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26 marzo, 2023

Cátedra de ideas

En su origen, la democracia no fue para todos. Los griegos, quienes iniciaron esta forma de gobierno, pensaban que solo el hombre libre nacido en la ciudad-estado debía encargarse de los asuntos de la polis. Esto no incluía a los esclavos ni a los extranjeros. Se trató de un nacimiento imperfecto, pero el más avanzado que conocemos hasta nuestros días.

La polis fue el centro de la vida política, económica y cultural en el antiguo mundo, y el lugar donde surgieron muchas de las ideas y los valores que dieron forma al pensamiento occidental. Fue también cuna de los centros de enseñanza, encargada de formar líderes, estudiar ciencia, humanidades y arte; y, en general, capacitar a los futuros profesionales como los conocemos en nuestros días.

En el año 387 a.C. Platón fundó La Academia, la primera escuela filosófica centrada en la enseñanza de la teoría del conocimiento y la ética, las matemáticas, las ciencias naturales y también la política entendida como los actos de la Res pública. Su creador creía firmemente que sería un lugar para formar líderes capaces y éticos para Atenas y otras ciudades-estado de la antigua Grecia, que pudieran guiar a la sociedad hacia una mayor justicia y sabiduría.

En la antigua Grecia hubo muchas escuelas y centros de enseñanza que desempeñaron ese papel. Además de La Academia estuvo El Liceo de Aristóteles, la escuela jónica que floreció en la costa del Asia Menor con Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes, la escuela eléatica, la pitagórica, los sofistas, la escuela estoica.

El espíritu de La Academia lo encarnan hoy las universidades. Es en ellas donde se forman hoy los profesionales que se encargarían de administrar no solo las empresas privadas, sino las instituciones del sector público. Ese rol formativo de la universidad es mucho más importante en nuestro país en un contexto social como el que vivimos, en el que prevalece el desencuentro y la violencia antes que el diálogo y el acuerdo.

La universidad cumple hoy en nuestro país un rol social y humanista, que se remonta hasta los orígenes mismos de su aparición. Se educa para lograr una sociedad más justa y democrática. Cuando las instituciones fallan en una sociedad, queda la academia como el último y principal reducto del pensamiento y la acción.

He ahí la importancia de haberse instalado recientemente la Cátedra Konrad Adenauer USIL, un espacio académico en el que se ventilarán ideas, propuestas y alternativas de solución para el país y la región latinoamericana. La universidad surgió con una visión humanista que busca a través del conocimiento generar bienestar y libertad. Es momento de regresar a las raíces.

El conocimiento es la llave que tenemos para abrir las puertas del diálogo, el debate alturado y difundir la comprensión y límites que tiene la democracia. Así como una buena educación nace si las sociedades son capaces de garantizar la prosperidad, la innovación y el progreso para todos. Así también, sobre el libre ejercicio de pensar, estudiar y proponer, la academia puede y debe aportar al fortalecimiento de la inclusión y el desarrollo.


* Artículo publicado en el diario El Peruano el 9 de marzo de 2023.







11 marzo, 2011

Carta Abierta a los Universitarios y Pueblos del Perú

Ciudadano (a):

Te escribo estas líneas para motivar en ti un minuto de reflexión, apelar a tu alto sentido de responsabilidad social y reafirmar tu compromiso con el país.

El Perú te necesita. No es una frase más. Es un llamado a la acción. Un compromiso con tu pueblo, con tu gente.

Estamos a diez años de conmemorar el Bicentenario de la República. Necesitamos hacer algo diferente. Que identifique nuestra generación.

En mi carrera al Congreso de la República con el Número 15 de Perú Posible, propongo incorporar el Servicio Civil Universitario como parte del proceso de formación-aprendizaje, ampliando las experiencias del SERUM y del SECIGRA a todas las carreras profesionales.

El Servicio Civil Universitario permitirá que los alumnos integren sus conocimientos, tomen contacto con la realidad, aprendan a trabajar en equipos multidisciplinarios y, lo más importante, contribuyan al desarrollo de su país.

Jóvenes de todas las profesiones tendrán la oportunidad de trabajar un año en las zonas más necesitadas del país, cumpliendo el Servicio Civil Universitario, debidamente remunerados por el Estado.

Te invito a formar parte de un ejército de paz que lleve conocimiento y desarrollo a los peruanos que menos tienen. El país necesita el trabajo y conocimiento de sus hijos más preparados.

Vinculemos la Universidad con el trabajo comunitario. Movilicémonos de manera constructiva, creativa, edificante.

Ejerce plenamente tu derecho a elegir y colabora con la construcción de una opción nueva en política.

Mi primer compromiso será no defraudarte. Démosle una oportunidad a la Política. Apóyame con tu voto.

Atte.,

Luis Alberto Chávez

¡Marca la Chakana de Perú Posible y escribe el Número 15!

25 febrero, 2011

Carta abierta a los sanmarquinos

Compañero (a):

Te escribo estas líneas para pedirte un minuto de reflexión y expresarte algunas ideas de por qué me siento orgulloso de haber compartido, como tú, parte de mi vida en San Marcos y por qué te pido ahora tu apoyo consciente para el Congreso de la República.

Lo han dicho grandes figuras que han pasado por sus aulas. Ser sanmarquino te marca. Así lo siento yo y estoy seguro que te sucede lo mismo. San Marcos no es una isla, allí confluyen todas las razas, credos y costumbres. San Marcos es nuestra identidad, tan diversa y rica por lo mismo. Es todo lo que somos en un mismo espacio físico.

Ser sanmarquino es no ser indiferente. Es no resignarse. Miramos la realidad con ojo crítico y templamos el espíritu en los libros y en los debates. Pero también en la acción solidaria. En San Marcos no sólo se estudia, se aprende la vida.

Nos caracteriza nuestro compromiso social, esa terca vocación de identificarse con los más necesitados. Los sanmarquinos somos hijos del pueblo. Y donde quiera que trabajemos siempre tendremos este sello institucional que nos marca y diferencia.

Con esa vocación de trabajar por los valores fundacionales de la República, libertad, justicia, equidad, es que me presento ahora al Congreso de la República integrando la fórmula de Perú Posible con el Número 15 por Lima.

Pretendo llegar al Congreso no para ser más de lo mismo, sino para volcar todo lo aprendido en las aulas y fuera de ellas. Una de mis propuestas es ampliar el Servicio Civil de Graduandos para todas las carreras profesionales. Actualmente este mecanismo de aprendizaje y trabajo comunal existe para los estudiantes de Derecho y para los de Medicina.

Lo que propongo es sumar al Servicio Social de Graduandos a los ingenieros, arquitectos, Economistas, administradores, educadores, sociólogos, psicólogos y en general las carreras de Ciencias, Letras y Humanidades.

El país necesita el trabajo y conocimiento de sus hijos más preparados. Estamos a doscientos años de conmemorar el Bicentenario de la República. Hagamos algo diferente. Vinculemos la Universidad con el trabajo comunitario en las zonas urbano-marginales de Lima y en las zonas rurales del país. Movilicémonos de manera constructiva, creativa, edificante.

Apóyame para llegar al Congreso de la República. Piensa bien. Elige bien. Sé que la política está desacreditada. Pero, en verdad, te digo, que nuestra indiferencia en parte contribuye a ello. Ejerce plenamente tu derecho a elegir y hagamos que nuestros representantes sean realmente los que ejecuten nuestras ideas. Que el vínculo entre el congresista y sus representados no se rompa en la elección, sino que se construya a partir de ella, y se fortalezca con el trabajo diario

Colabora con la construcción de una opción nueva en política. Apóyame con tu voto. Mi primer compromiso será no defraudarte.

¡Apoya a un sanmarquino!
¡Démosle una oportunidad a la Política!
¡Luis Alberto Chávez al Congreso! ¡Marca la Chakana y escribe el Número 15!

23 diciembre, 2010

Mario Vargas Llosa: defensor de la Democracia y la Libertad

A Mario hay que verlo, entenderlo y quererlo en sus tres dimensiones:

El literato que vive y escribe con disciplina y pasión.

El periodista que piensa y opina de manera abierta y crítica sobre diversos temas de actualidad.

Y el político, defensor de valores fundacionales de la sociedad como la democracia y la libertad.

Sobre este último aspecto -menos comprendido-, quiero referirme hoy.

Si la política es el arte de lo posible; Mario la trasciende.

Porque más que un político, Mario es hoy un referente moral para el país.

Reconocemos en él a un hombre íntegro, honesto, comprometido con sus ideas, que son las ideas del mundo moderno: la verdad, la justicia y la libertad.

Un hombre que se rebela ante la deformación de la autoridad, que es el autoritarismo.

Un hombre que desde la ficción, se subleva contra el poder abusivo.

Y desde la realidad, nos propone dirimir nuestras diferencias dentro del cauce
democrático.

Sin dictaduras. De derecha o de izquierda.

Sin ataduras.

Nos propone un mundo abierto y libre como el hombre mismo.

Mario es un referente moral porque siempre ha sido honesto consigo mismo y con su pensamiento.

En el fondo no hay un Mario de izquierda o de derecha. Hay un Mario que busca la justicia.

Por eso creo que Mario logró pasar de la literatura comprometida de su juventud, a la política prometida de la madurez.

Una política basada en valores y principios.

Una política que busca la realización plena del ser humano.

Esa política lo llevó un día a dejar el escritorio y salir a las calles para defender lo que creía justo.

Al hacerlo, renovó no sólo su espíritu combativo, sino también las ideas en nuestro país.

Sembró semillas de libertad cuyos frutos los recogemos hasta hoy.
Esas ideas cambiaron el país y cambiaron a las personas.

Como el Consejero de su novela, también él era alto y delgado y tenía la mirada profunda.

Nos habló de la justicia, la democracia y la esperanza. Nos habló de tiempos nuevos, modernos, donde cada uno valía por sí mismo y no en función de utopías arcaicas.

Cuando el poder vivía eclipsado por las ideas estatistas, él tuvo la claridad y brillantez intelectual de defender al hombre desde la libertad del individuo.

Más tarde, cuando el país lo llamó para enfrentar a la dictadura, él se plegó a la causa de recuperar la democracia y expresó su adhesión plena a la Marcha de los Cuatro Suyos.

Y en eso nos parecemos: cuando saliste a las calles, tú también te pusiste la vincha; la vincha de la libertad.

Su voz fue escuchada en el mundo.

Por eso, Mario puede hablar y denostar con propiedad las injusticias, el oprobio y los abusos del poder que se cometen en diversos puntos del planeta.

Denuncia las guerras, las invasiones, los latrocinios, las matanzas y el fanatismo sea religioso o político.

Mario vive los temas del mundo y no permanece impasible ante ellos. Toma postura y defiende su punto de vista.

Toda una vida consagrada a la escritura en sus diferentes facetas: la literatura, el periodismo, el ensayo.

Siempre le he escuchado decir a Mario que la literatura más que inspiración, es transpiración; trabajo arduo y sostenido.

Después de algunos años en estos avatares, creo que la política es igual.
Con la diferencia de que la política suele ser efímera, mientras que la literatura, eterna.

Por eso, Mario sigue y seguirá vigente.

Hoy más que nunca su obra y pensamiento trascienden.

Y trascenderá –estoy seguro– su propia y humana temporalidad.

Muchas gracias.

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Discurso de Orden del Presidente Alejandro Toledo durante la ceremonia de imposición de la Medalla Fernando Belaunde Terry al escritor Mario Vargas Llosa. USIL, 22 de diciembre de 2010.

25 junio, 2010

Universidades: más allá del voto universal

Se debe reconocer al Congreso de la República la modificación del sistema de elección de las autoridades universitarias, introduciendo el mecanismo de votación secreta y universal para los estudiantes.
Es una respuesta rápida, en medio de acusaciones de resurgimiento de movimientos violentistas en San Marcos y de vicios procesales en la elección del rector en la cuatricentenaria casa superior de estudios.

Nada de reconocimientos; el Congreso sólo hizo su trabajo, dirán algunos. Y pueda que tengan razón. Pero en medio de la crítica pura y la falta de propuestas y salidas a la crisis, la atención inmediata a un problema debe ser bienvenida.

Precisamente uno de los lastres que arrastra la universidad pública peruana y que se refleja también en la sociedad, es el comportamiento apático de la mayoría silenciosa que deja los espacios de representación y gobierno a las minorías organizadas.

Las minorías radicalizadas copan los espacios de poder entrando luego en contubernio con las autoridades de turno, pervirtiendo el sentido de representación obtenido en elecciones laxas, con gran nivel de ausentismo y bajísima participación política activa.

El voto universal es un buen primer paso para romper el monopolio de la actuación política de estos pequeños grupos. Pero no basta.

El cambio de fondo es lograr que el proceso de elección del rector se transforme en un ejemplo de comportamiento y conducta democráticos, en el que se genera un espacio de participación activa de los mejores docentes y alumnos, con presentación de propuestas, y debate académico alturado de las mismas.

Algo que podríamos llamar el ejercicio pleno del Homo civitas.

La acción política no tiene por qué estar reñido con el desempeño académico. Por el contrario, los mejores alumnos y profesores debieran ser los primeros en participar en los órganos de gobierno institucional. No hacerlo es dejar el espacio a la mediocridad, al tinterillaje, a la componenda; que es lo que ha venido sucediendo.

Según los cambios introducidos, los estudiantes seguirán conservando el tercio de representación en la Asamblea Universitaria, pero su participación democrática universal, vía el voto directo, otorgará mayor legitimidad tanto a sus representados, como a la autoridad elegida.

El grito de los estudiantes de Córdoba, Argentina, en 1918 originó un proceso de reforma universitaria (libertad de cátedra, cogobierno, gratuidad e ingreso masivo, entre otros), que trascendió las aulas y caló profundamente en la sociedad de la época.

Desde entonces, no se ha visto un movimiento vigoroso que brote desde la universidad y revitalice el espacio más amplio de la sociedad. El voto universal es un avance hacia el cambio. Aunque para ello se deba primero vencer la indiferencia y la apatía de las masas hacia la política y lograr su participación real en el juego democrático; no sólo el día de la votación.

21 junio, 2010

San Marcos, los jóvenes y el terror

Los ochenta en San Marcos fue la década de la violencia, del terror y del miedo; pero también de la indiferencia, del alpinchismo, del yo no hago política.

Era común ver a un pequeño y muy activo, belicoso, radical y violento grupo de estudiantes interrumpir el dictado de clases para lanzar arengas y consignas. Nadie protestaba. Nadie quería oponerse a un grupo armado.

La fuerzas violentistas irrumpieron en San Marcos, como lo hicieron en el país, utilizando el terror como método y aprovechándose de una mayoría paralizada por el miedo y ajena a la política.

Sendero era un pequeño grupo de estudiantes organizados, sumamente activos, frente a una masa desorganizada de estudiantes, la mayoría independiente.

En medio del vacío institucional, facciones senderistas o pro-senderistas coparon las instancias de cogobierno estudiantil.

San Marcos no era terrorista, pero la beligerancia de los minoritarios grupos organizados, puestos en práctica en marchas, movilizaciones y tomas de locales, la hacía ver como tal.

Sendero crecía en medio del vacío de autoridad institucional. No había orden ni ley. Algunos servicios en San Marcos como el comedor o la residencia universitaria, eran tierra de nadie. Sendero se aprovechaba de esta situación.

Las elecciones estudiantiles eran saboteadas a punta de armas y apagones.

En el estadio de la Ciudad Universitaria, eran frecuentes las marchas militares de banderas rojas y los cantos de guerra. Ninguna autoridad parecía poder devolver a la Universidad el estado de derecho institucional que requería para funcionar.

Hasta que llegó un momento en que los jóvenes dijeron basta. Las mayorías desorganizadas e indiferentes se organizaron en movimientos estudiantiles y participaron en elecciones internas. Defendieron el voto con grupos de choque que enfrentaron a los senderistas.

A nivel académico estas nuevas fuerzas estudiantiles exigieron contratar profesores de universidades privadas y presionaron para modificar las currículas de estudio.

La intervención de las Fuerzas Armadas en las universidades hizo retroceder a la dirigencia senderista que tuvo que abandonar la universidad.

El miedo quedó atrás y la participación de los estudiantes en los asuntos de la universidad se hizo más notoria y vigorosa.

Hasta hoy que nuevamente el terror empieza a flamear banderas… aunque ya no para llamar a la lucha armada, sino para liberar a sus sanguinarios dirigentes nacionales.

Es hora de recobrar la historia y aprender de las lecciones del pasado. Los más pueden más que los menos; siempre que se organicen y participen. No sería la primera vez que el movimiento estudiantil derrote las posiciones extremistas.

02 agosto, 2009

Núcleos Ejecutores y Universidades

El Presidente García insiste en defender los Núcleos Ejecutores. La idea, en principio, no es mala. Ni nueva. Es una experiencia de autogestión comunal que se ha ido perfeccionando en el tiempo.

Empezó con Fujimori quien la utilizó para clientizar a los más pobres, desconociendo la institucionalidad local.

Durante el gobierno de Alejandro Toledo se encontró a los Núcleos Ejecutores manejados exclusivamente por el gobierno central a través de FONCODES.

Lo que se hizo fue descentralizar su operatividad a través de los gobiernos locales.

La idea era destinar recursos directamente a los más pobres para que pudieran mejorar su calidad de vida, fortaleciendo corredores económicos y microcuencas, con proyectos productivos no sólo de infraestructura, sino también empresas familiares en turismo, artesanía y agroexportación.

Era enseñar a pescar antes que regalar pescado.

El problema siempre fue cómo avanzar en la calidad del gasto. El asesoramiento técnico a las comunidades organizadas era siempre escaso. Las municipalidades y los gobiernos regionales tienen serias limitaciones presupuestales para contratar técnicos.

Entonces, qué hacer.

Una idea de un gran dinamismo social es extender el Servicio Civil de Graduandos (SECIGRA) para todas las carreras universitarias. Vincular a los jóvenes profesionales formados en las universidades públicas y privadas del país con los Núcleos Ejecutores del campo y la ciudad. Unir teoría y praxis.

Hoy esta opción de profesionalización –mediante la cual los universitarios realizan un año de trabajo de campo para obtener su licenciatura- existe sólo para estudiantes de Medicina, Odontología y Derecho.

Extender esta modalidad a todas las carreras universitarias sería emprender una verdadera reforma universitaria vinculando a jóvenes profesionales egresados de Ingeniería, Economía, Administración de Negocios, Hotelería, Gastronomía, etc. con la realidad y la potencialidad que ofrecen diversas ventanas de oportunidad del interior del país.

De esta manera, miles de jóvenes profesionales egresados de las universidades públicas y privadas se incorporarían rápidamente a trabajar con las comunidades campesinas, organizaciones rurales, barriales y juveniles, pero también con las municipalidades o gobiernos regionales, para asesorar técnicamente a nuestros hermanos del campo.

Es cuestión de tomar la iniciativa y llevarla adelante. Este el momento de invertir en la educación de los jóvenes. Sería una oportunidad maravillosa para formar generaciones de peruanos y peruanas vinculados al desarrollo de su país, aportando lo que aprendieron en las aulas y recogiendo lo que el pueblo, en la práctica, es capaz de enseñarle.

Se haría realidad la parte más constructiva de la arenga que a mediados del Siglo XIX lanzara Manuel Gonzales Prada, ¡Jóvenes a la obra!, pero, lo que es mejor, tendríamos seguramente ciudadanos profesionales que entenderían mejor a su país. Y comprometidos con su desarrollo.

07 junio, 2008

Protesta, pero con propuesta

La marcha de los jóvenes del Conservatorio de Música y de la Escuela de Bellas Artes al Congreso buscando que se les reconozca el grado de bachiller es una señal positiva de que la protesta -si viene con propuesta- no se ha agotado en el país.

No basta pues la grita pelada o la violencia y el caos en las calles para reivindicar un justo derecho. Siguiendo a sus abuelos de Mayo del 68, es necesaria una dosis de imaginación para, sino acceder, al menos, sensibilizar al poder.

La respuesta absurda, bruta de la Policía, incapaz de reconocer una manifestación pacífica ciudadana, un acto cívico de tolerancia y praxis democrática, no pudo con la frescura de los muchachos que, instrumentos en mano, expresaron musicalmente su reclamo frente al Congreso.

El Congreso finalmente aprobó la iniciativa. Se aprobó el derecho de los estudiantes del Conservatorio y de Bellas Artes a obtener un grado académico de nivel universitario, lo que les permitirá seguir estudios superiores en el extranjero; y esta semana –estoy seguro- Alan no desaprovechará la oportunidad para firmar la autógrafa haciendo su show.

No importa el figuretismo presidencial. El objetivo central ya se cumplió y -lo que es mejor-, se demostró que la protesta en sí misma es un recurso válido cuando las puertas del poder se cierran. Allí están los jóvenes que salieron a las calles con las manos pintadas de blanco hastiados de la re-relección del Chino. Y los miles de ciudadanos anónimos que se embarcaron en la aventura de la Marcha de los Cuatro Suyos.

02 junio, 2008

Gratuidad de la Educación en debate

El Congreso ha reabierto el tema de la gratuidad de la enseñanza. Un proyecto presentado por Martha Hildebrandt pretende recortar este derecho a los egresados de colegios particulares que ingresen a las universidades públicas. De aprobarse esta idea, los chicos de colegios privados pagarían la mitad de lo que costaban sus mensualidades en la escuela secundaria.

Es un proyecto provocador. Pero inconstitucional, ya que se busca aprobarlo vía una ley ordinaria y no mediante una reforma constitucional que es lo que corresponde, si en verdad quieren llevarlo adelante.

El ex ministro de Educación, Carlos Malpica, tiene razón en este aspecto. “La Constitución Política del Perú, vigente desde el año 1993, establece en su artículo 17º, que “En las instituciones del Estado, la educación es gratuita”, es decir, proclama la gratuidad de la educación pública como un principio y un derecho de carácter general”.

La Ley General de Educación 28044, al desarrollar dicha norma constitucional, señala en su artículo 4º: … “La educación es un servicio público; cuando lo provee el Estado es gratuita en todos sus niveles y modalidades, de acuerdo con lo establecido en la Constitución Política y en la presente ley”.

Quizás la confusión estriba en que la Constitución de 1979 sí permitía la modificación del disfrute del derecho a la gratuidad de la educación pública mediante ley ordinaria, pues establecía en su artículo 17º: “La educación impartida por el Estado es gratuita en todos sus niveles, con sujeción a las normas de ley”.

Pero la Constitución de 1993, quitó la última parte -“con sujeción a las normas de ley”-, dejando expreso el rango constitucional de la gratuidad de la Educación.

Otra confusión interesada subyace en el primer párrafo del artículo 17º de la Constitución de 1993 que establece el derecho general a la gratuidad de la educación pública, y que dice a continuación: … “En las universidades públicas el Estado garantiza el derecho a educarse gratuitamente a los alumnos que mantengan un rendimiento satisfactorio y no cuenten con los recursos económicos necesarios para cubrir los costos de educación”.

Malpica explica que dicho párrafo establece una obligación del Estado y no es correcto interpretarlo como una limitación al derecho a la gratuidad de la educación pública. En todo caso, agrega, el propio “Acuerdo Nacional” aprobó en la Décimo Segunda Política de Estado, lo siguiente: “Nos comprometemos a garantizar el acceso universal e irrestricto a una educación integral, pública, gratuita y de calidad”.

Como se ve el debate recién empieza. Quizás Martha Hildebrandt debiera buscarse otro proyecto y no insistir, de cuando en cuando, machacando con lo mismo.



02 diciembre, 2007

Triángulo del desarrollo

La CADE 2007* terminó y una vez más dejó la sensación de haber invertido muchas horas al qué y escasos minutos al cómo. La reunión de ejecutivos confirmó que la inversión privada, el crecimiento económico sano y el rol promotor y subsidiario del Estado son necesarios para salir del subdesarrollo. El primer consenso –se puede afirmar- es el diagnóstico, ahora el asunto es cómo lo hacemos; cómo acortamos la brecha social, superamos la pobreza y damos el salto hacia el desarrollo.

Caminos hay varios, pero los que han sido estudiados señalan que todos pasan por aumentar la inversión en Educación, no sólo la básica, sino la superior incentivando la investigación e innovación cintífico-tecnológica. Es el caso de China, Japón, Corea, Taiwan, Singapur, Irlanda o España. En esa línea, bien vale el esfuerzo de unir Estado, empresa privada y universidad en un proyecto que nos permita alcanzar estos objetivos, conformando lo que llamaremos el triángulo del desarrollo.

Estudios recientes indican que cerca de un millón de jóvenes peruanos estudian nivel superior. Una mitad lo hace en 85 universidades del país y la otra en institutos técnicos. Pero ¿en qué medida estos jóvenes se insertan dentro del mercado laboral, ¿está la universidad formando los profesionales que el mercado demanda? Las cifras de desempleo y subempleo juvenil nos dicen que no.

Es necesario por ello establecer una alianza práctiva, ventajosa y rentable entre Estado, Universidad y Empresa Privada con la finalidad de lograr que la fábrica de profesionales que es la univerdad se oriente a las necesidades del mercado –en este caso la empresa- la cual a su vez incentiva la investigación universitaria aplicada a la industria aportando fondos directos, deducibles de impuestos.

La metodología es simple y no apela sólo a la sensibilidad social de los que más tienen, ni se queda en el concepto de responsabilidad social empresarial. Va más allá. Convierte a la empresa en socio de la universidad al financiar proyectos de investigación en áreas de interés de su propio negocio.

Por ejemplo, una empresa exportadora de fibra de vicuña o de tejidos o prendas hechos con ese material, ¿no estará interesada en financiar un proyecto de investigación de la universidad equis en aprovechamiento de pastizales o mejoramiento genético de la fibra de camélidos para la exportación?. ¿Podría convocarse a un concurso entre las universidades del país para promover entre sus estudiantes el interés en desarrollar estos proyectos financiados por la empresa privada?

Obviamente la empresa no lo haría por su espíritu de buen samaritano, sino porque está dentro de su área de interés, potenciaría su negocio y porque, además, sería deducible de su pago de impuestos, que es donde intervendría el Estado.

En este triángulo que une al Estado, la Empresa Privada y la Universidad, todos ganan. La universidad tendría recursos para investigación, las empresas aplicarían dichas investigaciones en sus productos y el Estado mejoraría la calidad del gasto en educación. ¿Se animará alguno de los tres sectores a dar el primer paso?

* Conferencia Anual de Ejecutivos