Es una mujer de enorme fortaleza y gran candor. Y con todo lo que le ha pasado, debe albergar, seguramente, una inmensa soledad. De seguro ve diablos, pues, su vida, fue un infierno.
Susana Higuchi
Alberto Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
19 junio, 2007
La Haya, finalmente
La decisión del Perú de dirimir el conflicto fronterizo que mantiene con Chile implica asumir los costos políticos y jurídicos que demandará la medida.
Significa también que el gobierno debe preparar el terreno para evitar expectativas desmesuradas sobre el fallo de la Corte Internacional de la Haya.
Según los expertos en la materia, es altamente improbable que el tribunal falle ciento por ciento a favor de la posición de una de las partes.
En otras palabras, ninguno de los dos países quedará plenamente satisfecho con el dictamen de la corte.
La solución estará por debajo de las expectativas de los países. Pero no habrá vuelta atrás.
Si por alguna razón, como dice el internacionalista Juan Velit, perdemos, “nos vamos a sentir deprimidos y arrinconados políticamente”.
Lo mismo puede decirse para el vecino.
Se debe preparar, entonces, al país para cualquiera de los escenarios.
Pero, principalmente, el país debe estar preparado para eventuales escenarios extra diplomáticos.
El proceso en la Haya tomará su tiempo.
Mientras, es bueno recordar los principales argumentos de la posición peruana.
No está definido el límite marítimo con Chile. Este reclamo se planteó al vecino del sur en 1986.
Lo que tenemos son acuerdos pesqueros de 1952 y 1954 en los que los peruanos “aceptamos” el uso del paralelo como referencia fronteriza, pero para casos concretos y objetivos.
La Declaración de Santiago de 1952, menciona “el paralelo” para señalar el caso de que existan “islas en la zona fronteriza”, cosa que existe en el mar ecuatoriano, pero no en Chile.
El Convenio de 1954, sobre la Zona Especial Marítima Fronteriza, también indica "el paralelo" pero para crear una “zona de tolerancia pesquera" de 10 millas a ambos lados de la línea.
En ninguno de los dos casos se trató de acuerdos o tratados de límites fronterizos marítimos.
Así se lo hicimos saber a los vecinos del sur el año 2000 cuando depositaron en Naciones Unidas su cartografía marítima chilena.
El 2002, el Presidente Toledo se lo planteó al Presidente Lagos. Hasta que el 2004 se formalizó la posición peruana a través de la Cancillería.
De manera que a nadie sorprende que tres años después no se haya llegado a solución diplomática alguna y técnicamente estemos a punto de ingresar al arbitraje de un tercero.
Por las declaraciones del canciller Foxley, Chile no tendrá problemas en aceptar la instancia internacional. Es por ello que ha llegado el momento de preparar al país. En todo sentido.
Límites Perú - Chile
Frontera Marítima Perú Chile
Corte Internacional de la Haya
Significa también que el gobierno debe preparar el terreno para evitar expectativas desmesuradas sobre el fallo de la Corte Internacional de la Haya.
Según los expertos en la materia, es altamente improbable que el tribunal falle ciento por ciento a favor de la posición de una de las partes.
En otras palabras, ninguno de los dos países quedará plenamente satisfecho con el dictamen de la corte.
La solución estará por debajo de las expectativas de los países. Pero no habrá vuelta atrás.
Si por alguna razón, como dice el internacionalista Juan Velit, perdemos, “nos vamos a sentir deprimidos y arrinconados políticamente”.
Lo mismo puede decirse para el vecino.
Se debe preparar, entonces, al país para cualquiera de los escenarios.
Pero, principalmente, el país debe estar preparado para eventuales escenarios extra diplomáticos.
El proceso en la Haya tomará su tiempo.
Mientras, es bueno recordar los principales argumentos de la posición peruana.
No está definido el límite marítimo con Chile. Este reclamo se planteó al vecino del sur en 1986.
Lo que tenemos son acuerdos pesqueros de 1952 y 1954 en los que los peruanos “aceptamos” el uso del paralelo como referencia fronteriza, pero para casos concretos y objetivos.
La Declaración de Santiago de 1952, menciona “el paralelo” para señalar el caso de que existan “islas en la zona fronteriza”, cosa que existe en el mar ecuatoriano, pero no en Chile.
El Convenio de 1954, sobre la Zona Especial Marítima Fronteriza, también indica "el paralelo" pero para crear una “zona de tolerancia pesquera" de 10 millas a ambos lados de la línea.
En ninguno de los dos casos se trató de acuerdos o tratados de límites fronterizos marítimos.
Así se lo hicimos saber a los vecinos del sur el año 2000 cuando depositaron en Naciones Unidas su cartografía marítima chilena.
El 2002, el Presidente Toledo se lo planteó al Presidente Lagos. Hasta que el 2004 se formalizó la posición peruana a través de la Cancillería.
De manera que a nadie sorprende que tres años después no se haya llegado a solución diplomática alguna y técnicamente estemos a punto de ingresar al arbitraje de un tercero.
Por las declaraciones del canciller Foxley, Chile no tendrá problemas en aceptar la instancia internacional. Es por ello que ha llegado el momento de preparar al país. En todo sentido.
Límites Perú - Chile
Frontera Marítima Perú Chile
Corte Internacional de la Haya
17 junio, 2007
Diabetes conchitus
El presidente García podrá engordar en el poder, pero jamás tendrá diabetes. La razón es simple: no tiene sangre. Al menos, no la tiene en la cara, a juzgar por el papel asumido en el oscuro aquelarre descubierto por la prensa.
Además de ser el principal instigador del apurado y desordenado sainete orquestado en el Congreso para elegir a los cuatro miembros del TC, su postura frente al problema varió -de cabo a rabo- en apenas 72 horas.
El jueves 14, cuando el escándalo hizo rodar la cabeza de Javier Ríos Castillo, García señaló desde Tarija que dicha decisión era “una buena manera de salir de un problema y cortar por lo sano”. Es decir, nada de convocar a un nuevo proceso.
Esta misma posición la tuvieron los apristas en el Congreso -Mercedes Cabanillas, Aurelio Pastor-, quienes defendieron la elección de los otros tres magistrados y se negaron a admitir un nuevo proceso.
En una reacción tan felina como cínica, el premier Jorge Del Castillo pasó casi de inmediato de ser co-responsable del entuerto (al votar mansamente por la fórmula de marras) a demandar una “solución general” al problema, distinta a la “solución parcial” que proponían Alan García y Mercedes Cabanillas.
Hoy domingo 17, sin embargo, tenemos un García reinventado, ajeno a todo y con espíritu salomónico. Afirma este nuevo ser –político redivivo- que el problema de fondo es el sistema de elección de los candidatos, el cual plantea 80 votos para elegir a los magistrados del TC. Y adelanta que se reunirá con los voceros de las bancadas para "cortar en seco este tema que afecta la imagen del Legislativo".
Es decir, primero propone aceptar la renuncia de Ríos Castillo “para cortar por lo sano” el problema, y luego sin más ni más, dice que se reunirá con las bancadas para “cortar en seco”, el mismo problema. No pues, alguien tiene que decirle sus cuatro frescas a este señor.
No puede ser que primero empuje a su partido a meterse en un embrollo de la gran flauta y ahora sea él quien proponga a los demás partidos la solución vía reuniones con las demás bancadas. Sabe Dios qué acuerdos, amarres o pactos saldrán de esas conversaciones.
En la cuchipanda de la elección del TC, García llevó de las narices a su bancada del Congreso, presionó a Cabanillas a llevar adelante la elección, intentó apagar el incendio aceptando la renuncia sólo de Ríos Castillo, y ahora pretende recomponer el juego reuniéndose con todas las bancadas para manejar personalmente los acuerdos.
Excepto la insunuación de Rospigliosi en Perú 21, nadie se ha atrevido hasta ahora a señalar la responsabilidad del Presidente de la República en este juego sucio. Todos han centrado sus baterías en la abierta pugna entre Del Castillo y Cabanillas y han dejado pasar las zigzagueantes y antagónicas posiciones asumidas por el presidente García.
A juzgar por la conducta del Primer Mandatario, una nueva variedad de enfermedad se ha instalado en nuestra clase política. De la diabetes miellitus, hemos pasado a otra producto -según los primeros indicios- del consumo exagerado de conchas, choros, locos y demás variedades de mariscos. Su principal síntoma es el cinismo a raudales. Los médicos la han denominado: diabetes conchitus.
Alan García
Jorge Del Castillo + Mercedes Cabanillas
Tribunal Constitucional + Congreso
Además de ser el principal instigador del apurado y desordenado sainete orquestado en el Congreso para elegir a los cuatro miembros del TC, su postura frente al problema varió -de cabo a rabo- en apenas 72 horas.
El jueves 14, cuando el escándalo hizo rodar la cabeza de Javier Ríos Castillo, García señaló desde Tarija que dicha decisión era “una buena manera de salir de un problema y cortar por lo sano”. Es decir, nada de convocar a un nuevo proceso.
Esta misma posición la tuvieron los apristas en el Congreso -Mercedes Cabanillas, Aurelio Pastor-, quienes defendieron la elección de los otros tres magistrados y se negaron a admitir un nuevo proceso.
En una reacción tan felina como cínica, el premier Jorge Del Castillo pasó casi de inmediato de ser co-responsable del entuerto (al votar mansamente por la fórmula de marras) a demandar una “solución general” al problema, distinta a la “solución parcial” que proponían Alan García y Mercedes Cabanillas.
Hoy domingo 17, sin embargo, tenemos un García reinventado, ajeno a todo y con espíritu salomónico. Afirma este nuevo ser –político redivivo- que el problema de fondo es el sistema de elección de los candidatos, el cual plantea 80 votos para elegir a los magistrados del TC. Y adelanta que se reunirá con los voceros de las bancadas para "cortar en seco este tema que afecta la imagen del Legislativo".
Es decir, primero propone aceptar la renuncia de Ríos Castillo “para cortar por lo sano” el problema, y luego sin más ni más, dice que se reunirá con las bancadas para “cortar en seco”, el mismo problema. No pues, alguien tiene que decirle sus cuatro frescas a este señor.
No puede ser que primero empuje a su partido a meterse en un embrollo de la gran flauta y ahora sea él quien proponga a los demás partidos la solución vía reuniones con las demás bancadas. Sabe Dios qué acuerdos, amarres o pactos saldrán de esas conversaciones.
En la cuchipanda de la elección del TC, García llevó de las narices a su bancada del Congreso, presionó a Cabanillas a llevar adelante la elección, intentó apagar el incendio aceptando la renuncia sólo de Ríos Castillo, y ahora pretende recomponer el juego reuniéndose con todas las bancadas para manejar personalmente los acuerdos.
Excepto la insunuación de Rospigliosi en Perú 21, nadie se ha atrevido hasta ahora a señalar la responsabilidad del Presidente de la República en este juego sucio. Todos han centrado sus baterías en la abierta pugna entre Del Castillo y Cabanillas y han dejado pasar las zigzagueantes y antagónicas posiciones asumidas por el presidente García.
A juzgar por la conducta del Primer Mandatario, una nueva variedad de enfermedad se ha instalado en nuestra clase política. De la diabetes miellitus, hemos pasado a otra producto -según los primeros indicios- del consumo exagerado de conchas, choros, locos y demás variedades de mariscos. Su principal síntoma es el cinismo a raudales. Los médicos la han denominado: diabetes conchitus.
Alan García
Jorge Del Castillo + Mercedes Cabanillas
Tribunal Constitucional + Congreso
14 junio, 2007
El nexo oscuro de Palacio
La responsabilidad por la forzada –y frustrada- elección de Javier Ríos Castillo al Tribunal Constitucional rebasa al Congreso de la República. Mercedes Cabanillas, la desesperada presidenta, ha sido, en este caso, el percutor de este fallido disparo. La mano que activó el mecanismo es la del presidente Alan García. Fue Palacio quien apuró la elección.
Hace apenas dos días, en la ceremonia de juramentación de seis nuevos magistrados supremos elegidos por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el presidente García reclamó celeridad al Congreso en la elección de los miembros del Tribunal constitucional.
“Fue un nuevo reclamo del Ejecutivo al Congreso”, anotó “La República”. "Esperamos que a la brevedad el Congreso pueda nombrar a los integrantes del TC a fin de que este organismo pueda completarse con miembros titulares y actúe con la energía que nuestro país necesita", dijo García.
De ahí la desesperación de Meche por apurar la votación: “Nadie sale del Congreso hasta que hayamos elegido a los miembros del Tribunal”, se le escuchó decir. Las llamadas de Palacio eran para desequilibrar a cualquiera. Hasta el Premier Jorge Del Castillo acudió a su escaño para sumar votos.
Alan retrasó su vuelo a Bolivia para asegurar que se cumpliera el mandato. Los teléfonos de Palacio al Congreso congestionaron las líneas. ¿Quién realmente estaba interesado en copar el Tribunal Constitucional?
La foto de Caretas paró en seco este cabildeo de última hora en la se pretendía meter de contrabando a Javier Ríos Castillo, un hombre que horas antes ¿acordaba?, ¿suplicaba?, ¿celebraba? su nombramiento con los hermanos Agustín y Jorge Mantilla, Óscar López Meneses, brazo derecho de Vladimiro Montesinos, el general de brigada EP Roberto Vértiz Cabrejos y el teniente coronel EP Federico Germán Cuadra Rodríguez, éstos dos últimos investigados ahora por su comando.
A propósito, ¿qué hacían dos generales en actividad en una reunión privada con Mantilla?
El encuentro estaría relacionado con la especulación que corrió en Lima sobre cambios inminentes en los altos mandos del Ejército.
El rumor fue tan fuerte que el Ministerio de Defensa tuvo que sacar una nota aclaratoria indicando que “no está previsto ningún cambio al respecto y que se viene trabajando con total armonía, satisfacción y solidez con los actuales Comandantes Generales y el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas”.
Anoche, Del Castillo y Meche Cabanillas se enfrascaron en un sainete de acusaciones en el programa de Rosa María Palacios. Ninguno admitió que –una vez más- habían cumplido las órdenes de García sin duda ni murmuraciones.
Los apristas empujaron, zarandearon, porfiaron y sacaron la votación de los miembros del Tribunal Constitucional pactando con fujimoristas y nacionalistas, al mejor estilo de toma y daca, repartiéndose el TC como si fuera un botín. Todo, siguiendo las instrucciones de Alan García.
Para curarse en salud, hoy ha dicho Alan desde Bolivia: "A mí como jefe del Estado lo que me interesa es que cuando haya problemas no nos quedemos enfrascados buscando una y otra vez qué pasó, quién fue el responsable, sino cortar por lo sano".
El problema es que no hay nada sano que cortar. Todo parece estar enfermo. Empezando por Javier Ríos Castillo que optó por renunciar, dejando ¿a salvo? el lado oscuro de Palacio.
Alan García
Agustín Mantilla
Del Castillo + Cabanillas
Hace apenas dos días, en la ceremonia de juramentación de seis nuevos magistrados supremos elegidos por el Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), el presidente García reclamó celeridad al Congreso en la elección de los miembros del Tribunal constitucional.
“Fue un nuevo reclamo del Ejecutivo al Congreso”, anotó “La República”. "Esperamos que a la brevedad el Congreso pueda nombrar a los integrantes del TC a fin de que este organismo pueda completarse con miembros titulares y actúe con la energía que nuestro país necesita", dijo García.
De ahí la desesperación de Meche por apurar la votación: “Nadie sale del Congreso hasta que hayamos elegido a los miembros del Tribunal”, se le escuchó decir. Las llamadas de Palacio eran para desequilibrar a cualquiera. Hasta el Premier Jorge Del Castillo acudió a su escaño para sumar votos.
Alan retrasó su vuelo a Bolivia para asegurar que se cumpliera el mandato. Los teléfonos de Palacio al Congreso congestionaron las líneas. ¿Quién realmente estaba interesado en copar el Tribunal Constitucional?
La foto de Caretas paró en seco este cabildeo de última hora en la se pretendía meter de contrabando a Javier Ríos Castillo, un hombre que horas antes ¿acordaba?, ¿suplicaba?, ¿celebraba? su nombramiento con los hermanos Agustín y Jorge Mantilla, Óscar López Meneses, brazo derecho de Vladimiro Montesinos, el general de brigada EP Roberto Vértiz Cabrejos y el teniente coronel EP Federico Germán Cuadra Rodríguez, éstos dos últimos investigados ahora por su comando.
A propósito, ¿qué hacían dos generales en actividad en una reunión privada con Mantilla?
El encuentro estaría relacionado con la especulación que corrió en Lima sobre cambios inminentes en los altos mandos del Ejército.
El rumor fue tan fuerte que el Ministerio de Defensa tuvo que sacar una nota aclaratoria indicando que “no está previsto ningún cambio al respecto y que se viene trabajando con total armonía, satisfacción y solidez con los actuales Comandantes Generales y el Jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas”.
Anoche, Del Castillo y Meche Cabanillas se enfrascaron en un sainete de acusaciones en el programa de Rosa María Palacios. Ninguno admitió que –una vez más- habían cumplido las órdenes de García sin duda ni murmuraciones.
Los apristas empujaron, zarandearon, porfiaron y sacaron la votación de los miembros del Tribunal Constitucional pactando con fujimoristas y nacionalistas, al mejor estilo de toma y daca, repartiéndose el TC como si fuera un botín. Todo, siguiendo las instrucciones de Alan García.
Para curarse en salud, hoy ha dicho Alan desde Bolivia: "A mí como jefe del Estado lo que me interesa es que cuando haya problemas no nos quedemos enfrascados buscando una y otra vez qué pasó, quién fue el responsable, sino cortar por lo sano".
El problema es que no hay nada sano que cortar. Todo parece estar enfermo. Empezando por Javier Ríos Castillo que optó por renunciar, dejando ¿a salvo? el lado oscuro de Palacio.
Alan García
Agustín Mantilla
Del Castillo + Cabanillas
13 junio, 2007
Encuentro en Tarija
Apenas unas horas estará la presidenta Bachelet en Tarija, Bolivia, según confirmó hoy La Moneda. Llegará disminuida psicológicamente, tras permanecer 48 horas al lado de su hija que sufrió una trombosis cerebral este fin de semana.
No es el mejor momento para asumir una conversación de fondo con el Perú respecto al tema fronterizo. Por lo que más importante será lo que avancen los respectivos cancilleres, en los corrillos de la reunión Cumbre de la Comunidad Andina de Naciones.
A la honda preocupación familiar, Bachelet debe sumarle su caída de 18 puntos en las encuestas en los últimos dos meses: de 62,1% en abril a 44,2% en junio, según cifras de la consultora Adimark.
Hoy se afirma en Santiago que la presidenta está acorralada por la derecha, sufriendo un embate que empezó con el mal diseño de aplicación del Trasantiago y que continuó con la crisis de la energía en el norte del país.
La escalada que ha sufrido la relación con el Perú en las últimas semanas y la extradición de Fujimori figuran también en su lista de temas de importancia subrayados con rojo.
El cable informativo dando cuenta de la quema de la ofrenda floral chilena en Tacna debe haberle aumentado las preocupaciones. ¿Qué esperaba realmente el embajador Cristian Barros? ¿Apaciguar los ánimos en vísperas del encuentro García-Bachelet o todo lo contrario?
La violencia debe ser rechazada. Pero también la provocación.
Lauer se pregunta en su columna si acaso no está más cerca el momento de terminar de una vez la estrategia de cuerdas separadas que mantiene la relación comercial y política con Chile.
El presidente García ha señalado con claridad que el Acuerdo Comercial con el vecino del sur continuará. Y que las diferencias fronterizas deberán seguir su curso diplomático.
A propósito de este tema, es probable que la Corte Internacional de la Haya no sea la etapa inmediata que utilicen los dos países para dirimir sus diferencias, en tanto no se ha llegado a una situación de “statu quo”.
Se escuchan en Lima voces que reclaman agotar antes hasta dos caminos: los “buenos oficios”, de un tercer país que se ofrece a superar el statu quo, o la “mediación”, también de un tercer país, pero aceptada por ambos.
El camino es, como se ve, largo y no exento de marchas y contramarchas.
La reunión de García-Bachelet será, entonces más protocolar que de fondo. Y así habría que tomarla para no exagerar en sus resultados.
Conociendo el protagonismo del presidente peruano, seguramente buscará en Tarija la foto con la Presidenta Bachelet. Le mostrará pesar por el accidente de su hija, la acompañará en su dolor y llamará a mantener la serenidad en el tema bilateral.
Habrá que ver si la cabeza de la presidenta estará como para aguantar tantas emociones juntas.
Relaciones Perú - Chile
Cumbre Andina de Naciones
Frontera Perú - Chile
No es el mejor momento para asumir una conversación de fondo con el Perú respecto al tema fronterizo. Por lo que más importante será lo que avancen los respectivos cancilleres, en los corrillos de la reunión Cumbre de la Comunidad Andina de Naciones.
A la honda preocupación familiar, Bachelet debe sumarle su caída de 18 puntos en las encuestas en los últimos dos meses: de 62,1% en abril a 44,2% en junio, según cifras de la consultora Adimark.
Hoy se afirma en Santiago que la presidenta está acorralada por la derecha, sufriendo un embate que empezó con el mal diseño de aplicación del Trasantiago y que continuó con la crisis de la energía en el norte del país.
La escalada que ha sufrido la relación con el Perú en las últimas semanas y la extradición de Fujimori figuran también en su lista de temas de importancia subrayados con rojo.
El cable informativo dando cuenta de la quema de la ofrenda floral chilena en Tacna debe haberle aumentado las preocupaciones. ¿Qué esperaba realmente el embajador Cristian Barros? ¿Apaciguar los ánimos en vísperas del encuentro García-Bachelet o todo lo contrario?
La violencia debe ser rechazada. Pero también la provocación.
Lauer se pregunta en su columna si acaso no está más cerca el momento de terminar de una vez la estrategia de cuerdas separadas que mantiene la relación comercial y política con Chile.
El presidente García ha señalado con claridad que el Acuerdo Comercial con el vecino del sur continuará. Y que las diferencias fronterizas deberán seguir su curso diplomático.
A propósito de este tema, es probable que la Corte Internacional de la Haya no sea la etapa inmediata que utilicen los dos países para dirimir sus diferencias, en tanto no se ha llegado a una situación de “statu quo”.
Se escuchan en Lima voces que reclaman agotar antes hasta dos caminos: los “buenos oficios”, de un tercer país que se ofrece a superar el statu quo, o la “mediación”, también de un tercer país, pero aceptada por ambos.
El camino es, como se ve, largo y no exento de marchas y contramarchas.
La reunión de García-Bachelet será, entonces más protocolar que de fondo. Y así habría que tomarla para no exagerar en sus resultados.
Conociendo el protagonismo del presidente peruano, seguramente buscará en Tarija la foto con la Presidenta Bachelet. Le mostrará pesar por el accidente de su hija, la acompañará en su dolor y llamará a mantener la serenidad en el tema bilateral.
Habrá que ver si la cabeza de la presidenta estará como para aguantar tantas emociones juntas.
Relaciones Perú - Chile
Cumbre Andina de Naciones
Frontera Perú - Chile
11 junio, 2007
Turba que perturba
El Chino todavía no viene y ya causa alboroto. Se ha convertido en un factor perturbador no sólo para las fuerzas políticas peruanas, sino, también para las relaciones bilaterales. Sectores informados de Santiago saben que si lo extraditan incomodarán a Lima y si no lo hacen también. No hay cómo salir del embrollo. Por eso es que el tema Fujimori no sólo es un tema jurídico; es, esencialmente, un asunto político.
Los primeras puyas entre apristas y fujimoristas ya empezaron. Mulder y Raffo han cruzado sables atacando uno y defendiendo el otro la posición de Keiko de vaticinar la inestabilidad del gobierno si se concreta la extradición de su padre.
En realidad entramos a un proceso de realineación acelerada de las fuerzas políticas.
Conforme avance el proceso de extradición, el APRA sentirá la presión de los sectores democráticos y su relación con el fujimorismo se debilitará.
Los primeros escenarios donde se evidenciará el deterioro de este compromiso serán en la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, la composición de la Mesa Directiva del Congreso y las reformas constitucionales planteadas, la bicamerialidad y la anulación del voto preferencial.
Nunca como ahora los fujimoristas harán valer el peso de sus trece votos.
La capacidad de movilización callejera de las huestes fujimoristas –amparada en el 20% de respaldo al líder extraditable- es sólo una ilusión coyuntural de las encuestas.
En la medida que el juicio se ventile y la gente recuerde los horrores en materia de derechos humanos y la organización delincuencial de los latrocinios, el nivel de aprobación se reducirá.
Esa masa de fujimoristas alterados perturbando el orden público es, por lo tanto, un “trabajo de boquilla”, como los insultos que se dicen al oído dos peleadores callejeros antes del combate.
Más importante es el rol que asuman los sectores democráticos. Fujimori no va a venir al Perú sólo por la decisión del Poder Judicial chileno. Sino por el grado de presión social que puedan ejercer las organizaciones nacionales.
Para ello, es necesario articular un espacio que ensanche la mesa de las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Procesar a Fujimori es un derecho de la sociedad.
El dictamen fiscal chileno nos recuerda que no puede haber impunidad para quien traiciona la voluntad popular.
Las sociedades democráticas deben garantizar un juicio justo. Incluso para aquel que violó el principio democrático. Este principio es más fuerte que cualquier turba que perturbe.
Alberto Fujimori
Keiko Sofía Fujimori
Extradición + Derechos Humanos
Los primeras puyas entre apristas y fujimoristas ya empezaron. Mulder y Raffo han cruzado sables atacando uno y defendiendo el otro la posición de Keiko de vaticinar la inestabilidad del gobierno si se concreta la extradición de su padre.
En realidad entramos a un proceso de realineación acelerada de las fuerzas políticas.
Conforme avance el proceso de extradición, el APRA sentirá la presión de los sectores democráticos y su relación con el fujimorismo se debilitará.
Los primeros escenarios donde se evidenciará el deterioro de este compromiso serán en la elección de los magistrados del Tribunal Constitucional, la composición de la Mesa Directiva del Congreso y las reformas constitucionales planteadas, la bicamerialidad y la anulación del voto preferencial.
Nunca como ahora los fujimoristas harán valer el peso de sus trece votos.
La capacidad de movilización callejera de las huestes fujimoristas –amparada en el 20% de respaldo al líder extraditable- es sólo una ilusión coyuntural de las encuestas.
En la medida que el juicio se ventile y la gente recuerde los horrores en materia de derechos humanos y la organización delincuencial de los latrocinios, el nivel de aprobación se reducirá.
Esa masa de fujimoristas alterados perturbando el orden público es, por lo tanto, un “trabajo de boquilla”, como los insultos que se dicen al oído dos peleadores callejeros antes del combate.
Más importante es el rol que asuman los sectores democráticos. Fujimori no va a venir al Perú sólo por la decisión del Poder Judicial chileno. Sino por el grado de presión social que puedan ejercer las organizaciones nacionales.
Para ello, es necesario articular un espacio que ensanche la mesa de las organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Procesar a Fujimori es un derecho de la sociedad.
El dictamen fiscal chileno nos recuerda que no puede haber impunidad para quien traiciona la voluntad popular.
Las sociedades democráticas deben garantizar un juicio justo. Incluso para aquel que violó el principio democrático. Este principio es más fuerte que cualquier turba que perturbe.
Alberto Fujimori
Keiko Sofía Fujimori
Extradición + Derechos Humanos
09 junio, 2007
La fuerza de la razón
Apelar a la razón en una controversia no es señal de debilidad. La razón jurídica, se entiende; la razón histórica. Es una muestra de civilización. Es una demostración de la posibilidad de alcanzar acuerdos en la mesa de negociaciones, antes que en el campo de batalla.
Pero es claro que en una negociación, las partes se sientan a conversar, apoyados no sólo en este tipo de argumentos, sino, también en la fuerza. En la fuerza de sus armas.
El poder militar es un buen referente en la mesa de negociaciones. El efecto disuasivo de las armas, a veces, es suficiente para sostener y defender un punto. Ya lo decía Sun Tzu, el mejor combate es aquel que se gana sin librar batalla.
Por eso es conveniente analizar el momento de sentarse en la mesa. Si no tengo el respaldo suficiente, es mejor esperar. Las circunstancias, sin embargo, podrían acelerarse.
Es un hecho innegable que el conflicto, impasse, diferencia, controversia –o como quiera llamársele-, entre Chile y Perú, ha llegado a una situación tal, que conviene repasar, una a una, todas las alternativas posibles.
Serenidad y calma, sí, como reclama el Presidente García. Pero realismo y pragmatismo también para no dejar de ver todas las aristas.
Un primer aspecto es el geopolítico, es decir, la política aplicada al terreno. Detrás de cualquier asunto de fronteras hay siempre un componente de este tipo –Pinochet dixit-: El Estado, como el hombre, requiere para su crecimiento, “abarcar mayores espacios”.
Desde este punto de vista, no es casual entonces la “confusión” chilena de pretender extender un reclamo territorial a la controversia marítima que sostiene con el Perú.
La frontera terrestre entre ambos países se fijó en el Tratado de 1929. Chile pretende ahora desconocer esa línea fronteriza y “ganar” el famoso triángulo de 37 mil metros cuadrados.
La Comisión Demarcadora de 1930 lo que hizo fue colocar el Hito 1 no en la orilla del mar –donde corresponde el lugar exacto de la delimitación fronteriza-, sino a poco más de 200 metros de ella, en territorio peruano, para evitar que la marea destruya el bendito mojón. El hito que marca la frontera es el Hito Concordia, ubicado, según el Tratado, a orillas del mar. Punto.
Ahora resulta que los peruanos nos enteramos que, según Santiago, ya no sólo tenemos un problema de demarcación de la frontera marítima, sino también terrestre. Esto es inaudito. Sólo comprensible dentro de una lógica expansionista.
Fiel a su estilo, el Presidente García ha dicho que en estos tiempos "las cosas (con Chile) no se arreglan a bombazos" y que “ninguno de los dos somos grandes potencias como para arreglar las cosas como las arreglan ellas”.
Es cierto. Nadie quiere bombazos. Pero el hecho que nadie quiera no significa que dejamos de tener en cuenta esta posibilidad. Nunca como ahora hemos tenido tal escalada de controversias y tantos intereses puestos en bandeja.
Bienvenida la razón. Pero sin descuidar la fuerza que es, a final de cuentas, la fuerza de la razón.
Perú Chile límites
Frontera Perú Chile
Límites terrestre, marítimo
Pero es claro que en una negociación, las partes se sientan a conversar, apoyados no sólo en este tipo de argumentos, sino, también en la fuerza. En la fuerza de sus armas.
El poder militar es un buen referente en la mesa de negociaciones. El efecto disuasivo de las armas, a veces, es suficiente para sostener y defender un punto. Ya lo decía Sun Tzu, el mejor combate es aquel que se gana sin librar batalla.
Por eso es conveniente analizar el momento de sentarse en la mesa. Si no tengo el respaldo suficiente, es mejor esperar. Las circunstancias, sin embargo, podrían acelerarse.
Es un hecho innegable que el conflicto, impasse, diferencia, controversia –o como quiera llamársele-, entre Chile y Perú, ha llegado a una situación tal, que conviene repasar, una a una, todas las alternativas posibles.
Serenidad y calma, sí, como reclama el Presidente García. Pero realismo y pragmatismo también para no dejar de ver todas las aristas.
Un primer aspecto es el geopolítico, es decir, la política aplicada al terreno. Detrás de cualquier asunto de fronteras hay siempre un componente de este tipo –Pinochet dixit-: El Estado, como el hombre, requiere para su crecimiento, “abarcar mayores espacios”.
Desde este punto de vista, no es casual entonces la “confusión” chilena de pretender extender un reclamo territorial a la controversia marítima que sostiene con el Perú.
La frontera terrestre entre ambos países se fijó en el Tratado de 1929. Chile pretende ahora desconocer esa línea fronteriza y “ganar” el famoso triángulo de 37 mil metros cuadrados.
La Comisión Demarcadora de 1930 lo que hizo fue colocar el Hito 1 no en la orilla del mar –donde corresponde el lugar exacto de la delimitación fronteriza-, sino a poco más de 200 metros de ella, en territorio peruano, para evitar que la marea destruya el bendito mojón. El hito que marca la frontera es el Hito Concordia, ubicado, según el Tratado, a orillas del mar. Punto.
Ahora resulta que los peruanos nos enteramos que, según Santiago, ya no sólo tenemos un problema de demarcación de la frontera marítima, sino también terrestre. Esto es inaudito. Sólo comprensible dentro de una lógica expansionista.
Fiel a su estilo, el Presidente García ha dicho que en estos tiempos "las cosas (con Chile) no se arreglan a bombazos" y que “ninguno de los dos somos grandes potencias como para arreglar las cosas como las arreglan ellas”.
Es cierto. Nadie quiere bombazos. Pero el hecho que nadie quiera no significa que dejamos de tener en cuenta esta posibilidad. Nunca como ahora hemos tenido tal escalada de controversias y tantos intereses puestos en bandeja.
Bienvenida la razón. Pero sin descuidar la fuerza que es, a final de cuentas, la fuerza de la razón.
Perú Chile límites
Frontera Perú Chile
Límites terrestre, marítimo
07 junio, 2007
La razón y la fuerza
Las posiciones de Perú y Chile han llegado a un punto neutro. Cada quien tiene su propia interpretación de la línea de frontera. Y así lo han hecho saber a la comunidad internacional. Ninguno de los dos países cede posiciones. Estamos ante lo que técnicamente se denomina un conflicto, es decir, dos situaciones o puntos de vista excluyentes; que no pueden darse simultáneamente.
El canciller peruano ha señalado que “ya es difícil alcanzar acuerdo con Chile a través del diálogo”. Estas palabras no deben interpretarse como negativa al diálogo, sino, más bien, como inutilidad del diálogo para llegar a un acuerdo.
El Perú oficializará ante Naciones Unidas su mapa cartográfico marítimo. Chile protestará, tal como lo hizo nuestro país cuando el vecino del sur presentó el suyo.
Las conversaciones podrán continuar, pero muy probablemente será un tercero - La Corte Internacional de la Haya- el que tenga la última palabra.
El conflicto entonces, es la controversia respecto al trazo de la frontera. Tenemos un problema limítrofe marítimo con Chile que no puede ser resuelto por las partes, aún cuando mantenemos abiertos los canales diplomáticos.
Al llevar el caso a un tribunal internacional, el Perú apela a la razón.
Busca resolver la diferencia "por la vía pacífica" como corresponde a "dos países maduros y civilizados", según reafirmó el canciller peruano, en respuesta a su homólogo sureño quien señaló que Chile responderá en su momento con “firmeza y claridad”.
Sin embargo, hoy existen círculos en el Perú que creen que este conflicto podría escalar de nivel hasta conducirnos a una situación insostenible en el ámbito pacífico y pasar de la razón a la fuerza.
Es una especulación basada en antecedentes históricos, en traumas heredados de la guerra, pero también en cuestiones objetivas actuales como el nivel de desarrollo económico alcanzado por Chile que lo ha llevado a un sostenido proceso de modernización de sus fuerzas armadas.
Esta visión analiza con preocupación los cerca de 5 mil millones de dólares invertidos por alrededor de 250 empresas chilenas en el Perú en sectores diversos como servicios financieros, energía, puertos. En tanto que las inversiones peruanas en el país del sur apenas si llegan a 30 millones de dólares.
Lo cierto es que las asimetrías entre nuestros países son no sólo económicas, sino también militares. Aún cuando hay quienes afirman que las relaciones comerciales ayudan a generar confianza entre los países al ser vistos como socios, lo cierto es que la geopolítica indica que los Estados fronterizos son organismos vivos que siempre tendrán objetivos distintos.
La teoría del conflicto sirve también para entender que no hay conflicto puro o pura cooperación; hay situaciones de cooperación y de conflicto. Y son éstas últimas las que finalmente abren espacio a la negociación.
Acudir a La Haya es seguir este camino; es persistir en la negociación a través de un árbitro. Es, en la práctica, apelar a un lado de la ecuación: la razón y no la fuerza.
Perú Chile conficto
Delimitación marítima
Fronteras, límites
El canciller peruano ha señalado que “ya es difícil alcanzar acuerdo con Chile a través del diálogo”. Estas palabras no deben interpretarse como negativa al diálogo, sino, más bien, como inutilidad del diálogo para llegar a un acuerdo.
El Perú oficializará ante Naciones Unidas su mapa cartográfico marítimo. Chile protestará, tal como lo hizo nuestro país cuando el vecino del sur presentó el suyo.
Las conversaciones podrán continuar, pero muy probablemente será un tercero - La Corte Internacional de la Haya- el que tenga la última palabra.
El conflicto entonces, es la controversia respecto al trazo de la frontera. Tenemos un problema limítrofe marítimo con Chile que no puede ser resuelto por las partes, aún cuando mantenemos abiertos los canales diplomáticos.
Al llevar el caso a un tribunal internacional, el Perú apela a la razón.
Busca resolver la diferencia "por la vía pacífica" como corresponde a "dos países maduros y civilizados", según reafirmó el canciller peruano, en respuesta a su homólogo sureño quien señaló que Chile responderá en su momento con “firmeza y claridad”.
Sin embargo, hoy existen círculos en el Perú que creen que este conflicto podría escalar de nivel hasta conducirnos a una situación insostenible en el ámbito pacífico y pasar de la razón a la fuerza.
Es una especulación basada en antecedentes históricos, en traumas heredados de la guerra, pero también en cuestiones objetivas actuales como el nivel de desarrollo económico alcanzado por Chile que lo ha llevado a un sostenido proceso de modernización de sus fuerzas armadas.
Esta visión analiza con preocupación los cerca de 5 mil millones de dólares invertidos por alrededor de 250 empresas chilenas en el Perú en sectores diversos como servicios financieros, energía, puertos. En tanto que las inversiones peruanas en el país del sur apenas si llegan a 30 millones de dólares.
Lo cierto es que las asimetrías entre nuestros países son no sólo económicas, sino también militares. Aún cuando hay quienes afirman que las relaciones comerciales ayudan a generar confianza entre los países al ser vistos como socios, lo cierto es que la geopolítica indica que los Estados fronterizos son organismos vivos que siempre tendrán objetivos distintos.
La teoría del conflicto sirve también para entender que no hay conflicto puro o pura cooperación; hay situaciones de cooperación y de conflicto. Y son éstas últimas las que finalmente abren espacio a la negociación.
Acudir a La Haya es seguir este camino; es persistir en la negociación a través de un árbitro. Es, en la práctica, apelar a un lado de la ecuación: la razón y no la fuerza.
Perú Chile conficto
Delimitación marítima
Fronteras, límites
04 junio, 2007
Zancadillas post Cabanillas
La Pregunta de hoy de RPP -¿Cree que la presidenta del Congreso ha fracasado en su objetivo de alcanzar una nueva imagen del legislativo?- da una idea del nivel de deterioro al que parecen haber llegado las relaciones dentro del partido Aprista. A las 5:17 horas de hoy, de un total de 527 respuestas, el 77% respondía que sí, mientras un 22 señalaba lo contrario. Alan García puede respirar tranquilo. Meche se va con una alta popularidad (60% según CPI), pero ha fallado en darle un nuevo rostro al Congreso.
El fenómeno astronómico de eclipse solar no se acepta en política; y menos en un régimen presidencial-hedonista como el que tenemos.
Del Castillo ha tenido que adelantarse a todos y decir -a quien quiera escucharlo- que no está dispuesto a regresar al Congreso y ser el sucesor de Meche.
“No me gustaría ser el que siembre y después no ser el que coseche”, ha dicho el Premier. Error. En un régimen cacique-caudillista como el que padecemos, los ministros sólo siembran; el único que cosecha es el Presidente.
Los rumores indican que García habría propuesto a Luis Negreiros como el sucesor de Cabanillas, pero eso huele más bien a un lanzamiento prematuro para quemarlo.
Mulder sabe que no tiene las condiciones mínimas de espíritu concertador que se necesitan para aspirar al cargo. Lo mismo sucede con Velásquez Quesquén.
Amarradas las cartas de Lucho Alva y Del Castillo al Ejecutivo, quizás la única posibilidad seria que tiene el partido de gobierno de aspirar a mantener el control del Congreso sea la de promover la candidatura de Luis Gonzales Posada.
El avance logrado por Allan Wagner en la reforma del sector Defensa asegura, además, que Gonzales Posada se mantenga quieto en los fueros del Congreso y espere otro tiempo para ceñirse el fajín y el bastón de mando militar.
Por el lado de la oposición, está claro que el nacionalismo aspira a mantener control de las comisiones que preside antes que disputar la presidencia del Congreso. Lo mismo pasa con sus díscolos socios, los upepistas.
La idea de los fujimoristas de lanzar la candidatura de Keiko no prendió. Y en Alianza Parlamentaria la pugna entre Andrade y Lescano por encabezar la representación de la bancada a la Mesa Directiva cobra fuerza. Hoy en RPP ventilaron esta posibilidad.
En Unidad Nacional ya sabemos que Javier Bedoya debe pasar primero por el aro de las disculpas públicas al APRA por haberlos responsabilizado de los destapes a congresistas de su agrupación. Si lo hace, se debilita ante la propia oposición. Si no lo hace, no tiene opción. Parece un callejón sin salida.
El auto-expectorado Renovación seguirá su conducto natural de ser un apéndice del APRA o del fujimorismo. O de ambos.
En resumen, y parafraseando la terminología parlamentaria, podemos afirmar que tras la renuncia de Cabanillas, en el Congreso, las zancadillas están… a la Orden del Día.
Congreso de la República
Mercedes Cabanillas + Congreso
Elecciones Presidencia del Congreso
El fenómeno astronómico de eclipse solar no se acepta en política; y menos en un régimen presidencial-hedonista como el que tenemos.
Del Castillo ha tenido que adelantarse a todos y decir -a quien quiera escucharlo- que no está dispuesto a regresar al Congreso y ser el sucesor de Meche.
“No me gustaría ser el que siembre y después no ser el que coseche”, ha dicho el Premier. Error. En un régimen cacique-caudillista como el que padecemos, los ministros sólo siembran; el único que cosecha es el Presidente.
Los rumores indican que García habría propuesto a Luis Negreiros como el sucesor de Cabanillas, pero eso huele más bien a un lanzamiento prematuro para quemarlo.
Mulder sabe que no tiene las condiciones mínimas de espíritu concertador que se necesitan para aspirar al cargo. Lo mismo sucede con Velásquez Quesquén.
Amarradas las cartas de Lucho Alva y Del Castillo al Ejecutivo, quizás la única posibilidad seria que tiene el partido de gobierno de aspirar a mantener el control del Congreso sea la de promover la candidatura de Luis Gonzales Posada.
El avance logrado por Allan Wagner en la reforma del sector Defensa asegura, además, que Gonzales Posada se mantenga quieto en los fueros del Congreso y espere otro tiempo para ceñirse el fajín y el bastón de mando militar.
Por el lado de la oposición, está claro que el nacionalismo aspira a mantener control de las comisiones que preside antes que disputar la presidencia del Congreso. Lo mismo pasa con sus díscolos socios, los upepistas.
La idea de los fujimoristas de lanzar la candidatura de Keiko no prendió. Y en Alianza Parlamentaria la pugna entre Andrade y Lescano por encabezar la representación de la bancada a la Mesa Directiva cobra fuerza. Hoy en RPP ventilaron esta posibilidad.
En Unidad Nacional ya sabemos que Javier Bedoya debe pasar primero por el aro de las disculpas públicas al APRA por haberlos responsabilizado de los destapes a congresistas de su agrupación. Si lo hace, se debilita ante la propia oposición. Si no lo hace, no tiene opción. Parece un callejón sin salida.
El auto-expectorado Renovación seguirá su conducto natural de ser un apéndice del APRA o del fujimorismo. O de ambos.
En resumen, y parafraseando la terminología parlamentaria, podemos afirmar que tras la renuncia de Cabanillas, en el Congreso, las zancadillas están… a la Orden del Día.
Congreso de la República
Mercedes Cabanillas + Congreso
Elecciones Presidencia del Congreso
01 junio, 2007
La movida de Meche
Mercedes Cabanillas ha comunicado a su bancada que no se presentará a la reelección de la Presidencia del Congreso. El secretario general de su partido, Mauricio Mulder, oficializó el anuncio. Meche prefiere que la recuerden con un nivel alto de aprobación personal y quedar expedita para las ligas mayores en lugar de cargar con el desprestigio que acumulará el Congreso cuando insista en aprobar la bicameralidad. Es una vieja táctica, la de retroceder hoy para volver a saltar mañana.
La movida de Meche es sólo la más visible de todas las pequeñas corrientes y meandros que vienen dibujándose en el partido de gobierno. Luis Alva Castro está que no cabe en su pellejo luego de la exitosa participación de sus “Robocops” en el desalojo de Santa Anita. Tras pasearlos por canales y periódicos, enfrentó de lleno al toro mañoso de Ancash y le arrancó a García la promesa de entregar el proyecto Chinecas al gobierno regional. A cambio, César Alvarez se comprometió a girar 23 millones de soles de su abultada chequera para apoyar la seguridad ciudadana en Ancash.
Del Castillo, más apagado que nunca, descolocado ante el envión de Lucho Alva, ha centrado sus baterías en bajarse a quién en verdad disputará con él la sucesión de García el 2011: Alex Kouri. Para nadie es un secreto en el APRA que Kouri es el delfín de Alan. Una perla: al día siguiente que el Congreso citó al presidente regional del Callao para declarar sobre supuestas irregularidades en la “Vía Expresa” del Aeropuerto, García fuel al Callao y se sentó entre Giampietri y Kouri para recibir su primera bolsa de “Chalacarroz”. Toda una mazamorra.
Meche puede decir ahora que la reelección no va con ella (escucha Alan). Pero su inesperado regreso al llano reabre apetitos en todos los partidos para ocupar su silla. Una de las primeras en no disimular sus ganas de ocupar su lugar es Keiko Fujimori. Ella aduce como razón de peso ser la parlamentaria más votada. Lo cierto es que ya Anel Townsend demostró en el Congreso anterior que no basta tener esta condición para aspirar a dirigir el primer poder del Estado.
Unidad Nacional, sin duda, es la más golpeada. Tras los escándalos descubiertos a varios de sus integrantes ha quedado sumamente debilitada, al punto que la candidatura de Javier Bedoya -hasta hace unas semanas sólida y convincente- se diluyó tras la sinuosa votación apoyando facultades extraordinarias al Ejecutivo y se desdibujó completamente cuando Lourdes Flores responsabilizó al partido de gobierno de ser el responsable de las denuncias contra sus correligionarios. Y para colmo su bancada perdió a la mayoría de integrantes de Renovación.
Una mesa multipartidaria, encabezada por un representante de la oposición requeriría de intensas negociaciones y también, claro está, de un cierto desprendimiento que el APRA no tiene. En Alianza Parlamentaria, el único integrante que ha señalado con claridad sus intenciones de postular a la cabeza del Parlamento es el congresista de AP, Johnny Lescano. Sus buenas intensiones, sin embargo, quedan en la estrecha mesa de su bancada. Una carta más potable, creemos, sería Alberto Andrade. Pero, para eso, primero hay que querer. Y el ex alcalde de Lima no parece, por el momento, dispuesto a ello. S.E.U.O.
Congreso + Mercedes Cabanillas
Elección de Mesa Directiva
Congreso Perú + Elecciones
--------------------------------------------------------------------------------
La movida de Meche es sólo la más visible de todas las pequeñas corrientes y meandros que vienen dibujándose en el partido de gobierno. Luis Alva Castro está que no cabe en su pellejo luego de la exitosa participación de sus “Robocops” en el desalojo de Santa Anita. Tras pasearlos por canales y periódicos, enfrentó de lleno al toro mañoso de Ancash y le arrancó a García la promesa de entregar el proyecto Chinecas al gobierno regional. A cambio, César Alvarez se comprometió a girar 23 millones de soles de su abultada chequera para apoyar la seguridad ciudadana en Ancash.
Del Castillo, más apagado que nunca, descolocado ante el envión de Lucho Alva, ha centrado sus baterías en bajarse a quién en verdad disputará con él la sucesión de García el 2011: Alex Kouri. Para nadie es un secreto en el APRA que Kouri es el delfín de Alan. Una perla: al día siguiente que el Congreso citó al presidente regional del Callao para declarar sobre supuestas irregularidades en la “Vía Expresa” del Aeropuerto, García fuel al Callao y se sentó entre Giampietri y Kouri para recibir su primera bolsa de “Chalacarroz”. Toda una mazamorra.
Meche puede decir ahora que la reelección no va con ella (escucha Alan). Pero su inesperado regreso al llano reabre apetitos en todos los partidos para ocupar su silla. Una de las primeras en no disimular sus ganas de ocupar su lugar es Keiko Fujimori. Ella aduce como razón de peso ser la parlamentaria más votada. Lo cierto es que ya Anel Townsend demostró en el Congreso anterior que no basta tener esta condición para aspirar a dirigir el primer poder del Estado.
Unidad Nacional, sin duda, es la más golpeada. Tras los escándalos descubiertos a varios de sus integrantes ha quedado sumamente debilitada, al punto que la candidatura de Javier Bedoya -hasta hace unas semanas sólida y convincente- se diluyó tras la sinuosa votación apoyando facultades extraordinarias al Ejecutivo y se desdibujó completamente cuando Lourdes Flores responsabilizó al partido de gobierno de ser el responsable de las denuncias contra sus correligionarios. Y para colmo su bancada perdió a la mayoría de integrantes de Renovación.
Una mesa multipartidaria, encabezada por un representante de la oposición requeriría de intensas negociaciones y también, claro está, de un cierto desprendimiento que el APRA no tiene. En Alianza Parlamentaria, el único integrante que ha señalado con claridad sus intenciones de postular a la cabeza del Parlamento es el congresista de AP, Johnny Lescano. Sus buenas intensiones, sin embargo, quedan en la estrecha mesa de su bancada. Una carta más potable, creemos, sería Alberto Andrade. Pero, para eso, primero hay que querer. Y el ex alcalde de Lima no parece, por el momento, dispuesto a ello. S.E.U.O.
Congreso + Mercedes Cabanillas
Elección de Mesa Directiva
Congreso Perú + Elecciones
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