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30 mayo, 2014

Parque José María Arguedas *


La Parada fue más que el primer gran mercado mayorista de la capital. Fue el primer punto de confluencia de los migrantes. Allí llegaban y se detenían todas las líneas de buses interprovinciales. Familias enteras bajaban en ese punto, en la nueva y aterradora ciudad. De ahí su nombre: La Parada.
La decisión de la alcaldesa de Lima de trasladar La Parada y ordenar y formalizar el comercio mayorista demuestra no solo coraje, sino responsabilidad con el futuro de la ciudad. No podíamos seguir viviendo en medio del desorden, la informalidad y la delincuencia.
En su lugar se levantará un parque que recuerde la gesta social de miles de peruanos y peruanas que llegaron a la capital para transformarla –no sin resistencia y esfuerzo– en lo que es hoy: una Lima mestiza, una Lima de todos.
Ahora bien, si lo que se propone la autoridad municipal es simbolizar la gesta de los que llegaron a la capital, ¿por qué en lugar de un nombre genérico como “Parque del Migrante”, no simboliza La Parada con el nombre de un ícono de la cultura migrante y le pone “Parque José María Arguedas”?
Arguedas no tiene una plaza, calle o monumento importante en la capital. Y nadie mejor que él para representar al migrante andino. No solo en su obra, sino en su vida personal.
Lo migrante es para Arguedas el centro de su producción literaria, tanto como su investigación antropológica. Su vida y obra son expresión viva de la síntesis de la cultura peruana.
Aún cuando Arguedas habla quechua y escribe sobre el mundo andino, Arguedas-escritor no es un autor “indigenista puro”.
Sus primeros trabajos literarios, Agua (1935), Los ríos profundos (1958), Yawar fiesta (1941), pueden ser considerados “neoindigenistas”.
Pero obras como El sexto (1961), Todas las sangres (1964), El zorro de arriba y el zorro de abajo (1968), como sostienen diversos críticos literarios, escapan al indigenismo.
Arguedas, en su obra literaria, es la voz y alma de los nuevos ciudadanos de la capital.
Y en su faceta como antropólogo también se interesa por este tema hasta el final de sus días. En una carta que le escribe a John Murra le expresa su alegría al caminar por Chosica y encontrar en una tienda de discos “dos mil seiscientos cuarenta títulos de música serrana”. (...) “No les matarán toda el alma”.
Alguna vez, recogiendo testimonios para su trabajo antropológico, José Matos Mar recordaba las veces que, mirando La Parada desde el cerro San Cosme, conversó con José María Arguedas, sobre el futuro de Lima. Una nueva fuerza había llegado para transformar la ciudad.
Arguedas vio en La Parada y en los barrios populares de Lima y de otras ciudades de la costa peruana, el surgimiento de esa nueva fuerza del Perú profundo. Los migrantes llegaron con sus miedos, sus sueños, su esperanza, su cultura. Y su espíritu emprendedor.
La Parada fue más que un mercado mayorista. Fue un punto de llegada, de encuentro. Un punto de llegada y encuentro de todas las sangres.
Un Parque José María Arguedas en el lugar donde los migrantes dejaron sus primeras alforjas, donde empezaron a soñar en busca de oportunidades, sería un merecido reconocimiento a un ícono de la cultura migrante. El Concejo Municipal de Lima tiene la palabra.


(*) Artículo publicado en Diario 16 el 25 de mayo de 2014. P.4.

26 noviembre, 2013

Lima fraccionada y notificada


Que el 38% de los votos de Lima  –alrededor de 2 millones 400 mil ciudadanos– sean votos nulos y abstenciones indica la apatía, el desgano y la poca motivación que tuvieron estas elecciones complementarias municipales.

Es al mismo tiempo un hastío frente a la clase política. Frente a un grupo de partidos, principalmente el Apra y Solidaridad Nacional, que pretendieron a toda costa, por motivos non sanctos, socavar a la alcaldesa de Lima, sin importar los auténticos intereses de la ciudad.

Para ello utilizaron la controvertida figura de la revocatoria que, en el caso de Lima, ha sido clarísimo que ha resultado más un mecanismo de vendeta política que una figura de mejora del sistema de representación municipal.

La responsabilidad de esta ausencia de electores es también de los medios de comunicación, desinteresados de los asuntos locales, sin espacios para las listas y propuestas presentadas, que nunca lograron colocar el tema de la elección de nuevos regidores en su agenda diaria.

Los revocadores no cumplieron su objetivo mayor, esto es, retirar a la alcadesa, pero, en cambio, han logrado modificar drásticamente la composición de las fuerzas políticas al interior del concejo, abriendo un escenario incierto.

Tenemos ahora a una alcaldesa sin mayoría municipal, o en el mejor de los casos, con una mayoría fraccionada y precaria, obligada a lidiar con un PPC que como primer punto de agenda, ha pedido nada menos que la cabeza del gerente general. Y va por más.

El PPC será a partir de ahora co-rresponsable de lo que haga o deje de hacer el gobierno de Lima. Pero que sepa este partido que su 30% obtenido el pasado domingo es ficticio. No solo por el alto nivel de ausentismo y votos nulos, sino, principalmente porque en esta contienda municipal no participaron ni el Apra ni el Fujimorismo.

De manera que, una vez más, podemos decir que la política jugó su peor partido. Un partido en el que los revocadores de ayer cumplieron su objetivo de quebrar la conducción del nuevo gobierno de izquierda democrática que había ganado Lima con Susana Villarán.

Las elecciones más apáticas de la corta historia electoral peruana, han colocado a la derecha –en el principal escenario electoral del país–, en una situación ambivalente; bien sea para actuar o trabar. La ciudad, pues, está fraccionada y notificada.


19 marzo, 2013

Post revocatoria: ¿juntos o separados?



Este ha sido uno de los procesos electorales más complejos, sucios y heroicos que se recuerde. Complejo por la dificultad del mecanismo de votación. Sucio por la forma cómo el Sí encaró la campaña y se descubrió en el último tramo a sus principales promotores, y heroico por la capacidad de remonte que tuvo el NO en la última semana.

Al mismo tiempo ha sido un proceso que deja muertos y heridos en en los dos lados del campo de batalla. Susana no puede cantar victoria, pues todo su ejército ce regidores, incluyendo sus dos comandantes principales,  han sido descabezados.

Los del Sí tampoco pueden celebrar, pues su principal objetivo –revocar a la alcaldesa de Lima– no se cumplió. Sí, en cambio, alcanzaron una de sus metas: afectar la conducción del gobierno municipal.

Si los resultados oficiales confirman las proyecciones de las encuestadoras, tendremos nuevas elecciones para reemplazar a casi una veintena de regidores, casi todos del partido de la alcaldesa. Como Susana no tiene organización política vigente –pues perdió su inscripción al obtener menos de 5% en las elecciones generales del 2011–, tendrá que negociar con los demás partidos la inclusión de sus militantes o invitados.

Ante este panorama, una primera lectura indica que la Confluencia por el NO (Fuerza Social, Perú Posible, PPC, AP, Somos Perú, Partido Humanista y Partido Nacionalista) podría conversar y presentar una lista única de regidores. Sería lo más recomendable y la mejor opción para Susana. Siete partidos propondrían sus cartas en una lista única.

Pero existe también la posibilidad que los partidos pretendan ir solos para probarse cada quien en la cancha y saber exactamente cuál es el peso específico que tienen en el electorado. En esta segunda opción, Susana puede tener más complicaciones, pero igual necesitará de un partido político para incorporar a su gente.

Por otro lado, habrá que ver si la Confluencia por el Sí (Solidaridad Nacional, Partido Aprista Peruano, y con menor intensidad, Fuerza Popular) presentan igualmente una lista única de regidores o van separados. Unidos tienen más opción de colocar mayor número de regodores.

En cualquiera de los casos, la dispersión del voto hará que Susana pierda la actual correlación que tiene en el Consejo Municipal, donde sus regidores son mayoría.

De prosperar el primer escenario –lista única de regidores– el cogobierno es un hecho  transparente ante los ojos de la ciudadanía. Si los partidos van separados el cogobierno dependerá de los resultados finales y será obligado por las circunstancias, siempre y cuando ganen los partidos democráticos que apoyaron el NO.

Estos son los escenarios que deberán despejarse en los próximos días, apenas la ONPE de los resultados definitivos. No hay mucho tiempo, tampoco.


03 noviembre, 2012

NO, no se va, no se va, Susana no se va

La alcaldesa de Lima Susana Villarán debe quedarse, como sostuvimos en un post anterior, porque ha decidido enfrentar dos de los problemas más urgentes en ciudades como las nuestras en Latinoamérica: la comercialización de alimentos y el transporte público.

Si algo une ambas actividades es una compleja red de hilos económicos, sociales y culturales en los que la informalidad es la base de acumulación de dinero y poder de ciertos grupos acostumbrados a vivir sacándole la vuelta al Estado.

En los mercados, dichos grupos dominan en base a la fuerza y extorsión e imponen sus propias reglas al margen de la ley y la autoridad. Así funcionan desde la venta de verduras hasta el expendio de pollos, carne y pescado. Los reyes de la comercialización nacieron del acaparamiento y la especulación y les cuesta formalizarse, pagar impuestos y mejorar, por ejemplo, aspectos de salubridad y seguridad.

Algo similar pasa en el transporte. Coima de por medio, informalidad y mal trato a los pasajeros son solo evidencias de un desorden en el sistema público de transporte en donde se impone la “ley del centavo”; buses y combis que compiten por levantar pasajeros en cualquier parte, en lugar de ordenar paraderos y rutas como viene haciendo la autoridad municipal.

Orden y autoridad van de la mano. No se entiende la una sin la otra. El resultado es respeto y mejor calidad de vida para todos.

Hay muchas diferencias entre Estados Unidos y el Perú, pero, precisamente dos actividades económicas que están debidamente normadas en USA son el sistema de comercio de alimentos y el transporte público.

En relación al tránsito, aquí existe orden y respeto al peatón o ciclista. Existe respeto al espacio público, que es el espacio de todos.

Los estacionamientos están perfectamente ubicados, seleccionados y ordenados de tal forma que a nadie se le ocurre estacionar su carro en el primer lugar que encuentra. Los gringos han llegado al extremo de señalizar todo tipo de paraderos: Para vehículos de auxilio (bomberos, servicios médicos, emergencia), para vehículos autorizados, para visitantes, para vehículos de transporte público, taxis, motos, bicicletas, carga, en fin, si no encuentras un sitio para tí es porque no existe.  

A nadie se le ocurre dejar su auto un ratito en la esquina. Ni buscar al chico que cuida y dejarle una luca para que lo chequee un toque. Eso no existe. El parqueo es un servicio público de la comuna para la comunidad.

Empezando por allí, todo empieza a tener sentido.

De manera que la alcaldesa de Lima ha decidido agarrar a dos toros directamente de los cuernos. El traslado de La Parada y los cambios en la Av. Abancay y el reordenamiento de rutas, son señales de que vamos por buen camino.  Son reformas de fondo que ponen a prueba no solo nuestro crecimiento, sino nuestro desarrollo.

Ordenar el tránsito y la comercialización de alimentos quizás sean dos primeros grandes pasos para ordenarmos como país. ¡Adelante Susana!

28 octubre, 2012

Parar la inconducta social de La Parada


La violencia desatada en el mercado informal más grande de la ciudad -La Parada-, emporio de esforzados y madrugadores trabajadores, emprendedores y comerciantes, pero también nido de ratas, delincuentes y malhechores de toda laya, debe ser condenada desde todo punto de vista.

En primer lugar por resistir con violencia a la autoridad edil.

La Municipalidad de Lima ha centrado sus esfuerzos en dos temas principales que requieren solución en la ciudad y sobre los cuales las autoridades locales anteriores parecían haberse rendido: el transporte público y la comercialización de alimentos.

En ambos casos, la lucha es contra la costumbre, las mafias organizadas y el lucro proveniente del desorden. 

La reubicación del comercio mayorista asentado por años en La Parada es una medida conveniente para Lima. No se puede permitir que mafias informales, acostumbradas a coimear a funcionarios ediles permisivos, se opongan a ordenar y modernizar la ciudad.

Pero, además, esta ola de violencia debe ser condenada por el impacto negativo que genera en el mundo al mostrarnos como un país que se resiste de manera tribal a la ley, algo difícil de entender en un país que crece sostenidamente desde hace una década.

Las imágenes de violencia y el ataque a la policía que hemos observado todos a través de los medios de comunicación no se condicen con el nivel de desarrollo que estamos alcanzando los peruanos. No somos salvajes ¿O sí? Un país que crece económicamente debe hacerlo también socialmente. Y esto pasa por ser respetuoso de la ley y las disposiciones de la autoridad.

Puede que los brotes de violencia en diversos mercados de la capital hayan sido rumores convertidos en psicosociales, pero, al menos, el ocurrido en el Mercado de la Tercera Zona de Collique fue real. Allí hubo grupo de vándalos aprovechando a río revuelto. De allí la necesidad de que el gobierno local, pero, sobre todo, el gobierno nacional garanticen la tranquilidad y seguridad ciudadanas.

Creemos que debe investigarse si existe alguna conexión entre la ola de violencia desatada y algunos  grupos políticos opositores a la alcaldesa Villarán que vienen siendo procesados por la Justicia. Como señala el comunicado de Perú Posible, en torno al proceso de revocatoria contra Susana Villarán, “existe un trasfondo político vinculado a la campaña de moralización que viene desarrollando desde la Municipalidad de Lima”.

La sensación de orden en un país no es como creen algunos fujimoristas la imposición de la fuerza a través de la guardia de asalto. El orden empieza con una autoridad que se hace respetar. En este caso, la autoridad de Lima que ha decidido poner las cosas en su sitio en dos áreas vitales para la ciudad: el transporte público y la comercialización de alimentos en los mercados.

Dos espacios donde nos encontramos todos los ciudadanos de a pie y donde por años se ha aceptado la ley del más fuerte, del más corrupto y del más violento. La costumbre no genera derechos. Menos si éstos vulneran derechos ajenos. Es momento de respetar y hacer respetar las reglas de juego. Y castigar las inconductas sociales y el lumpenismo corrupto que deben ser conductas del pasado que no tienen cabida en un nuevo orden global, respetuoso de la ley.
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02 septiembre, 2010

Elecciones municipales: Lucha de ideas

Del debate electoral municipal entre la decencia y la corrupción hemos pasado al debate ideológico.

Un espacio que Lourdes y Susana han salido a defender a puño cerrado.

Es un debate saludable; pues es mil veces mejor una confrontación de ideas que uno de felonías y latrocinios.

Lo que demuestra que las elecciones municipales concebidas como no políticas o para elegir “al buen vecino”, son sólo quimera.

Las elecciones municipales son elecciones políticas. Y como tal son luchas descarnadas, aunque civilizadas.

Lourdes está demostrando que puede pasar al ataque, algo que adoleció en los procesos que se presentó anteriormente.

Susana está momentáneamente entre las cuerdas, reaccionando con rapidez, lo que indica que tiene reflejos y esquina.

El nuevo escenario ha pintado también el papel de los medios y los periodistas. La objetividad y neutralidad periodística no existe. Se toma posición hasta en la publicación de una foto.

El debate ideológico de esta segunda fase electoral ha permitido ver el fustán fachista, racista y confusionista de algunos colegas.

Puño en alto: marxista. ¡Horror! ¡Vuelven los rojos! ¡Terror! Vuelve la política del miedo. El mismo lenguaje usado en el pasado. Cuidado.

Al Perú le costó mucho recuperar la democracia del autoritarismo. Las ideas de izquierda del pasado han sucumbido ante el avance del nuevo siglo.

La caída del muro de Berlín fue no sólo física, sino sobre todo mental.

Nadie quiere ideas trasnochadas, violentistas, pero tampoco pensamientos y actitudes facistoides, macartistas.

De manera que este segundo tiempo del juego electoral municipal no se desarrolla más en una cancha de fútbol -dividido por una raya al centro-, sino, en un campo de rugby donde los equipos avanzan de yarda en yarda, a trompicones.