24 septiembre, 2007

Alianza con sangre en el ojo

La alianza aprofujoimorista ha ingresado en una fase de replanteo. Los primeros escarceos han sido por condiciones de carcelería y salud, pero si los fujimoristas quieren la impunidad de Alberto Fujimori tendrán que elevar la cota de las pugnas como volver a poner en el asador el oscuro accionar del doctor García en El Frontón. Será un toma y daca fuerte, con pasajes de furia descontrolada, como la que hemos visto contra el monumento El ojo que llora; ensangrentado por el odio y la ira fujimorista.

En esta guerra de posiciones habrá que estar atento más a las acciones que a las palabras. Los fujimoristas necesitan que el Apra les muestre en los hechos su disposición a colaborar. A cambio, pondrán en la balanza sus votos en el Congreso.

Por ahora son sólo movimientos preparatorios y rugido de motores. Pero no un enfrentamiento que amenace la alianza que ha mantenido García en su segundo mandato. Las declaraciones de Raffo, Souza y Keiko y las respuestas de García, Mulder y otros son las primeras clarinadas de una situación que, en efecto, podría devenir en algo mayor: un replanteo en el tablero político con un gobierno presionado por el fujimorismo y, finalmente, prescindiendo de él.

Para que eso ocurra el gobierno tendría que endurecer las condiciones carcelarias del extraditado, seguir aumentando el tono de las declaraciones y dejar a Fujimori a merced del Pode Judicial. En ese rumbo de colisión, el fujimorismo, por su lado, tendría que seguir perdiendo los papeles hasta el punto, por ejemplo, de censurar al ministro Luis Alva Castro la próxima semana.

El fujimorismo tiene aún varias cartas por jugar. Una es la de utilizar la posición privilegiada del primer vicepresidente Luis Giampietri. Sin embargo, usar como bandera de lucha el caso de El Frontón no es la mejor fórmula para arrinconar a García y contar al mismo tiempo con el apoyo de Giampietri. En este tema el presidente y su vicepresidente son socios de sangre y ni los lloriqueos de Keiko ni el futuro de Fujimori puede cambiar esta situación.

La otra carta es abrir la caja negra de los vídeos, si esta existe.

Si hay un momento para usar los famosos vídeos grabados por Montesinos y el propio Fujimori con políticos, jueces, periodistas y empresarios es éste. O mejor dicho, el momento en que el Poder Judicial empiece realmente a apretar. En el juicio al allanamiento a la casa de Vladimiro Montesinos se señala que Fujimori se llevó varias maletas que según la ex esposa del ex jefe del SIN, Trinidad Becerra, contenían videos clasificados.

Todavía queda mucho que negociar en esta trama. Por el momento, el dolor y la furia, junto a la prepotencia y el cinismo, domina a los fujimoristas. García ha pretendido mantenerse distante, exagerando su posición de estadista, pero es un hecho que alimentó y engrió a Keiko y a su grupo político y que ahora la joven se siente no sólo herida, sino traicionada. En ese sentido las negociaciones serán con sangre en el ojo.


21 septiembre, 2007

Fujimori en Perú: momento de presiones

“Es el peor escenario para el gobierno y para los fujimoristas”, decíamos ayer al analizar la extradición de Alberto Fujimori al Perú. La llegada del procesado nos compromete a vigilar, evaluar y denunciar la triangulación de presiones que, a partir de ahora, se jugará en el Poder Judicial, el Gobierno, el Congreso, los medios y las calles.

Fujimori no ha sido, ni por asomo, condenado aún. La lucha por hacer que pague sus culpas, dentro de un juicio justo con las garantías necesarias de un debido proceso, acorde con una democracia que se respete de tal, tendrá que ganarse palmo a palmo. En todos los terrenos.

Los fujimoristas ya ejecutaron su primer movimiento. No aceptarán que su líder sea vejado, ni maltratado mediáticamente, ni menos que se le encierre en una prisión de máxima seguridad, acorde con sus antecedentes de fuga. Eso ha dicho Kekiko Fujimori. Es la táctica. Respeto para el Chino.

Pero la estrategia la ha expuesto mejor Martha Chávez. Ella ha dicho que así como Alan García fue absuelto por el Poder Judicial por delitos muchos más graves como “los penales”, de la misma manera Alberto Fujimori debiera ser absuelto de acusaciones de menor cuantía (en número de muertos, se entiende). Absolución de cargos.

Los fujimoristas presionarán a García y al propio Poder Judicial apelando a todos sus recursos. No se puede descartar incluso el chantaje de nuevos videos en manos de Fujimori o del propio Vladimiro Montesinos. Si en verdad existen estos videos comprometedores de personajes importantes de la esfera política-judicial, que según todos los indicios, Fujimori se llevó en varias maletas, este es el momento de ser usados.

Los votos fujimoristas en el Congreso también son parte del avituallamiento que tiene Alberto Fujimori para defenderse. Nunca como hoy estos votos valen tanto, si es que el gobierno quiere mantener la holgura en las votaciones que hasta ahora ha tenido. Impunidad por gobernabilidad sería el trueque.

En cuanto a las calles, habrá que esperar para sopesar la capacidad del fujimorismo para sostener un movimiento coordinado y suficientemente importante que amenace la tranquilidad y orden públicos. Las primeras reacciones han sido un ingreso kamikase al Poder Judicial y un pequeño grupo de simpatizantes al aeropuerto. Nada espectacular.

¿Qué hará el gobiermo? ¿transar? ¿apoyar al Chino en el Poder Judicial? ¿Comprometer a terceros? ¿Toledo por ejemplo? ¿la política del todos son corruptos? ¿ponerse de costado? ¿dejar que el Poder Judicial cumpla libremente su tarea?

La lucha será larga y en diversos frentes. Por más que Fujimori se esfuerce en demostrar que lo tenía todo calculado es evidente que la línea principal de su estratagema –su candidatura presidencial- ha sido derrotada. Quizás por eso declaró ayer a un medio extranjero que “un Fujimori será candidato el 2011”. No pensaba en él. Ya no.



19 septiembre, 2007

Los escenarios de Fujimori

A pocas horas que los magistrados supremos de Chile firmen la resolución que afirma o niega la extradición de Alberto Fujimori, cuatro son los escenarios posibles. Los actores principales son el propio Fujimori, el Gobierno del presidente García y el gobierno de la presidenta Bachellet. El fallo de la Corte Suprema chilena cambiará, sin duda, el eje de la política interna por un periodo largo, muy largo, que podría llevarnos, incluso, a contaminar la agenda interna del país y distraernos de la tarea principal que tenemos como opositores democráticos que es la de vigilar el desenvolvimiento del gobierno. Veamos:

1. Fujimori no viene y es expulsado al Japón.

Es el escenario que más conviene a al gobierno y a los fujimoristas, aunque tiene el inconveniente de afectar a la presidenta Bachellet. Un Fujimori embarcado rumbo al Japón fortalecería la alianza aprofujimorista interna, pero tiene el inconveniente de afectar el gobierno de la Concertación, vapuleado por las encuestas y por el débil manejo de Bachellet en el tema del Trasantiago, hasta hoy no resuelto. García respiraría aliviado. Los fujimoristas venderían el provecho que podría obtener el país de las relaciones con el Japón, pero Chile perdería el asiento en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, al que aspira.

2. Fujimori no viene, pero es juzgado en Chile

Sería un insulto para los peruanos que un gobierno extranjero someta a su justicia a un ex presidente. Por más dictador que éste haya sido. El Perú tiene el derecho de asegurar a sus ciudadanos –sin que importe la gravedad de sus delitos- un juicio justo. Es la segunda opción que escogerían los fujimoristas y también los apristas. El gobierno chileno, sin embargo, difícilmente quisiera tener a alguien como Fujimori ventilando un proceso judicial largo que se mezcle con su agenda interna.

3. Fujimori viene, pero por delitos menores

Es el escenario que manejan los fujimoristas esperanzados. Tiene la ventaja que cierra las posibilidades de procesar a Fujimori por los crímenes de La Cantuta y Barrios Altos, dejando sólo casos menores cuya pena de cárcel no excedería los tres años, lo que lo dejaría expedito para tentar una candidatura el 2011. Los apristas ofrecerían a cambio el control que tienen en el Poder Judicial, lo que aseguraría la gobernabilidad en el Congreso. Chile quedaría lesionado en su camino al cupo de Derechos Humanos en la ONU, pero es una situación que podría manejar.

4. Fujimori viene por delitos de lesa humanidad

Es el peor escenario para el gobierno y para los fujimoristas. Automáticamente Fujimori quedaría eliminado de cualquier opción el 2011. Su juicio largo en el Perú afectaría la alianza con el partido de Gobierno. El impacto de un Fujimori encarcelado y sometido a juicio por crímenes terminaría por desalentar a los fujimoristas. Alan no resistiría la presión de los fujimoristas por impunidad. Un escandaloso arreglo del Poder Judicial para favorecer a Fujimori terminaría desgastando a García. El único que ganaría sería el gobierno chileno, pues aseguraría el cupo internacional en derechos humanos que reclama La Concertación y que Bachellet necesita a gritos para salir de la hondonada en que se encuentra.



18 septiembre, 2007

Majaz y los intereses de Chile

Entre los fantasmas que el presidente García ve en el conflicto minero de Majaz, hay uno que conviene que aclare: Chile. Según denunció el Jefe del Estado “si alguna ONG se opone al desarrollo minero en el país es porque existen intereses de fuera que impulsan el estancamiento del Perú en dicho sector”.

- ¿A quién le conviene que el Perú no produzca 5 millones de toneladas de cobre, sino que nos quedemos con uno?- preguntó García.

- A Chile-, respondió de inmediato un periodista.

- Usted lo ha dicho-, retrucó el presidente. Y allí quedo el asunto.

No es la primera vez que se oyen argumentaciones como esta señalando un complot internacional que impide ejecutar obras de desarrollo importante en el Perú o en Bolivia.

Es conocido que muchas de las protestas mineras bolivianas reciben apoyo indirecto de empresas mineras chilenas. Incluso hay quienes afirman que es política del gobierno chileno trabajar con las comunidades aymaras buscando su unidad política como una forma de desmembrar el territorio occidental boliviano y el sureste peruano.

Pero escuchar a un Jefe del Estado esbozar la tesis de complot de un país fronterizo en territorio nacional es algo que no debiera pasar desapercibido. Excepto, claro, que sólo se trate de un juego distractivo del doctor García para lograr unidad en la disputa por introducir la actividad minera en las provincias de Ayabaca, Pacaipampa y Carmen de la Frontera en Piura.

La minería en Chile es la base del su despegue económico. Si bien en empleo apenas absorve el 1% de la demanda laboral sus aportes al fisco son cuantiosos. Chile representa el 35% de la producción mundial de cobre, liderando la posición de países exportadores de este mineral. Esto siginificó el año pasado exportaciones mineras por más de 38 mil millones de dólares.

El 2006, la actividad minera en Chile representó el 65% del total de las exportaciones de ese país, coincidiendo con un ciclo positivo de precios altos y aumento de la producción. Se calcula que la inversión minera extranjera en Chile en el perido 1974-2006 es de 21 mil millones de dólares; un tercio del total de inversiones extranjeras en el país.

No está demás destacar que las principales zonas chilenas ricas en minerales son los antiguos territorios de Perú y Bolivia perdidos en la Guerra del Pacífico. En Antofagasta, por ejemplo, el pasado 31 de agosto de este año, después de 92 años, se cerró el complejo minero de Chuquicamata.

Esta mina se abrió 30 años después de culminada la guerra trinacional. Y durante todo este tiempo ha rendido ingentes ingresos al país del sur. Un informe del diario El Mercurio señala que "Según la encuesta CASEN, Antofagasta redujo la pobreza desde 14,3% en 1987 a 3,2% en 2003 y tiene también el menor porcentaje de analfabetismo”

Está claro que Chile no sería hoy lo que es sin la minería. De ahí que esta actividad sea conocida en el país del sur como "El sueldo de Chile" o "la viga maestra de la economía". Lo que no tiene mucho sentido es que en el juego internacional por alcanzar el desarrollo de un país, se busque bloquear el desarrollo del vecino. ¿O sí? ¿Qué más sabe el presidente sobre este tema?



14 septiembre, 2007

TLC: empezamos de nuevo

Carlos Gutiérrez, secretario de Comercio de los Estados Unidos, es el único miembro del gabinete Bush que habla español. Y habla claro. Por eso no sorprendieron sus declaraciones cuando en sonoro castellano dijo que "ojalá la aprobación (del TLC) sea este año y si no el año que viene". No se trataba de un mal uso del idioma. Lo que Gutiérrez revelaba era un mal juego de nuestra política comercial.

En un abrir y cerrar de ojos hemos pasado de casi tener un TLC firmado en el segundo semestre del 2006 a conformarnos con la prórroga del ATPDEA en febrero del 2008 para esperar un Tratado de Libre Comercio –en el mejor de los casos- en enero del 2009.

Pero, para que eso ocurra, tenemos que empezar de nuevo.

El próximo año la campaña electoral dominará la agenda norteamericana. Todo indica que el próximo presidente de los Estados Unidos será un demócrata, mucho más preocupado que los republicanos en el impacto que pueda tener un TLC en sus propios trabajadores (léase electores).

Las trabas han sido la desordenada y mayoritaria informalidad laboral que existe en el Perú. Pero también la dejadez y medianía política de este gobierno que prefirió perder el tiempo en distractivas políticas mediáticas los primeros meses de mandato en lugar de acelerar el cierre de las negociaciones.

Seamos claros: el presidente García se opuso al TLC en campaña y no lo entendió sino tres meses después de asumir el gobierno, cuando ya era muy tarde.

David Lemor conoce los problemas que originaron las palabras del candidato García en Washington cuando dijo que había que renegociar el tratado, mientras los empresarios peruanos y el propio Presidente Toledo y sus ministros buscaban uno a uno los votos del congreso norteamericano.

El ahora negociador del TLC y presidente ejecutivo de Pro Inversión, ha tenido que ratificar las expresiones del secretario de comercio norteamericano: "Normalmente los TLC entran en vigencia el primer día de un año calendario, usualmente ha sucedido así. En el peor de los casos podríamos esperar que entre en vigencia el primero de enero del 2009, si es que demorara un año más la implementación, pero haremos todo lo que podamos para que se implemente lo más rápido posible".

Según Lemor -citado por la Agencia Andina- el Perú necesita contar con un sistema "más predecible y estable" en los temas tributario y aduanero, así como reducir los tiempos de despacho de mercancías y de emisión de licencias. "Tenemos que hacer estos cambios. Ello requiere en algunos casos modificaciones normativas o legislativas, y en otros el fortalecimiento de instituciones de control".

No sólo eso. En vista del futuro cambio de administración en los Estados Unidos, necesitamos más operadores políticos y comerciales que en perfecto spanglish le digan a los gringos: firmemos el TLC o simplemente don´t help me, compadre.



13 septiembre, 2007

Majaz y los conflictos mineros

Si vemos el mapa de conflictos mineros preparado por la Defensoría del Pueblo, el Perú empieza a tener sarampión, por los brotes de puntitos rojos que empiezan a multiplicarse. De 76 conflictos activos en el país, 46% (35 casos) son enfrentamientos entre poblaciones y empresas mineras.

No hay duda que las inversiones mineras son hoy en día la principal fuente de recursos del Estado. Pero también el principal foco de tensión de las fuerzas sociales y una gran preocupación para el Gobierno.

Intereses de grupos diversos se manifiestan en la actividad minera y sus alrededores: autoridades elegidas, líderes consuetudinarios, partidos políticos, población, Iglesia, ONGs. Todo ello amalgama un cóctel político social de gran potencia.

Defensoría del Pueblo: 76 conflictos activos en todo el país.

El caso más reciente lo vemos en las provincias del Alto Piura donde la población participará este domingo en una consulta popular para expresar su opinión en torno a la continuidad o no del proyecto minero Majaz.

No hay que perderse mucho en las formalidades legales de la consulta. Se sabe que no es vinculante y que no participarán ni los organismos electorales ni la Defensoría del Pueblo. Pero no se puede impedir el contenido simbólico que tiene el proceso. La gente tiene derecho a opinar sobre lo que pasará en su territorio.

Si se respetaran los mecanismos de diálogo y consulta que reclamaban los pobladores del Alto Piura, no se hubiera llegado a la situación extrema de convocar a un acto electoral que carece de legalidad funcional, pero que es perfectamente válido que se realice. De alguna manera, el Estado y las mineras tienen que escuchar a la población.

Es cierto que las lecciones del domingo no generan derecho de veto a la actividad minera, pero pueden ayudar a la búsqueda de consenso.

Ojalá las partes hubieran leído –y aplicado- antes las recomendaciones de la Defensoría del Pueblo contenidas en un excelente documento presentado hace unos días al Congreso de la República. Las recomendaciones –que aquí resumimos- son para los tres actores principales del conflicto: el Estado, la empresa y la población.

Para el Estado:
- Reformar y fortalecer la institucionalidad ambiental, mediante la creación de una autoridad ambiental independiente de los sectores, con peso y responsabilidad política en los temas de su competencia, con recursos técnicos y presupuestales suficientes y que lidere el proceso de descentralización de la gestión ambiental.

- Mejorar los mecanismos de participación y consulta ciudadana.

- Incrementar la efectividad en el uso del canon y sobrecanon y aplicación de las regalías.

Para las empresas:
- Cumplir escrupulosamente las obligaciones ambientales y derivadas de la normatividad, de los instrumentos ambientales autorregulación.

- Privilegiar el diálogo y la transparencia durante todo el ciclo del proyecto y darle prioridad al cumplimiento de sus compromisos con las comunidades.

Para la población y organizaciones de la sociedad civil:
- Privilegiar el diálogo y la participación responsable y transparente en los
procesos de diálogo formales e informales.

- Modificar y mejorar actitudes y conductas de la población y de los líderes de las organizaciones de la sociedad civil, medios de comunicación, organizaciones no gubernamentales y partidos políticos, evitando el uso de discursos confrontacionales, posiciones maximalistas y el llamado a la violencia.



10 septiembre, 2007

11 - S en Palacio

Tres minutos después del primer ataque a las torres gemelas, CNN empezó a transmitir la noticia. Eran las 8:49 a.m. El presidente George W. Bush estaba fuera de Washington, en un colegio para niños en Texas y su secretario de Estado, Collin Powell, fuera de Estados Unidos, a cientos de kilómetros de distancia, en Perú.

Hacía 30 minutos que Powell estaba en el Salón de Embajadores de Palacio de Gobierno, conversando con el Presidente Alejandro Toledo. Había llegado a las 8 y 15 a.m. en punto. Estaba en el país para participar del nacimiento de la Carta Democrática Interamericana, iniciativa peruana aprobada por la OEA.

El primer ataque a la torre norte, producido a las 8:46 a.m., generó información confusa. Se dijo que una avioneta había chocado accidentalmente contra una de las torres del World Trade Center.

A las 9:02 a.m. impactó el segundo avión en la torre sur. Las imágenes se vieron en directo. Saltamos de nuestros asientos y subimos el volumen al televisor. Fue entonces que se empezó a hablar de un ataque terrorista.

El corazón del imperio había sido atacado.

La sala de prensa -desde dónde seguíamos el encuentro entre Toledo y Powell- se alteró por completo. De inmediato redactamos una nota y se la enviamos al Presidente: “Ataque a Estados Unidos. Dos aviones se estrellan contra el World Trade Center. Se dice que podría ser un ataque terrorista. CNN transmite en vivo”.

El Presidente comunicó a Powell la tragedia. El secretario de Estado dio una orden a uno de sus servidores. El hombre empezó a marcar el teléfono celular. Los edecanes instalaron un televisor en el Salón de Embajadores y pusieron CNN. El secretario de Estado no podía comunicarse. Se fue entonces a otra sala donde días antes se había instalado una línea telefónica especial.

El 11 de setiembre de 2001 murió casi tanta gente como en el ataque a Pearl Harbor en 1941. Fue el mayor ataque terrorista que hubiera sufrido Estados Unidos en toda su historia. Según anota el ex canciller alemán, Joschka Fischer en su libro “El retorno de la historia”, perecieron más del triple del total de norteamericanos que murieron en atentados terroristas ocurridos en los treinta años anteriores.


Powell se dio tiempo para asistir a la asamblea de gobernadores de la OEA, y aprobar la Carta Democrática. La asamblea en pleno guardó un minuto de silencio en homenaje a las víctimas. Al hacer uso de la palabra, en medio de muestras de respaldo y solidaridad de los representantes de América Latina, dijo:

“Una terrible, terrible tragedia ha ocurrido en mi nación, que también les ha ocurrido a todas las naciones de esta región, a todas las naciones del mundo y a todos aquéllos que creen en la democracia.

Nuevamente vemos terrorismo; vemos terroristas, personas que no creen en la democracia, personas que consideran que con la destrucción de edificios, con el asesinato de personas, de alguna manera pueden conseguir un objetivo político. Pueden destrozar edificios, pueden matar gente, tragedia que nos entristecerá; pero nunca les permitiremos matar al espíritu de la democracia. No pueden destruir nuestra sociedad. No pueden destruir nuestra convicción en el proceso democrático”.

Es importante que me quede aquí (en Lima) un poco más, para ser parte del consenso de esta nueva carta democrática. Eso es lo más importante que puedo hacer antes de partir de mi regreso a Washington … ”.

Luego, se despidió de la asamblea y se fue.

Este pasaje lo cuenta Bob Woodward en su libro “Bush va a la guerra”. Pero quienes, circunstancialmente, estuvimos ese día cerca de Powell lo vivimos directamente. Y sentimos de cerca su dolor.



08 septiembre, 2007

Lecciones de la APEC

El Perú pertenece a la Cuenca del Pacífico pero su comercio -mayoritariamente-, es todavía lineal occidental antes que ultramarino oriental; lo mismo que sus inversiones. Si bien el 52% de nuestro comercio internacional es de países miembros de APEC, más de la mitad proviene de los Estados Unidos. Nos falta expandirnos en línea recta al otro lado de la cuenca.

El mayor dinamismo comercial se desarrolla hoy en el Pacífico, como antes -durante más de 500 años- fue en el Atlántico. Tenemos pues un posicionamiento geográfico ventajoso, que no tuvimos en el pasado. Y un mercado de 2,500 millones de personas, la mitad chinos.

Hasta la década del sesenta la mayoría las economías asiáticas estaba por debajo de muchos de los países de América Latina. Por aquel entonces el Perú tenía un ingreso per cápita de 200 dólares y Corea del Sur 82 dólares.

En términos gruesos, las exportaciones peruanas eran de 44 dólares por cada peruano versus 1. 34 dólares por cada coreano. El Perú venía de una época de crecimiento –los dorados y “apachurrantes” años 50 como los llamó Thorndike-, mientras que Corea salía de una guerra civil que dividió en dos el país y la sumió en la miseria.

Treinta años después, las cifras se invirtieron. Para fines de la década de los ochenta el Perú exportaba unos 1,200millones de dólares en tanto que Corea superaba los 80 mil millones de dólares. Hoy el Perú bordea los 23 mil millones de dólares en exportación y Corea del Sur pasa los 253 mil millones de dólares.



Nuestras exportaciones son principalmente materias primas. Somos el primer exportador de plata del mundo, el segundo en oro, el quinto en cobre. Corea del Sur es el quinto exportador mundial de aceite mineral, el octavo en aparatos y material eléctricos, el décimo quinto en máquinas y aparatos mecánicos, el sexto en fundición, hierro y acero, y el noveno en aparatos ópticos, de medida y médicos.

No hay una sola respuesta para explicar el desarrollo de los países. Pero la oreintación de los mercados es una característica importante. Mientra América Latina sigió durante décadas los dictados de Prebisch y la CEPAL, que buscaban desarrollar las economías priviliegiando los mercados “hacia adentro”, dentro del modelo de sustitución de importaciones; los países asiáticos orientaron sus economías hacia mercados del exterior, con una agresiva política de planificación a largo plazo, basado en la aplicación de nuevas tecnologías.

Hay también una cuota de sacrificio en el corto plazo, una mano de obra no sólo más barata, sino mejor preparada, una fuerte inversión en Educación, Salud e Infraestructura y cierta mística en la población para amalgar identidad con competitividad.

Factores externos como la ayuda y presencia norteamericana en la región en medio de la lucha ideológica de guerra fría, ayudaron también a profundizar la brecha que hoy separa a América Latina del bloque de países del sudeste asiático.

Ahora que escuchamos hablar al presidente García de presentar a México, Chile, Perú y Colombia como ejemplos de países comprometidos con un modelo de mercados abiertos –a diferencia de otros que siguen un modelo de economía cerrada-, no cabe, sino, reconocer el tiempo perdido.

Veintidos años atrás el Presidente García salía a enfrentarse al mundo, declaraba unilateralmente el pago del 10% de la deuda externa y llamaba a consumir lo que el Perú producía. Hoy prefiere integrarse al mundo, pagar la deuda por adelantado y abrir mercados. Son las lecciones duras que enseña la vida.



05 septiembre, 2007

APEC y el mito del desarrollo

Antes de partir a la Cumbre APEC en Australia, el presidente Alan García ofreció una conferencia de prensa en la que deslizó dos ideas equivocadas en torno a la minería y el modelo de producción que debemos impulsar: la necesidad de ampliar la producción de recursos mineros para alcanzar el desarrollo, y la existencia de “agitadores comunistas” que atentan contra el Perú.

La negativa a la explotación de Majaz, no es un acto de un grupo de comunistas revoltosos. Es la posición de todo un pueblo que ha vivido durante centenares de años de la agricultura y que siente amenazado su modo de producción ante experiencias catastróficas de mineras que no respetaron el medio ambiente.

Aún cuando el estudio de impacto ambiental no está terminado, la gente desconfía de la convivencia sana y rentable al mismo tiempo de la minería y la agricultura. Hay sí un grupo de radicales que busca ganar a río revuelto, pero no todos se oponen en términos ideológicos. Para muchos pobladores la cosa es más sencilla: no están convencidos que el agua que use la minería sirva luego para regar sus cultivos. O para consumo humano.

El segundo concepto equivocado del presidente es más lamentable. La minería no es el motor del desarrollo. La exportación de productos minerales por sí sola no sacará al Perú del club de países pobres. El ciclo de buenos precios de los minerales es corto en el tiempo histórico, como antes lo fue el ciclo del guano y del salitre. Se da por factores externos y termina igualmente por factores externos.

Los países que han salido del subdesarrollo no lo han hecho gracias a la exportación de productos primarios, sino a la exportación de productos con valor agregado fruto de la innovación y el desarrollo de nuevas tecnologías. Este tema lo ha explicado bien el embajador Oswaldo de Rivero en su libro El Mito del Desarrollo.

Lo que falta –sostiene de Rivero- es más inversión en ciencia y tecnología. Estudiar menos filosofía, sociología, literatura o derecho y dedicar más tiempo a la matemática, la física y la química. Experimentar, investigar. Preferir menos la letra y más el logaritmo.

Se equivoca pues el presidente cuando señala que la minería nos llevará al desarrollo. La minería genera divisas, sí. Entrega recursos al Estado y éstos pueden ser aprovechados. Pero si no invertimos esos recursos en desarrollar líneas de investigación en otras áreas menos vulnerables a los cambios internacionales, difícilmente podremos competir ventajosamente en el mercado mundial e iniciar el despegue económico.

Los casos de los países que visitará el Presidente García en APEC señalan muy bien el camino a seguir. Japón, China, Corea, Singapur, no han tenido a la minería como principal motor de desarrollo. Todos estos países invirtieron fuertemente en educación y apoyaron la investigación científica aplicada a productos de gran poder comercial que rápidamente se introducían al mercado.

Hasta la década del cincuenta el producto bruto peruano era superior a la de muchos países del sudeste asiático. Medio siglo después, ellos son conocidos como “Los Tigres del Asia” y nosotros seguimos ocupando un modesto lugar entre los países no desarrollados. ¿Qué pasó? ¿Qué hicimos mal aquí y qué hicieron bien allá?... El presidente tiene la oportunidad de intercambiar experiencias directas con las principales potencias del mundo. Ojalá le sirva para cambiar su visión errada del mito del desarrollo.

03 septiembre, 2007

Chehade y la mano negra

La advertencia del procurador Omar Chehade en el sentido de que una mano negra, escabrosa, pudiera contaminar la transparencia del acuerdo de la Segunda Sala de la Corte Suprema de Chile que debe pronunciarse sobre la extradición del Alberto Fujimori, activó el nervio central del gobierno, delatándolo, una vez más.

En lugar de respaldar al procurador, las principales autoridades del gobierno –premier, ministra de Justicia y jefe de procuradores- criticaron las declaraciones del defensor del Estado peruano. En tanto que el fujimorismo, a través del congresista Alejandro Aguinaga, lo tildó prácticamente de insano mental.

El efecto de las declaraciones de Chehade ha sido revelador y confirman el nulo interés del gobierno en la extradición de Fujimori. Esta vez, ya no sólo se pone de costado, sino abiertamente en contra, abusando de la estrategia del silencio entendida como una “postura oficial para no politizar el caso”.

En un reciente artículo de Buen Gobierno, la ex parlamentaria Anel Townsend señala que la tal politización no existe, por el contrario, el Art. 118, inciso primero, de la Constitución Política del Perú, obliga al Presidente de la República a “cumplir y hacer cumplir la Constitución y los tratados, leyes y demás disposiciones legales”.

Y el Perú es signatario de tratados internacionales como la Carta de las Naciones Unidas y las convenciones contra la violación de los derechos humanos. El presidente de la República, invocando esta prerrogativa, tiene el deber de pronunciarse a favor de los intereses del Estado, violados por Alberto Fujimori.

Se prueba así que no existe la tan cacareada politización invocada por el gobierno. Si el presidente García se pronuncia públicamente a favor de la extradición estaría más bien cumpliendo el encargo constitucional de defender los convenios internacionales que el Perú tiene firmados y que condenan los delitos de lesa humanidad.

El ex procurador José Ugaz también ha llamado la atención sobre este silencio cómplice en las más altas esferas peruanas sobre el caso Fujimori: “No quieren contaminar políticamente el caso, lo cual es ilógico porque la extradición es política en sí misma. El Estado Peruano es el reclamante, la víctima de los delitos”.

La propia Bachelet entendió el contenido político que significaba tener a Fujimori en su país cuando, ante el requerimiento del gobierno peruano de entonces, exigió -siendo aún candidata-, que fuera detenido. Hoy, como presidenta, es cierto, se muestra mucho más neutra frente a decisiones del Poder Judicial chileno.

Pero ni el sentido de justicia, ni la defensa de los derechos humanos, es algo que se pierda con el cargo.

¿Cometió un error Chehade al hablar de una mano negra e indisponerse con los jueces supremos de Chile? Según el jurista Jorge Avendaño, hoy en El Comercio, sí. “(…) la primera regla que debe observar un abogado defensor es no pelearse con los jueces que van a resolver su caso”.

Puede ser. Pero se entiende la desesperación del procurador. Los argumentos jurídicos están sobre la mesa. Y conforme se acerca la decisión final de la suprema chilena, siente que los argumentos políticos son los que terminarán pesando en la decisión.



01 septiembre, 2007

Las dos Bolivias


Cada cierto tiempo Bolivia es asaltada por el fantasma de la división. El año 2005 un informe del Consejo Nacional de Inteligencia -oficina encargada de estudios a largo plazo de la CIA- reveló que el país altiplánico incubaba movimientos escisionistas poderosos cuya lucha podía terminar desgajándolo en dos. La semana que pasó, el alcalde de Santa Cruz, Percy Fernández, volvió a proponer esta vieja tesis de dividir a Bolivia, en medio de un paro en apoyo al pedido de Sucre de trasladar los poderes del Estado, reunidos en La Paz: “la única forma de poder convivir bien en el país es hacer dos naciones: una oriental o de los llanos, con Santa Cruz, Pando, Beni, parte de Cochabamba y Chuquisaca, y la otra con la occidental. Hacer dos naciones, una del oriente y la otra del occidente”.

En lo que va del año, Bolivia ha sido remecida por 156 conflictos sociales, unos 26 al mes, según datos de la Fundación Unir. El paro de esta semana –que afectó las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija, Sucre y Cochabamba - ocasionó pérdidas por alrededor de 20 millones de dólares. Por momentos las protestas fueron tan extendidas y radicales que lograron paralizar el sector productivo del país.

Los más importantes conflictos sociales de los últimos años que de alguna manera han configurado el escenario actual de lucha política en Bolivia aluden connotaciones belicistas: la "guerra del agua" el 2000, la "guerra del gas" el 2003 y la amenaza de "guerra civil" si no ganaba Evo Morales el 2006. Si a ello le agregamos el componente étnico social que tienen estas pugnas, con masas indígenas pobres, por un lado, y concentración de la riqueza en pequeños sectores aristocráticos, por el otro, el riesgo de un fraccionamiento futuro existe.

Bolivia se divide entre un oriente próspero y un occidente pobre representados políticamente hoy en día por Jorge Quiroga (PODEMOS) y Evo Morales (MAS), respectivamente. Pero una cosa es evidenciar esta realidad económica y política y otra muy distinta es expresarla en una división física del país como propone el alcalde cruceño. Partir en dos Bolivia sería condenarla al fracaso como Estado republicano, y dar la razón al informe de la CIA norteamericana que proyectó a zonas de la Región Andina -no necesariamente países- dentro de la categoría de "Estados fallidos", es decir, lugares donde se producirá el colapso del gobierno y sus instituciones democráticas representativas.

El gobierno de Evo Morales ha acusado al gobierno de Washington de alentar estos movimientos -más golpistas que separatistas, en realidad-, y ha anunciado que se investigará el destino de los fondos que a través del USAID entrega los Estados Unidos como cooperación internacional –unos 120 millones de dólares anuales-, y que, se especula, una parte de ellos sirve para financiar a los partidos opositores al MAS.

El portavoz adjunto del Departamento de Estado norteamericano, Tom Casey, ha desmentido esta versión: "No son ciertas para nada las alegaciones de que Estados Unidos está utilizando sus fondos de ayuda para influir en el proceso político o minar de cualquier manera al Gobierno (de Bolivia)". Este martes, el vicepresidente boliviano, Alvaro García, viajará a Estados Unidos para expresar a las autoridades norteamericanas los alcances del uso de los fondos de USAID.

Además de la calle, el espacio en el que Bolivia dirime sus diferencias es la Asamblea Constituyente. Pero aquí también ocurre otra tragedia. Después de once meses de instalada, hasta ahora esta asamblea no puede aprobar un solo artículo de la nueva Constitución. Si las cosas siguen así podrían desatarse nuevas tormentas que amenacen la ya frágil estabilidad democrática del gobierno del presidente Morales.



31 agosto, 2007

El blog es ancho y libre

En términos simples un blog es un registro en línea. Un espacio virtual que se llena con lo que se quiere o se puede.

Un blog puede ser cualquier cosa: un diario íntimo, un sitio de información, un cuaderno de bitácora, una agenda de viaje, una libreta de reportero, una columna de opinión, un archivo o un Cajón de Sastre.

Pero, básicamente, el blog es una extensión de libertad.

Un blog es a veces un encuentro con uno mismo. El espejo en el que nos mostramos como queremos que nos vean. O quizás como realmente somos.

El blog puede ser un pasatiempo divertido, una forma creativa de aprovechar el tiempo o también una aburrida pérdida de tiempo.

Si un bloguer es exhibicionista, un consumidor de blogs tiene algo de vouyer. Ambos se encuentran husmeando siempre en territorio ajeno.

El blog es también una herramienta, un instrumento, una cota, un arma.

Si aborda temas personales, es lo más parecido a un diario íntimo develado. Si ingresa al terreno social o político se transforma en columna de opinión.

El blog es tan variado y anchuroso que puede ser simplemente un archivo ordenado y cronológico de naderías.

En ocasiones el blog puede transformarse en expresión de “la mayoría silenciosa”. En ese sentido, adquiere la voz de los que no tienen voz.

Los blogs son correas de transmisión del pensamiento. Un referente para una comunidad virtual.

En un ambiente informativo enrarecido por mass media hechizados, paralizados, comprometidos, con el poder de turno, los blogs airean la prensa monocorde.

Algunos blogs compiten con los medios informativos tradicionales y aspiran o amenazan en convertirse en un poder fáctico en sí mismos.

El blog es un producto de la globalización. Una señal que nos identifica como ciudadanos del mundo. Urbi et Orbi. A la ciudad y al mundo.

Un blog es un punto en medio del caos infinito.

Es el resultado de la democratización de la tecnología.

El blog circula en el ciberespacio libre y ancho. Las ideas también. Ergo: el blog es ancho y libre.



29 agosto, 2007

Sub 17: Buenos muchachos



Hay algo que diferencia a los chicos de la Sub 17 del resto de seleccionados peruanos: firmeza en la cancha de juego, disciplina táctica, anticipación en la marca y aguante hasta el final. Si tendría que resumirse en una palabra esta nueva forma de encarar el fútbol, sería: actitud.

Estos muchachos saben lo que quieren en la cancha de juego. Sin mucho aspaviento, trasladan con propiedad el balón sin adormilar el juego con pases laterales, improductivos. Avanzan en diagonal, encaran, sirven la pelota a las espaldas del rival; tienen horizonte de juego.

Por lo que les hemos visto, adolecen de ese mal de las selecciones de mayores que hace que el equipo se desarme en los minutos finales y pierda irremediablemente el partido: la falta de concentración.

Lo ha dicho Reimond Manco: “cuando estás bien de la mente todo es posible”.

El fútbol se juega con los pies, pero se diseña en el cerebro. El jugador mide al rival y se mide a sí mismo en relación al orden que ocupan los demás jugadores en la cancha.

El cerebro analiza las posibilidades que tiene de trasladar el balón con efectividad, y la técnica y el físico indicarán el grado de eficacia de la jugada.

La pasión, el corazón, la garra, son resultado de estas mismas variables combinadas y aceleradas de nervio templado, mente rápida y músculo activo.

La gambeta es por eso el chispazo armónico entre el cerebro y las piernas en una fracción de segundo.

Estos chicos nacieron en 1990. Jamás vieron a su selección nacional de fútbol en un mundial. Las hazañas futbolísticas que tienen en su retina son los triunfos del Cienciano a nivel sudamericano e intercontinental.

Son muchachos de barrio, provincianos muchos de ellos. Buenos muchachos, que nacieron en la era del internet, el MP3 y el play station.

No se han mareado con los triunfos. Y, por el momento, son inmunes a los flashes y luces de las cámaras.

No es que sean infalibles, tampoco. Se están acostumbrando a ganar. Y cuando eso ocurre en un jugador, le duele la derrota y la vende más cara.

Ojalá aún viviera Augusto Ferrando para que hubiera visto jugar a Hermoza, Arce, Duarte, Hernández, Muñoz, Bazalar, Salazar, Correa, Manco, Avila y La Torre, y pudiera este sábado reiventar su frase a todo pulmón: “¡No nos ghanan!; ¡No nos ghanan!”.



27 agosto, 2007

El ladrillo de los pobres

El adobe o barro secado al sol, como materia prima de construcción, ha acompañado al hombre casi desde sus orígenes.

Al salir de la cueva, las primeras casas probablemente fueron hechas con ramas de árboles, pero al descubrir la agricultura y fundar las primeras ciudades, el hombre echó mano a la tierra húmeda y construyó con ella no sólo casas, sino murallas, templos y pirámides.

Se calcula que hoy al menos un tercio de la humanidad, unos 2 mil millones de personas, viven en casas de barro. En el Perú, según el Instituto Nacional de Estadística (INEI), más de 9 millones de personas viven en casas de adobe.

Por eso, son loables –aunque irreales- las intenciones de quienes como el decano del Colegio de Ingenieros del Perú, Javier Piqué del Pozo, creen que, aprovechando el colapso habitacional que ha causado el terremoto en el sur peruano, es hora de dejar el adobe y pasar al ladrillo y cemento.

El adobe es el ladrillo de los pobres.

Cifras moderadas consideran que se necesitan alrededor de 450 millones de soles para reconstruir las ciudades afectadas. El gobierno ha creado Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur) y ha desembolsado un adelanto de 100 millones de soles –de un presupuesto anunciado de 250 millones de soles- que resultará insuficiente.

Mientras un 44% de familias sigan viviendo debajo de la línea de la pobreza es irreal pensar que se pueda dictaminar por decreto la construcción de casas en material noble. No se puede prohibir lo que realidad determina.

Lo que sí se puede hacer es reglamentar el uso del adobe reforzado, difundir las técnicas de construcción de casas de barro, capacitar a los maestros constructores. Para ello se puede aprovechar las investigaciones que desde hace más de 20 años realizan universidades como La Católica o la UNI.

El caso contado en el portal de La Católica es particularmente estimulante.

En 1998, como parte del proyecto entre la Cooperación Técnica Alemana (GTZ por sus siglas en alemán), el Centro Regional de Sismología para América del Sur (CERESIS) y la PUCP, ocho viviendas de Guadalupe y Pachacútec en Ica, fueron construidas con paredes de adobe reforzadas con mallas electrosoldadas.

Estas viviendas -por increíble que parezca- resistieron los sismos del 23 de junio de 2001 y el reciente del 15 de agosto de 2007. Don Ego Espinoza, domiciliado en la Calle Callao 304, esquina con la Calle Rímac, en Guadalupe, puede dar fe de esto. Las paredes de su casa no se rajaron y aguantaron a pie firme los dos terremotos.

El adobe, bien tratado, combinando el uso tradicional con las técnicas modernas de construcción, constituye una alternativa para construir casas económicas y seguras para una gran mayoría de la población.

Después de todo, si alguno recuerda la casa del abuelo en la provincia podrá convenir en algunas de las ventajas del adobe: fresco en verano y abrigador en invierno; algo que no tiene la gélida mezcla de ladrillo, fierro y cemento.

Ver: http://blog.pucp.edu.pe/index.php?blogid=603



26 agosto, 2007

Política y economía en Ecuador

El Congreso ecuatoriano deberá resolver el pedido de la Corte Suprema de levantar la inmunidad del presidente Rafael Correa para llevarlo a juicio por injuria. Es difícil que la solicitud proceda debido a la mayoría oficialista que controla el Legislativo. La turbulencia política que se avecina, sin embargo, no es el principal problema del Ecuador, aún cuando presidentes anteriores como Bucarán, Gutiérrez y Alarcón hayan enfrentado procesos diversos en el Poder Judicial que pasaron primero por decisiones políticas en el Parlamento. El problema de fondo del Ecuador es el estancamiento y desmoronamiento económico, algo que podría repercutir seriamente en la estabilidad que por ahora goza el presidente Correa.

En el V Foro de Empresarios del Ecuador – FEDE 2007-, realizado recientemente en Guayaquil, el economista Walter Spurrier trazó un cuadro desalentador del futuro económico de su país. Con la frialdad de un hombre acostumbrado a mirar cuadros estadísticos, Spurrier señaló que en los dos últimos trimestres Ecuador no ha crecido, y que en los últimos cinco trimestres apenas lo ha hecho en 0,08%. La proyección oficial para el 2007 señala un crecimiento económico del orden del 4,1%, pero sumando los últimos doce meses la cifra real bordea el 2,7%, lo que ubicaría a Ecuador con la tasa de crecimiento más baja de América del Sur.

El impacto será un crecimiento del desempleo en la población y una baja en las expectativas empresariales para arriesgar nuevas inversiones. Por si fuera poco el largo compás de espera en que se encuentra la renegociación de los contratos petroleros hace que el resto de inversiones privadas, se retariga. Según ha declarado el ministro de Economía, Fausto Ortiz, en lo que va del año “Ecuador ha perdido alrededor de 300 millones de dólares por la reducción de su producción petrolera”.

“Si a ello le sumamos el proceso electoral que ocupará todo este año y el próximo tendremos un escenario donde los empresarios andarán con cautela”, explica el economista. Y tiene razón. A la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, en setiembre próximo, le seguirá un referéndum para consagrar la nueva Carta Magna que reemplazará a la de 1998, y luego, si se sigue el modelo chavista, se debe instaurar el nuevo gobierno bolivariano del Ecuador con Correa reelecto, por supuesto. El problema es que el proceso se entrampe como ocurre actualmente en la Bolivia de Evo Morales, país que arrastra una rémora constituyente y que está seriamente amenazado por movimientos escisionistas.

Frente a este panorama de casi parálisis económica en Ecuador se abre una oportunidad inmejorable para que el Perú pueda atraer las inversiones de ese país, en especial, ahora que el presidente Correa ha endurecido su postura frente a Estados Unidos y ha dicho que no se pondrá de rodillas ante el imperio para rogar la ampliación del APTDEA. El Perú puede ser la alternativa para que los productos ecuatorianos lleguen al mercado norteamericano; si es asociado con empresas peruanas, mejor. Por lo que debemos observar con atención el desarrollo de los acontecimientos políticos y económicos de nuestro vecino del norte. Después de todo, la llegada de Correa no es tan mala.



23 agosto, 2007

¿Aló, Presidente?

¿Estuvo incomunicado el presidente de la República el miércoles 15 de agosto a las 6 y 41 de la tarde, hora del terremoto?, ¿pudo comunicarse con la base aérea de Pisco para conocer la verdadera dimensión del daño?, ¿si fue así por qué no dispuso la movilización inmediata de esta base para socorrer a las víctimas? A juzgar por la desinformación que evidenció en su mensaje a la Nación, García no tuvo datos precisos de la magnitud de la tragedia y, lo que es peor, estuvo desconectado como todos los mortales.

De otra manera no se entiende por qué dio gracias a Dios por no haber tenido tantas víctimas cuando a esa hora ya se sabía que Pisco estaba destruido al 80%. El premier Del Castillo ha dicho en estos días que en ese momento nadie conocía el verdadero impacto de los daños, pero la verdad es que sólo Palacio no lo sabía.

Según la propia Secretaría de Prensa, el presidente de la República, se reunió esa noche con los ministros de Transportes, Verónica Zavala; Salud, Carlos Vallejos; Interior, Luis Alva Castro; Energía y Minas, Juan Valdivia; Educación, Luis Chang; Justicia, María Zavala; y de la Producción, Rafael Rey; “con el fin de evaluar las consecuencias del fuerte sismo registrado hoy”.

Una fotografía oficial difundida por la Secretaría de Prensa grabó ese momento:

Palacio de Gobierno, miércoles 15 de agosto de 2007, 19:00 Hrs

El presidente está en su despacho privado rodeado de los ministros Garrido Lecca, Valdivia, Vallejos (estos dos últimos tratando de llamar infructuosamente por teléfono) y Chang. Más atrás, Alva Castro y Nava. El petit comité presidencial. ¿Por qué no llamó al jefe del Comando Conjunto o al jefe de Defensa Civil? ¿Está su edecán –fuera del despacho- usando el teléfono satelital del Presidente? ¿Usó García el teléfono satelital para comunicarse con las zonas afectadas? En su escritorio, cerca a su puño izquierdo, el presidente tiene un teléfono celular volteado, inservible. ¿Funcionó algún teléfono presidencial?

A juzgar por la experiencia en el terremoto del setenta en el Callejón de Huaylas, García se equivocó al no activar el sistema de socorro en casos de desastres naturales que tiene como primera falange a las Fuerzas Armadas. El arquitecto César Díaz -entonces asesor del ministro de Vivienda- recuerda el convoy militar con profesionales de múltiples disciplinas que el gobierno movilizó esa misma noche para llevar ayuda a los damnificados del terremoto del 31 de mayo de 1970. Los soldados llevaron carpas y panes y fueron dejando hombres y víveres en los pueblos que encontraron en la ruta a Yungay, el pueblo más afectado.

El presidente García, en cambio, llamó a sus ministros y decidió –sin informarse debidamente- dar un mensaje a la Nación que puso el acento en el colapso telefónico y no en el envío de auxilio a los damnificados. Quizás lo traicionó su propia frustración de no poder establecer comunicación con Pisco para comprender con precisión qué estaba pasando.

Al día siguiente, cuando llegó a la zona, recién lo supo. No era tarde aún, pero nuevamente lo ganó su inspiración, esa manera de actuar que tiene de tomar decisiones sin consultar a nadie. En lugar de seguir el manual de procedimientos inventó una cartilla nueva. El primer día recojo de cadáveres, el segundo día, remoción de escombros y búsqueda de sobrevivientes, el tercer día organización del trabajo, pero entonces, ya era tarde. Estalló el caos y al presidente le sobrevino, de súbito, un mal humor incontrolable que repercutió fuera de nuestras fronteras. En medio del desastre, García reveló su verdadera careta: impulsivo, personalista, indolente. Y de paso, su incomunicación evidente, en términos de seguridad nacional, es una mala señal para vecinos quisquillosos.



20 agosto, 2007

AGP: Telúrico protagonismo

La visita del Presidente Alvaro Uribe sirvió para desnudar el principal error de manejo del terremoto del sur: el afán protagónico del presidente Alan García. Sin medir las consecuencias de su temeraria acción, el presidente peruano cruzó las cintas de peligro colocadas por los bomberos en la Iglesia San Clemente de Pisco e invitó a su homólogo a caminar por entre los escombros.

Según reporta hoy El Comercio, uno de los bomberos resumió bien la escena: “ahora ya sabemos de quien viene el desorden”. El afán del presidente de la República por colocarse en el centro del desastre para las cámaras de televisión ha sido el factor que ha distorsionado el accionar del Sistema de Defensa Civil, organismo creado precisamente para actuar en situaciones como las presentadas.

Ello, sumado al error de lectura inicial de la magnitud del daño ocasionado por el sismo, generó que en 48 horas estallara, por todos lados, la ineficiencia para montar una cadena logística que lleve ayuda inmediata y ordenada a los damnificados. El toque de queda impuesto para frenar la ola de pillaje y vandalismo generado ha sido sólo el resultado de la pésima actuación que ha tenido el Ejecutivo en la tarea de atender el desastre.

El presidente García desconocía el real impacto del terremoto y salió a dar un mensaje que en lugar de activar de inmediato el sistema de Defensa Civil con responsabilidades y tareas para alcaldes, presidentes regionales, Fuerzas Armadas y Sociedad Civil, buscaba disminuir –con palabras, con discurso- lo que la naturaleza ya había causado. Recién al día siguiente, cuando llegó a Pisco comprobó la dimensión de la tragedia. Entonces, cometió su segundo error: asumió personalmente el control y rodeado de una nube de ministros, se movió al ritmo de las cámaras, otra vez.

En lenguaje militar, se puede afirmar que el general fue a la guerra sin conocer al enemigo ni el terreno de combate y, lo que es peor, ya en el campo de batalla, reparó que carecía de logística y avituallamiento. El resultado: un desastre que ahora se busca remediar no asumiendo responsabilidades o respondiendo de manera grotesca como lo ocurrido al equipo de bomberos de la ONG española K-9 De Creixell que decidió abandonar el país después de denunciar falta de seguridad en la zona.

Ante esta situación, según la agencia EFE, el presidente García dijo: «El que tenga miedo, que se marche». La respuesta del bombero español a ABC fue elocuente: «el caos reinante es uno de los peores que he visto y he estado en nueve terremotos. Nosotros venimos a ayudar y nos hemos pagado el billete de nuestro bolsillo».

Algo similar pasó luego con otro equipo de médicos españoles que hasta ahora está dando vueltas por la zona de desastre pero que no puede actuar porque sus equipos y ropas no les llegan. Frente a este caso, la respuesta del presidente García ha sido de antología: “Cuando uno viene a ayudar no se queja mucho. Estimo que la embajada española tiene recursos para trasladar los equipos hasta Pisco”.

Tiempos de unión, tiempos de solidaridad, sí. Pero, frente al desastre, lo menos que se puede esperar de nuestras autoridades es más eficiencia y menos protagonismo. Déjese de pasear por los escombros buscando las cámaras, señor presidente. El verdadero general es el que dirige, el que administra los medios de la guerra, no el que se desvive por estar en la trinchera.



17 agosto, 2007

Tras el desastre, el caos

El desastre natural ha revelado nuestras carencias. Un país pobre, con casas de adobe, servicios públicos deficientes y con un Estado incapaz de responder a la emergencia. Por si fuera poco las autoridades nacionales han sido desbordadas y la desesperación de la gente empieza a generar actos de pillaje.

De todas las desgracias post sismo, la peor quizás sea la desorganización de la ayuda. En situaciones como esta, el caos logístico actúa como catalizador de la tragedia. El efecto inmediato es la desesperación.

El sistema de Defensa Civil ha probado su absoluta inutilidad. No ha funcionado ni como organización de respuesta, ni como ente centralizador de la ayuda. Tenemos que reformular sus alcances, métodos y procedimientos una vez superada la emergencia.

El gobierno nacional ha refirmado su incapacidad de gestión. En lugar de organizar un comando operativo con responsables zonales, con jefes visibles en cada lugar, se ha privilegiado el comando personal encabezado, dirigido y sostenido sólo por el jefe del Estado. El primer ministro, además de ponerse una casaca de Defensa Civil –naranja fosforescente-, ha sido una pálida sombra del presidente. El resto de ministros disputaba el centro de la plaza de armas por las cámaras de televisión allí dispuestas.

Los gobiernos regionales y los alcaldes municipales de las zonas en emergencia simplemente desaparecieron. Si no fuera por la respuesta de algunos alcaldes distritales de Lima, el Presidente Regional del Callao y el alcalde de Lima, podría afirmarse que los alcaldes y presidentes regionales de Ica, Chincha y Pisco, sucumbieron en el desastre.

La empresa privada ha mostrado su sentido de solidaridad, lo mismo que la sociedad civil que ha movilizado ayuda y recursos con más voluntad que eficacia.

La televisión y la radio en un primer momento sirvieron para que la gente busque contactarse con sus familiares tras el colapso de las comunicaciones telefónicas. Pero luego, actuaron como focos de luz para los ministros que cual luciérnagas se lanzaran con afán sobre ellos.

La Fuerza Armada, la única institución en capacidad de responder a desastres eventuales, inexplicablemente, no fue convocada desde el comienzo. Recién ahora se ha visto al Ejército repartir agua y a La Marina traer ayuda por barco. Pero lo que constituye un crimen es no usar el mejor avión que tiene la FAP, el avión presidencial, para llevar ayuda no sólo a los pueblos de la costa sino a los de la sierra, también afectados por el sismo.

Siempre es odioso criticar las operaciones de ayuda y atención a los damnificados, pero es mejor hacerlo temprano y no esperar que el tiempo o la complicidad cubra las fallas. La desorganización que han mostrado las autoridades ha sido pasmosa. Una vez más debemos coincidir con quienes queremos ver del gobierno más acciones que declaraciones.



16 agosto, 2007

Terremoto: testimonio personal

Tenía diez años cuando sentí el primer terremoto de mi vida y me aferré a mi madre. Treinta y tres años después hice lo propio con mi hijo de ocho años. Antes busqué la protección, ahora me tocó darla; a mis tres hijos, en realidad, a quienes abracé y acaricié buscando apaciguar sus temores. El terremoto nos recuerda lo vulnerable que somos los humanos y la necesidad de afecto que tenemos. No es sólo el instinto de sobrevivencia el que se alerta; es la vena del amor la que se yergue. Recordaba el momento en que abracé a mi madre buscando consuelo y terminé dándole protección; mientras ella clamaba al cielo yo le repetía acariciándole la cabeza que ya iba a pasar, que se tranquilizara. Dany, mi perra saltaba en el patio y se enfrentaba a las paredes que se movían en una danza espeluznante, descascarándose y dejando ver como costillas los bloques de adobes que se abrían dentro de sí. Ese terremoto entró en mi cuerpo desde la planta de los pies. Ahora fue distinto. Estaba dentro de mi camioneta, en la última luz roja, a cuatro cuadras de mi casa, cuando empezó el movimiento. El carro saltaba como si de pronto hubiera cobrado vida. No apagué el motor ni bajé. Algunos vehículos se estacionaron a un costado, pero otros aumentaron la velocidad y pasaron la luz roja; corrieron despavoridos. Escuché el chirrido de llantas a lo lejos. “Felizmente estoy cerca”, pensé. Había dejado a mi esposa hacía dos minutos en la Universidad. Por un momento dudé. ¿Regreso a buscarla o voy a la casa? La Universidad debe ser un caos, pensé. Todos estarán saliendo apurados para ir a sus casas. No podré localizarla. Iré a casa. En el segundo remezón avancé, puse la luz intermitente y crucé la doble vía. Tres cuadras más y entré a la recta de la casa. La gente estaba en la calle; algunos rezaban mirando el cielo. Otros se reunieron en el parque. Al llegar a casa encontré a mis hijos en la puerta. Estaban con su abuela. Abracé a mi hijo pequeño, el más asustado. Le di calor, mientras le decía que el terremoto es un fenómeno natural, que cada cierto tiempo ocurre y que había que estar siempre preparados. Una a una se fueron acercando mis otras dos hijas. Sentí que me abrazaban fuerte. La mayor muy serena y la segunda algo juguetona. Me contaron cómo los agarró el movimiento. Los más pequeños estaban jugando en su cuarto; la mayor estaba en el suyo y la abuela viendo la tele. Se juntaron con los primeros sacudones y se cobijaron debajo de una puerta del segundo piso. Cuando pasó la peor parte bajaron y salieron a la calle. Allí los encontré. Los teléfonos no funcionaban, el cable se había desconectado. Prendimos la radio y les conté que cuando era pequeño nos enterábamos de las noticias así: reunidos todos alrededor del aparatito. Al poco tiempo llegó su madre. En efecto, la Universidad había sido un caos. Los polluelos corrieron a sus brazos. Más abrazos y cosquilleos en la cabeza. Llamé a mi madre. Estaba tranquila. El susto había pasado. Estaba sola. Me preguntó por sus nietos. Recordamos el terremoto aquel que pasamos juntos. ¿Te acuerdas de Dany; ella sintió primero que todos y empezó a ladrar como loca, te acuerdas? Sí, recordaba. Recordaba que al final abracé a mi perra y sentí su corazón acezante y su aliento agitado y caliente que me quemaba la cara; babeaba. Pero era mi perra y cuando uno es niño nada de eso importa. Yo sólo quería protegerla y calmarla. Creo que quedó nerviosa. Sus ojos cambiaron. Y aunque ella no me dijera nada, yo había visto el temor en sus ojos. El terremoto nos desnuda como seres vivos. No sólo a los humanos, pienso ahora. Quizás sea el temor lo que nos despelleja y nos vuelve vulnerables. Por eso necesitamos amor, afecto; para cubrirnos, para arroparnos, para volver a ser nuevamente. El amor nos devuelve nuestra condición humana. Para eso también sirven los terremotos; para saber que tenemos seres que nos aman y a quiénes amamos.



15 agosto, 2007

Perú Chile: pescadores y statuo quo

El área en controversia de 37 mil kilómetros cuadrados de dominio marítimo en el sur peruano la puede explicar bien un pescador tacneño. Este hombre sale con su bote a pescar y sólo puede llegar hasta las 13 millas; más allá rige la jurisdicción chilena. Un barco pesquero de Ilo puede penetrar un poco más; llega a las 40 millas. En cambio una nave de Arica, puede internarse sin problemas hasta las 200 millas. ¿Por qué el Estado chileno puede tener un anchuroso mar de 200 millas a lo largo de toda su franja costera y el Estado peruano no?

Hay varias formas de encarar una respuesta de este tipo. Pero siguiendo al pescador usemos un mapa. Se nota con claridad la desviación geográfica que tiene el continente sudamericano en el lado peruano, precisamente casi a partir del punto divisorio entre Tacna y Arica. La franja costera del Perú no sigue la línea recta que tiene la franja costera de Chile. Se abre en ángulo hacia el Pacífico. Por eso, el paralelo que propone Chile como línea divisoria, hace ángulo de 90 grados y es perfecto respecto de su costa, pero no funciona para dividir los mares de ambos Estados de manera justa y equitativa, porque deja casi sin mar a Tacna y Moquegua.

Para eso existen los tratados bilaterales de frontera marítima. Para acordar la repartición de las aguas internacionales fronterizas y señalar con claridad sus espacios de dominio. Actuar en contrario no es sólo un acto de prepotencia, sino de usurpación. Esto es lo que en la práctica ha venido ocurriendo en esa parte del litoral sur. Chile proyecta sus 200 millas usando el paralelo y con eso recorta el mar de Tacna e Ilo. Hay cientos de casos de pescadores peruanos de estos departamentos que salieron a pescar y terminaron detenidos por patrulleras misileras chilenas.

La reciente publicación de la cartografía marítima –hay que decirlo- no cambia esta situación de statuo quo. Lo ha reafirmado el canciller García Belaunde. Esto quiere decir que los pescadores de Tacna e Ilo seguirán siendo apresados por la Marina de Chile si salen de sus trece o cuarenta millas, respectivamente. Esa es la realidad. Chile seguirá ejerciendo soberanía sobre esos 37 mil kilómetros cuadrados que ahora el Perú considera un área en controversia. La publicación del mapa marítimo peruano no otorga soberanía per se a esta parte de mar, como quisiéramos. Esto hay que tenerlo en claro para evitar provocaciones innecesarias. Tanto Chile como el Perú han trazado sus respectivas delimitaciones marítimas. Sus trazos se superponen en esos 37 mil kilómetros cuadrados. A punta de presencia armada, Chile ha ejercido soberanía sobre esta porción de mar. Están de testigos los pescadores peruanos que continuamente pierden redes, pesca, pero jamás dignidad.

La cartografía marítima publicada por el Perú sirve de documentación oficial para presentarnos a la Corte Internacional de la Haya y resolver esta controversia. Es el paso natural de los Estados democráticos. Cuando los Estados no se ponen de acuerdo, apelan a un tercero neutral. Usan el camino de la negociación diplomática, de la paz. Si esto falla, se abren otros caminos más duros y dolorosos. En ese caso se rompe el statuo quo y es la Defensa la que toma posiciones para que las 200 millas se ejerzan soberanamente a lo largo de toda la costa del territorio nacional y no existan pescadores peruanos impedidos de cumplir su faena en esos 37 mil kilómetros en controversia.



13 agosto, 2007

Perú – Chile: área en controversia

El Perú ha puesto en banco y negro su disputa con Chile por un área de 35 mil kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico que reclama como suyo. Un trángulo en el sur peruano, frente a las costas de Ilo y Tacna, donde Chile ejerce hoy soberanía. A esa zona la ha llamado “área de controversia”. Chile, por supuesto rechaza esta posición peruana y señala que no existe diferendo marítimo ni territorial fronterizo con el Perú. Corresponde por tanto a las partes dirimir sus diferencias en una corte neutral, La Corte Internacional de la Haya, para hablar en términos amistosos y no otros.

Lo que ha hecho el Perú es ratificar que su dominio marítimo comprende 200 millas marítimas de su mar adyancente, es decir, definir un límite de dominio marítimo que es el espacio que proyecta el perfil de su franja costera, 200 millas mar adentro. Fijar por ley las Líneas de Base del Dominio Marítimo de Perú, aprobada en 2005, es una decisión soberana. Lo ha hecho Chile también. Pero, resulta que las pretensiones de ambos países se sobreponen en el triángulo de 37 mil metros cuadrados. Tienen pues que dirimir sus diferencias.

Es un tema que compete sólo a los dos Estados. De ahí que no sería conveniente mezclarlo con los intereses -legítimos también por cierto- de Bolivia de acceder al mar. Sin embargo, no es casualidad que en las últimas semanas se hable con insistencia de un acuerdo inminente entre su Chile y Bolivia, según el cual Bolivia obtendría un corredor en Arica con “soberanía pendiente” hasta que el Perú se pronuncie. La salida que Chile ofrecería a Bolivia no sería otra que un corredor “al norte de Arica”, cuya proyección marítima caería en el triángulo de 37 mil metros cuadrados que el Perú considera un área de controversia con Chile. El problema, entonces, ya no sería de dos, sino de tres. Un burdel. Además, Chile ratificaría su posición del uso del paralelo como límite fronterizo marítimo. Esta solución es inviable si antes no se resuelve la disputa territorial marítima entre Perú y Chile.

El hombre que ha hecho posible que Bolivia sueñe con un corredor sin soberanía en Arica es el ex consul de Bolivia en Santiago, Roberto Finot. Durantes casi tres años, Finot ha machacado su propuesta a los miembros más connotados de la clase política y militar del país del sur. Su tesis es la siguiente: “Chile estuvo íntimamente vinculado a la inestabilidad política que se vivió en Bolivia. La crisis de octubre del 2003 se desata por la imposibilidad de Bolivia de acceder a los mercados del Pacífico, incluso a EE.UU., para exportar el gas natural. Si Chile el 2004 estaba en su mejor año como el país de referencia de América Latina, Bolivia era identificada como la antítesis por la situación interna que confrontaba. Y si a esto sumábamos que Argentina se veía en la imposibilidad de honrar su compromiso con Chile en el gas natural, entonces estábamos en una situación muy especial. Chile necesita resolver el problema boliviano para afirmar su liderazgo en la región y proyectarse como plataforma de las inversaciones y comercio del Asia Pacífico con América del Sur. Resolver este problema resuelve el problema con el Perú y el abastecimiento de gas”. (El Mercurio, 7 de agosto de 2007).

En palabras del propio Finot, “Si Chile quiere comercio, energía y diplomacia, debe resolver el problema del mar con Bolivia”. Una variante de la tesis boliviana de gas por mar; vendida a Chile como "desarrollo por mar". Lo que preocupa de esta terna de intereses en juego es que Bolivia ya está convencida de usar su gas como instrumento de negociación. Y Chile sabe que si no encuentra energía pronto sus planes de seguir desarrollando serían nulos. Por eso, lo mejor en esta película de a tres es avanzar de a dos y luego invitar al tercero. Todo a su debido momento.



09 agosto, 2007

Accidentes y descentralización fallida

Un hecho que ha pasado desapercibido en la estela de sangre que a diario dejan los accidentes de tránsito es la luz roja que se prende en el proceso de descentralización que lleva adelante el gobierno.

La defensora del pueblo llamó la atención sobre la poca atención que prestan los gobiernos regionales al plan Tolerancia Cero del Ministerio de Transportes.

La ministra Zavala les sopló también la responsabilidad a los gobiernos regionales y éstos respondieron que carecen de presupuesto para contratar la cantidad de inspectores de transporte que se necesitan para ejecutar el plan.

Pero fue Alan García quien entendió el problema de fondo, creado por él mismo, claro: la entrega apurada de funciones a los gobiernos regionales, en aras de un falso proceso de descentralizació que no ha funcionado.

“Si no se cumple la fiscalización de los vehículos en provincias alejadas, hay que recuperar para el Gobierno Central dicha competencia. La descentralización es muy buena, pero si no se cumplen las responsabilidades, se recuperan”, señaló el presidente.

La pregunta es. ¿qué otras funciones transferidas por este gobierno no funcionan en las provincias?, ¿funcionará la atención de salud?, ¿funcionará la gestión de proyectos productivos?, ¿funcionará la municipalización de la educación?, ¿funcionará la administración de bienes arqueológicos?

Lo primero que hizo este gobierno fue desaparecer el Consejo Nacional de Descentralización, eliminando así una instancia institucional de relación entre el gobierno central y los gobiernos regionales y locales. Pero, además, se perdió un espacio ganado para llevar adelante un proceso de reestructuración adecuado del poder en sus tres instancias: nacional, regional y local.

En lugar de avanzar hacia la formación de auténticas regiones (con integración de departamentos), se repartió funciones sin estudios adecuados de costo-beneficio, ni criterios de subsidiariedad alguno. Peor aún, en el reciente mensaje a la Nación del presidente García fue claro que se buscó señalarles responsabilidad en la ejecución de obras.

La descentralización se vio como una repartición antes que como distribución ordenada del poder. Un ejemplo de lo que puede pasar cuando se deja de administrar funciones nacionales y se las descuartiza es lo que vemos ahora en el sector transportes.

Nadie quiere asumir responsabilidad en las muertes que a diario saltan de las carreteras a las primeras páginas de los diarios. La ministra le echa el pato a las regiones y las regiones se la devuelven a la ministra. Y el presidente de la República afirma que "todos somos responsables"; o sea nadie.

Ante el fracaso del modelo de descentralización, el presidente ha respondido con dos propuestas: endurecer las penas y tratar a los transportistas en falta como criminales (poco le faltó para pedir pena de muerte), y recuperar la función de administrar el sistema de transportes.

Lo ha dicho bien el especialista Edwin Derteano consultado por El Comercio: “La gravedad del tema obliga al ministerio a tomar medidas reales que se usan en otros países y que verdaderamente reducen los accidentes: educación vial, control y record de brevetes, revisiones técnicas, programa de renovación vehicular, etc. No así las medidas aisladas de bajo costo de implementación que el ministerio pretende aplicar”.

Escuche bien, señorita ministra de Transportes: acciones combinadas de corto y largo plazo. No medidas efectistas para la televisión.



07 agosto, 2007

¿A qué vino Evo Morales?

Evo vino a Lima, picó a García, marketeó el proyecto bolivariano, pero su verdadera intención habría sido otra: sondear la posición del gobierno peruano ante un posible entendimiento entre Bolivia y Chile para canjear mar por gas a través de un corredor por Arica que no implique –necesariamente- el veto soberano del Perú.

Bolivia tiene una agenda bilateral de 13 puntos con Chile entre los que se encuentra el reclamo centenario del país altiplánico de recuperar su salida al mar. Las relaciones entre ambos países han avanzado mucho en los últimos años. Delegaciones militares, políticas y ministeriales de ambos países han realizado visitas de intercambio, en una política pragmática de distensión y confianza sin precedentes.

Pero lo más sorprendente fueron las declaraciones del cónsul boliviano en Santiago, Roberto Finot, apenas dos días antes de que Evo Morales llegara a Lima. Finot reveló que Bolivia y Chile estaban a punto de lograr un acuerdo que los acercaba a una “integración estratégica” por la cual Bolivia tendría una hoja de ruta que los conduciría con seguridad a las costas del Pacífico.

Esta salida sería vía un corredor a través de Arica que no comprometería la decisión del Perú, como señala el Tratado del 29, ya que los terrenos otorgados a Bolivia serían en cesión de uso, sin soberanía. Mediante este artilugio Bolivia habría encontrado la manera de abrir el candado chileno sin usar la llave peruana. Esta fórmula ingeniosa y peligrosa a los intereses nacionales implica que Bolivia abdique de su planteamiento de corredor soberano, para evitar el reclamo del Perú. “No hay que pensar en soberanías decimonónicas”, señaló Finot.

A cambio, Bolivia ofrecería sus inmensas reservas de gas, tan necesarias para Chile, ratificando el sentido del referéndum del 2004 que aprobó la formula “mar por gas”. Suena a ciencia ficción, pero en política internacional no puede descartarse posibilidad alguna. Un paso así sólo sería posible con el visto bueno del Perú, de quien depende autorizar una concesión territorial con soberanía sobre territorios que antes le pertenecieron.

Nada ha trascendido en Lima sobre este tema. La broma de Evo a García –en el sentido que lo había conocido antes más flaco y más antiimperialista-, así como el llamado al pueblo peruano a plegarse a las banderas de Hugo Chávez y Fidel Castro acapararon la atención de la prensa. De lo que conversaron ambos mandatarios en privado no se sabe nada. Excepto las palabras del canciller, repetidas en Bolivia y Chile, de que el Perú no se opondría a una solución que encuentren ambos países, pero que haría respetar sus derechos si la solución compromete territorios que antes fueron peruanos.

¿Es una salida ofrecer a Bolivia un corredor por Arica sin soberanía para evitar el pronunciamiento peruano? No lo creemos. Es más bien una provocación, de parte de Chile; y una traición de parte de Bolivia si decide hacer una alianza estratégica con quien lo desplazó a la condición de país mediterráneo. Por lo pronto, el cónsul Roberto Finot ya fue retirado de Santiago por la cancillería boliviana. Evo, por su parte, ha asegurado en su reciente mensaje a la nación por el 182 aniversario de la independencia, que su país pronto tendrá una salida al mar. En este tema ha dicho menos que cualquier otro presidente de su país. Sin embargo, ha diferencia de los demás, ha puesto un plazo indeterminado, pero corto. Ha dicho pronto. Quién sabe que concepto tenga de tiempo.



05 agosto, 2007

Presidente García: más transpiración, menos inspiración

El grito de la generación parisina del 68 “la imaginación al poder”, se ha convertido en cosa de todos los días para el Presidente García, a juzgar por lo que viene pasando con el Pacto Social (PS), la nueva invención al paso del gobierno, del cual nadie -ni siquiera sus propios representantes-, entiende con exactitud qué es y para que servirá.

Todos escuchamos que García propuso en el mensaje presidencial la creación de un Pacto Social sobre la productividad, el empleo y los salarios, una de cuyas funciones era “tratar sobre el salario mínimo como corresponde a una sociedad democrática y moderna”. Ahora resulta que el encargado del nuevo proyecto, Víctor García Toma, ha dicho que lo único que no verá el PS será el sueldo mínimo vital, contradiciendo de plano al Presidente de la República.

Y no podía ser de otra manera, debido a que el Consejo Nacional del Trabajo (CNT) ya tiene una propuesta técnica sobre el sueldo mínimo, que según adelantó la ministra Pinilla debiera ser regional. Estamos, pues, nuevamente frente a uno de los arranques del Presidente García que busca sorprendernos con propuestas imaginativas, fruto de una inspiración audaz, pero ineficaces en términos de gestión de la cosa pública.

El gobierno tiene la potestad de ejercer el mandato que le dimos en las ánforas y promover la remuneración mínima vital, asumiendo su responsabilidad. No necesita un foro especial de concertación para consensuar una política de este tipo, más aún cuando el CNT fue creado, entre otras cosas, para eso.

Ahora se entiende por qué los ministros anotaban, cuál atentos secretarios, cada una de las recomendaciones que el presidente iba soltando en su mensaje a la Nación. Para ellos, como para todos los peruanos, fue una sorpresa. No conocían lo que el presidente –en afiebrada soledad- había preparado. Lo que se traduce en que hasta ahora no es posible una declaración coherente sobre la finalidad del Pacto Social. Basta con preguntarle a la ministra de Trabajo, al premier, al presidente del Acuerdo Nacional o al propio encargado del PS.

Desorden, cortinas de humo, preopuestas mediáticas, o como quiera llamársele, el gobierno en su primer año de gestión persiste en dar señales de un manejo irresponsable de la administración pública, con medidas efectistas que buscan ganar puntos en la agenda política, pero que difícilmente pueden calificarse como actos de Estado.

Las metas autoimpuestas por el presidente García para el final de su mandato son muy altas como para andar perdiendo el tiempo en discusiones seudoconcertadoras, como las del Pacto Social. Es mejor recordarle al presidente ciudadano que jefaturar un país y llegar a buen puerto requiere mucho trabajo y menos sorpresas, como las que insiste en lanzar a la palestra.

El grito entusiasta de los jóvenes de mayo del 68 sirve para movilizar y encandilar a las masas, pero ayuda poco para gobernar. En otras palabras, señor presidente: más transpiración y menos inspiración.



03 agosto, 2007

Prensa peruana: ¡Dame mierda!

Cecilia Valenzuela, directora de la Ventana Indiscreta, de Frecuencia Latina, Canal 2, envía a su reportero, César Hildebrandt (hijo), al penal de San Jorge a entrevistar a José Francisco Crousillat, ex mandamás de América Televisión, que fuera grabado por Montesinos recibiendo rumas de dinero, junto a su padre, en una de las salitas del Servicio de Inteligencia.

Crousillat, usa las ondas del Canal 2 para acusar a Gustavo Mohme Seminario, director del diario La República, de haber tenido un pacto secreto con Montesinos a cambio de favores editoriales. La República replica con una portada contra Baruch Ivcher, dueño de Frecuencia Latina, retratándolo como “El Padrino”, jefe de un a mafia, que usa a sus trabajadores para interponer recursos de amparo que buscan evitarle pagar 54 millones de soles de impuestos al Estado.

César Hildebrandt (padre) presenta, por la mañana, en su programa de Radio San Borja, un audio en el que Genaro Delgado Parker, dueño de Panamericana Televisión, reclama a Alejandro Guerrero por no haber puesto en el noticiero una recomendación del presidente de la República. Todos fijaron sus ojos en Alan García manipulando Panamericana Televisión. Por la noche, Rosa María Palacios, en Prensa Libre, presenta el mismo audio, pero más extenso, en el que queda claro que la discusión ocurre en setiembre del 2005, cuando el presidente era Alejandro Toledo. Pero, lo que esta grabación no dice es la frase "el presidente me ha ordenado", que es el meollo del asunto para demostrar la intervención presidencial en los medios de comunicación. El audio original se refiere a que en el noticiero del Canal 5 no apareció el sound bite del presidente ordenando el inicio de la construcción de la Carretera Interoceánica.

Genraro se queja por la pobre edición televisiva: "Esta inauguración es algo tan importante para el país, tres minutos y, además, todo al revés, porque lo que pusieron, las palabras de Toledo, no eran las mejores. Un desastre la publicación (...) El presidente dio la orden para empezar la obra y eso no salió en Panamericana".

Y lo que añade es su propia ira: "Me enojo porque yo he llamado especialmente a recomendar esto, dos veces. Resulta que por más que recomiendo, me ponen tontería y media". La cinta, pues, ha sido groseramente manipulada para dar a entender que: 1) había una orden presidencial 2) esa orden era del actual presidente de turno. Por supuesto esto no deja libre de sospecha al presidente Alan García, más aún cuando la Secretaría de Prensa de Palacio emite un comunicado señalando que todas las relaciones de comunicación se tramitan por su despacho, cuando los periodistas sabemos que el secretario general de Palacio de Gobierno, Luis Nava Gilbert, y el propio Alan García Pérez, llevan una agenda personal y directa de relación con medios de comunicación.

En medio de este barro cruzado mediático, se acaba de cerrar la venta de acciones de América Televisión, por la cual, el Grupo El Comercio –según Hildebrandt (padre) con la ayuda del ministro de Economía, Luis Carranza y del presidente Alan García- se deshace del Grupo colombiano Bavaria y queda como dueño del cien por ciento de las acciones, mientras su socio, Gustavo Mohme Seminario, gana con la operación unos 34 millones de dólares.

¿Qué está pasando en los medios de comunicación del Perú que han entrado en una danza de acusaciones, zancadillas y cuchillos largos que está haciendo aflorar las aguas negras en las que se mueven por depender de las migajas del poder?, ¿Quién graba, edita y difunde audios a los medios?, ¿Es la misma mano que entregó a Beto Ortiz un audio de Montesinos acusando a Mohme Seminario de topo? ¿Tendrá relación con la visita de inspectores laborales del Ministerio de Trabajo a Panamericana Televisión? ¿Quién gana con esta política de distracción diaria?, ¿A quien le conviene esta guerra de medios?, ¿Quién pasa piola poniendo altoparlantes al escándalo entre medios? ¿Quién nos quiere sedar con basura mediática?

Por ahora son más interrogantes que respuestas. Por eso, no nos queda más que suscribir esta frase (editada) de Genaro:

"Yo nunca he estado tan avergonzado como hoy día…. O sea, es un desastre la comunicación. Que se murió una señora, que se murió un señor... ¡Cojudeces que pasan todos los días! O sea, no es una cosa interesante; no es un programa interesante... ¡Dame mierda!".



01 agosto, 2007

Evo Morales y el flaco antiimperialista

Medio en broma, medio en serio, el presidente boliviano Evo Morales recordaba haber conocido así a Alan García: más flaco y antiimperialista. Era la segunda mitad década de los ochenta, cuando el mozalbete García, fuera de distancia, se aferraba a un modelo económico que empezaba a desaparecer en el mundo.

En 1985, Evo era dirigente cocalero del Chapare, y al final del gobierno de García era líder de la Central Obrera de Cochabamba. La década del 90 encuentra a García refugiado en Colombia y Francia, tras el autogolpe de 1992. Morales continuó su carrera política y para 1999 ya se había desligado de la Izquierda Unida y tenía su propio partido, el Movimiento Al Socialismo (MAS).

En el 2000, mientras en el Perú se larvaba un importante movimiento de resistencia a la tercera reelección de Fujimori y García espectaba desde su balcón parisino el desenlace de las tensiones sociales, Morales inició en Bolivia lo que se conoce como la «guerra del agua» que terminó expulsando de Cochabamba a la transnacional Aguas del Tunari. Fue el primer ramalazo contra el modelo neoliberal.

De ahí en adelante el camino de ambos –Evo y Alan- continuó su proceso de bifurcación. García ganó las elecciones el 2006 y Evo Morales hizo lo propio un año antes. El peruano se deshizo de su discurso antiimperialista de campaña y el boliviano profundizó un modelo de nacionalización de los recursos naturales.

Los modelos diferentes del antiguo Alto y Bajo Perú quedaron hoy ratificados durante la visita oficial del presidente boliviano al Perú, cuando Evo encontró a Alan más entrado en carnes y menos antimperialista. “No somos idénticos ideológicamente, no somos clones, pero luchamos por los mismos objetivos, utilizando medios distintos”, señaló García, ratificando la apreciación del boliviano.

Evo representa hoy en día parte de la ola de resistencia a la globalización, de afirmación nacionalista y encaminado hacia un modelo antimercado, anti norteamericano, populista, que podría denominarse como un neo-socialismo de Estado latinoamericano.

García hace esfuerzos denodados por olvidarse de su cháchara ochentista y en la práctica, ha trompicones, ha optado por un camino distinto, y mantiene, con marchas y contramarchas, las líneas maestras del modelo económico que busca la inversión privada y aleja al Estado de los sectores productivos, aunque, su personalidad voluble y bipolar, haga temer que las presiones sociales lo devuelvan al García populista de antaño.

El tiempo dirá, en efecto, cual de estos caminos asegura mejor a los pueblos solucionar el problema de la pobreza, la falta de empleo, y puede consolidar un crecimiento sano y sostenido hacia el desarrollo. El verdadero sentido de justicia social no es ya un asunto de discursos, o plazas públicas; ni siquiera de planes de gobierno, ni de enfoque político, sino de economía y gestión pública y privada. Algo que, por ahora, no se vislumbra ni en Bolivia, ni en el Perú.