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11 diciembre, 2013

No a la Visa Schengen

Es un hecho que el flujo de mercancías y dinero entre Europa y América es más libre que el de personas. No siempre ha sido así. Las fronteras nacen históricamente con la Independencia y la formación de los Estados-Nación, pero el libre tránsito de productos, dinero y personas es algo que discutimos hasta hoy.

Rondas y rondas de discusión, cerros de papeles para firmar, tratados, acuerdos, y aún así, producimos anexos o acordamos temporalidades para restringir y manejar el libre acceso a ciertas cosas.

Es lo que pasa con la decisión que tiene que confirmar Europa para eliminar la Visa Schengen a peruanos y colombianos que deseen viajar por corto tiempo –por turismo o negocios– al Viejo continente.

La canciller Eda Rivas ha viajado a Europa para reunirse con sus pares de España e Italia y convencerlos de lo inconveniente que resulta mantener la Visa Schengen para algunos ciudadanos de este lado del Pacífico.

Existen unos 2,4 milllones de peruanos en el exterior. 31,5% está en Estados Unidos, 16% en España, 10,1% en Italia, 0,9% en Francia, 0,8% en Alemania, 0,7% en Suiza, 0,4% en Gran Bretaña (que no forma parte de la UE) y 0,3% en Suecia. 

No menos de una cuarta parte de nuestros connacionales se encuentran en Europa y sería muy estimulante para ellos saber que sus familias pueden visitarlos sin el odioso trámite de obtener una visa.

Desde el punto de vista económico, es mucho más estimulante, incluso, la cantidad de peruanos que estarían dispuestos a viajar a Europa (o a cualquier otra parte del mundo en realidad) si es que les dieran facilidades de hacerlo presentando sólo su DNI.

Sobre este aspecto, la canciller ha reparado en una incongruencia –por decir lo menos–, que existe en el Viejo continente. “Mexicanos y chilenos pueden acceder a Europa sin visa (mientras que) peruanos y colombianos deben tenerla”, le dijo Rivas a EFE.

La incongruencia estriba en que todos los nacionales de los países latinoamericanos mencionados pertenecen a la Alianza del Pacífico, bloque formado por Estados Unidos, México, Colombia, Perú y Chile, que representa la octava economía del mundo.

Si bien ya el Parlamento europeo se ha mostrado a favor de la eliminación de visa para peruanos y colombianos falta aún el pronunciamiento explícito de cada uno de los 28 miembros de la UE.

En momentos como este ayudaría mucho el pronunciamiento público de personalidades de nuestro continente y de Europa que pudieran estimular a la clase política europea a no tener miedo y decidir por el libre flujo de personas. 

Los europeos solo tendrían que ser coherentes con su propio destino: un conjunto de pueblos, emigrantes por naturaleza, que no han dejado de salir de sus fronteras y ser bien recibidos, por cierto, dentro de las nuestras. Esta razón bastaría para decirle No a la Visa Schengen.














27 agosto, 2012

El vuelo de Nadine



Una vez más se ha puesto en agenda el papel de la Primera Dama en el gobierno del Presidente Ollanta Humala. Lo que ha causado revuelo es que la señora Nadine Heredia viaje al Brasil a bordo del avión presidencial integrando una delegación oficial en la que también se encuentra la ministra de Desarrollo e Inclusión Social  Carolina Trivelli.

Los críticos del gobierno han saltado hasta el techo. Cómo es posible, aseguran, que la Primera Dama utilice el avión presidencial para encabezar una delegación de quince personas al Brasil, sin ser funcionaria pública y, por tanto, no tener responsabilidad administrativa o penal por los actos que realice.

En parte tienen razón, pero no deja de ser una manera superficial e insuficiente de ver las cosas. El problema de fondo no es sobre el uso del avión presidencial a cargo de la Primera Dama. Este aspecto ha sido formal y legalmente resuelto con la incorporación de la ministra Trivelli en la delegación. No hay allí irregularidad alguna.

El avión presidencial es administrado por la Fuerza Aérea del Perú. Como su nombre lo indica, es una nave al servicio del jefe de Estado, pero basta que él lo autorice puede destinarse a otro servicio oficial público, acción cívica o incluso a una acción de carácter social como fue alguna vez el traslado de la selección peruana de fútbol.

El Boeing 737.500, además, tiene otras ventajas. Es una nave moderna, tiene seis horas de autonomía de vuelo lo que le permite cruzar el país tres veces de punta a punta sin recargar combustible. Ninguna otra nave de nuestra fuerza aérea puede hacerlo. Si el Presidente de la República dispuso que el avión traslade a la comitiva oficial al Brasil en lugar de que el viaje se realice por vuelo comercial, es un problema de estilo, no una irregularidad.

El problema que yo veo es en la función que cumple la Primera Dama. Y no por el hecho de quién es, sino por la naturaleza de las cosas. El Art. 118 Inc. 11 de la Constitución señala con claridad que “Corresponde al Presidente de la República dirigir la política exterior y las relaciones internacionales”. Quien ejecuta esta política es el Canciller de la República. Si esto es así ¿qué hace la Primera Dama en una reunión con la Presidenta de un país vecino como el Brasil? ¿Qué temas de Estado trataron? ¿Puede la Primera Dama reemplazar al Presidente de la República o al Canciller?

Lo que sabemos es que la presencia de la esposa del presidente Humala obedeció a una invitación personal que le hizo la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff para hablar de programas sociales muy exitosos en el país vecino. Eso está muy bien. Y mejor aún si va la ministra peruana encargada de llevar adelante esas políticas. ¿Pero qué hacían entonces funcionarios del despacho presidencial en la comitiva? ¿Acompañaban a la ministra Trivelli o a la señora Nadine?

El gobierno debe ordenarse. No se puede sombrear a funcionarios de primer nivel como el Presidente y el Canciller en temas de políticas de Estado. En todo caso, debiera transparentarse las funciones de la Primera Dama, reabrir su despacho –que cerró el Presidente García–, asignarle un presupuesto  y nombrarla de una vez funcionaria pública con responsabilidades administrativa, política y funcional. Y no dejarla despachar desde un rincón de Palacio de Gobierno, camuflada en un área de Bienestar Social que ha desbordado sus funciones, gracias al talento, empuje y eficacia de la Primera Dama. Las críticas pueden venir por haber usado el avión presidencial, pero nadie duda que estamos ante una política de alto vuelo.



10 diciembre, 2011

Ministro de Defensa de Chile otea escenario 2012 post Haya

El ministro de Defensa del gobierno de Chile, Andrés Allamand, afirma en La Tercera que en su país existe preocupación en el terreno de las relaciones con Perú y Bolivia debido a la fase oral en que ingresará el 2012 la demanda peruana ante La Haya. “El país que no sea favorecido por La Haya enfrentará un escenario interno complicado”, señala Allamand, aunque termina admitiendo que “El compromiso de cumplir el fallo y de mantener después la política de integración son buenos elementos de contención para cualquier escenario”.

¿Por qué le preocupa la relación con los países fronterizos el próximo año?

Será compleja la relación con nuestros vecinos. Los expertos señalan que el inicio de la fase oral de la disputa limítrofe que se está viendo en La Haya podría alentar expresiones nacionalistas en Perú. Paralelamente, es previsible que haya problemas en Bolivia, si es que el gobierno de ese país materializa su anunciado propósito de denunciar el tratado limítrofe de 1904. Aunque el plazo fatal definido en la Constitución boliviana para interponer esta acción vence el 2013, también se establece una tramitación en la Asamblea Nacional de este punto en forma previa. De esta forma, es posible que, al margen de lo que suceda en Perú, en el caso de Bolivia tengamos dos frentes de conflicto: la eventual denuncia del Tratado de 1904 y el intento por aprovechar la próxima Asamblea General de la OEA, que se realizará en Cochabamba a mediados del próximo año para presentar su demanda marítima. En consecuencia, el panorama vecinal es complejo. Quiero resaltar, en todo caso, que la relación con Argentina está en su mejor momento histórico.

¿Será el año más difícil para el gobierno de Piñera?

No sé si el más difícil. Pero sí complejo. A veces, las complejidades surgen de imprevistos que pueden generar consecuencias de importancia. Lo que hace la diferencia esta vez es que se trata de un horizonte previsible. Eso significa que podemos y tenemos que estar plenamente preparados con nuestra fuerza militar. La tarea principal es mantener una capacidad de fuerza disuasiva muy preparada.

Habitualmente, los países se unen internamente frente a las amenazas externas. ¿Un escenario vecinal hostil puede beneficiar al gobierno?

En ese contexto, esa reacción yo la aprecio de otra manera: Chile tiene una sólida posición nacional sobre temas de relaciones exteriores y defensa. Son temas cruzados por muy amplios consensos internos. Lo que me preocupa es cómo se utilicen en Perú y Bolivia estas diferencias con Chile. Nosotros estamos siguiendo con gran atención lo que ocurre en esos países, porque la regla que nunca falla es: a inestabilidad interna en Bolivia o Perú, aumento de la agresividad en contra de Chile. Es preocupante que en la etapa inicial de su mandato el Presidente Humala ya haya tenido que decretar estado de emergencia en Cajamarca, donde había tenido una muy alta votación.

¿Por qué?


Que haya tenido que tomar esa medida nos da cuenta que existe una turbulencia mayor, que la veo en el siguiente eje: el Presidente Humala planteó en su campaña un discurso de revisión del modelo de desarrollo peruano. Hoy, aparece impulsando una política de inversiones para su país, en consecuencia, ahí puede haber un embrión de quienes quieran utilizar esto como un elemento de crítica permanente hacia Humala. Creo que existe el germen de una crítica de corte político en contra del Presidente. A Chile lo que más le interesa es la estabilidad política y económica de los vecinos, por eso es que nos preocupan estos acontecimientos.

¿Cómo visualiza el escenario post La Haya?

El país que no sea favorecido por La Haya enfrentará un escenario interno complicado, pero en eso consiste la responsabilidad de ambos países, que es lograr, independiente del resultado, que se acate el fallo y ambos países podamos dar vuelta la página. El compromiso de cumplir el fallo y de mantener después la política de integración son buenos elementos de contención para cualquier escenario. Chile tiene la capacidad para respetar y hacer respetar los tratados internacionales.

¿Cómo abordar los problemas que se enfrentan con Bolivia?

La Cancillería ha sido muy efectiva en hacer ver a la comunidad internacional que entre ambos países hay temas bilaterales, por lo que no corresponde elevarlos a organismos internacionales. Chile tiene que seguir explicando su posición y el que el Presidente Piñera haya asumido la presidencia del Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) es una oportunidad para reafirmar nuestra política internacional.

Hace algunos meses, un grupo de militares bolivianos traspasó la frontera chilena y luego fueron condecorados por el Presidente Morales, lo que produjo un impasse entre ambos países. ¿Qué lecciones se sacaron de ese incidente?

La actuación de los carabineros chilenos fue impecable. En los próximos años deberíamos mirar con especial atención episodios como éste, que pueden generar problemas complejos. A esto apuntan los esfuerzos que estamos haciendo junto al Ministerio del Interior en lo que es el fortalecimiento de nuestras fronteras. No me voy a pronunciar sobre la condecoración del Presidente Morales al grupo de militares que tuvo una actuación irregular en circunstancias que no están todavía aclaradas. Uno no sabe si se trató de un accidente o de algo premeditado. Lo que tenemos que hacer es estar atentos ante eventos de esa naturaleza y hemos vuelto a revisar nuestros protocolos frente a irregularidades como ésa.

07 diciembre, 2009

La decisión de Manuel Rodríguez Cuadros

El proceso de toma de decisiones ha sido mejor estudiado, dentro de las ciencias sociales, en política exterior que en política interna. Es un proceso complejo que puede ser racional o emotivo; matemático o intuitivo, que depende de una serie de factores, incluso psicológicos, de quien asume la decisión, muchas veces en solitario.

El proceso de toma de decisiones se conoce en inglés como Decision Making, y está ligado a situaciones de nivel límite. Tanto el político local como el encargado de las relaciones exteriores son permanentes tomadores de decisiones, aunque la naturaleza de las mismas sea distinta.

El político local mira principalmente su interés personal. El encargado de política exterior coloca el foco en el interés del Estado.

Esto no quiere decir que el responsable internacional carezca de intereses particulares, ni que el político local sea un hedonista consumado.

Lo que diferencia a ambos personajes es el acento que ponen en el interés que prima al momento de asumir su decisión y fijar una postura.

Si prima el interés personal se acercaran más al modelo de politicastro tradicional. Si, por el contrario, privilegian la variable país, entonces, estamos frente a un hombre de Estado.

El hombre de Estado no es un hombre desprendido. Es un hombre que elige entre varias alternativas posibles, luego de un sereno análisis de hechos y escenarios actuales y futuros.

A diferencia del político local, acostumbrado a decidir sobre emociones, el hombre de Estado decide sobre razones. Entre las incertidumbres y dudas en que se debate la política local, las relaciones exteriores deben ser fijadas sobre certezas.

No sabemos qué factores habrán pesado en la decisión del gobierno de Alan García para colocar al ex canciller de Alejandro Toledo como embajador del Perú en Bolivia.

Puede verse como la mejor alternativa que tiene el país para recomponer las deterioradas relaciones peruano-bolivianas. O como la carta marcada del gobierno para quitarse de encima a un hombre inteligente y crítico del manejo de la relación peruano-chilena. O como ambas cosas.

Pero eso implica ver solo un lado de la ecuación. En el otro extremo, está la importancia que el propio Manuel Rodríguez Cuadros habrá tenido que sopesar para aceptar el encargo.

Por los antecedentes que conocemos, podemos decir que más que una decisión política lo que en su caso ha prevalecido es una decisión de Estado.

19 noviembre, 2009

De las cuerdas separadas a las cuerdas trenzadas

El resentimiento y la desconfianza depositada en el seno de las relaciones bilaterales entre el Perú y Chile –acrecentada por los sucesos del espía peruano financiado por Chile y la voracidad armamentista del vecino– obligan al país a pasar de la política de cuerdas separadas, que venía impulsando, a una de cuerdas trenzadas.

Es un hecho pragmático y realista; cuando las cuerdas se tensan, o se rompen o se trenzan.

Esto no tiene por qué alarmar a nadie. La política de cuerdas separadas ha sido usada por sectores peruanos y chilenos. Y se ha resentido en varias oportunidades, especialmente desde que el Perú decidió reclamar por la vía pacífica y ante la Corte Internacional de La Haya la delimitación de su espacio marítimo.

En ese momento, lo primero que hizo Chile fue congelar la aprobación del TLC con el Perú, quitándole en el Senado el carácter de “urgente”. Fue una señal clara de que negocios no siempre son negocios, como propone la tesis liberal de mantener por cauces separados la economía de la política.

A partir de allí Chile reafirmó su política de establecer una “relación inteligente” con el Perú, que no es otra cosa que manejar las relaciones bilaterales de manera integral, sin distinguir lo político de lo económico.Y, lo que es peor, potenciando su capacidad bélica sin límites.

La asimetría económica y militar entre ambos países es evidente. Aún cuando hay quienes sostienen que los negocios entre países fronterizos disminuyen el riesgo de conflictos debido a que las fuerzas económicas son las primeras afectadas por las guerras, esto no funciona cuando las asimetrías económicas -y militares- entre los países vecinos son abismales.

Por el contrario, estas asimetrías pueden ser factor de conflicto.

De manera que de las cuerdas separadas debemos pasar a las cuerdas trenzadas, una política que pasa por revisar el Acuerdo de Complementación Económica –enviándolo de una vez al Congreso–, promover la reciprocidad en las inversiones bilaterales, repensar la política de concesiones en servicios estratégicos y aprobar el canon minero para mejorar la capacidad disuasiva de las Fuerzas Armadas.

No olvidemos que la integración la hacen siempre los pueblos. Pero la piensan y desarrollan sus clases dirigentes y políticas. Es momento que la clase dirigente y política peruana se ponga a la altura e las circunstancias. Sin tremendismos ni aspavientos, sino con pragmatismo, serenidad y lucidez.

Trenzar es entretejer dos o más cuerdas individuales, cruzándolas alternativamente, buscando puntos de contacto; en este caso, puntos de negociación "inteligente", si se quiere.

17 noviembre, 2009

Perú - Chile: la honda de David

Perú no tiene dudas del acto de espionaje chileno: los recibos de pago de Western Union, la dirección IP en Santiago, el nombre del contacto chileno receptor de la información, la confesión sincera del espía peruano. Chile, en cambio, lo niega todo. No admite siquiera la posibilidad de investigar. ¿En qué puede terminar este diálogo de sordos?

Lo primero que se resiente en un acto hostil como el espionaje de un Estado a otro es la confianza. Intentos de penetrar la seguridad de los Estados existen desde que éstos se formaron y persistirán mientras duren. De manera que confianza no es un estadio permanente en la relación entre los Estados. Es un proceso de filigrana que se construye en el tiempo, con hilos de ida y vuelta que se rompen frecuentemente con actos como el denunciado.

Pero así como se construye la confianza, la base de ella es la seguridad.

Los gobiernos son responsables de garantizar condiciones mínimas de seguridad a sus ciudadanos. Desarrollo y Seguridad son dos pilares sobre los que se levanta el estado de bienestar que debe regir la organización política y social de las naciones. No hay desarrollo sin seguridad y no hay seguridad sin desarrollo.

Es momento de generar una fuerza nacional de paz que vaya de la mano del crecimiento económico que experimenta el país. Armar una mínima fuerza disuasiva. ¿Por qué no se aprueba de una vez por todas, el canon minero que reclaman las Fuerzas Armadas? Esto no significa ser halcón o guerrerista. Es simple lógica común.

El pedido multilateral de reducir las compras militares –altruista y bienintencionado– tiene sentido en la medida que como país cumplamos con mantener estándares mínimos de seguridad. Pero es una insensatez si, por el contrario, nuestro vecino responde comprando armas por 665 millones de dólares. ¿Es que acaso nos negaremos a reparar y artillar nuestros helicópteros? ¿Podemos dejar de repotenciar nuestros Mig-29, cuando el vecino tiene operativa su flota de F-16?

La honda de David bastó para derrotar la fuerza bruta de Goliat. La leyenda es emblemática. Pero, con todo respeto, cuando se habla de Estados, es mejor cambiarle la honda a David.

23 agosto, 2009

Alan García insinúa acuerdo bajo la mesa entre Bolivia y Chile

El Presidente Alan García ha variado nuevamente el eje de la agenda. En una entrevista ofrecida al Diario La Tercera de Chile afirma que la hostilidad de Evo Morales con el Perú podría ser porque Bolivia ya tiene un acuerdo debajo de la mesa con Chile. Estas declaraciones han sido rechazadas por la cancillería chilena y es previsible que encrespe aún más las relaciones entre Lima y La Paz.
No es una buena fórmula ventilar los temas de política internacional en los medios y menos si la propuesta en lugar de acercar posiciones las distancia; salvo que se busque desviar la atención pública, algo que el “avezado lector de Maquiavelo” –así llaman a García en Chile- ha conseguido, magistralmente, una vez más. Aquí un extracto de la entrevista:


(…)

-Cuando usted asumió había una gran expectativa de mejoría de las relaciones con Chile, enfocadas en los temas de futuro. Sin embargo, la demanda de su gobierno en La Haya hizo retroceder a asuntos del pasado.
Es natural que la demanda en La Haya suscite resquemores en Chile. Pero un día se entenderá que en vez de discutir el tema por la prensa o comprando cañones, lo mejor es poner las cosas civilizadamente en las instituciones creadas para eso. El tema de la frontera marítima no lo veo solamente como una reivindicación o un mal cálculo en el momento de hacer un acuerdo entre países, sino también como un tema económico. Los últimos cientos de kilómetros de Perú hacia el sur no tienen mar y eso no es justo ni equitativo. Estoy seguro de que las entidades internacionales que no tienen recuerdos del pasado ni de los conflictos juzgarán de manera fría y racional este tema. Y nosotros acataremos lo que diga la corte y estoy seguro que Chile también, porque es una sociedad muy inteligente.

-¿Los costos de introducir ese tema en las relaciones diplomáticas pueden terminar siendo mayores que los beneficios?Eso es sólo ver el lado malo de las cosas. En el intercambio comercial entre Chile y Perú en los últimos tres años hemos dado un salto gigantesco. La inversión chilena está llegando. A veces me pregunto si tengo mejores relaciones con las empresas y los inversionistas chilenos que con otros sectores. Ahora, si se prefiere escuchar lo que dicen las encuestas, va a encontrar las respuestas de siempre, emocionales, sin ninguna significación a mediano plazo. Pero, además, en Chile tienen que entender que no quedaba otro camino que recurrir a La Haya. Porque para construir el futuro hay que cerrar temas de atrás, temas tan peliagudos como que haya un pedazo ínfimo de mar para los pescadores del sur del Perú.

(…)

-Evo Morales ha dicho que la demanda en La Haya perjudica las negociaciones entre Chile y Bolivia. También reclamó porque usted había dicho que pensaba que Bolivia ya había renunciado a buscar una salida al mar.Lo dije después de que él interviniera. Cuando Perú presenta su memorándum en La Haya, irrumpe en la escena un tercero que, como decimos en Perú, no tenía oficio en este tema. Y lo hace para decir que lo hemos hecho contra Bolivia. Francamente, no lo entiendo. Dije: oiga, este es un tema bilateral con la Cancillería chilena y usted tiene otro tema que es bilateral y el Perú no interviene. Usted negociará su asunto del mar, que viene cada cierto tiempo, como las olas del mar. Pero como hace tiempo no se escucha eso, me parece que usted ya renunció a toda aspiración. Simplemente dije eso. Como (Evo Morales) no puede pelear con Santiago, quiere pelear con Lima. Y quiere buscarse un adversario que tenga menor costo. Incluso mi amigo Evo dijo una cosa que me impresionó mucho. Dijo: "No podemos entrar en conflicto con Chile, porque de repente nos quita más territorio". Eso está escrito. Nosotros estamos tranquilos. Además, en el caso de Evo Morales, hay que entender los adjetivos de más que usa.

-¿Por qué hay que entenderlos?Porque a veces no detiene los adjetivos que se le vienen a la boca. Nos ha llenado de adjetivos muchas veces. Yo comprendo y no respondo esas cosas. El caso de La Haya es entre Lima y Santiago. No sé por qué tendría qué intervenir nuestro amigo Evo.

-Evo Morales reclama porque la demanda peruana es sobre la franja de mar que podría ser negociada con Santiago. Además, de acuerdo con el Tratado de 1929, Perú tiene que ser consultado y estar de acuerdo en el caso de que Chile decida cederle a Bolivia ex territorio peruano. Por lo tanto, la demanda invalida...(Subiendo el tono de voz) ¡¿Invalida qué?!, si no tiene ningún acuerdo con Chile. Parece que lo tuviera. Entonces habría que decirlo públicamente. Si ya lo tienen, entonces nos toca a nosotros esperar que nos consulten. Cuando el señor Evo Morales dice eso, significa que ya tienen un acuerdo. O lo tienen bajo la mesa. Tienen todo el derecho de tenerlo bajo la mesa también.

-¿Usted cree que lo tienen?No lo sé. Simplemente, digo que por los indicios parece que lo tienen. Y estaría bien. Los países tienen que dialogar. No se pueden pasar siglos quejándose unos de otros. Eso es lo único que explica que ahora haya una actitud tan cortés y a veces tan obsecuente con Santiago. Evo Morales ya se ha jugado esa carta. Ahora lo que no veo es qué tiene que ver La Haya con eso. Si hubieran llegado a un acuerdo que después consulten con el Perú.

-En todo caso, la demanda en La Haya sí dificulta la negociación de un corredor por Arica.No necesariamente. La reclamación peruana, que es el punto medio, deja un espacio suficiente para que, si Chile quiere, llegue a un acuerdo con Bolivia. Según las palabras de Evo Morales, debo entender que eso ya está negociado y que el Perú lo está obstaculizando. Pero bueno, si no se han puesto de acuerdo, que nos informen cuando lo hagan y ahí veremos qué hacemos.

-En Santiago y en La Paz hay sectores que estiman que Perú siempre va a vetar cualquier acuerdo por ex territorios peruanos. Las dos últimas ocasiones en que estuvieron cerca, Charaña (1978) y Gas por Mar (2003), Perú obstaculizó esas fórmulas.Quiero ser muy claro en esto: Perú no será obstáculo para que se solucione un viejo problema en el cual Bolivia tiene mucho de razón. Queremos que haya la mayor amistad entre Perú, Chile y Bolivia. Respecto de Charaña, era un acuerdo entre dos gobernantes dictatoriales. Cuando se habló de Gas por Mar, el tema fue que estábamos interesados en que la salida del gas boliviano se hiciera por territorio peruano.

-¿Usted atribuye parte de sus problemas con Evo Morales a la influencia de Hugo Chávez?
Usted lo dice.

(Por Cristián Bofill, desde Lima - 23/08/2009 - 09:14 )

10 mayo, 2009

Ex Cancilleres de Chile desconocen el Punto Concordia



Un grupo de nueve ex cancilleres de Chile ha emitido una opinión respecto al límite marítimo entre Perú y Chile.
La piedra de toque de su argumentación está basada en el desconocimiento del Hito denominado Punto Concordia, acordado en el Tratado de 1929.

Según este tratado "la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará "Concordia", distante diez kilómetros al norte del puente del Río Lluta".
Para el país del sur este punto de la Costa denominado Concordia es el Hito Nº 1.

Con esta argumentación, Chile incumple el tratado internacional de 1929 y cambia unilateralmente la frontera terrestre.
Chile corre el punto de inicio de la frontera desde el denominado Punto Concordia -ubicado en la orilla del mar- hacia el Hito Nº 1.
En otras palabras, Chile mueve la frontera de la referencia geodésica 18º 21' 08" a las coordenadas 18º 21' 03". (El autor).


Declaración que entregaron nueve ex cancilleres de Chile sobre la pretensión que Perú ha planteado ante la Corte Internacional de Justicia:

El Límite Marítimo Chile-Perú


En nuestra calidad de ex cancilleres de Chile, hemos considerado un deber ineludible dar testimonio de la posición invariable de nuestro país en lo relativo a la existencia de una delimitación marítima con el Perú, basada en tratados internacionales válidamente celebrados.

Animados de este espíritu, exponemos a continuación los principios y actos que fundamentan el límite marítimo y que demuestran su existencia.

El límite está definido

Existe un acuerdo de larga data entre ambos países, que se expresa en el paralelo que separa sus respectivas zonas marítimas de 200 millas. El límite marítimo de Chile y Perú está definido y, en vigor, y corresponde al paralelo geográfico 18º 21' 03".

Así consta en los instrumentos jurídicos vigentes, con fundamento en las declaraciones jurisdiccionales concordantes de 1947 y en los tratados celebrados y debidamente ratificados por ambos países junto a Ecuador, denominados Declaración sobre Zona Marítima o Declaración de Santiago, de 18 de agosto de 1952; y Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima, firmado en Lima el 4 de diciembre de 1954, y su Aclaración adicional suscrita en la misma conferencia. Colombia adhirió después a la Declaración sobre Zona Marítima. El límite marítimo fue señalizado mediante Actas y actos de 1968 y 1969, acuerdos internacionales adoptados a iniciativa del propio Perú que materializaron en terreno el paralelo del Hito 1 (esto es, mediante señales luminosas que permiten a las personas apreciar dónde está la línea divisoria de los Estados). Así se señaliza el límite marítimo entre Chile y Perú en el paralelo 18º 21 03.

A ello, hay que sumar el ejercicio de la soberanía y de la jurisdicción jamás cuestionado, desde dicho paralelo al sur, incluso desde antes de la existencia de los tratados de la década de 1950.

Reciente desconocimiento peruano

Recién en el año 2000, Perú ha pretendido desconocer la existencia de un tratado de delimitación marítima, luego de más de medio siglo de reconocimiento y práctica del mismo.

Ocho años después oficializó ante la Corte Internacional de Justicia su pretensión para que se establezca un nuevo límite marítimo.

El 19 de marzo de 2009, Perú entregó a la Corte su Memoria, mediante la cual desarrolla los argumentos de su pretensión.

Luego de tres días de esa fecha, la Cancillería peruana publicó en el diario El Comercio, de Lima, un suplemento titulado "Delimitación Marítima entre el Perú y Chile", donde se refiere a su aspiración presentada ante el Tribunal de La Haya, para el cambio del límite marítimo en vigor.

El documento, que fue prologado por el Ministro de Relaciones Exteriores del Perú, José Antonio García Belaúnde, incluye láminas con la pretensión peruana, así como el texto de la demanda con sus anexos.

Contempla, entre ellos, un mapa aprobado unilateralmente por el Gobierno peruano en 2007, con la sección sur del dominio marítimo reclamado por su país, en la máxima proyección que pretende.

Cambio unilateral

En su presentación, el Ministro de Relaciones Exteriores peruano sostiene que existe una controversia jurídica bilateral relativa "a la delimitación de los espacios marítimos de ambos países, a partir del punto en que la frontera terrestre entre el Perú y Chile llega al mar, esto es, a partir del punto denominado Concordia, de conformidad con el Tratado de Límites de 1929".

La referencia del Ministro de que existe una controversia respecto de ese tema carece de fundamento, como también la negación del Acuerdo en vigor.

La alusión se construye sobre la base de supuestos, y elude explicar el fundamento de su pretensión de que la línea del límite con Chile debía trazarse a partir de la latitud 18°21'08". Esta latitud fue fijada unilateralmente por Perú en el año 2005, corresponde a un punto que nunca había sido medido conjuntamente y jamás había aparecido en documento bilateral alguno. Por el contrario, ambas partes convinieron y señalaron la frontera marítima, en la forma antes expuesta, en el paralelo 18º 21' 03", en circunstancias que décadas antes ambos países habían convenido el trazado de la frontera común a través del Acta de los Plenipotenciarios, suscrita en 1930, tal como lo señala el Tratado de Lima de 1929.

Delimitación marítima sin reservas

El texto de la Cancillería peruana indica que el Perú ha solicitado a la Corte que determine el límite marítimo sobre la base de los principios y las normas de la costumbre internacional, que según el Perú, estarían recogidos en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y habrían sido aplicados en la jurisprudencia en casos de delimitación marítima, como si no mediare un Acuerdo en vigor.

Así, el documento desconoce un capítulo importante del derecho internacional, cual es que los tratados de 1952 y 1954, y las Actas y actos de 1968 y 1969, materializaron la delimitación marítima sin que hubiera reservas entre las partes, por lo que, en este caso, existen principios esenciales relativos al respeto por los tratados y la buena fe de las partes contratantes, los que no pueden desconocerse.

Otra solicitud

El Ministro de Relaciones Exteriores del Perú afirma que su país también ha solicitado a la Corte que reconozca los derechos soberanos exclusivos que su país posee sobre el área de dominio marítimo peruano, que se extiende más allá de doscientas millas marinas del territorio de Chile y que éste considera alta mar.

Lo que pretende esta postura del Perú es una extensión del dominio marítimo hacia una zona que es actualmente alta mar, abierta a todos los Estados y donde ninguno de ellos puede establecer soberanía, como lo establece el Derecho del Mar.

Desconocimiento de actos propios y contradicciones

Más adelante, la publicación oficial en El Comercio comenta sumariamente algunos instrumentos internacionales aplicables al caso, dejando en evidencia que se trata de cambiar la historia y de crear un caso artificialmente.

El Decreto Nº 781, de 1° de agosto de 1947, es el primero de los instrumentos jurídicos que forman parte de la historia del establecimiento por parte del Perú, de la zona de 200 millas. Reconoce el país vecino que en dicho instrumento también se estableció el límite marítimo siguiendo la línea de los paralelos geográficos con dos vecinos.

Sin embargo, en su presentación ante la Corte, le resta valor a este acto unilateral, manifestando que constituyó una norma provisional que podía ser modificada por Perú.

No se señala que Chile, semanas antes, en junio de 1947, había hecho una declaración coincidente, y que de ambas surge el fundamento de la Declaración de Zona Marítima de 1952, tratado internacional donde se reitera la delimitación en base a los paralelos, al mismo tiempo que constituye la raíz jurídica de todo el sistema del Pacífico Sudoriental.

Cabe hacer notar que, en la actualidad, el límite marítimo en un paralelo es prácticamente un sistema establecido entre todos los Estados de América del Sur de cara al Océano Pacífico. Así es como el límite entre Panamá y Colombia está fijado, en buena parte, en el paralelo 5º 0' 00" (Tratado de 1976); el límite entre Colombia y Ecuador es el paralelo 1º 27' 24" (Tratado de 1975); el límite entre Ecuador y Perú es el paralelo 3º 23' 33" (Tratados de 1952 y 1954) y el límite de Perú y Chile es el paralelo 18º 21' 03" (Tratados de 1952 y 1954).

En cuanto a la Declaración de Santiago sobre Zona Marítima, de 1952, adoptada junto con Ecuador, la Cancillería peruana menciona su artículo IV, atribuyéndole, sin fundamento jurídico alguno, un carácter excepcional y restringido a la delimitación de las fronteras marítimas sólo donde se presentan islas.

Esa Declaración de Zona Marítima de 1952, no sólo constituye un tratado fundamental en la reafirmación de las 200 millas marinas de los tres países signatarios originales, sino que consagra la existencia de zonas marítimas exclusivas pertenecientes a cada país signatario.

Conforme al mandato consignado en las actas de la Conferencia donde se adoptó la Declaración de 1952, queda en evidencia la voluntad de las partes de darle al artículo IV el sentido general de que las zonas marítimas de los Estados están separadas por el paralelo.

Por tanto, el Artículo IV de la Declaración reafirma que la norma general de la división de las zonas marítimas de los Estados tiene vigencia incluso en el caso de existencia de islas entre Estados vecinos, ya que sus zonas marítimas no pueden sobrepasar el paralelo.

En cuanto al Convenio de 1954, "sobre Zona Especial Fronteriza Marítima", éste se refiere, clara e inequívocamente, al paralelo que "constituye el límite marítimo entre los dos países".

El hecho de que el Convenio facilite la actuación de los Estados fronterizos respecto de los pesqueros que traspasen el límite marítimo, se fundamenta precisamente en la reiteración del límite marítimo vigente, sin cuya existencia el tratado carecería de sentido.

Es evidente, por lo demás, que ambos tratados, debidamente ratificados, además de delimitar la frontera marítima entre los Estados partes establecen ipso facto el ejercicio de la soberanía y la jurisdicción en las respectivas zonas marítimas, es decir, la peruana al norte del paralelo 18º 21' 03" y la chilena al sur de éste, todo ello con el respectivo enforcement (aplicación efectiva) de estos atributos.

La "Aclaración sobre disposiciones de los convenios", adoptada en la misma fecha que el tratado antes indicado, aporta elementos adicionales respecto de la validez del "límite marítimo", ya que se refiere a la competencia exclusiva para conocer de las infracciones por parte de las autoridades del país cuyo límite marítimo jurisdiccional hubiere sido sobrepasado.

El Convenio sobre Zona Especial Fronteriza Marítima de 1954 es también parte integrante del sistema de tratados surgidos a partir de la Declaración de Santiago de 1952, cuerpos jurídicos cuyo registro en las Naciones Unidas fue solicitado en un mismo acto en 1973, por los representantes de Chile, Perú y Ecuador en las Naciones Unidas.

En nada deroga el Convenio de 1954, el vigor y los principios fundamentales de la zona marítima, y más bien constituye una reafirmación de la misma.

Respecto al Acta de 1968, suscrita por los delegados de Chile y Perú en la frontera chileno-peruana, junto con tratarse de un instrumento que da cuenta del cometido ordenado por los Gobiernos de ambos países, en cuanto a "estudiar en el terreno mismo la instalación de marcas de enfilación visibles desde el mar, que materialicen el paralelo de la frontera marítima que se origina en el Hito número uno", ella fue aprobada en su totalidad por las Cancillerías y en sus mismos términos. Así lo afirma la nota diplomática entregada por la Cancillería peruana y respondida por la chilena, constituyendo el acuerdo sobre el particular.

El Acta de 1968 concluye que "en vista de que el paralelo que se proyecta materializar es el correspondiente a la situación geográfica que para el Hito de concreto Nº1 señala el Acta suscrita en Lima el primero de agosto de 1930, los representantes sugieren se verifique por una Comisión Mixta la posición de esta pirámide antes de la realización de los trabajos que recomiendan".

Al año siguiente, en 1969, una Comisión Mixta de ambos países verificó la ubicación e inspeccionó el estado de conservación del Hito Nº1 y de varios otros. En el Acta correspondiente se expresa el propósito de su trabajo, "con el fin de verificar la posición geográfica primigenia del Hito de concreto número uno (Nº 1) de la frontera común y de fijar los puntos de ubicación de las Marcas de Enfilación que han acordado instalar ambos países para señalar el límite marítimo y materializar el paralelo que pasa por el citado Hito número uno, situado en la orilla del mar".

Estos actos y las notas diplomáticas que les sirven de contexto constituyen acuerdos efectivos, que confirman la existencia previa del límite marítimo válido para ambas partes, con plenos efectos jurídicos.

Una vez ejecutados estos trabajos, se procedió a instalar las dos torres que "materializaron el paralelo de la frontera marítima" entre ambos países, torres cuya enfilación fue visible hasta 2001, cuando la erigida por el Perú se deterioró casi en su totalidad. Ella no fue reconstruida, a pesar de la solicitud chilena en tal sentido.

Acciones para construir un caso

En el capítulo "evolución posterior" que contiene la publicación en El Comercio, se menciona una presentación del presidente de la delegación peruana a la Tercera Conferencia del Derecho del Mar en 1980, sobre los criterios que debían aplicarse a la delimitación marítima, en un debate general, no relacionado con gestión alguna respecto de Chile. También se menciona la gestión oficiosa de 1986 llevada a cabo por el embajador Bákula, quien sugirió una revisión del límite vigente, invocando razones políticas y una supuesta evolución del Derecho del Mar. Esta iniciativa nunca fue acogida por Chile, y el embajador Bákula no planteó la inexistencia del límite marítimo. Más bien, se puede apreciar que esta gestión constituyó un reconocimiento de la existencia de un límite, el cual se pretendía revisar.

A partir del año 2000, Perú comenzó a elaborar un caso sobre delimitación marítima, reinterpretando el alcance de los tratados y desdiciéndose de lo sostenido por décadas. Al mismo tiempo, se continuó respetando el paralelo como el límite efectivo entre ambos países, habiendo Chile ejercido su jurisdicción al sur del mismo, en forma invariable hasta el día de hoy.

En 2004, Perú invitó a Chile a negociar un nuevo acuerdo. En su respuesta, Chile señaló que "no resulta procedente referirse a negociaciones sobre convenios vigentes, que han establecido el límite marítimo entre Chile y Perú en el paralelo 18º 21' 03".

Un año después, en 2005, Perú promulgó la Ley de Líneas de Bases, en la que se desconocen los límites vigentes, estableciendo unilateralmente y sin fundamento el punto 266 como inicio de de la frontera marítima, lo que fue objeto de inmediata protesta del Gobierno de Chile.

A continuación, en agosto de 2007, también en forma unilateral, el Perú aprobó por Decreto un nuevo mapa del dominio marítimo peruano en el que nuevamente se desconoce el paralelo como límite sur e introduce un "área en controversia", pretensión que también fue oficialmente protestada por el Gobierno de Chile.

Cabe recordar que anteriormente, en el año 2001, Perú publicó la Ley Nº 24.715, sobre demarcación territorial de la Provincia de Tacna, que señala expresamente el límite sur a partir del Hito Nº 1, fijado según el Acta de los Plenipotenciarios de 1930. Así, el texto expresa: "por el Este y Sureste, la línea de frontera con la República de Chile, desde el Hito Nº 80, (Tripartito: Perú, Chile, Bolivia) hasta el Hito Nº 1 (Océano Pacífico)". "Por el Sur - Oeste: Limita con el Océano Pacífico. El límite se inicia en el Hito Nº 1 (Océano Pacífico) y continúa por la línea litoral...".

En 2008, mediante la Ley 29189 publicada con fecha 17 de enero del 2008, vale decir un día después de la presentación de la demanda ante la Corte Internacional de Justicia, Perú procedió a modificar la citada Ley, eliminando la referencia al Hito 1.

Respeto a instrumentos jurídicos y ejercicio de la soberanía

La vigencia de la frontera se ha basado en el respeto a los instrumentos antes enunciados. La práctica pacífica y no disputada por parte alguna, en materia legal, judicial, pesquera, ambiental, policial, de ejercicios y maniobras, de navegación, aeronavegación, de seguridad, ha reafirmado la existencia de zonas marítimas claramente delimitadas, de manera tal que al sur del paralelo 18º 21' 03", Chile ejerce su plena soberanía y jurisdicción.

Certeza de Chile: Límite marítimo seguirá siendo el Paralelo 18° 21' 03"

La pretensión del Perú de que la Corte Internacional de Justicia determine el curso del límite marítimo entre Chile y Perú, modificando el existente, carece, por tanto, de todo fundamento.

La lectura de la Demanda peruana confirma la convicción manifestada por el Gobierno de Chile en orden a reafirmar que el límite seguirá siendo el convenido, establecido y en vigor; esto es, el paralelo 18º 21' 03".

Antecedentes de la posición chilena

El límite marítimo entre Chile y Perú está fijado desde hace más de medio siglo, mediante tratados internacionales y diversos instrumentos jurídicos bilaterales, y así lo han recogido actos unilaterales de ambos países. Incluso, desde antes de la existencia de los tratados, Chile ha ejercido pacíficamente soberanía al sur del paralelo 18º 21' 03".

Las certezas de Chile encuentran su fundamento en los siguientes antecedentes principales:
a. Declaraciones jurisdiccionales concordantes (1947), tratados internacionales (1952-1954), y Actas y actos confirmatorios chileno-peruanos que respaldan estos acuerdos (Actas suscritas en 1968 y 1969).

b. Normas internas peruanas que afirman la existencia del paralelo (Decreto Supremo Presidencial 781 de 1947, que formula una declaración sobre la soberanía y jurisdicción nacional referida al control y protección sobre el mar adyacente a las costas peruanas; Resolución Suprema de 1955, referida a la zona marítima peruana, entre otras).

c. Reconocimiento de la existencia del límite marítimo en la latitud del Hito 1 (expresado por Perú en leyes, reglamentos, decretos, textos académicos y doctrinarios, e incluso en atlas escolares).

Sobre este particular hay que recordar la Nota (J) 6-4/43, de 7 de agosto de 1968, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú al Encargado de Negocios de Chile, mediante la cual el Gobierno del Perú aprueba los términos referentes a la instalación de marcas de enfilación que materializan la frontera marítima.

Asimismo, en diversas oportunidades, la Capitanía de Puerto de Ilo hizo presente que se había violado la línea divisoria de la frontera marítima por embarcaciones pesqueras chilenas. Recordamos - entre otras - las comunicaciones N°s 006 y 007, de junio de 1989.

d. Práctica cotidiana del ejercicio de la soberanía y jurisdicción por parte de Chile y reconocimiento de ésta por parte del Perú, debidamente documentada, así como por el conjunto de la comunidad internacional.

Posición de Estado

En Chile esta materia ha sido abordada por el Gobierno y su Cancillería -para lo cual cuenta con la asesoría de expertos nacionales y extranjeros de primer nivel- y por todos los sectores nacionales, como un asunto de Estado, lo que se traduce en un proceso de información, cooperación y diálogo constante con los más diversos sectores, de manera que la comprensión del trabajo que se realiza se dé sobre la base del conocimiento y apoyo de los derechos e intereses del país.

Claro historial de respeto a normativa jurídica internacional


Chile tiene un claro historial de respeto por los Tratados Internacionales y los principios jurídicos internacionales.

En este caso, sus fundamentos se basan precisamente en Tratados Internacionales y en otros instrumentos jurídicos, y no podrá ponerse en duda el compromiso del país a este respecto.

Las relaciones con Perú: La mirada de futuro

La presentación peruana -y el conjunto de declaraciones que se han formulado en el país vecino en este marco- han creado desencuentros y planteado la necesidad de considerar el desarrollo de una agenda común más amplia, activa y creativa, en la cual el juicio en La Haya no puede ignorarse, pero tampoco constituirse en un obstáculo para su continuidad.

Chile ha dejado en claro que comparte con el Gobierno del Perú valores, principios e intereses en beneficio de ambos pueblos y de la comunidad internacional, y que actuará dentro de esta política, como ha sido su práctica permanente, y sobre la base de los principios fundamentales que la guían.

Santiago, 6 de mayo de 2009.

Gabriel Valdés Subercaseaux

Miguel Schweitzer Walters

Hernán Felipe Errázuriz

Enrique Silva Cimma

Carlos Figueroa Serrano

Juan Gabriel Valdés Soublette

Soledad Alvear Valenzuela

Ignacio Walker Prieto

Alejandro Foxley Rioseco

12 marzo, 2009

Chile: cambio de Gabinete ad portas de sustentación de La Memoria peruana ante Corte de La Haya

Santiago de Chile (Reuters).- La presidenta chilena, Michelle Bachelet, anunció el jueves la salida del ministro Alejandro Foxley de la cartera de Relaciones Exteriores y su reemplazo por el hasta ahora embajador en Washington, Mariano Fernández.

En una sorpresiva conferencia de prensa en el palacio presidencial de La Moneda, Bachelet también informó que el ministro portavoz, Francisco Vidal, asumirá como nuevo titular de Defensa, en reemplazo de José Goñi.

Los cambios en la Cancillería chilena ocurren a las puertas del inicio de un proceso en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, donde Perú demandó a Chile por un diferendo limítrofe marítimo.

FUERON RAZONES PERSONALES
Bachelet descartó que la salida de Foxley se debiera a una decisión reciente.

“Hace un tiempo atrás (...) el ministro Alejandro Foxley de Relaciones Exteriores me manifestó su interés de retomar durante este año un proyecto largamente aplazado y acordamos entonces que marzo era el período donde él tenía compromisos que debería asumir en ese sentido”, dijo la mandataria.

Hace unos días, Foxley estuvo en medio de una polémica con Perú al criticar a políticos peruanos que se oponen a un Tratado de Libre Comercio (TLC) entre ambos países y que entró en vigencia el 1 de marzo.

Carolina Tohá fue nombrada como nueva ministra portavoz, mientras que Goñi será el nuevo embajador en Estados Unidos.

TIEMPOS DUROS
Bachelet acaba de iniciar su último año en el Gobierno en Chile, que estará marcado por las elecciones presidenciales de diciembre y las repercusiones de la crisis global.

“Los tiempos que vienen, ya hemos dicho, van a ser duros, son decisivos para enfrentar con éxito la crisis económica y su impacto en Chile y hacer realidad los compromisos que adquirimos con la ciudadanía”, dijo la mandataria.

Bachelet ha dicho que hará todo lo posible para que la economía crezca este año, aunque según analistas tendría un crecimiento nulo o una ligera contracción. A principios de año, el Gobierno anunció un plan por 4.000 millones de dólares para reactivar a la economía.

Las encuestas indican hasta ahora que el favorito para ganar las elecciones presidenciales es el millonario empresario y candidato opositor de derecha Sebastián Piñera, quien aventaja al precandidato oficialista y ex presidente Eduardo Frei.

Chile ha sido gobernado por la coalición de centroizquierda Concertación desde el término de la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).

30 mayo, 2008

Michael Porter y análisis FODA sobre Chile

(Vía El Mercurio) Michael Porter, especialista de Harvard, critica que Chile no tenga una estrategia de competitividad de país. Mala educación pública, rigidez laboral y falta de una política energética de largo plazo son algunos frenos estructurales. "Vine a Chile hace tres años y quedé preocupado. Vuelvo hoy y ahora sí que estoy muy preocupado, porque no veo que Chile tenga una estrategia de país". La frase fue una de las primeras que usó ayer Michael Porter -profesor titular de Harvard y "gurú" mundial de la competitividad- cuando comenzó su análisis sobre la realidad chilena.

¿El resultado? Un diagnóstico crudo y crítico, que se extendió por más de una hora y media y que fue seguido atentamente por las más de ochocientas personas que repletaron el centro de eventos Espacio Riesco para asistir al seminario organizado por la Universidad del Desarrollo y la revista Capital.

El experto cuestionó tanto al Gobierno como al sector privado de que Chile no aborde en su agenda los temas de mayor importancia con propuestas de gran envergadura, sino sólo con políticas pequeñas, que pese a estar bien enfocadas, no dan soluciones integrales a los problemas. "Hay que plantear un escenario de amplio debate público-privado sobre el futuro y el desarrollo económico. Pero no lo veo", dijo Porter a los asistentes.

"Cada vez que vengo hay más tratados de libre comercio, pero no hay nada nuevo que vender. Siguen vendiendo lo mismo", ironizó, ante la risa cómplice de varios destacados ejecutivos asistentes a la presentación.

En concreto, dijo que las debilidades vienen por la mala educación pública, las rigideces laborales, las deficientes políticas energéticas -que no han dado paso a una estrategia de largo plazo- y la sobreponderación del Estado y del centralismo en la toma de decisiones.

Porter explicó que si estos problemas no se enfrentan de manera profunda y radical, no se podrá mejorar la competitividad. "No se puede esperar que las cosas se solucionen solas".

Incluso -y respecto de las rigideces laborales-, Porter cuestionó expresamente los últimos cambios aplicados en materia de subcontratación. "¿De quién fue la idea de la subcontratación? ¿Por qué queremos bloquearla? ¿Cuál es el raciocinio?, ¿qué es lo que están pensando en Chile?", les preguntó a los asistentes.

A juicio del "gurú", estas fallas estructurales hacen que Chile esté creciendo sistemáticamente menos que el promedio de la región en los últimos años. Y lanzó una crítica sin anestesia a las explicaciones del equipo económico de la Presidenta Michelle Bachelet. "Cuando se crece 4% con el mejor precio histórico del cobre, no se está creciendo... se va para abajo".

Culpó también de esta situación a la baja productividad. Mostrando gráficos con cifras muy coincidentes con las reveladas recientemente por economistas y gremios empresariales, Porter evidenció el casi nulo crecimiento de la productividad en los últimos años. "La competitividad se basa en la productividad. Y en esto Chile no está bien", manifestó. "Chile debería ser como los países del este europeo o Asia".

En cuanto a propuestas, planteó la necesidad de crear clústeres -conjuntos de negocios de una misma industria- en las áreas en las que Chile es competitivo, como cobre o agricultura, destacando el caso del vino. A nivel internacional, dijo que un ejemplo a seguir es Singapur.

Porter creó varios conceptos clave, como la "ventaja competitiva" y el análisis de fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas (FODA) para evaluar un negocio.

02 marzo, 2008

Ecuador, las ballenas y las orlas de la costa

No hay límites marítimos entre el Perú y Ecuador, como tampoco los hay entre el Perú y Chile. Esta es la realidad. Lo que existe es un criterio acordado por las partes –vía tratados internacionacionales tripartitos- señalando la extensión del paralelo geográfico como refenrencia para limitar la frontera marítima entre nuestro país y el vecino del norte. Pero esto no significa que Ecuador se mire en el espejo chileno en esta materia, pues sus casos son distintos.

La historia se remonta a 1952, cuando los tres países del Pacífico Sur, Ecuador, Perú y Chile, acordaron lanzar al mundo una propuesta para defender su derecho a preservar los recursos naturales de sus 200 millas marítimas.

Más que geopolítica, lo que motivó la defensa de las 200 millas fue económica. Por esa época había decenas de buques de bandera internacional cazando en el Pacífico, de manera desmesurada, la ballena. El objeto de la reunión de 1952 que dio origen a la Declaración de Santiago fue el derecho de los tres países a proteger los recursos naturales marinos hasta una distancia de 200 millas.

En la redacción final de los documentos, el delegado ecuatoriano Jorge Fernández, solicitó la modificación del artículo 3 de la Declaración para cautelar los intereses de su país, debido a que la proyección del mar peruano por las orlas del perfil costero hasta las 200 millas marinas se superponía a tres islas ecuatorianas cuya soberanía y pertencia al Ecuador no se discutía: Puná, Santa Clara y De la Plata.

Para el Ecuador, la redacción original en este punto, propuesta por el delegado chileno, Cruz Ocampo, no señalaba con claridad este concepto al comprender el espacio marítimo de cada país como “la zona que comprende todas las aguas que quedan dentro del perímtero formado por las costas de cada país y una paralela matemática proyectada en el mar a 200 millas marinas de distancia de territorio continental, siguiendo las orlas de las costas”.

La proyección de esta fórmula dejaba a las islas ecuatorianas dentro de la zona marítima peruana. Por esta razón, su delegado propuso una redacción alternativa: “En el caso del territorio insular, la zona de 200 millas marinas se aplicará a todo el contorno de la isla o grupo de islas. Si una isla o grupo de islas pertenecientes a uno de los países estuviere a menos de 200 millas de la zona marítima general que corresponde a otro de ellos, la zona marítima de esta isla o grupo de islas quedará limitada por el paralelo del punto en que llega al mar la frontera terrestre de los estados respectivos”.

Fue por esta razón que se introdujo el paralelo geográfico como punto de referencia para solucionar la superposición de la zona marítima general de un país sobre el territorio insular perteneciente a otro país. Para un caso específico reclamado por Ecuador.

Sobre esa base se puede, sin eufemismos, afirmar que Perú Y Ecuador acordaron un mecanismo de delimitación marítima. Pero strictu sensu, nunca firmaron un Tratado Fronterizo Marítimo que haya sido ratificado por sus respectivos congresos. Lo que no impide que se realice.

Ahora bien, Ecuador no quiere porque dice que para él los límites fronterizos marítimos con el Perú están definidos, cerrados, etc. Muy bien. También es correcto. En el fondo no hay temas pendientes de delimitación marítima con Ecuador. Estos se solucionaron en 1952. Pero lo que ambos países no pueden mostrar es un mapa oficial en el que se establezcan las coordenadas geográficas de esta delimitación. Este instrumento tampoco se ha depositado en las Naciones Unidas como corresponde, porque no existe. Esa es la verdad.



19 enero, 2008

Perú - Chile: escenarios no deseados

El Perú tiene la razón, pero Chile tiene la fuerza. Partiendo de esta realidad, los países desarrollarán sus estrategias privilegiando sus respectivas fortalezas. Pero eso no quiere decir que las cosas se mantengan inalterables en el tiempo. Todo lo contrario. Sin desesperación, pero invariablemente, nuestro país deberá avanzar en potenciar equipos y sistemas de defensa. Las negociaciones en Itamaraty enseñaron que una cosa es sentarse a conversar sin respaldo militar y otra muy distinta es hacerlo con ventaja operativa.

El tiempo que gane la diplomacia en este juego lo agradecerá la defensa. Teniendo esto claro podrán reorientarse los presupuestos y las prioridades para garantizar un respaldo militar adecuado que nadie quiere usar, pero que no se puede dejar de pensar.

Los chilenos están en lo mismo. El pensamiento profundo de la presidenta Bachelet no deja dudas. "Chile hará lo que corresponde en la Corte de La Haya, defenderá con mucha fuerza su postura, porque estamos convencidos de que no solo tenemos la razón, sino que tenemos todos los elementos para mostrar con claridad la postura chilena", ha dicho ayer la presidenta. ¿Cuáles son todos esos elementos que mostrarán con claridad la postura chilena?,¿son todos de carácter legal? ¿O hay también argumentos extra-jurídicos?

Chile hace alarde de su fuerza como elemento disuasorio en la confrontación abierta y jurídica que se acaba de abrir en La Haya porque, como bien dice uno de sus ex cancilleres hoy en El Mercurio, Hernán Felipe Errázuriz, “las partes se han comprometido a un juicio pacífico. Pero las conductas y confianzas cambian a partir de las demandas judiciales y tienden a complicarse”.

A diferencia de nosotros, a la hora de defender su posición, Chile no hace distingos entre sus colaboradores. Y convoca a sus profesionales sin preguntar si tienen credenciales democráticas o si han servido a la dictadura. Es el caso de Errázuriz, economista de ala dura, integrante de la dictadura pinochetista, primero como presidente del Banco Central de Reserva, ministro de Minería y secretario general del Gobierno, embajador de Chile en los Estados Unidos (periodo de Ronald Reagan) y canciller pinochetista en las postrimerías del régimen militar chileno.

Errázuriz es uno de los seis ex cancilleres convocados por la presidencia de Michelle Bachelet para defender la tesis chilena de que el límite marítimo con el Perú no sólo está establecido, sino que es inmodificable. El ex canciller pinochetista considera que planteada la litis ante la Corte está trabada y si bien los jueces resolverán “eso no basta”. Por lo tanto, “hay que armonizar y abordar factores extrajudiciales, coordinar medios y precaver con prudencia eventos no deseados por las partes”.

Las voces de prudencia van y vienen de uno y otro lado. Pero acudir a La Haya abre una puerta que puede trascender el ámbito jurídico. Para esos "otros escenarios" es que debemos prepararnos desde ahora. En relaciones internacionales, diplomacia y defensa son caras de una misma moneda.



05 noviembre, 2007

Bolivia cambia de estrategia

El ex cónsul boliviano en Santiago de Chile Roberto Finot y el ex representante boliviano en Naciones Unidas Fernando Salazar fueron convocados por el diario La Prensa de su país para un conversatorio amplio sobre las negociaciones que Bolivia mantiene con Chile en busca de una salida al mar. Hay un evidente cambio de estrategia en la intelligentzia boliviana. De la tesis del “mar soberano” han pasado al de “supremacía territorial”. Una postura más “realista y viable”. La vieja fórmula de “Chile es el enemigo y Perú el amigo”, también empieza a ser abandonada. La única convicción que parecen mantener es su aspiración de salir al mar por ex territorios del Perú: a través de un corredor en la línea de La Concordia en Arica. Por considerarla de interés para el Perú, reproducimos el texto publicado hoy por el diario boliviano La Prensa:

—Pasaron 15 meses desde la firma de la “agenda sin exclusiones”, en julio de 2006. ¿Cuánto avanzó el Gobierno de Evo Morales en la negociación con Chile?

(RF) —La incorporación de la demanda marítima en una agenda formal fue un hito histórico. Esto se logró por el sentido común del Gobierno, pero también del profesionalismo de la Cancillería que trabajó durante los ocho meses anteriores. El ex presidente de Chile Ricardo Lagos llega en enero para la asunción de Evo Morales gracias a la gestión de la Cancillería. El otro punto importante en estas gestiones fue el viaje del Presidente a Santiago de Chile para la asunción de Michelle Bachelet. El Gobierno chileno no quería que Morales pisara Santiago, pidieron que vaya a Valparaíso (sede del Parlamento) y a Viña del Mar solamente por unas horas. Ellos hicieron todas las gestiones diplomáticas para evitar que Evo vaya al Estadio Nacional de Chile donde 10 mil personas terminaron coreando “Mar para Bolivia”. Esto alimentó el sentido común para llegar a una solución que permita al país tener un acceso soberano al Pacífico. A esto se suman otros eventos fundamentales en los que tuvo mucho que ver la Cancillería. Cuando Morales llega al poder, cuestiona los acuerdos bilaterales con Chile en materia comercial. Si Chile quiere comercio, energía y diplomacia, tiene que haber mar para Bolivia. Ésa es la doctrina que dicta el presidente Morales, y la Cancillería actúa en consecuencia de esa doctrina.

—Sin embargo, no perciben avances sustanciales...

(RF) —Evidentemente, pasaron 15 meses y se quebró la continuidad de los avances en la negociación, en lugar de establecer una prioridad de los temas, si se quiere comercio, si se quiere energía o si se quiere tratar el tema marítimo. Chile lo puso en la agenda y ahora reclama la ratificación del acuerdo de apertura unilateral del mercado chileno. Eso no nos beneficia en absoluto. Yo estoy convencido de que la continuidad de esa línea de política que se inició en julio de 2006 podía definirse, en diciembre de 2006, en los encuentros bilaterales en Cochabamba. Ahí se debía definir cuál era el camino para alcanzar el objetivo del acceso soberano al mar. No fue suficiente firmar el documento de la agenda, sino definir la ruta. Y había disponibilidad para hacerlo en todas las esferas, incluso entre las Fuerzas Armadas. Chile está realmente urgido de resolver el conflicto por la falta de energía y la demanda del gas natural. Creo que ésa era la ocasión histórica para resolverlo, sin embargo perdimos la oportunidad de diciembre. Pero no creo que todo esté perdido. En agosto de 2007, cuando presenté mi renuncia, dije que en noviembre, durante la XVII Cumbre Iberoamericana de Santiago, será la oportunidad para tomar la decisión política sobre el tema marítimo. Tiene que ser ahora, pues los tiempos políticos de la presidenta Bachelet se están acabando. Además, 2008, con las elecciones municipales, y 2009, con las generales, serán años electorales en Chile. Entonces, Bachelet tiene tiempo hasta junio de 2008 para encarar el tema, después, será demasiado tarde. El escenario se agrava porque los bolivianos tampoco nos ponemos de acuerdo sobre qué y cómo queremos encarar el tema marítimo.

(FSP) —Mejor no hablemos de doctrina, porque antes de la doctrina está el proyecto político, y no hay política exterior sin un proyecto político. Para que el diplomático sea eficiente y eficaz debe coincidir con el proyecto político. Por eso, cuando uno comienza a actuar por su cuenta, se está desmarcando del proyecto político. Bolivia comenzó la negociación con Chile hace más de 100 años, al día siguiente de la firma del Tratado de 1904. Morales llegó al poder hace 21 meses, por lo tanto, para la negociación global con Chile no es mucho tiempo. El problema no es de tiempo, sino de sustancia. ¿Sabemos lo que queremos? ¿Sabe Evo Morales y su proyecto político qué es lo que quiere del tema marítimo? Creo que, con mucho sentido común e intuición, han avanzado. Han hecho todo lo que no hicieron los demás en poco tiempo. Pero no creo que tengan clara toda la película. Evidentemente, nos estamos apartando de una supuesta estrategia que se tenía hasta ahora. Se avanzó con sentido común, pero no ha sido parte de una estrategia marítima. Es que en Bolivia no hay una estrategia marítima, como no hay una política exterior. Y vuelvo al principio: no puede haber política exterior si no hay Estado. Y no hay Estado porque no está claro el proyecto político del país. Por eso es que la Constituyente no logra aprobar una nueva Constitución. Hay una nebulosa sobre nuestro futuro y a dónde queremos ir. Estamos en un momento de transición. Entonces, si la Cancillería no sabe a dónde va a ir, porque no tiene estrategia, estamos arando en el mar. Mucho menos se van a poder discutir fórmulas de largo plazo para resolver el problema.

—En este camino de negociación con Chile se discute una serie de fórmulas para resolver el conflicto marítimo: un corredor al norte de Arica con continuidad territorial. Uno o dos enclaves (entendidos como un puerto o territorio sin conexión con el territorio nacional), una combinación de ambos, con y sin soberanía… ¿Cuál creen ustedes que es la salida técnicamente más viable y realista?

(FSP) —Lo óptimo es tener una salida al mar con soberanía y continuidad territorial. Con esta fórmula, todos estaríamos contentos y no tendríamos que pedir permiso a nadie para llegar hasta el Pacífico. Si eso no se puede dar, el primer “subóptimo” es uno o varios enclaves con soberanía. La tercera fórmula que, por lo que sé, se maneja en las negociaciones es un enclave sin soberanía.

(RF) —Al respecto hay que decir que la gran equivocación es pretender descubrir la pólvora. Hay más de 100 años de evolución del proceso y hoy se saben todas las opciones y posibilidades de solución que están en la mesa… Un corredor con soberanía, que sería lo óptimo, cuya única opción es la Línea de la Concordia, en el norte de Arica. Sin embargo, hay que pensar en una salida que, además, sea realista. El corredor debería estar acompañado por varios enclaves concedidos para beneficio de ambas partes. El enclave puede ser de enorme beneficio económico para Chile y, obviamente, para Bolivia. El otro componente fundamental es el de la integración, es decir, hay que diseñar todas las políticas de desarrollo del occidente de Bolivia, el norte de Chile y el sur de Perú, que son las regiones más deprimidas de los tres países. Las tres naciones tienen que comprometerse en programas conjuntos de desarrollo. De todas estas opciones se ha hablado con Chile con precisión.

—¿A cuál de las alternativas está más dispuesto a ceder el Gobierno chileno?

(RF) —En esta negociación, Chile está dispuesto más o menos a tener en cuenta todas estas alternativas, pero sin soberanía. Ellos están de acuerdo, por ejemplo, con un corredor sin soberanía. El problema es que la discusión fundamental, el nudo del conflicto, es la soberanía. Por ello, Chile quiere en realidad el cumplimiento del Tratado de 1904. Esto es así porque, en virtud del régimen de libre tránsito, Bolivia debería profundizar su acceso libre al Pacífico. Si hablamos del mar, debe hacerse con soberanía, si no, hablamos del cumplimiento del Tratado de 1904. Pero lo que hay que ver es si cualquiera de estas opciones es políticamente viable. Hasta la salida del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada se pensó en un enclave en Patillos para viabilizar la exportación de gas natural a los mercados del Pacífico en México y California. La propuesta demostró ser políticamente inviable por las resistencias en Bolivia. La salida del enclave tenía que estar acompañada de un corredor con soberanía.

—Los dos grandes escollos de la demanda marítima boliviana son, entonces, la negativa de Chile de dar una porción de su territorio con soberanía, y de Perú que tampoco accede, pese a las últimas declaraciones del canciller José García Belaúnde, a permitir que Santiago ceda un corredor al norte de Arica por considerar que esos terrenos eran parte de su territorio aferrado al Tratado de 1929. ¿Cómo salir de esta encrucijada?

(RF) —El óbice del lío es que siempre se tiene que consultar a Perú antes de dar un paso sobre cesión de territorios en Chile. Yo rescato las declaraciones de García Belaúnde porque abren una puerta a ceder mar con soberanía para Bolivia. El Canciller peruano habla con claridad y se separa de la posición que ese país adoptó después del abrazo de Charaña en marzo de 1974, en el que Perú había impedido una solución a través del corredor en la Línea de la Concordia. Lo único que pide es que se cumpla el Protocolo de Lima para respetar los derechos de servidumbre (libre paso) en esa porción de territorio.

(FSP) —Con Perú no debemos entusiasmarnos mucho. Ver para creer, como decía Santo Tomás. Hace más de 15 años, durante su primera Presidencia, Alan García dijo lo mismo. Sin embargo, llegó otro Gobierno y echó por la borda todo eso. Perú siempre apoyó las resoluciones de Bolivia sobre el mar en la Organización de Estados Americanos. Pero siempre presentó sus “reservas”. Perú defiende sus intereses, lo cual es absolutamente legítimo. El tema marítimo hay que tratarlo con la cabeza, no con el corazón ni con el hígado.

—¿Cómo hacemos para resolver este escollo de la soberanía que históricamente plantea con claridad Chile en el contexto de las negociaciones con Bolivia?

(FSP) —Pese a todas las buenas intenciones expresadas por el Gobierno de Michelle Bachelet, Chile ha dicho claramente que no va a ceder soberanía. El verdadero problema, el nudo que hay que desatar, es el de la soberanía. El escritor chileno Jorge Edwards dijo que éste era el nudo gordiano de América Latina que hay que solucionar. Para desatar este nudo hay que debatir el concepto de soberanía. Chile tiene problemas para entregar territorio soberano a cualquier país, no sólo a Bolivia. Por su legislación, nadie en Chile tiene la facultad de disminuir el territorio chileno. Si entrega soberanía a Bolivia, estará disminuyendo su territorio. Esta limitante la tuvo incluso Augusto Pinochet en 1974, cuando tenía la suma del poder en su país. Cuando quiso entregar territorio a Bolivia le dijeron que no se podía. De allí que Chile plantea el canje territorial. Nos daban el acceso al mar con territorio pero a cambio de cualquier parte de igual tamaño de nuestro territorio. Sin embargo, Bolivia no estaba preparada para un canje territorial. Lo mismo pasa con Perú, que no puede ceder territorios de sus “soberanías”. Entonces, los tres países tienen problemas con el concepto de soberanía. Lo que yo planteo es un by-pass, un puente, que permita evitar este concepto cerrado. Sobre lo avanzado en Charaña, debemos seguir discutiendo las soluciones al tema marítimo. Pero no pidamos soberanía, pidamos una “supremacía” territorial. La diferencia es muy sencilla: cuando un país tiene soberanía sobre un espacio geográfico, puede hacer lo que quiera: colocar una bandera, un ejército, cobrar impuestos, establecer aduana e incluso regalarlo. Tienes la capacidad de disposición. En el caso de la “supremacía”, el país puede hacer lo que quiera, menos disponer definitivamente del territorio, ni regalarlo ni venderlo. ¿Queremos este corredor al norte de Arica para venderlo? No. Entonces, planteemos la “supremacía” territorial. No es lo óptimo, pero sí lo más realista. Con esta propuesta se eliminan las excusas de Chile, y Perú no podrá decir nada. Obviamente, se tendrán que respetar sus derechos adquiridos sobre ese territoriohttp://www.blogger.com/img/gl.bold.gif
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—¿Usted está de acuerdo con esta salida?

(RF) —Sí, bajo todo punto de vista. Mucho antes de que yo asuma como cónsul boliviano en Chile, he coincidido totalmente con esta postura. Es muy lógica esta fórmula para desatar los nudos. En las universidades y centros de estudio chilenos ha sido muy discutida. Coincidimos en que, hoy, podemos llamar a la fórmula para salir del problema como “supremacía territorial” o también se puede decir encontrar una salida señalando una cesión de territorio “sin soberanía inmediata”. Como la soberanía está sujeta a lo que diga Perú, entonces hacemos todo el acuerdo pero postergando lo más delicado. Mencionamos el tema, pero no como algo inmediato. Al final, el acuerdo estará sujeto a lo que diga Perú conforme al Tratado de 1929. Creo que debemos buscar fórmulas basadas en un realismo político que nos permita llegar realmente al Pacífico.

(FSP) —Aquí entran los diplomáticos. Yo soy un aficionado en esto. No soy ni pretendo ser de la carrera diplomática. Pero si, como dice Finot, se menciona la soberanía, aunque sea como algo “no inmediato”, nos vamos a poner un obstáculo insalvable con Chile y con Perú. En el imaginario popular, no interesa que sea o no con soberanía. Lo que interesa a los bolivianos es colocar nuestra bandera en un puerto y abrir una salida al Pacífico para ir los fines de semana. En cambio, si le ponemos al negociador chileno la palabra “soberanía”, no vamos a avanzar. Por eso, el presidente Morales ha tenido éxito. Dijo “mar para Bolivia”, no dijo si será con o sin soberanía. Punto. Entonces, el enfoque tiene que ser nuevo. Reconozco que hay una doctrina y una continuidad en la política exterior sobre esta materia. Pero lo que faltó es sentido común. Morales tuvo sentido común sobre el tema marítimo. Por casualidad, por intuición, no lo sé. Entonces, creo que no hay que retroceder al mencionar la palabra “soberanía”.

—¿Cómo se debe encarar la política marítima con Perú?

(FSP) —Primero, poniendo un buen embajador. Las relaciones con Perú son tremendamente importantes por razones históricas, geográficas, económicas y políticas. En el camino se aprende. Ahora, el Gobierno nombró, después de casi dos años, a un buen embajador en Brasil (Mauricio Dorfler), un diplomático de carrera, muy capaz.

(RF) —En esto también coincido con Fernando. Primero tenemos que saber qué se quiere con el Perú. Creo que las declaraciones de García Belaúnde muestran que se está abriendo una puerta y (esto) demuestra que la Cancillería está haciendo su trabajo.

(FSP) —Sin embargo, hay que reconocer que cada vez que hay un acercamiento entre Bolivia y Chile, Perú mete la cuchara. Cuando ambos países volvieron a acercarse en el marco de la agenda sin exclusiones y hay una oportunidad para llegar a un arreglo, Perú puso sobre la mesa el reclamo por los límites marítimos. ¿A quién van a afectar con los nuevos límites marítimos en el supuesto caso de que lleguemos a un acuerdo con Chile? A Bolivia. Sería un corredor sin mar. Belaúnde habla ahora, pero hay que ver qué dice cuando lleguemos a un acuerdo con Chile. Perú defiende sus intereses y es lógico que así sea.

Creo que no hay que creerles tanto a los peruanos. La relación con Perú es fundamental y por eso hay que cultivar esa vinculación. Y tenemos que salir de esa lógica de decir “Chile es nuestro enemigo, y Perú, nuestro amigo”. Y partimos de eso.

En política internacional no hay amigos ni enemigos permanentes, sólo existen intereses. Hoy, el Gobierno tiene un embajador que un día dice una cosa y otro dice otra, por tanto, no es confiable. Y veamos, hoy estamos mal con Brasil y con Perú. Allí faltó sentido común.



31 octubre, 2007

El siempre presente Siglo XIX

El canciller de Chile, Alejandro Foxley, ha renegado del Siglo XIX. Ha dicho que hay países a los que les cuesta mucho salir de ese tiempo-histórico. Y es que el Siglo XIX tiene varias reminiscencias. Fue el siglo de la Guerra; de la debacle económica; del recorte del territorio nacional y de la pérdida de las riquezas naturales de entonces: el guano, el salitre y el cobre.

A comienzos del Siglo XIX, apenas iniciada la vida independiente, el Perú vivió su primera bonanza cíclica gracias a la industria del guano. La naciente clase aristocrática nacional vivió a cuerpo de rey importando lo mejor del vestido, la comida y la bebida europea. Tanta era la fortuna salida de las cloacas guaneras que los gobiernos militares de la época crearon el Estanco del Guano para controlar el comercio.

A partir de 1845 se empezó a comercializar el producto a Europa. Ese año se exportaron 24,701 TM; en 1853 se vendieron 316,116 TM. En la práctica, esto significó pasar de 700 mil dólares de exportaciones a 6 millones de dólares.

La deuda externa empezó a pagarse. En 1860 el presupuesto del Perú fue de casi 20 millones de dólares; tres cuartas partes de él, financiado por las liviandades de las aves marinas.

Por ese mismo periodo otro producto, fruto de las tierras de Tarapacá y Antofagasta, empezó a destacarse: el salitre.

Entre 1830 – 1839 exportábamos poco más de 1 millón de quintales. En la década siguiente la producción aumentó a 3 millones 679 mil quintales y entre 1850 – 1859 superábamos los 8 millones 800 mil quintales. Diez años antes de la guerra, llegamos a exportar 19 millones 500 mil quintales. En treinta años las exportaciones de salitre se multiplicaron por veinte.

La guerra invirtió drásticamente este patrón de crecimiento.

El Perú que en 1878 dominaba el 57% de la producción de salitre -mientras Chile tenía el 14% del mercado-, desapareció después de la guerra.

Chile en cambio, para 1965, dominaba el 65% de la producción del mineral. Durante toda esta etapa, la economía chilena se recostó sobre el salitre. Más del 50% de su presupuesto se financió con este botín de guerra.

Y por si esto no bastara para recordarle al canciller Foxley lo terrible y doloroso que fue para los peruanos el Siglo XIX, queda aún el cobre.

Nadie discute hoy en día que la minería es la base del despegue económico de Chile. No en vano se le conoce al cobre como “el sueldo de Chile”. El año pasado el país del sur exportó más de 38 mil millones de dólares en cobre, lo que representó el 65% del total de sus exportaciones.

Gracias a una ley de la época de Pinochet, las Fuerzas Armadas se reservan el 10% de las exportaciones de cobre de Codelco. Entre el 2000 y el 2003 esto significó unos 250 millones de dólares anuales. Y entre el 2004 - 2005 la cuota aumentó a 598 millones 826 mil dólares anuales. El año pasado la transferencia fue del orden de los 1.200 millones de dólares.

Buena parte de esa riqueza se genera en los territorios conquistados en la guerra, especialmente en Tarapacá y Antofagasta, departamentos que hasta hoy siguen aportando al desarrollo de Chile… pero eso será materia de una siguiente nota ubicada ya en los Siglos XX y XXI, para no herir la susceptibilidad del canciller Foxley.