El Congreso ecuatoriano deberá resolver el pedido de la Corte Suprema de levantar la inmunidad del presidente Rafael Correa para llevarlo a juicio por injuria. Es difícil que la solicitud proceda debido a la mayoría oficialista que controla el Legislativo. La turbulencia política que se avecina, sin embargo, no es el principal problema del Ecuador, aún cuando presidentes anteriores como Bucarán, Gutiérrez y Alarcón hayan enfrentado procesos diversos en el Poder Judicial que pasaron primero por decisiones políticas en el Parlamento. El problema de fondo del Ecuador es el estancamiento y desmoronamiento económico, algo que podría repercutir seriamente en la estabilidad que por ahora goza el presidente Correa.
En el V Foro de Empresarios del Ecuador – FEDE 2007-, realizado recientemente en Guayaquil, el economista Walter Spurrier trazó un cuadro desalentador del futuro económico de su país. Con la frialdad de un hombre acostumbrado a mirar cuadros estadísticos, Spurrier señaló que en los dos últimos trimestres Ecuador no ha crecido, y que en los últimos cinco trimestres apenas lo ha hecho en 0,08%. La proyección oficial para el 2007 señala un crecimiento económico del orden del 4,1%, pero sumando los últimos doce meses la cifra real bordea el 2,7%, lo que ubicaría a Ecuador con la tasa de crecimiento más baja de América del Sur.
El impacto será un crecimiento del desempleo en la población y una baja en las expectativas empresariales para arriesgar nuevas inversiones. Por si fuera poco el largo compás de espera en que se encuentra la renegociación de los contratos petroleros hace que el resto de inversiones privadas, se retariga. Según ha declarado el ministro de Economía, Fausto Ortiz, en lo que va del año “Ecuador ha perdido alrededor de 300 millones de dólares por la reducción de su producción petrolera”.
“Si a ello le sumamos el proceso electoral que ocupará todo este año y el próximo tendremos un escenario donde los empresarios andarán con cautela”, explica el economista. Y tiene razón. A la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, en setiembre próximo, le seguirá un referéndum para consagrar la nueva Carta Magna que reemplazará a la de 1998, y luego, si se sigue el modelo chavista, se debe instaurar el nuevo gobierno bolivariano del Ecuador con Correa reelecto, por supuesto. El problema es que el proceso se entrampe como ocurre actualmente en la Bolivia de Evo Morales, país que arrastra una rémora constituyente y que está seriamente amenazado por movimientos escisionistas.
Frente a este panorama de casi parálisis económica en Ecuador se abre una oportunidad inmejorable para que el Perú pueda atraer las inversiones de ese país, en especial, ahora que el presidente Correa ha endurecido su postura frente a Estados Unidos y ha dicho que no se pondrá de rodillas ante el imperio para rogar la ampliación del APTDEA. El Perú puede ser la alternativa para que los productos ecuatorianos lleguen al mercado norteamericano; si es asociado con empresas peruanas, mejor. Por lo que debemos observar con atención el desarrollo de los acontecimientos políticos y económicos de nuestro vecino del norte. Después de todo, la llegada de Correa no es tan mala.
Asamblea Nacional + Ecuador
Presidente Rafael Correa
Política + Economía + Ecuador
26 agosto, 2007
23 agosto, 2007
¿Aló, Presidente?
¿Estuvo incomunicado el presidente de la República el miércoles 15 de agosto a las 6 y 41 de la tarde, hora del terremoto?, ¿pudo comunicarse con la base aérea de Pisco para conocer la verdadera dimensión del daño?, ¿si fue así por qué no dispuso la movilización inmediata de esta base para socorrer a las víctimas? A juzgar por la desinformación que evidenció en su mensaje a la Nación, García no tuvo datos precisos de la magnitud de la tragedia y, lo que es peor, estuvo desconectado como todos los mortales.
De otra manera no se entiende por qué dio gracias a Dios por no haber tenido tantas víctimas cuando a esa hora ya se sabía que Pisco estaba destruido al 80%. El premier Del Castillo ha dicho en estos días que en ese momento nadie conocía el verdadero impacto de los daños, pero la verdad es que sólo Palacio no lo sabía.
Según la propia Secretaría de Prensa, el presidente de la República, se reunió esa noche con los ministros de Transportes, Verónica Zavala; Salud, Carlos Vallejos; Interior, Luis Alva Castro; Energía y Minas, Juan Valdivia; Educación, Luis Chang; Justicia, María Zavala; y de la Producción, Rafael Rey; “con el fin de evaluar las consecuencias del fuerte sismo registrado hoy”.
Una fotografía oficial difundida por la Secretaría de Prensa grabó ese momento:
Palacio de Gobierno, miércoles 15 de agosto de 2007, 19:00 Hrs
El presidente está en su despacho privado rodeado de los ministros Garrido Lecca, Valdivia, Vallejos (estos dos últimos tratando de llamar infructuosamente por teléfono) y Chang. Más atrás, Alva Castro y Nava. El petit comité presidencial. ¿Por qué no llamó al jefe del Comando Conjunto o al jefe de Defensa Civil? ¿Está su edecán –fuera del despacho- usando el teléfono satelital del Presidente? ¿Usó García el teléfono satelital para comunicarse con las zonas afectadas? En su escritorio, cerca a su puño izquierdo, el presidente tiene un teléfono celular volteado, inservible. ¿Funcionó algún teléfono presidencial?
A juzgar por la experiencia en el terremoto del setenta en el Callejón de Huaylas, García se equivocó al no activar el sistema de socorro en casos de desastres naturales que tiene como primera falange a las Fuerzas Armadas. El arquitecto César Díaz -entonces asesor del ministro de Vivienda- recuerda el convoy militar con profesionales de múltiples disciplinas que el gobierno movilizó esa misma noche para llevar ayuda a los damnificados del terremoto del 31 de mayo de 1970. Los soldados llevaron carpas y panes y fueron dejando hombres y víveres en los pueblos que encontraron en la ruta a Yungay, el pueblo más afectado.
El presidente García, en cambio, llamó a sus ministros y decidió –sin informarse debidamente- dar un mensaje a la Nación que puso el acento en el colapso telefónico y no en el envío de auxilio a los damnificados. Quizás lo traicionó su propia frustración de no poder establecer comunicación con Pisco para comprender con precisión qué estaba pasando.
Al día siguiente, cuando llegó a la zona, recién lo supo. No era tarde aún, pero nuevamente lo ganó su inspiración, esa manera de actuar que tiene de tomar decisiones sin consultar a nadie. En lugar de seguir el manual de procedimientos inventó una cartilla nueva. El primer día recojo de cadáveres, el segundo día, remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes, el tercer día organización del trabajo, pero entonces, ya era tarde. Estalló el caos y al presidente le sobrevino, de súbito, un mal humor incontrolable que repercutió fuera de nuestras fronteras. En medio del desastre, García reveló su verdadera careta: impulsivo, personalista, indolente. Y de paso, su incomunicación evidente, en términos de seguridad nacional, es una mala señal para vecinos quisquillosos.
Terremoto + Perú
Alan García Pérez
Telecomuniciones
De otra manera no se entiende por qué dio gracias a Dios por no haber tenido tantas víctimas cuando a esa hora ya se sabía que Pisco estaba destruido al 80%. El premier Del Castillo ha dicho en estos días que en ese momento nadie conocía el verdadero impacto de los daños, pero la verdad es que sólo Palacio no lo sabía.
Según la propia Secretaría de Prensa, el presidente de la República, se reunió esa noche con los ministros de Transportes, Verónica Zavala; Salud, Carlos Vallejos; Interior, Luis Alva Castro; Energía y Minas, Juan Valdivia; Educación, Luis Chang; Justicia, María Zavala; y de la Producción, Rafael Rey; “con el fin de evaluar las consecuencias del fuerte sismo registrado hoy”.
Una fotografía oficial difundida por la Secretaría de Prensa grabó ese momento:
Palacio de Gobierno, miércoles 15 de agosto de 2007, 19:00 HrsEl presidente está en su despacho privado rodeado de los ministros Garrido Lecca, Valdivia, Vallejos (estos dos últimos tratando de llamar infructuosamente por teléfono) y Chang. Más atrás, Alva Castro y Nava. El petit comité presidencial. ¿Por qué no llamó al jefe del Comando Conjunto o al jefe de Defensa Civil? ¿Está su edecán –fuera del despacho- usando el teléfono satelital del Presidente? ¿Usó García el teléfono satelital para comunicarse con las zonas afectadas? En su escritorio, cerca a su puño izquierdo, el presidente tiene un teléfono celular volteado, inservible. ¿Funcionó algún teléfono presidencial?
A juzgar por la experiencia en el terremoto del setenta en el Callejón de Huaylas, García se equivocó al no activar el sistema de socorro en casos de desastres naturales que tiene como primera falange a las Fuerzas Armadas. El arquitecto César Díaz -entonces asesor del ministro de Vivienda- recuerda el convoy militar con profesionales de múltiples disciplinas que el gobierno movilizó esa misma noche para llevar ayuda a los damnificados del terremoto del 31 de mayo de 1970. Los soldados llevaron carpas y panes y fueron dejando hombres y víveres en los pueblos que encontraron en la ruta a Yungay, el pueblo más afectado.
El presidente García, en cambio, llamó a sus ministros y decidió –sin informarse debidamente- dar un mensaje a la Nación que puso el acento en el colapso telefónico y no en el envío de auxilio a los damnificados. Quizás lo traicionó su propia frustración de no poder establecer comunicación con Pisco para comprender con precisión qué estaba pasando.
Al día siguiente, cuando llegó a la zona, recién lo supo. No era tarde aún, pero nuevamente lo ganó su inspiración, esa manera de actuar que tiene de tomar decisiones sin consultar a nadie. En lugar de seguir el manual de procedimientos inventó una cartilla nueva. El primer día recojo de cadáveres, el segundo día, remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes, el tercer día organización del trabajo, pero entonces, ya era tarde. Estalló el caos y al presidente le sobrevino, de súbito, un mal humor incontrolable que repercutió fuera de nuestras fronteras. En medio del desastre, García reveló su verdadera careta: impulsivo, personalista, indolente. Y de paso, su incomunicación evidente, en términos de seguridad nacional, es una mala señal para vecinos quisquillosos.
Terremoto + Perú
Alan García Pérez
Telecomuniciones
20 agosto, 2007
AGP: Telúrico protagonismo
La visita del Presidente Alvaro Uribe sirvió para desnudar el principal error de manejo del terremoto del sur: el afán protagónico del presidente Alan García. Sin medir las consecuencias de su temeraria acción, el presidente peruano cruzó las cintas de peligro colocadas por los bomberos en la Iglesia San Clemente de Pisco e invitó a su homólogo a caminar por entre los escombros.
Según reporta hoy El Comercio, uno de los bomberos resumió bien la escena: “ahora ya sabemos de quien viene el desorden”. El afán del presidente de la República por colocarse en el centro del desastre para las cámaras de televisión ha sido el factor que ha distorsionado el accionar del Sistema de Defensa Civil, organismo creado precisamente para actuar en situaciones como las presentadas.
Ello, sumado al error de lectura inicial de la magnitud del daño ocasionado por el sismo, generó que en 48 horas estallara, por todos lados, la ineficiencia para montar una cadena logística que lleve ayuda inmediata y ordenada a los damnificados. El toque de queda impuesto para frenar la ola de pillaje y vandalismo generado ha sido sólo el resultado de la pésima actuación que ha tenido el Ejecutivo en la tarea de atender el desastre.
El presidente García desconocía el real impacto del terremoto y salió a dar un mensaje que en lugar de activar de inmediato el sistema de Defensa Civil con responsabilidades y tareas para alcaldes, presidentes regionales, Fuerzas Armadas y Sociedad Civil, buscaba disminuir –con palabras, con discurso- lo que la naturaleza ya había causado. Recién al día siguiente, cuando llegó a Pisco comprobó la dimensión de la tragedia. Entonces, cometió su segundo error: asumió personalmente el control y rodeado de una nube de ministros, se movió al ritmo de las cámaras, otra vez.
En lenguaje militar, se puede afirmar que el general fue a la guerra sin conocer al enemigo ni el terreno de combate y, lo que es peor, ya en el campo de batalla, reparó que carecía de logística y avituallamiento. El resultado: un desastre que ahora se busca remediar no asumiendo responsabilidades o respondiendo de manera grotesca como lo ocurrido al equipo de bomberos de la ONG española K-9 De Creixell que decidió abandonar el país después de denunciar falta de seguridad en la zona.
Ante esta situación, según la agencia EFE, el presidente García dijo: «El que tenga miedo, que se marche». La respuesta del bombero español a ABC fue elocuente: «el caos reinante es uno de los peores que he visto y he estado en nueve terremotos. Nosotros venimos a ayudar y nos hemos pagado el billete de nuestro bolsillo».
Algo similar pasó luego con otro equipo de médicos españoles que hasta ahora está dando vueltas por la zona de desastre pero que no puede actuar porque sus equipos y ropas no les llegan. Frente a este caso, la respuesta del presidente García ha sido de antología: “Cuando uno viene a ayudar no se queja mucho. Estimo que la embajada española tiene recursos para trasladar los equipos hasta Pisco”.
Tiempos de unión, tiempos de solidaridad, sí. Pero, frente al desastre, lo menos que se puede esperar de nuestras autoridades es más eficiencia y menos protagonismo. Déjese de pasear por los escombros buscando las cámaras, señor presidente. El verdadero general es el que dirige, el que administra los medios de la guerra, no el que se desvive por estar en la trinchera.
Terremoto Perú
Alan García Sismo
Sismo Ayuda Perú
Según reporta hoy El Comercio, uno de los bomberos resumió bien la escena: “ahora ya sabemos de quien viene el desorden”. El afán del presidente de la República por colocarse en el centro del desastre para las cámaras de televisión ha sido el factor que ha distorsionado el accionar del Sistema de Defensa Civil, organismo creado precisamente para actuar en situaciones como las presentadas.
Ello, sumado al error de lectura inicial de la magnitud del daño ocasionado por el sismo, generó que en 48 horas estallara, por todos lados, la ineficiencia para montar una cadena logística que lleve ayuda inmediata y ordenada a los damnificados. El toque de queda impuesto para frenar la ola de pillaje y vandalismo generado ha sido sólo el resultado de la pésima actuación que ha tenido el Ejecutivo en la tarea de atender el desastre.
El presidente García desconocía el real impacto del terremoto y salió a dar un mensaje que en lugar de activar de inmediato el sistema de Defensa Civil con responsabilidades y tareas para alcaldes, presidentes regionales, Fuerzas Armadas y Sociedad Civil, buscaba disminuir –con palabras, con discurso- lo que la naturaleza ya había causado. Recién al día siguiente, cuando llegó a Pisco comprobó la dimensión de la tragedia. Entonces, cometió su segundo error: asumió personalmente el control y rodeado de una nube de ministros, se movió al ritmo de las cámaras, otra vez.
En lenguaje militar, se puede afirmar que el general fue a la guerra sin conocer al enemigo ni el terreno de combate y, lo que es peor, ya en el campo de batalla, reparó que carecía de logística y avituallamiento. El resultado: un desastre que ahora se busca remediar no asumiendo responsabilidades o respondiendo de manera grotesca como lo ocurrido al equipo de bomberos de la ONG española K-9 De Creixell que decidió abandonar el país después de denunciar falta de seguridad en la zona.
Ante esta situación, según la agencia EFE, el presidente García dijo: «El que tenga miedo, que se marche». La respuesta del bombero español a ABC fue elocuente: «el caos reinante es uno de los peores que he visto y he estado en nueve terremotos. Nosotros venimos a ayudar y nos hemos pagado el billete de nuestro bolsillo».
Algo similar pasó luego con otro equipo de médicos españoles que hasta ahora está dando vueltas por la zona de desastre pero que no puede actuar porque sus equipos y ropas no les llegan. Frente a este caso, la respuesta del presidente García ha sido de antología: “Cuando uno viene a ayudar no se queja mucho. Estimo que la embajada española tiene recursos para trasladar los equipos hasta Pisco”.
Tiempos de unión, tiempos de solidaridad, sí. Pero, frente al desastre, lo menos que se puede esperar de nuestras autoridades es más eficiencia y menos protagonismo. Déjese de pasear por los escombros buscando las cámaras, señor presidente. El verdadero general es el que dirige, el que administra los medios de la guerra, no el que se desvive por estar en la trinchera.
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Alan García Sismo
Sismo Ayuda Perú
17 agosto, 2007
Tras el desastre, el caos
El desastre natural ha revelado nuestras carencias. Un país pobre, con casas de adobe, servicios públicos deficientes y con un Estado incapaz de responder a la emergencia. Por si fuera poco las autoridades nacionales han sido desbordadas y la desesperación de la gente empieza a generar actos de pillaje.
De todas las desgracias post sismo, la peor quizás sea la desorganización de la ayuda. En situaciones como esta, el caos logístico actúa como catalizador de la tragedia. El efecto inmediato es la desesperación.
El sistema de Defensa Civil ha probado su absoluta inutilidad. No ha funcionado ni como organización de respuesta, ni como ente centralizador de la ayuda. Tenemos que reformular sus alcances, métodos y procedimientos una vez superada la emergencia.
El gobierno nacional ha refirmado su incapacidad de gestión. En lugar de organizar un comando operativo con responsables zonales, con jefes visibles en cada lugar, se ha privilegiado el comando personal encabezado, dirigido y sostenido sólo por el jefe del Estado. El primer ministro, además de ponerse una casaca de Defensa Civil –naranja fosforescente-, ha sido una pálida sombra del presidente. El resto de ministros disputaba el centro de la plaza de armas por las cámaras de televisión allí dispuestas.
Los gobiernos regionales y los alcaldes municipales de las zonas en emergencia simplemente desaparecieron. Si no fuera por la respuesta de algunos alcaldes distritales de Lima, el Presidente Regional del Callao y el alcalde de Lima, podría afirmarse que los alcaldes y presidentes regionales de Ica, Chincha y Pisco, sucumbieron en el desastre.
La empresa privada ha mostrado su sentido de solidaridad, lo mismo que la sociedad civil que ha movilizado ayuda y recursos con más voluntad que eficacia.
La televisión y la radio en un primer momento sirvieron para que la gente busque contactarse con sus familiares tras el colapso de las comunicaciones telefónicas. Pero luego, actuaron como focos de luz para los ministros que cual luciérnagas se lanzaran con afán sobre ellos.
La Fuerza Armada, la única institución en capacidad de responder a desastres eventuales, inexplicablemente, no fue convocada desde el comienzo. Recién ahora se ha visto al Ejército repartir agua y a La Marina traer ayuda por barco. Pero lo que constituye un crimen es no usar el mejor avión que tiene la FAP, el avión presidencial, para llevar ayuda no sólo a los pueblos de la costa sino a los de la sierra, también afectados por el sismo.
Siempre es odioso criticar las operaciones de ayuda y atención a los damnificados, pero es mejor hacerlo temprano y no esperar que el tiempo o la complicidad cubra las fallas. La desorganización que han mostrado las autoridades ha sido pasmosa. Una vez más debemos coincidir con quienes queremos ver del gobierno más acciones que declaraciones.
Terremoto Perú
Desastres naturales Perú
Defensa Civil
De todas las desgracias post sismo, la peor quizás sea la desorganización de la ayuda. En situaciones como esta, el caos logístico actúa como catalizador de la tragedia. El efecto inmediato es la desesperación.
El sistema de Defensa Civil ha probado su absoluta inutilidad. No ha funcionado ni como organización de respuesta, ni como ente centralizador de la ayuda. Tenemos que reformular sus alcances, métodos y procedimientos una vez superada la emergencia.
El gobierno nacional ha refirmado su incapacidad de gestión. En lugar de organizar un comando operativo con responsables zonales, con jefes visibles en cada lugar, se ha privilegiado el comando personal encabezado, dirigido y sostenido sólo por el jefe del Estado. El primer ministro, además de ponerse una casaca de Defensa Civil –naranja fosforescente-, ha sido una pálida sombra del presidente. El resto de ministros disputaba el centro de la plaza de armas por las cámaras de televisión allí dispuestas.
Los gobiernos regionales y los alcaldes municipales de las zonas en emergencia simplemente desaparecieron. Si no fuera por la respuesta de algunos alcaldes distritales de Lima, el Presidente Regional del Callao y el alcalde de Lima, podría afirmarse que los alcaldes y presidentes regionales de Ica, Chincha y Pisco, sucumbieron en el desastre.
La empresa privada ha mostrado su sentido de solidaridad, lo mismo que la sociedad civil que ha movilizado ayuda y recursos con más voluntad que eficacia.
La televisión y la radio en un primer momento sirvieron para que la gente busque contactarse con sus familiares tras el colapso de las comunicaciones telefónicas. Pero luego, actuaron como focos de luz para los ministros que cual luciérnagas se lanzaran con afán sobre ellos.
La Fuerza Armada, la única institución en capacidad de responder a desastres eventuales, inexplicablemente, no fue convocada desde el comienzo. Recién ahora se ha visto al Ejército repartir agua y a La Marina traer ayuda por barco. Pero lo que constituye un crimen es no usar el mejor avión que tiene la FAP, el avión presidencial, para llevar ayuda no sólo a los pueblos de la costa sino a los de la sierra, también afectados por el sismo.
Siempre es odioso criticar las operaciones de ayuda y atención a los damnificados, pero es mejor hacerlo temprano y no esperar que el tiempo o la complicidad cubra las fallas. La desorganización que han mostrado las autoridades ha sido pasmosa. Una vez más debemos coincidir con quienes queremos ver del gobierno más acciones que declaraciones.
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16 agosto, 2007
Terremoto: testimonio personal
Tenía diez años cuando sentí el primer terremoto de mi vida y me aferré a mi madre. Treinta y tres años después hice lo propio con mi hijo de ocho años. Antes busqué la protección, ahora me tocó darla; a mis tres hijos, en realidad, a quienes abracé y acaricié buscando apaciguar sus temores. El terremoto nos recuerda lo vulnerable que somos los humanos y la necesidad de afecto que tenemos. No es sólo el instinto de sobrevivencia el que se alerta; es la vena del amor la que se yergue. Recordaba el momento en que abracé a mi madre buscando consuelo y terminé dándole protección; mientras ella clamaba al cielo yo le repetía acariciándole la cabeza que ya iba a pasar, que se tranquilizara. Dany, mi perra saltaba en el patio y se enfrentaba a las paredes que se movían en una danza espeluznante, descascarándose y dejando ver como costillas los bloques de adobes que se abrían dentro de sí. Ese terremoto entró en mi cuerpo desde la planta de los pies. Ahora fue distinto. Estaba dentro de mi camioneta, en la última luz roja, a cuatro cuadras de mi casa, cuando empezó el movimiento. El carro saltaba como si de pronto hubiera cobrado vida. No apagué el motor ni bajé. Algunos vehículos se estacionaron a un costado, pero otros aumentaron la velocidad y pasaron la luz roja; corrieron despavoridos. Escuché el chirrido de llantas a lo lejos. “Felizmente estoy cerca”, pensé. Había dejado a mi esposa hacía dos minutos en la Universidad. Por un momento dudé. ¿Regreso a buscarla o voy a la casa? La Universidad debe ser un caos, pensé. Todos estarán saliendo apurados para ir a sus casas. No podré localizarla. Iré a casa. En el segundo remezón avancé, puse la luz intermitente y crucé la doble vía. Tres cuadras más y entré a la recta de la casa. La gente estaba en la calle; algunos rezaban mirando el cielo. Otros se reunieron en el parque. Al llegar a casa encontré a mis hijos en la puerta. Estaban con su abuela. Abracé a mi hijo pequeño, el más asustado. Le di calor, mientras le decía que el terremoto es un fenómeno natural, que cada cierto tiempo ocurre y que había que estar siempre preparados. Una a una se fueron acercando mis otras dos hijas. Sentí que me abrazaban fuerte. La mayor muy serena y la segunda algo juguetona. Me contaron cómo los agarró el movimiento. Los más pequeños estaban jugando en su cuarto; la mayor estaba en el suyo y la abuela viendo la tele. Se juntaron con los primeros sacudones y se cobijaron debajo de una puerta del segundo piso. Cuando pasó la peor parte bajaron y salieron a la calle. Allí los encontré. Los teléfonos no funcionaban, el cable se había desconectado. Prendimos la radio y les conté que cuando era pequeño nos enterábamos de las noticias así: reunidos todos alrededor del aparatito. Al poco tiempo llegó su madre. En efecto, la Universidad había sido un caos. Los polluelos corrieron a sus brazos. Más abrazos y cosquilleos en la cabeza. Llamé a mi madre. Estaba tranquila. El susto había pasado. Estaba sola. Me preguntó por sus nietos. Recordamos el terremoto aquel que pasamos juntos. ¿Te acuerdas de Dany; ella sintió primero que todos y empezó a ladrar como loca, te acuerdas? Sí, recordaba. Recordaba que al final abracé a mi perra y sentí su corazón acezante y su aliento agitado y caliente que me quemaba la cara; babeaba. Pero era mi perra y cuando uno es niño nada de eso importa. Yo sólo quería protegerla y calmarla. Creo que quedó nerviosa. Sus ojos cambiaron. Y aunque ella no me dijera nada, yo había visto el temor en sus ojos. El terremoto nos desnuda como seres vivos. No sólo a los humanos, pienso ahora. Quizás sea el temor lo que nos despelleja y nos vuelve vulnerables. Por eso necesitamos amor, afecto; para cubrirnos, para arroparnos, para volver a ser nuevamente. El amor nos devuelve nuestra condición humana. Para eso también sirven los terremotos; para saber que tenemos seres que nos aman y a quiénes amamos.
Terremoto en Perú
Sismo Perú
Terremoto testimonio
Terremoto en Perú
Sismo Perú
Terremoto testimonio
15 agosto, 2007
Perú Chile: pescadores y statuo quo
El área en controversia de 37 mil kilómetros cuadrados de dominio marítimo en el sur peruano la puede explicar bien un pescador tacneño. Este hombre sale con su bote a pescar y sólo puede llegar hasta las 13 millas; más allá rige la jurisdicción chilena. Un barco pesquero de Ilo puede penetrar un poco más; llega a las 40 millas. En cambio una nave de Arica, puede internarse sin problemas hasta las 200 millas. ¿Por qué el Estado chileno puede tener un anchuroso mar de 200 millas a lo largo de toda su franja costera y el Estado peruano no?
Hay varias formas de encarar una respuesta de este tipo. Pero siguiendo al pescador usemos un mapa. Se nota con claridad la desviación geográfica que tiene el continente sudamericano en el lado peruano, precisamente casi a partir del punto divisorio entre Tacna y Arica. La franja costera del Perú no sigue la línea recta que tiene la franja costera de Chile. Se abre en ángulo hacia el Pacífico. Por eso, el paralelo que propone Chile como línea divisoria, hace ángulo de 90 grados y es perfecto respecto de su costa, pero no funciona para dividir los mares de ambos Estados de manera justa y equitativa, porque deja casi sin mar a Tacna y Moquegua.
Para eso existen los tratados bilaterales de frontera marítima. Para acordar la repartición de las aguas internacionales fronterizas y señalar con claridad sus espacios de dominio. Actuar en contrario no es sólo un acto de prepotencia, sino de usurpación. Esto es lo que en la práctica ha venido ocurriendo en esa parte del litoral sur. Chile proyecta sus 200 millas usando el paralelo y con eso recorta el mar de Tacna e Ilo. Hay cientos de casos de pescadores peruanos de estos departamentos que salieron a pescar y terminaron detenidos por patrulleras misileras chilenas.
La reciente publicación de la cartografía marítima –hay que decirlo- no cambia esta situación de statuo quo. Lo ha reafirmado el canciller García Belaunde. Esto quiere decir que los pescadores de Tacna e Ilo seguirán siendo apresados por la Marina de Chile si salen de sus trece o cuarenta millas, respectivamente. Esa es la realidad. Chile seguirá ejerciendo soberanía sobre esos 37 mil kilómetros cuadrados que ahora el Perú considera un área en controversia. La publicación del mapa marítimo peruano no otorga soberanía per se a esta parte de mar, como quisiéramos. Esto hay que tenerlo en claro para evitar provocaciones innecesarias. Tanto Chile como el Perú han trazado sus respectivas delimitaciones marítimas. Sus trazos se superponen en esos 37 mil kilómetros cuadrados. A punta de presencia armada, Chile ha ejercido soberanía sobre esta porción de mar. Están de testigos los pescadores peruanos que continuamente pierden redes, pesca, pero jamás dignidad.
La cartografía marítima publicada por el Perú sirve de documentación oficial para presentarnos a la Corte Internacional de la Haya y resolver esta controversia. Es el paso natural de los Estados democráticos. Cuando los Estados no se ponen de acuerdo, apelan a un tercero neutral. Usan el camino de la negociación diplomática, de la paz. Si esto falla, se abren otros caminos más duros y dolorosos. En ese caso se rompe el statuo quo y es la Defensa la que toma posiciones para que las 200 millas se ejerzan soberanamente a lo largo de toda la costa del territorio nacional y no existan pescadores peruanos impedidos de cumplir su faena en esos 37 mil kilómetros en controversia.
Límites Perú Chile
Relaciones Internacionales
Frontera marítima Perú Chile
Hay varias formas de encarar una respuesta de este tipo. Pero siguiendo al pescador usemos un mapa. Se nota con claridad la desviación geográfica que tiene el continente sudamericano en el lado peruano, precisamente casi a partir del punto divisorio entre Tacna y Arica. La franja costera del Perú no sigue la línea recta que tiene la franja costera de Chile. Se abre en ángulo hacia el Pacífico. Por eso, el paralelo que propone Chile como línea divisoria, hace ángulo de 90 grados y es perfecto respecto de su costa, pero no funciona para dividir los mares de ambos Estados de manera justa y equitativa, porque deja casi sin mar a Tacna y Moquegua.
Para eso existen los tratados bilaterales de frontera marítima. Para acordar la repartición de las aguas internacionales fronterizas y señalar con claridad sus espacios de dominio. Actuar en contrario no es sólo un acto de prepotencia, sino de usurpación. Esto es lo que en la práctica ha venido ocurriendo en esa parte del litoral sur. Chile proyecta sus 200 millas usando el paralelo y con eso recorta el mar de Tacna e Ilo. Hay cientos de casos de pescadores peruanos de estos departamentos que salieron a pescar y terminaron detenidos por patrulleras misileras chilenas.
La reciente publicación de la cartografía marítima –hay que decirlo- no cambia esta situación de statuo quo. Lo ha reafirmado el canciller García Belaunde. Esto quiere decir que los pescadores de Tacna e Ilo seguirán siendo apresados por la Marina de Chile si salen de sus trece o cuarenta millas, respectivamente. Esa es la realidad. Chile seguirá ejerciendo soberanía sobre esos 37 mil kilómetros cuadrados que ahora el Perú considera un área en controversia. La publicación del mapa marítimo peruano no otorga soberanía per se a esta parte de mar, como quisiéramos. Esto hay que tenerlo en claro para evitar provocaciones innecesarias. Tanto Chile como el Perú han trazado sus respectivas delimitaciones marítimas. Sus trazos se superponen en esos 37 mil kilómetros cuadrados. A punta de presencia armada, Chile ha ejercido soberanía sobre esta porción de mar. Están de testigos los pescadores peruanos que continuamente pierden redes, pesca, pero jamás dignidad.
La cartografía marítima publicada por el Perú sirve de documentación oficial para presentarnos a la Corte Internacional de la Haya y resolver esta controversia. Es el paso natural de los Estados democráticos. Cuando los Estados no se ponen de acuerdo, apelan a un tercero neutral. Usan el camino de la negociación diplomática, de la paz. Si esto falla, se abren otros caminos más duros y dolorosos. En ese caso se rompe el statuo quo y es la Defensa la que toma posiciones para que las 200 millas se ejerzan soberanamente a lo largo de toda la costa del territorio nacional y no existan pescadores peruanos impedidos de cumplir su faena en esos 37 mil kilómetros en controversia.
Límites Perú Chile
Relaciones Internacionales
Frontera marítima Perú Chile
13 agosto, 2007
Perú – Chile: área en controversia
El Perú ha puesto en banco y negro su disputa con Chile por un área de 35 mil kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico que reclama como suyo. Un trángulo en el sur peruano, frente a las costas de Ilo y Tacna, donde Chile ejerce hoy soberanía. A esa zona la ha llamado “área de controversia”. Chile, por supuesto rechaza esta posición peruana y señala que no existe diferendo marítimo ni territorial fronterizo con el Perú. Corresponde por tanto a las partes dirimir sus diferencias en una corte neutral, La Corte Internacional de la Haya, para hablar en términos amistosos y no otros.
Lo que ha hecho el Perú es ratificar que su dominio marítimo comprende 200 millas marítimas de su mar adyancente, es decir, definir un límite de dominio marítimo que es el espacio que proyecta el perfil de su franja costera, 200 millas mar adentro. Fijar por ley las Líneas de Base del Dominio Marítimo de Perú, aprobada en 2005, es una decisión soberana. Lo ha hecho Chile también. Pero, resulta que las pretensiones de ambos países se sobreponen en el triángulo de 37 mil metros cuadrados. Tienen pues que dirimir sus diferencias.
Es un tema que compete sólo a los dos Estados. De ahí que no sería conveniente mezclarlo con los intereses -legítimos también por cierto- de Bolivia de acceder al mar. Sin embargo, no es casualidad que en las últimas semanas se hable con insistencia de un acuerdo inminente entre su Chile y Bolivia, según el cual Bolivia obtendría un corredor en Arica con “soberanía pendiente” hasta que el Perú se pronuncie. La salida que Chile ofrecería a Bolivia no sería otra que un corredor “al norte de Arica”, cuya proyección marítima caería en el triángulo de 37 mil metros cuadrados que el Perú considera un área de controversia con Chile. El problema, entonces, ya no sería de dos, sino de tres. Un burdel. Además, Chile ratificaría su posición del uso del paralelo como límite fronterizo marítimo. Esta solución es inviable si antes no se resuelve la disputa territorial marítima entre Perú y Chile.
El hombre que ha hecho posible que Bolivia sueñe con un corredor sin soberanía en Arica es el ex consul de Bolivia en Santiago, Roberto Finot. Durantes casi tres años, Finot ha machacado su propuesta a los miembros más connotados de la clase política y militar del país del sur. Su tesis es la siguiente: “Chile estuvo íntimamente vinculado a la inestabilidad política que se vivió en Bolivia. La crisis de octubre del 2003 se desata por la imposibilidad de Bolivia de acceder a los mercados del Pacífico, incluso a EE.UU., para exportar el gas natural. Si Chile el 2004 estaba en su mejor año como el país de referencia de América Latina, Bolivia era identificada como la antítesis por la situación interna que confrontaba. Y si a esto sumábamos que Argentina se veía en la imposibilidad de honrar su compromiso con Chile en el gas natural, entonces estábamos en una situación muy especial. Chile necesita resolver el problema boliviano para afirmar su liderazgo en la región y proyectarse como plataforma de las inversaciones y comercio del Asia Pacífico con América del Sur. Resolver este problema resuelve el problema con el Perú y el abastecimiento de gas”. (El Mercurio, 7 de agosto de 2007).
En palabras del propio Finot, “Si Chile quiere comercio, energía y diplomacia, debe resolver el problema del mar con Bolivia”. Una variante de la tesis boliviana de gas por mar; vendida a Chile como "desarrollo por mar". Lo que preocupa de esta terna de intereses en juego es que Bolivia ya está convencida de usar su gas como instrumento de negociación. Y Chile sabe que si no encuentra energía pronto sus planes de seguir desarrollando serían nulos. Por eso, lo mejor en esta película de a tres es avanzar de a dos y luego invitar al tercero. Todo a su debido momento.
Límite fronterizo Perú y Chile
Frontera Perú y Chile
Perú Chile Bolivia
Lo que ha hecho el Perú es ratificar que su dominio marítimo comprende 200 millas marítimas de su mar adyancente, es decir, definir un límite de dominio marítimo que es el espacio que proyecta el perfil de su franja costera, 200 millas mar adentro. Fijar por ley las Líneas de Base del Dominio Marítimo de Perú, aprobada en 2005, es una decisión soberana. Lo ha hecho Chile también. Pero, resulta que las pretensiones de ambos países se sobreponen en el triángulo de 37 mil metros cuadrados. Tienen pues que dirimir sus diferencias.
Es un tema que compete sólo a los dos Estados. De ahí que no sería conveniente mezclarlo con los intereses -legítimos también por cierto- de Bolivia de acceder al mar. Sin embargo, no es casualidad que en las últimas semanas se hable con insistencia de un acuerdo inminente entre su Chile y Bolivia, según el cual Bolivia obtendría un corredor en Arica con “soberanía pendiente” hasta que el Perú se pronuncie. La salida que Chile ofrecería a Bolivia no sería otra que un corredor “al norte de Arica”, cuya proyección marítima caería en el triángulo de 37 mil metros cuadrados que el Perú considera un área de controversia con Chile. El problema, entonces, ya no sería de dos, sino de tres. Un burdel. Además, Chile ratificaría su posición del uso del paralelo como límite fronterizo marítimo. Esta solución es inviable si antes no se resuelve la disputa territorial marítima entre Perú y Chile.
El hombre que ha hecho posible que Bolivia sueñe con un corredor sin soberanía en Arica es el ex consul de Bolivia en Santiago, Roberto Finot. Durantes casi tres años, Finot ha machacado su propuesta a los miembros más connotados de la clase política y militar del país del sur. Su tesis es la siguiente: “Chile estuvo íntimamente vinculado a la inestabilidad política que se vivió en Bolivia. La crisis de octubre del 2003 se desata por la imposibilidad de Bolivia de acceder a los mercados del Pacífico, incluso a EE.UU., para exportar el gas natural. Si Chile el 2004 estaba en su mejor año como el país de referencia de América Latina, Bolivia era identificada como la antítesis por la situación interna que confrontaba. Y si a esto sumábamos que Argentina se veía en la imposibilidad de honrar su compromiso con Chile en el gas natural, entonces estábamos en una situación muy especial. Chile necesita resolver el problema boliviano para afirmar su liderazgo en la región y proyectarse como plataforma de las inversaciones y comercio del Asia Pacífico con América del Sur. Resolver este problema resuelve el problema con el Perú y el abastecimiento de gas”. (El Mercurio, 7 de agosto de 2007).
En palabras del propio Finot, “Si Chile quiere comercio, energía y diplomacia, debe resolver el problema del mar con Bolivia”. Una variante de la tesis boliviana de gas por mar; vendida a Chile como "desarrollo por mar". Lo que preocupa de esta terna de intereses en juego es que Bolivia ya está convencida de usar su gas como instrumento de negociación. Y Chile sabe que si no encuentra energía pronto sus planes de seguir desarrollando serían nulos. Por eso, lo mejor en esta película de a tres es avanzar de a dos y luego invitar al tercero. Todo a su debido momento.
Límite fronterizo Perú y Chile
Frontera Perú y Chile
Perú Chile Bolivia
09 agosto, 2007
Accidentes y descentralización fallida
Un hecho que ha pasado desapercibido en la estela de sangre que a diario dejan los accidentes de tránsito es la luz roja que se prende en el proceso de descentralización que lleva adelante el gobierno.
La defensora del pueblo llamó la atención sobre la poca atención que prestan los gobiernos regionales al plan Tolerancia Cero del Ministerio de Transportes.
La ministra Zavala les sopló también la responsabilidad a los gobiernos regionales y éstos respondieron que carecen de presupuesto para contratar la cantidad de inspectores de transporte que se necesitan para ejecutar el plan.
Pero fue Alan García quien entendió el problema de fondo, creado por él mismo, claro: la entrega apurada de funciones a los gobiernos regionales, en aras de un falso proceso de descentralizació que no ha funcionado.
“Si no se cumple la fiscalización de los vehículos en provincias alejadas, hay que recuperar para el Gobierno Central dicha competencia. La descentralización es muy buena, pero si no se cumplen las responsabilidades, se recuperan”, señaló el presidente.
La pregunta es. ¿qué otras funciones transferidas por este gobierno no funcionan en las provincias?, ¿funcionará la atención de salud?, ¿funcionará la gestión de proyectos productivos?, ¿funcionará la municipalización de la educación?, ¿funcionará la administración de bienes arqueológicos?
Lo primero que hizo este gobierno fue desaparecer el Consejo Nacional de Descentralización, eliminando así una instancia institucional de relación entre el gobierno central y los gobiernos regionales y locales. Pero, además, se perdió un espacio ganado para llevar adelante un proceso de reestructuración adecuado del poder en sus tres instancias: nacional, regional y local.
En lugar de avanzar hacia la formación de auténticas regiones (con integración de departamentos), se repartió funciones sin estudios adecuados de costo-beneficio, ni criterios de subsidiariedad alguno. Peor aún, en el reciente mensaje a la Nación del presidente García fue claro que se buscó señalarles responsabilidad en la ejecución de obras.
La descentralización se vio como una repartición antes que como distribución ordenada del poder. Un ejemplo de lo que puede pasar cuando se deja de administrar funciones nacionales y se las descuartiza es lo que vemos ahora en el sector transportes.
Nadie quiere asumir responsabilidad en las muertes que a diario saltan de las carreteras a las primeras páginas de los diarios. La ministra le echa el pato a las regiones y las regiones se la devuelven a la ministra. Y el presidente de la República afirma que "todos somos responsables"; o sea nadie.
Ante el fracaso del modelo de descentralización, el presidente ha respondido con dos propuestas: endurecer las penas y tratar a los transportistas en falta como criminales (poco le faltó para pedir pena de muerte), y recuperar la función de administrar el sistema de transportes.
Lo ha dicho bien el especialista Edwin Derteano consultado por El Comercio: “La gravedad del tema obliga al ministerio a tomar medidas reales que se usan en otros países y que verdaderamente reducen los accidentes: educación vial, control y record de brevetes, revisiones técnicas, programa de renovación vehicular, etc. No así las medidas aisladas de bajo costo de implementación que el ministerio pretende aplicar”.
Escuche bien, señorita ministra de Transportes: acciones combinadas de corto y largo plazo. No medidas efectistas para la televisión.
Descentralización + Perú
Accidentes de Tránsito + Perú
Ministerio de Transportes
La defensora del pueblo llamó la atención sobre la poca atención que prestan los gobiernos regionales al plan Tolerancia Cero del Ministerio de Transportes.
La ministra Zavala les sopló también la responsabilidad a los gobiernos regionales y éstos respondieron que carecen de presupuesto para contratar la cantidad de inspectores de transporte que se necesitan para ejecutar el plan.
Pero fue Alan García quien entendió el problema de fondo, creado por él mismo, claro: la entrega apurada de funciones a los gobiernos regionales, en aras de un falso proceso de descentralizació que no ha funcionado.
“Si no se cumple la fiscalización de los vehículos en provincias alejadas, hay que recuperar para el Gobierno Central dicha competencia. La descentralización es muy buena, pero si no se cumplen las responsabilidades, se recuperan”, señaló el presidente.
La pregunta es. ¿qué otras funciones transferidas por este gobierno no funcionan en las provincias?, ¿funcionará la atención de salud?, ¿funcionará la gestión de proyectos productivos?, ¿funcionará la municipalización de la educación?, ¿funcionará la administración de bienes arqueológicos?
Lo primero que hizo este gobierno fue desaparecer el Consejo Nacional de Descentralización, eliminando así una instancia institucional de relación entre el gobierno central y los gobiernos regionales y locales. Pero, además, se perdió un espacio ganado para llevar adelante un proceso de reestructuración adecuado del poder en sus tres instancias: nacional, regional y local.
En lugar de avanzar hacia la formación de auténticas regiones (con integración de departamentos), se repartió funciones sin estudios adecuados de costo-beneficio, ni criterios de subsidiariedad alguno. Peor aún, en el reciente mensaje a la Nación del presidente García fue claro que se buscó señalarles responsabilidad en la ejecución de obras.
La descentralización se vio como una repartición antes que como distribución ordenada del poder. Un ejemplo de lo que puede pasar cuando se deja de administrar funciones nacionales y se las descuartiza es lo que vemos ahora en el sector transportes.
Nadie quiere asumir responsabilidad en las muertes que a diario saltan de las carreteras a las primeras páginas de los diarios. La ministra le echa el pato a las regiones y las regiones se la devuelven a la ministra. Y el presidente de la República afirma que "todos somos responsables"; o sea nadie.
Ante el fracaso del modelo de descentralización, el presidente ha respondido con dos propuestas: endurecer las penas y tratar a los transportistas en falta como criminales (poco le faltó para pedir pena de muerte), y recuperar la función de administrar el sistema de transportes.
Lo ha dicho bien el especialista Edwin Derteano consultado por El Comercio: “La gravedad del tema obliga al ministerio a tomar medidas reales que se usan en otros países y que verdaderamente reducen los accidentes: educación vial, control y record de brevetes, revisiones técnicas, programa de renovación vehicular, etc. No así las medidas aisladas de bajo costo de implementación que el ministerio pretende aplicar”.
Escuche bien, señorita ministra de Transportes: acciones combinadas de corto y largo plazo. No medidas efectistas para la televisión.
Descentralización + Perú
Accidentes de Tránsito + Perú
Ministerio de Transportes
07 agosto, 2007
¿A qué vino Evo Morales?
Evo vino a Lima, picó a García, marketeó el proyecto bolivariano, pero su verdadera intención habría sido otra: sondear la posición del gobierno peruano ante un posible entendimiento entre Bolivia y Chile para canjear mar por gas a través de un corredor por Arica que no implique –necesariamente- el veto soberano del Perú.
Bolivia tiene una agenda bilateral de 13 puntos con Chile entre los que se encuentra el reclamo centenario del país altiplánico de recuperar su salida al mar. Las relaciones entre ambos países han avanzado mucho en los últimos años. Delegaciones militares, políticas y ministeriales de ambos países han realizado visitas de intercambio, en una política pragmática de distensión y confianza sin precedentes.
Pero lo más sorprendente fueron las declaraciones del cónsul boliviano en Santiago, Roberto Finot, apenas dos días antes de que Evo Morales llegara a Lima. Finot reveló que Bolivia y Chile estaban a punto de lograr un acuerdo que los acercaba a una “integración estratégica” por la cual Bolivia tendría una hoja de ruta que los conduciría con seguridad a las costas del Pacífico.
Esta salida sería vía un corredor a través de Arica que no comprometería la decisión del Perú, como señala el Tratado del 29, ya que los terrenos otorgados a Bolivia serían en cesión de uso, sin soberanía. Mediante este artilugio Bolivia habría encontrado la manera de abrir el candado chileno sin usar la llave peruana. Esta fórmula ingeniosa y peligrosa a los intereses nacionales implica que Bolivia abdique de su planteamiento de corredor soberano, para evitar el reclamo del Perú. “No hay que pensar en soberanías decimonónicas”, señaló Finot.
A cambio, Bolivia ofrecería sus inmensas reservas de gas, tan necesarias para Chile, ratificando el sentido del referéndum del 2004 que aprobó la formula “mar por gas”. Suena a ciencia ficción, pero en política internacional no puede descartarse posibilidad alguna. Un paso así sólo sería posible con el visto bueno del Perú, de quien depende autorizar una concesión territorial con soberanía sobre territorios que antes le pertenecieron.
Nada ha trascendido en Lima sobre este tema. La broma de Evo a García –en el sentido que lo había conocido antes más flaco y más antiimperialista-, así como el llamado al pueblo peruano a plegarse a las banderas de Hugo Chávez y Fidel Castro acapararon la atención de la prensa. De lo que conversaron ambos mandatarios en privado no se sabe nada. Excepto las palabras del canciller, repetidas en Bolivia y Chile, de que el Perú no se opondría a una solución que encuentren ambos países, pero que haría respetar sus derechos si la solución compromete territorios que antes fueron peruanos.
¿Es una salida ofrecer a Bolivia un corredor por Arica sin soberanía para evitar el pronunciamiento peruano? No lo creemos. Es más bien una provocación, de parte de Chile; y una traición de parte de Bolivia si decide hacer una alianza estratégica con quien lo desplazó a la condición de país mediterráneo. Por lo pronto, el cónsul Roberto Finot ya fue retirado de Santiago por la cancillería boliviana. Evo, por su parte, ha asegurado en su reciente mensaje a la nación por el 182 aniversario de la independencia, que su país pronto tendrá una salida al mar. En este tema ha dicho menos que cualquier otro presidente de su país. Sin embargo, ha diferencia de los demás, ha puesto un plazo indeterminado, pero corto. Ha dicho pronto. Quién sabe que concepto tenga de tiempo.
Evo Morales
Perú + Bolivia
Relaciones Internacionales
Bolivia tiene una agenda bilateral de 13 puntos con Chile entre los que se encuentra el reclamo centenario del país altiplánico de recuperar su salida al mar. Las relaciones entre ambos países han avanzado mucho en los últimos años. Delegaciones militares, políticas y ministeriales de ambos países han realizado visitas de intercambio, en una política pragmática de distensión y confianza sin precedentes.
Pero lo más sorprendente fueron las declaraciones del cónsul boliviano en Santiago, Roberto Finot, apenas dos días antes de que Evo Morales llegara a Lima. Finot reveló que Bolivia y Chile estaban a punto de lograr un acuerdo que los acercaba a una “integración estratégica” por la cual Bolivia tendría una hoja de ruta que los conduciría con seguridad a las costas del Pacífico.
Esta salida sería vía un corredor a través de Arica que no comprometería la decisión del Perú, como señala el Tratado del 29, ya que los terrenos otorgados a Bolivia serían en cesión de uso, sin soberanía. Mediante este artilugio Bolivia habría encontrado la manera de abrir el candado chileno sin usar la llave peruana. Esta fórmula ingeniosa y peligrosa a los intereses nacionales implica que Bolivia abdique de su planteamiento de corredor soberano, para evitar el reclamo del Perú. “No hay que pensar en soberanías decimonónicas”, señaló Finot.
A cambio, Bolivia ofrecería sus inmensas reservas de gas, tan necesarias para Chile, ratificando el sentido del referéndum del 2004 que aprobó la formula “mar por gas”. Suena a ciencia ficción, pero en política internacional no puede descartarse posibilidad alguna. Un paso así sólo sería posible con el visto bueno del Perú, de quien depende autorizar una concesión territorial con soberanía sobre territorios que antes le pertenecieron.
Nada ha trascendido en Lima sobre este tema. La broma de Evo a García –en el sentido que lo había conocido antes más flaco y más antiimperialista-, así como el llamado al pueblo peruano a plegarse a las banderas de Hugo Chávez y Fidel Castro acapararon la atención de la prensa. De lo que conversaron ambos mandatarios en privado no se sabe nada. Excepto las palabras del canciller, repetidas en Bolivia y Chile, de que el Perú no se opondría a una solución que encuentren ambos países, pero que haría respetar sus derechos si la solución compromete territorios que antes fueron peruanos.
¿Es una salida ofrecer a Bolivia un corredor por Arica sin soberanía para evitar el pronunciamiento peruano? No lo creemos. Es más bien una provocación, de parte de Chile; y una traición de parte de Bolivia si decide hacer una alianza estratégica con quien lo desplazó a la condición de país mediterráneo. Por lo pronto, el cónsul Roberto Finot ya fue retirado de Santiago por la cancillería boliviana. Evo, por su parte, ha asegurado en su reciente mensaje a la nación por el 182 aniversario de la independencia, que su país pronto tendrá una salida al mar. En este tema ha dicho menos que cualquier otro presidente de su país. Sin embargo, ha diferencia de los demás, ha puesto un plazo indeterminado, pero corto. Ha dicho pronto. Quién sabe que concepto tenga de tiempo.
Evo Morales
Perú + Bolivia
Relaciones Internacionales
05 agosto, 2007
Presidente García: más transpiración, menos inspiración
El grito de la generación parisina del 68 “la imaginación al poder”, se ha convertido en cosa de todos los días para el Presidente García, a juzgar por lo que viene pasando con el Pacto Social (PS), la nueva invención al paso del gobierno, del cual nadie -ni siquiera sus propios representantes-, entiende con exactitud qué es y para que servirá.
Todos escuchamos que García propuso en el mensaje presidencial la creación de un Pacto Social sobre la productividad, el empleo y los salarios, una de cuyas funciones era “tratar sobre el salario mínimo como corresponde a una sociedad democrática y moderna”. Ahora resulta que el encargado del nuevo proyecto, Víctor García Toma, ha dicho que lo único que no verá el PS será el sueldo mínimo vital, contradiciendo de plano al Presidente de la República.
Y no podía ser de otra manera, debido a que el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) ya tiene una propuesta técnica sobre el sueldo mínimo, que según adelantó la ministra Pinilla debiera ser regional. Estamos, pues, nuevamente frente a uno de los arranques del Presidente García que busca sorprendernos con propuestas imaginativas, fruto de una inspiración audaz, pero ineficaces en términos de gestión de la cosa pública.
El gobierno tiene la potestad de ejercer el mandato que le dimos en las ánforas y promover la remuneración mínima vital, asumiendo su responsabilidad. No necesita un foro especial de concertación para consensuar una política de este tipo, más aún cuando el CNT fue creado, entre otras cosas, para eso.
Ahora se entiende por qué los ministros anotaban, cuál atentos secretarios, cada una de las recomendaciones que el presidente iba soltando en su mensaje a la Nación. Para ellos, como para todos los peruanos, fue una sorpresa. No conocían lo que el presidente –en afiebrada soledad- había preparado. Lo que se traduce en que hasta ahora no es posible una declaración coherente sobre la finalidad del Pacto Social. Basta con preguntarle a la ministra de Trabajo, al premier, al presidente del Acuerdo Nacional o al propio encargado del PS.
Desorden, cortinas de humo, preopuestas mediáticas, o como quiera llamársele, el gobierno en su primer año de gestión persiste en dar señales de un manejo irresponsable de la administración pública, con medidas efectistas que buscan ganar puntos en la agenda política, pero que difícilmente pueden calificarse como actos de Estado.
Las metas autoimpuestas por el presidente García para el final de su mandato son muy altas como para andar perdiendo el tiempo en discusiones seudoconcertadoras, como las del Pacto Social. Es mejor recordarle al presidente ciudadano que jefaturar un país y llegar a buen puerto requiere mucho trabajo y menos sorpresas, como las que insiste en lanzar a la palestra.
El grito entusiasta de los jóvenes de mayo del 68 sirve para movilizar y encandilar a las masas, pero ayuda poco para gobernar. En otras palabras, señor presidente: más transpiración y menos inspiración.
Alan García
Pacto Social
Acuerdo Nacional
Todos escuchamos que García propuso en el mensaje presidencial la creación de un Pacto Social sobre la productividad, el empleo y los salarios, una de cuyas funciones era “tratar sobre el salario mínimo como corresponde a una sociedad democrática y moderna”. Ahora resulta que el encargado del nuevo proyecto, Víctor García Toma, ha dicho que lo único que no verá el PS será el sueldo mínimo vital, contradiciendo de plano al Presidente de la República.
Y no podía ser de otra manera, debido a que el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) ya tiene una propuesta técnica sobre el sueldo mínimo, que según adelantó la ministra Pinilla debiera ser regional. Estamos, pues, nuevamente frente a uno de los arranques del Presidente García que busca sorprendernos con propuestas imaginativas, fruto de una inspiración audaz, pero ineficaces en términos de gestión de la cosa pública.
El gobierno tiene la potestad de ejercer el mandato que le dimos en las ánforas y promover la remuneración mínima vital, asumiendo su responsabilidad. No necesita un foro especial de concertación para consensuar una política de este tipo, más aún cuando el CNT fue creado, entre otras cosas, para eso.
Ahora se entiende por qué los ministros anotaban, cuál atentos secretarios, cada una de las recomendaciones que el presidente iba soltando en su mensaje a la Nación. Para ellos, como para todos los peruanos, fue una sorpresa. No conocían lo que el presidente –en afiebrada soledad- había preparado. Lo que se traduce en que hasta ahora no es posible una declaración coherente sobre la finalidad del Pacto Social. Basta con preguntarle a la ministra de Trabajo, al premier, al presidente del Acuerdo Nacional o al propio encargado del PS.
Desorden, cortinas de humo, preopuestas mediáticas, o como quiera llamársele, el gobierno en su primer año de gestión persiste en dar señales de un manejo irresponsable de la administración pública, con medidas efectistas que buscan ganar puntos en la agenda política, pero que difícilmente pueden calificarse como actos de Estado.
Las metas autoimpuestas por el presidente García para el final de su mandato son muy altas como para andar perdiendo el tiempo en discusiones seudoconcertadoras, como las del Pacto Social. Es mejor recordarle al presidente ciudadano que jefaturar un país y llegar a buen puerto requiere mucho trabajo y menos sorpresas, como las que insiste en lanzar a la palestra.
El grito entusiasta de los jóvenes de mayo del 68 sirve para movilizar y encandilar a las masas, pero ayuda poco para gobernar. En otras palabras, señor presidente: más transpiración y menos inspiración.
Alan García
Pacto Social
Acuerdo Nacional
03 agosto, 2007
Prensa peruana: ¡Dame mierda!
Cecilia Valenzuela, directora de la Ventana Indiscreta, de Frecuencia Latina, Canal 2, envía a su reportero, César Hildebrandt (hijo), al penal de San Jorge a entrevistar a José Francisco Crousillat, ex mandamás de América Televisión, que fuera grabado por Montesinos recibiendo rumas de dinero, junto a su padre, en una de las salitas del Servicio de Inteligencia.
Crousillat, usa las ondas del Canal 2 para acusar a Gustavo Mohme Seminario, director del diario La República, de haber tenido un pacto secreto con Montesinos a cambio de favores editoriales. La República replica con una portada contra Baruch Ivcher, dueño de Frecuencia Latina, retratándolo como “El Padrino”, jefe de un a mafia, que usa a sus trabajadores para interponer recursos de amparo que buscan evitarle pagar 54 millones de soles de impuestos al Estado.
César Hildebrandt (padre) presenta, por la mañana, en su programa de Radio San Borja, un audio en el que Genaro Delgado Parker, dueño de Panamericana Televisión, reclama a Alejandro Guerrero por no haber puesto en el noticiero una recomendación del presidente de la República. Todos fijaron sus ojos en Alan García manipulando Panamericana Televisión. Por la noche, Rosa María Palacios, en Prensa Libre, presenta el mismo audio, pero más extenso, en el que queda claro que la discusión ocurre en setiembre del 2005, cuando el presidente era Alejandro Toledo. Pero, lo que esta grabación no dice es la frase "el presidente me ha ordenado", que es el meollo del asunto para demostrar la intervención presidencial en los medios de comunicación. El audio original se refiere a que en el noticiero del Canal 5 no apareció el sound bite del presidente ordenando el inicio de la construcción de la Carretera Interoceánica.
Genraro se queja por la pobre edición televisiva: "Esta inauguración es algo tan importante para el país, tres minutos y, además, todo al revés, porque lo que pusieron, las palabras de Toledo, no eran las mejores. Un desastre la publicación (...) El presidente dio la orden para empezar la obra y eso no salió en Panamericana".
Y lo que añade es su propia ira: "Me enojo porque yo he llamado especialmente a recomendar esto, dos veces. Resulta que por más que recomiendo, me ponen tontería y media". La cinta, pues, ha sido groseramente manipulada para dar a entender que: 1) había una orden presidencial 2) esa orden era del actual presidente de turno. Por supuesto esto no deja libre de sospecha al presidente Alan García, más aún cuando la Secretaría de Prensa de Palacio emite un comunicado señalando que todas las relaciones de comunicación se tramitan por su despacho, cuando los periodistas sabemos que el secretario general de Palacio de Gobierno, Luis Nava Gilbert, y el propio Alan García Pérez, llevan una agenda personal y directa de relación con medios de comunicación.
En medio de este barro cruzado mediático, se acaba de cerrar la venta de acciones de América Televisión, por la cual, el Grupo El Comercio –según Hildebrandt (padre) con la ayuda del ministro de Economía, Luis Carranza y del presidente Alan García- se deshace del Grupo colombiano Bavaria y queda como dueño del cien por ciento de las acciones, mientras su socio, Gustavo Mohme Seminario, gana con la operación unos 34 millones de dólares.
¿Qué está pasando en los medios de comunicación del Perú que han entrado en una danza de acusaciones, zancadillas y cuchillos largos que está haciendo aflorar las aguas negras en las que se mueven por depender de las migajas del poder?, ¿Quién graba, edita y difunde audios a los medios?, ¿Es la misma mano que entregó a Beto Ortiz un audio de Montesinos acusando a Mohme Seminario de topo? ¿Tendrá relación con la visita de inspectores laborales del Ministerio de Trabajo a Panamericana Televisión? ¿Quién gana con esta política de distracción diaria?, ¿A quien le conviene esta guerra de medios?, ¿Quién pasa piola poniendo altoparlantes al escándalo entre medios? ¿Quién nos quiere sedar con basura mediática?
Por ahora son más interrogantes que respuestas. Por eso, no nos queda más que suscribir esta frase (editada) de Genaro:
"Yo nunca he estado tan avergonzado como hoy día…. O sea, es un desastre la comunicación. Que se murió una señora, que se murió un señor... ¡Cojudeces que pasan todos los días! O sea, no es una cosa interesante; no es un programa interesante... ¡Dame mierda!".
Prensa peruana
Medios de comunicación + Perú
Periodistas + Perú
Crousillat, usa las ondas del Canal 2 para acusar a Gustavo Mohme Seminario, director del diario La República, de haber tenido un pacto secreto con Montesinos a cambio de favores editoriales. La República replica con una portada contra Baruch Ivcher, dueño de Frecuencia Latina, retratándolo como “El Padrino”, jefe de un a mafia, que usa a sus trabajadores para interponer recursos de amparo que buscan evitarle pagar 54 millones de soles de impuestos al Estado.
César Hildebrandt (padre) presenta, por la mañana, en su programa de Radio San Borja, un audio en el que Genaro Delgado Parker, dueño de Panamericana Televisión, reclama a Alejandro Guerrero por no haber puesto en el noticiero una recomendación del presidente de la República. Todos fijaron sus ojos en Alan García manipulando Panamericana Televisión. Por la noche, Rosa María Palacios, en Prensa Libre, presenta el mismo audio, pero más extenso, en el que queda claro que la discusión ocurre en setiembre del 2005, cuando el presidente era Alejandro Toledo. Pero, lo que esta grabación no dice es la frase "el presidente me ha ordenado", que es el meollo del asunto para demostrar la intervención presidencial en los medios de comunicación. El audio original se refiere a que en el noticiero del Canal 5 no apareció el sound bite del presidente ordenando el inicio de la construcción de la Carretera Interoceánica.
Genraro se queja por la pobre edición televisiva: "Esta inauguración es algo tan importante para el país, tres minutos y, además, todo al revés, porque lo que pusieron, las palabras de Toledo, no eran las mejores. Un desastre la publicación (...) El presidente dio la orden para empezar la obra y eso no salió en Panamericana".
Y lo que añade es su propia ira: "Me enojo porque yo he llamado especialmente a recomendar esto, dos veces. Resulta que por más que recomiendo, me ponen tontería y media". La cinta, pues, ha sido groseramente manipulada para dar a entender que: 1) había una orden presidencial 2) esa orden era del actual presidente de turno. Por supuesto esto no deja libre de sospecha al presidente Alan García, más aún cuando la Secretaría de Prensa de Palacio emite un comunicado señalando que todas las relaciones de comunicación se tramitan por su despacho, cuando los periodistas sabemos que el secretario general de Palacio de Gobierno, Luis Nava Gilbert, y el propio Alan García Pérez, llevan una agenda personal y directa de relación con medios de comunicación.
En medio de este barro cruzado mediático, se acaba de cerrar la venta de acciones de América Televisión, por la cual, el Grupo El Comercio –según Hildebrandt (padre) con la ayuda del ministro de Economía, Luis Carranza y del presidente Alan García- se deshace del Grupo colombiano Bavaria y queda como dueño del cien por ciento de las acciones, mientras su socio, Gustavo Mohme Seminario, gana con la operación unos 34 millones de dólares.
¿Qué está pasando en los medios de comunicación del Perú que han entrado en una danza de acusaciones, zancadillas y cuchillos largos que está haciendo aflorar las aguas negras en las que se mueven por depender de las migajas del poder?, ¿Quién graba, edita y difunde audios a los medios?, ¿Es la misma mano que entregó a Beto Ortiz un audio de Montesinos acusando a Mohme Seminario de topo? ¿Tendrá relación con la visita de inspectores laborales del Ministerio de Trabajo a Panamericana Televisión? ¿Quién gana con esta política de distracción diaria?, ¿A quien le conviene esta guerra de medios?, ¿Quién pasa piola poniendo altoparlantes al escándalo entre medios? ¿Quién nos quiere sedar con basura mediática?
Por ahora son más interrogantes que respuestas. Por eso, no nos queda más que suscribir esta frase (editada) de Genaro:
"Yo nunca he estado tan avergonzado como hoy día…. O sea, es un desastre la comunicación. Que se murió una señora, que se murió un señor... ¡Cojudeces que pasan todos los días! O sea, no es una cosa interesante; no es un programa interesante... ¡Dame mierda!".
Prensa peruana
Medios de comunicación + Perú
Periodistas + Perú
01 agosto, 2007
Evo Morales y el flaco antiimperialista
Medio en broma, medio en serio, el presidente boliviano Evo Morales recordaba haber conocido así a Alan García: más flaco y antiimperialista. Era la segunda mitad década de los ochenta, cuando el mozalbete García, fuera de distancia, se aferraba a un modelo económico que empezaba a desaparecer en el mundo.
En 1985, Evo era dirigente cocalero del Chapare, y al final del gobierno de García era líder de la Central Obrera de Cochabamba. La década del 90 encuentra a García refugiado en Colombia y Francia, tras el autogolpe de 1992. Morales continuó su carrera política y para 1999 ya se había desligado de la Izquierda Unida y tenía su propio partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).
En el 2000, mientras en el Perú se larvaba un importante movimiento de resistencia a la tercera reelección de Fujimori y García espectaba desde su balcón parisino el desenlace de las tensiones sociales, Morales inició en Bolivia lo que se conoce como la «guerra del agua» que terminó expulsando de Cochabamba a la transnacional Aguas del Tunari. Fue el primer ramalazo contra el modelo neoliberal.
De ahí en adelante el camino de ambos –Evo y Alan- continuó su proceso de bifurcación. García ganó las elecciones el 2006 y Evo Morales hizo lo propio un año antes. El peruano se deshizo de su discurso antiimperialista de campaña y el boliviano profundizó un modelo de nacionalización de los recursos naturales.
Los modelos diferentes del antiguo Alto y Bajo Perú quedaron hoy ratificados durante la visita oficial del presidente boliviano al Perú, cuando Evo encontró a Alan más entrado en carnes y menos antimperialista. “No somos idénticos ideológicamente, no somos clones, pero luchamos por los mismos objetivos, utilizando medios distintos”, señaló García, ratificando la apreciación del boliviano.
Evo representa hoy en día parte de la ola de resistencia a la globalización, de afirmación nacionalista y encaminado hacia un modelo antimercado, anti norteamericano, populista, que podría denominarse como un neo-socialismo de Estado latinoamericano.
García hace esfuerzos denodados por olvidarse de su cháchara ochentista y en la práctica, ha trompicones, ha optado por un camino distinto, y mantiene, con marchas y contramarchas, las líneas maestras del modelo económico que busca la inversión privada y aleja al Estado de los sectores productivos, aunque, su personalidad voluble y bipolar, haga temer que las presiones sociales lo devuelvan al García populista de antaño.
El tiempo dirá, en efecto, cual de estos caminos asegura mejor a los pueblos solucionar el problema de la pobreza, la falta de empleo, y puede consolidar un crecimiento sano y sostenido hacia el desarrollo. El verdadero sentido de justicia social no es ya un asunto de discursos, o plazas públicas; ni siquiera de planes de gobierno, ni de enfoque político, sino de economía y gestión pública y privada. Algo que, por ahora, no se vislumbra ni en Bolivia, ni en el Perú.
Alan García Pérez
Evo Morales
Gobiernos Perú y Bolivia
En 1985, Evo era dirigente cocalero del Chapare, y al final del gobierno de García era líder de la Central Obrera de Cochabamba. La década del 90 encuentra a García refugiado en Colombia y Francia, tras el autogolpe de 1992. Morales continuó su carrera política y para 1999 ya se había desligado de la Izquierda Unida y tenía su propio partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).
En el 2000, mientras en el Perú se larvaba un importante movimiento de resistencia a la tercera reelección de Fujimori y García espectaba desde su balcón parisino el desenlace de las tensiones sociales, Morales inició en Bolivia lo que se conoce como la «guerra del agua» que terminó expulsando de Cochabamba a la transnacional Aguas del Tunari. Fue el primer ramalazo contra el modelo neoliberal.
De ahí en adelante el camino de ambos –Evo y Alan- continuó su proceso de bifurcación. García ganó las elecciones el 2006 y Evo Morales hizo lo propio un año antes. El peruano se deshizo de su discurso antiimperialista de campaña y el boliviano profundizó un modelo de nacionalización de los recursos naturales.
Los modelos diferentes del antiguo Alto y Bajo Perú quedaron hoy ratificados durante la visita oficial del presidente boliviano al Perú, cuando Evo encontró a Alan más entrado en carnes y menos antimperialista. “No somos idénticos ideológicamente, no somos clones, pero luchamos por los mismos objetivos, utilizando medios distintos”, señaló García, ratificando la apreciación del boliviano.
Evo representa hoy en día parte de la ola de resistencia a la globalización, de afirmación nacionalista y encaminado hacia un modelo antimercado, anti norteamericano, populista, que podría denominarse como un neo-socialismo de Estado latinoamericano.
García hace esfuerzos denodados por olvidarse de su cháchara ochentista y en la práctica, ha trompicones, ha optado por un camino distinto, y mantiene, con marchas y contramarchas, las líneas maestras del modelo económico que busca la inversión privada y aleja al Estado de los sectores productivos, aunque, su personalidad voluble y bipolar, haga temer que las presiones sociales lo devuelvan al García populista de antaño.
El tiempo dirá, en efecto, cual de estos caminos asegura mejor a los pueblos solucionar el problema de la pobreza, la falta de empleo, y puede consolidar un crecimiento sano y sostenido hacia el desarrollo. El verdadero sentido de justicia social no es ya un asunto de discursos, o plazas públicas; ni siquiera de planes de gobierno, ni de enfoque político, sino de economía y gestión pública y privada. Algo que, por ahora, no se vislumbra ni en Bolivia, ni en el Perú.
Alan García Pérez
Evo Morales
Gobiernos Perú y Bolivia
31 julio, 2007
Estado peruano: molusco primitivo
Acertadísimo Julio Cotler al usar esta figura de un cefalópodo para definir y comparar la estructura primitiva del Estado peruano. Una estructura simple, rudimentaria, sin mayor complejidad en su tejido funcional. Ayudado por Rosa María Palacios, Cotler se imaginó al Perú como un molusco primitivo irrigado por un débil sistema venoso, compuesto en este caso por carreteras.
Los estados desarrollados, en cambio, construyen poderosos y densos sistemas viales, ferroviarios y fluviales que integran pueblos, mercados y personas. Verdaderos entramados que soportan a manera de esqueletos y sistemas sanguíneos y nerviosos, la estructura sobre la que se desarrollan los pueblos.
El Perú está desintegrado, quiso decir Cotler, aislado, con un extenso y agreste territorio que torna difícil cualquier programa de alivio de la pobreza. Tenemos lugares de acceso tan complicado que se requieren grandes inversiones y nuevas tecnologías para integrar esas zonas y volverlas competitivas, viables.
Las primeras carreteras privilegiaron la unión longitudinal del país a través de la costa. Fue el caso de las Panamericanana Norte y Sur. De allí se proyectaron carreteras transversales que se extendieron a través de los valles hacia los puertos. Durante años, la sierra y la selva quedaron desligadas, desintegradas.
Fernando Belaúnde tuvo el pionero sueño de unir a los pueblos del oriente a través de la Marginal de la Selva. Alan García con el desastre económico de su primer gobierno destruyó las carreteras del país dejándolas en estado calamitoso. Fujimori las reconstruyó en la década del 90. Alejandro Toledo proyectó e inició la unión transversal de 10 departamentos de la sierra sur, con la Interoceánica del Sur, al tiempo que ejecutó la unión del oriente con la costa a través de la Interoceánica del Norte. Hoy el Perú tiene poco más de 78.000 km. de carreteras, poco para un país que ocupa el tercer lugar en extensión en América del Sur.
Pero las carreteras es sólo el aspecto físico de la desintegración del Estado. El otro problema que permite ver al Estado peruano como un molusco primitivo es la falta de instituciones, la debilidad del tejido social. La gente no cree en el Congreso, el Poder Judicial, la Presidencia de la República, los partidos políticos, los gobiernos regionales. No cree, en suma, que la democracia le resuelva los problemas acuciantes que tiene.
En estas circunstancias, es preocupante la manera en que el gobierno viene encarando el proceso de descentralización. En lugar de fortalecer el proceso, mejorando gradualmente las capacidades de las regiones, el gobierno prefirió desaparecer el CND, y ahora se deshace apuradamente de sus responsabilidades, arrimándoselas a los gobiernos regionales.
No están claras las cifras de transferencia de recursos del gobierno central a los gobiernos regionales dadas por el Presidente García en su mensaje. Al parecer, la mayor parte es para pagar planillas y no para obras de inversión. Habrá que esperar el debate en el Congreso para conocer la real dimensión de esta política de delegar responsabilidades que -como teme Cotler-, podría, más bien, agravar un problema histórico.
Repartiendo dinero -a tontas y a locas-, sin tener en cuenta las capacidades locales, no ayudaremos a nutrir y desarrollar armónicamente al molusco primitivo.
Estado peruano
Política Perú
Estructura social Perú
Los estados desarrollados, en cambio, construyen poderosos y densos sistemas viales, ferroviarios y fluviales que integran pueblos, mercados y personas. Verdaderos entramados que soportan a manera de esqueletos y sistemas sanguíneos y nerviosos, la estructura sobre la que se desarrollan los pueblos.
El Perú está desintegrado, quiso decir Cotler, aislado, con un extenso y agreste territorio que torna difícil cualquier programa de alivio de la pobreza. Tenemos lugares de acceso tan complicado que se requieren grandes inversiones y nuevas tecnologías para integrar esas zonas y volverlas competitivas, viables.
Las primeras carreteras privilegiaron la unión longitudinal del país a través de la costa. Fue el caso de las Panamericanana Norte y Sur. De allí se proyectaron carreteras transversales que se extendieron a través de los valles hacia los puertos. Durante años, la sierra y la selva quedaron desligadas, desintegradas.
Fernando Belaúnde tuvo el pionero sueño de unir a los pueblos del oriente a través de la Marginal de la Selva. Alan García con el desastre económico de su primer gobierno destruyó las carreteras del país dejándolas en estado calamitoso. Fujimori las reconstruyó en la década del 90. Alejandro Toledo proyectó e inició la unión transversal de 10 departamentos de la sierra sur, con la Interoceánica del Sur, al tiempo que ejecutó la unión del oriente con la costa a través de la Interoceánica del Norte. Hoy el Perú tiene poco más de 78.000 km. de carreteras, poco para un país que ocupa el tercer lugar en extensión en América del Sur.
Pero las carreteras es sólo el aspecto físico de la desintegración del Estado. El otro problema que permite ver al Estado peruano como un molusco primitivo es la falta de instituciones, la debilidad del tejido social. La gente no cree en el Congreso, el Poder Judicial, la Presidencia de la República, los partidos políticos, los gobiernos regionales. No cree, en suma, que la democracia le resuelva los problemas acuciantes que tiene.
En estas circunstancias, es preocupante la manera en que el gobierno viene encarando el proceso de descentralización. En lugar de fortalecer el proceso, mejorando gradualmente las capacidades de las regiones, el gobierno prefirió desaparecer el CND, y ahora se deshace apuradamente de sus responsabilidades, arrimándoselas a los gobiernos regionales.
No están claras las cifras de transferencia de recursos del gobierno central a los gobiernos regionales dadas por el Presidente García en su mensaje. Al parecer, la mayor parte es para pagar planillas y no para obras de inversión. Habrá que esperar el debate en el Congreso para conocer la real dimensión de esta política de delegar responsabilidades que -como teme Cotler-, podría, más bien, agravar un problema histórico.
Repartiendo dinero -a tontas y a locas-, sin tener en cuenta las capacidades locales, no ayudaremos a nutrir y desarrollar armónicamente al molusco primitivo.
Estado peruano
Política Perú
Estructura social Perú
30 julio, 2007
Después del mensaje presidencial
Con el paso de los días se empieza a decantar lo que nos dejó el mensaje del presidente Alan García. Ha continuación una primera lista de lo asentado en el fondo del plato:
- El doctor García ha explicado lo que quiere hacer de aquí al 2011, pero no ha explicado cómo piensa lograrlo. También existe la sensación de que las vallas autoimpuestas por el gobierno son muy altas, no realistas, sino triunfalistas.
- Los economistas dudan de que se puedan alcanzar las metas propuestas al 2011, principalmente, la reducción de la pobreza a 30%.
- Para reducir la pobreza a 30% el 2011 habría que disminuirla 3 puntos porcentuales cada año; algo que América Latina no ha logrado aún. La tasa de reducción en esta región es de 1.5 puntos porcentuales por año.
- El gobierno ha buscado cargarle a los gobiernos regionales y locales la responsabilidad de atender las demandas sociales. Y les ofrece el espacio del Congreso no con ánimo democrático, sino para ganar tiempo.
- La tregua política planteada ha sido aceptada a medias. Los gobiernos regionales han dicho sí, pero eso no incluye a los beligerantes frentes de defensa, ni a gremios en conficto, como el de salud, que ya dijo no.
- El pacto social de empresarios y trabajadores para aumentar el salario mínimo vital es una redundancia. Ya existe el Consejo Nacional del Trabajo que reúne una mesa tripartida: gobierno-empresarios-trabajadores.
- El gobierno ha dejado de lado una de las experiencias más exitosas de concertación que se tuvo en democracia; el Acuerdo Nacional.
- La mayor parte de logros alcanzados en estos primeros 365 días se deben a la inercia económica heredada del gobierno anterior.
- Es más, el gobierno no ha podido presentar proyectos nuevos, tangibles, medibles. “Crecer” es un enfoque administrativo. Los demás ya existían, caso “Mi Vivienda”, “Techo Propio”, “Agua para todos”, “Juntos”, "Sistema Integral de Salud, SIS" y “A trabajar Urbano”, éste último rebautizado –sin éxito- como “Construyendo Perú”.
- El mensaje a la Nación es una rendición de cuentas del primer mandatario al pueblo a través de su representación legislativa. Es un mandato constitucional. Lo que hizo García fue patear esta responsabilidad hacia adelante. El discurso parecía uno de inicio de mandato y no de uno que ya cumplió su primer año.
- Entre las ausencias más notorias del mensaje están la afonía total sobre lucha contra la corrupción, reforma del Estado, para no hablar de la extradición de Fujimori. Tampoco dijo nada sobre su proyecto bandera, “Sierra exportadora”.
- En lo que sí hubo consenso es en que se trató de un discurso largo, que se perdió en detalles y cifras de escritorio, aburrido. Como dirían las abuelas, demasiado caldo y poco sustento.
Mensaje Presidencial Perú
Alan García Pérez
Congreso + Perú
- El doctor García ha explicado lo que quiere hacer de aquí al 2011, pero no ha explicado cómo piensa lograrlo. También existe la sensación de que las vallas autoimpuestas por el gobierno son muy altas, no realistas, sino triunfalistas.
- Los economistas dudan de que se puedan alcanzar las metas propuestas al 2011, principalmente, la reducción de la pobreza a 30%.
- Para reducir la pobreza a 30% el 2011 habría que disminuirla 3 puntos porcentuales cada año; algo que América Latina no ha logrado aún. La tasa de reducción en esta región es de 1.5 puntos porcentuales por año.
- El gobierno ha buscado cargarle a los gobiernos regionales y locales la responsabilidad de atender las demandas sociales. Y les ofrece el espacio del Congreso no con ánimo democrático, sino para ganar tiempo.
- La tregua política planteada ha sido aceptada a medias. Los gobiernos regionales han dicho sí, pero eso no incluye a los beligerantes frentes de defensa, ni a gremios en conficto, como el de salud, que ya dijo no.
- El pacto social de empresarios y trabajadores para aumentar el salario mínimo vital es una redundancia. Ya existe el Consejo Nacional del Trabajo que reúne una mesa tripartida: gobierno-empresarios-trabajadores.
- El gobierno ha dejado de lado una de las experiencias más exitosas de concertación que se tuvo en democracia; el Acuerdo Nacional.
- La mayor parte de logros alcanzados en estos primeros 365 días se deben a la inercia económica heredada del gobierno anterior.
- Es más, el gobierno no ha podido presentar proyectos nuevos, tangibles, medibles. “Crecer” es un enfoque administrativo. Los demás ya existían, caso “Mi Vivienda”, “Techo Propio”, “Agua para todos”, “Juntos”, "Sistema Integral de Salud, SIS" y “A trabajar Urbano”, éste último rebautizado –sin éxito- como “Construyendo Perú”.
- El mensaje a la Nación es una rendición de cuentas del primer mandatario al pueblo a través de su representación legislativa. Es un mandato constitucional. Lo que hizo García fue patear esta responsabilidad hacia adelante. El discurso parecía uno de inicio de mandato y no de uno que ya cumplió su primer año.
- Entre las ausencias más notorias del mensaje están la afonía total sobre lucha contra la corrupción, reforma del Estado, para no hablar de la extradición de Fujimori. Tampoco dijo nada sobre su proyecto bandera, “Sierra exportadora”.
- En lo que sí hubo consenso es en que se trató de un discurso largo, que se perdió en detalles y cifras de escritorio, aburrido. Como dirían las abuelas, demasiado caldo y poco sustento.
Mensaje Presidencial Perú
Alan García Pérez
Congreso + Perú
28 julio, 2007
Mensaje Presidencial: más verbo que acción
Alan no puede con su genio, ni con su verbo. Empezó bien su discurso, pidió disculpas a los maestros, planteó la visión del Perú al 2011 y terminó en una lista de lavandería sumando cada obra que ha inaugurado siguiendo la inercia del gobierno anterior, al cual no tuvo ni el gesto, ni la dignidad, de reconocer.
Tal pareciera que el despegue económico, el nuevo enfoque de la lucha contra la pobreza y la descentralización política y administrativa empezaron en julio del 2006, y no en el quinquenio anterior.
García no se animó a reconocer que el acierto de esta segunda experiencia de gobierno –además de haber tirado al tacho los experimentos económicos de su primera gestión– es haber mantenido los ejes principales del manejo económico responsable que le permiten ahora encarar una segunda etapa de distribución más justa y equitativa.
En esa línea, es loable plantearse reducir la pobreza a 30%, eliminar el analfabetismo, disminuir la desnutrición crónica a menos de 16%, construir 250 mil viviendas, tener más agua, más electricidad, mantener una inflación en 2%, reducir la deuda externa en 13% y aumentar las divisas a 30 mil millones.
Pero nada de esto puede lograrse si antes no salíamos de la recesión que dejó Fujimori a fines del 2000 cuando perdió el ritmo de crecimiento logrado del 90 al 95 y desbarrancó al país por la senda del autoritarismo y la corrupción.
La física enseña que es más difícil mover un carro parado que mantener o aumentar la velocidad de otro en movimiento. La ciencia económica, igualmente, reconoce que salir de recesión requiere un esfuerzo mayor que mantener o aumentar el crecimiento. La política, en este caso, no tiene por qué ser la ciencia del disfraz.
García ha logrado vendernos la idea que hoy por hoy los gobiernos regionales y locales tienen, en conjunto, más dinero para obras que el gobierno central. Con ello, lo que en verdad nos quiere decir, es que la responsabilidad política debe también ser compartida.
Si los gobiernos regionales y locales manejan tres veces más recursos que el gobierno central ¿por qué entonces las iras sanctas de los pueblos se dirigen con furia al Ejecutivo?, parece proponer el jefe del Estado.
Se vienen tiempos movidos para los gobiernos regionales y locales. Bien sabemos que no existen cuadros técnicos en las provincias que se encarguen de desarrollar proyectos, por lo que si éstos siguen demorando, sus autoridades sentirán en carne propia la impaciencia popular.
En este aspecto, García ha logrado desviar el foco de la protesta hacia los niveles inferiores inmediatos del Estado.
Queda mucho más por analizar del discurso. Un mensaje que no se alejó de lo que señalábamos en el post anterior: más pensado en el verbo que en la acción.
Mensaje a la Nación Perú
Alan García Pérez
Discurso primer año de gobierno
Tal pareciera que el despegue económico, el nuevo enfoque de la lucha contra la pobreza y la descentralización política y administrativa empezaron en julio del 2006, y no en el quinquenio anterior.
García no se animó a reconocer que el acierto de esta segunda experiencia de gobierno –además de haber tirado al tacho los experimentos económicos de su primera gestión– es haber mantenido los ejes principales del manejo económico responsable que le permiten ahora encarar una segunda etapa de distribución más justa y equitativa.
En esa línea, es loable plantearse reducir la pobreza a 30%, eliminar el analfabetismo, disminuir la desnutrición crónica a menos de 16%, construir 250 mil viviendas, tener más agua, más electricidad, mantener una inflación en 2%, reducir la deuda externa en 13% y aumentar las divisas a 30 mil millones.
Pero nada de esto puede lograrse si antes no salíamos de la recesión que dejó Fujimori a fines del 2000 cuando perdió el ritmo de crecimiento logrado del 90 al 95 y desbarrancó al país por la senda del autoritarismo y la corrupción.
La física enseña que es más difícil mover un carro parado que mantener o aumentar la velocidad de otro en movimiento. La ciencia económica, igualmente, reconoce que salir de recesión requiere un esfuerzo mayor que mantener o aumentar el crecimiento. La política, en este caso, no tiene por qué ser la ciencia del disfraz.
García ha logrado vendernos la idea que hoy por hoy los gobiernos regionales y locales tienen, en conjunto, más dinero para obras que el gobierno central. Con ello, lo que en verdad nos quiere decir, es que la responsabilidad política debe también ser compartida.
Si los gobiernos regionales y locales manejan tres veces más recursos que el gobierno central ¿por qué entonces las iras sanctas de los pueblos se dirigen con furia al Ejecutivo?, parece proponer el jefe del Estado.
Se vienen tiempos movidos para los gobiernos regionales y locales. Bien sabemos que no existen cuadros técnicos en las provincias que se encarguen de desarrollar proyectos, por lo que si éstos siguen demorando, sus autoridades sentirán en carne propia la impaciencia popular.
En este aspecto, García ha logrado desviar el foco de la protesta hacia los niveles inferiores inmediatos del Estado.
Queda mucho más por analizar del discurso. Un mensaje que no se alejó de lo que señalábamos en el post anterior: más pensado en el verbo que en la acción.
Mensaje a la Nación Perú
Alan García Pérez
Discurso primer año de gobierno
27 julio, 2007
Palabras de mortal
A pocas horas de iniciar su mensaje a la Nación, estoy convencido que el principal problema de Alan García, como político, es creer que tiene un papel en la Historia.
Se alucina una especie de profeta, elegido, o predestinado, que ha sido designado por los dioses para cumplir un rol en la tierra.
Desde ese olimpo de la vanidad, desenvuelve su soberbia con asombrosa verborrea y teatralidad.
Levanta la mirada por encima del hombro, yergue cuello y mentón, doblando ligeramente la cabeza hacia un costado.
En ese trance, camina como si tuviera siempre una alfombra roja a sus pies.
Un hombre así no trabaja en equipo. Busca el protagonismo personal, apostando por el todo o nada. No escucha consejos. Se encierra a solas. Arma compartimentos estancos.
En esas condiciones, el presidente García alista su mensaje al país.
¿Cómo no hacerle comprender que es momento de dejar la soberbia?, ¿cómo no recordarle su condición de mortal?, ¿cómo no pedirle que concerte y no enfrente?, ¿cómo no exigirle tranquilidad y no encono?
He aquí algunas sugerencias:
- Que deje de pensar en las cámaras de televisión y en los fotógrafos.
- Que no confunda comunicación para el pueblo con noticias para los medios.
- Que no asuma como triunfo propio el crecimiento económico heredado.
- Que no crea que nos hemos olvidado que se opuso y que trabó el TLC.
- Que no piense que creemos en su disfrazada austeridad.
- Que pida disculpas por el trato vejatorio que dio a profesores.
- Que no piense que autoridad es cárceles y represión.
- Que no caiga en la tentación de perpetuarse en el poder.
- Que no repita el error de dilapidar las reservas internacionales netas.
- Que cese su obstinada persecución contra su antecesor.
- Que no descuide la defensa de nuestra integridad territorial y marítima.
- Que no pretenda integrar Camisea al anillo energético sudamericano.
- Que no mienta al decir que ahorramos 11 millones en los patrulleros chinos.
- Que no presente la elección de Machu Picchu como uno de sus logros.
- Que no nos diga que esperemos otro año más para ver resultados.
- Que no trate de comprar medios de comunicación con publicidad oficial.
- Que asegure que su gobierno se preocupará por extraditar a Fujimori.
- Que no busque descabezar presidentes regionales respondones.
- Que guarde pan para mayo.
- Pero, principalmente, que deje pensar que pasará a la Historia.
- Que asuma que lo elegimos para gobernar por 5 años. Y ni un minuto más.
Alan García Pérez
Discurso Presidencial Perú
Política + Perú
Se alucina una especie de profeta, elegido, o predestinado, que ha sido designado por los dioses para cumplir un rol en la tierra.
Desde ese olimpo de la vanidad, desenvuelve su soberbia con asombrosa verborrea y teatralidad.
Levanta la mirada por encima del hombro, yergue cuello y mentón, doblando ligeramente la cabeza hacia un costado.
En ese trance, camina como si tuviera siempre una alfombra roja a sus pies.
Un hombre así no trabaja en equipo. Busca el protagonismo personal, apostando por el todo o nada. No escucha consejos. Se encierra a solas. Arma compartimentos estancos.
En esas condiciones, el presidente García alista su mensaje al país.
¿Cómo no hacerle comprender que es momento de dejar la soberbia?, ¿cómo no recordarle su condición de mortal?, ¿cómo no pedirle que concerte y no enfrente?, ¿cómo no exigirle tranquilidad y no encono?
He aquí algunas sugerencias:
- Que deje de pensar en las cámaras de televisión y en los fotógrafos.
- Que no confunda comunicación para el pueblo con noticias para los medios.
- Que no asuma como triunfo propio el crecimiento económico heredado.
- Que no crea que nos hemos olvidado que se opuso y que trabó el TLC.
- Que no piense que creemos en su disfrazada austeridad.
- Que pida disculpas por el trato vejatorio que dio a profesores.
- Que no piense que autoridad es cárceles y represión.
- Que no caiga en la tentación de perpetuarse en el poder.
- Que no repita el error de dilapidar las reservas internacionales netas.
- Que cese su obstinada persecución contra su antecesor.
- Que no descuide la defensa de nuestra integridad territorial y marítima.
- Que no pretenda integrar Camisea al anillo energético sudamericano.
- Que no mienta al decir que ahorramos 11 millones en los patrulleros chinos.
- Que no presente la elección de Machu Picchu como uno de sus logros.
- Que no nos diga que esperemos otro año más para ver resultados.
- Que no trate de comprar medios de comunicación con publicidad oficial.
- Que asegure que su gobierno se preocupará por extraditar a Fujimori.
- Que no busque descabezar presidentes regionales respondones.
- Que guarde pan para mayo.
- Pero, principalmente, que deje pensar que pasará a la Historia.
- Que asuma que lo elegimos para gobernar por 5 años. Y ni un minuto más.
Alan García Pérez
Discurso Presidencial Perú
Política + Perú
26 julio, 2007
Ganó el Aprofujimorismo
Con 66 votos contra 49 votos se impuso, finalmente, la impresentable lista oficialista conformada por el Apra, los fujimoristas y la escoria de neotránsfugas con Aldo Estrada y Torres Caro como nuevos exponentes. Una lista que suma la vergüenza y, habría que ver, quizás, hasta la impunidad.
El país recordará cómo hubo quienes se rasgaron las vestiduras por un acercamiento entre el humalismo y las fuerzas de oposición, llamándola “alianza contra-natura” y, en cambio, nada dijeron de la trenza aprofujimorista, presentada casi en olor a rosas.
Vendrá ahora la larga lista de compromisos asumidos por el gobierno para cumplir la repartija. Los apristas devolverán el favor a los fujimoristas manteniendo y hasta ampliando su cuota de poder en las comisiones. Los upepistas buscarán las migajas que les deje el uso de Aldo Estrada, el congresista que perdió un partido por sentarse en la Mesa Directiva.
El inicio de segundo año del gobierno aprofujimorista deja también la lección del todo vale en el Congreso. Ha quedado al desnudo la práctica desprovista de ética de nuestra clase política. Nunca antes como ahora para ver en unos cuantos días la práctica del toma y daca, la repartija y el dame que te doy.
Una evidencia más del país desmemoriado que somos.
El Presidente García ya tiene el marco adecuado para su mensaje a la Nación, con una Mesa Directiva conformada a su medida.
Corresponde ahora recoger la enseñanza que dejan las movilizaciones del interior del país: corrientes sociales inorgánicas, sin representantes ni líderes, que se manifiestan al margen de los partidos políticos.
Quizás estamos asistiendo al germen de un nuevo tipo de representación política en el que se reivindica la raíz cultural antes que la coincidencia ideológica. Así tenemos la “Marcha de los Waris”, con una nueva forma de reclamo –pacífico, festivo- antes que la población ayacuchana movilizada y encrispada por los partidos.
Es un nuevo tipo de confrontación donde no cabe la violencia, sino el trato directo con las autoridades nacionales.
El trabajo para la oposición, en este caso, excede el espacio del Congreso. Más aún si éste es una caja cerrada donde los presidentes regionales y los movimientos sociales y gremiales no tienen espacio.
Marchas como la de los ayacuchanos borran el pequeño espacio que les queda a los congresistas. Y quizás, hasta cierto punto, sea mejor, porque habría que preguntar si la Mesa Directiva elegida hoy con apristas, fujimoristas y tránsfugas, representa el mandato de las ánforas o el humor nacional de estos tiempos.
Elecciones Congreso Perú
Luis Gonzales Posada
Partidos Políticos Perú
El país recordará cómo hubo quienes se rasgaron las vestiduras por un acercamiento entre el humalismo y las fuerzas de oposición, llamándola “alianza contra-natura” y, en cambio, nada dijeron de la trenza aprofujimorista, presentada casi en olor a rosas.
Vendrá ahora la larga lista de compromisos asumidos por el gobierno para cumplir la repartija. Los apristas devolverán el favor a los fujimoristas manteniendo y hasta ampliando su cuota de poder en las comisiones. Los upepistas buscarán las migajas que les deje el uso de Aldo Estrada, el congresista que perdió un partido por sentarse en la Mesa Directiva.
El inicio de segundo año del gobierno aprofujimorista deja también la lección del todo vale en el Congreso. Ha quedado al desnudo la práctica desprovista de ética de nuestra clase política. Nunca antes como ahora para ver en unos cuantos días la práctica del toma y daca, la repartija y el dame que te doy.
Una evidencia más del país desmemoriado que somos.
El Presidente García ya tiene el marco adecuado para su mensaje a la Nación, con una Mesa Directiva conformada a su medida.
Corresponde ahora recoger la enseñanza que dejan las movilizaciones del interior del país: corrientes sociales inorgánicas, sin representantes ni líderes, que se manifiestan al margen de los partidos políticos.
Quizás estamos asistiendo al germen de un nuevo tipo de representación política en el que se reivindica la raíz cultural antes que la coincidencia ideológica. Así tenemos la “Marcha de los Waris”, con una nueva forma de reclamo –pacífico, festivo- antes que la población ayacuchana movilizada y encrispada por los partidos.
Es un nuevo tipo de confrontación donde no cabe la violencia, sino el trato directo con las autoridades nacionales.
El trabajo para la oposición, en este caso, excede el espacio del Congreso. Más aún si éste es una caja cerrada donde los presidentes regionales y los movimientos sociales y gremiales no tienen espacio.
Marchas como la de los ayacuchanos borran el pequeño espacio que les queda a los congresistas. Y quizás, hasta cierto punto, sea mejor, porque habría que preguntar si la Mesa Directiva elegida hoy con apristas, fujimoristas y tránsfugas, representa el mandato de las ánforas o el humor nacional de estos tiempos.
Elecciones Congreso Perú
Luis Gonzales Posada
Partidos Políticos Perú
24 julio, 2007
La venganza de Lourdes
Todavía es posible escuchar a gente que actuó como miembro de mesa en las elecciones del 2006 afirmar –convencidos- que Lourdes Flores perdió en la mesa su pase a la segunda vuelta.
Fueron momentos tensos los que se vivieron por entonces.
Humala había ganado la primera vuelta y esperaba la definición entre Alan y Lourdes.
A medida que avanzaba el conteo y se cotejaba los resultados del interior del país, Lourdes perdió viada hasta que Alan -confiado en disputar la presidencia con Humala-, la pasó.
Al final, la diferencia entre ambos fue de apenas 0,53%. Alan obtuvo 24,33% de los votos y Lourdes 23,80%. Los memoriosos y los maldicientes de siempre, aseguran que el APRA ganó por la maña de sus personeros en mesa.
Lourdes se deprimió mucho. Dejó por un tiempo de ir a la peluquería. Se refugió en la Universidad. Hasta que, poco a poco, salió de su encierro, sonrió, volvió a la peluquería y regresó a hacer política.
Por estos días, por lo que cuenta Jorge Del Castillo, la hemos tenido rumiando y tramando, al fin, su venganza: derrotar al Apra.
Según el premier, Lourdes, Alan y él se reunieron en Palacio de Gobierno el viernes 13 de julio. El lunes 16 volvieron a reunirse, aunque sin Alan.
En ambas reuniones, Lourdes propuso a Javier Bedoya como presidente del Congreso y una agenda legislativa. El Apra no objetó la agenda, pero sí el candidato pepecista.
El gobierno insistió en su candidato, Luis Gonzales Posada, y replanteó su propuesta al ofrecer un cupo para Raúl Castro Stagnaro en la Mesa Directiva.
Lourdes reacomodó, entonces, las piezas. No dijo ni sí ni no.
Dejó pensar al Apra que podría aceptar que Castro acompañe a Gonzales Posada. Pero, al mismo tiempo, empezó a trabajar la alianza con el humanismo para llevar a Javier Bedoya a la presidencia del Congreso y, también, para vengarse de Alan y ganarle a su candidato.
Ayer por la noche, Lourdes fue al Congreso y ratificó su deseo de apoyar a Bedoya. Al retirarse saludó la decisión de Alan de trabajar con cualquier candidato que resulte electo. Sonrió con amplitud. Alan buscaba curarse en salud.
A estas alturas se espera la decisión de UPP. Vega Antonio sigue pensando en la primera vicepresidencia al lado de Bedoya. Estrada Choque piensa lo mismo al lado de Gonzales Posada. Decidirán a boca de urna.
La votación del jueves dirá si la espera de Lourdes rindió frutos y si al fin, puede, alguna vez, saborear la derrota de su adversario, aunque sea de carambola.
Congreso + Elecciones
Lourdes Flores
Alan García
Fueron momentos tensos los que se vivieron por entonces.
Humala había ganado la primera vuelta y esperaba la definición entre Alan y Lourdes.
A medida que avanzaba el conteo y se cotejaba los resultados del interior del país, Lourdes perdió viada hasta que Alan -confiado en disputar la presidencia con Humala-, la pasó.
Al final, la diferencia entre ambos fue de apenas 0,53%. Alan obtuvo 24,33% de los votos y Lourdes 23,80%. Los memoriosos y los maldicientes de siempre, aseguran que el APRA ganó por la maña de sus personeros en mesa.
Lourdes se deprimió mucho. Dejó por un tiempo de ir a la peluquería. Se refugió en la Universidad. Hasta que, poco a poco, salió de su encierro, sonrió, volvió a la peluquería y regresó a hacer política.
Por estos días, por lo que cuenta Jorge Del Castillo, la hemos tenido rumiando y tramando, al fin, su venganza: derrotar al Apra.
Según el premier, Lourdes, Alan y él se reunieron en Palacio de Gobierno el viernes 13 de julio. El lunes 16 volvieron a reunirse, aunque sin Alan.
En ambas reuniones, Lourdes propuso a Javier Bedoya como presidente del Congreso y una agenda legislativa. El Apra no objetó la agenda, pero sí el candidato pepecista.
El gobierno insistió en su candidato, Luis Gonzales Posada, y replanteó su propuesta al ofrecer un cupo para Raúl Castro Stagnaro en la Mesa Directiva.
Lourdes reacomodó, entonces, las piezas. No dijo ni sí ni no.
Dejó pensar al Apra que podría aceptar que Castro acompañe a Gonzales Posada. Pero, al mismo tiempo, empezó a trabajar la alianza con el humanismo para llevar a Javier Bedoya a la presidencia del Congreso y, también, para vengarse de Alan y ganarle a su candidato.
Ayer por la noche, Lourdes fue al Congreso y ratificó su deseo de apoyar a Bedoya. Al retirarse saludó la decisión de Alan de trabajar con cualquier candidato que resulte electo. Sonrió con amplitud. Alan buscaba curarse en salud.
A estas alturas se espera la decisión de UPP. Vega Antonio sigue pensando en la primera vicepresidencia al lado de Bedoya. Estrada Choque piensa lo mismo al lado de Gonzales Posada. Decidirán a boca de urna.
La votación del jueves dirá si la espera de Lourdes rindió frutos y si al fin, puede, alguna vez, saborear la derrota de su adversario, aunque sea de carambola.
Congreso + Elecciones
Lourdes Flores
Alan García
23 julio, 2007
Perú, Julio 2007: Democradura
El gobierno ha reaccionado con mano de hierro a las protestas sociales. Utilizando de manera ilegal las facultadades que le delegó el Congreso para legislar en materia de terrorismo, lucha contra el narcotráfico y crimen organizado, ha presentado dos decretos legislativos que perforan el régimen democrático, empujándolo hacia la oscura frontera de la democradura, un paso antes de la dictadura.
El primero es el que pena con inhabilitación del cargo a presidentes regionales y alcaldes que participen en una huelga o manifestación pública. El segundo, es el que faculta a la Policía y Fuerzas Armadas a usar sus armas contra la población quedando exenta de responsabilidad penal si causan lesión o muerte.
Son decretos legislativos que exceden las facultades otorgadas por el Congreso y colocan al gobierno aprista en una situación de tránsito hacia un régimen autoritario que conculca y reprime las libertades ciudadanas. Reclamar, movilizarse o aún realizar marchas, huelgas o paros, no encajan dentro de la figura penal de crimen organizado.
El miedo y un evidente afán de castigo a las autoridades políticas que se movilizaron junto a las organizaciones sociales y frentes de defensa, paracen ser los principales motivos que gatillaron esta respuesta represiva.
Arrinconado por la ola de protesta social, la ira contenida del presidente García lo ha hecho pasar, gradualmente, de los insultos a la dirigencia sindical, a la condena; de la condena a la represión y detención, y de éstas a la violencia legal y, eventualmente, la muerte.
Alguien debe recordarle al Presidente que las balas nunca detuvieron las movilizaciones sociales. Por el contrario, dispositivos como aquellos, salidos de modelos autoritarios, pueden exacerbar más los ánimos. Normalmente, los muertos sacan gobiernos. Sino, preguntémosle a Gonzalo Sánchez de Lozada que le pasó en Bolivia.
El camino para plantear una acción de inconstitucionalidad queda abierto, y así lo han hecho saber los presidentes regionales de Lambayeque, Yehude Simon; de Cusco, Hugo Gonzales; de Arequipa, Juan Manuel Guillén y de Tacna, Hugo Ordoñez.
Los sectores democráticos tienen aquí una nueva tarea por delante: declarar la inconstiucionalidad de los dispositivos. Es por atropellos como el que comentamos que se requiere un Congreso que contrapese el poder que el gobierno pretende concentrar.
Lo decíamos en el post anterior; había que darle contenido a la lista opositora. “Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad”.
Bueno, pues, aquí hay un primer punto de la agenda. Explicar y recordar los alcances de las facultades legislativas otorgadas al Ejecutivo. Y parar ¡ya!, el temerario cambio de timón del gobierno aprista hacia la democradura.
Alan García + Perú
Democracia + Perú
Gobierno, Congreso
El primero es el que pena con inhabilitación del cargo a presidentes regionales y alcaldes que participen en una huelga o manifestación pública. El segundo, es el que faculta a la Policía y Fuerzas Armadas a usar sus armas contra la población quedando exenta de responsabilidad penal si causan lesión o muerte.
Son decretos legislativos que exceden las facultades otorgadas por el Congreso y colocan al gobierno aprista en una situación de tránsito hacia un régimen autoritario que conculca y reprime las libertades ciudadanas. Reclamar, movilizarse o aún realizar marchas, huelgas o paros, no encajan dentro de la figura penal de crimen organizado.
El miedo y un evidente afán de castigo a las autoridades políticas que se movilizaron junto a las organizaciones sociales y frentes de defensa, paracen ser los principales motivos que gatillaron esta respuesta represiva.
Arrinconado por la ola de protesta social, la ira contenida del presidente García lo ha hecho pasar, gradualmente, de los insultos a la dirigencia sindical, a la condena; de la condena a la represión y detención, y de éstas a la violencia legal y, eventualmente, la muerte.
Alguien debe recordarle al Presidente que las balas nunca detuvieron las movilizaciones sociales. Por el contrario, dispositivos como aquellos, salidos de modelos autoritarios, pueden exacerbar más los ánimos. Normalmente, los muertos sacan gobiernos. Sino, preguntémosle a Gonzalo Sánchez de Lozada que le pasó en Bolivia.
El camino para plantear una acción de inconstitucionalidad queda abierto, y así lo han hecho saber los presidentes regionales de Lambayeque, Yehude Simon; de Cusco, Hugo Gonzales; de Arequipa, Juan Manuel Guillén y de Tacna, Hugo Ordoñez.
Los sectores democráticos tienen aquí una nueva tarea por delante: declarar la inconstiucionalidad de los dispositivos. Es por atropellos como el que comentamos que se requiere un Congreso que contrapese el poder que el gobierno pretende concentrar.
Lo decíamos en el post anterior; había que darle contenido a la lista opositora. “Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad”.
Bueno, pues, aquí hay un primer punto de la agenda. Explicar y recordar los alcances de las facultades legislativas otorgadas al Ejecutivo. Y parar ¡ya!, el temerario cambio de timón del gobierno aprista hacia la democradura.
Alan García + Perú
Democracia + Perú
Gobierno, Congreso
20 julio, 2007
Sigue el cambalache
La ley de la oferta y la demanda, no sólo se cumple en la economía. En la política, donde mejor se le reconoce, por estos días, es en el Congreso. Ahora resulta que Lourdes Flores, en realidad no pidió a su delfin, Javier Bedoya, abandonar la carrera y apoyar al Apra, sino todo lo contrario.
Con una ingenuidad digna de mejor causa, Lourdes propuso al Apra integrar una lista multipartidaria de consenso, previa renuncia del candidato oficialista a la presidencia del Congreso.
El Apra respondió de inmediato que dicha fórmula era no sólo inviable, sino, no negociable, habida cuenta de los votos upepistas y fujimoristas que ya tenían en el bolsillo.
Como en un aceitado mercado persa -donde todo se compra y todo se vende-, en los pasillos del Congreso empezó entonces a funcionar la pedestre ley económica del quién da más.
UPP abrió los ojos –y debe haber salivado- cuando escuchó la propuesta de los grupos de oposición que le ofrecieron encabezar la lista alternativa al Apra si aceptaba romper su compromiso con el partido de gobierno.
Es decir, Javier Bedoya y Alberto Andrade declinaban su pre-canditatura y le cedían la posta a José Vega Antonio, quien, hasta hace unos días, había asegurado la primera vicepresidencia para su agrupación, en la fórmula oficialista.
Luis Gonzales Posada empezó a sudar frío.
Sus cacareados 72 votos se conviertieron de pronto en 66 y –como dicen en la bolsa- con tendencia a la baja.
Lo peligroso de esta fórmula de oposición -la verdad-, es que se teje en base, no de una agenda legislativa, sino, de personalísimos apetitos de poder.
Hay quienes dirán que todo vale. Que no importa con tal de arrebatarle al Apra una cuota de poder en el Legislativo. Puede ser. Pero una victoria en esas condiciones de orfandad de propuestas y metas, podría acarrear -también para la oposición-, un alto costo en el corto plazo.
Hay que darle contenido a la lista opositora. Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad.
Para esta tarea, el fiel de la balanza le ha correspondido a la UPP. Del platillo en que se coloque dependerá hacia dónde incline la balanza del poder.
En sus manos está definir si será, finalmente, cola de león del oficialismo o cabeza de ratón de la oposición.
Congreso + Perú
Política + Parlamento
Poder Legislativo + Perú
Con una ingenuidad digna de mejor causa, Lourdes propuso al Apra integrar una lista multipartidaria de consenso, previa renuncia del candidato oficialista a la presidencia del Congreso.
El Apra respondió de inmediato que dicha fórmula era no sólo inviable, sino, no negociable, habida cuenta de los votos upepistas y fujimoristas que ya tenían en el bolsillo.
Como en un aceitado mercado persa -donde todo se compra y todo se vende-, en los pasillos del Congreso empezó entonces a funcionar la pedestre ley económica del quién da más.
UPP abrió los ojos –y debe haber salivado- cuando escuchó la propuesta de los grupos de oposición que le ofrecieron encabezar la lista alternativa al Apra si aceptaba romper su compromiso con el partido de gobierno.
Es decir, Javier Bedoya y Alberto Andrade declinaban su pre-canditatura y le cedían la posta a José Vega Antonio, quien, hasta hace unos días, había asegurado la primera vicepresidencia para su agrupación, en la fórmula oficialista.
Luis Gonzales Posada empezó a sudar frío.
Sus cacareados 72 votos se conviertieron de pronto en 66 y –como dicen en la bolsa- con tendencia a la baja.
Lo peligroso de esta fórmula de oposición -la verdad-, es que se teje en base, no de una agenda legislativa, sino, de personalísimos apetitos de poder.
Hay quienes dirán que todo vale. Que no importa con tal de arrebatarle al Apra una cuota de poder en el Legislativo. Puede ser. Pero una victoria en esas condiciones de orfandad de propuestas y metas, podría acarrear -también para la oposición-, un alto costo en el corto plazo.
Hay que darle contenido a la lista opositora. Que no se vea como la suma de apetitos personales, sino como el acuerdo inteligente y responsable de grupos electoralmente representativos que tienen claro las leyes y reformas que se necesitan para mejorar la calidad de representación e interlocución del Parlamento con la sociedad.
Para esta tarea, el fiel de la balanza le ha correspondido a la UPP. Del platillo en que se coloque dependerá hacia dónde incline la balanza del poder.
En sus manos está definir si será, finalmente, cola de león del oficialismo o cabeza de ratón de la oposición.
Congreso + Perú
Política + Parlamento
Poder Legislativo + Perú
18 julio, 2007
Cambalache en el Congreso
Mientras el país convulsiona socialmente, el Congreso, ajeno a las marchas y contramarchas del interior, vive su propio tira y afloje, negociando bajo la mesa, puestos y cuotas de poder, en un tole-tole de todos contra todos.
A poco menos de diez días para renovar la Mesa Directiva, los grupos opositores no han logrado perfilar una candidatura que dispute la dirección del Congreso al oficialismo, el cual ya aseguró los votos de UPP y de los fujimoristas.
La responsabilidad es sólo de la oposición. Los apetitos de siempre lo impidieron.
Javier Bedoya y Alberto Andrade pugnaron por encabezar una fórmula alternativa, hasta ayer, pero, me temo, que la pista les quedó corta. A ello habría que agregarle una preocupante intervención de la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores.
La Dra. Flores Nano debe aclarar si recomendó a su bancada del Congreso retirar la candidatura de Javier Bedoya para apoyar la de Luis Gonzales Posada en aras de un respaldo al gobierno y al sistema democrático “frente a grupos violentistas que pretenden desestabilizarlo”, según refiere la Agencia Andina.
Sería una confusión total de la ex candidata presidencial –una más- que, en lugar de afirmar una candidatura de oposición en el Congreso que represente la verdadera correlación de fuerzas que eligió el electorado, pretenda afirmar el continuismo oficialista.
Se sabe que antes de reunirse con su bancada y plantear este golpe de timón Lourdes se habría reunido con Alberto Andrade, ex pepecista, líder de Somos Perú, miembro de Alianza Parlamentaria, quien también pugnaba por encabezar la lista opositora.
Sintomáticamente, ese mismo día, el diario Correo petardeaba la pre-candidatura de Andrade mediante una información desenterrada por la Segunda Fiscalía Superior Penal de Lima, a cargo de Ana María Calderón Boy, según la cual, la Municipalidad de Lima contrató irregularmente al estudio de abogados Blume y Amprimo cuando Andrade era alcalde metropolitano.
Por la noche, Lourdes se reunió con su bancada y prácticamente convenció a sus congresistas de no insistir con la postulación de Bedoya y, menos, apoyar la de Andrade. Su argumento central –harto discutible- fue respaldar al gobierno frente a la ola de protestas desestabilizadoras.
Así, una oposición desorientada y fuera de juego en las protestas sociales recientes, capitula en el único espacio en el que puede existir, envuelta en un cambalache por cupos, que le deja al gobierno la mesa servida para repetir el plato en la presidencia del Congreso. Bochornoso.
Congreso + Perú
Oposición democrática
Lourdes Flores
A poco menos de diez días para renovar la Mesa Directiva, los grupos opositores no han logrado perfilar una candidatura que dispute la dirección del Congreso al oficialismo, el cual ya aseguró los votos de UPP y de los fujimoristas.
La responsabilidad es sólo de la oposición. Los apetitos de siempre lo impidieron.
Javier Bedoya y Alberto Andrade pugnaron por encabezar una fórmula alternativa, hasta ayer, pero, me temo, que la pista les quedó corta. A ello habría que agregarle una preocupante intervención de la lideresa de Unidad Nacional, Lourdes Flores.
La Dra. Flores Nano debe aclarar si recomendó a su bancada del Congreso retirar la candidatura de Javier Bedoya para apoyar la de Luis Gonzales Posada en aras de un respaldo al gobierno y al sistema democrático “frente a grupos violentistas que pretenden desestabilizarlo”, según refiere la Agencia Andina.
Sería una confusión total de la ex candidata presidencial –una más- que, en lugar de afirmar una candidatura de oposición en el Congreso que represente la verdadera correlación de fuerzas que eligió el electorado, pretenda afirmar el continuismo oficialista.
Se sabe que antes de reunirse con su bancada y plantear este golpe de timón Lourdes se habría reunido con Alberto Andrade, ex pepecista, líder de Somos Perú, miembro de Alianza Parlamentaria, quien también pugnaba por encabezar la lista opositora.
Sintomáticamente, ese mismo día, el diario Correo petardeaba la pre-candidatura de Andrade mediante una información desenterrada por la Segunda Fiscalía Superior Penal de Lima, a cargo de Ana María Calderón Boy, según la cual, la Municipalidad de Lima contrató irregularmente al estudio de abogados Blume y Amprimo cuando Andrade era alcalde metropolitano.
Por la noche, Lourdes se reunió con su bancada y prácticamente convenció a sus congresistas de no insistir con la postulación de Bedoya y, menos, apoyar la de Andrade. Su argumento central –harto discutible- fue respaldar al gobierno frente a la ola de protestas desestabilizadoras.
Así, una oposición desorientada y fuera de juego en las protestas sociales recientes, capitula en el único espacio en el que puede existir, envuelta en un cambalache por cupos, que le deja al gobierno la mesa servida para repetir el plato en la presidencia del Congreso. Bochornoso.
Congreso + Perú
Oposición democrática
Lourdes Flores
17 julio, 2007
Gobernar antes que comunicar
Después de ver las catastróficas cifras de popularidad del presidente García, con más de 80% de desaprobación en el interior del país, el gobierno pone como excusa la falta de comunicación política. El problema, afirma, se agrava, por la política de austeridad auto impuesta en su primer año de gestión.
Por esta razón se alista para los próximos días una campaña publicitaria con la intención de comunicar los supuestos logros del gobierno.
Es una falacia pensar que la comunicación pueda resolver los problemas de la política.
La comunicación es un instrumento de la política. Y no al revés. En los últimos años teóricos de la sociología, la comunicación, la politología, el derecho y otras ciencias sociales han desarrollado un frondoso campo de acción; la comunicación política.
Hay diversas definiciones e interpretaciones de lo que significa comunicación política, pero, en esencia, es el intercambio de mensajes relacionado al espacio de los asuntos públicos. Y, en sentido restrictivo, es la relación que desarrollan los actores del poder y la sociedad.
García es un comunicador político nato. Su sentido de la ubicación, su verbo y la teatralización del mensaje son su mejor herramienta de presentación, mezcla de retórica, oratoria y populismo.
El problema del gobierno no ha sido de comunicación, ha sido de gestión.
El primer acto comunicativo de García fue abrir las puertas de Palacio para “mostrar” a la televisión “las lujosas oficinas de Eliane Karp”. Acto seguido, entregó fotocopias a los medios denunciando los gastos “frívolos” de su antecesor.
Durante los primeros meses de gobierno, el presidente se dedicó a colocar titulares de distracción en los medios de comunicación: pena de muerte para violadores, ataques a las ONGs, reducción de sueldos en la administración pública, austeridad, shock de inversiones.
No se dedicó a gobernar. Ni a gestionar la comunicación de gobierno. Se operó mediáticamente con sangre en el ojo, con venganza. Lo que hubo en esta etapa no fue silencio comunicativo, sino comunicación política negativa.
En esta línea de ataque se criticó los gastos de publicidad estatal del gobierno anterior, se forzó la venta del avión presidencial; todas estas, acciones de comunicación política de campaña, de ataque al rival; no de gobierno, menos de jefe de Estado.
Ahora, zarandeado por la realidad y las demandas sociales, se intenta cubrir las deficiencias de gestión con publicidad oficial.
Todo gobierno democrático, por supuesto, tiene derecho a comunicar a la población lo que viene haciendo. Y para eso tiene que invertir. La comunicación cuesta. Y la democracia bien lo vale.
La mejor comunicación no es la que se dice, sino la que la gente ve y siente. Por eso, en lugar de preocuparse por comunicar, primero, el gobierno tiene que preocuparse en gobernar.
Comunicación Política
Alan García
Gobierno + Perú
Por esta razón se alista para los próximos días una campaña publicitaria con la intención de comunicar los supuestos logros del gobierno.
Es una falacia pensar que la comunicación pueda resolver los problemas de la política.
La comunicación es un instrumento de la política. Y no al revés. En los últimos años teóricos de la sociología, la comunicación, la politología, el derecho y otras ciencias sociales han desarrollado un frondoso campo de acción; la comunicación política.
Hay diversas definiciones e interpretaciones de lo que significa comunicación política, pero, en esencia, es el intercambio de mensajes relacionado al espacio de los asuntos públicos. Y, en sentido restrictivo, es la relación que desarrollan los actores del poder y la sociedad.
García es un comunicador político nato. Su sentido de la ubicación, su verbo y la teatralización del mensaje son su mejor herramienta de presentación, mezcla de retórica, oratoria y populismo.
El problema del gobierno no ha sido de comunicación, ha sido de gestión.
El primer acto comunicativo de García fue abrir las puertas de Palacio para “mostrar” a la televisión “las lujosas oficinas de Eliane Karp”. Acto seguido, entregó fotocopias a los medios denunciando los gastos “frívolos” de su antecesor.
Durante los primeros meses de gobierno, el presidente se dedicó a colocar titulares de distracción en los medios de comunicación: pena de muerte para violadores, ataques a las ONGs, reducción de sueldos en la administración pública, austeridad, shock de inversiones.
No se dedicó a gobernar. Ni a gestionar la comunicación de gobierno. Se operó mediáticamente con sangre en el ojo, con venganza. Lo que hubo en esta etapa no fue silencio comunicativo, sino comunicación política negativa.
En esta línea de ataque se criticó los gastos de publicidad estatal del gobierno anterior, se forzó la venta del avión presidencial; todas estas, acciones de comunicación política de campaña, de ataque al rival; no de gobierno, menos de jefe de Estado.
Ahora, zarandeado por la realidad y las demandas sociales, se intenta cubrir las deficiencias de gestión con publicidad oficial.
Todo gobierno democrático, por supuesto, tiene derecho a comunicar a la población lo que viene haciendo. Y para eso tiene que invertir. La comunicación cuesta. Y la democracia bien lo vale.
La mejor comunicación no es la que se dice, sino la que la gente ve y siente. Por eso, en lugar de preocuparse por comunicar, primero, el gobierno tiene que preocuparse en gobernar.
Comunicación Política
Alan García
Gobierno + Perú
16 julio, 2007
Interpelación y lucha política
La lucha política entre el gobierno y diversas fuerzas radicalizadas debiera darse en el marco de las instituciones democráticas y no en las calles, donde prima la violencia. Las diferencias entre el grupo que gobierna y los sectores que no lo aceptan, deben dirimirse, en el terreno de la razón, y no de la sinrazón.
Hace unos días proponíamos que los grupos organizados debieran canalizar sus propuestas a través de los presidentes regionales, como primera instancia de interlocución ante el gobierno central. Sin embargo, hasta el momento, el Ejecutivo no ha tomado la decisión política de ir por este camino.
En lugar de ello, ha enseñado el garrote, en señal de autoridad y orden. A la detención de dirigentes sutepistas ha seguido la represión de campesinos en Andahuaylas con una nueva víctima que lamentar, el ex alcalde de la localidad de Argama y dirigente del Frente de Defensa Regional Agrario de Apurímac (Fedra), Jorge Altamirano.
Si los mecanismos civilizados de confrontación política estuvieran activos y se privilegiaran antes que los métodos de masas iracundas en las calles, tendríamos en estos momentos un proceso de interpelación en curso al ministro del Interior, Luis Alva Castro.
No es la primera víctima de la violencia que el gobierno empieza a echarse en la cuenta.
Es momento de hacer que funcionen los mecanismos constitucionales de lucha política. En lugar de seguir sumando caídos en la lucha.
La interpelación al ministro del Interior debiera ser el objetivo de las fuerzas en conflicto. Una manera de decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con su política de represión y muerte.
Si el gobierno no quiere dialogar y deja todo en manos de las fuerzas represivas, ingresamos a una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles.
Los frentes regionales de defensa continuarán avasallando a los gobiernos regionales, y éstos en lugar de aguantar el embate y desembalsar la protesta, se verán obligados a re-direccionar la resolución del conflicto hacia el gobierno central.
Se debe frenar este rasgo político de enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Es mejor usar los espacios que el sistema prevé.
Los ministros son siempre fusibles de las crisis políticas. Un proceso interpelatorio, aún cuando el ministro pierda la cabeza, es un mecanismo legítimo, mil veces preferible a la quema de buses y atentados a la propiedad privada de masas desbocadas.
Antes que la iracunda horca de La Bastilla, es mejor el ajusticiamiento político civilizado.
Interpelación + Congreso
Luis Alva Castro
Paros, huelgas + Perú
Hace unos días proponíamos que los grupos organizados debieran canalizar sus propuestas a través de los presidentes regionales, como primera instancia de interlocución ante el gobierno central. Sin embargo, hasta el momento, el Ejecutivo no ha tomado la decisión política de ir por este camino.
En lugar de ello, ha enseñado el garrote, en señal de autoridad y orden. A la detención de dirigentes sutepistas ha seguido la represión de campesinos en Andahuaylas con una nueva víctima que lamentar, el ex alcalde de la localidad de Argama y dirigente del Frente de Defensa Regional Agrario de Apurímac (Fedra), Jorge Altamirano.
Si los mecanismos civilizados de confrontación política estuvieran activos y se privilegiaran antes que los métodos de masas iracundas en las calles, tendríamos en estos momentos un proceso de interpelación en curso al ministro del Interior, Luis Alva Castro.
No es la primera víctima de la violencia que el gobierno empieza a echarse en la cuenta.
Es momento de hacer que funcionen los mecanismos constitucionales de lucha política. En lugar de seguir sumando caídos en la lucha.
La interpelación al ministro del Interior debiera ser el objetivo de las fuerzas en conflicto. Una manera de decirle al gobierno que no estamos de acuerdo con su política de represión y muerte.
Si el gobierno no quiere dialogar y deja todo en manos de las fuerzas represivas, ingresamos a una espiral de violencia de consecuencias imprevisibles.
Los frentes regionales de defensa continuarán avasallando a los gobiernos regionales, y éstos en lugar de aguantar el embate y desembalsar la protesta, se verán obligados a re-direccionar la resolución del conflicto hacia el gobierno central.
Se debe frenar este rasgo político de enfrentamiento cuerpo a cuerpo. Es mejor usar los espacios que el sistema prevé.
Los ministros son siempre fusibles de las crisis políticas. Un proceso interpelatorio, aún cuando el ministro pierda la cabeza, es un mecanismo legítimo, mil veces preferible a la quema de buses y atentados a la propiedad privada de masas desbocadas.
Antes que la iracunda horca de La Bastilla, es mejor el ajusticiamiento político civilizado.
Interpelación + Congreso
Luis Alva Castro
Paros, huelgas + Perú
15 julio, 2007
¿Quién para el paro?
La plenaria del Sutep ha ratificado su decisión de continuar la huelga indefinida. Al mismo tiempo, la dirigencia sindical pide mesa de diálogo al gobierno. El Ejecutivo, a través del ministro de Educación, ha respondido que para iniciar el diálogo, antes, los profesores deben levantar su medida de fuerza. “No podemos sentarnos en una mesa con mecanismos de presión”, ha dicho el ministro Chang. Las partes no ceden. Seguimos entrampados en un diálogo de sordos.
El gobierno parece estar convencido que lo mejor en este caso es dejar que los maestros se cansen. El calabozo al que metió a los principales dirigentes no ha hecho mella en los huelguistas. Y no hay institución o líder que intermedie o genere el clima necesario para sentarse a conversar.
El intento de los presidentes regionales, hasta el momento, no obtiene eco. Es más, el anuncio de alguno de ellos –Huancavelica, Puno, Lambayeque y Pasco- de no descontarle el sueldo a los profesores huelguistas, podría alejarlos del justo medio necesario para interceder en el conflicto.
Los congresistas, ya sabemos, carecen de poder para ejercer la función de representación que tienen -al menos en el papel-. En estos momentos están más interesados en transar su propia cuota de poder. Por eso, simplemente no existen, ni siquiera para interpelar al ministro del Interior por el clima de represión insensata visto en los últimos días.
Queda la Iglesia Católica, con monseñor Bambarén, lamentablemente sin fuerzas, luego del desgaste que significó sus dos recientes fallidos intentos de interponer sus buenos oficios; uno en el desalojo de comerciantes del mercado Santa Anita –en el que no pudo convencer a Castañeda Lossio- y el otro en RPP, donde realizó una patética defensa del comensal diabético del Fiesta, Javier Ríos Castillo. De monseñor Cipirani, ni hablemos, ya que su vocación contraria al diálogo es harto conocida.
El Acuerdo Nacional no es el foro más adecuado para resolver un problema urgente como la huelga, pero que trastoca los fines para los cuales fue creado. Su tarea es más de largo plazo, de concertar y monitorear políticas de Estado. El Acuerdo encaja más bien en la tarea de difusión que debe hacerse de la Ley del Magisterio.
No queda mucho en realidad. La Asamblea Nacional de Rectores es una institución virtual que alguna vez cobijó a un mediano profesor de matemáticas que llegó a ser presidente. Pero hoy no es más que una dirección en la agenda.
Si quisiera, si la dejaran, si no convocara sospechas de juego propio, quien en realidad tendría el apronte para encarar una tarea difícil, corajuda, como la que se necesita para aplacar la ira y la desconfianza de los profesores y disminuir la soberbia y prepotencia del gobierno, sería, la defensora del pueblo, Beatriz Merino.
La Defensoría del Pueblo no tiene la obligación, en realidad; su función es otra. Pero, frente a la orfandad de liderazgo y capacidad de interlocución, bien vale la pena echar mano a parte de nuestra reserva moral. En momentos difíciles, de necedades, de intemperancias, es necesaria una voz firme y alta como la de Beatriz.
Conflictos sociales
Paros, huelgas
Beatriz Merino
El gobierno parece estar convencido que lo mejor en este caso es dejar que los maestros se cansen. El calabozo al que metió a los principales dirigentes no ha hecho mella en los huelguistas. Y no hay institución o líder que intermedie o genere el clima necesario para sentarse a conversar.
El intento de los presidentes regionales, hasta el momento, no obtiene eco. Es más, el anuncio de alguno de ellos –Huancavelica, Puno, Lambayeque y Pasco- de no descontarle el sueldo a los profesores huelguistas, podría alejarlos del justo medio necesario para interceder en el conflicto.
Los congresistas, ya sabemos, carecen de poder para ejercer la función de representación que tienen -al menos en el papel-. En estos momentos están más interesados en transar su propia cuota de poder. Por eso, simplemente no existen, ni siquiera para interpelar al ministro del Interior por el clima de represión insensata visto en los últimos días.
Queda la Iglesia Católica, con monseñor Bambarén, lamentablemente sin fuerzas, luego del desgaste que significó sus dos recientes fallidos intentos de interponer sus buenos oficios; uno en el desalojo de comerciantes del mercado Santa Anita –en el que no pudo convencer a Castañeda Lossio- y el otro en RPP, donde realizó una patética defensa del comensal diabético del Fiesta, Javier Ríos Castillo. De monseñor Cipirani, ni hablemos, ya que su vocación contraria al diálogo es harto conocida.
El Acuerdo Nacional no es el foro más adecuado para resolver un problema urgente como la huelga, pero que trastoca los fines para los cuales fue creado. Su tarea es más de largo plazo, de concertar y monitorear políticas de Estado. El Acuerdo encaja más bien en la tarea de difusión que debe hacerse de la Ley del Magisterio.
No queda mucho en realidad. La Asamblea Nacional de Rectores es una institución virtual que alguna vez cobijó a un mediano profesor de matemáticas que llegó a ser presidente. Pero hoy no es más que una dirección en la agenda.
Si quisiera, si la dejaran, si no convocara sospechas de juego propio, quien en realidad tendría el apronte para encarar una tarea difícil, corajuda, como la que se necesita para aplacar la ira y la desconfianza de los profesores y disminuir la soberbia y prepotencia del gobierno, sería, la defensora del pueblo, Beatriz Merino.
La Defensoría del Pueblo no tiene la obligación, en realidad; su función es otra. Pero, frente a la orfandad de liderazgo y capacidad de interlocución, bien vale la pena echar mano a parte de nuestra reserva moral. En momentos difíciles, de necedades, de intemperancias, es necesaria una voz firme y alta como la de Beatriz.
Conflictos sociales
Paros, huelgas
Beatriz Merino
13 julio, 2007
El fantasma de García
El hombre que atiende el menú en la esquina ha cogido una tiza y ha borrado el precio del menú que en los últimos diez años ha permanecido congelado. En lugar de 5 soles ha puesto: 6 soles. “Todo ha subido, señor, hace un mes que los precios se dispararon y ya no me queda otra que aumentar el menú”.
En efecto, desde hace unos meses, los productores de pollo y huevos vienen quejándose del aumento del precio del maíz. Los panificadores dicen lo mismo del trigo y ya ajustaron el precio del pan. En junio, los combustibles dispararon la inflación acumulada en la primera mitad del presente año a 1.74%.
El mercado no miente. Un kilo de arroz que costaba 2.00 soles, ahora cuesta 2.20 soles; el litro de aceite ha pasado de 5.00 soles a 5.70 soles; el kilo de lenteja ha subido de 2.40 soles a 3.20 soles; un pan que estaba a 0.10 céntimos está ahora a 0.15 céntimos; un kilo de bisteck se ha disparado de 14.00 soles a 18.00 soles; un kilo de papa estaba 0.80 céntimos y hoy está a 1.00 sol.
El fantasma inflacionario, la pesadilla del primer gobierno de Alan García, se empieza a insinuar. El gobierno ha reaccionado con susto al problema y esta semana, en medio de la ola de protestas, redujo los aranceles al trigo y al maíz para frenar el alza del pan y fideos, pero fue muy tarde.
Es evidente que el crecimiento macroeconómico no llega a todos. El descontento de la gente se siente primero en el estómago. Apenas un 17% considera que la situación general del país ha mejorado, según un reporte de la Universidad de Lima. El 33% cree que ha empeorado y el 46% cree que se ha mantenido igual.
Cuando se le pregunta a la gente qué fue lo peor de este primer año del gobierno aprista, 23.7% dice –sin duda alguna- el alza de precios. La misma razón trepa a 57% en el sector E. El fantasma inflacionario en estado larvario.
Ni siquiera el incumplimiento de promesas electorales (7.3%), o la falta de empleo (5.6%), generan tanto temor entre los más pobres como la disparada de precios de los alimentos de primera necesidad. El dinero hecho polvo y los precios por las nubes son el terror de los pobres. Y García lo sabe.
Quizás por eso, en los últimos días se muestra nervioso, ojeroso, irascible. El mercado le impone reglas que no puede controlar. Sabe que ya no puede enviar a Del Castillo a denunciar especulación, acaparamiento. Sabe que ya no puede disponer control de precios por decreto. Su popularidad baja casi tan rápido como suben los alimentos. Todo eso lo desespera. Y lo lleva a endurecer su verbo y su acción.
Alan García
Economía + Perú
Inflación + Precios
En efecto, desde hace unos meses, los productores de pollo y huevos vienen quejándose del aumento del precio del maíz. Los panificadores dicen lo mismo del trigo y ya ajustaron el precio del pan. En junio, los combustibles dispararon la inflación acumulada en la primera mitad del presente año a 1.74%.
El mercado no miente. Un kilo de arroz que costaba 2.00 soles, ahora cuesta 2.20 soles; el litro de aceite ha pasado de 5.00 soles a 5.70 soles; el kilo de lenteja ha subido de 2.40 soles a 3.20 soles; un pan que estaba a 0.10 céntimos está ahora a 0.15 céntimos; un kilo de bisteck se ha disparado de 14.00 soles a 18.00 soles; un kilo de papa estaba 0.80 céntimos y hoy está a 1.00 sol.
El fantasma inflacionario, la pesadilla del primer gobierno de Alan García, se empieza a insinuar. El gobierno ha reaccionado con susto al problema y esta semana, en medio de la ola de protestas, redujo los aranceles al trigo y al maíz para frenar el alza del pan y fideos, pero fue muy tarde.
Es evidente que el crecimiento macroeconómico no llega a todos. El descontento de la gente se siente primero en el estómago. Apenas un 17% considera que la situación general del país ha mejorado, según un reporte de la Universidad de Lima. El 33% cree que ha empeorado y el 46% cree que se ha mantenido igual.
Cuando se le pregunta a la gente qué fue lo peor de este primer año del gobierno aprista, 23.7% dice –sin duda alguna- el alza de precios. La misma razón trepa a 57% en el sector E. El fantasma inflacionario en estado larvario.
Ni siquiera el incumplimiento de promesas electorales (7.3%), o la falta de empleo (5.6%), generan tanto temor entre los más pobres como la disparada de precios de los alimentos de primera necesidad. El dinero hecho polvo y los precios por las nubes son el terror de los pobres. Y García lo sabe.
Quizás por eso, en los últimos días se muestra nervioso, ojeroso, irascible. El mercado le impone reglas que no puede controlar. Sabe que ya no puede enviar a Del Castillo a denunciar especulación, acaparamiento. Sabe que ya no puede disponer control de precios por decreto. Su popularidad baja casi tan rápido como suben los alimentos. Todo eso lo desespera. Y lo lleva a endurecer su verbo y su acción.
Alan García
Economía + Perú
Inflación + Precios
11 julio, 2007
Día de furia
La noticia de la no extradición de Fujimori no pudo llegar en mejor momento, para el gobierno, zarandeado por una creciente ola de protestas sociales, sin capacidad de negociación, con un gabinete desgastado y a pocos días de tener que presentar al Congreso los logros alcanzados en el primer año de gestión y con muy pocas cosas en la bolsa.
El país vivía su primer día de protesta con masas irrumpiendo en Puno, Arequipa, Huancayo, Cusco, Chiclayo, Cañete, Huaraz, Lima, con bloqueo de carreteras, marchas y centrales sindicales y sociales unidas, cuando desde Chile llegó el anuncio del juez chileno Orlando Alvarez declarando la no procedencia de la extradición de Fujimori.
Fue como si se abriera el horno antes de tiempo. Se pasmó el pastel que venía pintando bien, sobre todo después de la encuesta de la Universidad de Lima que traía como novedad una fuerte caída de 11 puntos en la popularidad presidencial; de 52,6 en junio a 41,3 en julio; y un verdadero desplome en los sectores D y E: 29,0 y 24,2 de aprobación versus 62,1 y 64,8, de desaprobación, respectivamente.
El juez Orlando Alvarez hizo olvidar la protesta social. Desvió la agenda hacia el sur y Fujimori. Hasta Canal N que se pensaba transmitiría completo y en vivo y en directo el mitin de la Plaza San Martín, cortó su transmisión para leer cables con la noticia de la no extradición.
Las organizaciones de derechos humanos, sobre el caballo, organizaron un plantón frente a la embajada de Chile en el Perú. Una reacción desesperada que obligó a muchos a dividirse entre el paro y la protesta contra el Chino. Un día de furia.
En medio del desconcierto general, el gobierno aprobó la Ley de la Carrera Pública Magisterial, luego de que la Junta de Portavoces del Parlamento la exonerara de la segunda votación, lo que con seguridad encrespará aún más a los profesores del Sutep.
No hay cómo evitar la fujimorización de la agenda pública. Sin proponérselo, el gobierno ha logrado, al menos este primer día, avanzar su pauta política, en medio de la grita y quema de llantas. Hasta la reaparición de Ollanta Humala -oficializando su ubicación dentro del conglomerado de izquierda- ha pasado casi desapercibida.
El fallo del juez chileno Orlando Alvarez seguirá dando que hablar en los próximos días. Sólo nos resta decir que es un fallo insultante a la memoria de los peruanos, de aquellos que sufrieron no sólo la violación de sus derechos humanos, sino de aquellos a los que no les queda duda de la instauración de una maquinaria de Estado corrupta.
La Corte Suprema de Chile deberá rectificar este fallo. Caso contrario, Chile se habrá ganado el título de depositario de pillos, refugiados y evasores de la justicia.
Alberto Fujimori
Juez Orlando Alvarez
Extradición Chile
El país vivía su primer día de protesta con masas irrumpiendo en Puno, Arequipa, Huancayo, Cusco, Chiclayo, Cañete, Huaraz, Lima, con bloqueo de carreteras, marchas y centrales sindicales y sociales unidas, cuando desde Chile llegó el anuncio del juez chileno Orlando Alvarez declarando la no procedencia de la extradición de Fujimori.
Fue como si se abriera el horno antes de tiempo. Se pasmó el pastel que venía pintando bien, sobre todo después de la encuesta de la Universidad de Lima que traía como novedad una fuerte caída de 11 puntos en la popularidad presidencial; de 52,6 en junio a 41,3 en julio; y un verdadero desplome en los sectores D y E: 29,0 y 24,2 de aprobación versus 62,1 y 64,8, de desaprobación, respectivamente.
El juez Orlando Alvarez hizo olvidar la protesta social. Desvió la agenda hacia el sur y Fujimori. Hasta Canal N que se pensaba transmitiría completo y en vivo y en directo el mitin de la Plaza San Martín, cortó su transmisión para leer cables con la noticia de la no extradición.
Las organizaciones de derechos humanos, sobre el caballo, organizaron un plantón frente a la embajada de Chile en el Perú. Una reacción desesperada que obligó a muchos a dividirse entre el paro y la protesta contra el Chino. Un día de furia.
En medio del desconcierto general, el gobierno aprobó la Ley de la Carrera Pública Magisterial, luego de que la Junta de Portavoces del Parlamento la exonerara de la segunda votación, lo que con seguridad encrespará aún más a los profesores del Sutep.
No hay cómo evitar la fujimorización de la agenda pública. Sin proponérselo, el gobierno ha logrado, al menos este primer día, avanzar su pauta política, en medio de la grita y quema de llantas. Hasta la reaparición de Ollanta Humala -oficializando su ubicación dentro del conglomerado de izquierda- ha pasado casi desapercibida.
El fallo del juez chileno Orlando Alvarez seguirá dando que hablar en los próximos días. Sólo nos resta decir que es un fallo insultante a la memoria de los peruanos, de aquellos que sufrieron no sólo la violación de sus derechos humanos, sino de aquellos a los que no les queda duda de la instauración de una maquinaria de Estado corrupta.
La Corte Suprema de Chile deberá rectificar este fallo. Caso contrario, Chile se habrá ganado el título de depositario de pillos, refugiados y evasores de la justicia.
Alberto Fujimori
Juez Orlando Alvarez
Extradición Chile
10 julio, 2007
Pesado comechado
A Don Picón, Don Criticón y Don Comechado, habría que sumarle Don Soberbio, Don Matón y Don Lenguaraz, virtudes, todas, de este régimen. El Presidente demuestra intolerancia al insultar de manera grosera a los grupos en conflicto, e inoperancia cuando en lugar de resolver los problemas encarga a las Fuerzas Armadas el control de las instituciones públicas.
En la Presidencia del Consejo de Ministros existe una oficina de Prevención de Conflictos Sociales que debería cerrar de vergüenza. La Defensoría del Pueblo ya cumple con eficiencia esta tarea de monitoreo, aunque el Premier Del Castillo confunda “seguimiento” con “resolución”.
Le corresponde al Ejecutivo encarar y atender los brotes de descontento y protesta que saltan por todo el país. No hay diálogo. Ni voluntad de diálogo.
El Presidente cree que insultando, ninguneando y tirando los perros demuestra autoridad, mano fuerte. Ayer asoció las jornadas de protestas a apetitos electorales que buscarían adelantar el cronograma político. “Espera el 2011, si puedes”, señaló.
Quizás tenía en mente su propia lógica de desgaste y destrucción que aplicó contra el gobierno anterior cuando su partido soliviantaba a los grupos en conflicto, provocando el caos y buscando la salida adelantada de Toledo.
El 2003, en pleno conflicto del gobierno con el Sutep, el Partido Aprista apoyó y financió la arremetida extremista del sector sutepista de Huaynalaya. ¿Acaso ya nadie se acuerda que las huestes de Huaynalaya se refugiaron en el patio de la Casa del Pueblo tras su marcha de sacrificio a Lima?
García debe agradecer que –a diferencia de las órdenes que en el pasado impartió a su partido- los movimientos de hoy no estén bajo una misma dirección ni tienen una conducción articulada, al menos, por ahora.
Lo previsible es más bien que, ante la arremetida indiferenciada del gobierno, y el endurecimiento de su aparato represor, los actuales movimientos de protesta sean empujados a concertar sus objetivos. Las dos facciones del Sutep, por ejemplo, ya lo hicieron.
El paro de 48 horas de mañana será un ensayo en esa dirección.
Dos cucos acaba de soltar el gobierno preparando el terreno de lo que será esta nueva jornada de protesta: elementos subversivos podrían infiltrarse en el paro, e ideologías extranjeras extremistas estarían detrás de las protestas.
Excusas, todas, para evitar asumir responsabilidades. Aquí, cada quien tiene su propio pliego de reclamo. Lo que hacen es bloquear carreteras para llamar la atención. Pero el gobierno responde con desplantes y con palo, ingresando a un peligroso círculo de violencia cada vez más consistente. ¿Es que nadie quiere detener este llano en llamas? ¿O hay en Palacio un pesado comechado?
Conflictos sociales
Perú Paro
Política Perú
En la Presidencia del Consejo de Ministros existe una oficina de Prevención de Conflictos Sociales que debería cerrar de vergüenza. La Defensoría del Pueblo ya cumple con eficiencia esta tarea de monitoreo, aunque el Premier Del Castillo confunda “seguimiento” con “resolución”.
Le corresponde al Ejecutivo encarar y atender los brotes de descontento y protesta que saltan por todo el país. No hay diálogo. Ni voluntad de diálogo.
El Presidente cree que insultando, ninguneando y tirando los perros demuestra autoridad, mano fuerte. Ayer asoció las jornadas de protestas a apetitos electorales que buscarían adelantar el cronograma político. “Espera el 2011, si puedes”, señaló.
Quizás tenía en mente su propia lógica de desgaste y destrucción que aplicó contra el gobierno anterior cuando su partido soliviantaba a los grupos en conflicto, provocando el caos y buscando la salida adelantada de Toledo.
El 2003, en pleno conflicto del gobierno con el Sutep, el Partido Aprista apoyó y financió la arremetida extremista del sector sutepista de Huaynalaya. ¿Acaso ya nadie se acuerda que las huestes de Huaynalaya se refugiaron en el patio de la Casa del Pueblo tras su marcha de sacrificio a Lima?
García debe agradecer que –a diferencia de las órdenes que en el pasado impartió a su partido- los movimientos de hoy no estén bajo una misma dirección ni tienen una conducción articulada, al menos, por ahora.
Lo previsible es más bien que, ante la arremetida indiferenciada del gobierno, y el endurecimiento de su aparato represor, los actuales movimientos de protesta sean empujados a concertar sus objetivos. Las dos facciones del Sutep, por ejemplo, ya lo hicieron.
El paro de 48 horas de mañana será un ensayo en esa dirección.
Dos cucos acaba de soltar el gobierno preparando el terreno de lo que será esta nueva jornada de protesta: elementos subversivos podrían infiltrarse en el paro, e ideologías extranjeras extremistas estarían detrás de las protestas.
Excusas, todas, para evitar asumir responsabilidades. Aquí, cada quien tiene su propio pliego de reclamo. Lo que hacen es bloquear carreteras para llamar la atención. Pero el gobierno responde con desplantes y con palo, ingresando a un peligroso círculo de violencia cada vez más consistente. ¿Es que nadie quiere detener este llano en llamas? ¿O hay en Palacio un pesado comechado?
Conflictos sociales
Perú Paro
Política Perú
09 julio, 2007
Gobierno en cuarentena
El reporte de junio de la Defensoría del Pueblo sobre conflictos sociales en el país es similar al del mes anterior; más de setenta problemas o reclamos violentos, la mitad de los cuales están activos. Del total de conflictos, 41% estallaron este año; 17% el año pasado; 18% el 2005; y aún otro 28% se originó el 2004.
No es como piensa el Premier Del Castillo: una eruptiva, un brote de rubéola que le da a un niño,(y que) “hay que esperar que pase”. Algunos problemas sociales no pasan hace años. La política de dejar de hacer, dejar pasar es nefasta.
Más bien, podríamos estar ante un brote epidémico, pandémico, fruto del atraso, la pobreza y el abandono de más de la mitad de los peruanos.
Al menos 4 regiones quedan fuera del reparto del canon minero. No hay minerales en su territorio y saben que si no lloran y patalean no mamarán.
Detrás de las protestas hay también un problema estructural mayor. El sistema democrático de repartición del poder no funciona.
No basta elegir autoridades, si éstas no pueden resolver los problemas de la gente. El Parlamento es hoy en día un cascarón vacío de representatividad. Reflejo de la crisis partidaria.
Ante gobiernos regionales y municipales inoperantes, son los Frentes de Defensa –grupos radicales de todo tipo, incluido un sector aprista- los que se activan y quienes impulsan la primera ola de descontento social.
Las autoridades regionales, temerosas de perder poder ante la masa desenfrenada, se suman a las protestas, arrinconando ambos al gobierno central.
Ni siquiera existe ahora un Consejo Nacional de Descentralización (CND) que actuaba antes de bisagra ante el poder Ejecutivo. La Asamblea de Gobiernos Regionales (AGR) debiera asumir un rol protagónico en la intermediación de los conflictos sociales.
Los problemas, así sean simples eruptivas, deben tratarse. Mejor si es en la primera fase evolutiva, y mucho mejor si de conflictos sociales se trata.
Algo que se puede hacer de inmediato es recuperar la capacidad de interlocución. La AGR, por ejemplo, debe concertar con el Poder Ejecutivo, y sustentar ante el pleno del Congreso sus principales demandas y propuestas de solución.
El Congreso debe nutrir su cascarón abriendo sus puertas y escuchando a los gremios, sectores y regiones en conflicto. Los mineros de Casapalca tienen derecho a exponer su problema ante la representación nacional y sensibilizar al país sobre las condiciones casi esclavistas de trabajo.
Los ucayalinos igual. Tienen derecho a defender en el centro del poder sus exoneraciones tributarias. La población Puno encontraría seguramente respaldo al tema de la contaminación del Río Ramis, si se les escuchara en sesión abierta del Congreso. Las madres del Vaso de Leche no tendrían que salir con sus hijos una vez al año para reclamar mayor presupuesto.
Demos contenido y mecanismos de negociación adecuados a la palabra democracia. No vaya a ser que el Gobierno, de tanto esperar a que pase la erupción, termine, más bien, en cuarentena.
Conflictos sociales
Democracia
Gobierno y conclictos
No es como piensa el Premier Del Castillo: una eruptiva, un brote de rubéola que le da a un niño,(y que) “hay que esperar que pase”. Algunos problemas sociales no pasan hace años. La política de dejar de hacer, dejar pasar es nefasta.
Más bien, podríamos estar ante un brote epidémico, pandémico, fruto del atraso, la pobreza y el abandono de más de la mitad de los peruanos.
Al menos 4 regiones quedan fuera del reparto del canon minero. No hay minerales en su territorio y saben que si no lloran y patalean no mamarán.
Detrás de las protestas hay también un problema estructural mayor. El sistema democrático de repartición del poder no funciona.
No basta elegir autoridades, si éstas no pueden resolver los problemas de la gente. El Parlamento es hoy en día un cascarón vacío de representatividad. Reflejo de la crisis partidaria.
Ante gobiernos regionales y municipales inoperantes, son los Frentes de Defensa –grupos radicales de todo tipo, incluido un sector aprista- los que se activan y quienes impulsan la primera ola de descontento social.
Las autoridades regionales, temerosas de perder poder ante la masa desenfrenada, se suman a las protestas, arrinconando ambos al gobierno central.
Ni siquiera existe ahora un Consejo Nacional de Descentralización (CND) que actuaba antes de bisagra ante el poder Ejecutivo. La Asamblea de Gobiernos Regionales (AGR) debiera asumir un rol protagónico en la intermediación de los conflictos sociales.
Los problemas, así sean simples eruptivas, deben tratarse. Mejor si es en la primera fase evolutiva, y mucho mejor si de conflictos sociales se trata.
Algo que se puede hacer de inmediato es recuperar la capacidad de interlocución. La AGR, por ejemplo, debe concertar con el Poder Ejecutivo, y sustentar ante el pleno del Congreso sus principales demandas y propuestas de solución.
El Congreso debe nutrir su cascarón abriendo sus puertas y escuchando a los gremios, sectores y regiones en conflicto. Los mineros de Casapalca tienen derecho a exponer su problema ante la representación nacional y sensibilizar al país sobre las condiciones casi esclavistas de trabajo.
Los ucayalinos igual. Tienen derecho a defender en el centro del poder sus exoneraciones tributarias. La población Puno encontraría seguramente respaldo al tema de la contaminación del Río Ramis, si se les escuchara en sesión abierta del Congreso. Las madres del Vaso de Leche no tendrían que salir con sus hijos una vez al año para reclamar mayor presupuesto.
Demos contenido y mecanismos de negociación adecuados a la palabra democracia. No vaya a ser que el Gobierno, de tanto esperar a que pase la erupción, termine, más bien, en cuarentena.
Conflictos sociales
Democracia
Gobierno y conclictos
04 julio, 2007
Política o barbarie
Homínidos los llamó el Presidente de la República hace unas semanas al grupo de protestantes que lo recibió -piedras, tomates y huevos en mano-, en Puno. Seres de las cavernas que –según el pensamiento García- no han evolucinado políticamente al usar la confrontación y no el diálogo como vía para sus reclamos.
Estos hombres de la edad de piedra empiezan a multiplicarse. Están ahora mismo en Puno, Cusco, Ayacucho, Ucayali, como antes aparecieron en Casapalca, Loreto, Ancash, sin que el gobierno tomara medidas urgentes para calmar el desorden.
En realidad estos seres bárbaros, que bloquean carreteras y se enfrentan al estado de Derecho son peruanos excluidos del crecimiento económico, hombres y mujeres marginales y marginados, que dieron un grito civilizado de descontento en las recientes elecciones generales.
¡Aquí estamos!, gritaron con desesperación en casi todo el centro, la amazonía y el sur del país, lugares donde no ganó el Apra, donde no votaron por el señor García, donde apostaron por una cambio radical, por un nuevo pacto social.
Son seres de carne y hueso que representan a ese otro Perú. No aquel que dice el Presidente –el de la politiquería y el chisme-, sino el de los estómagos crujientes, el de los salarios mínimos y sin seguridad social, el de mercados de autoconsumo, el de tierras frías y desangeladas.
Es ese otro Perú que el propio doctor García ordenó levantar durante el mandato de Toledo, al que se aunó su partido organizado, levantando piquetes, organizando emboscadas, cerrando carreteras. Hoy, el jefe de Estado recibe de su propia medicina.
Como sombras incandescentes, furiosas, estos pueblos del interior del país, arremeten en medio de la inoperatividad del régimen. No hay Ministerio del Interior. Los corresponsales de provincias dan cuenta de la pasividad policial.
En Casapalca tuvo que haber cinco muertos para que el Estado se hiciera presente, mientras el ministro Alva Castro reparte colchones y frazadas. Por menos, en otras épocas, el ministro Alva hubiera sido interpelado.
García ha tenido que recurrir a acciones desesperadas. Ha dormido en el sur durante dos semanas; está entregando los tramos de la Interoceánica que diseñó su antecesor y que él bloqueó desde un comienzo, pero las encuestas siguen a la baja. Apela con fruición a su verbo florido. Pero ya no basta su palabra.
Los seres de grueso pelaje tienen, sin embargo, algo que decir. Escucharlos es el primer deber de los gobernantes. Atenderlos, su misión. De lo contrario, su número crecerá y se corre el riesgo de convertir el escenario de los dos Perúes en una tierra baldía y ceniza; en un país de bárbaros.
Alan García Pérez
Conflictos sociales
Bloqueo de carreteras
Estos hombres de la edad de piedra empiezan a multiplicarse. Están ahora mismo en Puno, Cusco, Ayacucho, Ucayali, como antes aparecieron en Casapalca, Loreto, Ancash, sin que el gobierno tomara medidas urgentes para calmar el desorden.
En realidad estos seres bárbaros, que bloquean carreteras y se enfrentan al estado de Derecho son peruanos excluidos del crecimiento económico, hombres y mujeres marginales y marginados, que dieron un grito civilizado de descontento en las recientes elecciones generales.
¡Aquí estamos!, gritaron con desesperación en casi todo el centro, la amazonía y el sur del país, lugares donde no ganó el Apra, donde no votaron por el señor García, donde apostaron por una cambio radical, por un nuevo pacto social.
Son seres de carne y hueso que representan a ese otro Perú. No aquel que dice el Presidente –el de la politiquería y el chisme-, sino el de los estómagos crujientes, el de los salarios mínimos y sin seguridad social, el de mercados de autoconsumo, el de tierras frías y desangeladas.
Es ese otro Perú que el propio doctor García ordenó levantar durante el mandato de Toledo, al que se aunó su partido organizado, levantando piquetes, organizando emboscadas, cerrando carreteras. Hoy, el jefe de Estado recibe de su propia medicina.
Como sombras incandescentes, furiosas, estos pueblos del interior del país, arremeten en medio de la inoperatividad del régimen. No hay Ministerio del Interior. Los corresponsales de provincias dan cuenta de la pasividad policial.
En Casapalca tuvo que haber cinco muertos para que el Estado se hiciera presente, mientras el ministro Alva Castro reparte colchones y frazadas. Por menos, en otras épocas, el ministro Alva hubiera sido interpelado.
García ha tenido que recurrir a acciones desesperadas. Ha dormido en el sur durante dos semanas; está entregando los tramos de la Interoceánica que diseñó su antecesor y que él bloqueó desde un comienzo, pero las encuestas siguen a la baja. Apela con fruición a su verbo florido. Pero ya no basta su palabra.
Los seres de grueso pelaje tienen, sin embargo, algo que decir. Escucharlos es el primer deber de los gobernantes. Atenderlos, su misión. De lo contrario, su número crecerá y se corre el riesgo de convertir el escenario de los dos Perúes en una tierra baldía y ceniza; en un país de bárbaros.
Alan García Pérez
Conflictos sociales
Bloqueo de carreteras
01 julio, 2007
El fin del Samurai
¿Es la postulación de Fujimori al senado japonés el inicio del fin de su movimiento político? Muchos analistas y líderes de opinión coinciden en que sí. Aseguran, en efecto, que esa decisión lo anula éticamente para cualquier intento posterior de regresar a la política peruana y que la conmoción en sus seguidores es tan fuerte que el apoyo que actualmente tiene se diluirá irremediablemente.
Me temo que eso es lo deseable, antes que lo probable. Lo que terminará por sepultar a Fujimori ante el pueblo peruano no es tanto la posibilidad de continuar su vida política en el Japón, sino que se le juzgue en tribunales peruanos independientes y que le pruebe los cargos de corrupción y crímenes que tiene. Y aún en este último punto hay escépticos y desmemoriados.
Si resulta electo y ocupa un escaño Fujimori tendrá un espacio para mantener vivo sus vínculos con sus seguidores. Y, como dice Bayli, habrá gente que tome esta victoria como propia y celebrará la llegada del Chino a la Dieta japonesa.
El problema que realmente tiene ahora el ex mandatario es no ganar. Un revés de Fujimori en las ánforas japoneses lo deja sin el escudo protector imperial que ansía para evitar ser juzgado en el Perú.
La conmoción inicial entre sus seguidores –la masa pobre del D y E- puede ser fácilmente superada si Fujimori empieza a canalizar ayuda japonesa, aún cuando esto no sea más una pantomima que una realidad. Una posta de salud inaugurada en el Asentamiento Humano Sol Naciente de Carabayllo –como ha propuesto el congresista Carlos Rafo- podría ser el inicio de este renacer del fujimorismo. Bien sabemos la rentabilidad que el populismo tiene en el país.
La heredera del movimiento será, como es obvio, Keiko Fujimori Higuchi. De manera que la posibilidad de tener un fujimorismo –incluso sin fujimori presente- es bastante grande. Dependerá de hasta dónde quiera llegar Keiko con su aventura política y, sobre todo, si soportará la presión de tener a su padre en la cárcel por largos años.
El fin del Fujimori dentro del fujimorismo se medirá cuando los tribunales peruanos lo juzguen y tenga que mudar su asilo dorado en Chile por alguna fría pieza en algún penal peruano. Porque de una cosa puede estar seguro, Fujimori, su decisión de pretender pasar por alto la justicia ha alertado a los organismos de derechos humanos del mundo que han advertido su astuta jugada. No le será fácil al extraditable seguir escondiéndose.
El ex embajador peruano en Japón, Luis Macchiavello, ha señalado que Fujimori necesitará alrededor de un millón de votos para cristalizar su sueño de ser senador japonés. Su partido, el Nuevo Partido del Pueblo, es pequeño pero se dice que podría aliarse con el Partido Democrático Liberal, lo que lo llevaría a ser parte del gobierno japonés.
De manera que no será inmediato el fin del fujimorismo. La desaparición del Samurai no ocurrirá en el Japón. Su liquidación política tendrá que sellarse aquí en el Perú, en su bastión populista de las clases más empobrecidas, capaces de ser nuevamente seducidas con sus mentiras.
Alberto Fujimori Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
Elecciones en Japón
Me temo que eso es lo deseable, antes que lo probable. Lo que terminará por sepultar a Fujimori ante el pueblo peruano no es tanto la posibilidad de continuar su vida política en el Japón, sino que se le juzgue en tribunales peruanos independientes y que le pruebe los cargos de corrupción y crímenes que tiene. Y aún en este último punto hay escépticos y desmemoriados.
Si resulta electo y ocupa un escaño Fujimori tendrá un espacio para mantener vivo sus vínculos con sus seguidores. Y, como dice Bayli, habrá gente que tome esta victoria como propia y celebrará la llegada del Chino a la Dieta japonesa.
El problema que realmente tiene ahora el ex mandatario es no ganar. Un revés de Fujimori en las ánforas japoneses lo deja sin el escudo protector imperial que ansía para evitar ser juzgado en el Perú.
La conmoción inicial entre sus seguidores –la masa pobre del D y E- puede ser fácilmente superada si Fujimori empieza a canalizar ayuda japonesa, aún cuando esto no sea más una pantomima que una realidad. Una posta de salud inaugurada en el Asentamiento Humano Sol Naciente de Carabayllo –como ha propuesto el congresista Carlos Rafo- podría ser el inicio de este renacer del fujimorismo. Bien sabemos la rentabilidad que el populismo tiene en el país.
La heredera del movimiento será, como es obvio, Keiko Fujimori Higuchi. De manera que la posibilidad de tener un fujimorismo –incluso sin fujimori presente- es bastante grande. Dependerá de hasta dónde quiera llegar Keiko con su aventura política y, sobre todo, si soportará la presión de tener a su padre en la cárcel por largos años.
El fin del Fujimori dentro del fujimorismo se medirá cuando los tribunales peruanos lo juzguen y tenga que mudar su asilo dorado en Chile por alguna fría pieza en algún penal peruano. Porque de una cosa puede estar seguro, Fujimori, su decisión de pretender pasar por alto la justicia ha alertado a los organismos de derechos humanos del mundo que han advertido su astuta jugada. No le será fácil al extraditable seguir escondiéndose.
El ex embajador peruano en Japón, Luis Macchiavello, ha señalado que Fujimori necesitará alrededor de un millón de votos para cristalizar su sueño de ser senador japonés. Su partido, el Nuevo Partido del Pueblo, es pequeño pero se dice que podría aliarse con el Partido Democrático Liberal, lo que lo llevaría a ser parte del gobierno japonés.
De manera que no será inmediato el fin del fujimorismo. La desaparición del Samurai no ocurrirá en el Japón. Su liquidación política tendrá que sellarse aquí en el Perú, en su bastión populista de las clases más empobrecidas, capaces de ser nuevamente seducidas con sus mentiras.
Alberto Fujimori Fujimori
Keiko Fujimori Higuchi
Elecciones en Japón
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