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06 marzo, 2022

La guerra llega al espacio exterior

 

La cooperación espacial multinacional —con astronautas estadunidenses, europeos y rusos trabajando en misiones científicas de paz conjuntas— es otra de las víctimas de la invasión rusa a Ucrania. En un sentido no solo metafórico, la guerra ha llegado al espacio exterior.

 

Esta semana se anunciaron medidas que hacen peligrar la continuidad de programas como el ExoMars (ruso-europeo), que debía lanzar una misión a marte en setiembre de este año. O el futuro de la Estación Espacial Internacional (ISS), símbolo de la cooperación entre naciones como Estados Unidos, Rusia, Alemania, Francia y Japón.

 

Moscú también ha tomado represalias ante el durísimo castigo económico que ha recibido de occidente. Cables internacionales señalan que la agencia espacial rusa Roscosmos “decidió suspender sus lanzamientos de Soyuz desde Kourou, en Guayana Francesa, y de repatriar a su equipo de un centenar de ingenieros y técnicos”.

 

No hay lugar en el mundo, ni en el espacio, que no se vea alterado por la guerra.

 

La carrera espacial fue el punto culminante de la Guerra Fría. 

 

En 1957, Rusia orbitó al primer ser vivo en el espacio, la famosa perra Laika. Al año siguiente, Estados Unidos logró con éxito poner en órbita su primer satélite artificial. 

 

En 1961, nuevamente Rusia logró lanzar al espacio al primer ser humano, Yuri Garagarin. Cuatro años después, los rusos lograron colocar una sonda espacial en Venus. 

 

Hasta que, en 1969, Estados Unidos logró la hazaña de colocar al primer hombre en la Luna, Neil Armstrong, afirmando su delantera en la era espacial.

 

En 1975, ambas potencias simbolizaron los resultados que logra la cooperación internacional al acoplar con éxito las naves Apollo 18 y Soyuz 19.

 

La era espacial moderna, iniciada en los primeros años del siglo XXI, continuó esa ruta de cooperación internacional en el espacio, al que se sumaron nuevos actores como China, Japón e India.

 

Todo hacía suponer que el fin de las tensiones entre las superpotencias en el ámbito espacial habían terminado, hasta hoy.

 

El desarrollo de la Estación Espacial Internacional (ISS) es prueba de ello. Probablemente estemos asistiendo a ver cómo se cae la mayor cooperación tecnológica espacial entre occidente y Rusia.

 

La agencia rusa Roscosmos, que mantenía relaciones comerciales con la francesa Arianespace, anuncio esta semana que “se iba a concentrar en la construcción de satélites militares”. 

 

La guerra, como dijimos, altera todo. En este caso, deja atrás la cooperación con fines científicos y pacíficos expresados en el Tratado del Espacio Exterior aprobado por las Naciones Unidas, que establece los principios generales sobre la investigación, exploración y uso del espacio exterior y cuerpos celestes.

 

En su primer artículo, el tratado señala: “La exploración y el uso del espacio exterior, incluida la Luna y otros cuerpos celestes, deben realizarse en beneficio e interés de todos los países, independientemente de su grado de desarrollo económico o científico, y será de incumbencia de toda la humanidad”.

 

Una inspiración pacifista, sin duda; y, por lo mismo, frágil, como estamos constatando en estos días. Quizás, por eso, el propio tratado no limita el desarrollo de actividades militares en el espacio. Prohíbe sí orbitar cualquier tipo de armas de destrucción masiva, incluidas las nucleares. O colocar bases militares en algún cuerpo celeste, incluida la Luna. Escenarios que, por desgracia, no parecen ya imposibles.

26 febrero, 2022

Rusia – Ucrania: ¿Guerra convencional o nuclear?

 

Días antes de la invasión de Rusia a Ucrania, vimos a civiles ucranianos realizando prácticas de defensa armados con metralletas de madera. Eran civiles dispuestos a defender su patria. Al otro lado de la frontera, el ejército profesional ruso realizaba pruebas y ejercicios de guerra disparando las nuevas armas hipersónicas del Kremlin: misiles Avangard y Kinzhal, que pueden ser cargados con ojivas nucleares. 

 

No parece ser una guerra en igualdad de condiciones. Ninguna lo es en verdad, pero esta, en especial, es totalmente desequilibrada. Ni la OTAN ni Estados Unidos pueden enviar soldados al frente. Hacerlo significaría no solo desatar la Tercera Guerra Mundial, sino pasar de la guerra convencional, que aún vemos, a la guerra nuclear. El inicio del fin de la especie humana. 

 

Cuando Vladimir Putin presentó el 2018 una nueva generación de armas de guerra —misiles hipersónicos, drones militares e inteligencia artificial—, en realidad le estaba diciendo a quien lo escuche que Rusia aseguraba nuevamente el “equilibrio estratégico” entre las potencias del mundo. 

 

El jefe del Kremlin se refería a la posibilidad que tiene hoy su país de vulnerar el sistema de escudo antimisiles que desde hace un tiempo posee Estados Unidos para protegerse de cualquier ataque nuclear intercontinental. 

 

Como siempre, el desarrollo tecnológico de Rusia ha venido del campo militar. Un misil hipersónico es capaz de generar una velocidad de MACH 5, es decir, cinco veces la velocidad del sonido: 6174 kilómetros por hora. Los cazabombarderos actuales llegan a MACH 2 (2.469 km/hora). 

 

Estados Unidos ha probado un misil Minuteman III a MACH 23 (28.400 km/hora). Pero Rusia ha logrado probar en plena crisis con Ucrania el misil Avangard, que desarrolla una velocidad de MACH 27 (32.202 km/hora). Un monstruo destructor. Imparable.

 

Pero la evolución en el arte de guerra no pasa solo por analizar las ventajas de la tecnología.  El “problema nuclear” es tal vez el “último problema de la humanidad”. En auges y caídas de las grandes potencias, el ensayo de Paul Kennedy, el autor reflexiona sobre la posibilidad real de pasar de una guerra convencional a una de nueva generación de tipo nuclear.

 

No hay manera de responder con certeza. Lo cierto es que el poder aniquilador de estas armas es a la vez el mejor disuasivo para usarlas. Precisamente, a causa de la existencia de armas nucleares, las potencias pueden llegar a la conclusión de que lo mejor es mantenerse en los márgenes de la guerra convencional. La razón es que no hay forma de que en una contienda nuclear uno de las partes anule completamente al otro sin sufrir daños. 

 

Kennedy razona de esta manera: “Los grandes arsenales nucleares de cada superpotencia continuarán existiendo, pero (salvo un “disparo” accidental) serán con toda probabilidad inutilizables, porque contradicen la antigua presunción de que, en la guerra, como en casi todo lo demás, tiene que haber un equilibrio entre los medios y los fines”.

 

Ese “disparo accidental” es hoy una posibilidad remota en la guerra Rusia - Ucrania. Pero si por alguna razón ocurriera, el presidente Joe Biden explicó bien que pasaría: “Todo puede enloquecerse de una manera muy rápida (...) en el momento en el que un soldado ruso dispare a un soldado estadounidense, nos encontraríamos en una guerra mundial”.

 

Nada asegura por el momento que ambos soldados se encuentren. Pero la guerra tiene sus leyes y sus caprichos. Dependerá de cómo evolucione el conflicto en los próximos días. El mapa geográfico de Europa está cambiando aceleradamente. Hoy es Ucrania, pero se amenaza con acciones de fuerza también a Finlandia y Suecia. 

 

Parafraseando a Bismarck, las potencias del mundo solo pueden navegar en “la gran corriente del tiempo” a la que no pueden crear ni dirigir, aunque si maniobrar con más o menos experiencia o habilidad. Diferentes fuerzas se interponen en el camino como para intentar siquiera señalar con claridad un rumbo fijo, inalterable, de viaje. 

 

Una simple bala mal dirigida puede alterar el siempre inestable equilibrio del poder global. ¿Cómo será la Tercera Guerra Mundial? Einstein respondió esto una vez: "No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero sé que la cuarta será con palos y piedras".

 

28 octubre, 2018

Guerra, paz y armisticio

Luego de dos años de haber planteado una estrategia de guerra política contra el poder ejecutivo -al que logró torpedearlo y casi liquidarlo con la renuncia del presidente Kuczynski-, Keiko Fujimori, al borde de ser encerrada en prisión por una investigación preliminar que la acusa de liderar una organización criminal al interior de su partido, ha planteado una “agenda de reencuentro nacional”.

Una mitad del país no le cree absolutamente nada. La otra mitad se reparte entre quienes sí le creen y quienes aún dudan de su palabra. ¿Qué pasó con la primera fuerza política del país? ¿por qué llegó a esta situación de fraccionamiento y debilidad en la que se encuentra?

Errores, sin duda. El primero de ellos, no entender el mandato político de los electores. Al creer Keiko que le habían robado la elección, leyó que el mandato del pueblo en las ánforas fue “que ella gobierne”, pero que las malas artes (del presidente Humala, coludido con Kuczynski), le arrebataron este encargo.

Entonces, se dispuso a gobernar desde el Congreso, el primer poder del Estado. Gobernó contra Kuczynski a quien defenstró primero a su ministro de Educación y luego a su presidente del Consejo de Ministros. Y no paró hasta armar el operativo de los “Mamanivideos” y obligar a renunciar a PPK.

Intentó hacer lo mismo con Vizcarra, pero los “cnmaudios” y el destape de los “Cuellos Blancos”, permitió al presidente Vizcarra cambiar el eje del juego, desmarcarse de la presión de Fuerza Popular, y a partir de su mensaje a la Nación el 28 de julio levantar las banderas de la lucha contra la corrupción.

Vizcarra pasó a la ofensiva cuando denunció las trampas que Fuerza Popular introdujo en las reformas judiciales y políticas que serán sometidas a referéndum, dejando en evidencia a una mayoría proclive al engaño y al doble juego. La defensa obtusa del Fiscal de la Nación tampoco ayudó a Fuerza Popular.

La estocada final está en manos del Ministerio Público y del juez Concepción Carhuancho quienes en audiencia pública y televisada han expuesto los detalles del denominado Caso Cócteles, en el que queda en evidencia el manejo oscuro de los gastos de campaña del 2011. Los mensajes del Telegram La Botica y sus directivas no dejan duda del accionar de hierro de la organización liderada por Keiko Fujimori.

Llegamos así a un punto de quiebre en el escenario político nacional que se definirá en las próximas semanas. Lo que decida la justicia, recompondrá el tablero político.

Estar privado de libertad restringe los derechos políticos. Pero no impide ejercer el poder político.

Si Keiko pasa a prisión por más de 30 días es claro que no podrá votar en el referéndum, pero eso no significa que pueda instruir a su bancada a, por ejemplo, salvar la bicameralidad. Eso sería un compromiso concreto de la pax que ahora reclama. Más que una declaración y buenas intenciones, lo que se necesita es un armisticio con puntos concretos de acuerdo. El país no aguanta una guerra política prolongada.


20 abril, 2012

Primicia en la zona de combate

La difusión en medios televisivos y prensa del encuentro que un grupo de periodistas tuvo, de manera casual, con el cabecilla del operativo militar neosenderista en Kepashiato ha irritado al gobierno.

Al punto que el ministro de Defensa y otros voceros del oficialismo sostienen que la prensa se excedió en el tratamiento de la información, en especial, debido a las declaraciones del camarada Gabriel ufanándose del asesinato de soldados y policías.

Una vez más se pretende sancionar al mensajero de la noticia.

La prensa tiene como razón de ser informar. E informar con la verdad. El encuentro con el grupo terrorista constituye, desde todo punto de vista, una primicia, aún cuando haya sido compartida por más de un medio de comunicación.

El valor del material periodístico obtenido consiste en haber mostrado de manera desnuda el verdadero rostro del grupo de senderistas de neo cuño que subsisten en esa zona del país. El camarada Gabriel ha revelado su entraña asesina, cínica y fría, lo que a su vez ha permitido que, por contraposición, la población los rechace y se solidarice con los soldados y policías muertos y heridos.

El sistema de inteligencia tiene ahora material actual para hacer su trabajo. Tiene datos precisos de rostros, armas, sistemas de comunicación, desplazamientos, organización y mandos.

Puede que el hecho que un grupo de periodistas haya encontrado al camarada Gabriel en un punto cercano a Las Lagunas –centro de las acciones armadas de los últimos días– sea leído como un golpe a la moral de las fuerzas del orden. Pero no es así.

El encuentro periodístico tiene un valor informativo como cualquier otro producido entre dos fuerzas en conflicto en cualquier parte del mundo.

Además, si la zona era considerada un teatro de operaciones militares, en la práctica, no funcionaba de esa manera. Los periodistas no encontraron puntos de control en la carretera. Se desplazaron por más de cinco horas sin que en el camino de ida o al regreso se encontraran con algún destacamento militar.

Pero lo más valioso de la información periodística es que si el camarada Gabriel pensó utilizar a los medios de comunicación como cajas de resonancia para difundir su mensaje y ganar adeptos a su causa, se equivocó. La prensa no maquilló sus declaraciones y lo mostró tal cual. Un tipo curtido y pervertido por los horrores de la guerra. Hosco. Dogmático. Sin una pizca de humanidad, ni dolor, ni arrepentimiento, ni perdón, ante la muerte ocasionada.

17 abril, 2012

Guerra de Baja Intensidad en el VRAE

El uniforme comando que vistió el presidente de la República simboliza la decisión de ponerse al frente de las operaciones militares contra los terroristas que huyen en la selva cusqueña luego de liberar a 36 rehenes de las empresas de gas de la zona.

Es su trabajo.Quizás donde mejor se siente. Analizando información. Dando órdenes. Desplegando tropas. Disponiendo medios. Ejecutando planes. Desarrollando estrategia.

A juzgar por las informaciones de los medios, la segunda fase del Operativo Libertad son acciones militares de “ablandamiento” y “persecución”; esto es bombardeos y ametrallamientos desde el aire y sembrado de patrullas o grupos operativos en diversos puntos del escenario en búsqueda del enemigo.

Los primeros estragos de esta dura etapa empiezan a sentirse. Ha habido enfrentamientos y bajas en Ayacucho, Huancavelica; y desplazados civiles en la zona de Lagunas, Echarate en la Convención, Cusco. El teatro de operaciones abarca, cuando menos, tres regiones.

Estamos -como bien dice el General Roberto Chiabra-, ante un conflicto de baja intensidad.

De acuerdo a los manuales militares, existen dos tipos de conflicto armado: la Guerra Regular y la Guerra de Baja Intensidad. La primera es entre ejércitos reconocibles que dominan partes de un territorio. La segunda tiene tres modalidades: Subversión (busca conquistar el poder; Narcotráfico (busca obtener dinero) y Terrorismo (busca golpear el poder).

El enemigo es una banda armada, con un discurso ideológico, pero cuyo objetivo principal –tomar el poder- ha sido cambiado por el soporte armado que brinda al narcotráfico. Ellos le llaman a eso “impuesto de guerra”, pero, aún cuando levanten el puño y entonen canciones por la liberación popular, han perdido su raíz ideológica. No buscan ya conquistar el poder, sino, ganar dinero.

De ahí que sus principales demandas en el reciente suceso de toma de rehenes en Kepashiato haya sido la recompensa monetaria. A cambio de la liberación de los rehenes, las huestes de los Quispe Palomino exigían a las empresas 1 millón 200 mil dólares mensuales. No reivindicaban la libertad de ninguno de sus compañeros presos, menos de Abimael Guzmán a quien consideran un traidor, ni de Artemio a quien ven como competidor.

La banda armada de los Quispe Palomino cuida su territorio; las rutas de acceso, paso y salida de la droga que se produce en esa zona. La solución por lo tanto no es sólo militar. Es social. Se necesita presencia del Estado.

El Modelo San Martín -cultivos alternativos como cacao y café por coca-, no funciona en el VRAE porque allí no existe carretera para transportar los productos. Tampoco hay escuelas, ni hospitales, ni agua, ni desagüe. Sólo existe coca y de muy buena calidad.

No se trata, por eso, de aumentar bases militares en Vizcatán. Mantenerlas es costosísimo. Hombres, pertrechos y alimentos deben llevarse usando helicópteros y mover éstos semanalmente equivale a una fortuna. Además, está el inconveniente del aislamiento que favorece ataques y emboscadas sorpresivas.

La guerra se gana psicológica y militarmente, pero la victoria se sostiene social y políticamente. Es momento que el Estado haga su tarea.

07 febrero, 2012

Lucanamarca, Holocausto peruano

El pueblo judío conmemora los 27 de enero de cada año el Holocausto vivido a manos de los nazis en los campos de concentración, no por patología necrológica, sino para mantener vivo el recuerdo del horror al que puede llegar el hombre.

Horror de la guerra; que desnuda su condición animal.

Los peruanos hemos pasado nuestro propio holocausto. El 3 de abril de 1983, en Lucanamarca, Huancasanccos, Ayacucho, vivimos en carne propia ese horror.

Ese día, Sendero Luminoso, perpetró una de las matanzas contra la población civil indefensa más crueles que se tenga memoria.

Hombres, ancianos, mujeres embarazadas y niños fueron ultimados a machetazos, cuchillo, arma de fuego y piedra. Los testimonios recogidos por la CVR indican que la población estuvo en un absoluto estado de indefensión.

Este hecho, considerado un crimen de lesa humanidad, fue aprobado y planificado por el Comité Central de Sendero y reconocido por Abimael Guzmán en la denominada “Entrevista del Siglo” y ante los comisionados que lo entrevistaron en la cárcel.

Es decir, fue un hecho de sangre hecho con plena conciencia. Genocidio puro y salvaje. Necesitamos recordar a las nuevas generaciones lo que fue este capítulo negro de la historia reciente del Perú. No para celebrarlo, sino para honrar a los caídos, velarlos, y recordar su memoria y existencia.

Recordar el dolor producido no para generar pena. Sino para tener presente que nunca más los peruanos debemos enfrentarnos a los peruanos.

Ese es el espíritu de proponer la fecha del 3 de abril. El 27 de enero de 1945 el Ejército soviétivo liberó el mayor campo de exterminio nazi en Auschwitz-Birkenau (Polonia), pero el pueblo judío recuerda el horror que vivió en esas fábricas de la muerte. A nadie se le ocurre en Israel cambiar esta fecha por la de la caída y muerte de Adolfo Hitler.

El Yad Vashem, en Tel Aviv, que recuerda el exterminio nazi, es un homenaje a las víctimas que recrea la forma inhumana en que familias enteras pasaron sus últimos días en las mazmorras de Aushwitz.

La muerte ha estado presente en la escena contemporánea del hombre. Sólo entre 1914 y 1991 –el Siglo Corto en la definición del historiador Erick Hobsbawn– hubo 205 millones de muertos. Y la cifra aumenta día a día.

La violencia nos recuerda de lo que estamos hechos. Debemos recordarlo siempre para no ser dominados por ella.

Por esta razón proponemos incorporar al calendario cívico democrático una fecha que recuerde el horror del hombre contra el hombre.

Aushwitz, Lucanamarca, Accomarca –el terror del Estado–, son esos puntos en la historia que debemos tener presente no para golpearnos el pecho y llorar, sino para gritarles a las nuevas generaciones que tienen la obligación de no repetir la historia y ser mejores que sus antecesores.


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POST DATA.- ¿Por qué tanta intolerancia?

El fujimorismo se ha pronunciado contra el proyecto multipartidario impulsado por Perú Posible para declarar el 3 de abril de cada como Día Nacional contra el Terrorismo. Ha criticado duramente a Alejandro Toledo al tiempo que propone cambiar la fecha contra el terrorismo al 12 de setiembre –día de la caída de Abimael Guzmán.

Por sus destemplanzas, insolencias y falta de respeto hacia el ex presidente Toledo, el fujimorismo sólo ha revelado su faceta autoritaria, intolerante y obtusa que todos conocíamos. En lugar de dar muestras de unidad ante el enemigo común –el terrorismo–, pretende que los consideremos hegemónicos en la lucha contra el terrorismo, cuando la verdad es que son sus principales dirigentes y administradores del Estado quienes están presos en las cárceles por delitos de lesa humanidad, crímenes de estado y corrupción.

Esa es una verdad que sólo el cinismo, la desfachatez y la impudicia política, es capaz de nublar.

27 enero, 2012

Conga: teatro de operaciones

Se expone el presidente Humala al comparar la protesta social de Cajamarca con el régimen genocida polpotino de la Kampuchea Democrática.

“No podemos aceptar un régimen polpotiano donde un Gobierno regional X pone restricciones a la libertad de trabajo, de tránsito. Solo faltaría que nombren a su mando político y logístico y creen ahí una república popular en una democracia”, le dijo el presidente al diario ABC de España.

De inmediato, el presidente regional de Cajamarca, Gregorio Santos, replicó: “Es una comparación extrema. Mis manos no están manchadas de sangre, y tampoco mi partido ni el movimiento con el que he llegado a la presidencia regional. Yo no estoy ni he sido procesado por desapariciones forzadas ni por violaciones de derechos humanos”.

Lo preocupante es la lógica militar que emana del pensamiento presidencial que, en el fondo, es el argumento de una derecha que no entiende el reclamo social, que confunde marxismo con terrorismo o que simplemente cree que en el informe de la verdad hubo mucha “teatralización”.

Considerar el conflicto social como teatro de operaciones militar es configurar un escenario de impredecibles consecuencias. Es sacarlo de la lógica de la negociación para encaminarlo a uno de resolución por la fuerza.

Conga es un problema que debe resolverse con imaginación, persuasión, inversión y negociación. Una salida negociada es mil veces mejor que una solución violenta.

Por supuesto que nadie niega el derecho del Estado al uso de la fuerza pública. Pero una cosa es que las circunstancias nos lleven a ese punto –de no retorno- y otra es que construyamos ese escenario con declaraciones que sólo avivan la contradicción en lugar de apaciguarla.

Como bien dice hoy Pedraglio “Al Gobierno le han vendido una hipótesis equivocada y se la está comprando sin medir costos: si Conga no va, se detendrán todos los proyectos extractivos que están a la espera. Esto acarrea el peligro de que el autoritarismo gane terreno y se recentralice el poder, lo cual, en lugar de ayudar a superar el entrampamiento, lo terminará convirtiendo en insalvable, sobre todo si se acaba por imponer el proyecto a la fuerza”.

¿Será que los 2 millones de dólares diarios que a diario pierde el proyecto Conga - según los empresarios- empiezan a crispar los nervios del gobierno? La forma cómo se resuelva este tema nos dirá si las puertas del tiempo de Ares se han abierto.

17 noviembre, 2009

Perú - Chile: la honda de David

Perú no tiene dudas del acto de espionaje chileno: los recibos de pago de Western Union, la dirección IP en Santiago, el nombre del contacto chileno receptor de la información, la confesión sincera del espía peruano. Chile, en cambio, lo niega todo. No admite siquiera la posibilidad de investigar. ¿En qué puede terminar este diálogo de sordos?

Lo primero que se resiente en un acto hostil como el espionaje de un Estado a otro es la confianza. Intentos de penetrar la seguridad de los Estados existen desde que éstos se formaron y persistirán mientras duren. De manera que confianza no es un estadio permanente en la relación entre los Estados. Es un proceso de filigrana que se construye en el tiempo, con hilos de ida y vuelta que se rompen frecuentemente con actos como el denunciado.

Pero así como se construye la confianza, la base de ella es la seguridad.

Los gobiernos son responsables de garantizar condiciones mínimas de seguridad a sus ciudadanos. Desarrollo y Seguridad son dos pilares sobre los que se levanta el estado de bienestar que debe regir la organización política y social de las naciones. No hay desarrollo sin seguridad y no hay seguridad sin desarrollo.

Es momento de generar una fuerza nacional de paz que vaya de la mano del crecimiento económico que experimenta el país. Armar una mínima fuerza disuasiva. ¿Por qué no se aprueba de una vez por todas, el canon minero que reclaman las Fuerzas Armadas? Esto no significa ser halcón o guerrerista. Es simple lógica común.

El pedido multilateral de reducir las compras militares –altruista y bienintencionado– tiene sentido en la medida que como país cumplamos con mantener estándares mínimos de seguridad. Pero es una insensatez si, por el contrario, nuestro vecino responde comprando armas por 665 millones de dólares. ¿Es que acaso nos negaremos a reparar y artillar nuestros helicópteros? ¿Podemos dejar de repotenciar nuestros Mig-29, cuando el vecino tiene operativa su flota de F-16?

La honda de David bastó para derrotar la fuerza bruta de Goliat. La leyenda es emblemática. Pero, con todo respeto, cuando se habla de Estados, es mejor cambiarle la honda a David.

03 mayo, 2009

Perú - Chile: De la asimetría al equilibrio eficaz

Mientras Chile se arma decididamente y el ministro de Defensa peruano advierte una “asimetría” ante la compra sureña de 18 aviones F-16, aquí se discute si se aprueba o no el proyecto de ley que establece que el 5% de los ingresos por canon minero se destine a las Fuerzas Armadas.

El proyecto ha sido presentado por el primer vicepresidente y congresista, Luis Giampietri; cuenta con la aprobación de la Comisión de Defensa del Congreso, y está a la espera de ser dictaminado por la Comisión de Economía.

Todos están de acuerdo, excepto los gobiernos regionales y el Ministerio de Economía y Finanzas.

El hecho objetivo es que las Fuerzas Armadas peruanas necesitan reequiparse, más allá de los 2mil millones de soles que hasta hoy –según el MEF- ha significado el Núcleo Básico Eficaz de Defensa.

Para que eso ocurra la vía más directa es aprobar el transferir el 5% del canon minero a las Fuerzas Armadas como se ha propuesto desde diversos sectores políticos, incluido el propio Ejecutivo.

Siempre será discutible si los fondos escasos de los gobiernos deben destinanarse a comprar tanques o mantequilla. Pero una cosa es cierta: sin defensa es muy difícil asegurar un clima seguro para la inversión, única forma de tener mantequilla de manera sostenida.

En Chile el 10% del canon minero creado por Pinochet y mantenido a lo largo de todos los gobiernos democráticos de La Concertación -recién ahora se discute si continúa o no- permitió no sólo modernizar sus fuerzas armadas, sino dar el salto a la investigación y la industria militar.

Entre el 2000 y el 2003, la empresa chilena del cobre, Codelco, transfirió a las arcas militares de su país poco más de 250 millones de dólares anuales.

El 2004 fueron 598 millones de dólares y el 2005, 826 millones de dólares.

Para el 2006 este fondo aumentó a 1.200 millones de dólares debido al boom de los precios que alcanzó el cobre en el mercado internacional.

Todos estos ingresos sostenidos son los que han permitido la compra de aviones caza de última generación, tanques Leopard, submarinos Scorpene, misiles, transportes blindados y diverso armamento que han alterado el equilibrio militar de la Región.

Si seguimos pensando si es conveniente o no aprobar el proyecto de transferencia del 5% del canon, podría suceder que cuando realmente lo necesitemos ya sea demasiado tarde. Aprobar el proyecto podría significar pasar del Núcleo Básico Eficaz al elemental y prudente equilibrio eficaz.

20 abril, 2009

¿Se está vietnamizando el VRAE?

Acaba de empezar la ronda de consultas de la Presidencia del Consejo de Ministros para elaborar una estrategia para enfrentar el problema del VRAE que tiene tres aristas: narcotráfico, terrorismo y pobreza; quizás en orden inverso.

Pero antes de empezar a delinear cualquier cambio de estrategia valdría la pena conocer la que se aplica actualmente cuyo resultado es casi 40 soldados caídos en emboscadas a patrullas del Ejército.

Recién ahora sabemos, por el Comandante General del Ejército, Otto Guibovich, que en ese lapso también se han registrado al menos 25 bajas senderistas.

En términos sencillos el Ejército insiste en basar su estrategia en el VRAE en el control territorial. El Neo Sendero, en cambio, responde con emboscadas y movimiento de tropas. La diferencia entre uno y otro es táctica. El Ejército combate con métodos de guerra convencional. El Neo Sendero responde con guerra de guerrillas.

El método convencional propone, por ejemplo, patrullar las escarpadas e inhóspitas cumbres del Vizcatán para adueñarse del terreno y colocar bases. La guerra no convencional, en cambio, responde con movimientos rápidos, ataca y se retira, se agazapa en túneles, desde donde maneja los tiempos de entrar en combate.

El general Guibovich lo ha dicho con claridad: “… ellos tienen la fortaleza del conocimiento del terreno. Hay quebradas que están conectadas por túneles, uno los sigue por un lado y de pronto desaparecen y pasan a otro escenario. Son 20 años que están ahí, tienen túneles, pasajes escondidos. Esa es su ventaja”.

Los túneles en la selva recuerdan la táctica aplicada por el Vietcong contra el Ejército norteamericano en Vietnam. Aquí se cobijan, viven y pelean.

Los militares peruanos se enfrentan pues a un enemigo invisible que además ha cambiado su relación con la población, que maneja más recursos económicos y que logísticamente está mejor armado.

Los Neosenderistas rehuyen el combate frente a frente a las fuerzas del orden. No permanecen mucho tiempo en el mismo lugar y probablemente se refugien por largo tiempo en sus túneles.

La del VRAE será una guerra larga y cruenta. El campo militar es el más sacrificado. Pero si se le deja huérfano de apoyo social y político, será también el más desgastado.

13 junio, 2008

Perú - Chile cómo renunciar al uso de la fuerza

Los Estados cuando tienen diferencias insalvables recurren a la guerra. Es decir, dirimen sus diferencias mediante el uso o la aplicación de la fuerza. Hay, por supuesto, mecanismos para no llegar a ese extremo. La presión de terceras potencias, o el efecto disuasivo de sus respectivas fuerzas. ¿Pero qué pasa cuando el desbalance militar entre los Estados -en riesgo de conflicto- es desproporcionado? ¿Existirá algún mecanismo para evitar el choque armado de los Estados?

Hay quienes creen que la Economía puede ser la solución. En la medida que los Estados intercambien intereses e inversiones en uno y otro lado de la frontera, una guerra sería como tener la mecha mojada; se impediría que la chispa se encienda. Otros, en cambio, entienden el problema exactamente al revés. Mientras la economía no sea reciproca y uno de los dos Estados prevalezca sobre el otro en capitales e inversiones, tarde o temprano, la defensa de estos intereses económicos necesitará de la política y -llegado el caso- de la fuerza.

Para evitar este descenlace traumático entre los Estados, el Ex Canciller Manuel Rodríguez Cuadros ha planteado una fórmula civilizada, humanista, que apela a un alto espíritu de convivencia pacífica, mediante el cual los Estados renuncian a dirimir por la fuerza sus conflictos.

En concreto, Manuel Rodríguez plantea que Perú y Chile firmen este tratado de renuncia a la amenaza y al uso de la fuerza, es decir al enfrentamiento armado, en sus relaciones bilaterales; comprometiéndose, además, a resolver todos sus conflictos y controversias surgidos en los ámbitos, político, militar económico y de otra índole, única y exclusivamente por los medios de solución pacífica que provee el Derecho Internacional.

“Un tratado de esta naturaleza dará paz y tranquilidad a todos y sería la mejor contribución a una relación bilateral estable, amistosa e integradora. La verdadera garantía de una relación del Siglo XXI”. La propuesta, de hacerse formalmente, y de ser rechazada por nuestro vecino, tiene un efecto inmediato: conocer de una buena vez por qué y para qué se viene armando Chile.

En los últimos cinco años, entre el 2003 y el 2007, Chile compró armas por un monto de 2 mil 283 millones de dólares. Es el primer país de América Latina en inversiones militares y el número 12 en compras de armas en el mundo. Las cifras pertenecen Instituto de Estudios Estratégicos de Estocolmo.

Entre el 2006 y el 2007, Chile ha comprado 10 aviones nuevos caza F-16 C de Estados Unidos, 18 aviones de combate F-16, 4 fragatas de segunda mano a Holanda y 3 al Reino Unido. En los próximos meses recibirá nuevas compras de armas efectuadas al Canadá, Francia, Israel, España y el Reino Unido.

Manuel Rodríguez sostiene que cuando un Estado se arma en tales proporciones “puede haber sólo una respuesta con tres componentes”:

1. Para afrontar sus hipótesis de guerra, que las tiene con legitimidad, como todo país del mundo. El tipo de armamento que adquiere, los F16 y las fragatas, por las características geográficas de los teatros de operaciones están pensados en la hipótesis de un conflicto con el Perú antes que con la Argentina , el otro vecino.

2. Ese nivel de poderío militar está dirigido a una capacidad disuasiva, que inhiba a sus vecinos de toda situación de tensión, protegiendo sus intereses políticos, estratégico y económicos.

3. Chile con estas adquisiciones, entre otros factores no militares, desea avanzar en el diseño de una política exterior que busca en el mediano plazo integrarse a la OCDE y tener algún tipo de asociación institucional con la OTAN, lo cual reforzaría aún más el desequilibro de poder con los países vecinos y con Sudamérica.

La propuesta es provocadora. Y dadas las circunstancias, debe partir de un razonable potenciamiento de las fuerzas armadas del Perú e incluir, iniciativas diplomáticas bilaterales o regionales.